Disclaimer: Los personajes de Final Fantasy pertenecen a Square-Enix. Tan solo los originales son de mi cosecha propia ^^


Notitas…

Pues como bien dije aquí estoy de nuevo, XD

Bueno, antes que nada, decir que he situado la historia seis años después de mi otro fic, "El Sacrificio", pero no es necesario haberlo leído, aunque si lo hacéis encantada jeje.

Los primeros capítulos serán un poco de introducción, justificar comportamientos de personajes, actitudes, nuevas parejas y cambios en general, ya que han pasado seis años y hay algunos cambios.

Pero bueno, ya iréis viendo.

Así que aquí os dejo el primer capitulo, haber que os parece.


UNO

Era temprano y una leve luz se filtraba a través de los ventanales de la amplia habitación.

Junto a uno de aquellos ventanales se encontraba un hombre de mediana edad con el cabello algo cano. Entre sus manos sostenía un sofisticado aparato dotado de un GPS de última generación. Con manos temblorosas apretaba botones sin cesar, intentando recuperar la señal.

- Lo tengo –dijo el hombre con impaciencia dirigiéndose hacia otro hombre que le acompañaba-

Junto a él apareció un joven rubio, de unos veinticuatro años y constitución fuerte.

- He conseguido recuperar la transmisión, pero no se durante cuanto tiempo.

- Dese prisa igual no volvemos a tener otra oportunidad –dijo el joven rubio nervioso-.

- Está bien. "Comandante Leonhart, Comandante Leonhart, le habla el director, establezca contacto" –decía el hombre algo inquieto-.

Tras una breve pausa, alguien habló al otro lado del aparato, y a pesar de las interferencias una voz, más que conocida, se distinguía perfectamente.

- Aquí Squall Leonhart, ¿alguien me escucha? –se oía con voz entrecortada-.

- Squall, por fin, soy Kramer, ¿dónde os encontráis?, ¿qué ha pasado?

- Director, tiene que sacarnos de aquí, no sé nuestra posición, pero no estamos lejos del lugar de la última conexión.

- Pero ¿que ha pasado? hace días que no tenemos señal de vosotros en el GPS. ¡Squall!, ¡Squall!, ¿me recibes?

La voz se oía cada vez con más interferencias y perdían la comunicación continuamente.

Tras unos minutos de silencio empezaron a escuchar gritos al otro lado del aparato. Lo dos hombres que se encontraban en aquella habitación estaban cada vez mas nerviosos e intentaban recuperar la comunicación desesperadamente.

- ¡Director! ¡No se que esta pasando! ¡En cuestión de segundos he perdido a mis hombres!

La voz de Squall cada vez era más agitada y su respiración se aceleraba por momentos. Se podía oír el crujir de hojas y ramas y como eran apartadas del camino. Era como si estuviese corriendo a través del bosque.

- ¡Comandante, comandante! –gritó desesperado otro miembro del equipo -. Esas cosas… nos están atacando… ¡Joder, se están acercando!, ¡Squall, les tenemos encima!

- ¡Squall, Squall! –gritaba el director sin conseguir respuesta alguna-.

- ¡Sigue corriendo Alec… no te pares ahora! –se oía a Squall entrecortado-. ¡Por aquí!... ¡No te par…!... ¡No!, ¡Noooo!...

Un grito desgarrado de dolor fue lo último que pudieron escuchar ambos hombres.

Tras aquel alarido el aparato quedó en completo silencio y la señal se perdió por completo.

El director dejó caer el aparato de sus manos y se sentó desganado en la silla que había tras una mesa llena de mapas y papeles garabateados. Su mirada estaba perdida, no podía creer lo que acababa de pasar, habían perdido toda comunicación con el comandante y sus hombres.

Un golpe en la mesa le sacó de sus pensamientos.

- Déjeme ir allí, por favor, no podemos dejarlos en aquel lugar. –Decía el joven rubio con las manos apoyadas sobre la mesa-.

- No… no, ni siquiera sabemos donde se encuentran, no podem…

- ¡No pienso dejarles morir allí!, ¿me ha oído? - interrumpió el joven elevando el tono de voz mientras abría la puerta de aquel despacho-.

- ¡No, Seifer!, ¡no irás! No pienso perderte a ti también. Entiéndeme… eres uno de los mejores. – Dijo levantándose de la silla y poniéndose las gafas-.

- ¿Esta dando por muerto a Squall?, ¿se rinde?, pero… él es el comandante de este jardín ¡Maldita sea! –dijo entrando en cólera-.

El director se giró hacia Seifer y lo atravesó con la mirada.

- Has oído lo que acaba de pasar ¿no?... ¿eh?... ¡dime! –gritó el director cogiendo al joven del brazo con fuerza-.

- Pero…

- ¡Basta!, lo mejor será informar al jardín de la situación –acabó diciendo mas tranquilo para luego abandonar la estancia-.


Seis años habían pasado desde la última amenaza que se desató en el jardín.

Los jóvenes habían luchado con aquellas criaturas mitad monstruos mitad humanas, para salvar, una vez mas, su hogar. Pelearon sin tregua, sin pensar en sus propias vidas, tan solo con el sentimiento de proteger lo que más querían.

Desde entonces muchas cosas habían cambiado. El jardín había mejorado la mayoría de sus instalaciones, estaba claro que las grandes sumas de dinero que entraban cada año en el jardín eran invertidas de forma inteligente.

Se había habilitado una nueva ala de habitaciones, destinada únicamente a los instructores y a los Seeds que poseían el rango mas elevado. Éstas, a diferencia de las habitaciones normales, eran dobles y estaban acondicionadas con todo tipo de detalles y por supuesto eran mucho más acogedoras. Habían sido diseñadas para las parejas que vivían en el jardín y que no podían o no querían marcharse fuera de éste. En un principio, al director no le gustó la idea, pero gracias a Edea, encargada de la mayoría de las reformas y algunos Seeds mas, habían conseguido convencerle.

Otro cambio significativo era el nuevo gimnasio. Estaba situado al lado de la zona de entrenamiento y era un pabellón completamente nuevo. Constaba de todo tipo de instalaciones para la mejora y mantenimiento físico de los Seeds y cadetes y se impartían clases durante el día, que ayudaban al entrenamiento diario de los alumnos.

Zell era uno de los profesores que impartía clases de defensa personal y artes marciales, desde los más pequeños hasta los del último curso. Además se ofrecía a menudo a dar clases particulares para la gente que quisiera o necesitara más entrenamiento.

Con el paso del los años, Zell también había cambiado significativamente. En lo que al aspecto físico se refiere, el muchacho había crecido unos centímetros más y su cuerpo había adquirido un aspecto atlético que no dejaba impasible a ninguna jovencita del jardín. De hecho, sus clases eran las más populares del lugar.

Por lo demás, el chico seguía siendo el mismo de siempre. Si que es cierto que aquella inocencia que lo caracterizaba, se había diluido con el tiempo, dando paso a una persona confiada y con las ideas claras en todo momento. Ahora era mas atento y serio en cuanto al trabajo se refería y se podía confiar en él plenamente, sabiendo que de ninguna manera te fallaría. Podía decirse que de aquel jovencito inquieto, despreocupado e inseguro de diecisiete años, solo quedaba el tatuaje de su cara.

Pero el cambio mas importante que se había llevado a cabo gracias a Edea, era la ampliación de la enfermería. En los últimos años, eran muchos los alumnos nuevos que se habían matriculado en el jardín, por lo que el número de Seeds había aumentado. Las misiones y la aparición de nuevos monstruos eran cada vez más frecuentes y la enfermería se estaba quedando pequeña, por lo que se optó por construir cuatro habitaciones individuales más, aparte de una mejora en general de las instalaciones de la enfermería. La idea, era el no tener que acudir al hospital más cercano por no poder tratar a los pacientes. Además, la Doctora Kadowaki ya no podía llevar a aquello sola, por lo que también se había contratado personal nuevo, dos médicos y un par de enfermeras ayudaban en todo lo que podían a la doctora.

En general el jardín había mejorado con el paso de los años. Estaba claro que Squall junto con Kramer, habían sabido llevarlo a la perfección. A pesar de las continuas quejas del joven sobre su cargo, Kramer estaba más que satisfecho con el trabajo de éste, sabía que no se equivocaba cuando lo nombró, hace ya seis años, comandante del jardín de Balamb.

Y ahora, se daba cuenta de lo mucho que le echaba de menos. Cinco meses habían pasado desde aquella conexión. Desde entonces no habían vuelto a saber nada de él ni de su equipo. Durante aquel tiempo, no había desistido en la búsqueda de sus hombres. Cada día mandaba a un grupo de fuerzas especiales a la zona y alrededores de la última posición del equipo, pero no había conseguido encontrar rastro de ellos. Incluso, pidió ayuda a Trabia, que desde hacia dos años eran aliados por excelencia, en mas de una ocasión habían trabajado juntos en alguna operación en cubierta. Pero aun así, no habían encontrado rastro de los muchachos.

El tiempo pasaba y Kramer perdía la esperanza poco a poco, no sabía donde buscar ni a quien pedir ayuda. Seifer y los demás habían acudido a más de una de las búsquedas que se preparaban cada día desde su desaparición y ellos, aunque no querían aceptarlo, también estaban dándose por vencidos.

Cid agradecía una y otra vez la colaboración de todos, pero no pasaba un día en el que no se culpase por haber dejado a Squall al cargo de aquella misión.

Todo comenzó cuando al jardín de Balamb llegaron noticias de unos extraños sucesos que venían ocurriendo desde hacia unas semanas, cerca de las instalaciones de Galbadia. Fue Selphie quién trajo unos informes de Trabia que hablaban de la apertura de unos laboratorios en las cercanías de dicho jardín y de unos sucesos que se venían repitiendo desde su apertura, pero todo aquello tan solo eran meras investigaciones y no había pruebas de que allí se estuvieran llevando acabo actos ilegales, por lo que Kramer decidió dejarlo estar.

Pero una semana más tarde llegó a oídos del director que se estaban produciendo numerosas desapariciones de personas de las aldeas y pueblos cercanos a la zona.

Así que Kramer decidió que era hora de investigar todo aquello, por lo que preparó una misión de infiltración en la que un grupo de cuatro Seeds debían hacerse pasar por trabajadores del laboratorio. Durante la estancia allí se alojarían en un pequeño pueblo cercano a las instalaciones, cerca de Dollet. Así no levantarían ningún tipo de sospechas.

Sería una misión de tiempo ilimitado y no debían volver a menos que trajesen pruebas tangibles de las actividades que se llevaban a cabo allí, tanto si eran o no ilegales.

Los laboratorios LideCorp que así se llamaban, llevaban abiertos tan solo un par de meses. Su actividad principal, según la red y algunos periódicos, era la genética. Utilizaban técnicas en las cuales, se basaban los principales avances diagnósticos y terapéuticos de numerosas enfermedades.

Al parecer nada sospechoso sino todo lo contrario, su política estaba basada en la mejora de la salud de la población y la de los soldados que cada día protegían con sus vidas a los ciudadanos. Los laboratorios querían expandir su actividad, por lo que se habían ofrecido a llevar acabo revisiones periódicas de los Seeds de los jardines, ofreciendo algún aporte vitamínico en caso de necesitarlos. Estarían preparados única y exclusivamente para cubrir las necesidades de cada paciente. También advertían que todo aquello estaba en fase de prueba pero que para nada era peligroso.

A Kramer todo aquello le olía bastante mal, no sabía decir si lo único que querían eran hacer dinero rápido y meterse a un puñado de clientes en el bolsillo o simplemente querían aparentar buena presencia y cordialidad. Pero en cualquier caso, no dejaría que sus hombres fuesen los conejillos de indias de unos laboratorios de tan reciente apertura.

Por lo tanto la misión no iba ser fácil. A ningún Seed le gustaba pasar demasiado tiempo fuera de casa y el que fuese una misión de infiltración reducía las posibilidades de encontrar a alguien apto para ella. No todos los Seeds poseían la acreditación y práctica necesaria para llevar a cabo una infiltración. Hacia tan solo unos años que se había impuesto como título oficial para los Seeds de alto rango.

Pero para sorpresa del director, fue Squall el primero que se ofreció para la misión, además de encargarse de encontrar a otros tres hombres más.

Kramer no estaba muy de acuerdo con la idea de que Squall dejase el jardín durante tiempo ilimitado, pero el chico se limitó a decir "Necesito salir de aquí y soy de los mejores en infiltración, lo sabe. No tiene muchas mas opciones".

Y así era, Kramer no tenía muchas mas opciones entre las que escoger, así que, no pudo más que darle permiso, además que ya había encontrado a tres hombres perfectamente cualificados para llevar a cabo la misión.

El equipo estaría formado por Squall Leonhart, al mando, haciéndose pasar por guarda de seguridad de las instalaciones y su mano derecha sería Alec Swallow, un muchacho de veinte años, nombrado el mejor de su promoción y graduado con honores en infiltración. Squall se había fijado en él desde que entró en el jardín hará cuatro años. Había seguido su trayectoria hasta su graduación y de hecho, había sido el quien le sugirió ampliar sus estudios, podía decirse que era una especie de padrino para el chico. No sabía decir si era porque le recordaba a el mismo, pero la verdad, es que sentía un gran afecto por aquel muchacho.

Los otros dos componentes, que pasarían a formar parte de la plantilla de limpieza del laboratorio, eran Jensen y Marti Strasser.

Eran hermanos y llevaban en el jardín desde siempre, además eran mayores que Squall. Jensen tenía veintiocho años y Marti treinta y uno. Eran hombres corpulentos de gran fuerza física. Ambos con gran capacidad de análisis y de los mejores en el campo de batalla.

La verdad era que el comandante había preparado la misión en tan solo tres días, incluso ya tenía las acreditaciones falsas que los harían pasar desapercibidos en LideCorp.

Kramer no podía negarse a que fuese allí, no lo había dicho, pero Squall se lo estaba pidiendo como un favor, una manera de escapar durante un tiempo del jardín y sobre todo escapar de Rinoa.

Hacia algo más de dos años, que él y Rinoa no estaban juntos. Al parecer la pareja perfecta, que todo el jardín envidaba, no era tan perfecta. Las palabras de aquella última promesa, de mantenerse siempre juntos, pasase lo que pasase, se las había llevado el mar.

La personalidad tanto de uno como de otro había acabado por deteriorar lo que tenían y las continuas peleas, que cada vez se sucedían con más frecuencia, eran insoportables tanto para ellos como para sus amigos.

Así que de mutua acuerdo habían decidido dejarlo. Pasado un tiempo ninguno fue capaz de decir lo mucho que se echaban de menos y la cosa fue a peor. Algunos fines de semana acababan pasando la noche juntos, llevados por la pasión, pero al día siguiente era como si no se conocieran. Los demás no entendían nada y Selphie habló en varias ocasiones con ambos pero lo único que sabían decir era: "Nos dejamos llevar por el momento, nada mas".

Pero la cosa cambio cuando hace un año mas o menos, Selphie le presentó a Rinoa a uno de sus compañeros de Trabia, en una fiesta del jardín. En un principio, la joven no quería saber nada del tema, no le apetecía estar con nadie y menos con un antiguo compañero de Selphie. Pero la jovial jovencita no desitió y consiguió su propósito. Al final una cosa llevó a la otra y Rinoa y el chico de Trabia, llamado Jared Hardle, acabaron saliendo juntos.

Y por cosas del destino o no, Squall acabó siendo el confidente de la joven bruja en su nueva relación. Por un lado estaba contento, porque ambos podían volver a tener una conversación civilizada, pero por otra parte, no aguantaba que le contase lo bien que le iba con su nuevo chico.

Cuando Jared estaba cerca, Squall intentaba estar lo más lejos posible, además algo le decía que ese tipo no era de fiar, pero los demás simplemente argumentaban que estaba celoso. Entonces el se resignaba y se alejaba todo lo que podía. Y así, poco a poco, fue perdiendo el contacto con la joven bruja y con el resto del grupo. Intentaron acercarse a él, sobre todo Selphie, que siempre estaba dándole la tabarra para hacer cosas juntos, comer, salir por ahí… solo quería volver a ver al Squall de antes. Pero fue imposible, todos sabían lo difícil que era hablar con el cuando se ponía cabezota.

Desde aquello Squall había vuelto adquirir cierto carácter agrio y estaba claro que necesitaba alejarse de todo aquello cuanto antes, de ahí que aceptase la misión como una vía de escape.

Seifer fue uno de los que mas le apoyó en cuanto a la misión, de hecho, le ayudó con la falsa documentación. Los demás simplemente se quedaron al margen por petición del propio Squall. No quería que se enterasen de que necesitaba salir de allí durante un tiempo.

En estos últimos años, el joven rubio había cambiado para mejor. Tras la última batalla había dejado bastante claro que era fiel a su hogar y que jamás dejaría colgado a ningún compañero en batalla.

A Rinoa fue ganándosela poco a poco, dejando que fuese ella quien marcase el ritmo de la relación y así convertirse en una especie de hermano mayor para ella, con la necesidad de protegerla cuando Squall no estaba cerca.

Con el resto, podía decirse que tenía una buena relación. Seguía vacilando a diestro y siniestro, sobre todo con Squall, pero en el fondo formaba parte de su personalidad fanfarrona, por lo que se habían acostumbrado a ello. Incluso Squall había confesado en alguna ocasión que necesitaba su dosis diaria de "Seifer".

En cuanto a su relación con Quistis, era difícil descifrar lo que tenían, solo las personas mas cercanas sabían lo que había.

Sin duda la actividad favorita de ambos era la de discutir por cosas insignificantes. Seifer siempre la estaba molestando y le encantaba hacerla rabiar, pero a ella le gustaba aun mas, que lo hiciese. Por eso de cara a los demás, simplemente podía verse a dos jóvenes que se llevaban como el perro y el gato, que siempre conseguían encontrar la excusa perfecta para pelearse por cosas sin sentido alguno. Pero lo que la gente no sabía es que esa era su manera de demostrarse lo que sentían el uno por el otro, una forma extraña, si, pero estaba claro que ni Seifer ni Quistis tenían un carácter especialmente simple.


Cuando Squall y sus hombres partieron hacia Dollet, pidió a Kramer que hasta pasado unos días no dijese nada de la misión. Y así lo hizo, pasado el fin de semana, mediante un comunicado especial, informó a los habitantes del jardín, que durante un tiempo el Comandante estaría fuera. Lo que no se esperaba para nada era que cinco meses más tarde estaría informando de su desaparición y la de sus hombres.

La desaparición había sido un shock para todo el jardín, eran muchos los que admiraban el trabajo del joven comandante y entre los mas pequeños era casi un héroe, ya que en las clases no podía faltar la historia de cómo su comandante había llegado a ocupar tal cargo.

La que peor lo había estado llevando era como no, Rinoa. Se sentía culpable por todo, de cómo le había tratado todo este tiempo, de sus discusiones por cosas estúpidas, ni siquiera tuvo la oportunidad de despedirse de él y ahora era muy probable que jamás volviera a verlo. La búsqueda se había suspendido hacía unos días y en el jardín ya se había lanzado un comunicado informando, de manera muy sutil, la muerte del comandante y sus hombres.

En menos de una semana se celebraría una ceremonia en su honor.

En todo este tiempo sus amigos habían estado cerca de ella, sufriendo también, pero intentando que ella, especialmente, no se viniera abajo. Seifer intentaba pasar todo el tiempo que le era posible cerca de ella. En su cabeza resonaban una y otra vez las últimas palabras que le dijo Squall: "Cuida de ella, hasta que yo vuelva" y así lo estaba haciendo, aunque ahora era mas que probable que no regresase jamás.

En Esthar las cosas no estaban mejor, Laguna se negaba a creer en la muerte de su hijo. Había conseguido, gracias a un grupo de fuerzas especiales que el mismo había enviado al lugar, entrar a la fuerza en aquél laboratorio. Pero para su sorpresa y sorpresa de todos, era de lo mas normal, no llevaban a cabo ningún experimento ilegal y lo mas intrigante de todo es que no habían reconocido a Squall ni a ninguno de sus hombres en unas fotos que les enseñaron a los trabajadores de allí, incluso el Director de los laboratorios, negaba en rotundo haber contratado a tales personas.

Cuando Kramer fue informada por el mismo Laguna de todo aquello, es cuando decidieron abandonar la búsqueda por completo. Seifer y los demás no alcanzaban a entender lo sucedido, extraña era su desaparición pero mas extraña era aun, el hecho de que nadie de los alrededores les hubiese reconocido.

Todo aquello superó a Kramer y desistió, sin saber que mas hacer.

Cada día se martirizaba pensando que en ningún momento impidió a Squall aceptar la maldita misión, incluso creyó que le vendría bien dejar el jardín por un tiempo y olvidarse de Rinoa. Y ahora él y tres de sus mejores hombres estaban muertos.

Pero quisieran o no la vida debía continuar. Se había nombrado un nuevo Comandante que había resultado ser Shu. La joven había ascendido hacía poco más de un año a Subcomandante. Fue Squall quien la propuso, estaba claro que con los avances y mejoras que se estaban produciendo en el jardín, necesitaban ayuda. Se lo propusieron a Seifer, pero Squall sabía perfectamente su respuesta, "No" rotundo. El joven no estaba hecho para estar la mayor parte del día tras una mesa rodeado de papeles. Era mas de pasar a la acción. Así que Kramer lo dejó por imposible y decidió que era mejor que siguiera como Seed de alto nivel junto con los demás. Seguro que el impulsivo carácter del muchacho les sería de más ayuda en misiones que en las reuniones con directivos.

Así que fue Shu la afortunada, estaba más que capacitada para ocupar el cargo, ya que llevaba seis años siendo la secretaria de Cid y Squall y sabía más del jardín que ellos mismos.


Jardín de Balamb, 09:03h

Por uno de los pasillos principales que llevaba directamente al hall, caminaba una joven morena. Lucía una hermosa melena, algo mas larga por delante que por la parte de atrás, dejando a la vista un esbelto cuello adornado con una cadena de plata de la cual, colgaba dos anillos del mismo material.

Caminaba de forma despistada, sin prestar atención a su alrededor ya que iba inmersa en una serie de papeles. Sin darse cuenta unas niñas de unos once años pasaron a toda prisa por su lado, empujándola sin querer y sacándola de golpe de sus pensamientos.

- ¡Niñas!, haber si miramos por donde andamos –exclamó mientras recogía algunas hojas que habían caído al suelo-.

- Lo sentimos, Rinoa –se disculparon las jovencitas que siguieron su camino a toda prisa-.

La joven suspiró desganada mientras se incorporaba de nuevo. Volvió la vista a los papeles pero otro par de jóvenes pasaron por su lado de la misma manera que las niñas. Entonces se percató, levantando la mirada de los papeles y recogiendo uno de los mechones de pelo tras su oreja, vio a una multitud de alumnos que se agolpaba en masa, en la entrada del hall.

La muchacha apresuró el paso hasta llegar al numeroso grupo de personas, y haciéndose paso como pudo entre la multitud, llegó al centro.

Fue entonces cuando lo vio. Un hombre alto y fuerte se encontraba de espaldas hablando con Shu. El pelo de éste estaba desordenado y vestía una camiseta oscura y unos vaqueros caídos llenos de barro y sangre. Rinoa se percató de que aquel hombre llevaba una venda en su brazo izquierdo y la camiseta estaba empezando a empaparse de sangre a la altura del abdomen. Desde que había fijado su mirada en ese hombre, multitud de imágenes asaltaron su mente. No oía ni percibía nada a su alrededor, solo podía mirar aquella figura que, sin saber porque, no le era del todo desconocida. Su manera de gesticular al hablar, aquella pose con su espalda levemente arqueada, su complexión y ese pelo. Todo le resultaba más que familiar. Fue entonces cuando por primera vez, en esos minutos de trance, oyó hablar al individuo. Un tono grave y levemente rasgado que hizo que el corazón de la joven bruja comenzase a latir de manera exagerada. Rinoa intentó como pudo no derrumbarse allí mismo, ya que las piernas comenzaron a temblarle como si se tratase de una muñeca de trapo.

No supo reaccionar y las hojas que sostenía entre sus manos cayeron sin tregua, esparciéndose por el suelo. Una lágrima solitaria que no supo controlar, recorrió la mejilla izquierda de la muchacha.

- He vuelto –dijo un joven castaño de mirada azulada, dirigiéndose directamente a ella-.


¿Y bien? ¿Qué os ha perecido?, ¿Os ha gustado? ^^

Espero que dejéis algún review para comentar, opinar, dudas varias, lo que sea, todo será bienvenido. Opiniones, opiniones… jeje.

Iré colgando dibujillos de los personajes como yo me los he imaginado para esta historia, no son gran cosa pero… me hace iluuuu XD.

Están en Deviantart, mi galería: Riny-san

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