Notas iniciales: Queridos lectores, esta es una advertencia del contenido de este fanfic. Que si bien habrá romance futuramente, este capítulo es fuerte o quizá lo es para mentes sensibles. Es su decisión leer o no hacerlo….


No voy a agradecerte

Por Katsumi Kurosawa

Capítulo 1

Pesadillas reales


"No voy a agradecerte…"

Las palabras retumbaban en su cabeza cuando recobró la conciencia. Los sueños se tornaban una pesadilla en la cabeza del Shinigami sustituto, eran tan fuertes los recuerdos que no podía soportar.

Había cometido un pecado fatal…

Él había despertado de su sueño esperando a que ella estuviera en su cama, deseando poder abrazarla, pedirle perdón y jurarle que aquello no volvería a suceder, pero sólo estaban esas palabras al aire que ella había dicho antes que perdiera la conciencia… aquellas que le advertían lo que había sucedido era demasiado grave para que ellos siguieran viéndose a la cara.

Pero ella no estaba junto a él en la cama. Tampoco su aroma delicado en el aire.

¿Qué había pasado? ¿Había sido un sueño? Pero había sido tan real, que por ahora se permitía dudarlo.

Es que no podía creer que había perdido el control de su Hollow. No podía creer que esa noche, había forzado a Rukia…

En las sombras una voz indescriptible se hizo presente:

"Sabes que no puedes contener esto, lo deseamos y lo sabes bien…" casi pudo palpar la risa sádica de la vocecilla que se burlaba de él.

El Shinigami no creía lo que escuchaba, algo en su interior lo llamaba sabía que no tenía control absoluto cuando él aparecía. No quería que él apareciera de pronto, para lastimar a las personas a su alrededor.

Ella… ¿Dónde estaba ella?

¿Se habría ella dado cuenta en aquella obscuridad parcial que no era él quien la abusaba? Lo había hecho aquel desgraciado…

"Que al fin de cuentas… el desgraciado que estás odiando… tenía los mismos deseos que tú… pero decidió actuar" aquella carcajada llena de cinismo le dejó un mal sabor de boca.

Suspiró sin moverse de lugar, con las manos en la cara, aún respirando agitadamente y tendido en su cama, necesitaba que aquella tortura mental desapareciera de una vez por todas.

Urahara, vino a su mente, él podría ayudarle a ver a Rukia de nuevo… ella, ella debía estar allá, en la Soul Society.

Se incorporó pensando en que la idea no podía ser tan descabellada e inmediatamente se colocó algo decente para su salida y se escabulló hasta donde Urahara Kisuke vivía.

Urahara–san déjame utilizar tu portal senkai—soltó como si con ello explicase todo.

El rubio se quedó inmóvil mirando a Kurosaki Ichigo frente a sí. Qué diablos hacía a esa hora en su casa.

El pelinaranjo también estaba inmóvil, con una mirada expectante a lo que Urahara dijera.

Entre las sombras, unos divinos ojos dorados lo perseguían sin parpadear; sin previo aviso, la hermosa mujer morena de cabellera violácea, dio un paso adelante para liberarse de la obscuridad que la rodeaba

—Ichigo—dijo mientras le dirigía una mirada de sospecha— ¿Qué es lo que hace que no tengas sosiego?

Aquella pregunta desencadenaba una serie de terribles recuerdos, atorándose en su garganta, haciendo temblar su cuerpo sin piedad.

La vista comenzó a fallarle. Las piernas dejaron de responderle y sentía como su cuerpo caía, sin poder hacer nada por detenerlo.

Se desmayó. No supo de sí mismo en un rato, por aquel tremendo shock que le sacudía entero.

Las imágenes regresaban a su cabeza con nitidez cruel y sumamente cruda…

Y es que haciendo su tarea, en su habitación, nadie pudo sospechar que él aparecería en ese momento y se llevaría su cordura.

"Le prometo, que ella lo disfrutará…"

—No… —suspiró Ichigo forzadamente sintiéndose refundido en alguna parte del subconsciente.

Y es que ella se veía tan inocente de su perversión… de la perversión del Hollow que tomaba el control de su cuerpo… tan ajena mientras hacía los deberes en el piso, junto a él.

Su mirada lasciva se paseó por aquel delicado cuerpo cubierto por un delicioso vestido azul, de tirantes delgados que se resbalaban por los hombros de la Shinigami, dejando totalmente libre aquella zona que con cada mirada necesitaba morder, lista para ser tomada… lista para ser ultrajada por besos poco inocentes y poco sensatos.

Ichigo ya no existía en aquella mirada maliciosa, aquella mirada gatuna que se paseaba en el diminuto cuerpo de la mujer que tarareaba una canción infantil, dándole un toque depravado a los pensamientos del Hollow.

Se levantó discretamente para dirigirse al interruptor de la luz y bajarlo, dejando la habitación a obscuras.

—Oye, idiota… como se supone que vamos a hacer los deberes si tú…—pero aquellos ojos violáceos palidecieron al ver como la silueta de Ichigo ponía seguro a la puerta— Déjate de bromas, tonto —susurró seria, incorporándose y escondiendo el extraño pavor que recorría cada célula de su ser.

Ichigo no respondía, ella se paró inmediatamente cuando lo sintió tan cerca, que podía respirar el aire que él exhalaba.

Pero era Ichigo… no debía haber nada que temer… entonces por qué diablos templaba de miedo ante su presencia; se quedó quieta, esperando como un felino a que el joven frente a sí hiciera cualquier movimiento indecente para actuar.

Su reiatsu había cambiado y nublado sus sentidos con total naturalidad, por eso no lo vio venir. El joven levantó la mano inmediatamente para colocarla tras el cuello de ella y halarla hacia sí.

La atrapó. La atrapó en un beso confuso y sofocante, dejando atónito a su cuerpo, no podía responder.

— ¿Qué diablos…?—musitó la joven quitándose del agarre violento del Shinigami— ¿Qué diablos te sucede?

Como respuesta obtuvo una escalofriante risa, que parecía todo, menos decorosa. Eso, era la gota que derramó el vaso; el pánico se apoderó de ella y trató de dirigirse a la puerta pero el hombre la detuvo.

— ¿A dónde vas, Kuchiki? —susurró halándola del brazo, haciendo que su cuerpo chocara contra el suyo, deleitándose con la pequeña forma femenina.

—Ichigo, esto no me divierte… tu broma está yendo demasiado lejos—hizo lo que pudo para que su voz no denotara su pavor.

Pudo ver la sonrisa del muchacho claramente. Sus ojos se estaban acostumbrando pronto a la obscuridad

Aquellos brazos varoniles la rodearon con firmeza desorientándola un poco, pero aquella firmeza comenzó a ser malintencionada cuando una de sus manos se deslizó por las caderas de la Shinigami, trazando un camino impuro hacia su hombro.

El jadeo de la mujer no hizo más que incitar a su acompañante quien osó ir al broche del vestidito azul y soltarlo fácilmente sintiendo las protestas de la dueña e ignorándolas olímpicamente.

Ichigo, repetía la doncella una y otra vez a modo de protesta, tratando de zafarse de su violento amarre, pero él era mucho más fuerte que ella.

—Ya cállate… —fue la orden en un susurro hambriento que emitió el Hollow mientras miraba obscenamente aquel diminuto cuerpo.

Su cuerpo se había cansado de pelear contra él, pero sus fuerzas casi extintas le seguían dando lucha.

Ella no era tan dócil… y eso le gustaba al Hollow que la arrojaba a la cama y miraba con deleite como la muchacha se aferraba a su vestidito y a que cubriera su pecho a como diera lugar.

Sonrió.

Aquel monstruo sonrió mientras se despojaba de sus ropas ante la mirada temerosa de la mujer que sólo atinaba a retroceder en la cama como alejándose todo lo que podía de su agresor.

—Estaba harto, Rukia… –musitó con parsimonia mientras se arrodillaba en la cama y la atraía hacia sí con brusquedad— No debes quedarte a solas con un hombre como yo… mucho menos pretender que no sabes cómo te miran…

Ella le devolvió una mirada confusa al escucharle. Simplemente no daba crédito a la información que recibía. Ichigo nunca le había visto con malas intenciones y tampoco le había hablado así antes.

Ante una bofetada que aquietó por fin su cuerpo, la Shinigami toleró aquellas caricias posesivas y salvajes viajando por su frágil ser. Aquellos besos impuros recorriendo su cuello, mordiendo, lamiendo, cada sitio en su piel.

Parecía que sus hombros eran uno de sus lugares favoritos para degustar, pero abandonó la idea cuando la lengua del aparente Ichigo, sin ninguna espera lamió su seno izquierdo sin saborear el momento; los tomó succionó y mordió sin vacilar.

No parecía un humano y tampoco parecía un animal. Era mucho peor que ello…

Todos sus pensamientos cuerdos se fueron al demonio en el preciso momento en que su atacante la inmovilizó boca abajo en la cama.

—Ichigo… basta… —le suplicó con la voz totalmente rota, dejando escapar sus lágrimas desgraciadas, que tanto le había costado contener. La vergüenza de su cuerpo desnudo ya no era un problema, sino el sentir que sería penetrada y por supuesto era una estupidez pensar que él sería amable en aquel punto del pecado que estaba cometiendo.

—Me he contenido demasiado… para detener esto ahora—siseó jadeante, temblando de anticipación el Hollow, colocándose dónde sabía que todos sus deseos reprimidos desaparecerían.

Los cabellos azabaches de la chica se esparcían en la almohada dejando ver su espalda blanca y torneada. Era demasiado hermosa para ignorarla, su delineada cintura y exquisitas piernas.

No se hizo esperar más: se deslizó dentro de ella sin poder reprimir un jadeo agradado mientras que los ojos violetas se llenaban de amargas lágrimas resbalándose por sus mejillas sin poder evitarlo.

Ella no emitía otro ruido que no fuese el de su dolor contenido en los momentos que ya no podía más. No había más que ello mientras sus manos eran prisioneras bajo las de él.

Nada. Nada se comparaba a deslizarse dentro de su cuerpo con la desesperación que le permitía todo el tiempo que le había esperado. El Hollow dejó escapar un siseo descarado en el que no ocultaba el placer que le daba el pequeño cuerpo femenino debajo del suyo… estaba tan feliz de por fin ser el rey un par de horas.

Ichigo sentía volverse loco, enardecido y sin poder hacer nada, en algún lugar del subconsciente. Aquella ira reprimida era todo lo que tenía y no podía actuar; quería regresar a su plena conciencia, quería controlarse…

Su Hollow continuaba su danza pecaminosa, de la cual era protagonista y su pareja no era consentida. Era una maravilla desahogar aquellos sentimientos atascados detrás de la máscara, detrás del hombre con el que los compartía.

Pero Ichigo en lo absoluto tenía que ver… ¿O tal vez sí? Deseándola como la deseaba, mirándola como la miraba y anhelándola como lo hacía.

Sí, porque Ichigo compartía esos deseos pecaminosos…

Los deseos que tenía de arrancarle besos descontrolados, caricias obscenas, tomarla, penetrar violentamente y beber de los labios de la pequeña Rukia. Pero no pensó nunca llevar a la práctica.

Shirosaki salió de ella y soltó su amarre. La Shinigami se quedó confusa ante el acto, dejando que su agresor la halara y recostara boca arriba.

Pero estaba tan dolorida y cansada que sólo atinó a mirar aquel rostro conocido, aquel cuerpo erguido, de rodillas entre sus piernas tortuosamente separadas.

Las lágrimas secas se marcaban en sus mejillas casi infantiles y unas nuevas amenazaban con recorrer de nuevo su rostro deteriorado por el dolor.

El Hollow le sonrió, como si con eso le demostrara que todo estaba bien. Con una mano tomó sus muñecas para asegurarse de que no querría escapar, y mientras osaba acariciar sus labios con los propios, fundiéndolos en un beso indecoroso, continuó ingresando en su cuerpo con la misma brutalidad de antes.

Las lágrimas bañaban sus mejillas de nuevo. Poco le importaba ya a Kuchiki Rukia demostrar lo frustrada que estaba al no poder defenderse del que alguna vez creyó su mejor amigo.

La velocidad aumentaba, el Hollow parecía más desesperado aun y la paciencia no era una virtud que le caracterizara.

Su nirvana llegó en el momento en el cual bajó la guardia y se dejó correr dentro del cuerpo delicado de su amada. Cerró los ojos disfrutando los vestigios de su pecado y se colocó al lado de su víctima, mirándola con absoluto lascivo agradecimiento, rayando a la locura.

Los labios diminutos de la Shinigami temblaron, cerró los ojos tratando de contener su pesar y al abrirlos nuevamente, su mirada determinante estuvo a dos segundos de borrar la sonrisa del Hollow: Shirosaki Hichigo.

— ¿Por qué la ira, querida Kuchiki?—susurró el joven a su lado, ignorando su desnudez.

Ella, por fin libre, tomó una sábana y la aferró a su cuerpo con semblante apesadumbrado y cansado, estaba recostada al lado de su atacante y no podía moverse ni un centímetro, por la agonía de lo que le había sucedido.

— ¿A caso quieres que brinque de gusto…? —veneno, puro y letal fulminó al hombre frente a ella.

— ¿Por qué simplemente no agradeces que te he elegido a ti y no a otra? Inoue estaría complacida…

—No voy a agradecerte –le cortó en un helado hilo de voz, dándose la vuelta trabajosamente para caer desmayada, aun aferrada a la sábana que envolvía su piel.


Continuará…


Notas del autor:

Gracias por llegar hasta aquí D:

Oh… hola a todos! Primer Fic de Bleach que publico! Simplemente me gusta la intervención del Hollow :3 ni idea por qué, disculpen a las personas que lo odiaron, realmente no volverá a pasar algo así, Rukia obligada, no se preocupen, es que esto da un pie a mi trama que tampoco será tan desagradable xD

Este Fanfic está siendo narrado por mi y las ideas aportadas nos pertenecen a Ichi-chan (Damián, mi amigui xD) y a mí :3 desarrollada juntos y narrada principalmente por mí.

No se preocupen… IchiRuki4ever xDDD ok no quise sonar tan cursi xD

Saludos a todos…

Y... que los ilumine la eterna luz! ;D