Efecto chocolate

Era una tibia tarde de verano, los suaves rayos de sol penetraban a través de la ventana iluminando su cansado rostro, y dándole una apariencia tan delicada y en paz, que para ella era un crimen sacarlo de tan maravilloso entorno, pero al igual que un actor sabe cuando entrar al escenario, Tonks sabía que ése era el momento que tanto había esperado; era ahora o nunca.

Caminó descalza por el piso de madera intentando hacer el menor ruido posible, pero él cuyos sentidos eran más agudos que los de cualquiera, la sintió desde el primer momento. Los dos se sonrieron, y ella se dispuso a acomodarse muy cerca de él. No podía ocultar que se sentía un poco extraña, era complicado que él la mirara sin mirar y ella se quedara sin aire.

Tonks sabía que algo entre los dos había cambiado, la simple amistad que sentía por ese hombre a su lado había desaparecido, y ahora no sabía ni quería pensar en lo que podría pasar.

-¿Remus? – Rompió ella el silencio tan acogedor que había en la habitación. – Sé que hace ya bastante tiempo desde que alguien te amo como deberías ser amado.

Remus la miró desconcertado. Estaba acostumbrado a oír de su parte comentarios un tanto fuera de lugar, pero definitivamente él no estaba preparado para algo así.

La verdad es que eso no tiene mucha importancia. Sabes, algunas veces esa clase de afecto está sobrevalorado , y creo que tal vez hayas escuchado el término "lobo solitario"

Ella sin decir más, tan atrabancada como siempre, de un solo movimiento logró acorralarlo hacia la pared, y robarle un apasionado beso que dejo sin aliento al viejo licántropo.

Apuesto que han pasado muchas lunas desde que alguien te beso como deberías ser besado. – Fue lo primero que pronunció ella al separarse de él, quien a pesar de todo no pude evitar que se le escapara una pequeña sonrisa.

Lo siento Remus, pero debo decirte que te quiero y definitivamente no podía vivir con el silencio más tiempo, porque es imposible disimular lo que siento. Lo que antes pensaba que eran simples ruidos ahora ya son pisadas tuyas en mi corazón ¿entiendes? No puedo sacarte de mi mente.

Tonks, en verdad intento darle sentido a lo que me estás diciendo, pero..

¿Siempre tienes que sacar ese molesto y hostigante "pero"? Entiende, yo sé muy bien que tú no eres para mí, pero no puedo mentir ni traicionar lo que siento.

Niña esto no debería ser así – Dijo casi en un suspiro el castaño.

Lo sé, y desde ahora todo va a cambiar, y sé que si tú también te sientes así no dejarás que esto se lo lleve el viento.

No puedo prometerte nada.

No necesito promesas, te necesito a ti, y se que a partir de este momento todo va a cambiar .Y si te doy mi corazón y lo destrozas me voy a levantar, no me rindo fácilmente.

Te das cuenta de que casi te doblo la edad, que no tengo donde caerme muerto, y lo más importante soy un licántropo.

¿En serio? No me había dado cuenta, porque este amor empezó con tus ojos que poco a poco se fueron rindiendo a ese efecto chocolate que produces.

¿Efecto chocolate? Preguntó Remus, teniendo la leve sensación de que Tonks se estaba volviendo loca.

Sí, al principio puedes resultar algo amargo, pero una vez que te das la oportunidad de conocerte y disfrutarte por completo resultas adictivo. Deberías haberte dado cuenta.

El viejo profesor estaba sin palabras no sabía que responder, no quería dar un paso en falso, cualquier palabra que saliera de sus labios podía ser usada en su contra.

No te preocupes Remus, no tienes que darme una respuesta ahora, no lo esperaba, sólo quería que supieras lo que siento por ti, y desearte feliz cumpleaños lobito tonto.

Gracias

Ella salió, dejándolo a él solo con sus pensamientos, y definitivamente disfrutando del mejor regalo de cumpleaños que le habían dado en mucho tiempo.