Siempre supe que era distinta, pero esto era una exageración. Mi nombre es Marie, soy la sabelotodo de la escuela que siempre está sola y que más de una vez se sentaron encima y nunca fui interesante, hasta ahora…

No podía creer lo que veía, yo simplemente había pensado en que quería mi libro que estaba sobre la cómoda a unos metros de mí, lo miré mientras estaba sentada en mi cama sin ganas de levantarme y repentinamente el libro se elevó y fue hasta mí. Eso no era normal, lo común hubiese sido que yo suspirara frustrada de tener que moverme y fuera por el libro, ¡no que él fuera por mí! Me quedé en shock, pero luego fijé mi vista en el estuche de mis anteojos que estaba en el suelo al lado de mi mochila, concentrándome en que quería que se elevara unos metros. Cuando el objeto no se movió me sentí una tonta, no sólo ilusionaba sino que me creía Harry Potter, entonces ahogué un grito cuando el estuche se elevó y quedó en el aire, me paré de mi cama y caminé hasta él pasando la mano sobre y debajo del este, pero no tenía nada, no podía ser una broma. Pensé que se moviera hacia la derecha y lo hizo…

Obviamente esa noche me desvelé moviendo objetos desde mi cama, disfrutando del momento, tratando de negar que eso no era normal, no quería aceptar que al fin había algo que confirmara lo que siempre había sospechado, que o era un bicho raro. Cuando me desperté al otro día, pensé que todo lo de la noche anterior debía ser un sueño, tenía que ser un sueño porque si no estaba delirando y eso no se vería bien en mi expediente académico. Me vestí y fui a desayunar, mis papás ya se habían ido a trabajar por lo que me preparé cereales y me senté en la mesa a comer, hasta que luego de un par de cucharadas sentí que tenía sed y quería un vaso de leche. Me paré y busqué los vasos pero alguien (probablemente mi papá) los había puesto hasta el fondo y no llegaba, me puse de puntitas pero estaba lejos… el vaso se acercó a mi mano, pero de la sorpresa lo solté y se estrelló contra el piso.

- Muy bien Marie, esto no está pasando, no enloqueciste –me dije a mi misma – bueno, capas un poco ya que estas hablando sola pero ese baso no fue hasta tu mano solo. Simplemente tenes que comprobarlo. – miré a los vidrios del suelo y tras concentrarme estos volaron a el aire y se dirigieron al tacho que se abrió para que estos entraran.

Lo normal era que volviera a asustarme o algo por el estilo, pero esto era algo que venía pidiendo desde hace mucho tiempo, un cambio. Desde hace un año pedía que algo interesante pasara en mi vida, y ahora lo tenía. Feliz me paré en el primer escalón de la escalera y me concentré con los ojos cerrados, mi mochila estaba sobre la cama, me imaginé que bajaba, me imaginé que bajaba, me imaginé que baja… AUCH! La mochila me había golpeado la cabeza cuando bajó a toda velocidad por la escalera, creo que me concentré demasiado.

Salí de casa y tras cerrar me dirigí a la escuela que quedaba a diez cuadras. Siempre me quejaba y cansaba pero hoy no, porque iba moviendo las hojas de los arboles mientras pasaba, seguramente parecía una niña pequeña dando saltitos por todos lados, pero estaba feliz cosa que no sucedía a menudo.

En la primera hora tenía matemática, que como siempre terminé la tarea primera y la profesora tras felicitarme me permitió salir hasta que comience mi próxima clase en diez minutos. Cuando pensé en eso solté una carcajada, la próxima clase era física y estábamos dando las leyes de la gravedad, bastante irónico... que iba a decirle al profesor ¿la gravedad no existe todo el tiempo ya que yo puedo hacer que los objetos se muevan con la mente? Entonces escuché un ruido y al darme vuelta estaba una chica de pelo negro lacio hasta los hombros y lentes de contacto azules me miraba raro, yo sabía que ella era una de esas chicas del grupito popular. En mi escuela había un grupo de chicas que debían ser cinco o seis, todas tenían ojos azules, naturales o con lentes, y siempre llevaban una remera azul (distintos modelos y tonos ) se llamaban a ellas mismas "chicas de la noche" y se creían las mejores de la escuela cosa que algunos creían.

Volviendo a la chica, luego de verme extraño, sonrió y se fue con paso firme en dirección contraria. Un escalofrío recorrió mi columna vertebral, pero no sabía porque ya que no le había hacho nada. Ese día pasó bastante confuso ya que las chicas de la noche me miraban extraño y hasta creo que me seguían pero capas me estaba volviendo paranoica con todo esto de que hago levitar objetos.

Cuando terminó la última clase salí caminando de la escuela pero apenas había caminado una cuadra cuando escucho que alguien me llama.

- ¡MARIE! Hey! Niña, ¡frena ya! - cuando me di vuelta todo el grupo de CN (chicas de la noche) estaban ahí.

- hola – saludé con vos temblorosa. ¿Qué carajo querrán estas conmigo? Ellas eran todo lo opuesto a mí, confiadas, populares, con estilo, lindas y yo, en resumen, era un patito feo.

- hola Marie, mi nombre es Kendra. Me preguntaba si querrías venir a mi casa ahora, con las chicas vamos a juntarnos a arreglarnos y nos gustaría que nos acompañaras. – en este momento mover objetos con la mente me parecía más normal a que ellas me invitaran a su casa. La que había hablado era rubia con rulos y por lo que sabía era la líder.

- gracias, pero no puedo – no confiaba mucho en este cambio repentino y prefería apartarme.

- Bien, el tema es este – dijo la chica de pelo negro hasta los hombros que había visto hoy y parecía impaciente por irse – sabemos lo que podes hacer y nosotras también podemos hacer "truquitos", nos gustaría hablar con vos de esto pero este lugar no es seguro. Hay que moverse ya, por lo que deja de pensar en estupideces y mueve tu trasero. – me quedé en shock, ¿qué diablos le pasaba a esta y como sabía lo que yo podía hacer? – lo sé porque leo tu mente, ahora "genio" empieza a caminar.

- ya basta Stephanie, no vamos a obligar a nadie. ¿Querrías venir? Nosotras tenemos que ir a mi casa ya, no hay mucho tiempo. – habló Kendra. Yo asentí, esto era demasiado extraño y mi curiosidad ganó; quería saber más sobre mi poder.

En cuanto asentí un auto negro apareció en la vereda y las chicas se subieron indicándome que yo también lo haga. En todo el viaje (que duró quince minutos) nadie habló, simplemente me miraban, en especial la tal Stephanie que parecía querer matarme. La casa era gris de tres pisos, pero ellas entraron rápidamente sin darme tiempo a verla en detalle, todas se sentaron en unos sillones que estaban ubicados en circulo en lo que supuse que era la sala dejándome a mí un sillón individual.

- bien, empieza la reunión de hoy – dijo Kendra acomodando su rubio cabello – el día de hoy descubrimos un nuevo talento, Marie puede hacer levitar objetos ¿no es así? – dijo mirándome.

- sí, pero ¿cómo…? – Stephanie me interrumpió.

- ya te lo dije niña, puedo leer tu mente. Te escuché pensándolo en la escuela e informé al grupo.

- ¿Todas ustedes tienen poderes? – pregunté asombrada. Todas asintieron pero la única que habló fue Kendra.

- Así es, yo puedo aumentar la adrenalina en los hombres causando que tengan el impulso de pelear. Ella es Victoria y– dijo indicando a una colorada – puede desmayarte,- indicó a otra de pelo castaño - ella es Jessica y puede respirar bajo el agua, - y por último a una rubia tenida- y ella es Lauren y puede crear imágenes en la mente de otro, además de Stephanie que ya te dijo que puede leer la mente. Nos juntamos porque somos especiales y vos también lo sos, por lo que queremos que te unas a nosotras. – yo estaba asombrada, esto era demasiada información por lo que quedé en shock, ¿podía ser esto posible? ¿Cómo nunca nadie se enteró de esto? ¿Éramos las únicas con poderes o había más en el mundo? Mi cabeza daba vueltas buscando un solo dato que no pareciera una locura, entonces me di cuenta que me había quedado callada demasiado tiempo porque Stefanie rió y dijo "sobrecarga de información" causando que todas menos Kendra rieran.

- perdón, sólo… estaba sorprendida. Tienen que entender que todo esto es nuevo para mí y tengo muchísimas preguntas.

- lo sabemos, y estaremos encantadas en responderlas pero queremos saber si te unirías a nuestro grupo. Porque, veras, si aceptas podremos responderte mientras te arreglamos; somos un grupo muy unido y tenemos una especie de uniforme que respetar, además debemos arreglar tu pelo ¿entendes?

- Entonces si me uno, tendré que vestir de azul y usar lentes de contacto ¿no?

- sí, y verte bonita. Por lo que tendremos muuucho trabajo – respondió la tal Victoria riéndose con Stefanie.

- perdónalas, sólo están bromeando. Entonces ¿qué dices? – todas me miraban expectantes y tras considerarlo acepté, porque siempre había querido formar parte de un grupo y además esto era un cambio en mi vida, podía ser divertido charlar con alguien sobre mis poderes…