N/A: Holaaa~~

Este es el punto de vista del egipcio... se nota, no?? XDD

ESTO NO LO HE ESCRITO YO!!!!!!!!!!!!!! Todo viene de la maravillosamente de Akiko, mi compi de piso ^^ y mi Gupta particular!!!! nyahahahaha

Bueno, espero que os guste y esteis atentos a las actualizaciones!!!

Besos

Matt ^^


GUPTA

- Si quieres verle, cuélate en la fiesta.

Debería meditar más de una vez cada una de las palabras que digo. O incluso debería de haberme callado. Día tras día, intentaba cuidarle, no me negaba en absoluto en abrazarle y en darle ese cariño que le suele faltar durante todo el tiempo en el que el dichoso turco se pasaba fuera.

- Quiero saber cómo son – repliqué con resignación…mintiendo. – Te acompaño a la incursión.

No tardamos nada en llevar a cabo el plan de colarnos en aquella fiesta. Aunque ya estaba acostumbrado a tanto lujo, color, aromas, lo que mis ojos veían era un auténtico paraíso, al menos desde este lado del espectáculo.

Las cortinas no nos delataban y si lo hacían nadie iba a pensar que detrás del suave movimiento estábamos nosotros. Todo, absolutamente todo iba según lo planeado y de maravilla, hasta que dos de las chiquillas tropezaron por nuestra culpa. Maldigo el momento en el que aquello ocurrió.

Agarré a Heracles apartándonos lo suficiente, tapándole la boca, por nada del mundo quería que nos descubriesen. Era doloroso ver cómo castigaban a ambas. Yo mismo tuve que taparme la boca para ahogar el gruñido de desaprobación ante todo aquello.

No sé si dicho gruñido ha sido la causa de que SU mirada olivácea se clavase en nosotros. Sostuve aquella mirada, intentando mantener toda la firmeza posible, aunque en realidad el miedo me carcomía por dentro a sabiendas de lo que Adnan era capaz de hacer.

Solo bastó su ligero movimiento de cabeza para agarrar al griego de la mano y salir corriendo de allí. La verdad, no me tranquilizó el que no nos descubriese allí mismo.

Dejé a Heracles en el dormitorio sin mediar ni una sola palabra, el silencio se expresaba bastante mejor que yo en esos momentos. El pequeño Anubis esperaba en mi habitación, se le veía feliz cuando le acaricié suavemente tras las orejas. Pero enseguida le ignoré por la shisha. Sin más me tumbé en los cojines, fumando. El agobio de tener la responsabilidad de todo lo que acaba de pasar en menos de media hora se fue esfumando de mi cabeza, cómo agradecía el efecto del tabaco.

Efecto que también se esfumó por la repentina entrada del turco en la habitación. No me inmuté, le miré con la misma indiferencia de siempre, sin dejar de jugar con la boquilla de la shisha entre mis dedos.

- Si estás borracho, no te molestes en mediar alguna palabra conmigo. – Le di una larga calada, apartándola mirada-

- Me vas a escuchar quieras o no.

- Estaba borracho, y además de eso, enfadado, bonita combinación.

- Si vas a echarme la bronca, ahórrate las palabras.

- Siempre tan gentil.

- Contigo sí.

Se acercó a grandes zancadas, quitándome de un manotazo la boquilla de las manos.

- Escúchame mocoso, no me gusta nada que MIS mascotas ronden por MIS fiestas.

No pude evitar reírme, aquellas palabras para mí eran un simple chiste. Me levanté todavía con una sonrisa en los labios, la verdad, ahora mismo parecía un bufón.

- ¿Tus mascotas? – Me pegué a él sugerente, clavándole la mirada – Ah cierto, se me olvida que lo soy. –

Necio, necio por caer en semejante treta. Ya le tenía manoseando cada rincón de mi espalda, pegándome todavía más a él.

- ¿Qué pasa? ¿Acaso no tienes a las chicas de tu Harem para satisfacer tus necesidades? – Me colgué de su cuello, susurrándole cada palabra –

- Callado estás mejor. – Dijo disfrutando de todo lo que sus labios cataban de mi cuello.

- Creía que venías a darme una reprimenda… - Le aparté, pero mi sonrisa seguía ahí, pertinente, veía como aquello le turbaba de sobremanera, lógico, ¿sonreír yo? Nunca. – Después de tanto tiempo, vuelve por dónde has venido, y cierra la puerta al salir.

Apostaría a que aquello le sentó como un jarrón de agua fría. No sé qué pretendía venir ahora después de tantos años en los cuales me ignoró día tras día.

- Que te jodan, ya me ocuparé de ti más tarde.

Fue lo último que dijo antes de irse, cerrando la puerta de un manotazo. Si las miradas pudiesen atravesar a uno de verdad, la suya lo habría hecho, le acababa de dar una puñalada trapera.

Me había acomodado de nuevo entre los cojines, acariciando a Anubis, podría pasarme perfectamente horas así, y el animal no se quejaría en absoluto. El sueño se adueñaba de mí, y junto él, unos gritos, los cuales creía su fruto.

- ¡Gupta! ¡Gupta, por favor, ayúdame! ¡Gupta!

No, no eran fruto de mis sueños, para nada. Me levanté de golpe y salí corriendo de la habitación. Se había atrevido de hacerle algo al griego. Aquello no me gustó para nada, el verle con Heracles cargado al hombro delante de la puerta de su Harem.

- ¡Déjalo!

Deseaba que le dejase en paz y la tomase conmigo, pero no fue así. Solamente recibí una mirada llena de ira que calaba hasta los huesos.

- Haz algo para impedir esto, y te juro que tú compartirás su misma suerte.

Tragué saliva, pero no le di el gusto de dejarle ver cómo me podía controlar a su antojo, manteniéndome firme allí sin quitarle los ojos de encima…los cuales se encontraron con la decorada puerta del Harem en cuanto entró.

CONTINUARÁ