Disclamer: Los personajes de Naruto no me pertenecen le pertemecen ha Masashi Kishimoto yo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan de la monotonia de sus vidas.

Aunque SasukeCubiitodeHieloSexii-Kun no dijo lo mismo cuando pasamos una de las mejores noches de sexo loco y desenfrenado en el techo de mi casa o/O (HemorragiaNasal)(Babas).

El trama del ficc no me pertenece repito NO ME PERTENECE le pertecene ha LifeOnShuffle quien muy amablemente me permitio la adaptación de su ficc cualquier copia total o parcial de la misma es considerado plagio asi que no lo intente de verdad no se los recomiendo por que si no sufriran las consecuencias.

N/A: ¡Hola! como veran estoy actualizando las historias que tengo paradas desde hace mucho tiempo si hago cuentas creo que esta historia tiene mas o menos como 7 meses o mas jeje bueno eso no importa mucho espero y les guste y mientras no me cachen aqui estare asi que Aquí vamos...


SasukePov´s

Celular, chicle, boleto, pasaporte, encendedor, cigarrillos, libro, lentes y gorra. Si todo. Tenía todo listo para mi vuelta a New York.

No quise esperar hasta el día siguiente, así que hable con mi agente y le pedí que me consiguiera un vuelo lo antes posibles. Y así lo hizo.

Lo bueno de ser un Uchiha es que siempre hay algo a tu disposición. El apellido de mi familia, es un apellido bastante importante en los Estados Unidos. De descendencia japonessa, con lazos Italianos. Hasta donde se encontraban ellos, New York. Para un Uchiha nada era imposible.

Y aunque en ocasiones me molestaba, en otras simplemente me encantaba.

Aunque claro, no abusaba de ello. Porque yo no quería ser conocido como 'el hijo de', o 'el nieto de', patrañas, quería ser conocido por ser Sasuke Uchiha. Al principio solo había pensado usar mi primer nombre. Sasuke. Pero se me hizo muy común, después intente con mi segundo nombre, pero Hinata se burlaba de mi, y mis padres se veían algo dolidos al ver que yo rehusaba de mi origen. Al final quede con mi nombre. Y me dije, al diablo. Aun así quería ser conocido, por supuesto, pero como el famoso fotógrafo, el que mejor captura los sentimientos o esencias, el que le da una nueva perspectiva, quería ser conocido por mi obra, por mi amor a ello. No por aparecer en revistas amarillistas. Tirado en las calles, borracho o comprando drogas. Para después ser arrestado y pasar un tiempo en rehabilitación o en la cárcel. De ninguna manera.

Aun me quedaba una hora para partir, mi vuelo salía a las 1.00 am, así que me di una ducha. La caminata con Sakura me había dejado algo cansado. Bueno en realidad fue la vuelta. Aun tenia en mi mente sus palabras 'Que te quede claro Sasuke, yo, una niña… no soy.' y no lo era. Jamás en mis veintitrés años unos labios tan suaves como la seda me habían besado.

Pasé mis dedos por mis labios, recordando que los suyos estuvieron presionados junto a los míos. Quizás duró un segundo o máximo cinco. Pero para mi fue una eternidad. Al instante que sentí sus adorables labios sobre los míos, quise atraerla contra mi y abrazarla. Pero me contuve. Eso no sería correcto. Apenas la conocía. Y se veía tan pura e inocente. Pero a la vez despertaba algo en mi, sentimientos llenos de lujuria y pasión. Estiré mi cuello, dejando que el agua caliente de la ducha corriera por mi rostro. Era una buena forma de pensar. Lamentablemente todos mis pensamientos me llevaban a ella.

No era correcto.

Deslicé mis dedos por mis locos cabellos y volví a dejar a mi mente flotar. Sakura era tan distinta a todas las chicas que he conocido. Alguien con quien podía hablar, bromear y pelear. Era divertida. Me asustaba.

Me aterraba este sentimiento. El no poder sacármela de la mente. El querer tenerla conmigo. El desear besarla. Hacerla mía. ¡Dios!, que demonios me pasaba. Yo no era así.

Me sentía enojado y frustrado conmigo mismo. ¿Porque ella?… ella me recordaba a Hinata, mi hermana de dieciséis años. Que locura.

Sakura, Sakura, Sakura. Solo había compartido unas simples horas con la muchacha, y ya me tenía de cabeza. Comiendo de su palma. Ese sencillo roce de labios por su parte me había llevado a la locura. Quería más. Me sentía un cavernícola. Enserio. Jamás estos sentimientos, tan no propios me habían invadido. Por una parte quería estar con ella, como había estado hace unas horas, conversando y bromeando. ¡Porque oye!, la chica sabia bromear, y lo hacia genial. Pero a la vez quería tenerla junto a mi pecho y protegerla de todos los males. Y claro esta, el sentimiento que predominaba todos. Como no. El besarla.

Esto ya era el colmo, peor que un maldito mocoso de diecisiete. Demasiado hormonal. Recordé a Itachi y todas sus locuras a esa edad.

Salí de la ducha un poco más relajado por así decirlo. Sabía que tenía que dejar de pensar en ella de esa forma. Porque no sucedería, ella no estaría conmigo. Porque su vida estaba aquí en Seattle, y la mía en New York.

Suspiré resignado y cansado. Por más que tratara, por más que deseara e intentara con todas mis fuerzas, su hermoso rostro no abandonaba mi mente, ni su risa, ni sus ojos. Ni sus palabras. De este viaje me llevaría más que las buenas críticas a mis obras. No sabía si llorar o reír. Si saltar o tirarme a la cama.

Era todo tan confuso, e irreal. Me sentía el protagonista de una loca película de adolescentes, de esas típicas; el chico enamorado de la chica, el chico ignorado por la chica, el chico obsesionado con la chica. Me di nauseas. De seguro yo desperté en ella ese beso, como parte de un juego, pero nada más. E incluso, era muy seguro que ella se encontraría en su casa durmiendo cómodamente. O con alguna amiga parloteando de cualquier cosa. Mientras que aquí, estaba yo, rompiéndome los sesos, tratando de averiguar porque la deseaba tanto.

Tenía que dejar mi mente en blanco y dejarla ir. Porque si no lo hacía no funcionaría bien. Y peor aún, me volvería loco. Solo había sido un beso. Un sencillo beso. ¡Ni eso! un roce por parte de ella. Así que traté de dejar mi mente en blanco. Pero no funcionó. Porque volvía ella a mi mente con sus mejillas sonrojadas y sus carnosos y deliciosos labios. Y peor. Sus ojos. Sus ojos jades me llamaban.

Abrí mis ojos y trate de concentrarme en cualquier cosa insignificante. Tararee. Traté de recordar a mis antiguos compañeros de curso. Los nombres de todos los alcaldes de New York. No se exactamente cuanto tiempo tuve un pequeña desconexión, pero cuando desperté de mi pequeña ensoñación, me enojé. Me enojé con ella por provocar esto en mí. Me enojé conmigo por no haberla tomado de la mano y atraerla hacia a mi para profundizar el beso. Me asombré al pensar de eso, que demonios me pasaba. Desvié mi vista hacia el reloj despertador que se encontraba en la mesita de noche. ¡DIABLOS!, faltaba poco para mi ida al aeropuerto.

Busqué una camiseta azul noche con pequeños tres botones en la parte superior. Un jeans algo roto en la parte de la rodilla. Y una cazadora azul bien fresca. Acomodé mi cabello lo mejor que pude y cuando vi que no tenia remedio, me puse mi gorra tejida de color ploma. Me encantaba, ocultaba todo mi revoltijo que tenía como cabello y de paso, me ayuda a pasar desapercibido. Tome mis Rayban, mi equipaje y estaba listo. Listo para volver a mi abrumante realidad. Lejos de ella.

Era extraño como mis sentimientos cambiaban de un momento a otro. Porque camino al ascensor no dejaba de cuestionarme mi partida, pero ya en el ascensor, viendo los números pasar me ponía ansioso. Quería marcharme. Quería volver a New York, concentrarme en el trabajo, en mi familia y en las cosas que amo hacer. Y ahí terminaba. No ella. Para ella no había espacio en mi vida. Además, estaba el asunto de la edad. Estaba seguro que era menor que yo. Suspiré otra y vez tratando de calmarme.

El camino en el taxi hacia el aeropuerto fue peor. Mas tortuoso que estar en una piscina llena de pirañas. P-e-o-r.

Quería decirle al conductor que me llevara a la esquina de la casa de Sakura, quizás podría averiguar su paradero y así hablar con ella y mantener el contacto.

Por suerte el razonamiento no me abandonaba por completo y hacia su aparición.

Aferraba mis manos a cualquier cosa para así no tocar la ventanilla del conductor. Mantenía mi boca con chicle. Tratando de concentrarme en su sabor. Y cuando este lo perdía, sacaba otro y comenzaba el mismo proceso.

Al llegar al aeropuerto fue más fácil, ya que no había que esperar mucho. Pase por una pequeña tienda. Era acogedora para encontrase dentro de un aeropuerto. Era mitad cafetería y librería. Pedí un café moka con leche y compré un libro de ciencia ficción. Cualquier cosa para mantener la mente despejada.

Salí de la pequeña tienda y me dirigí a la banquilla donde se encontraba mi agente.

"Tuviste buenas ventas hoy"

"¿Si?" pregunte con un falso tono de interés. Me miro receloso. Bart. Un señor de mediana edad era un buen leedor de personas. Creo que pudo ver que algo me pasaba.

"¿Cómo es?"¡QUE!

"De que hablas." ¡¿Lo sabia? ¿Era aquello posible? Sonrió negando con la cabeza.

"La chica, la que conociste" es que este hombre era un genio. Maldecía que me conociera tan bien.

"Si…" que le diría, la verdad, o ¿podríamos jugar?

"¿Y bien?" dijo algo impaciente.

"Bueno… es solo una 'conocida'" me miro con cara de 'Ni tu te lo crees'. Alzó una ceja y yo solo pude dar un fuerte un suspiro. "De acuerdo, lo sé. A ti no te puedo mentir".

Como lo odiaba. Bart siempre había sido cercano a la familia. Bien, el era familia. Hermano de mi padre. Si, Bartolomé Jiro Uchiha, más conocido como Bart U. era mi tío y de paso, mi agente.

Su azabache cabello desordenado como los mil demonios se movían mientras el se carcajeaba.

"Sabes bien chico que yo siempre te descubro. Esta bien que tu tengas dotes actorales pero yo siempre te descubro." Y me guiñó un ojo. Traté de sonreírle, pero solo me salió una mueca algo extraña.

"Es complicado"

"¿Por qué?, ¿No le gustaste?" no lo sabia en realidad. Me había pasado pensando en todo el camino sobre eso. Y al final siempre llegaba a la misma conclusión. De los dos, el único 'enganchado' era yo.

"En realidad no lo sé, ella me beso antes de partir" no me di cuenta que al contarle eso tenía una sonrisa estúpida en mis labios, y no se me quitaba. Parecía que estaba pegada con cinta adhesiva.

Ya, estaba bien. Apenas llegara a New York llamaría a Itachi y nos iríamos a tomar unas cervezas. Quizás a un bar. Talvez conoceríamos a unas lindas señoritas, con las cuales conversaríamos y bailaríamos y después, yo llevaría a una de esas señoritas a su casa y en la entrada de su puerta la besaría, ella me invitaría a entrar para tomar un café, yo le diría que mejor sería un café en la mañana, ella me vería como si estuviera loco por no aceptar su invitación, subiría sus escaleras y cerraría su puerta sin despedirse. Yo, regresaría a casa de mis padres, ya que estoy viviendo aun con ellos -aunque eso era algo temporal-. No, nada de salidas, ¡menos con Itachi conociendo su historial! Dios, ¡en que pienso! Mejor seria llegar a casa y dormir.

"Hey chico, deja de alucinar, vamos" dijo Bart mientras me tocaba el hombro. Parpadee varias veces antes de ponerme de pie y poder marchar. Nos hicieron el chequeo y todo, nos dieron nuestros asientos y yo me puse mis audífonos. Aunque sabía que sería peor. Me encerraría en la burbuja que mi mente crearía, y solo sería Sakura, Sakura, Sakura. Soy un maldito obsesivo.

El viaje iba tranquilo, y lo agradecía, odiaba las turbulencias, me ponían los pelos de punta. Como si fuera posible tenerlos mas parados. Bart me paso una revista de chismes.

"No se por qué siempre las lees" Bart me hecho una mirada y dijo:

"Son mi perdición" solo pude reír ante eso. Digo, era un hombre grande, maduro, robusto y sentía debilidad por revistas amarillistas.

"Eres tan raro" en ocasiones me preguntaba si mi tío de verdad era un macho, pero después recordaba que si el no fuera macho no tendría a su hijo Itachi, alias mejor amigo y primo. "¿Estas seguro que eres un macho Uchiha?" levantó una ceja y respondió:

"Pregúntale cualquier cosa a tu tía Nadeshiki y se te irán todas las dudas de mis supuesta no-hombría" terminó haciendo un sugestivo levantamiento de cejas repetidamente.

Vale, eso me pasaba por lengua suelta. Preferí mirar la revista y dejar el tema como terminado. Como siempre, aparecían fotos de Hinata de compras junto a su amigo Naruto. Ese chico siempre iba de compras ella, ¿Será gay? Le preguntaría a Hinata cuando llegara.

También había unas cuantas fotos de Itachi en un nuevo club. El salía en un gran sillón con forma de media luna blanco. Y junto a el dos rubias. El y su debilidad por ellas. No tenía remedio.

Después de cinco horas y tres minutos habíamos aterrizado. El aeropuerto internacional John F. Kennedy no se encontraba tan repleto como otras veces. Por suerte no había estúpidos paparazzi. Siempre venían a tomar fotos. Y no se por qué me tomarían fotos a mi. Yo no soy una celebridad. Además, ¿Qué no soy yo el que saca las fotos? En fin.

"¡Pero mira quienes vienen ahí!" dijo Bart apuntando a su izquierda. Ahí estaban las mejores personas que yo conocía. Mi familia.

La pequeña Hinata, venía corriendo hacia a mi. Dejé mis bolsos en el suelo y abrí mis brazos para atraparla.

"Hermanito, te he extrañado" me besó las dos mejillas antes de bajarse.

"Yo también pequeña" Mamá y papá, nos rodeaban, junto a mi tía Nadeshiko que tenía abrazado a su esposo y su hijo Itachi.

"¡Hey Sasukito! ¿Como estás compañero?" preguntó el tremendo hombre que era mi primo. Su voz invadía el lugar, estaba seguro que tenía todas las miradas sobre nosotros. Me pegó unas palmadas en la espalda lo que casi provoca que me cayera. Lo miré feo y después le di la mano.

"Bien, bueno tu sabes" asintió y dirigió toda su atención a su padre.

Mamá y papá no se hicieron esperar.

"Oh Sasuke", me abrazó fuertemente, mi madre, aferrándose a mí con cada fibra de su ser.

"¿Mamá, que va mal?" se separó de mí y acarició suavemente mi mejilla.

"Muchas cosas cariño, muchas cosas."

"Y ¿donde se conocieron?" dije dirigiéndome a mi padre.

"En la universidad, Tsunade fue la compañera de habitación de tu madre" ya, vale. Esta era información que no conocía.

"Se casaron y ¿ustedes fueron sus padrinos?" Supongo que está bien.

"Si" dijo una entusiasmada Mikoto. Mi madre de seguro estaba recordando todos los buenos momentos que pasó en la universidad. Escuchando discos con papá, haciendo el amor como dos almas libres. No, eso no sonaba como algo que harían Mikoto y Fugaku… ¿o si? Agité la cabeza ante las imágenes que comenzaban a armarse en mi mente. Desagradables era una palabra perfecta para definirlas

"Vaya…" solo pude decir eso. ¿Qué clase de niña vendría a vivir con nosotros, temporalmente conmigo y permanentemente con Hinata? "¿Ustedes la conocen?" Fugaku y Mikoto se miraron y asintieron.

"Cuando nació y la volvimos a ver para su bautizo, somos algo así como sus padrinos", mi padre acarició la mano de mi madre y la se la llevó a los labios. Ésta solo sonrió. "es por eso que viene a vivir con nosotros, Sakura no tiene a nadie mas. Y yo le prometí a Tsunade que cuidaría de su pequeña. Y no la defraudaré."

Mi madre, a veces era un poco terca. Pero esto estaba bien. Por una parte me sentía terriblemente apenado por esa chiquilla. A los dieciséis años perder a tus padres. Quedar sola en el mundo. A la deriva con unos extraños que tendrán costumbres completamente diferente a las tuyas y…

Hinata me pegó en las costillas levemente. La miré a sus profundos ojos pardos y le pregunté con la mirada '¿Qué?' ella solo negó y me dijo:

"Sea lo que sea que estés pensando sobre ella, olvídalo" bien, lo dejaría. Total, yo pronto ya no viviría con ellos. Así que no importaba mucho.

Una sonrisa se cruzó por mi cara. Era fantástico. Miré mi reloj. Absolutamente increíble. Dos horas sin pensar en ella. Fabuloso, lo arruinaste, perdedor.

"¿Cuando llegará Sakura?" preguntó una entusiasta hermanita, mi padre y madre se miraron y rieron, ellos sabían por qué Hinata ansiaba tanto la llegada de esta muchacha. La pobre sería su nueva compañera de travesuras y por supuesto de compras. Casi sentí compasión de ella. Y después recordé. También tenía que sentir compasión por mí. Porque eso significaba que las tendría que acompañar como chaperón a todas partes. Oh no.

Definitivamente tendría que mudarme pronto. Lejos de Hinata y sus garras para las compras y salidas nocturnas, porque de esas habrían muchas. Porque de seguro la muchacha iba a estar en un estado algo... Triste por lo ocurrido, y era comprensible, pero con Hinata compartiendo techo…. pobre chica. Hinata haría lo que estuviera a su alcance para sacarla del posible estado depresivo en el cual se encuentre.

"En unas tres horas mas aproximadamente" contestó mi padre. Se dirigió a mí. "¿No te gustaría ir a casa hijo?"

"Si" dijo mi madre por mi "debes estar agotado", yo solo sonreí y negué.

"No se preocupen, estoy bien" además tenia curiosidad. ¿Cómo sería mi nueva hermana? Porque, eso pasaría a ser la muchacha. Una hermana, para Hinata y para mí, y una hija más para mis padres. Una sobrina mas para mis tíos y prima para los primos, nieta para los abuelos y así. Aunque no fuese de forma legal, ella en parte también sería una Uchiha. Ahora la idea me emocionaba. Tener un nuevo integrante en la familia. Quizás la idea de conocerla no era tan mala después de todo.

Habían pasado cerca de tres horas y nuestra nueva hermana aun no llegaba. Hinata estaba cada vez mas impaciente. Así que le dije lo único que sabia que la calmaría.

"Hinata" ella me miró.

"¿Qué pasa Sasuke?" ¡Dios! esto era tan difícil. 'Solo lo hago por una buena causa' me repetí eso uno y otras vez hasta que me sentí convencido.

"Deberíamos… deberíamos comprarle un regalo a Sakura" listo lo había dicho, no había sido tan difícil. Hinata mantenía una expresión extraña en sus ojos y rostro. Como si no me creyera. Como aquella vez que le dije que Santa Claus no existía, al igual que el conejo de pascua y el ratoncito de los dientes.

"Sasuke" dijo esta vez ella saliendo de su pequeña ensoñación, "¿Estas bromeando?" cuestionó algo enojada, adquiriendo su típica pose de cuando realmente lo estaba. Piernas separadas, con un pie golpeando el piso y con ambas manos en su pequeña cintura. Negué y ella vino corriendo a abrazarme. "Oh hermanito esta ha sido la mejor idea que se te ha ocurrido, ¿que le compraremos? ¿Que le gustará? ¿Crees que tengan Prada o Gucci?, vamos Sasuke muévete me parece que hay un centro de Internet aquí cerca y podemos hacer unos encargos a Channel" Vale, esto debía recordarlo. Jamás de los jamases pedirle a Hinata ir de compras.

Pasamos una tienda de dulces, en la cual, Hinata entro más rápido que el mismo correcaminos. Era una locura. Salió con una gran bolsa de diversos dulces.

Luego, pasamos por una tienda de fotografía Kodak, Hinata me animó para comprarle a la chica una cámara de esas desechables y así poder compartir con ella después, con revelar las fotos y esas cosas. Yo accedí. Había decidido que no debía ser prejuicioso. Digo, no la conozco, y la pobre chica ha pasado por mucho últimamente, entonces ¿Por qué yo haría las cosas más difíciles?, no lo haría, daría lo mejor de mí y trataría de crear una amistad con ella.

Por suerte habíamos encontrado un interesante libro, en una pequeña librería. Así que lo añadimos a nuestra bolsa de regalos, junto a un sweater azul que Hinata había adorado para Sakura.

"¿Sasuke crees que ya llegó?" pregunto nuevamente Hinata dando pequeños saltitos alrededor de mi. Miré mi reloj y ya habían pasado más de cinco horas desde que había despegado el avión de Sakura en Seattle.

"Si, creo que si, deberíamos ir donde Fugaku y Mikoto" Hinata asintió y fuimos de marcha. En el camino recordé lo de Naruto. "Oye Hinata" ella me miró "¿Naruto es gay?" Hinata se detuvo de golpe y casi bota todo el jugo que llevaba en su boca. Por suerte que años de experiencias con bromas de Itachi y mías le habían enseñado a controlarse.

"¡¿Qué?, ¿Como se te ocurre decir algo como eso Sasuke?" ¡Ups!, creo que he dicho algo malo, pero todas las indicaciones para pensar aquello estaban.

"Bueno… le gusta la moda, va de compras contigo, ¿que querías pensara?" Hinata se quedo pensando y no dijo nada más. Seguimos caminando y conversamos sobre Itachi y las rubias. Con esas que salía en la revista.

Íbamos riendo con Hinata a paso lento por si yo volvía a decir algo gracioso.

A lo lejos, cerca de mis padres noté una cabellera algo familiar. Esto no podía ser, ahora me estaba imaginando cosas. Absurdo subconsciente idiotizado.

Pero, mientras mas nos acercábamos más notaba que la linda chica de cabello rosa se parecía a alguien vamos cuanta personas conocen con ese tono tan esstraño de cabello. Cuando ya nos encontrábamos a unos tres pasos pude notar que la chica se tensaba. Ya sabía por qué. Su rostro se volvió pálido. Y creo que el mío también. Pálido y rígido como todo mi cuerpo, porque de alguna forma muy estúpida, boté mi jugo de naranja.

¿Sakura?, ¿Era Saku?, ¿mi nueva hermanita sería Sakura, la chica que me trae de cabeza? Es que esto es una broma, donde están las cámaras. Solo pude reaccionar cuando escuche el vidrio partiéndose en mil pedazos y la aguda voz de Hinata gritando.

"¡¿Pero qué…? ¡Sasuke!".

"¿Sakura estás bien?"

"¡Sakura, responde por favor!" pidió Mikoto desesperada mientras la sacudía suavemente.

"¿Qué?" reaccionó un poco, aunque se mantenía bastante aturdida.

"Te quiero presentar a mis hijos Hinata y Sasuke."

Yo aun en mi puesto, viendo todo como un espectador lejano vi que Hinata se acercaba a Sakura.

"¡Hola, Sakura! Bienvenida a New York. Estoy segura que seremos grandes amigas."

Hinata la abrazaba efusivamente. Mientras que Sakura reacia, como sin saber que hacer, apenas le daba unas cuantas palmaditas acompañadas de un leve 'claro', que logró articular después de largos minutos.

"Tengo tantas cosas pensadas para las dos, ¡ya quisieras ver lo que he dejado listo en casa! Y… ¡oh! Perdona la torpeza de mi hermano. No suele ser tan torpe, no quiero decir que no lo sea, solo que hoy-"

"¡Hinata!" reclamó Mikoto.

"Lo siento, mamá pero… bien, como sea" bufó, volteándose a verme. "¿Y tu no saludarás a nuestra nueva hermana?"

¿Nueva hermana? ¿Yo, hermano de Sakura? ¡Maldita sea! ¿Qué clase de chico ve a su hermana como algo más? Soy un pervertido.

"Oh, esperen. Aquí hay gato encerrado. Ustedes dos actúan muy raros, ¡como si hubiesen visto a un fantasma! o… ¿acaso se conocían de antes? ¿Huh?"

¡Diablos! ¿Por qué Hinata tenia que ser tan odiosa y perceptiva? en este momento odiaba mas que nunca su 'supuesto don'. Sakura permanecía quieta mirándome sin saber que responder. Así que respiré hondo y contesté no, pero Sakura hizo lo mismo, al mismo tiempo que yo diciendo si. Fugaku, Mikoto y Hinata nos miraban a ambos con ceño fruncido. Así que yo dije si y Sakura nuevamente haciendo lo mismo que yo dijo no.

"Bueno la verdad" dije mirando a Sakura para que me siguiera "es que yo si conocía a Sakura de antes" pasé mis manos por mi cabello "yo-casi-la-boto-en-Seattle" lo dije lo más rápido que pude. Sakura me miraba atónita y mis papás con Hinata confundidos.

"¿Como es eso de que casi la botas?" dijo la suspicaz Hinata.

"Es eso" dijo Sakura "yo soy algo torpe, y casi me caigo por culpa de Sasuke" mi familia me miraba, así que yo solo asentí y sonreí. Metí mis manos en mis bolsillos.

"No creen que es hora de ir a casa, Sakura debe estar cansada y hambrienta."

Mis padres dejaron el tema hasta ahí ¿Me sorprendía?, claro que si, especialmente cuando tienes una hermana tan insistente como la mía.

"Tienes razón" dijo esta vez una sonriente Mikoto "uno de mis deliciosos platos te hará muy bien Sakura."

Sakura se sonrojó y asintió, Fugaku tomó una maleta y yo otra. Sakura reclamó, pero nosotros simplemente la ignoramos, ella bufó, pero Mikoto la tranquilizó. Hinata reía y danzaba. De seguro estaba planeando algo. Algo como sacarle más información a Sakura y a mí.

El camino a casa en el coche Uchiha, fue tranquilo. Y eso es decir mucho. Especialmente cuando tienes una hermana que habla hasta los codos, un papá que le encanta cantar la música del radio y una mamá que adora los juegos de viajes. Quizás no querían asustar a Sakura con sus excentricidades. Quizás.

Cuando llegamos a la casa ayudé a Sakura y lleve mi bolso. Sakura me agradeció y se sonrojó levemente, yo solo le sonreí.

"Sasuke" dijo Mikot "el cuarto de Sakura es el que esta al lado del tuyo y al frente del de Hiinata" ¿Eso fue a propósito?, poner a mi propio demonio personal lo más cerca mío. Gracias Mikoto. De seguro la pequeña ejendro de satanas tenía algo que ver.

"Vale, vamos Sakura te guío" ella asintió y me siguió.

Subimos las escaleras en silencio. Al llegar a su puerta ella se quedo quieta. Y yo también.

"Creo que deberíamos hablar." Ella suspiró y respondió:

"Si", me abrió la puerta y yo como el caballero que soy, la deje entrar primero. Dejé su maleta al lado de la puerta del gran walk-in closet y Sakura hizo lo mismo con la otra y su bolso.

"Sakura ese beso, que tu me diste…" ella se sentó en la cama y me miraba con sus dos grandes ojos esmeraldas, sus mejillas tenían un suave color carmín al igual que sus labios. Como deseaba besarlos, pero me contuve, porque no debía. Ahora sería imposible que algo pasara entre los dos. Sakura seguía quieta. No decía nada "es mejor que olvidemos esa noche" eso no sería difícil porque quizás para ella no fue nada. Pero para mi mucho. Ella era la primera mujer con la cual me sentía tan conectado. Pero era una niña. Una adolescente de dieciséis que sería mi hermana.

"Ya" dijo con su dulce voz. "está olvidado", yo asentí y me fui. Al llegar a la puerta me di vuelta y le dije:

"Y, por cierto; ahora que seremos hermanos, cualquier cosa que necesites, házmelo saber" dicho eso me fui y me encerré en mi pieza.