Un final feliz.

Planeaba viajar a Biloxi de nuevo, pero aun así me sentía realmente confundida. No sé si debo continuar investigando de esa forma, hay cosas que están mejor enterradas en algún lugar. Aunque por otra parte, creo que por algo se juntan todas estas evidencias, como si me insistirían a averiguar su significado. En lo personal me gusta hacer cosas exageradas y extravagantes, y esto entra en mi lista de cosas exageradas, así que definidamente lo haré. Lo único que estoy segura que no haré es avisarle a mi familia. Esto quiero hacerlo sola.

-Tía Rose- murmuró Renesmee en la habitación contigua- ¿por qué tía Alice es tan distraída?

No pude evitar reír y tampoco Rosalie.

-Es una muy buena pregunta- respondió Emmett con una carcajada.

Eso no me molestó pero supuse que algo debía haber para que mi sobrina diga eso. Me levanté y miré fijamente a Rose mientras jugaba con la niña. Yo estoy segura que Rosalie es la tía favorita de Renesmee, Edward me lo ha dicho, pero aun así no me molesta porque Jasper es su tío favorito.

-¿En qué tanto piensas?-me preguntó Edward- ¿algo anda mal?

-No- respondí- es solo que siento que Nessie significa mucho para todos nosotros, pero más para Rosalie y Jasper.

-Sí, también lo había notado

-Edward, ¿dónde está Bella?

Mi hermano me miró con desconfianza pero decidió restarle importancia.

-En la cochera...

Y sin más salí volando hacia la cochera.

-Alice, estoy un tanto ocupada- comenzó mi nueva hermana desde debajo del Ferrari- y la verdad es que una manita no me vendría nada mal.

-Ups- comenté y la ayude un poco con su automóvil- vengo porque necesito tu ayuda...de nuevo.

-Se trata de Biloxi- respondió con mucha seguridad- ¿quieres que te acompañe?

-Esta vez debo ir sola- mascullé- pero quiero que se lo ocultes a todos y que procures mantener a Jasper con ustedes.

-Sabes que cuentas conmigo, y como Jasper se quedará creo que podré dejarte ir con la seguridad de que volverás.

-Gracias...

Me marché sabiendo que me había dicho a mi misma que no se los diría, pero lo único que quería es que ella supiera a donde y por qué me iba. Así si Jazz se plantea correr a buscarme ella lo detendrá con facilidad.

En poco tiempo llegó la noche y mientras mi esposo jugaba ajedrez con Emm me dije a mi misma que era la hora. Caminé silenciosamente hacia el claro donde solíamos jugar beisbol procurando pensar en cualquier tontería. Y ahí estaba mi hermoso porshe amarillo. Subí y encontré una nota en el volante.

Alice:

Mucha suerte, sabes que cuidaré de Jasper. Pero espero que tú cuides de ti misma y por favor no tardes mucho.

Te quiere

Bella Cullen.

Doblé la nota a la mitad y la metí en el interior de mi bolsillo del saco beige que usaba. Encendí el motor y escuche el suave ronroneo del mismo, y sin pensarlo dos veces aceleré y aumenté la velocidad hasta llegar al máximo.

-Un alhajero- me recordé a mi misma- ¿en dónde estará?

Me detuve a mitad del camino por que el diario que una hora antes había metido en mi saco estaba fastidiándome mucho. Noté que algo cayó al suelo del auto mientras aventaba mi diario al asiento del copiloto, pero no presté atención a ese hecho.

Conduje hasta mi antigua casa entré a mi habitación y comencé a buscar el alhajero, lo cual a decir verdad fue muy sencillo.

Escondido entre ropa, muñecos y cartas se encontraba el hermoso alhajero que mi hermanita me regaló. Lo abrí con mucho cuidado y comenzó a sonar la sinfonía 38, Praga de Mozart.

Esa canción siempre me ha gustado y escucharlo en algo tan familiar como esto resultaba más que maravilloso.

"Lo abrirás en el momento más oportuno"

Las palabras de Cynthia resonaron en mi cabeza, para mí este es el momento más oportuno, es la hora de saber su secreto.

Con mucha delicadeza corrí el pestillo de la parte inferior del alhajero. Abrí la compuertita y encontré una nota, una simple nota. Sentí un poco de decepción, pero decidí que esto es mejor que nada.

Alice:

Seguramente te esperabas algo extravagante, pero solo puedo darte esto.

Compartir un secreto no es fácil y mucho menos uno tan importante. Pero tú tienes un secreto que no me has querido compartir, pero yo lo sé.

Estoy segura que para cuando esto llegue a tus manos sabrás ya que posees un don, no se cual es, pero te he oído hablar de que tienes sueños despierta, mientras caminas, mientras comes. No importa qué actividad realices, ellos llegan cuando menos te lo esperas. Tu lo dices a veces entre sueños o cuando crees que estás sola y uno de ellos te ha sorprendido.

Sé que tal vez piensas que soy una entrometida, pero deseo no ser la única, no ser la única anormal.

Tengo un don, es diferente al tuyo pero a decir verdad me agrada mucho. Yo soy capaz de dominar la mente. Puedo controlar lo que las demas personas hagan. Que se muevan para donde yo quiera, que olviden algo importante que lloren si yo lo deseo que no hablen que olviden como hablar escribir o algo parecido. Puedo dominar su mente a mi antojo.

No te asustes, porque yo no lo uso para cosas malas, y ciertamente casi no lo uso.

Lo use una vez contigo para que olvides que fui yo quien rompió ese jarrón tan caro que le dio la abuela a mamá. Lo siento.

Eso es lo único que tengo que decirte por ahora...

Te quiero...

Cynthia Grace Brandon

En mi vida inmortal solo he tenido tres grandes impresiones muy fuertes: la primera fue despertar sola y sin ni un recuerdo; la segunda fue conocer a Jasper y la tercera es esta.

Conocer un don tan grande. Solo de imaginarme hasta donde habría llegado si mi hermana fuera una vampiresa, lo temible que sería para cualquier vampiro y humano. Lo peligroso y útil que llegaría a ser y probablemente lo mucho que los Vulturi la desearían.

-Es bueno que no seas una vampiresa Thia- murmuré.

Guardé mi alhajero en el bolsillo de nuevo y salí de mi antigua casa. Más feliz, más relajada y dejando de sentirme momentáneamente engañada.

Entré en el porshe amarillo que me esperaba en la parte de abajo. Entonces recordé que algo se había caído mientras conducía hacia Biloxi. Busqué sin muchas ganas lo que se había caído y lo encontré debajo del asiento.

Era una página del diario que se soltó y decía:

Ya te vemos dormida

Tu baraca es de madera por la orilla

Blanca princesa de nunca

¡Duerme por la noche obscura!

Cuerpo y tierra de nieve

Duerme por el alba, ¡duerme!

Ya te alejas dormida

¡Tu barca es bruma, sueño por la orilla!

Cantan. Cantan

¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Ha llovido. Aún las ramas

Están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan

Los pájaros. ¿En dónde cantan los pájaros?

¿Que cantan?

No tengo pájaros en jaulas.

No hay niños que los vendan. Cantan

El valle está muy lejos. Nada...

Yo no sé donde cantan

Los pájaros -cantan, cantan-

Los pájaros que cantan.

Federico García Lorca, poemas a un hijo perdido.

Alice:

Perdóname por todo lo que he hecho, confió en que encontraras este diario y en su debido momento esta página será revisada por ti.

Solo quiero decirte, que no te molestes en buscar las páginas faltantes, tu hermana y yo nos encargamos de que no recuerdes esos hechos dolorosos que pasaste. Thia te borró la memoria y escondió tus recuerdos dentro de un collar muy hermoso. Yo me encargué de arrancar esas páginas y quemarlas, así que no las encontrarás nunca.

Debes entender que es por tu propio bien.

Te quiere...

Mamá.

Ahora todo encaja. Ellas se encargaron de que no sufriera por el dolor de mi pérdida humana. El dolor de perder a mis seres queridos, la confusión de no encontrarme a mi misma por la intensa sed que sentí al despertar en mi nueva vida. Ellas solo querían que no tuviera ataduras que me impidieran ser libre.

-Gracias-murmuré.

Manejé de regreso a Forks, y en el camino me di cuenta que como mi hermana había ocultado parte de su poder en ese collar, ocultó mi parte humana mezclada con su poder, me permitió ver a Nessie, llorar y hacer o sentir muchas cosas que nunca antes había experimentado, como recordar mi vida humana, a fin de cuentas su plan de mantenerme alejada de eso no funcionó.

Entré en la residencia Cullen donde todos se habían percatado de mi ausencia. Estaban muy calladitos y Jasper paseaba impacientemente de un lado a otro de la sala.

-Volví- dije- ¿tardé mucho?

-Alice- entonaron todos a coro con sus voces melodiosas.

-Soy yo- respondí cantarinamente.

Revoloteé hasta situarme al lado de Jazz.

-Apuesto a que me extrañaste...

-Cada segundo- respondió.

Bien entrada la noche y recostada en el sofá mientras Jasper y Emmett jugaban ajedrez nuevamente recordé por fin esa noche. La noche en que me convertí en lo que soy.

"Acababa de decirle a mi mejor amiga que no me cae bien, y aunque es mentira es que la lastimé.

Caminaba sola en la obscuridad tétrica del hospital. Cuando escuché su voz.

-Supe que aceptaste la invitación del fósil ese que te sigue a donde vayas- era James- descuida, el no está aquí y tu amiga está a salvo, lejos de ti.

-¿Qué quieres?- pregunté repentinamente irritada- No te tengo miedo.

-Eso es algo seguro- respondió- me habría gustado mucho hacer esto más interesante, pero no puedo, el viejo ese no me lo permite.

Lo miré incrédula y él me sonrió coquetamente.

Entonces algo lo aventó en la dirección contraria a la que me encontraba. Era el, mi abuelito.

-¡Te advertí, no te acerques a ella!, ¡Es mía!

Comenzaron a pelear, últimamente solo hacen eso. Y entonces el viejito aulló de dolor.

-¡Alice corré!- siseó- ¡Vete de aqui!

Supe en ese momento que moriría, así que mientras más pudiera vivir sería mejor.

No lo pensé dos veces y corrí tan rápido como pude.

Pasaron varias horas y deje de correr, solo caminaba sin rumbo fijo y entonces una fría mano de hierro me tapó la boca. Me retorcí en un intento de ver quien me atacaba.

-Contrólate, soy yo- me dijo la voz familiar del viejito.

Me soltó y me giré para mirarlo.

-¿Acabaste con él?

-No, no lo lograré. La mujer que lo acompaña es brutal.

-¿Qué?- pregunté con lágrimas en desbordándose por mis mejillas.

-Lo siento, solo hay una forma de salvarte y debes confiar en mí.

-Lo haré

-Te quiero mi niña...

-También te quiero...abuelito

Siempre supe que eso le dolería, pero debía saber que yo solo lo veía así.

Entonces se inclinó hacia mi cuello y sentí el momento en que sus afilados dientes penetraron dolorosamente en mi frágil piel de humana. Comencé a gritar y llorar con desesperación. Con el paso del tiempo sus dientes dejaron de aplicar presión y se separó de mi. Pero un dolor que quemaba en mi interior comenzó a extenderse por mi cuerpo, pero para mí era como los electrochoques a los que tanto estaba acostumbrada.

Así que después oí el ruido familiar que hacen él y el rastreador cada vez que pelean y vi claramente como él y su compañera se iban sobre mi abuelito y lo desmembraban parte por parte. Después de eso supe que estaba sola."

-Sola, pero libre- mascullé- y con el hombre que amo, al único que he amado y amaré.

FIN