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Cama roja


Te regalo un Blues - Daniel Higiénico

13. Vaselina

Oyó su respiración suave y constante; resopló, frustrado. Ya era la tercera noche que no hacían nada; desde que Hinata había comenzado a trabajar no tenían tiempo para la intimidad. Y ese día estaba que echaba chispas, ya no aguantaba más, necesitaba hacerlo como fuese. Nadie podía quitarle el grosor situado entre sus piernas. Sólo ella, y "ella" estaba dormida.

Si sólo estuviese un poco más despierta, si sólo tuviese una vagina de plástico, una muñeca hinchable, un vibrador… No, espera... ¡eso no! Se sonrojó al pensar esto último, pero enseguida se le pasó.

La duda resurgió: ¿Qué podía usar? Sí, claro, estaban sus manitas, pero él no quería usarlas; al parecer tenía miedo de mancharse con su propio semen.

Fue entonces, mientras comenzaba a impacientarse, cuando una idea le asaltó la mente, una idea brillante, según él: Ella estaba dormida, así que podría follársela y ni se daría cuenta. Con una sonrisa por -al fin- haber encontrado una manera de satisfacerse a sí mismo, y encima con su propia novia, comenzó su tarea:

Sin hacerse esperar y tratando de no despertarla, la destapó con suavidad. Como estaba boca arriba, le subió el camisón, debajo del cual pudo admirar sus bonitas curvas, las braguitas de encaje que usaba y sus pechos redondeados y tersos. Con una sonrisa de niño travieso, recorrió con la mirada y luego con las manos aquella extensión de piel.

Como no la oyó quejarse, le bajo las bragas y abrió un poco sus muslos para acabar de sacarlas; luego introdujo un dedo en ella. Notándola algo seca, sacó el dedo y se lo mojó con saliva; luego volvió a introducirlo, hundiéndolo con regocijo hasta mojarla completamente.

La oyó gemir y casi con desespero, se sacó el pantalón del pijama y el bóxer, y se lanzó hacia ella para hacerla suya por fin. Cuando comenzó a moverse entre sus piernas, notó como ella empezaba a mover la cabeza y a gemir en sueños.

Era increíble lo mojada que estaba, lo bien que se deslizaba su miembro en ella, como la sentía tan apretada… Respiró con fuerza tratando de contener las ganas de correrse. Quería probar también el otro lado.

Salió de su interior y le dio la vuelta para penetrarla por el otro lado. Como obviamente estaba bien cerrado, tuvo que tener paciencia y saliva para poder abrirla. Cuando al fin pudo abrírselo, tuvo que masturbarse para ponérsela dura, porque quince minutos sin meter pasaban factura.

Cuando al fin entró, no lo hizo con mucha suavidad, por lo que sintió un leve quejido por parte de la joven. No le importo mucho, ya que estaba dormida. Siguió metiendo y sacando hasta que al fin llegó al punto máximo de sus fuerzas y se fue dentro de ella.

Sin molestarse en limpiarla de su semen, se tiró a la cama y la acercó a su cuerpo, abrazándola. Finalmente se durmió.

A la mañana siguiente Sasuke se despertó. Se quitó las mantas de encima y notó que Hinata no estaba en la habitación. Se puso el pantalón de pijama y salió al pasillo, donde notó un aroma a tostadas recién hechas. En la cocina, vislumbró una nota colgada de la nevera:

"He salido a trabajar. Te he dejado tostadas calientes y café recién hecho. Ah, y cariño… si quieres ser travieso, al menos usa vaselina.
Es lo que yo suelo hacer cuando uso mi vibrador en tu trasero. Te quiere, Hinata-chan".


Nota: ¡Hola! Hoy tuve un problema con mi teclado y no pude subir esto antes. Ojalá éste capítulo también os guste. Besos y saludos, Isthar.

Agradecimientos a: Ridesh, NejiHien, DarkAmy-chan, Girl-Darkness, Azulnaychan, Sankcok, Sauske, Fega, Harukauzaki, Artemisav, TemariLand y Chibik-Lady.