Los personajes no son míos. Solo la historia lo es. ¡Te odio Meyer! ¡Porque has creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistible! ¡Yo también quiero uno!... A ti también te odio Bella Swan


Alice Pov

Suspire entre sonrisas.

Este era mi lugar perfecto.

Jasper aun se mantenía en silencio, observando el lago como si este fuera un hermoso y valioso tesoro. No lo interrumpí, ¿Para qué? El molestarlo, seria privarme a mí misma de reposar mi cabeza en la perfecta hendidura que se formaba entre sus hombros y su cuello

— ¿Tienes novio? — comentó de forma abrupta.

Parpadee un par de veces, permitiéndome separarme solo un poco de él para observarlo a los ojos. Su sonrisa tierna y despistada fue una imagen que estaba segura, jamás olvidaría.

Jasper era perfecto. El era él chico, y yo era… su amiga

Gruñí mentalmente.

Yo solo era su amiga…

— ¿Alice? ¿Te encuentras bien? — asentí de manera casi automática. ¿Encontrarme bien significaba querer golpearlo por no poder amarme? Bueno, no podía decirle eso, así que supongo que asentir como una desquiciada fue lo más adecuado — Lo siento, tal vez no debía de haberte preguntado aquello, tu…

— No

— ¿No tienes novio, o no debí de haberte hecho esa pregunta? — inquirió confundido. Casi rió ante lo cómico de su expresión. Su ceño se encontraba fruncido, mientras que sus ojos entrecerrados, le daban un adorable toque inocente a su boca torcida.

Volví a suspirar. Estaba estúpida e irremediablemente enamorada de él, pero para mí desgracia, y como solían suceder en las tontas películas, él amaba a otra. Yo solo era su amiga a la cual le pedía consejos.

Genial, sin lugar a dudas podría de escribir mi propia novela romántica…

— No tengo novio — dije — Al parecer nadie ve más allá de mi baja estatura — bromeé, sintiendo como me rodeaba con uno de sus brazos acercándome a él. Ugh. Si iba a hacer eso, la menos merecía que se diera cuenta que sentía cosas por él. Solo yo podría enamorarme del chico más distraído de todo el Estado — Supongo que estoy esperando el indicado — susurré, observándolo. Tras enarcar una de sus cejas, sus orbes azules me observaron curiosos

— ¿El novio indicado?

— Por supuesto — asentí, orgullosa de mi misma. Hacía mucho, mucho tiempo que buscaba al indicado; Desde niña para ser exactos, aunque ahora, en ese momento, una vez encontrado mi príncipe azul, como solía decir de niña, solo debía esperar a que él se diera cuenta de que había sido encontrado. ¿Trágico? Tal vez, pero aun así nuestro final seria grandioso — No descansare hasta tenerlo conmigo. Es una promesa

— Woaw. Jamás, en todo este tiempo de conocerte, te había escuchado hablar con tanta determinación — mascullo de manera burlona, rompiendo a reír. Volví a observar el lago, tras rodar los ojos. Podría ser mi príncipe azul y todo el asunto, pero eso no le quitaba lo idiota que se había ganado por ser hombre, ¿Qué clase de persona bromeaba cuando otra le cuenta algo importante?

— Hombres — masculle en silencio.

— Oh. Vamos, Alice. Eso no fue lo que quise decir, bueno, sí, pero a lo que me refería era de que sonaste igual a… — cerré los ojos, en busca de la paciencia que aquellas palabras no me habían dado. Sonaste igual a Bella. Esas abrían sido sus palabras de haber terminado la oración. Porque pese a que Bella era mi mejor amiga, ya estaba cansándome de oír su nombre de los labios de Jasper. ¡Diablos! — Soy patético — no planeaba observarlo, siquiera aun después de su afirmación planeaba hacerlo, pero aquel quejido mitad melancólico, mitad lastimero, y la falta del contacto de su brazo rodeando mi cintura, pudo más que mi poca determinación de no observarlo. Su rostro estaba oculto entre las palmas abiertas de sus manos — No puedo dejar de nombrarla — bufo, casi con enfado

Sacudí la cabeza.

— ¿Y que con eso? La amas — Fruncí el ceño, al sentir, una opresión en mi garganta al decir tal verdad, porque Jasper la amaba, y vaya que me lo había dicho — Es normal

— ¡No para mí! — se quejo, aun sin observarme. Puse los ojos en blanco. Allí salía a flote su lado frívolo — Jamás me enamore de nadie, y cuando lo hago, la beso, y le confieso mis sentimientos, ella…. Ella… ¡Huye de mí! — gruño lleno de frustración, volviéndose a observarme con la desesperación tatuada en su rostro — Seguro me odia.

— ¡Oh, vamos! — quise quitarle importancia al asunto — Bella no te odia, solo… tiene miedo… — la mierda criptica que recibí, me obligo a agregar más mentiras a mi respuesta — Temé… Admitir aquello que siente hacia ti, y perder así tu amistad… — asegure de manera lenta, palabra por palabra, esforzándome porque cada una de ellas sonara convincente. El rosto de Jasper, me dio un claro indicio que estaba haciendo un buen trabajo al destrozar mi corazón, y esperanzar inútilmente al suyo

Genial. Pensé con ironía, minutos más tarde, al verlo acercarse lo suficiente a mí como para poder sentir su halito chocar contra mi rostro, para mi desgracia, sus intenciones solo eran escuchar mejor las sandeces que salían a borbotones de mi boca; Pero no podía evitarlo, el verlo sonriente, había resultado la más cruel de mis adicciones, y si para ello tenía que mentir, no me importaba, lo seguiría haciendo

— ¿De verdad lo crees? — volvió a preguntar, luego de escuchar atentamente todas y cada una de mis mentiras — ¿Ella, realmente lo dijo?

— Por supuesto. — asegure, intentando mantener un tono natural, sereno. El olvido a reír, abrazándome de manera fuerte pero reconfortante. Cerré los ojos, dejándome atontar por la calidez que me brindaba su abrazo — Ella solo está confundida, necesita entrar en razón

— Entiendo — inspire con profundidad, ¿Entendía? — Y se cómo hacerla reaccionar

— ¿De verdad?

— Si — se puso de pie, tirando de mi mano para que copiara su acción, aun con desgana lo hice. Él sonrió — ¿Y tú me ayudaras?

— ¿De verdad? — mi voz no solo sonó patéticamente lastimera, pues también se podía notar el matiz sorprendido en ella; Y es que estaba segura que el ayudar a Jasper me destruiría física y psicológicamente, pero lo que más me dolía es que estaba más que predispuesta a ayudarlo a conquistar a Bella; y aquello dolía mucho más … — ¿Cómo?

— Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes — comento con galantería — Y se que suena loco, pero también se que tu eres a la única a quien puedo pedírselo

— ¡¿Qué cosa? — chille, perdiendo el control de mi misma, porque estaba comenzando a odiar aquel aire de seriedad y misterio que desprendían cada una de las palabras dichas por Jasper

— Finge ser mi novia — rogó, tomando una de mis manos entre las suyas. Como si aquella acción pudiera contener el dolor que causaba aquella petición en mí. Me golpee mentalmente. — ¿Qué dices? Te lo pido a ti, por que se que tu jamás podría pasar algo entre nosotros, y aquello es perfecto, ya que no podrías arruinar el plan. Por favor acepta, Al — Dios, que alguien lo calle, ¿Acaso no podría ser menos hiriente? Y eso que siquiera se proponía lastimarme con sus palabras, pero lo hacía, y lograba hacerme odiarlo, y odiarme a mi misma por haberme enamorado de él...

Bella Pov

Observe aun sin demasiada confianza el rostro de lívido de Edward; Y es que aun no entendía porque no me decía lo que había sucedido. Me encogí de hombros. Daba igual, tampoco es como si me interesara la vida de Edward Cullen, pero considerando el hecho de que él, antes de parecer un muerto en vida, se encontraba con Kristen y Nikki, pues, entonces allí si era de mi incumbencia

— ¡Devuélvemelo! — chillo Kristen casi con terror, comenzando a perseguir a Robert. Fruncí el entrecejo. Esos dos niños parecían odiarse en vida, y es que no los entendía, si ambos parecían tenerse cierto cariño, aunque claro, jamás lo admitirían, porque según me había dicho Robert, ella era una niña tonta, engreída y fea, y Kristen simplemente pensaba que él era aquello que los seres humanos clasificaríamos como personas involucionadas.

Ambos eran unas dulzuras.

Reí ante mis propias palabras. Esto estaba resultando ser divertido

— ¡Corre Robb! — le alenté al pequeño que parecía estar por ser atrapado. Me ame a mi misma por haber decidido traer la vieja cámara fotográfica de la tía Marie, a este paseo junto a los niños. Cinco minutos más tarde, suspire conforme conmigo misma y las fotos que les había sacado a los niños en mitad de su pequeña pelea — Perfecto — masculle, dirigiendo el lente de mi cámara hacia el muelle. Si algo me gustaba de este campamento, eran las grandiosas vistas que ofrecía al caer el crepúsculo. Comencé a fotografiar el paisaje — Uh. Que babosos — masculle entre risitas, sacándole unas cuantas fotos a la parejita que se encontraba frente al lago

— ¿Son Jasper y Alice? — murmuró Edward, sobresaltándome. Casi le pego un puñetazo como mero instinto de supervivencia. Lo fulmine con la mirada, no el tiempo suficiente, ya que estaba más que curiosa por corroborar sus palabras — Ese idiota…

— No nos incumbe — asegure, pudiendo observar la rubia cabellera de Jasper junto con la pelinegra de Alice. Seh. Eran ellos, y se veían magníficos juntos. Sonreí. Eso era maravilloso. — Ahora muévete, los niños se alejan — dije, comenzando a caminar detrás de aquellos pequeños diablillos con rostro de ángeles

— Sonaste como toda un madre

— Ugh — comente casi con terror — Eso es casi…

— Cierto, pobres niños, mira que tenerte como madre

— Eres un idiota — le respondí ya a la defensiva. Si bien estaba de acuerdo con sus palabras, nadie le había dicho que podía poner en tela de juicio mi posible capacidad como madre.

Continúe caminando, casi trotando, detrás de aquello mocosos que no hacían más que querer lanzarse cosas el uno al otro

— ¿Crees en la amistad entre un hombre y una mujer?

— Disculpa, ¿Me hablas a mí?

— Sabes que lo hago — mascullo, molesto, comenzando a despeinar su cabello. Puse lo ojos en blanco. Aquel tic nervioso ya estaba resultándome un tanto… ¿Anormal? Reí secamente. Sin lugar a dudas, este campamento ya estaba comenzando a hacer estragos en mí persona. Necesitaba tener mi libertad, y un Starbucks cerca. Me había vuelto una maldita adicta al frappuccino, y tanto tiempo de abstinencia, pues no me estaba haciendo bien; Ya incluso soñaba con Edward. — Podrías solo responder y ya, Isabella

— Bella — gruñí — Es Bella. ¿Tan difícil es decirlo?

— Bien — dijo, después de soltar un largo suspiro. Me voltee a observarlo. Allí se encontraba él. Aun se veía pálido, aunque había recobrado un poco de su color natural. Sonreí ante eso. — Entonces, ¿Crees en la amistad entre el hombre y la mujer?

— ¿Es una pregunta capciosa? — le pique, sabiendo que se molestaría. Efectivamente fue así. Un siseó, más bien parecido a un gruñido, se dejo escuchar de su parte. Reí libremente sin importarme su enojo

— Bella, responde

— Bien — me queje

— ¿Y cuál es tu respuesta?

—Mmm…Ni

— ¿Qué demonios se supone que significa Ni?

Edward Pov

Debía de estar bromeando. ¿Quién carajo respondía con NI? Siquiera era un respuesta, solo dos letras. Me acerque a ella con la intención de ahorcarla, sin embargo, su sonrisa, extrañamente dulce y distraída, logro que desistiera de aquel impulso asesino que gritaba ser saciado desde el mismo instante que la había conocido

— ¿A qué te he sorprendido? — aseguró con humor, enarcando una de sus cejas de manera casi cómica. Resople, divertido, sin poder evitarlo. Había algo en ella que no podía… no… había algo que no me permitiera estar enojado, ni tampoco matarla. Volví a despeinar mi cabello. — Todo amor comienza con una amistad, pero también, toda amistad comienza con una hermandad irrompible que podría durar toda una vida, solo hay que saber cuando se trata de cada una de ellas. Nunca debes dejar nada por sentado porque increíblemente tus sentimientos hacia otras personas cambiaran

— Eso es...

— Lo sé. Soy grandiosa — aseguro con un tono jocoso. Esta vez no pude evitar reír a carcajadas sueltas, siendo consciente que ella me apuntaba con el lente de la cámara, sacándome fotos — Increíble, ¡Eres capaz de reír! — exclamo con fingida sorpresa, gesticulando de manera exagerada

— ¿Te sorprende?

— Si — su repuesta inmediata y sincera, en vez de molestarme, logro causarme más gracia. Rodé los ojos acercándome a ella, para luego, no sin un poco de esfuerzo, arrebátale la cámara — ¿Qué haces, Cullen? Devuélveme mi cámara

— ¿Eh? ¿Disculpa? — Respondí con fingida indignación — Fotógrafo, Cullen, para ti — asegure, sacándole una foto. Ella gruño, enseñándome su dedo medio — Uh. Lindo. Muy inspirador — seguí diciendo, logrando por primera vez en mucho tierno que riera, y mierda, es que tenía una risa melodiosa... Maravillosa. ¿Por qué jamás reía?

— Ya — se quejo, como una niña pequeña, cruzándose de brazo. Sonreí. Ahora entendía por qué Robert se había encariñado con ella, si la veía desde el punto de vista del pequeño, Bella, era una niña: traviesa, picara, molesta, berrinchuda… — Edward — fruncí el entrecejo. Casi no recordaba que me hubiera llamado jamás por mi nombre de pila, y… Woaw. — Devuélvemela

— Con una condición, Swan — le sonreí, travieso — Sácate una foto conmigo

— No

— Por qué no

— No me gusta sacarme fotos, no soy para nada fotogénica, no salgo bien en las fotos, no…

— Excusas, excusas, excusas… — me queje. Rodeando de manera rápida su cintura y acercándola a mí, para sacarnos una rápida foto. Baje mi mirada hacia ella, que había dejado de mirarme con sorpresa, para ahora, mirarme furibunda. Le sonreí con inocencia — Piénsalo. Te gustara tener una foto de mí. Tal vez algún día me haga famoso

— Tienes razón, pasaras a ser conocido en la historia como el adolescente que fue asesinado por mí —comencé a reír, hasta el momento exacto en el que ella recupero su cámara e intento encestarme un puñetazo. Joder. Que no bromeaba. — Ugh — gruño, al fallar otra vez — ¡Deja de moverte! — se quejo. Sonreí, divertido por el hecho que se molestara por nada — Ugh — gruño, ofuscada, cuando de manera habilidosa, había logrado voltearla sobre sí misma, abrazarla por detrás, evitando que sus puños, ahora atrapados entre mi fuerte abrazo, pudieran hacer contacto con mi rostro

— Gane — susurre triunfante

— Ya, suéltame — se quejo, consiguiendo liberarse. Sonreí

— ¡Rosalie! — escuche el inconfundible chillido de Lauren. No le di demasiada importancia, hasta el momento en el que un borrón rubio, se lanzo sobre el cuerpo de Bella, derribándola, y comenzado a golpearla.

Mierda.

Siento la tardanza. Espero hayan disfrutado en capitulo. Yo, por mi parte, les pido mil disculpas, pero este último tiempo en mi vida han pasado determinadas cosas que, bueno, pues supongo que me han afectado lo suficiente como para ya no permitirme encontrar mi salida en la escritura.

Espero sus Reviews linduras

Besos: Bella-Ragaza