Hola!!! les cuento que esta es la continuación de "cambios radicales" que puede encontrar en mi perfil, en esta parte los chicos ya se conosen y son una familia pero los problemas llegan cuando la familia se agranda inesperadamente.

Les cuento que ayer estaba viendo tele y me vino la idea, espero que les guste. Además recibí unos reviews de que decían que era muy corto y me pareció que tenán razón por lo que en cuanto me inspiré lo hice.

Los personajes son de Stephanie Meyer.


Cualquier acto que hagas, cada decisión que tomas tiene consecuencias y yo acababa de descubrir una gran consecuencia. Estaba sentada en el piso del baño mirando a ese pequeño objeto que cambiaría mi vida. Era extraño pero al parecer Alice no era la única cosa pequeña que me molestaba en este momento…

- ¡Marie! Necesito que salgas en cinco minutos, ¡tengo que prepararte! – su vos chillona pero autoritaria me molestó considerablemente.

- ¡BASTA!! ¡Es MI cita con MI novio!! ¡No molestes y saldré en un rato!!

- ok, lo siento Marie – sonó arrepentida y me dio lastima, ya que muy pocas veces ella achicaba ante alguien pero luego me ocupaba, ahora tenía un tema mas importante.
Mi vista se dirigió nuevamente al pequeño objeto, era positivo, eso quería decir que a pesar de cuidarnos yo estaba…. Estaba…. Embarazada. ¡DIOS! No quería estarlo aún, Yo tenía 25 pero todavía no me había casado (no quería un hijo bastardo) y me daba miedo que diría Edward ¿me odiaría?, y ni pensar en Emmet, probablemente lo decepcionaría mucho y mataría a la persona que amo. Sin siquiera poder evitarlo un par de lagrimas recorrieron mis mejillas, odiaba ser tan sentimental y si esto empeoraba con el embarazo iba a ser bastante malo.

Tras tirar la prueba y acomodar todo para que nadie se dé cuenta salí del baño en busca de Alice que estaba en su habitación con Jasper que me dirigió una mirada severa cuando entré, a pesar de llevarme bien con él si hacía sufrir a Alice el le daría la razón a ella. Un nudo se formó en mi estomago por la culpa y le pedí a Jasper que se fuera, el asintió y se fue, lo primero que hice fue sentarme en la cama junto a ella y abrasar mis piernas, no podía con tanta presión.

- Alice, lamento haberte tratado así. No fue tu culpa, tuve un mal día… ¿me perdonas? – la miré haciendo puchero y en un segundo ya estaba abrasándome, ella no era de guardar rencor con sus amigos.

- ¡pues claro! Jamás podría estar enojada con vos mucho tiempo. Ahora levántate, tenemos que prepararte y se nos hace tarde – tiró de mi y me llevó a una silla para empezar a prepararme.

Mientras Alice arreglaba mi pelo y me maquillaba yo pensaba, si yo estaba embarazada lo mas probable es que ella ya lo supiera, no era esas cosas que no importan en el futuro. A través del espejo la miré con los ojos entrecerrados, calculando y ella me sonrió dulcemente.

- ¡mierda! Lo sabes ¿no? – ella rió suavemente y asintió.

- me enteré probablemente antes que vos, pero quería esperar a que vos me lo dijeras. ¡Estoy muy feliz por vos! Va a ser grandioso.

- Alice, espera. No podes decirle a nadie, no quiero que lo sepan aún. Prométeme que no se lo dirás ni a Jasper – me miró con dolor fingido pero aceptó y no volvió a mencionarlo, en este momento tenía que prepararme mentalmente para fingir frente a Edward y que no se enterara.

Tenía puesto un vestido muy corto pegado al cuerpo pero manga larga de un azul con negro muy bonito y tenía que admitir que me encantaba, me puse unos zapatos con mucho taco negros opacos y quedaba maravilloso con la sombra negra y los rulos en el pelo que ahora lo tenía con un tono rojizo (foto en mi perfil). Al mirarme en el espejo suspiré al pensar que eso en unos meses no me cabría, odiaba el embarazo.

Edward sonrió cuando me vio y tras halagarme nos fuimos, Emmet y Rosalie tenían su propia casa ahora, quedaba cerca como para que él pudiera vigilarme pero así tenían privacidad algo que todos agradecimos. Edward me llevó en auto hasta un restorán muy elegante donde todo salía caro pero me había acostumbrado sin mencionar el hecho que habíamos ganado mucha plata con mi antigua casa y los muebles. Nos sentamos en una mesa que estaba separada del resto con una vista hermosa del cielo, la verdad es que sería la mejor noche de mi vida si no fuéramos tres en esa mesa.

- ¿te gusta el lugar? No has dicho mucho en toda la noche – me comentó Edward preocupado cuando terminamos de comer.

- me encanta el lugar, es realmente hermoso sólo estoy distraída. Por cierto, ¿te dije que te ves muy lindo? – le pregunté, sabía que al cambiar de tema no haría que se olvide pero por lo menos lo dejaría por ahora. Llevaba puesto un saco negro con una camisa celeste abajo que le quedaba perfecto.

- gracias, vos también. Marie… yo te traje aquí por algo en especial – me asusté ya que estaba muy serio – yo… te amo mas que a nadie y no podría vivir en un mundo en el que tu no existieras. Eres todo para mi por lo que… - sacó de debajo de la mesa una cajita de terciopelo negra y mientras las siguientes tres palabras salían de su boca la abrió - ¿te casarías conmigo? – el anillo era muy hermoso, tenía un diamante verde que debió salir mas que un departamento pero era el indicado para mi. Él sabía que yo no era una chica cualquiera por lo que no necesitaba un anillo cualquiera y ese con una esmeralda en la punta era perfecto. Antes de que pudiera responder se me vino a la cabeza el bebe, nuestro bebe, sentí que debería decírselo antes de aceptar ¿no? Porque no podía meterlo ante tantos problemas.

- yo… por su puesto que quiero Edward. No hay nada que me hiciera mas feliz – él sonrió como nunca – pero antes de ponerme el anillo hay algo que quiero que sepas para que no te arrepientas – nunca lo había visto tan confundido como ahora, en su rostro había miedo, confusión, tristeza, un poco de alegría por aceptar y hasta ternura que no lo entendí – yo… hoy me enteré de algo que Alice ya lo sabía. – respiré hondo, no puedo creer que voy a arruinar la mejor velada de mi vida cuando el hombre que amo me pidió casamiento – yo… por favor, si te arrepentís yo juro que no me enojo pero déjame explicarte ¿si?

- Marie, tranquila. Por nada en el mundo me arrepentiría de lo que te acabo de pedir, respira hondo y decime lo que querés decirme, te aseguro que no es tan importante como vos crees

- ok – realmente no sabía lo que decía – estoy embarazada – las palabras salieron de una y miré expectante a mi novio casi prometido que ahora no tenía ningún sentimiento en su rostro.

- capas si es muy importante – fue lo único que dijo y luego se quedó duro mirando la nada, parecía una estatua de no ser que respiraba exageradamente.


Ojalá les haya gustado, recuerden dejarme reviews y seguir leyendo.

XOXO, CamiMasen