CAP 15

ALGO POR HACERBELLA POV


Carta n° 120

Edward:

Ness y yo fuimos a la plaza te compré una corbata maravillosa, se que te encantará, no combinará con tus trajecitos de policía barato, pero eso tiene solución, ¿recuerdas que te dije que compré como 100 trajes en estos cuatro meses?, si es manía, pero no vas a andar vestido como un guiñapo, cuando me cuides el trasero

Te amo, tanto, tanto

Bella

Doblé la hoja por mitad, como había acostumbrado hacer ya en cuatro meses, una carta por día, explicándole lo que había hecho desde que clareaba hasta que anochecía, que siempre se resumía a compras con mi hermana, y a extrañarlo como nunca pensé que fuera posible

Me levanté de las rodillas, y metí la carta en la maleta, eché un vistazo. Ya estaba a reventar. Si llevaba 120 cartas a Edward Cullen dentro, pero no era eso lo que hacía que pesara, si no que en cada hoja, iba la carga que pesaba sobre mi corazón, mi amor por el custodio al que me había entregado

-Bella-llamó la voz cantarina de la chica de cabellos entre rubios y castaños, que tan perfectamente conocía, había huido con ella hacía cuatro meses ya. Cuatro meses

-Aquí-dije dando el golpe de cierre a la maleta

-A vaya!, la carta del día, pensé que hoy se te había roto la costumbre-dijo mientras se reclinaba sobre el marco de la puerta

-Ya ves que no-respondí metiendo la maleta bajo la cama

-Has hecho eso desde la noche que llegaste, lo único que quiero saber es si se las darás algún día-sopló y se acercó para sentarse en el sillón de al lado de la televisión

-No lo sé Ness, ni siquiera sé si voy a regresar algún día-tomé un lugar al lado de ella, y reclinó su rostro en mi hombro

-Siempre dices lo mismo hermana, no creo que..

-Ya Vane, mejor dime ¿Qué haremos hoy?

-Tengo planes Bella, quedé de salir con Claire hoy, y…

-Ok, no vine a meterme en tu vida como una ladrona, ve

-Basta de hacerte la importante, vienes con nosotras o ¿te quedas a seguir escribiendo?-me preguntó irónica

Bastante tiempo, de mis "vacaciones" lo había empleado en escribirle cartas, era tal vez una manera de sentirme menos culpable, por haberle dicho que lo amaba, y después abandonarlo en medio de la sala del rancho

-Mejor te espero aquí-le sonreí y ella hizo un mohín

-Tu te lo pierdes entonces-respondió pero prendió el televisor

-No se supone que ya te ibas?-pregunté a modo de burla

-En cuanto Claire pase con su flamante mini Cooper – y se tendió en la cama haciendo zapping al televisor

-Nunca he entendido por que tu puedes vivir en Europa, y a mí me tienen atada a la casa

-No hermanita no te equivoques, estas atada a la perra de la cama en la mansión Swan, por otros motivos

Me sonrojé al pensar en sus ojos verdes, su cuerpo bien formado y musculoso, la textura de su piel, sus labios con los míos y…

-Ves?, sigues ahí por tu gana-y se carcajeó

……El matrimonio de Reneé y Charlie Swan, darán este fin de semana a conocer su nueva cerveza

Rápidamente Vanessa me miró y subió el volumen

……Como escucharon, la compañía Swan, lanza su nueva cerveza, a la par de su sucursal en México, este fin de semana, darán la fiesta en ese nombre, junto con sus amigos y familiares, la exclusiva la llevarán algunas revistas y canales, seguiremos informando

La reportera desapareció, del monitor, para dar paso al conocido anuncio de las cervezas de mi familia

-Genial, nunca nos dicen nada!-bufó Ness

-No te quejes, tú no eres la que estas atada a la perra de la cama ¿cierto?-se rió pero mis ojos no mostraban las mismas ganas

-Qué pasa?-preguntó sentándose y arrastrándose, para tirarse de panzazo al lado mío

-Lo de siempre, ya sabes, ver la compañía a mi mamá a Charlie, en la tele los avisos y el…-sentí el nudo que se formaba en la garganta

-Estuvo en el comercial?-preguntó sorprendida

-Parece que es la pareja de Jasper, cuidando a papá

-Vaya!-dijo con una exclamación ahogada-Yo no…

-No es nada, supongo que algún día lo tenía que volver a ver-suspiré

El corazón se me apretujó aun más contra el pecho, mientras la reportera hablaba, las imágenes de mis padres se proyectaba en diferentes escenarios, en uno de ellos, estaba el abriendo la puerta del auto de mi padre.

-Sigue en la casa después de todo ¿no?-habló mi hermana con el timbre que utilizaba para echarme en cara algo

-Que quieres?-pregunté

-Bella-dijo poniéndose sobre las rodillas-No seas tonta, por algo ha de ser

-Si, por que ella está ahí

-Bella no te parece, que el chico de cabellos broncíneos y ojos verdes, puede seguir en la casa por alguna otra razón?-habló de golpe pero aún así lo asimilé

-Como sabes, como es Edward?-nunca se lo había dicho, ni en mis peores noches de delirios.-Vanessa leíste mis cartas!-no era pregunta se lo grité con seguridad

-Ya, Bella, no empieces, tenía que hacerlo

-Estás loca, ¿cómo hiciste eso?, no tenías derecho no tenías..-empecé a moverme de un lado a otro por el departamento moviendo las manos sobre la cabeza, y agarrándome mechas de cabello

-¿Qué querías?, ¿Qué te dejara morir como llegaste, así sin una razón que saber?

Iba a rebatirle algo, pero me silenció

-Estabas hecha un guiñapo, no te esperaba aquí ni por asomo, y de repente llegas hecha un lio, llorando como magdalena y no sé ni qué coño te está sucediendo ¿Qué querías?

Abrí la boca y movió un dedo, al tiempo que se ponía de pie fuera de la cama

-Entonces, comenzó el rollo de las cartas, tenía que saber una forma ¡una maldita forma para que dejaras de llorar en la regadera!-gritó y juré que todos los vecinos, ya podían contar mi historia a cal y canto

-Lo hice, por que ¡con un demonio Isabella eres mi hermana!, no iba a permitir que siguieras chillando, por los rincones, ¿querías saber la razón?, ya ahí la tienes.

Quería decirle algo, que dejara de meterse en mi vida, que solo se limitara a cuidarse las espaldas, que no pretendiera que mi trasero era propiedad de la familia, pero sin poder hacer nada de lo anterior, la abracé fuerte y comencé a llorar

Sus manos frotaban mi espalda, y su mejilla descansaba en mi hombro

¿Cuándo me había hecho tan pequeña, para permitir que mi hermanita me consolara? No lo sabía, ni quería averiguarlo, por que seguramente me daría de bruces con que había sido el día que decidí escapar

-Solo quiero verte feliz-dijo cerca de mi oído-Esto te hace mucho daño Bella-pronunció por fin

-Yo, no sé qué hacer Vane-susurré

Ella levantó mi rostro y me miró directamente a los ojos, me reflejé en mis propios ojos, Vanessa y yo éramos tan parecidas, los mismos ojos chocolate, las mismas facciones, ella era más delgada y su cabello era más claro, además de que Ness siempre había sido la típica chica aventurera, y desligada a su familia, y yo, por el contrario me aferraba a la presencia de Reneé en mi vida.

-Se que harás lo mejor-sentenció y el claxon de un vehículo sonó afuera

Me miró unos segundos, en eso también nos parecíamos, ella estaba pensando quedarse conmigo, si, nos parecíamos en el instinto protector familiar

-Vete-ordené

-Pero Bella..

-Nada, es día de que te distraigas, estaré bien-levanté mi dedo meñique y ella lo enlazó con el mío

-Pinky promise-dijimos juntas

Era un ritual que teníamos desde pequeñas, cuando hablábamos enserio o las cosas debían ser formales, así sabríamos que la otra no mentía

Ness tomó su bolsa, y se encaminó a la puerta de la habitación

-Solo una cosa Bella-dijo girándose sobre los talones

La miré esperando las palabras

-Cuando regrese aquí, quiero que tú y tu trasero hayan hecho lo correcto-dijo sonriente y comenzó a correr, escaleras abajo

Salí al pasillo

-Y que según tu es lo correcto?-grité pero ella ya había desaparecido tras la puerta

Un pitido, me devolvió al cuarto, Ness asomó la cabeza por una ventana del pequeño automóvil

-Edward!-gritó y las llantas del auto chirriaron contra el pavimento

Me dejó ahí estancada como roca, clavé la mirada en el lejano tinte anaranjado violeta del cielo, estaba atada de manos y no sabía qué hacer

Entendía que Ness tenía razón, y debía enfrentarme a mi pasado, que debía conocer que era lo que pensaba Edward de todo eso, pero era una completa cobarde

El celular sonó anunciando un mensaje de voz

Fui a la cama, y lo levante, marqué los números tan rápido que no dio tiempo de revisar el remitente

-Por si lo olvidaba hermanita, ningún otro hombre te ha hecho cambiar tanto

Y la comunicación se cortó. Vanessa aún quería que me fuera, de eso estaba segura, la que no parecía tener pantalones como para despegarse de ahí era yo

Sin embargo lejos de hacerme sonreír, su voz caló hondo en mi consciencia, ella tenía razón. Yo ya no era la misma

Había cambiado demasiado gracias a Edward, a sus rechazos, a sus golpes al corazón, había crecido, y ya no era la niña rica insolente y prepotente.

Gracias a él, era consciente de mi enfermedad, y tampoco había abandonado las terapias, las seguía ahí en Europa, primero por órdenes de Reneé y segundo por qué Ness era su vigía en persona.

Gracias a Edward Cullen, me había enamorado, pero también conocía el dolor, había huido cual ratón a su agujero, escapando del amor que le profesaba, dejando con el mis ilusiones y mi corazón

Si bien decía el sabio poeta Ricardo Arjona-reí al parafrasear a mi hermana, era un dicho que siempre rezaba-Uno no está donde el cuerpo, si no donde más lo extrañan

Edward, seguía aquí sin él y conmigo, ¿entonces quien estaba con Edward si ni siquiera estaba él?

Quería pensar y me aferraba a la idea, tal como me aferraba a la baranda del balcón, que él me echaba tanto de menos que mi cuerpo permanecía grabado en el cómo en un mausoleo de cristal

Entre en la habitación y me despatarre sobre la cama

¿Qué debía hacer?

¿Regresar?

¿Y si él me rehuía?

¿Y si me odiaba?

¿Y si mis suposiciones eran ciertas y estaba con Tanya?

Tenía la cabeza peor que un batido de mamey, pero decidí no pensarlo más. Si lo seguía analizando desde cualquier ángulo habido y por haber, terminaría ahí hecha un ovillo gimoteando mi desventura

Tanya, ya había gozado a Edward 4 meses-si es que lo hubiera gozado-y yo estaba atrapada en ese segundo piso, del departamento de mi hermana a miles de kilómetros de distancia, por un exilio voluntario. Había entregado al príncipe en manos de la bruja, por una idea.

Me había ido por cobarde, por el temor de que Edward jugara conmigo, por enamorarme más de el, y que al final el la eligiera a ella, su manera de verla, de hablarle, parecía atontado, hechizado. Y a mí me dolía

No iba a soportar haberme entregado a él y después ser desechada como basura inorgánica al centro de un contenedor especial, para ser triturada.

¿Y si todo hubiera sido una alucinación?

¿Y si Ness tuviera razón?

¿Y si Edward me amara?

Me levanté en automático sacando una maleta del armario, aventé todo dentro cuanto estuvo a mi alcance y la cerré, me arrodille para sacar de debajo de la cama mi otra más preciada posesión, las cartas.

Si Edward me amara, pero no me creyera, yo podría dárselas, podrían ser pruebas físicas-como las llamaría la CIA- de que había sufrido su amor, y que me había ido por el

Me hice una cola en el cabello, y me puse unos lentes de sol, marqué rápidamente

-Jasper?-inquirí

-No-si bien tranquilo-necesito la avioneta-ya-lo más pronto posible-gracias

Era algo que ya había decidido, regresaría con Edward, regresaría a hacerle frente a mi pasado, estaba dispuesta a ser interrogada si era necesario, pero tenía que saber por qué me había ido

Tomé las maletas y bajé la escalera

Ness:

Te debo mucho más que la vida, te amo hermana, haré lo correcto.

Solo espero no salir quemada

Bella

Garabateé la nota y la pegué en el refrigerador, de verdad esperaba con toda el alma que no me arrepintiera, el corazón me latía violentamente dentro del pecho tenía un presentimiento, pero no sabía el que.

Miré rápidamente dentro de la casa, una parte de mi me pedía que no me fuera, pero la otra ya estaba volando por el cielo a los brazos de Edward.

Una sacudida me devolvió a la realidad.

-Hay turbulencia en el aire-anunció el piloto

-Está bien?-preguntó Jasper con su tono irritante-formal de siempre

-Solo me despertó

-En unos minutos aterrizamos

El movil vibró en mi bolsillo, lo saqué sin trabajo

-Hola?

-Cariño, es verdad?-la voz de Reneé sonó eufórica del otro lado de la línea

-Voy volando para allá

-Entonces Ness no me mintió-estaba segura que si mi madre fuera una niña de cinco años estaría saltando en un pie

-No Ma, no mintió, ella no miente-susurré la última frase

-Vaya! ¿De verdad eres tú mi hija?

En otro tiempo nunca habría intercedido por mi hermana, pero ahora era diferente

-Ya, lo sé-nos vemos en un rato

-Mandaré a Emmett por ti-dijo

Quizá mi madre sabía que había sucedido en realidad, quizá lo palpaba como un ciego, con alguna idea, pero sin llegar a la verdad

-Está bien, hija?-preguntó

-Si mamá, solo yo…-mascullé

-Edward no está en la casa, de cualquier manera no lo enviaría a el

Sí, mi madre se aventuraba a imaginarse cosas, y acertaba

-Gracias-susurré

-Te esperamos-colgó

.

.

..

Emmett, estaba de pie con las manos en las bolsas del pantalón sastre, finalmente Reneé había logrado ponerle ropa de policía, reí

-Bienvenida!-gritó agitando la mano

Gesto al que a pesar de mi sorpresa respondí. Si, ya no era la misma

-Hogar dulce hogar-musitó poniendo las maletas al pie de la escalera

Ahí estaba tan presente como tangible, quería pellizcarme para comprobar que no soñaba, que había vuelto a casa, como el hijo prodigo, pensé, y sonreí

-Bella!-gritaron al unísono las voces de Gino y Nora

-Bella!-aparecieron por la escalera las de mis padres

Charlie bajó corriendo y me alzó por los aires

-Cielo, no sabes cuánto te hemos extrañado!-y me depositó de nuevo en el suelo, para besarme

-Cariño-dijo mi madre tomandome en sus brazos-me hace tan feliz que estés de vuelta

Suspiré viendo las caras de todos, estaba en casa, me sentía en casa, pero mi corazón buscaba con gritos sordos a otro corazón

Los busqué con la mirada, pero mi madre había dicho que no estaba en casa

Una punzada me atravesó y de nuevo ese sentimiento de angustia tallada en el alma

-Gracias-dije con una sonrisa-Yo también los he extrañado a todos

La puerta de la cocina chirrió un poco y la vi

Estaba más pálida que de costumbre, pero una mueca aparecía en su cara. Esta feliz. Tanya

Rosalie, que sostenía su brazo, como amigas de preparatoria, puso los ojos de platos, y Emmett gruño un poco

El ambiente de felicidad se tensó y sentí unas ganas de correr de vuelta a la tranquilidad del hogar de mi hermana

-Mi amor, mira quién está aquí!-gritó Tanya

Me quedé petrificada, ¿su amor?, ¿Quién carajo era su amor y por que permitían que gritara como si estuviera en su casa?

Los ojos se me salieron de las cuencas, las manos me sudaron, y el corazón se me detuvo de golpe

El salió de la puerta de la cocina, venía sonriendo, hasta que volteó

Se quedó tan estático como yo, y el color le huyó de la piel, la sonrisa desapareció

Y el mundo se me congeló, todos miraban la escena como si conocieran la historia y el trasfondo. El estaba ahí y yo también, pero un mundo invisible nos separaba

-Edward, saluda a tu jefa, hace tanto que no la vez-dijo Tanya, mientras enredaba su mano a la de el


Ya lo se, ya lo se me están por matar pero, esto es parte de, y es inevitable!!!

Así que ahora solo les queda decirme que piensan, por que si no les gusta le dejo aquí, y juro que la secuela no arranca, así que por favor díganme que piensan ok?

Besos a tods y no me maten, xD

SOUNTRACK: Este aplica a la primera parte del Fic, osea los 15 primeros capítulos

Sandoval.-Te Vi