Titulo: Más fuerte quien sonríe
Autora:
Lluvia
Género: General, drama, romance
Tiempo: Tras el final de la 7ª de BtVS y principios de la 5ª de Ángel, no sigue el canon de la 8ª.
Raiting: Para mayores de 18, por contenido sexual explicito.

Pairing: Spuffy, referencias bangel.
Resumen: Tras la destrucción de Sunnydale, las Cazadoras y scoobies supervivientes, se dirigen a Los Ángeles, donde piden refugio a Ángel en el Hyperion hasta que decidan que hacer, ahora que al Boca del Infierno ha sido sellada. Con la inesperada ayuda y consejo de Ángel, Buffy decidirá que hacer con su vida.

Notas de la Autora: Empecé a escribir este fic hará un mes despues de pillar en una de estas cadenas del TDT que estaban echando capítulos de Buffy de la séptima, y por supuesto acabé viendo los dos capítulos que pusieron, el último de ellos el de 'Empty places' cuando todos se vuelven contra Buffy, y Dawn la echa de casa. Las escenas finales de este capi siempre me han dado mucha rabia, como a muchos de vosotros supongo, porque sí, entiendo que las Potenciales le reprochen a Buffy sus planes y que desconfíen de ella porque se están jugando el pellejo. Pero siempre me ha parecido horrible la actitud que adoptan los scoobies en este capitulo, después de que Buffy se haya sacrificado por ellos y les haya salvado una y otra vez, la abandonan cuando más necesita su apoyo.

Así que este fic, en parte, trata un poco sobre cómo Buffy se siente hacia todos ellos después de que todo ha acabado, porque sinceramente yo nunca hubiera vuelto a confiar en ellos al 100%.

También os advierto que la actitud de Ángel en este fic no se parece en nada a ese talante tan arrogante de la quinta temporada, porque en el fic va a ser bastante más maduro, que ya es hora después de 200 y pico de años, jajaja.


1. Sin timón, ni timonel

Ángel difícilmente podía soportar la algarabía que formaban todas esas Cazadoras en el hotel.

Había estado encantado de poder ayudar a Buffy cuando apareció en la puerta del Hyperion, pero no se había parado a pensar en el ruido que eran capaces de generar un montón de adolescentes.

Las chicas habían llegado hace sólo tres días, y Ángel ya había tenido que resistir la fuerte tentación de comerse a al menos dos de ellas. Sin contar con Giles y un geek cuyo nombre no recordaba, que se pasaban la mitad del día realizando interminables llamadas internacionales desde el teléfono del Hyperion. Lo único que le había salvado de volverse loco, había sido alguna que otra charla y paseo nocturno con Faith, pero apenas había visto a Buffy desde que llegó. Y no sólo eso, sino que algunas conversaciones a media voz entre Willow, Dawn y Xander, y más de un cuchicheo de las Cazadoras, le habían hecho replantearse nuevas dudas sobre la clase de relación que Buffy y Spike habían tenido durante los últimos años. No era algo en lo que realmente quisiera profundizar, pero no podía evitar la curiosidad que sentía.

Aquella noche cuando despertó, el hotel estaba en silencio. Un silencio muy bienvenido, pero inesperado.

Wesley con su habitual diligencia, había dejado una nota en su oficina, comunicándole al vampiro, que él había salido con Giles y las Cazadoras, que Gunn estaba de caza con Faith y Wood, y que Fred seguía visitando a sus padres en Texas.

Ángel arrugó el papel y lo lanzó a la papelera antes de salir de su oficina. Ya en el hall, cerró los ojos disfrutando del silencio, y se permitió recordar algunas de las memorias que había vivido allí durante los últimos años.

Dentro de tres semanas abandonaría el hotel para entrar en el vientre de la bestia por propia voluntad. Dentro de tres semanas, sería oficialmente el presidente de Wolfram&Hart de Los Ángeles. El vampiro sacudió la cabeza, intentado no pensar en la desazón que sentía cada vez que meditaba sobre su futuro inmediato.

Fue entonces cuando le pareció oír un ruido, una respiración o tal vez un suspiro. Automáticamente se puso en guardia, y alertó a todos sus sentidos. Unos segundos después oyó un nuevo suspiro y supo que procedía del jardín, caminó hasta la puerta procurando no hacer ruido, para no alertar a quien fuera que estuviera allí. Pero cuando llegó al umbral, comprendió que las precauciones no habían sido necesarias.

Era Buffy.

Sentada en los escalones, entre las columnas del jardín, Buffy rodeaba sus piernas con los brazos mientras escondía la cabeza contra sus rodillas.

Lloraba. Buffy estaba llorando de una forma que Ángel no había visto nunca antes. Desgarrada.

El vampiro se congeló en el umbral de la puerta no queriendo invadir la intimidad de la Cazadora. La había visto llorar antes, muchas más veces de las que hubiera deseado, pero nunca como esto. Había visto las lágrimas desbordarse de sus ojos mientras permanecía en silencio, casi estoica, o mientras intentaba convencer a alguien, a él, de algo, o deslizarse por sus mejillas sonrosadas por la ira. Pero no como ahora.

Ahora, sola en la oscuridad del jardín, parecía pequeña y rota. Todo su cuerpo sacudiéndose por la fuerza de sus sollozos, los pequeños gritos que luchaba por evitar que escaparan de su garganta, para que no la delataran.

Durante un instante, Ángel recordó la imagen de Buffy hace algo más de un año, cuando la había visto tras su resurrección. No era una imagen agradable para él, no era la imagen de Buffy que quería recordar; la Buffy que había vuelto de entre los muertos, era solo una parte de lo que ella había sido. Era solo la cáscara medio vacía de la Buffy que había conocido, el brillo en sus ojos que había amado durante años, había desaparecido por completo. Pero de alguna manera, ella se había recuperado, no había vuelto a ser la misma que una vez fue, nunca podría. Pero era Buffy.

Y ahora Buffy se volvía a derrumbar, y Ángel no sabía y tampoco estaba muy seguro, de querer saber el porqué. Al fin y al cabo, había ganado, había vencido al Primero.

Ángel entró de nuevo en el edificio y esperó. Quería consolarla, ayudarla de cualquier forma que pudiera, pero sabía que ella estaba buscando soledad. Probablemente había esperado a que todos se fueran para dar rienda suelta a sus verdaderas emociones, para dejar de ser la líder, la Cazadora y ser sólo Buffy.

Después de algunos minutos, la respiración de Buffy se fue calmando así como su llanto, y Ángel decidió salir de nuevo al jardín. Sin decir una palabra se sentó junto a ella en las escaleras. Al oírle, Buffy comenzó a restregarse la cara con las mangas de su ropa, en un intento inútil por ocultar el rastro de las lágrimas. Él le ofreció un pañuelo, que Buffy tomó con un leve asentimiento, antes de limpiarse los ojos de nuevo. Ángel evitó mirarla, queriendo ofrecerle un consuelo mudo pero cómplice, que ella aceptó apoyando la cabeza en su hombro, mientras las lágrimas anegaban de nuevo sus ojos.

Durante un largo rato ninguno de los dos dijo nada, limitándose a observar el oscuro cielo, perdidos en sus propios pensamientos.

"He intentado perdonarlos," murmuró Buffy finalmente, luego sacudió la cabeza parpadeando con fuerza. "Pero no soy capaz."

"¿A quienes?" preguntó Ángel mirándola brevemente, antes de volver de nuevo su vista al cielo.

"A los chicos," respondió Buffy unos segundos después mientras sorbía por la nariz, "A Dawn, a Giles…"

Buffy no dijo nada más y Ángel no la miró. Faith le había contado algo sobre eso, todos volviéndose contra ella, su hermana echándola de su propia casa. El vampiro cerró los puños con fuerza pero no dijo nada.

"Él fue…" la voz de Buffy se interrumpió tan pronto como las lágrimas comenzaron a brotar de nuevo, deslizándose vengativas por su cara sonrojada. Ella las borró con el dorso de la mano, como castigándolas por demostrar su debilidad. "Él fue el único que no me abandonó. Volvió. Siempre volvía. Y yo…yo…"

Esta vez no fueron solo lágrimas, un profundo sollozo sacudió todo su cuerpo, mientras se llevaba una mano a los labios, como si quisiera ocultar el sonido. Ángel dejó caer sus hombros rindiéndose ante la evidencia.

Spike.

Buffy estaba hablando de Spike, pensó mientras acariciaba la espalda de la rubia en un sincero gesto de ánimo. Y ella tenía razón. Spike siempre volvía, era una cualidad de Spike que Ángel, y Ángelus, siempre habían odiado. Le sacaba de quicio, era como un perro terco que nunca aprende a rendirse y siempre acababa volviendo a por más. Pero quizás ahora, quizás le envidiaba. Él había vuelto, Spike había vuelto cuando Ángel no podía, cuando él se había prometido que nunca volvería, Spike había vuelto. , le envidiaba.

No hacía falta que ella lo dijera, que él mismo también era uno de los que la habían abandonado. Todos lo habían hecho. Todos la habían dejado sola. Su padre, Riley— no es que lo sintiera especialmente por el soldado—, Giles, los chicos, Dawn, incluso Joyce. La habían dejado sola.

"Sí, él siempre vuelve." murmuró Ángel evitando pronunciar su nombre. Buffy sonrió levemente entre lágrimas asintió.

"Nunca aprende." respondió ella con un nuevo acceso de lagrimas acompañados de una risa que rozaba casi lo histérico. "Siempre quería que se fuera… y ahora… ahora que de verdad se ha ido..."

Ángel suspiró y alargó su brazo para acercarla junto a él, sosteniéndola mientras lloraba lágrimas amargas. El momento no duró demasiado, en seguida la cercanía se hizo incómoda y ella se apartó, limpiando su rostro de nuevo.

"No sé que debo hacer ahora" confesó Buffy elevando la vista hacia el negro cielo. "Ya no soy la única, ahora hay cientos… y extrañamente, me siento perdida."

"Los cambios…" respondió Ángel pensando en lo que él también había perdido. "Uno tarda en acostumbrase a ellos…" dijo, no teniendo muy claro si el consejo era para ella o para si mismo. "Te recuperarás."

"No lo sé," respondió ella negando con la cabeza y conteniendo un suspiro, "no sé si aún queda lo suficiente de mi. He…perdido demasiado." reconoció apoyando la cabeza sobre sus rodillas.

"Lo sé" fue la única respuesta del vampiro. Ella lo había perdido todo, demasiadas veces.

Un silencio cómodo e íntimo se instaló entre ellos, un silencio en la familiaridad de los que acaban de revelar sus mayores miedos.

"¿Puedo preguntarte algo?" dijo Buffy al cabo de un rato, volviendo la vista hacia Ángel con la cabeza aún apoyada sobre sus rodillas, él asintió imperceptiblemente. "¿Por qué has aceptado la oferta de Wolfram & Hart?" El vampiro se giró para mirarla a los ojos con cierta sorpresa, desde luego no era la pregunta que esperaba. "Y no me digas que es por ese cuento de destruir el mal desde dentro, porque sé que no es por eso."

Ángel se tensó momentáneamente, luego la miró a los ojos y supo que era inútil ocultárselo a ella.

"A veces olvido…" el vampiro sacudió la cabeza dejando la frase a medias, era mejor no finalizarla, mejor no decir algunas cosas, ya no. "Tienes razón," reconoció finalmente, "esa es solo una excusa. Lo hice… lo hice por salvar a alguien." confesó.

Ella le miró, la curiosidad brillando en sus ojos verdes, una pregunta no formulada, que sin embargo le conminó a sincerarse. A contar el secreto que guardaba frente a todos los demás, la verdadera razón de su acuerdo con el bufete de abogados contra el que había luchado durante años. Su hijo… y Cordelia. Haría cualquier cosa por salvarles. Cualquier cosa.

"No puedo creer que tengas un hijo" dijo Buffy sacudiendo la cabeza con sorpresa, tras la revelación de Ángel. Él sonrió amargamente. "La amas, ¿verdad?" preguntó la rubia mirándole fijamente, Ángel pareció desconcertado por un momento "A Cordelia."

"Buffy… yo—

"No" le interrumpió ella negando con la cabeza. "Es mejor así, es mejor para nosotros. No debimos…, creo…creo que ambos nos agarramos a una quimera, nosotros era un sueño bonito, pero imposible,…y por el camino…"

"Hicimos daño a otros." le interrumpió él esta vez, ella se limitó a asentir sin mirarle. "Le quieres." No era una pregunta, si no una certeza que Ángel se había negado a reconocer desde hacia tiempo.

"Si" dijo ella elevando su vista hacia las escasas estrellas de Los Ángeles, a la vez que dos lágrimas se deslizaban en silencio por sus mejillas. "Le quiero. Pero ahora ya… ya nunca lo sabrá."

Ángel volvió la vista para mirarla, confundido, sin entender la confesión de Buffy.

"Nunca…" continuó ella, ahora sin prestar atención a las lágrimas. "Nunca se lo dije. Nunca. Siempre… negué que sintiera algo, siempre me oculté. Creo, que tenía miedo de que fuera verdad, de que realmente pudiera… pudiera amarle." Buffy sorbió por la nariz y tembló tan fuerte, que Ángel creyó que se rompería. "Él no me creyó. Pensó… pensó que era compasión." Un sollozo se rompió en la garganta de ella, mientras se abrazaba las piernas con fuerza. "Esperé hasta el ultimo momento, podía… podía haber…" Buffy sacudió la cabeza con fuerza como si quisiera librarse del recuerdo. "También te mentí a ti, Ángel. Todo eso de no estar aún horneada…de no ser…, ya era una galleta. Hacia mucho tiempo que la galleta estaba lista. Sólo que yo no quería que lo estuviera, tenía…. tenía—"

"Tenías miedo" resolvió Ángel, ella asintió con fuerza entre sollozos.

"Y ahora se ha ido. Estoy sola, Ángel." murmuró Buffy después de unos minutos. "No puedo perdonar a mis amigos, a mi hermana… apenas puedo mirar a Giles a la cara sin sentirme…"

"Traicionada" dijo Ángel mientras pensaba en Wesley, y en lo que había hecho con Connor. Ahora el ex-Vigilante y todos los demás, excepto él, lo habían olvidado por cortesía de Wolfram&Hart, y aún así, Ángel no podía mirarle a la cara, sin sentir la traición. Sabía que lo había hecho para proteger a su hijo, que sus intenciones habían sido honestas, igual que las de Giles, pero eso no lo hacía menos doloroso. Que la persona en la que más creías, que aquella a la que le habrías confiado tu vida sin dudarlo… hiciera algo así, te destrozaba por dentro.

"Todo lo que he perdido, todo lo que… durante estos años." balbuceó Buffy intentando decir algo que no sabía que era. "¿De qué ha servido? ¿De qué si ahora…. si ahora…" Buffy se limpió la cara con fuerza en la manga de su chaqueta, negando el triste consuelo de las lágrimas. "Pero siento que debo honrarlo, que de alguna manera tengo que hacer algo, algo que…que sirva para… para que todo esto no haya sido en vano."

"Siempre has querido una vida normal, Buffy." contestó Ángel tras meditarlo unos minutos. "Quizás ahora… puedas."

"Una vida normal." musitó Buffy casi paladeando la frase, intentando encajarla entre sus labios.

"Tú lo has dicho, ahora hay cientos de Cazadoras."

Buffy asintió pensativa, ahora no la necesitaban. Y ella no tenía fuerzas para continuar, no ahora que había perdido a Spike, sin él… ¿De dónde sacaría las fuerzas, si él no estaba?

Una vida normal, todo lo que había anhelado durante años. No cargar con el peso del mundo, ahora ese peso podían llevarlo otras, no tener su vida siempre al filo de la navaja. Volver a la universidad. Pasear tranquilamente por la noche. Ir tranquilamente al cine o de compras. Sí, se había merecido un descanso.

"Creo que…lo pensaré."

~~*~*~*~~

Ángel se encontró con Dawn en el hall la tarde siguiente, la chica parecía intranquila, en cuanto le vio se acercó a él con cierto nerviosismo.

"¿Ángel, has visto hoy a Buffy?"

El vampiro negó con la cabeza y musitó algunas excusas sobre los lugares donde podía haber ido la Cazadora, y que no era necesario preocuparse.

Sin embargo ya lo sabía. Lo supo antes de entrar en la oficina y ver el sobre con su nombre sobre la mesa. Lo supo antes de leer la carta que contenía para él, y la breve nota que debía entregar a los demás.

"Una vida normal."

Continuará...