No voy a agradecerte

Por Katsumi Kurosawa

Capítulo 3

Ya era hora

Las pupilas del pelijaranja se dilataron como si quisiese grabar aquella figura femenina en su mente. Sus facciones finas en la piel blanca bajo sus cabellos húmedos y su boca ligeramente entreabierta por la sorpresa.

Como deseaba tomar esa boca, hacerla suya y entre beso y beso susurrarle que la amaba con enfermiza locura; acariciarla, tomarla entre sus brazos y hacerle el amor como debió hacer antes que su Hollow se saliera de control… necesitaba demostrarle que sus deseos no eran tan bajos, tan despreciables, tan patéticos.

Él sólo quería tomarla entre sus brazos y hacerle sentir lo mismo que ella le hacía sentir. Que existen cosas más valiosas…

Un escalofrío le advirtió al Shinigami sustituto que si ambos seguían afuera contraerían una enfermedad, pero Rukia era consciente de eso también puesto que de pronto avanzaba y desviaba en camino hacia la casa. Ella parecía tiesa y algo asustada mientras Ichigo recogía la prenda que había soltado sin querer y se dispuso a perseguir a la Shinigami por la casa.

No había nadie. Tampoco había ninguna razón para que no hubiese nadie y los pasos de la muchacha resonaban por toda la casa, rígidos, pesados.

Cuando el pelinaranja llegó a su cuarto sólo pudo observar la silueta de la Shinigami quien no se había molestado en encender la luz del cuarto, él cerró la puerta tras de sí y la miró como queriendo hacerla voltear pero ella no mostraba ninguna intención de ello

Aquellas manos blancas y diminutas tomaron su cabello azabache, estrujándolo para quitarle un poco del agua que este había absorbido, luego se dedicó a lo mismo con su vestidito rosa.

Los dedos de Ichigo escocían por el deseo incontrolable que tenían de recorrer a la diminuta Shinigami, no aguantaría mucho. Se acercó a pasos pesados dejando a un lado el vestido que tuvo un rato en las manos y fue en ese instante que la Kuchiki se volvió hacia él.

El suelo estaba humedecido por sus huellas además del pequeño charco que la chica había dejado a posta.

Sus ojos violetas encararon al Shinigami sustituto y él no supo qué responder cuando esos ojos preguntaron un por qué. Sus manos temblaban, no podía evitarlo.

No pudo soportarlo, dio un paso hacia ella y se aferró a su cintura sin importarle en absoluto que esta reaccionara asustada y tratara de zafarse de su agarre.

No era yo, Rukia… perdóname por favor… —suspiró mientras acariciaba los cabellos húmedos de la mujer quien se había quedado quieta y desconcertada.

Su abrazo se hizo ligero mientras ella no correspondía. Besó su mejilla y la acercó más a su cuerpo.

Yo… no quise hacerlo… yo nunca haría eso…. Yo te amo Rukia… —le dijo mientras continuaba sus besos sin temor a ser rechazado.

Ichigo… —pero lo que Rukia fuese a decir fue acallado por los labios del Shinigami, quienes buscaban desesperados el demostrar sus palabras. Las manos masculinas recorrieron el pequeño cuerpo con delicadeza hasta encontrar los botincitos que unían el precioso vestidito rosa, los cuales quitó con tranquilidad, vigilando el momento en el cual la chica se resistiera mas no lo hizo… se quedó muy quieta, mirando casi con ternura al hombre frente a ella quien le despojaba de aquella prenda y la dejaba caer pesada en el piso.

El joven se arrodilló ante su pequeña diosa mientras besaba su abdomen y sus dedos se entretenían con aquella cintura estrecha, recorriéndola con suavidad, aferrándose a ella y besando entre sus pechos para incorporarse y continuar su camino por sus delicados hombros.

La diminuta boca femenina lanzó un par de suspiros sorprendidos y complacidos, sus dedos de enredaban en los cabellos naranjas de su repentino atacante. Para ese entonces, el joven Kurosaki besaba el cuello incitante de la mujer que por fin reaccionaba y metía las diminutas manos entre su camiseta, tocando, acariciando su espalda, su abdomen, como buenas dotes tenía.

Él le sonrió cuando esta le trató de quitar la camiseta pero era un trabajo duro considerando su altura. Se la terminó de quitar por ella pero esta ya desabrochaba su pantalón dejándole perplejo, pero sin quitarle la sonrisa.

Ella parecía saberlo… ella parecía haberse dado cuenta que ese hombre que se atrevió a profanarla no había sido él, no podía estar más feliz de saberlo.

Se dedicó a saborear los labios deliciosos de la mujer mientras la envolvía en sus fuertes brazos, protegiéndole y sobre todas las cosas, amándole. Recostó a la mujer con parsimonia y se unió de nuevo a sus labios como si hubiese pasado tiempo sin tomarlos, sin tener esa dulce sensación en su interior, como si nunca los hubiese tomado.

La joven se quitaba la parte superior de la ropa interior ante la mirada expectante del Shinigami sustituto quien jadeó desesperado y trató de no perder la cordura cuando la prenda estuvo en el suelo y sus ojos en sus preciosos pechos sin poder evitar tomarlos entre sus labios, besarles, acariciar con las manos masculinas que los cubrían casi por completo.

Era preciosa, no había nada más.

Y mientras lamía aquel divino par, sus manos aparentemente ágiles trataban de deshacerse de las bragas pequeñas con éxito.

Ella jadeaba agradada y su voz era una melodía delicada e incitante para el joven Shinigami que le permitió a su amada dominar la situación, viéndola elevarse y montarle, mostrándole lo divino que era su cuerpo desnudo.

La lluvia que golpeaba la ventana parecía haber desaparecido ante el estupor que adornaba la habitación del par de adolescentes. La ventana estaba empañada y apenas se podía distinguir aquel secreto que los amantes compartían dentro de aquella habitación.

Caricias cuidadosas, besos suaves y respiraciones agitadas se podían distinguir en la parcial obscuridad del lugar.

Sus miradas se cruzaron en el instante que secretamente acordaban lo que debía seguir y si debía ser así. Ante la afirmación de ambos, Ichigo yacía entre aquellas largas piernas de la mujer más bella que había en el mundo, preparándose para entregarse a ella, por completo.

Ella colocó su miembro en la posición precisa, regalándole besos cortos y llenos de cariño. Él no podía creerlo, se permitió dudar su era real lo que estaba sucediendo o uno de sus tantos sueños, una desesperación extraña lo carcomía, como el miedo de convertir aquello en una experiencia poco grata para su pequeña amante.

La más joven de los Kuchiki le dejó introducirse con mucho cuidado seguramente deseando no recordar en lo absoluto la brutalidad con la cual había sido tomada, mas aquel calor de su interior invitaba al joven a perder totalmente la cordura y aumentar la velocidad. Un escalofrío le recorrió la espalda, demostrando su sorpresa en aquellos ojos color avellana, como si no fuese suficiente su excitación, aquello la aumentó considerablemente.

El pelinaranja se arqueó ligeramente cuando estuvo totalmente dentro; dejó caer su cabeza hacia atrás, suspirando agradado aunque sutilmente dolorido; fue ese el instante en el cual olvidó todo, todos sus miedos inútiles, él la amaba y ese amor lo demostraría de aquella manera que habían decidido. Nunca pensó que estar dentro podía sentirse así… era bello… delicado y sentía como le entregaba su inocencia con plena conciencia y sin remordimientos.

Unas lágrimas gruesas rodaron por las mejillas de la Kuchiki quien mantenía los ojos fuertemente cerrados y no detenía el movimiento. Ichigo se quedó perplejo mirándola; atinó simplemente a incorporarse y abrazar su cintura depositando cariñosos besos en su pecho, sus hombros, su cuello intentando calmar su sufrimiento. Debía haberlo sabido… su cuerpo aun estaba sensible de aquel terrible suceso…

El vaivén iniciado por la joven le advirtió al Kurosaki que estaba lista para seguir adelante y la dejó, libre para llevar su propio ritmo, libre para amarse de esa manera.

Hipnotizado podía ver el cuerpo de su amada bañado de perlas divinas y su cabello moviéndose en perfecta sincronía, tan bello como sus ojos violetas entrecerrados y agradecidos. La hermosa Rukia se estremecía ante el movimiento, soltaba suspiros agradables para el oído del joven Shinigami y en tiempos cerraba los ojos fuerte, muy fuerte.

Los labios de Ichigo se deslizaron descarados por el cuello de la chica, llegando hasta su lóbulo y mordiéndole delicadamente. Parecía una ola de sensaciones atacar a la pequeña Rukia mientras sus suspiros discretos perdían su discreción.

La tomó de la cintura indicándole que era su turno y le recostó en la cama. La mirada divertida de la chica le hizo sonreír, era como si estuviesen cometiendo una travesura de niños, pero no era de niños aquella travesura divina.

Los ojos violáceos de la Kuchiki brillaron al tener al Shinigami sustituto entre sus brazos de nuevo, besándole con ternura en lo que este se deslizaba de nuevo entre sus piernas, robándole más suspiros.

Ella con sus dedos diminutos acariciando los cabellos anaranjados del muchacho quién no sabía lo mucho que le encantaban los movimientos de su amante deslizándose, mucho menos se lo imagino cuando esta se aventuró detrás del cuello y después la espalda, rozándole con las uñas y volviéndole loco.

No querían mantenerse separados ni un segundo, sus cuerpos unidos en un abrazo tierno y el movimiento constante de Ichigo se combinaban con los siseos de Rukia.

Palabras de amor de ambos flotaban en el aire mientras el movimiento se hacía más rápido, más desesperado y los amantes repetían sus nombres con devoción.

Un gruñido de parte del pelinaranja anunció el fin del encuentro, derramando su esencia dentro de ella. Besó a la morena dulcemente mientras le acobijaba entre sus brazo; la joven se recostó en el pecho de Ichigo y suspiró feliz, sonriendo y correspondiendo el abrazo con el mismo amor.

Gracias… —musitó la Kuchiki sonriéndole con verdadera felicidad. Él no supo el por qué pero lo sospechó, y es que tal vez le agradecía el haberla tratado así y no como la brutal primera vez.

Se quedaron callados, disfrutando el roce de sus cuerpos desnudos bajo las en las que se habían envuelto. Besos escurridizos llenaban el rostro de la morena en lo que ella respondía dulce y sin borrar su sonrisa.

Todo era tranquilo en la habitación. El pelinaranja sabía que si decía algo rompería aquel mágico momento de paz; sabía que si lo que aun le escocía en la garganta, las mil disculpas ahogadas salían nuevamente, Rukia se asustaría y quizás sería capaz de alejarse de él debido a que prácticamente su agresor e Ichigo eran la misma persona.

Porque sabía que "el", aquel maldito se había aparecido delante de ella y le hizo un daño irreparable otorgado por mismo cuerpo que esa noche le había amado.

Dos veces… su cuerpo le había tocado dos veces ¿Qué pensaría ella de aquel Hollow? ¿Y si se llegara a sentir insegura pensando en que su enemigo podía aparecer en cualquier momento?

El Shinigami se sentía aplastado, humillado y desconcertado con esas cuestiones en su interior. Nadie más se lamentaba de los gritos y lágrimas que había visto por las acciones realizadas por ese Hollow desgraciado que se atrevió a tocarla y trató de robársela de esa estúpida manera.

—Realmente… quiero pedirte perdón por lo que te hizo… fui el culpable al no saberle controlar… —comenzó el pelinaranja mientras acariciaba los cabellos azabaches de la mujer adormecida.

—No sé de qué hablas… —susurró la pequeña, sonriendo con ternura y sus ojos violáceos brillaron divinos.

—Para mí no es fácil hacer esto Rukia… pero te mereces mil disculpas y ni con eso podré enmendar mi error—hundió la cabeza en el cabello negro y aspiró su aroma.

—Es que… en serio no sé de qué me hablas, Ichigo…—fue el grave susurro de la morena que sonaba sumamente confundida.

—Que el Hollow… mi Hollow te atacó Rukia… te hizo… cosas…—sus ojos avellanas la encararon también confusos y ambos se miraron un rato de aura extraña.

—A mi ningún Hollow y menos el tuyo me ha atacado ni hecho cosas—se burló ella—Menos el tuyo…

Aquellos divinos ojos avellana dejaron ver la real contrariedad de sus pensamientos. ¿Qué diablos pasaba? No había…

No… no lo hice, rey… puse esa imagen en tus sueños nada más…

Sí. Ichigo había escuchado atenta y claramente aquella oración en su cabeza. Casi pudo mirar la sonrisa sarcástica del Hollow en la blanquecina cara y su cara satisfecha le daba el pavor de saber que él le había podido engañar con algo tan importante.

La cara de Ichigo se tornó roja y no podría distinguirse si era por la ira o por la vergüenza de sus actos. Sí nada había pasado… él había sufrido en vano… y había llegado a aquel punto en el que estaba (y la escena de él, sujetándola, delicada y desnuda entre sus brazos, no ayudaba mucho) por una mentira cruel…

Ayer en la noche te quedaste dormido como un idiota mientras hacíamos los deberes. Hoy en la mañana estabas un poco agitado entre tus sábanas, pensé que tenías calor puesto que no tenías mucha ropa puesta…—comenzó Rukia con paciencia, acariciando sus cabellos anaranjados—. De hecho, me cambié y vine a verte. No me di cuenta que había dejado mi vestido aquí —miró hacia un lado avergonzada— Salí a buscar algo de dulces a la tienda, cuando regresé, no estabas… fui a buscarte, por todos lados pero ni rastro tuyo… hasta hace unos momentos que volví y saltaste de la ventana con mi vestido en la mano —le miró como si le hubiese dado la impresión de que había estado haciendo cosas sucias con el vestido y continuó—Y pues esperaba una explicación de lo que suced…

Sus labios habían sido callados por los del pelinaranja en un beso desesperado. Una sonrisa penosa podía dibujarse en su rostro entre beso y beso.

Podía sentir al Hollow mirándole. Este también sonreía…

Cómo no… brillaba un sol alegre en su mundo, la lluvia se había ido, todo estaba como en un cuento ahora; él era feliz ahora.

"Ya era hora, ¿Verdad, Rey?"

Susurró cuando los vio quedarse dormidos. Con una sonrisa en el rostro sereno de Ichigo Kurosaki, le respondió con parsimonia:

"¿Sabes? Habían mil maneras de hacerme dar cuenta que moría por esta mujer y necesitaba contarle todo. Ya que tus métodos fueron tan… horrendos… ni lo pienses… No voy a agradecerte…"

"Ja" respondió Shirosaki "Como si quisiera tu agradecimiento" y se quedó disfrutando del inmenso sol que le daría calor durante un buen tiempo.


Fin.


Nota del autor:

Ok ok lo siento looo siento! Vaya que me tarde y para regresar con esto?

Este no era un fic largo, de hecho, ni con la trama muy elaborada. Yo sólo espero que los que lo leyeron lo hayan disfrutado… aunque sufrido al principio xDDDD

Gracias a todos…

Nos vemos en el siguiente fic!

Y que los ilumine la eterna luz :D!