Hola a todos; este es mi 1º fic de naruto. Los personajes no me pertenecen, puede que lo hagan algún día, pero dse momento no es así. Espero que les guste.

Capítulo 1 Almas gemelas

La noticia se extendió como la pólvora por toda Konoha. Orochimaru lo había conseguido; y Sasuke ya no existía como tal. Un par de días más tarde llegaron los ninjas que deberían haberle traído a Konoha.

Un malherido Kakashi cargaba a un inconsciente Naruto, con espantosas heridas. Les seguía una desolada Sakura unos pasos por detrás.

En la entrada les esperaba Tsunade con Shizune y un grupo de ninjas

médicos.

-¡Kakashi!- Los médicos liderados por Shizune corrieron al encuentro de los malheridos ninjas.

-Shi Shizune san; que ale gría verte.

-¡Estás muy malherido!- Una enorme herida cruzaba todo el torso del jounin- ¡Debes venir al hospital ahora mismo!

-Na Naruto está…

-¡Estará bien! ¡Ahora lo primero eres tu! ¡Sakura ayúdame!

Silencio; nadie respondió. Los ninjas-médico se llevaron a Naruto y a Kakashi, dejando a Shizune y a Tsunade con la chica.

-¡Sakura!

-No te responderá Shizune- dijo la Hokage-. Está en estado de Shock.


1 Semana después.

-Sus signos vitales no han cambiado en todo este tiempo- Era Kakashi quien hablaba.

-Es pronto aún para hablar de eso, Kakashi- le respondió la Hokage.

-Lo sé, pero aún así…

El jounin estaba vendado entero, de pies a cabeza. Aparte de la enorme herida habían encontrado muchas otras heridas menores, así como mordidas de serpientes. Se sostenía en unas muletas, ahora descansaba en el confortable sillón de al lado de la cama de Naruto. En la habitación se encontraban las pertenencias del rubio, una televisión, el jounin y la Hokage. En la pequeña mesita de al lado de la cama de Naruto, se hallaban unas flores en agua en un jarrón.

Kakashi no se había apartado del lado de su alumno desde que salió del quirófano. No había visto a Sakura desde la vuelta de la misión.

-Vamos Kakashi debes descansar. Es una orden ¿entendido? Al ver que este no respondía se limitó a decir-. No me obligues a llamar a tu enfermera.

-Je je- Kakashi recordó lo exageradamente preocupada que se mostraba Shizune desde su llegada al hospital. Miró a la Hokage- Es una buena jefa de enfermeras, Señora Hokage.

-Vámonos Kakashi- ordenó la aludida con una sonrisa-. No me obligues a llamar a los Ambu.

-Hai.


Lentamente abrió los ojos. Estaba desorientado y muy cansado se notaba lento y entumecido. Inspeccionó el lugar donde se hallaba. Se encontraba en esa maldita sala otra vez. Tuberías, suelo encharcado maldad opresiva en el ambiente… Este sitio necesitaba una limpieza urgentemente.

Estaba enfrente de los barrotes que contenían al endemoniado Kyubi. Su contorno se entreveía a través de la cancela. Esos rojos ojos no se apartaban de él en ningún segundo.

-Naruto… Veo que ya ha sucedido - su voz sonaba ¿triste? Eso no era posible.

-¿Qué quieres criatura del Abismo? ¿Y a que te refieres con eso de que ha sucedido?

-Me refiero a que tu amigo, el Uchiha vengador se ha ido.

Silencio absoluto.

-Y que yo - prosiguió el nueve colas-, soy el único que comprende tu dolor.

-¡Cállate!- Naruto se llevó las manos a la cabeza- ¡Eres un ser asqueroso y despreciable que solo vive para matar, odiar y crear dolor! ¡Tú no me comprendes!

-Naruto; yo no he sido siempre la colérica bestia que todos creéis conocer.

-Esa simple respuesta sorprendió a Naruto, quién alzó la cabeza para mirar al demonio a la cara.

-¿¡Que!?

-Si te callas más de un minuto por una vez en la vida, te contaré la historia de mi tormento, el porqué el bijuu que tienes ante ti, es la colérica bestia que es.

Naruto asintió. ¿Qué otra cosa iba a hacer? Se sentó y escuchó.


-Hace muchos años; cuando la tierra era aún joven y la raza humana apenas había dado más que unos pasos, los bijuu éramos libres. Vivíamos según nos parecía. Éramos venerados como dioses por los humanos ¿y que otra cosa podíamos ser? Teníamos el poder de destruir montañas enteras en un parpadeo; podíamos incendiar el cielo y congelar los mares. Vivíamos alejados los unos de los otros (los bijuu) pero manteníamos el contacto por así decirlo. La vida era sencilla, pero claro todo eso cambió cuando llegó Ella…

-¿Ella?

-Eres un incontinente verbal Naruto - dijo molesto el Kyubii-. Si, ella; una humana de corazón gentil, vivo ingenio y singular belleza. Cada día venía hasta mí, y tocaba la flauta solo para mí. Tocaba hasta que me quedaba dormido. Al despertar ella no estaba allí, pero yo sabía que esa misma noche, ella volvería. Y así sucedió por años, hasta que un día no vino.

Un estremecimiento recorrió a Naruto.

-Pasaron los días y ella siguió sin venir. Debo reconocer que me inquieté mucho. Su seguridad había llegado a preocuparme mucho. De modo que bajé hasta su aldea (si es que se le puede llamar así al grupo de cuevas en las que vivían ella y otros 50 o 60 humanos) para averiguar el motivo de su ausencia.

-¿Y lo descubriste?

-Si, la descubrí -el aura de maldad estaba teñida de una ira al rojo vivo tan profunda que era increíblemente dolorosa- ¡¡En los brazos de un miserable humano!!

La rabia del zorro era asfixiante, su ira y su dolor inundaba de una niebla roja toda la estancia.

-¿Qué… Que ocurrió?- Naruto temía oír la respuesta.

-Enloquecí, perdí el control de mi mismo, y acabé con las patéticas existencias de todos los humanos de la aldea.

-¿De todos?

No hubo respuesta. Naruto apenas distinguía el contorno del zorro tras los barrotes, solo los ojos. Emanaban una tristeza infinita que no dejaban de mirarle fijamente.

-Naruto; hace ya más de 2000 años de ese fatídico día, pero no pasa un solo día en que no la haya añorado. Por eso puedo decirte que soy en único que puede conocer tu dolor.

-Eso no es cierto- dijo Naruto poniéndose de pie-. Sakura chan…

-Esa humana está muerta.

El mazazo fue demoledor. Naruto sintió el mundo más frío y hostil que nunca.

-¿Cómo que muerta?

-Su interior se halla completamente vacío. Es un cascarón, una vaina. Lamento decirte esto Naruto, pero esa humana no tardará en morir.

Naruto calló de rodillas, con la mirada perdida en la oscuridad más profunda de su alma.

-Es... Estoy solo… No me queda nadie… Sólo… Otra vez….

-Eso no es cierto Naruto.

El aludido levantó la cabeza, esos ojos le miraban fijamente, a su misma altura.

-No estás solo. Dos almas solitarias, rotas por el dolor, desoladas por la pérdida incomprendidas por sus semejantes, atrapadas en un mismo cuerpo, separadas por una fina muralla. Libérame… Seamos uno.

-¿A que te… refieres?

-¿Recuerdas a tu amigo Gaara? El jinchuuriki de la arena.

-Gaara…

Naruto se aproximó a la valla; una pata de zorro surgió lentamente de entre los barrotes. Naruto se subió a ella sin pestañear siquiera. La pata era cálida y peluda, de un color anaranjado. La pata lo llevó hasta el enorme sello que aprisionaba al demonio. La zarpa tembló un instante.

-La unión puede que cambie tu apariencia… y será doloroso.

Una agresiva sonrisa cruzó el rostro del rubio.

-¿Me estás diciendo que dejaré de ser un Playboy escultural para convertirme en un enano calvo y gordo?

-No, estoy diciendo que tus músculos serán más fuertes, tu vista más aguda y que puede que te crezca un tercer ojo.

¿El Kyubi bromeando? Vaya, eso era… muuuy raro.

-El dolor no me es desconocido, descuida - Agarró la esquina del sello-. Les mostraremos nuestra fuerza.

-Temerán nuestra venganza - Coreo el Kyubi

-¡¡¡Y morirán bajo nuestro poder!!! - gritaron al unísono.

Naruto retiró el sello de golpe. La verja desapareció y se encontró mirando cara a cara al demonio Zorro. Los sorprendidos ojos rojos le devolvían la mirada. Se sonrieron, reconociendo un alma afín. Instantes después sus espíritus sincronizados al unísono se unieron en uno solo… para siempre.


Hinata recorría los pasillos del hospital, buscando la habitación del rubio otro día más. Cada día iba a verle; a veces le susurraba alguna palabra, le leía alguna cosa o simplemente se quedaba a su lado, velando su sueño. Nunca se quedaba mucho tiempo, por miedo a molestar o a que el rubio se despertase y la viese.

Llegó a la habitación, alargó la mano… y dudó.

¿Qué hacía ella en ese sitio? Era obvio que Naruto no la amaba, ni siquiera un poco… ¿Qué derecho tenía ella de estar con él? Desechó esas ideas tan pesimistas. Ella era su amiga, y actuaría como tal. Abrió la puerta.

-Bu-buenos dias Na

No había nadie en la cama; pero esta estaba desecha y sin hacer.

Hinata inspeccionó la habitación con su byakugan, no había ni rastro ni del rubio, ni de sus pertenencias; pero si captó un resto de chakra rojo, antiguo y muy poderoso.

-El Kyubi…

Hinata retrocedió alarmada hasta el pasillo; quiso darse la vuelta para dar la alarma, pero entonces le vió.

-Na…Naruto

El rubio se encontraba en un estado lamentable; con medio cuerpo vendado; las enfermeras decían que tardaría semanas en volver a andar aun teniendo en cuenta su asombrosa capacidad de curación. Y sin embargo, ahí estaba. Pero algo no iba bién, Hinata no tenía necesidad de usar su byakugan para poder verlo.

-Hinata.

La voz de Naruto era ronca, grave y tremendamente triste. A Hinata se le partió el alma nada más oírla.

-Me voy, Hinata.

-¿Qu-Qué?- El miedo atenazó a Hinata, oprimiendo su corazón.

-Por favor, Hinata; por vuestro bien- Una triste sonrisa cruzó el rostro de Naruto- No trateis de seguirme.

-¡Naruto!

Pero el rubio ya no estaba. Había desaparecido en una nube de humo. Se oyó un tintineo metálico. Hinata se dejó caer de rodillas. Y así fue como la encontraron las enfermeras; llorando abrazada a la cinta metálica con el símbolo de la hoja aferrada contra su pecho.

Pues bueno, ya está el 1º capítulo. No a sido tan malo verdad? jejejeje, Hacepto críticas, si no son muy fuertes. Lo importante es qu haya reviews. Lo más probable es que esta historia tenga entre 5 y tres capítulos. No sé cuando podré subir otro capítulo. Es lo que tiene tener exámenes.