N/A: jajajaj me van a comer viva lo sé! Jajajja Pero así las dejo con la intriga de qué pasará. Espero disfruten el capítulo y dejen sus Rws. Besitos para todas. Bye!


Dueños del Destino

Summary : los caminos de la vida de dos personas muy diferentes se entrelazan por obra del destino, Bella está comprometida con Edward, tiene una vida perfecta pero rutinaria. Un día ella conocerá al chico perfecto, diferente a todo lo que ha vivido, sacándola de su monotonía. Pero no todo puede ser felicidad, resulta que él no es el indicado para ella, no es el muchacho que su padre escogió, y nunca lo será. Por lo que ella debe luchar por cambiar su destino.


Capitulo 11: A escondidas

Bella Pov

Esto parecía un sueño, pero ya había pasado un mes desde que comencé mi relación paralela con Jacob y por irreal que esto pareciera, era extremadamente feliz.

Las cosas con Edward seguían igual que siempre. Él pasaba por mí como cada mañana para ir al instituto y luego me venía a dejar a casa.

La pelea con Charlie estaba prácticamente olvidada, cuando estábamos en grupo Jake y yo intentábamos no mirarnos, aunque claro, era imposible. Las miradas secretas con Jake eran una carga de energía. Como aire para mis pulmones.

Saber que él me ama, que yo lo amo, aunque tengamos que ocultarnos del mundo entero, aunque no podamos gritarle a los cuatro vientos lo feliz que somos. Era cosa de tiempo, cuando termine el instituto iré a una universidad que esté lo más lejos posible de Edward y así podré hacer que él se aburra de mi. O quizás si tenía más suerte él encontraría a alguien más en el camino y terminaría por aburrirse de mí.

Cada tarde me veía con Jacob en el mismo rincón de la biblioteca, era algo así como nuestro escondite, rara vez iba gente a ese lugar y la bibliotecaria casi nunca estaba atenta a lo que hacíamos. Salvo por un par de veces uno que otro estudiante nos interrumpía y fingíamos estar estudiando. Pero fuera de eso, había logrado conocer mucho de Jake en este tiempo que pasábamos a solas, aunque nunca era lo suficiente.

Me había hablado de su madre, de sus hermanas, de su cuñado, de la estrecha relación que mantenía con sus amigos de La Puch y sobre las metas que tenía en la vida. Y a su vez yo le había contado cosas de mí que ni Edward ni nadie sabía. Con él podía ser yo misma, transparente.

Nuestra relación se basaba en la confianza y en el amor que sentíamos el uno por el otro. Aunque por dentro sabía lo mucho que le dolía mi relación con Edward.

Lo único malo era que en ocasiones era imposible salvarme de los besos de Edward, tenía que caminar cada día de la mano con él a las clases o tenía que sentarme a su lado en la cafetería a la hora del almuerzo. Eran situaciones que ni a Jake ni mi hacía felices, pero este era el alto precio que debíamos pagar a cambio de nuestra felicidad.

Nadie sospechaba de nosotros, y eso porque jamás habíamos dado razones para que lo hicieran.

Edward le había agradecido al día siguiente de mi pelea con Charlie a Jacob por haberme rescatado en el bosque y él solo respondió diciendo que haría eso por cualquiera de nuestro grupo.

Jessica era otro tema, ella seguía persiguiendo a Jake, pero al parecer ya se estaba dando por vencida ante las negativas de Jacob. Por suerte estaba dando vuelta la página, ya que esta tarde al fin ella había aceptado ir al cine con Mike, ellos se llevaban bastante bien, y era claro que Mike tenía intenciones más serias con ella.

Miré la hora y ya casi era la práctica de Edward, había estado ganando los últimos partidos y la temporada ya casi acababa, lo que quería decir que sería mucho más difícil poder ver a Jake después de eso por lo que decidimos hacer algo diferente hoy.

En cuanto salí de clases me monté en el mi camioneta y fui a casa.

Hoy Charlie tampoco estaría, estaba con mucho trabajo y quería aprovechar esa chance para poder salir sin tener que dar mayores explicaciones.

Dejé la cena preparada y cómo si hubiera llamado a Jake con los pensamientos él pasó por mí en su wolsvagen rojo.

Dejé el plato con fideos cubierto con un paño de cocina sobre la mesa y salí corriendo para verme con él.

Antes de que algún vecino me viera subí al auto y Jake arrancó en seguida.

-¿Dónde me llevarás hoy? –Pregunté al tiempo que lo besaba.

-Tengo una sorpresa para ti. –Dijo él sonriendo. Amaba su sonrisa, era tan… ¿cómo decirlo?... Deslumbrante.

Tomé su mano que estaba levemente posada sobre la palanca de cambio y me acurruqué en su hombro mientras conducía hasta mi "sorpresa".

Finalmente paró el motor, estábamos lejos de Forks y completamente alejados de cualquier atisbo de civilización.

-¿Dónde estamos?

-Ya verás. –Respondió al tiempo que entusiasmado se quitaba el cinturón de seguridad.

Esperé por él para que abriera mi puerta.

Bajé del auto recibiendo su mano como ayuda. Una vez que dejó de besarme pude ver bien el paisaje.

-Es… Hermoso. –Estábamos en medio de un frondoso bosque que culminada al norte en un precipicio, árboles milenarios y con verdes hojas eran los amos y señores del lugar.

-¿Verdad que sí?. –Dijo mirando al horizonte.

-Simplemente un lugar como este es irreal. –Di un paso en su dirección para abrazarle y el también acortó su distancia pero no me abrazó, es más, caminó un poco más rápido y se puso atrás de mí tapando con sus manos mis ojos.

-Espera a ver la otra parte de tu sorpresa, esto apenas comienza.

-¿Confías en mí? –Me susurró al oído.

-Claro que sí. ¿Pero dónde me llevas?

-La verdad es que no sé si te había comentado que mi madre antes de morir me dejó algo en su testamento.

-No, no me lo habías dicho.

Con sus manos aún tapando mi visión me ayudó a caminar por un sendero.

-Llegamos. Dijo al fin.

Quitó sus manos y lentamente abrí mis ojos.

-¿Y esto?. –Dije asombrada al ver una hermosa cabaña ante mí.

-Es mi casa de campo, he estado trabajando en ella. –Dijo con notable orgullo en la voz.

Tomó mi mano y me invitó a pasar.

El lugar era demasiado acogedor, la decoración era mínima, pero cada pieza encajaba perfecto.

Una pequeña salamandra entibiaba el lugar y le daba un toque romántico al ambiente.

Luego de que recorriéramos todas las habitaciones entramos en la cocina donde había una cena para dos preparada.

Estaba en un sueño y no quería despertar.

Comimos y luego nos fuimos al living para ver una película que había traído.

Me acurruqué para que me rodeara en sus fuertes brazos.

No duramos mucho tiempo así, la verdad es que nunca habíamos estado realmente solos, y esta oportunidad no se repetiría nuevamente, al menos en un buen tiempo.

Con un poco de vergüenza comencé a acercarme aún más a él hasta que terminó por cargarme en sus brazos y comenzó a besarme.

Estaba ansiosa por tenerlo solo para mí, por entregarme por completo a sus caricias.

El sofá donde estábamos de pronto se tornó pequeño y el ambiente caluroso.

Todo en mi temblaba y con satisfacción comprobé que Jacob también lo hacía, estábamos entrando a temas mayores pero no nos importó, nada más nos dejamos llevar.

Enredé son cautela mis manos en su corto cabello al tiempo que sus manos jugueteaban cerca de mis caderas.

Estaba sintiendo cosas que jamás creí poder llegar a sentir, estaba quemándome por dentro pero a mi alrededor no había más fuego que el de la pequeña salamandra.

Lo besé hasta el cansancio, pero no fue suficiente, quería más, quería sentirlo aún más cerca de mí.

Mi mente se había ido a blanco y mis manos tímidamente hasta los botones de su camisa que en poco rato estuvo tirada en el piso. Oí reír de manera nerviosa a Jacob.

-¿Estás segura que esto es lo que quieres?- Preguntó con la respiración un poco entrecortada.

-Sí. –Respondí tan segura como que mi nombre es Isabella Swan.

Solo esa pequeña conversación bastó para que me tomara en sus brazos y me llevara hasta la habitación principal.