Los personajes le eprtenecen a SM

¡preparence para el final!

Este es el último capitulo por lo que realmente espero que les guste y me dejen reviews porque me encantaría saber que opinan de mi historia ahora que la acabé.

¡disfruten!


Cuando alguien te hace una broma y te asusta, la adrenalina de tu cuerpo se dispara y tu corazón se acelera, haciendo que involuntariamente, por unos segundos, todos tus sentidos se alteren y se agudicen, hasta que comprendes que no hay ningún peligro y te tranquilizas. Ahora tenía miedo y las mismas reacciones de mi cuerpo, pero la diferencia era que esta vez no era un miedo irracional y momentáneo por una reacción involuntaria de mi cuerpo a un factor externo, sino que esta vez era miedo ante un peligro real, el peligro de que alguien a quien quería muriese.

Por seguridad de que el plan no fallase, no le dijimos a nadie de que ya habían nacido Zac y Ness, sino que me puse una "Panza falsa" que Alice había conseguido y les explicamos que había sido una complicación pero que ahora estaba todo nuevamente en marcha. Varios mostraron un poco de reticencia en mi adición a la batalla, pero cuando vieron que no planeaba rendirme solo aceptaron y buscaron los modos de protegerme debido a mi debilidad por el "embarazo". Esa misma tarde dejaría que me capturen y al anochecer el resto iría por mi e Ivonne, la chica camaleón.

- listo, la idea es que parezca que caminas sola para comprar algo y ellos te capturen. No te harán daño porque te necesitan sana por los bebes ¿está bien? Cualquier problema e Ivonne nos avisa para que nos apresuremos - le asentí a Edward que acomodaba mi ropa por tercera vez antes de que saliera del cuarto para encontrarme con Ivonne e irme. Realmente estaba asustada y mis manos ya temblaban del miedo y el subidón de adrenalina que tenía. Edward me miró unos segundos y lo notó - estará todo bien, vos querías esto ¿cierto?

- sí, claro que sí, no me arrepiento de mi elección. Pero - tomé aire, llenando completamente mis pulmones para largarlo lentamente - hace menos de 24 horas que di a luz y si no fuera porque tengo poderes aún estaría muy débil, por lo que es normal que me sienta vacía - él me miró y comprendió lo que decía, pero yo igualmente seguí, necesitaba desahogarme de algún modo para tener mi mente fresca para la batalla - extraño a Zac y Ness, no puedo estar alejada de ellos tanto tiempo. ¿Y si les pasa algo? Alguien debe quedarse con ellos, Ness y Zac serían más útiles cuidando de ellos mismos en el hospital que en la batalla, todo sería inútil si algo les pasa a los bebes y si - Edward me frenó rodeándome con sus brazos y escondiendo mi rostro en su cuello, quedando en un abrazo un poco incomodo por mi pansa falsa pero aún así reconfortante.

- yo también tengo mucho miedo por ello, pero para ser honestos, son los que menos riesgo corren de todos ¿si? Yo estaré con ellos hasta que tenga que ir por vos y luego los vamos a buscar juntos.

- los extraño - murmuré en un sollozo contra su hombro.

- lo sé amor, lo sé.

Unos segundos más tarde me limpié las lagrimas y tras prepararme fui donde Ivonne, caminando de la manera patosa en que lo hacía cuando estaba embarazada para que no hubiese sospechas. Nos despedimos de todos y me paré frente a la puerta de salida sintiendo mi pulso en los oídos. Me giré y vi como Ivonne comenzaba a desaparecer de mi lado mientras me dirigía una media sonrisa para reconfortarme, mi momento había llegado y tenía que lograr que todo saliese bien para poder tener una vida feliz junto a Edward y mis hijos. Abrí la puerta y entrecerrando un poco los ojos por la luz del sol avancé hasta la vereda, miré a los costados como me habían dicho los chicos que hiciese, para que pareciera que estaba escondiéndome de algo y caminé hacia mi derecha, sintiendo a Ivonne cerca de mí. Era como si cada sombra fuese una amenaza, como si el simple cantar de un pájaro me hiciera temblar, y por primera vez mi mente perseguida tuvo la razón. Cuando llegué a la esquina sentí que alguien me tomaba mis brazos y los ponía en mi espalda, inmovilizándome. El hombre que me sostenía me murmuró en el oído con su voz ronca.

- no se te ocurra gritar para que vengan tus amiguitos porque las cosas se van a poner feas. Simplemente… caminemos - e incluso sin mirarlo pude sentir su sonrisa maliciosa en su vos, como si esta fuera su actividad mas divertida. Secuestrar mujeres embarazadas.

Me obligó a caminar varias cuadras y girando en varias direcciones y sabía que trataba de marearme, cosa que no funcionó ya que yo ya sabía a dónde estábamos yendo. En una esquina me subió a un auto negro donde una mujer nos esperaba y me vendaron los ojos, para llevarme a otro lugar.

"Así no corremos riesgos de que puedas decirle a tus amiguitos donde estamos" había dicho la mujer una vez que dejé de ver y el auto arrancó, y sólo pude desear que tuviéramos la dirección correcta para que los chicos pudieran encontrarme.

Luego de diez minutos me bajaron del auto y me llevaron a una habitación donde me sacaron la venda de los ojos y tras una advertencia de que no hiciese nada raro, me dejaron sola. Sé que debería haberme fijado en las cuatro paredes de cemento sin ninguna ventana o la gotera en una esquina que le daba al lugar un toque aún más escalofriante, pero a mí sólo me preocupó una cosa en ese momento.

- ¿Ivonne? - susurré intentando que ella me escuche pero no los que estaban afuera. No estaba segura si ella había podido seguirme y me daba mucho miedo estar sola. Nadie me respondió - ¿Ivonne? - volvía a preguntar en susurros y para mi alivio esta vez sí tuve una respuesta. En mi oído alguien me susurró que hiciera silencio. Bien, eso significaba que por lo menos estaba ahí conmigo y no dejaría que nada malo me pase ¿cierto?

La puerta hizo un ruido y alguien entró, alguien que ya había visto antes.

- Aro - murmuré y el hombre sonrió, mostrando sus dientes blancos.

- que alegría que me recuerdes - avanzó unos pasos y yo retrocedí hasta quedar con la espalda contra la pared. No dudaría en usar mis poderes si era necesario, pero prefería que las cosas estén en calma hasta que Edward, Emmet, Jasper y el resto estuviesen aquí - es un placer verte nuevamente, y debo decir que cada día te vez más hermosa - me negué a decir algo o hacer algo, como una mueca de asco - ¿sabes por qué estas acá, cierto?

- porque sos un monstruo y queres robarme a mis hijos - las palabras salían entre mis dientes apretados mientras abrazaba mi estomago falso en un simple reflejo para aferrarme a mis hijos que ahora estaban lejos de mí.

- oh no, nada de eso, por dios, eso sería terrible - lo miré sin comprender. ¿Acaso ahora había cambiado de planes? - lo que yo quiero y siempre quise es ser padre, pero no se me dio esa oportunidad, por lo que ahora quiero… adoptar - lo miré espantada. ¿Es que él acaso quería decir lo que yo creía? - vos podrás tener otra oportunidad de un hijo en otro momento, no te robaré a tus bebes cada vez que tengas uno - lo miré y comprendí mi error, había dicho "hijos" y para él sólo tenía uno - pero por ahora, quiero tu bebe para criarlo como si fuera mío. Pero no te preocupes, lo cuidaré y le enseñaré todo lo necesario, como por ejemplo, la superioridad de nosotros por sobre la de los simples humanos inservibles.

- jamás le pondrás un dedo a alguien en mi familia, lo juro - y él sonrió.

- Eres tan dulce cuando crees que puedes hacerme daño - y sin decir más se volvió a ir.

- todo saldrá bien - me susurró Ivonne al ver cómo me sentaba en el suelo y cerraba los ojos.

Honestamente, jamás creí estar en una situación así, y no lo digo por la guerra, o mi panza falsa, o incluso estar raptada para evitar un futuro que mis hijos recién nacidos me dijeron; lo que no creía era el hecho de haber arriesgado tanto de mi por otras personas. Antes de los Cullen, yo siempre había pensado que nunca nadie se preocuparía por mi por lo que yo sola tendría que hacerme cargo de mi misma, siendo yo contra el mundo, y ahora… ahora estaba esperando en un cuarto oscuro porque alguien me vaya a rescatar, confiándoles a otro no sólo mi vida, sino algo más importante, mis hijos.

Las horas pasaron y las lágrimas me caían por el rostro sin que pudiera evitarlo, estaba hecha una bola de nervios sin ningún control aparente, cuando lo oí. Un golpe a la distancia, luego otro, seguido de un chillido como de una alarma, cuando alguien gritó "nos atacan" y supe que la caballería había venido por mí. Gritos por un lado, golpes por otro y yo supe que era hora de actuar cuando escuché que uno de los gritos provenía de Emmet. Sin dudarlo utilicé mis poderes para abrir la puerta, pero nada pasó.

- no puedo abrir la puerta - le dije a Ivonne sin creerlo.

- ¿cómo que no puedes? Es tan sólo una puerta - protestó. Lo volví a intentar y nada pasó. Entonces me enojé y dirigí toda mi ira a otro lado, no a la puerta, sino la pared - por dios - murmuró Ivonne al ver el hueco en la pared.

Sin pensarlo mucho pasamos por ahí y seguimos el ruido de la batalla, encontrándonos con algo que sabía, jamás olvidaría. Había mucha gente luchando, pero no había bandos claros como las películas, era un montón de gente golpeando a cualquiera que tuviera cerca y yo sabía que si esto seguía así, no iba a haber un ganador o perdedor, sino que iban a suceder muchas muertes. Busqué a Edward con la vista y lo encontré luchando contra un hombre que estaba cubierto con lo que al parecer, eran escamas, las cuales parecían hacerlo más resistente a los golpes que Edward le proporcionaba con objetos. Sin dudarlo le prendí fuego un pié y cuando empezó a gritar Edward le dio un buen golpe en la cabeza con una madera que había por ahí y el hombre cayó al suelo desmayado.

- ¡Marie! - murmuró aliviado cuando me vio correr hacia él. Me rodeó con los brazos pero no duró mucho, ya que un sonido nos hizo voltearnos a los dos. Un sonido que detuvo toda la batalla, un sonido que logró que nadie siguiera peleando.

El llanto de un bebe.

- ¡ZAC! - grité yo mientras trataba de avanzar hacia ellos pero Edward me sostuvo para detenerme - ¡SUELTAME! ¡ZAC! - volví a gritar desesperada intentando llegar a mi hijo.

- ¡Marie! - me gritaba Edward en el oído - detente, pueden hacerle algo si nos acercamos.

- muy inteligente Edward - murmuró Aro, el cual tenía a Zac en brazos. Me quedé en el lugar pero no pude evitar mirar a Zac y Ness que estaban parados mirando de Aro a mí. Cuando capté los ojos de Zac me tranquilicé un poco, lo suficiente para pensar y supe que tenía que hacer. Mientras mi cabeza trabajaba a mil por hora, Aro seguía hablando.

- estoy muy decepcionado de que me hayan mentido así, fingir que el pequeño retoño no había nacido… simplemente triste. Por suerte yo lo descubrí hace un rato y pude ir a buscarlo - miré a Ness y ella me vio y comprendió lo que le pedía con la mirada. Tenía que hacerlo. Vi que le decía algo a Zac en el oído.

- Edward - le susurré en el oído - suéltame y cuando grite, cúbrete - el no entendía pero soltó su agarre de mi cintura.

- recupéralo - me rogó en el oído y yo asentí. Sabía que ninguno de los dos podría vivir sin él, y debía agradecer que no sabían que tenía dos hijos, porque sino Ness estaría también con ese hombre.

- ahora lamento tener que irme - siguió Aro, el cual seguía con su muy largo y estúpido discurso.

- en realidad, no puedo dejar que hagas eso - hablé yo dando un paso hacia él.

- esperaba que dijeras eso - murmuró sonriendo.

- yo también - miré a Ness y en un segundo mis dos hijos desaparecieron. Y volvieron a aparecer enfrente de Aro para sacarle a Zac de los brazos y volver a irse, probablemente al hospital para tener a Ness y ponerse los cuatro a salvo si Ness había entendido todo.

- ¡cúbranse! - chille. Todos estaban sorprendidos, pero lo hicieron, tanto mi familia como los enemigos, pero no Aro, él estaba muy concentrado en su enojo por mí que no vio venir la onda de energía que desprendí. Era como ver un campo de fuerza salir de mí y expandirse hacia él, desintegrando cada objeto en su camino, mesas, lámparas, e incluso parte del suelo. Mis sentimientos habían hecho una especie de explosión y ahora lo estaba dejando salir. Todos aquellos que estaban en nuestra contra se elevaron en el aire y se juntaron, pero entonces noté que no lo estaba controlando, sino que el poder me controlaba a mí.

- ¡Edward! - chillé por ayuda, pero no había nada que pudieran hacer, todos los que estaban en el aire, incluidos Aro, comenzaron a desintegrarse mientras sus gritos resonaban. Mis músculos estaban completamente tensos y era inútil la fuerza que Edward y Emmet intentaban ejercer en mí, simplemente no podía frenarlo.

- ¡Edward, va a morir! - escuché el grito de Alice y supe que se refería a mí, este descontrol de mi cuerpo me iba a matar en muy poco.

Entonces, cuando las personas desaparecieron completamente y el techo comenzaba a caerse sobre todos los que estaban ahí, un cuerpo se puso frente a mí y gritó por el dolor de cómo comenzaba a desintegrarlo.

Nunca sería capaz de superar esa visión, de ver como la piel de Edward se desasía en sus manos y su cara de dolor mientras sus ojos se clavaban en los míos, rogándome que me detuviera…

Y fue ahí cuando sentí que podía moverme, y fue ahí cuando todo se volvió negro y me respiración se cortó.

- ssshhh - le rogué a la bebe en mis brazos - todo estará bien, veras que pronto mama se despierta y me ayudará a cuidarte. Todo será más fácil con ella - le murmuré mientras la mecía de un lado al otro, pero la bebe no se calmaba. Tanto ella como Zac no paraban de llorar desde hace una semana, cuando Marie cayó al suelo sin respirar, era como si su conexión con ellos fuera demasiado fuerte.

Luego de la batalla habíamos llevado a Marie al hospital, para que mientras la revisaban y comenzaban a ponerle tubos, una persona apareciera frente a nosotros. Rosalie había aparecido por un pasillo con mis dos hijos en brazos y lagrimas en sus mejillas, para simplemente decir "se fueron". Una vez que logramos que Emmet se tranquilizara y dejara respirar a Rosalie, ella nos explicó que había sucedido.

Al parecer despertó en un momento, como si una fuerte energía la sacudiera, y se encontró con Zac y Ness frente a ella sosteniendo a los dos bebes. Le habían dejado a los dos bebes en brazos y se habían despedido, diciendo que tenían que irse, que el futuro había cambiado y ya no podían quedarse más tiempo. De ese modo, esa noche perdí a mis dos hijos que venían del futuro, recuperé a mi cuñada y Marie quedó en coma. No había muerto, pero nada nos asegurara que eso no sucediera mas tarde.

"el futuro cambió" ¿eso era por Rosalie? ¿O Marie despertaría? ¿Ya no habría la guerra en el mundo que tanto nos habían predicho?

Alice volvía a tener visiones del futuro, pero no muy lejanas ya que parecía incierto y a Marie directamente no la veía, ni viva ni muerta, por lo que era un misterio. ¿Qué sería de mi vida sin el amor de mi vida? ¿Podría criar a mis hijos yo sólo?

- ¡AAAAAH! - el chillido provenía del living y tras escuchar un montón de pasos apresurados, dos pequeños niños aparecieron por la puerta de mi habitación seguidos de Emmet. Ambos se subieron a la cama para abrasarse a mí y protegerse de su tío.

- ¡nos quiede morrrrrded! - gritó Ness, sobre pronunciando la R cuando podía.

- está bien, no los voy a morder. Voy a hacer algo mucho peor - los dos pequeños niños lo miraron asustados mientras tomaban mi mano uno de cada lado - los voy a dejar con la tía Alice para que los lleve de compras.

- ¡noooooo! - protestó Zac - no dejez que me hagan ezo otda vez ¡me compa ropa de nena!

- Emmet - proteste - ¿no puede haber un día en el cual no entren gritando? Estoy cansado y quiero que haya silencio.

- eres un ogro hermano ¿hace cuanto que no sonríes? - miré a Emmet sin humor de decirle algo más.

- muy bien, todos debajo de la cama que en un rato viene Jasper por ustedes.

- ¿no podemos quedarrrrrnos acá? - preguntó Ness.

- no, y lo sabes muy bien - me paré de la cama y les di la espalda a mis hijos de dos años y medio.

- aguafiestas - todos en la habitación nos giramos a ver a Marie que salía del cuarto de baño - los niños pueden quedarse un rato mas - yo rodé los ojos.

- ¡Siii! - chillaron y fueron a abrazar a su madre y darle un beso a su barriga que comenzaba a notarse.

- aunque claro, espero que no les moleste que yo haga esto - dijo mi esposa con una sonrisa divertida antes de acercarse a mí y darme un beso en los labios.

- ¡que asco! - y esta vez no sólo fueron Zac y Ness sino que Emmet se les había unido.

- mejod nos vamos - dijo Zac - y yo nunca voy a haced eso, es asquedoso - Emmet me hizo un gesto de despedida, le dio un beso a Marie en la frente y siguió a mis hijos. Yo me volteé a ver a mi esposa y tomé su cadera con mis manos para pegarla a mí.

- te vez sexy - le murmuré en el oído antes de besar su cuello.

- claro, las ballenas son sexys - murmuró ella con sarcasmo y yo me reí.

- puede ser que sean sexys, pero a mí me interesa mi esposa con su perfecto cuerpo, y no un animal con olor a algas - ella rió y rodó los ojos antes de besarme, recordándome cuento la amaba.

¿FIN?


¿les gustó?

Sé que puede ser un poco muy "felices por siempre" pero creo que de vez en cuando, no hace mal un poco de esperanzas y alegría en cuando a un final feliz. y me gustó la idea de que haya un lapsus sin contar, porque a veces, decir menos es mas.

En unos días me voy de viaje de egresados con mi colegio por lo que ruego que al volver tenga alguna noticia de ustedes y su opinión, sepan que soy solo una chica que quiere aprender.

XOXO, LoVe

CamiMasen