Prólogo

Era una situación bastante extraña y dolorosa. No sabia que pensar, ni mucho menos que hacer. ¿Por qué el destino insistía en hacerme sufrir?. ¿Por qué tenia que amar a dos hombres a la vez?, peor aún, ¿por qué tendrían que ser esos dos hombres los seres mas maravillosos del mundo, y para colmo amarme a mi también?.

No sabia si era alguna clase de karma. Quizás lo merecía. No estaba 100% segura del por qué, de lo que si estaba segura es que la vida estaba pasandome alguna factura, y para ser sinceros, me la estaba cobrando con intereses bien altos.

Yo solía ser una chica íntegra, jamás me hubiese imaginado a mi misma traicionando a nadie, pero ¿cómo le haces cuando le amas a dos personas?, ¿cómo le haces cuando cada una de esas personas te entrega su corazón incondicionalmente y po ende te hace amarle día a día?, ¿cómo le haces cuando dos personas acaparan tu corazón?. Si de por si el amor nos vuelve irracionales cuando se trata de UNA SOLA PERSONA ¿cómo lograr pensar con claridad y objetividad cuando ese sentimiento de irrazocinio esta multiplicado por 2?.

Los amaba a ambos. Estaba conciente de que estaba siendo egoísta y frívola. Mi parte más humilde me decía que debía hacer lo correcto: acabar con aquel engaño de una vez por todas, decidirme por alguno de ellos, pero mi parte más cobarde me ganaba, sabría que al elegir alguno de ellos saldría irremediablemente herido y eso me estaba quemando por dentro.

Pero esta vez estaba decidida, no me acobardaría. Sabía que en algún momento tendría que terminar con ese triángulo amoroso, y no lo tardaría más, ninguno de ellos lo merecía, es más ni siquiera yo lo merecía, no había querido enamorarme de ambos a la vez, no había sido mi intención, y mucho menos lo había sido el hecho de herirlos a ellos y a mi misma, así que ellos conocerían mi decisión hoy. No había más que hacer.