Soledad

1. Dillon.

Casi siempre estaba rodeado de gente. En la escuela, compartía su día a día con sus compañeros y sus profesores. Por las tardes jugaba todo el tiempo posible con sus mejores amigos, Matt y Ethan, o recogía piezas de motos en el vertedero con ellos, o simplemente se iba a dar una vuelta al pueblo en bicicleta. De esta manera, siempre conseguía que el día se le pasase muy rápido y que se olvidase por un rato de lo que le esperaba en casa.

Se encontraba rodeado de gente, sí, aunque en el fondo se sentía solo. Al traspasar la puerta de su hogar, veía a sus padres o bien empinando la botella juntos, o bien discutiendo a gritos. Ahora que su madre se había ido, solamente tenía a su padre para cuidarle, o más bien para despreocuparse por completo de él mientras se emborrachaba una y otra vez. Y eso, que su propio padre lo ignorase y lo tratase como si no existiera, era lo que más le dolía.

Pero él ya no volvería a estar solo. Aquella mujer pelirroja que le habló en el bosque le había asegurado que él era especial. Le explicó que tenía poderes que nadie más poseía, y que ella le ayudaría a desarrollarlos si se convertía en su soldado. Y Dillon aceptó. Porque si conseguía el poder y la gloria suficientes, nadie lo volvería a ignorar nunca más.


Disclaimer: los personajes son propiedad de Marianne Curley, yo no los uso con ánimo de lucro.