The Escort

Disclaimer: Twilight no me pertenece. La historia es de RobMyDream. De quien tengo su permiso para traducirla!

Summary: Edward es un chico dulce que le gusta el sexo rudo y estaba teniendo problemas para encontrar una chica que no se asustara con sus opciones sexuales. Cuando su mejor amigo le recomienda un lugar llamado ON THE DOWN LOW, decide darle una oportunidad y encuentra algo más que sexo.

N/A: Advertencia: The Escort contiene escenas y lenguaje de sexo explícito. Por favor tener cuidado antes de leer.

Gentle Won't Do

EPOV

Tanya era hermosa. Me sentí afortunado el día que la conocí y no tuvo nada que ver con su apariencia. Yo tenía 24 y había tenido muchas relaciones y, definitivamente, era un hombre de relaciones, pero mis citas siempre carecían de algo. Apetito.

O quizás, una mejor forma de decirlo, era que mi apetito era un poco insaciable para las chicas con las que me enrollaba. Me gustaba el calor de la recámara, o el de cualquier lugar. Me gustaba tener el control, y fue difícil para mí tener lo que la gente llama una relación "normal" física o emocional sin ello.

Desde que tenía 14 había estado teniendo sexo. A unas chicas les gustaba, a otras no, pero usualmente, las relaciones nunca habían durado. Las mujeres con las que salía se espantaban, o sólo se me veían como alguien raro y corrían. Por mucho que traté de ser como todos los demás, simplemente no resultó para mí.

En el momento en que Tanya Denali había entrado en mi vida, decidí que era hora de tratar de bajar ese apetito y ser el hombre que podría ser algún día para ella. ¿Un esposo quizás?

Es cierto que yo quería todas esas cosas. Quería eventualmente establecerme y tener una esposa e hijos. No ahora, pero algún día, y a este paso, estaba fallando con el sexo opuesto, me estaba convirtiendo en miedoso; yo nunca encajaría lo suficientemente bien para tener todo eso. En el fondo era un romántico de corazón, un romántico con sangre caliente, pero aun así sabía como ser reflexivo y dulce.

Así que cuando la conocí, pretendí por primera vez en mi vida que era feliz siendo "normal". Tuve un romance con ella, la llevaba a citas y siempre iba un paso adelante por ella. Rosas, dulces, películas con las manos entrelazadas, largos paseos por el país, días de campo, lo que fuera, si lo había visto en las películas y me parecía romántico, lo intentaba.

Nos hice contenernos de tener sexo o hacer el amor, como quieran llamarlo, porque tenía miedo de que mis deseos de ser rudo con ella abrumaran mi necesidad de ser lo que ella quería. Sólo sexo no era satisfactorio para mí si no tenía una razón para hacerlo. Necesitaba sentir el control para estar completamente satisfecho, el sexo ordinario, donde todo es ternura y dulce, sólo de misionero, no me lo daba.En retrospectiva quizás esperar había sido una mala idea.

Habíamos estado saliendo por 4 meses, lo cual para mí era todo un récord sin sexo, y cualquiera de mis ex novias les diría que es una completa verdad. Me masturbaba como si viniera el fin del mundo, pero eso era simplemente una necesidad.

En nuestro aniversario del cuarto mes saliendo, la llevé a una agradable cena, vimos una película y luego la llevé de vuelta a mi casa. Me preocupaba tanto por Tanya, que no tenía ninguna duda de que todo estaría bien. Ella estaba dentro de mí tanto como yo lo estaba en ella.

Llegamos a mi apartamento, medios calientes y rápidamente fuimos hacia la cama para nuestra sesión. Yo quería que esta fuera la noche en que nuestra relación avanzara a un lado más físico, pero sabía que no podía presionarla si ella no estaba lista. Tomó mi mano firmemente mientras yo besaba su cuello.

Escuchándola gemir suavemente como siempre lo hacía, estaba sintiéndome inmediatamente listo para la acción. Encontré sus labios y los sellé con mis calientes besos húmedos y deje que mi lengua gentilmente tocara la suya. Ella rió tontamente.

"Por favor Edward" gimió, y sonreí mientras mis labios viajaban por su brazo desnudo. La mordí firmemente e inmediatamente me arrepentí por hacerlo. Mire hacia arriba a su cara mientras ella me miraba hacia abajo, enojada. Paso sus dedos sobre su brazo donde le había dejado pequeñas marcas de dientes.

"Edward, eso duele"

"Lo siento bebé" le dije besando la marca. "Yo sólo quiero hacer el amor contigo" le dije mientras mi garganta se secaba.

Hizo un mohín un minuto pero luego asintió, ella lo quería también, así que la levanté y fui hacia mi dormitorio. Dijo que quería que fuera dulce y gentil para realmente hacerle el amor y le prometí que lo haría. O al menos lo intentaría.

La besé suavemente, le dije que necesitaba de ella y comenzó a quitarme la ropa. Tomé la suya, lentamente besando a lo largo de su piel, tratando de ser suave y a la vez sensual. La acaricié y lentamente mis dedos se desviaron hacia los cálidos pliegues húmedos entre sus piernas. Ella gemía y se retorcía, mi mente estaba corriendo salvajemente con lo que realmente quería hacer, pero seguí tirando de mí hacia atrás.

Pronto empezó a jadear y rogar que me uniera a ella, pero miré hacia abajo y me di cuenta de que no estaba ni remotamente preparado. Mi erección no existía. Ella estaba tan cerca de llegar y aunque todo lo que estaba haciendo me excitaba en mi cabeza, mi cuerpo, como siempre quería más. Rogaba por ello.

"¿Tú, Tú tienes un vibrador?" Le pedí no queriendo decepcionarla o llamar la atención a mi falta de entusiasmo, pero ella me miró como si hubiera llegado de otro planeta.

"Edward, yo no uso esas cosas, te quiero." Se sentó y notó mi situación de inmediato. Ella todavía estaba sin aliento y yo completamente avergonzado. Trató de inclinarse hacia delante para tocar mi pene desinflado pero la empujé suavemente hacia atrás.

"Lo siento, Tanya." Me miró con el corazón roto y ni siquiera me dejó terminar.

"¿Qué hice mal?" Me pregunto casi llorando. "¿No soy lo suficientemente bonita?"

"Oh, querido Dios, no, no es eso." Traté de tocarla, pero ella se apartó. Era evidente que no podía creer que ella ni siquiera pudiera animarme.

Nos sentamos inmóviles en silencio durante algunos minutos cuando decidí que era inútil, no sólo para mí mismo. Le preguntaría y si a ella no le gustaba bien.

"Tanya, ¿cómo… te sientes acerca de… tu sabes. La esclavitud?" Dije la última palabra como si estuviera quitando una venda de una herida particularmente dolorosa. Realmente no quería que ella lo escuchara, porque sabía que como la mayoría de las mujeres iba a imaginar lo peor y me llamaría pervertido.

Yo no estaba completamente apagado. Se levantó rápidamente, se puso las bragas y las lágrimas comenzaron a correr por su rostro. "¡Yo quería casarme contigo!" Gritó y me quedé allí sentado impasible ante todo, porque sabía muy bien que nunca lo debería haber mencionado. Lo último que oí fue a ella llorando como cerró la puerta frente a mí.

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Así que aquí estaba mi problema. Necesitaba sexo duro, tenía que estar controlando, necesitaba todo esto para sentirme remotamente feliz mentalmente. No demasiada mención sexual. No me refería a que yo no podía hacerlo en absoluto si no estaba haciendo esas cosas, pero definitivamente tenía que tener una cierta conexión con la chica para siquiera ser capaz de hacer eso y todavía anhelaba tener el control.

Había sido así tanto tiempo como puedo recordar. Incluso cuando era joven y sólo me masturbaba en mi habitación, mis fantasías tenían cuerdas, látigos, cadenas, mordazas y sumisión total de la niña de la fantasía. Sería algunos años antes que me di cuenta que yo no estaba loco, sino que esto era una necesidad para muchas personas.

Mi error fue haber estado creyendo que podía encontrar a una chica a quien le gustaría eso en mi vecindario o en el trabajo. Quiero decir, yo no tenía una sala de juegos ni nada de eso. No estaba realmente listo a llegar tan lejos, sólo quería a alguien que no le importara ser rudo y cumplir mis deseos. Alguien de buena voluntad que estuviera dispuesta a experimentar conmigo, pero la mayor parte de todo quería una mujer a quien poder amar, que también amara estas cosas de mí.

Ahí fue cuando mi mejor amigo Jasper Hale me dio el número a un servicio de 'acompañantes' muy exclusivo en el centro de Chicago llamado On The Down-Low.

En realidad, se hacía pasar por un bar y club nocturno. Sin embargo, la parte superior de 3 plantas contenía las mujeres especializadas en diferentes tipos de sexo, y no es broma. Este lugar no podría ser encontrado en un mapa... He vivido aquí toda mi vida e incluso había estado en este bar antes, pero nunca me había dado cuenta lo que pasaba arriba.

Aparentemente había estado operando desde principios de 1900, había sido propiedad de la misma familia durante todo este tiempo y se enorgullecían de tener mujeres limpias, sanas y hermosas a su costo. Se esperaba la mayor privacidad y tú no podías recomendar a un amigo a menos que fueras un cliente de confianza. Aparentemente Jasper lo era y nosotros éramos los mejores amigos.

El hecho de que yo nunca supe que el usaba este servicio te dice mucho. La noche en que me dio un trozo de papel con el número del propietario, después de pasar toda la noche diciéndole lo mal que estaba, me reí de él. Estábamos bebiendo en ese bar aquella noche mientras yo ahogaba mis penas. El me miró y sonrió.

"¿Qué es esto?" me imaginé que solo me estaba dando el número de teléfono de otra chica.

"El dueño no está aquí esta noche, pero creo que tu puedes querer probar esto, Edward," él lo dijo todo crípticamente, yo sólo quería golpearlo en la cabeza con mi cerveza.

"¿Intentar qué?" Le pregunté, dispuesto conmigo mismo a ser paciente con mi buen amigo.

Hizo un gesto con la mirada al techo y después la desvió. "Hay prostitutas arriba".

Abrí mis ojos como platos y puso sus dedos en sus labios para callarme y que no gritara, como probablemente lo habría hecho. "¿Prostitutas?" gemí y luego me sentí un poco enojado, él pensaba que yo iba a necesita algo así como una cita pagada.

"Sólo dale un intento. Llama a Earl y hazle saber que yo te recomendé y hagas lo que hagas, no hables con nadie acerca de esto. Es, tú sabes, on the down low.

Me burlé de su oferta, pero como era mi amigo, decidí a los pocos días después que valdría la pena intentarlo. Si no se demostraba trabajo, sólo seguiría adelante. Sabía una cosa, estaba cansado de estar solo y sentirme como una paria.

Llamé a Earl, el propietario, la mañana del jueves, antes de trabajar como me dijeron, porque es cuando él toma los nuevos miembros. Él me envió por fax un cuestionario de 12 páginas que básicamente detallaba todas mis preferencias,me realizaron pruebas para enfermedades, no tenía antecedentes penales y nunca había tenido conflictos de violencia doméstica. Tuve que detallar el tipo de mujer que me interesaba, cuáles eran mis razones para la búsqueda de este tipo de establecimiento, y si prefería un cierto tipo de sexo, lo que por supuesto, hacía.

Al marcar "sí" sobre esa pregunta todavía me sentía un poco raro poniéndome en una determinada categoría solamente. Claro, probablemente eso no me convertiría en un hombre sano, y tampoco creo que mis problemas fueran ahora a desaparecer. Aún quería aprender a tener sexo "normal" también, o al menos ser capaz de funcionar sin importar lo que la chica quería o esperaba de mí.

En el fondo yo estaba haciendo esto porque estaba solo y tenía necesidades que habían estado incumplidas durante demasiado tiempo. Pensé que tal vez consiguiendo salir de mi sistema podría ayudarme a ser más sensato acerca de mi acercamiento al sexo. Después de llenar todos mis gustos, manías, necesidades, y luego de firmar un acuerdo de confidencialidad legal, envié el fax de vuelta a Earl y por la tarde se me dio un número. Me dijeron que mi número sería mi nombre todo el tiempo que usara su establecimiento.

El mío era 1911. Me dijeron que si decidía usar otro nombre en la habitación con la señorita, quedaría entre nosotros dos, pero no debía ser mi verdadero nombre. Dentro de 24 horas sería informado de si una mujer estaba disponible. Opté por estar con una mujer, quien, mientras que estuviera contratada conmigo, no estaría con ningún otro cliente hasta que anuláramos nuestro acuerdo, pero eso significa que debía verla y pagar las tasas al menos una vez a la semana. Puede que me guste lo alocado, pero aún era hombre de una mujer.

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El viernes por la noche después del trabajo, esperaba nerviosamente la llamada de la agencia de escoltas que había estado esperando toda la semana. Después de que la agencia eligiera a la chica adecuada para mí, ella estaría llamándome para un chat de pre-conocimiento para asegurarnos de que los dos queríamos seguir adelante. Estaba nervioso pero también emocionado. Necesitaba a alguien físicamente, sí, pero también estaba interesado en ver qué tipo de chica sería. Yo adoraba a las mujeres y tener una compañera era lo que más extrañaba de estar con ellas.

No había estado con una mujer en sólo un mes, pero era suficiente para volverme loco.

Cuando mi teléfono finalmente sonó, lo recogí y tomé una respiración profunda. "Habla Edward Cullen".

"Número por favor, señor."

"1911," Hablé con voz temblorosa.

"Un momento, señor." Podía oír la línea de teléfono hacer ruidos y pequeños sonidos y silbidos. Finalmente, oí hablar una voz dulce y sensual.

"Hola, Diecinueve Once, ¿cómo estás esta noche?" Mis manos comenzaron a sudar.

"Bien, gracias por preguntar." Podía oír su suave respiración sobre el teléfono y me relajé en mi sofá, pensando que podía sentarme aquí y hablar toda la noche. Ella al menos sonaba maravillosa.

"¿Quieres reunirte esta noche?" Preguntó vacilante, y yo sabía, leyendo el contrato, que esto no era el protocolo. La mayor parte de lo que pasara entre nosotros sería para los dos, siempre y cuando nos pusiéramos de acuerdo. Ella podía hacerme esperar hasta una semana si quería, pasar la mayor parte de nuestro tiempo hablando por teléfono, sólo para que se sintiera más cómoda cuando nos encontráramos cara a cara.

Tuve que seguir recordándome que esto no iba a conducir a sexo por teléfono ni nada de eso, esto era considerado un establecimiento de clase muy alta.

No había esperado a conocerla esta noche, pero yo no era tímido para seguir con esto adelante. "Sí" Finalmente le dije. Soltó un suspiro lento y a continuación habló de nuevo.

"Bueno, ven a la parte trasera del edificio a las 9:30, y te llevaré arriba Diecinueve Once, ¿de acuerdo?"

"Muy bien", dije y luego tragué saliva. Mierda, sonaba atractiva.

"¡Oh, y yo estaré sosteniendo dos rosas rojas!" añadió antes de colgar. La presentación era para fingir que sólo me estaba encontrando con mi novia y subiría a su apartamento. Era para lucir siempre como cualquier situación normal, a ella ni siquiera se le permitiría a llamarme por mi número en la puerta.

Recosté mi cabeza hacia atrás y sentí que mi corazón latía con fuerza contra mi pecho. No podía esperar para esto. Lo necesitaba.

***

Wow mi primera traducción en fanfiction, había hecho algunas pero para uso personal :P, espero que les guste esta historia; como en todo EdxBe ya se vendrá el romance.

MILLONES DE GRACIAS A MI BETA SPARKLINGHALEDECULLEN UNA CHICA MUUUY SIMPATICA, QUIEN AMABLEMENTE ME AYUDO CON ESTE CAPITULO Y ME DIO ALGUNOS TIPS PARA MEJORAR!