DISCLAIMER : LOS PERSONAJES DE SAILOR MOON SON PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI YO SOLO EM DIVIERTO INVENTANDO FINALES PARA MI PAREJITA ADORADA

PRIEMRO QUE TODO LES ACLARO QUE ESTE ESPACIO SERÁ UTILIZADO PARA SUBIR VARIOS ONESHOT, EL PRIMERO ESTA DEDICADO A MI AMIGA JULIETA


BENDITA TECNOLOGÍA

Resople como lo venia haciendo hacia varios minutos no lo podía creer tenia una semana de ser la señora chiba por fin después de tantos años de noviazgo y donde estaba mi esposo en Kyoto se que no debería estar molesta pero nos casamos el domingo y el miércoles se fue de viaje, se que mi querido esposo es todo un intelectual por eso lo amo por eso nos casamos pero que se lo llevaran a solo dos días de habernos casado me rompió el corazón

Me mostré fuerte decidida ni siquiera llore lo acompañe al aeropuerto le di un beso y mi cuerpo tembló al recordar la noche de bodas, Darién siempre ha sido un perfecto caballero nunca insinuó nada mientras éramos novios. Claro que tuvimos largas secciones de besos apasionados y juegos previos a una relación sexual pero Nunca terminaba siempre me cortaba cuando más emocionada estaba alegando que no era el momento

Y cuando por fin nos casamos cuando por fin Darién Chiba podía hacerme el amor cuando el quisiera se lo llevan no es justo quería a mi esposo conmigo y lo quería ahora

De nada servia quererme matar ahora Darién no llegaría, volví a resoplar mientras pasaba los canales de la televisión ¡Es que no podían mostrar algo más decente!

A las 11:44 PM solo mostraban películas de adultos, infomerciales para líneas eróticas, venta de productos para mejorar el desempeño sexual…

¡Dios! ¡Porque a mí!, por que a esta pobre esposa abandonada, por que a esta adolecente hormonada

Darién ya dos Días en y no lo veré dentro de 3 días. Y la ninfómana de mi no puede soportar un día más.

Seguía buscando una programación decente, hasta que di con Discovery.

Algo educativo que sin duda bajaría el calor en mí, por supuesto, Discovery fue creado para ese propósito.

Pero la suerte no está a mi favor, ya que el programa trataba de los Animales en celo.

Yo estoy en celo quiero a mi esposo…….

Creo que lo único que bajara mi calentura será un baño es eso o una llamada a mi Esposo.

Haber, baño o llamada.

Comencé a decidirme mentalmente: Baño, llamada, llamada, baño, llamada, llamada, baño.

Si definitivamente la llamada. Para que aguantar las ganas, si para eso existe la bendita tecnología. A parte podría saber que estaba haciendo, como se encontraba de salud, como iba con su Seminario, sí, sí, yo no pensaba solo en sexo.

Cogí el teléfono del buro y marque su teléfono.

— ¿Diga? –contesto una voz aterciopelada.

—Darién, soy...

—Serena. -contesto él. — ¿Va todo bien?-pobre seguro se asusto yo sola 18 años en un departamento frio y grande sin su presencia-Serena –me volvió a llamar

—Sí, yo... -hice una pausa, todo el valor que había tenido se estaba evaporando para convertirse en vergüenza.

Tranquila me dije a mi misma. No tengo por qué tener vergüenza, nuestra relación es de confianza, respeto y amor. Después de esto nada cambiara.

— ¿Serena? ¿Sigues ahí amor?-su voz sonaba preocupada.

Me había perdido tanto en mis divagaciones que olvide que Darién estaba en la otra línea.

—Sí... sólo quería oír tu voz. -dije con poco entusiasmo.

—Cariño, ¿va todo bien?

—Te echo de menos, eso es todo.

—Cielo, yo también te echo de menos. Sabes que regresare en unos días. Si quieres que regrese solo tienes...

—No. -dije firmemente.

Sabía que si se lo pedía el regresaría en el primer vuelo hacia Tokio. Pero no podía dejar que su educación se fuera al traste por mi pervertida mente.

—Pero si estás triste amor –me dijo suavemente

—No estoy triste... no te extraño tanto. -lo interrumpí.

Se hizo un silencio tenso.

¡Dios! Yo y mi enorme boca. Mi pasional llamada se convertirá en una plática depresiva.

—Quiero decir que... –hable atropelladamente.

Piensa Serena, piensa rápido.

Podía imaginarse la tensión en el perfecto rostro de Darién, sus labios y su ceño fruncido.

Clic, ya tengo la solución.

—Perdón amor, te estoy llamando por que te extraño. -le dije con la voz tierna sabia que no podía resistirse. —pero no puedes dejar tus conferencias solo por mis locuras. Aparte ya me siento mejor escuchando tu voz.

—Sí. -contestó, y por el tono de su voz sabía que estaba sonriendo.

Recordé esa sonrisa, su boca, el sabor que desprendía. Inmediatamente mis hormonas se encendieron.

— ¿Sabes qué? Estoy aquí sentada en la cama... sola. -dije con voz sensual, haciendo una pausa para que captara la indirecta.

-Serena que tratas de hacer –me contesto dudoso

-Darién soy una adolecente recién casada con las hormonas alocadas –el río por mi comentario –por favor-le pedí

— Esta bien pero no soy muy bueno para esto -me dijo riendo - ¿Y qué llevas puesto?

¡Nada! Fue la primera palabra que quise decir, pero me pareció mejor la idea de ir despacio. La espera aumentara el placer.

—Llevo un sujetador y unas bragas azules.

—Hummm. Suena bien. –ronroneo.

Sonreí.

—Los pechos se desbordan por el satén del sostén. Tú eres el pirata que has secuestrado a la princesa. -hable seductoramente.

— ¿Qué es eso? ¿una fantasía? -resoplo. — ¿Por qué no decidiste la del profesor y la alumna?

Solté una carcajada. Solo Darién discutiría por una fantasía-Amor yo soy una alumna y tu eres un profesor esa fantasía ya esta hecha

-ahhhh ya entiendo –dijo el

—Claro. Y ahora me has llevado a tu habitación en el barco mi pirata-le dije tratando de que se concentrara en el juego

— ¿Quieres decir a mi camarote?

Gruñí con rabia.

—Darién, ¿te apetece que entremos en detalles o mantenemos una conversación erótica?-dije en tono burlón.

—De acuerdo como tu quieras princesa. Estás en mi habitación. ¿Estás atada?

—Hum. Sí, tengo las manos atadas. –conteste. Guarde silencio por un instante, pero, al ver que él no decía nada tome la iniciativa. —Estoy aquí de pie, aguardando a ver qué haces conmigo.

—Ahh. Te miro, te repaso de arriba abajo con la mirada, me detengo en tus hermosos pechos.

Sus palabras hicieron que mis pezones se pusieran duros al instante y que mi imaginación comenzara a correr.

Me lo imagino a un lado de mí, observándome, deseándome. Deslice una mano hacia uno de mis pechos.

—Me acerco a ti. -continuó él.

—Yo retrocedo.

Podía notar la emoción de tener a el apuesto pirata, mi Darién, aproximándose a mí, con sus ojos color Azul Zafiro clavados en mi cuerpo.

Sentí como el calor se apoderaba de todo mí ser.

—Te atrapo entre mis brazos y te beso larga y apasionadamente. -siguió Darién.

—Hummm. -fue lo más inteligente que pude decir.

—Te gusta, lo sé. -susurró Darién.

Me toque ligeramente un pezón y luego el otro. Mis pezones se endurecieron y se marcaron sobre el sujetador.

—Sí, pero no quiero que lo sepas, así que me resisto. –respondí siguiéndole el juego.

—Entonces te beso aún más apasionadamente y al final tú sucumbes y me devuelves el beso.

—Oh, sí. -gemí, mientras deslizaba mis dedos por los labios, sintiendo un cosquilleo al imaginar el movimiento de su boca sobre la mía.

¡Dios, como lo deseo! Si estuviera en esta misma habitación le arrancaría la ropa y se abalanzaría sobre él. ¡Así de primitiva seria!

—Deslizo mi mano por tu duro y fuerte torso. Siento tus músculos bajo las yemas de mis dedos. Soy tu prisionera y quiero rechazarte, pero no puedo evitarlo: te deseo tanto.

Podía escuchar la respiración entrecortada de Darién al otro lado del teléfono. Eso me dio más valor para continuar.

—Continúo descendiendo por tu abdomen y finalmente deslizo mi mano dentro de tus pantalones y... —hice una pausa, imaginando mis dedos tocando su duro miembro y luego deslizándose sobre él. —Ahhh. –gemí.

— ¿Serena?

—Es tan grande y está tan dura.

—Me estoy masturbando cariño, deseo que fuese tu delicada mano la que se desliza sobre mí.

Su respuesta me dejo si aliento por un segundo al mismo tiempo que me mojaba. No que no era bueno

—Lo saco y la acaricio suavemente. -susurre con voz baja. Todavía no me recobraba de sus palabras.

Escuche el sonido de una bragueta y supuse que se estaba quitando la ropa.

Espere a que terminara para seguir.

—Eh, pensaba que estabas atada. -dijo con voz entrecortada.

—Ah, sí, pero ya no.-conteste cínicamente.

—Yo quiero que lo estés. –me respondió con un gruñido ronco y sensual. —. Apartas la mano por que te das cuenta de que te estás dejando llevar por la pasión y te niegas a sucumbir. Yo te empujo sobre la cama y te ato, con los brazos y las piernas abiertos en cruz.

—Ah, sí. Esto... no, por favor, libérame. -grite un poco, metiéndome en mi papel de princesa raptada.

—No, esclava. Eres mía y voy a demostrártelo.

Instintivamente me tumbe en la cama y abrí mis piernas.

— ¿Y ahora qué haces? -le pregunte ansiosa.

—Te miro. Respiras entrecortadamente y yo observo cómo tus pechos suben y bajan. -sus palabras fueron como una orden que mi cuerpo siguió, porque me comenzó a hacer falta aire. —Has estado resistiéndote, de modo que tu cuerpo tiene una ligera capa de sudor. Tienes las piernas completamente al aire.

— ¿Y qué más notas en mi cuerpo?

—Al retorcerte para zafarte de mí, he visto cuan mojadas están tus bragas.

Mis manos cobraron vida y fueron hacia mi humedad. Comprobando que tenía razón.

— ¿Sigues mirándome?

—No. -me susurró con voz cálida y suave. —Ahora estoy sentado en la cama, a tu lado, acariciando tu mejilla.

Sentí que mi cuerpo se estremecía al pensar en sus dulces caricias, que contrariaban al personaje que estaba interpretando.

—Desciendo por tu cuello..., luego continúo por tus pechos.

Con mis dedos hice el recorrido que el describía. Masajee unos de mis pechos sin poder evitarlo.

—El sujetador se abre por delante. -le indique.

—Efectivamente. Deslizo el dedo bajo el cierre. Lo aprieto.

—Aparto la vista.

—Oh, sí. Se te ha abierto el sujetador. Te veo los pechos desnudos. Tienes los pezones duros como botones.

—Sí. -susurre mientras quitaba mi sujetador para poder jugar con un pezón y luego sobre el otro.

Sentí mi humedad crecer.

—Los contemplo, admirando tu belleza. –dijo con voz aterciopelada.

Respire hondo. Su voz aterciopelada es un arma de doble filo en esta llamada.

—Los acaricio, los cubro con mis manos. Son tan blandos y cálidos...

—Me encanta notar tus manos sobre mí. –dije jadeando.

¡Como me gustaría que los tocara de verdad!

—Paso mi lengua por tu pezón izquierdo.

—Oh, sí. -exclame, humedeciéndome los dedos y deslizándolos hasta el pezón izquierdo. —Me gusta mucho… pero intento que no lo notes. -dije entrecortadamente.

—Pero yo sé que te gusta. Tienes la cara sonrojada. Y la respiración acelerada. Paso mi lengua por el otro pezón, lo atrapo con la boca y te lo chupo.

—Huumm. –gemí y apreté mi pezón deseando que estuviera en su húmeda y cálida boca.

—Lo noto muy duro. -hablo Darién agitado.

— ¿Y es mi pezón lo único que está duro? ¿Cómo estas tu ? -pregunte con descaro.

—estoy muy duro amor . Me pongo en pie y dejo caer mis pantalones, mostrándote lo que tanto ansias.

Tontamente gire mi cara hacia la orilla de la cama, pero después pude imaginarlo ahí, de frente a mí, con su largo y duro miembro ansiando estar dentro de mí.

—Oh, es tan grande.

—Y es toda para ti. Pronto te voy a demostrar lo que se siente al tenerla dentro.

Urgentemente lleve mis manos a mis bragas, deslizándolas por mis piernas para lanzarlas al suelo. Una vez quitado esa estorbosa prenda comencé a recorrer con mis dedos mi mojada intimidad.

— ¿Cuándo? -pregunte ansiosa.

—Pronto, muy pronto.

— ¿Te estás acariciando?

—Sí, la tengo cogida con los dedos y me la acaricio un par de veces para mostrártela.

La imagen de Darién masturbándose hizo que mis dedos se adentraran en mí ser. Sus palabras solo me excitaban aun más.

—Verte masturbarte me ha humedecido. Estoy tan mojada...

Escuche como Darién gemía con mis palabras.

—Me muero de ganas de ver tu coño húmedo y te arranco tus bragas. Ahora estás tumbada en la cama, completamente desnuda.

—Oh, sí.

—Deslizo mis dedos entre tus piernas y jugueteo con ellos. Sí, estás muy húmeda, lo noto.

—Oh.

— ¿Notas cómo te toco, princesa? -murmuró.

¡Sí, claro que lo notaba! Podía notar su duro y largo dedo deslizándose sobre mi centro.

—Ahora introduzco mis dedos.

—Oh, sí. -grite, cerré mis párpados mientras mis dedos entraban y salían rápidamente de mi.

—Te acaricio el clítoris con el pulgar.

Me acaricie el clítoris.

— ¿Lo notas, amor mío?

Las sensaciones lograban que mi cuerpo se retorciera de placer.

—Oh, sí. -balbucee.

—Ahora te acaricio el clítoris con la lengua.

—Ah, sí, noto tu lengua. -gemí fuertemente.

—Estás a punto de correrte.

Y no sabes cuánta razón tienes me dije mentalmente. Al imaginarme su lengua haciendo círculos sobre mis clítoris, adentre dos dedos más en mí, mientras con el pulgar acariciaba mi clítoris.

— ¿Qué pasa con tu delicioso miembro? ¿Sigue estando duro?

—Duro y largo.

—Ohhh. –gemí de forma vergonzosa esta vez.

—Ahora me pongo sobre ti.

— ¿Sí? -pregunte rápidamente, reflejando mi urgencia.

—Busco con mi miembro la entrada a tu cuerpo.

—Ahhh... aja... sigue amor. –susurre.

—...y... ah, cariño, te penetro.

—Oh, sí, Hazme tuya. –grite.

—Te embisto.

—Oh, Dios.

— ¿Me sientes cariño? Estoy tan duro por ti. Y solo por eso me adentrare más fuerte en ti.

—Sigue así, me gusta, me estas volviendo loca Darién.

Coloque el teléfono en mi oreja y subí mi hombro, con la intención de tener esa mano libre también.

Ya no podía pensar con claridad, la habitación era lo más parecido al infierno. Mi cuerpo estaba sudoroso, y no podía controlar mis manos.

Con una me acariciaba mi intimidad, mientras que con la otra masajeaba mi pezón muy fuerte, logrando un dolor placentero.

—Darién, no aguanto más... me..., me... -sentí que el aire me faltaba y que no podría hablar nunca. —... me corro. -logre decir entre gemidos.

—Serenaaaaaaa... –grito guturalmente Darién.

Sus palabras lograron que mi cuerpo se arqueara y gemí mientras alcanzaba mi clímax, imaginando su cara deformada por el placer de correrse dentro de mí como las muchas veces que lo hicimos antes que se marchara.

Mi cuerpo se estremecía sin control mientras mis manos apretaban las finas sabanas hasta desgarrarlas con mis uñas.

Poco a poco mi cuerpo se relajo, hasta que mi respiración regreso a la normalidad.

—Me quito de tu cuerpo y me recuesto a tu lado. Te suelto y te rodeo con mis brazos. Te abrazo con fuerza.

—Que rico abrazo. -dije con voz tierna. —Y yo paso mis manos por tu cintura para acurrucarme contra ti.

— ¿No te resistes? -pregunto burlón.

—No, sabes que soy tuya Darién. Solo tuya.

Ambos suspiramos.

—Eso fue….

—Asombroso, increíble, grandioso, eso fue amor. -hablo todavía jadeante Darién.

—Me robaste las palabras. -dije simplemente-para no saber nada de eso eres todo un experto rei e involuntariamente Se me salió un bostezo

—Descansa amor, mañana después del congreso te llamare.

—No quiero dormirme. -le lleve la contraria mientras bostezaba.

Se rio entre dientes.

—y si te canto mientras te duermes-dijo el Y con el dulce sonido de su voz me entregue a Morfeo ya tendría a Darién aquí la próxima semana.


Hola mis niñas nuevamente yo con una locura mas jajajajajajaj este fic va dedicado a mi heramnixx Serena dulcestar amixx como nos estamos pervirtiendo no FELIZ CUMPLEEEEEE aunque atrasado, hacia rato quería escribir algo así aunque aclaro la idea original es de mi gran amiga Mery Sanz yo solo agregue detalles pero el lemon es de ella gracias amiga por toda tu ayuda besos lunares para todas ustedes y no sean malitas denle click al botoncito verde y háganme saber que tal

ARYAM CHIBA