Tu Amor y Su Envidia

-es todo mamá… -comenzó a decir intentando que su voz sonara clara a pesar de las lágrimas –con nuestra vida en Francia… con esta casa… con Kikyo y con Inuyasha Taisho.

Aquella revelación sorprendió a ambas mujeres en seguida, Midoriko tomó una de las manos de Kagome para apoyarla, mientras que su madre no podía entender por qué Kagome nombraba al ex novio de su sobrina.

-¿Inuyasha Taisho? –preguntó completamente confundida y también con suma curiosidad, los sollozos de Kagome volvieron con intensidad luego de que asintiera con la cabeza… pasaron algunos segundos en que intentó calmarse, llenó sus pulmones de aire y después de diez años pudo confesar.

-Estoy enamorada de Inuyasha Taisho mamá… -expresó y un nuevo sollozo salió con tristeza desde sus labios.

Capítulo 17: Posibilidad

-¿Qué dices? –preguntó asombrada la señora Higurashi mientras Kagome intentaba llenar sus pulmones con todo el aire que estos le permitían... su madre la miraba expectante y luego de unos segundos se atrevió a afirmar lo antes dicho.

-Lo que escuchaste mamá estoy enamorada de Inuyasha… -dijo logrando que su voz sonara más segura y que por algunos minutos sus sollozos disminuyeran. Su madre cayó sentada en el piso, miró a Midoriko sin entender nada intentando recordar en algún momento a Kagome cerca del joven Taisho.

-yo… no entiendo… ¿Inuyasha y tu? ¿En qué momento pasó algo así? –preguntó con algo de molestia en la voz, pensando en que Kagome se había involucrado recientemente con Inuyasha ignorando por completo una parte importante en la vida de su hija. La joven se quedó en silencio sintiéndose asustada cuando vio que su madre se ponía de pie y la miraba con una mueca molesta en el rostro, tragó con algo de dificultad entendiendo que esto sería difícil de explicar.

-Kagome… ¿En qué momento pasó esto? ¿Acaso olvidaste que fue el prometido de tu prima? ¿En qué estabas pensando? ¿Estos son los valores que te entregamos? –preguntó dolida y con cada pregunta el tono de voz de la mujer aumentaba, Midoriko hizo un gesto con su mano para interrumpirla pero Kagome le negó con la cabeza.

-Sí se que era el prometido de Kikyo madre…no podría olvidar eso -respondió con seguridad, mientras el dolor en su pecho parecía querer desgarrarla, una nueva lágrima amenazó con rodar por su mejilla pero la retuvo, no se iba a sumergir en su dolor hasta explicarle todo a su madre. –Hay mucho de mí que desconoces… Inuyasha a estado en mi vida mucho antes de conocer a Kikyo, yo conocí a Inuyasha Taisho el día en que papá murió. –terminó con un suspiro mientras su madre se sentaba a su lado y la miraba casi en estado de shock, pasaron algunos segundos y Midoriko notó los ojos confundidos de la mujer y le confirmó la veracidad de las palabras de Kagome con un gesto de afirmación que hizo con la cabeza.

-¿Tu lo sabías? –preguntó curiosa, mientras se sentía arrepentida por haber subido el tono de su voz y por haber dudado de su propia hija.

-Sí señora… pero es Kagome quien debe contarle todo. –dijo tomando una de las manos de su pequeña para darle fuerzas, Kagome miró con temor a su madre y se atrevió a preguntar.

-¿Quieres saber por qué no quería ir a Francia? ¿Quieres saber por qué ahora siento este dolor en mi corazón? –preguntó mientras sus ojos nuevamente se empañaron de lágrimas la señora Higurashi suspiró con pesar al ver el estado demacrado de su hija, asintió con la cabeza. Desde hacía mucho tiempo quería entender por qué Kagome la había mirado con tanto odio con sólo escuchar la palabra Francia.

-El día que murió papá…. –comenzó Kagome su relato, intentando recordar con la mayor cantidad de detalles su relación con Inuyasha desde el primer día en que lo vio.

Hay una posibilidad

Hay una posibilidad

De que todo lo que tuve

Sea todo lo que tendré

Kagome caminaba con los ojos empañados en lágrimas no podía enfocar los detalles que habían a su alrededor pero aquello no le importaba, como tampoco le importaba haber casi huido de su casa y que el frío nocturno le llegaba a ocasionar dolor en su piel. Quería caminar, caminar lo más lejos que sus pies le permitieran necesitaba estar lejos, muy lejos necesitaba derramar todas las lágrimas que sus ojos contenían. Necesitaba con urgencia desahogarse, el dolor que la muerte de su padre había ocasionado era horrible y desgarrador. Los sollozos no se detenían, sentía cómo si alguien le había arrebatado gran parte de su corazón y que aquella herida jamás sanaría. Avanzó entro sollozos durante algunos minutos en realidad no se encontraba muy alejada de su hogar porque sus piernas parecían no poder seguir avanzando, fue entonces que se limpió las lágrimas que habían en su rostro con una de sus manos. Alzó la vista y de pronto se encontraba frente a un gran árbol, un roble que se erigía orgulloso y resaltaba de todos los árboles que lo rodeaban. Su tronco era macizo y en lo alto cientos de ramas se separaban y se encontraban cubiertas por las hojas, por la oscuridad la joven no pudo diferenciar con exactitud los colores pero aún así el lugar la sorprendió, pues a pesar de llevar años viviendo en aquel lujoso condominio jamás se había detenido a mirar la arboleda que separaba las diferentes propiedades. Suspiró melancólica y de alguna manera se sintió protegida en aquel lugar, se dejó caer con lentitud y quedó sentada en las raíces del roble. En ese lugar pudo llorar nuevamente, lloró por la pérdida, por la ausencia que vendría, por la enfermedad, por los momentos felices, por su querida madre y sobretodo porque todo lo que ella conocía había cambiado y ahora sería completamente diferente. Su padre era su amigo y compañero, era el hombre que le había demostrado una cantidad increíble de valores y junto a su madre eran la pareja que para Kagome era perfecta, gracias a su amor ella estaba viva y su corazón se estremecía al saber que nunca volverían a estar juntos.

No supo cuanto tiempo estuvo ahí abrazada a sus rodillas sollozando hasta que de pronto el sonido de las hojas al crujir le advirtió que alguien se acercaba. Alzó la vista asustada se limpió las lágrimas y lo vio, un joven alto de cabellos oscuros, tenía unos increíbles ojos dorados que parecían brillar en la oscuridad la miraba con atención, su corazón comenzó a latir con rapidez y aunque sintió la necesidad de irse algo en ella la retuvo.

-Hola… -escuchó la voz masculina por primera vez y todos sus sentidos se volvieron con atención hacia los ojos misteriosos que la miraban. Respiró profundamente intentando contener los sollozos que aún querían escaparse de sus labios para responder.

-hola… -dijo con la voz entre cortada, desvió la vista y por el sonido pudo darse cuenta de que el joven se sentaba a su lado.

-te voy a parecer sin respeto –comenzó a decir con una seguridad que a Kagome sorprendió –pero me gustaría saber –realizó un pausa y luego continuó -si es que me quieres responder ¿Por qué lloras? –preguntó con suma curiosidad en la voz, algo que Kagome pudo reconocer a pesar de su juventud. Giró la cabeza y lo miró directamente, su corazón pareció dar un vuelco pues ese joven era lejos el hombre más hermoso que ella había visto. Respiró con dificultad la mezcla de emociones que percibía era realmente abrumadora, había algo en ella que le decía que podía confiar en él.

-acabo de perder a mi papá… -le explicó en un susurro a lo que el joven respondió con una pequeña exclamación, pensando en que era un inoportuno.

-¡Oh! Lo siento muchísimo –expresó con sinceridad –no me imagino lo que que debes estar sintiendo –agregó, mientras Kagome esbozó una pequeña sonrisa agradecida de que un desconocido lamentara su dolor.

-Acabo de llegar al condominio y eres la primera persona que conozco… y quizás esto suene como un cliché –comenzó a hablar, Kagome lo miró con atención sintiendo que de alguna manera su pena se sentía menos dolorosa. –Se que perder a alguien es doloroso pero también creo que debemos agradecer la oportunidad que la vida nos entregó de estar con esas personas, se nota que tu adoras a tu padre y tienes que pensar que él siempre estará cuidándote.

Pasaron algunos segundos, Kagome asintió sintiendo que aquellas palabras no eran sólo un cliché sino que era la verdad amaría siempre a su padre y se sentía agradecida por haber sido su hija.

-gracias –respondió limpiándose una lágrima con los dedos.

-¿Cómo te llamas? –preguntó curioso el joven ella de inmediato respondió –Kagome ¿y tú? –dijo con sumo interés, pues de alguna forma su corazón le pedía que aquel encuentro volviera a ocurrir. –Inuyasha… Inuyasha Taisho.

Hay una posibilidad

Hay una posibilidad

De que todo lo que tendré

Se haya ido con tus pasos

-y no sé si creer en el mensaje de Kikyo o en las palabras de Inuyasha mamá –finalizó su relato Kagome con nuevas lágrimas que recorrían sus mejillas, había hablado con rapidez pero todo lo que necesitaba contar había sido relatado la amistad con Inuyasha, luego su pequeña relación, el misterio de las cartas, el encuentro, Kikyo y aquel compromiso que la dañaba, le contó todo pues necesitaba con fervor que su madre la aconsejara.

La señora Higurashi estaba sentada en uno de los sofás comprendiendo después de diez años la vida completa de su hija, la situación era realmente complicada Kagome se encontraba entre el amor y su familia, suspiró preocupada intentando pensar en las palabras exactas para decirle a su hija. El dolor de Kagome era conmovedor y por la forma en que hablaba de él y cómo evocaba cada recuerdo ella tenía la convicción de que su hija sentía un gran y profundo amor por el joven Taisho.

Midoriko en cambio estaba demasiado nerviosa, ansiaba poder salir de ahí en cuanto Kagome mencionó el asunto de las cartas se sintió culpable pues ella sabía quien había sido la causante de la pérdida de aquellas cartas, incluso ella misma las tenía escondidas en su habitación. Pensó en entregárselas de inmediato a Kagome pero la joven estaba demasiado confundida y conmocionada como para entregarle alguna confusión más en el extraño puzzle que se había transformado la historia desde el regreso desde Francia. Aún así un leve temor comenzó a apoderarse de ella, si Kikyo había sido capaz de esconder las cartas y sin estar conforme con ello estaba mintiendo nuevamente esto se tornaba en algo mas grave, fue entonces que el miedo nació en su corazón pues no quería pensar de qué cosas sería capaz de hacer Kikyo con tal de hacer sufrir a su propia prima. Frente a ese pensamiento Midoriko se sobresaltó, sacudió levemente su cabeza para despejarla de aquellos aterradores pensamientos, mejor esperaría algunos días para que Kagome se sintiera más tranquila y si quedaba demostrado que Kikyo estaba tras el sufrimiento de su pequeña se vería en la obligación de advertirla, la envidia ocasionaba cosas muy desastrosas y no quería que nada de eso le afectara a Kagome.

Así que avísame cuando escuches

A mi corazón detenerse

Tú eres el único que lo sabe

-Me siento culpable de haberte sacado de Japón hija… lamento que no hayas sentido la confianza necesaria como para decirme el por qué de tu tristeza –comenzó a decir la madre, mientras Kagome se limpió las mejillas nuevamente y escuchó con atención cada una de las palabras. Hizo una pausa recordando con claridad aquellos días en que decidió que la familia se trasladaría a otro país, de pronto a su mente llegaron las palabras de Kikyo –tía Kagome está demasiado triste me dijo que lo único que quiere es irse de Japón. De inmediato un escalofrío recorrió toda su espalda ella tenía gran parte de culpa, pues había confiado más en su sobrina que en su propia hija, pero aquello era algo que Kagome no podía saber.

-Siempre he notado que tu prima es algo caprichosa y con eso también toma decisiones alocadas –agregó intentando ordenar sus ideas, muchos recuerdos vinieron a ella desde la época cuando Kagome era sólo una niña. Habían transcurrido una cantidad considerable de años pero en su memoria estaba grabado que Kikyo siempre competía con su hija incluso con cosas sin importancia, eso era una actitud completamente infantil y por eso nunca quiso comentarle nada a su primogénita, de hecho perdonaba a su sobrina por aquello.

Ahora la situación era distinta Kagome y Kikyo eran mujeres adultas con la capacidad de razonar todas sus decisiones, la situación era realmente compleja el joven Taisho se encontraba en medio de dos primas, pero no lo culpaba creía totalmente en Kagome y sabía que su hija no era la causante de ninguna ruptura y que Inuyasha no le había sido infiel a Kikyo con su joven hija.

-Entiendo tu confusión preciosa –prosiguió sus palabras luego de sus reflexiones –y creo que para eso debes esperar a que pasen los días, yo no puedo decirte en quién debes creer… sólo tu corazón lo sabrá –agregó con cariño y Kagome sonrió lamentaba haber temido por tanto tiempo la reacción de su madre, pues ahora eran sus palabras las que le daban algo de consuelo en medio de la tristeza que sentía. –Si Inuyasha es sincero y su amor por ti es tan grande como el tuyo por él, estoy segura que todo esto se va a solucionar –le dijo con un brillo de esperanza en los ojos, brillo que Kagome recordaba haberle visto a su madre sólo cuando estaba junto a su padre y aquello la hizo sentirse mejor. –Sólo quiero que recuerdes los caprichos de Kikyo, quizás está nerviosa por la boda y pensó en volver con él –agregó y vio como a su hija los ojos se le llenaban de lágrimas nuevamente. –El amor es así pequeña –prosiguió abrazando a Kagome –tan hermoso como doloroso… y sé que tus sentimientos son reales, por eso yo te apoyaré en tu decisión.

-Gracias mamá… -susurró nuevamente sumergida en llanto Kagome sin separarse del abrazo de su madre, toda la situación era tan difícil amaba tanto a Inuyasha y su corazón se desgarraba de sólo pensarlo junto a Kikyo, pero el mensaje y las palabras de su prima la confundían… necesitaba llorar, desahogarse, estar sola en su habitación para seguir el consejo de su madre… tenía que aliviar a su corazón de todo el dolor para poder saber quién era realmente el que decía la verdad. Quería confiar en Inuyasha una parte de ella le imploraba por llamarlo, mientras que la otra sentía temor por el engaño y también por la reacción de su prima.

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Avísame cuando escuches mi silencio

Pues sí hay una posibilidad…

Yo no lo sabría.

Los días siguientes transcurrieron de manera extraña rápido y a la vez muy lento. Rápido pues sentía que todo lo ocurrido había pasado hacía meses y que el dolor no menguaba, y lento porque en realidad sólo eran algunos días en que se había debatido entre tomar el teléfono y llamar a Inuyasha. Necesitaba tanto saber de él, que agradeció cuando Sango acudió a visitarla y le dijo que Inuyasha se sentía tan devastado como ella.

-Yo no dudo de Inuyasha Kagome… pero creo que para asegurarte de que él dice la verdad debes esperar y asistir a la boda de tu prima… cuando la veas casada con Naraku lejos de aquí, eso significa que Inuyasha no quiso nunca volver junto a ella…

Las palabras de su amiga le parecían tan ciertas y aunque faltaban dos días para la boda, sus lágrimas seguían luchando por salir de sus ojos y su corazón seguía latiendo de manera dolorosa.

-qué haré con todo este amor que tengo –susurró en la soledad de su habitación, mientras hacía una pausa entre las lecturas que debía realizar para su nuevo trabajo. Si bien era algo que la mantenía distraída, aquello no era suficiente, constantemente su vista se desviaba hacia su móvil y las ganas de llamar a Inuyasha volvían a ella, pero no... Se miró al espejo y su propia imagen la sorprendió, su rostro pálido parecía casi fantasmal, sus ojeras y ojos rojizos delataban la cantidad de lágrimas que sus ojos habían derramado, incluso notó que su rostro se veía un poco más delgado y entendió la preocupación con la que la miraba su madre desde aquel día. Respiró profundamente comparando su estado con el de hacía una semana atrás cuando todo estaba bien.

-si tan sólo… -dijo de pronto acercándose lentamente hasta el mueble donde se encontraba su teléfono móvil, oprimió el botón de encender y casi de inmediato la melodía que sonaba cuando llegaba algún mensaje comenzó… eran muchos mensajes. Se mordió el labio y quiso leer algunos

-Prima lamento todo… al final resultó un completo mentiroso ¿verdad?

-prima espero verte en la boda, no puedes dejarme sola en un momento tan importante…

-prima él sigue insistiendo y ya no se qué hacer…

Kagome comenzó a borrar los siguientes mensajes sin leerlos, todos provenían del móvil de Kikyo pero el último no era de ella…. Sino de él. Su corazón latió con velocidad, se mordió el labio inferior y con lentitud presionó el botón para leer.

-Espero que puedas creerme… yo esperaré el tiempo que necesites sé que eres especial preciosa… -el mensaje se interrumpía y Kagome rápidamente buscó en el buzón de entrada la continuación, cuando la leyó una nueva lágrima recorrió su mejilla –no olvides que te amo… y que estoy dispuesto a luchar por ti…

-Oh Inuyasha –exclamó acongojada acariciando la pantalla del móvil, cómo si aquella caricia podría llegarle a Inuyasha. De pronto la necesidad de responderle fue más fuerte que todas sus dudas si él estaba dispuesto a luchar por ella, había una posibilidad de que sólo habían sido víctimas de una broma cruel, no quería perderlo nuevamente estos días sin escucharlo eran una verdadera tortura.

Así que avísame cuando escuches

A mi corazón detenerse

Tú eres el único que lo sabe

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-1 Nuevo mensaje recibido –leyó algo cansado se frotó las sienes pensando en que tal vez luego de llamarlo con insistencia Kikyo intentaría comunicarse con él a tráves de mensajería de texto. Dejó el móvil a un lado y evocó el rostro de Kagome una vez más en su mente, no podía olvidar los ojos llorosos de su preciosa. La rabia aún lo embargaba cuando recordaba que por un simple mensaje de texto su corazón y alma casi pendían de un hilo, sabía que Kagome era diferente ella misma le había dicho que necesitaba confiar en él y por las palabras de sus amigos Sango y Miroku sabía que debía ser paciente y esperarla. Temía que Kikyo fuera capaz de envenenar el amor que Kagome sentía por él… -maldición –susurró nuevamente frustrado, necesitaba tanto tener a la mujer que amaba entre sus brazos, quería besarla y expresarle todo el amor que en su corazón había para ella.

Aún no entendía las razones de por qué Kikyo mentía de esa manera tan descarada, sabía que esa mujer no lo amaba, quizás nunca lo había amado tal vez todo era un capricho y saberlo cerca de Kagome le había ocasionado alguna especie de celos… quería negarse ante ese hecho, pues en su cabeza no cabía la idea de que Kikyo se volviera cruel con su propia prima sólo por celos…. Realmente estaba en medio de las reacciones histéricas e incomprensibles de su ex y por otra parte tenía todo el amor que Kagome le entregaba.

-Necesito estar contigo preciosa… -susurró evocando los besos cálidos y dulces que la joven le entregaba, necesitaba recuperarla y lograr que Kagome no dudara nuevamente.

Pasaron algunos minutos en los que intentó abocarse nuevamente a su trabajo, sus ojos dorados estaban cansados, no había podido dormir pensando en Kagome y estar casi diez horas frente a la pantalla de un computador no ayudaba en nada, tomó un sorbo de agua, siempre mantenía una botella de agua en su escritorio. Quiso volver a concentrarse en su trabajo pero antes se desabrochó el primer botón de su camisa, pues sentía constantemente un nudo en la garganta y aunque la sensación no se quitó sintió algo de alivio. De pronto su móvil emitió un pequeño sonido, recordándole que había recibido un mensaje lo tomó algo fastidiado pero en cuanto vio de quién provenía su corazón latió frenético…

Avísame cuando se acaben mis suspiros

Tú eres la razón por la cual estoy cerca

Avísame si escuchas caer

Pues sí hay una posibilidad

No se dejaría ver…

-Después de la boda si todo se aclara no dudaré en luchar por ti… -sonrió con esperanza… existía la posibilidad y casi la certeza de que Kagome aún creía en él, aquello llenó sus pulmones con un aire completamente renovado, su preciosa realmente era especial y a pesar de todo el dolor que le habían causado en un simple mensaje le expresaba alguna parte de los sentimientos que la embargaba. Sólo debía esperar un par de días y estaría con Kagome nuevamente… Kikyo no lo iba a separar de Kagome y de eso estaba completamente seguro.

Continuará….

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Perdón, perdón, perdón… se que tardé…. Pero este capítulo fue realmente difícil para mí… no soporto hacerlos sufrir por la culpa de esa… pero a veces es necesario… espero que les haya gustado el capítulo…voy a intentar volver pronto ya tengo ideado el próximo capítulo y los que vienen también…

Agradezco de corazón sus reviews y si ahora vuelven a leer les agradeceré aún más… espero sus comentarios y repito las disculpas

Nos vemos en el próximo capítulo.

Atte.

Isis

-La canción se llama Possibility y es parte del ost de luna nueva… la incluí porque cuando imaginé esta escena me inspiré con esa canción…