Summary: Ai… descubre una verdad espantosa y en busca de su historia se enamora de Jacob, un chico con el que tiene muchas cosas en común. Pero… ¿Cómo pelear contra el destino que le indica que él no está destinado a ser suyo? – OC/Jacob.

Disclaimer: Algunos de los personajes son de la maravillosa Stephenie Meyer


Aullando a la luna

Capítulo III – El comienzo de algo nuevo


Esto puede ser el comienzo de algo nuevo.

Se siente tan bien estar aquí contigo.

Y ahora mirando en tus ojos, siento en mi corazón…

El comienzo de algo nuevo.

Start of something new – Vanessa Hudges & Zac Efron.


Abrí los ojos algo confundida. Estaba en mi forma humana y tenía piedras incrustadas en la piel desnuda. Me reprendí mentalmente por no cuidar mi última transformación. No traía más ropa conmigo así que tenía que cuidarme de andar de exhibicionista por ahí.

Miré a mi alrededor y el viento me golpeó agradablemente en la cara. El aire era fresco y al chocar con la ardiente piel me dieron unos deliciosos escalofríos. Examiné de nuevo el ambiente poniendo más atención a mi entorno y me percaté de que aunque no conocía el sitio, sentía una extraña sensación de estar cerca de casa. Había corrido hasta ahí por puro instinto, guiándome por el viento y la misma tierra.

Paré oreja y escuché agua correr. Me acerqué a toda prisa y me encontré con un pequeño arroyo. Sonreí y me acerqué feliz de poder darme una manita de gato... ¿o no sería más bien de lobo? Como fuera, me había quedado dormida en la tierra así que parecía pordiosera.

Acuné mis dos manos y cogí un puñado de agua para refrescarme el rostro. El líquido era frío pero no tuve ningún inconveniente, era grandioso sentirlo así. Estaba tan ensimismada en la ricura del agua abrasándose en mi piel que no me percaté en la persona que me observaba a mis espaldas.

Oí un crujir de las ramas y lo olí. Era un humano… podía escuchar su corazón martillando en el pecho. Fantástico estaba exponiendo mi trasero al aire y aquella persona ya me estaba conociendo hasta el apellido. Respiré y fingí no percatarme de su presencia, pero me medio zambullí boca abajo para evitar que siguiera observándome. Como era un arroyo, no era muy profundo pero por lo menos bastó para poder tapar mi desnudez. Escuché que la persona se acercaba así que decidí permanecer en la misma posición. Siempre había sido buena aguantando la respiración y ahora con mi condición de licántropa había mejorado considerablemente. Agudicé mis oídos y escuché a la figura que probablemente observaba el arroyo, buscándome.

Mis sentidos se dispararon y me sentí amenazada, quizás era un maldito violador o un psicópata, como fuera, no iba a ser fácil para él poder tocarme siquiera un cabello. Cuando escuché sus pasos en el borde del arroyo, saqué la mano abruptamente y lo jalé en mi dirección.

Soltó un grito de sorpresa y me coloqué en su regazo, colocando mis piernas a cada lado de su torso. Me importó poco que viera mis pechos al aire, tenía toda la adrenalina disipada y sólo pensaba en descuartizarlo y quizás cenármelo en la noche.

—¡Tranquila! ¡No voy a hacerte nada!

Lo miré impactada. Era un chico moreno con el semblante más abatido que pudiese imaginarme… parecía distante y al mismo tiempo estaba ahí mirándome fijamente con sus ojos oscuros. Su respiración estaba acelerada como la mía y no parecía forzar mi agarré. Por un momento la vergüenza regreso a mi ser y me torné granate. Me alejé de él lo más rápido que pude y corrí para ponerme detrás de un arbusto.

—¿Qué quieres de mí? ¿Quién demonios eres?

Él se sentó un poco aturdido, sacudió su melena mojada -que cayó graciosamente alrededor de su rostro- y después escrutó mi mirada acusadora.

—Más bien yo debería de hacer las preguntas. ¿Por qué demonios estás desnuda? ¿Qué haces en pleno bosque… sola?

—Tú primero —grité.

—Mi nombre es Jacob Black y créeme que no quiero nada de ti—dijo con voz ronca. No supe porque, pero eso de que no quería nada de mí no se lo creí. Sobre todo por como se le oscurecieron los ojos y su boca parecía seca a pesar de estar mojado de cuerpo entero con el agua del arroyo. —Vas tú. ¿Quién eres?

—Soy Ai.

—¿Ai? —preguntó el moreno con sorna. —Es un nombre poco común.

—Sí, es japonés. Mi ma… Mi Carla, lo escogió para mí.

—¿Quién?

—Larga historia—hice un desdén con la mano.— ¿Por qué me seguías?

—No te seguía. Sólo estaba preocupado. No es muy normal que digamos que una chica bonita como tú, ande desnuda por ahí.—terminó él, con el ceño fruncido.

Mi corazón se estremeció. ¿Chica bonita? Nunca nadie me había dicho eso… bueno, no fuera de mis madres, pero eso no contaba. De hecho si lo meditaba bien, nunca había platicado fuera de una escuela con un hombre. Y Dios bendito y adorado, ese sí que era un hombre.

Me lo comí prácticamente con la mirada. Medité cada una de sus facciones y de verdad no pude evitar darme cuenta de lo hermoso que era. Pero así como hermoso era, su rostro no mostraba más que desanimo y desasosiego.

—¿Y tú? —recorrí su delicioso torso desnudo y me mordí los labios. Él me observó con curiosidad y rápidamente recupere la compostura.—Digo, tú también estas semi-desnudo y en medio del bosque.

—Huía —contestó secamente.—Pero ya no más.

Me sentí identificada en cierta forma con ese chico semi-desnudo y abatido. Yo había huido de mi familia dispuesta a encontrarme a mí misma y a mí verdadero origen. Además que la tristeza en sus ojos no debía de ser muy distinta a la mía.

—Yo también. Huí, pero a diferencia contigo, sigo haciéndolo.

Jacob sonrió levemente y dio un paso en mi dirección. En seguida me tapé más en el arbusto y se carcajeó.

—Prometo no acercarme más de lo debido. Hasta donde tú lo consideres apropiado. Además ya no sé que tanto te tapas si ya te vi… todo—terminó con voz ronca.

Mi corazón martilleó como loco. Ese hombre disipaba mis hormonas. Su sonrisa, su mirada oscura, ese rostro dolido, su cuerpo de ensueño, no sabía exactamente que era, quizás era todo el conjunto, el caso es que ese chico me tenía en la lela, babeando como nunca lo había hecho. Tardé unos segundos en recuperarme y poder contestarle.

—Pero eso fue un accidente, accidente que no volverá a ocurrir.

Jacob se carcajeó y dio otro paso adelante.

—Si tú lo dices… A. Si tú lo dices.

—¿A?

—Ai es raro. Prefiero llamarte A.

—Mi nombre es lo suficientemente corto como para necesitar un apodo. Y "A" es sólo una letra, ¡Ni siquiera cuenta como apodo!

—Pues vete acostumbrando a él.

—¿Sólo porque tú lo dices?

—Sí, sólo porque yo lo digo. De hecho todo lo que digo por lo regular es genial.—dijo encogiéndose de hombros.

Me crucé de brazos y entrecerré los ojos.

—Te han dicho que tú ego es enorme.

—Y no es lo único enorme…

Me sonrojé y rodeé los ojos. No estaba acostumbrada a tener ese tipo de conversaciones y menos con chicos. Mordí mis labios mientras él daba otro paso. Algo dentro de mí, algo salvaje y primario me decía que lo dejara avanzar, que lo dejara tomarme y que me ayudara a borrar cada una de mis dudas y tristezas. Definitivamente había visto muchas telenovelas. Quién me decía que él querría hacerme todas esas cosas con las que fantaseaba…

—¿No sabes si hay algún pueblo por aquí? Necesito algo de ropa.

—Sí, estamos muy cercas de La Push.

—¿La Push? Lo logré. —musité entre incrédula y feliz.

—¿Lograste qué?

—Llegar. Vengo desde muy lejos buscando La Push.

Jacob se puso rígido y se cruzó de brazos.

—¿Y se puede saber para qué quieres llegar a La Push?

¿Debía de contarle la verdad? Obvio no lo de que era una chica lobo, sino que mi familia era de ahí. Y de repente lo medité al recordar las palabras de Mi Carla: "Busque información de los Quileutes por los alrededores de La Push. Sólo pude averiguar antiguas leyendas de que descendían de los lobos. Una vez había oído por ahí que había unos hombres que eran metaformos… hombres y lobos a la vez." Si era un gen que se daba entre Quileutes era probable que no fuera un secreto para su gente.

—Dices que eres de La Push, eso significa que tú eres un Quileute, ¿verdad?

—Sí —contestó secamente.

—¿Has escuchado de la leyenda de que la gente de ahí se convierte en lobo? —pregunté para sondear su reacción.

Lo vi palidecer un momento y se acercó fieramente hasta mi arbusto. Me sorprendí y me quedé congelada sin poder reaccionar. Agarró mi brazo con fuerza y me acercó a su duro cuerpo. Me cohibí por mí desnudez, pero su bravía mirada hizo que lo olvidara al instante.

—¿Quién te dijo eso? ¿Para qué quieres saber sobre esa leyenda?

—Suéltame. Me estás lastimando.

—Dímelo.

—¡Que me sueltes!

Forcejeé contra él y me sorprendí al ver que igualaba mi fuerza. Al parecer el también lo notó y apretó el agarré. Me enfurecí.

—¡Maldita sea, suéltame ! —grité, convulsionándome.

Mi pecho ardía, mi cabeza estaba a punto de estallar. Había perdido el control.

—Pero qué…

—Aléjate. —ordené cuando sentí que era imposible detenerme.

Jacob dio dos pasos atrás y sucedió lo inevitable. Me convertí en loba, mi pelaje castaño estaba erizado y mis afilados dientes resplandecieron. Gruñí en su dirección y me quedé impactada cuando lo vi saltar y convertirse también en lobo.

¡Por todo lo bueno y santo, Jacob era un lobo!

¡Era como yo!

Por un momento la alegría quiso invadirme pero Jacob gruñó en mi dirección y saltó en mi contra. Respondí fiera y orgullosa. Necesitaba demostrarle que podía hacerle frente.

Aventé un zarpazo y él lo esquivó. Chasqueó la lengua y me mordió un lomo. Aullé un quejido y le mordí una oreja. Nos dimos de zarpazos y mordidas hasta que rodamos y Jacob quedo arriba de mí. Nos quedamos viendo un momento sin hacer nada, no íbamos a probar nada dándonos de mordidas y golpes así que decidí salir de fase.

Mi cuerpo desnudo quedó debajo de su peluda complexión y lo miré sin miedo.

—Creo que ya sabes porque sé de los Quileutes y él porque necesito llegar a La Push.

El lobo me escrutó un momento y también salió de fase. Su candente cuerpo desnudo estaba sobre el mío como si fuéramos íntimos amantes. No supe que decir o hacer así que simplemente le sostuve la mirada. Jacob tomó mis dos manos y las puso arriba de mi cuerpo como para asegurarse de que no lo atacaría. Estaba desnuda y completamente a su merced.

—¿No podías haber empezado por ahí? —me reprochó.

—¡Que madres! Yo que carajos iba a saber que tú también eras un lupino. Podrías haberme tomado por loca.

—Creo que hago eso.

—Pues tú no eres como que lo más cuerdo del mundo. Aun no te has bajado de mí.

—¿Te molesta? No me habías pedido que me bajara. De hecho no tienes cara de que quieras que me quite.

Su boca estaba tan cerca de la mía. Sentí toda su respiración acariciarme en la piel. Me estremecí por entero.

—¿Te han dicho que eres un idiota?

El brillo especial que lo iluminaba en ese momento se fugó, como si una sombra de gran peso lo hubiese envuelto. Me miró directamente a los ojos.

—Sí —contestó—. Más veces de las que me hubiese gustado escucharlo.

Me reproché a mi misma por preguntarle eso. Porque fuera lo que fuera, su rostro volvía a ser el mismo abatido de momentos anteriores.

—Lo siento.

—¿Por qué?

—Porque te recordé algo que te hace triste.

—No es algo… es alguien.

Mi pecho ardió y traté de ignorar los escalofríos que sentía por culpa de la opresión de su cuerpo desnudo sobre el mío, pero más que nada por la afirmación de que había alguien en su vida tan importante como para provocarle esa clase de mirada. ¿Algún día un chico me dedicaría una mirada como la que Jacob le dedicaba al fantasma de esa persona?

—¿Una chica?

—Sí.

—¿Te gustaría contarme?

Jacob soltó mis manos y como que se dio cuenta realmente en la posición en la que estábamos porque tuvo la decencia de ruborizarse y de toser frenéticamente. Se retiró nerviosamente y me dio la espalda.

Ese acto me dio una fabulosa vista de su precioso culo.

—En realidad no —. Contestó de repente.

—Entiendo —me puse de pie sin perder vista de su físico. —No me conoces, no hay forma de que confíes en mí.

—No es eso —musitó entre dientes. —Es que simplemente no quiero hablar de eso.

Me valió un comino que estuviéramos desnudos, me acerqué a él y puse una mano en su hombro.

—Está bien, no necesitas justificarte conmigo. ¿Qué te parece si vamos a La Push y nos conseguimos algo de ropa?

—Me parece una magnífica idea.

Volteó de reojo a verme y me dedicó una sonrisa. Suspiré nerviosa. ¿Sería posible que existiera el amor a primera vista? Quizás la alta altura de mi cuerpo me estaba jugando una mala pasada. Jacob Black y yo no nos conocíamos de nada. Era imposible que a mí me pudiese gustar… ¿o no? Sacudí la cabeza para tratar de olvidar las malditas incoherencias que me acongojaban.

Jacob tembló y en un segundo ya estaba en cuatro patas. Por supuesto que no pensaba quedarme atrás y también entré en fase. Aullé feliz de no sentirme sola y de saber que esta nueva etapa de mi vida podía compartirla con alguien más.

Los afilados colmillos de Jacob me devolvieron la sonrisa y me aulló en respuesta.

"Es por la derecha" —escuché en mi mente.

"Por todo lo bueno y santo, me estoy volviendo loca"

"No, me estas escuchando a mí. De hecho estás reconociéndome como tú Alpha"

"¿Mi Alpha?"

"Por lo regular los lobos andamos en manada, y cada manada es liderada por un Alpha. Al seguirme a mí, me estas otorgando ese lugar"

"Genial, más puntos a tu ego"

"Algo así"

"¿Pero qué tiene que ver eso con que te oiga en mi mente?"

"Lo tiene que ver todo. Si estamos en la misma manada, podemos escucharnos todos nuestros pensamientos entre sí"

"¿Todos?"

"Sí"

Eso me aterró. Y si pensaba algo que no debía… algo como el maravilloso culo de Jacob.

Escuché una carcajada estruendosa en mi mente e inmediatamente vi a un lupino Jacob Black corriendo dirección al norte.

"Maldita sea, me escuchó"

"Fuerte y claro"

Corrí a toda prisa y traté de poner mi mente en blanco. Era una soberna idiota.

La risita de Jacob volvió a inundar mi mente. Lo ignoré y traté de subirle el ritmo a mis patas. Alcancé a mi Alpha y corrí a su lado, lomo con lomo. Una paz me recorrió por entero.

Era el inicio de algo nuevo, me sentía muy bien de estar con él, y en ese momento mirando sus ojos, sentí en mi corazón, que realmente estaba iniciando algo nuevo.


¡Por fin Ai conoció a Jacob! ¡Wiiiii! Espero les haya gustado el encuentro ¿aullidos para esta lobita alpha?