Disclaimer: Naruto no es mío. Todos los derechos reservados a Kishimoto Masashi

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Cama roja


"Un día al despertar,
efímera perfección,
verás tu pesadilla
ser realidad"...

Máscara de Seducción - Stravaganzza

11. Púbico

La verdad es que Sasuke tiene unas manías que me asombran. En lo que llevo de relación con él, cada dos días, me suele rasurar. Sí, así como se oye: me rasura el pubis. Yo le dejo hacer, porque parece que le encanta hacerlo. Siempre veo su sonrisa tranquila, y yo me dejo hacer porque me fío de él. Es su particular obsesión.

No es que tenga un vello particularmente espeso y que a él le moleste, simplemente le gusta hacerlo tanto, que me atrevo a pensar que tiene mucha experiencia.

Cuando le veía en la academia de peluquería -donde ambos nos conocimos- tan serio no imaginé que le gustase hacer una cosa como esa. Más bien me parecía un chico gay al que le habían roto el corazón. Pero que casualidad nos conocimos bien, descubrí que no era lo que pensaba, y poco a poco nos enamoramos.

El primer día que nos acostemos me sorprendió (casi asustó, diría yo) sosteniendo una navaja de afeitar en su mano y sonriéndome con esa gelidez de siempre. Me llevó al baño, nos desvestimos, llenó la bañera por la mitad y nos metimos en ella. Me hizo abrir y extender las piernas y me rasuró poco a poco, con delicadas y precisas pasadas.

No niego que estuve asustada esa y las siguientes que lo hizo, pero luego acabé por confiar en él más que en mis propias manos. Realmente, me acabó gustando esa obsesión suya por rasurarme. Sus normas se resumían únicamente en una: No podía depilarme esa parte, él era el dueño indiscutible.
No temía que a él se le fuese la mano hasta el día de hoy, cuando por error, me duché y me depilé un poco era parte sin querer. Cuando quiso verme esa noche para rasurarme y vio el error que había cometido, se volvió como loco.

Comenzó a darme cuchilladas por todos lados, mi intimidad y la parte inferior de mi cuerpo sangraban sin parar. Yo gritaba como loca, gritándole que parara.

Ahora estoy tendida en el baño, medio muerta, preguntándome lo que hice mal.

Oigo como alguien llama a la puerta y él contesta diciendo que no estoy. Un par de lágrimas se resbalan por mis mejillas cuando él vuelve.

-Ahora te voy a castigar.

Me sonríe de nuevo; en la mano, lleva un martillo para romper huesos.


Nota: ¡Hola! ¿Qué tal todos/as? Me alegro de haber recibido vuestras opiniones y críticas. Espero que este os haya gustado también. ¡Un abrazo, saludos!

Agradecimientos a: Layill, Ridesh, Artemisav, UchihaHinataChan, DarkAmy-chan y Flordezereso.