Prólogo

Dicen que cuando una puerta se cierra se abre una ventana… no es así Sakura?

Su partida fue una experiencia dolorosa, lloraba por él todos los días, se torturaba a sí misma con su recuerdo a cada momento… era imposible no saber que Sakura Haruno estaba destrozada desde que Sasuke se fue de la aldea…

La última vez que lo vio, Sasuke intentó matarlos a ella y a Naruto. Para ese entonces ella ya había crecido un poco como mujer y kunoichi, su cariño por Naruto se había convertido en uno de hermanos y le dolió aún más ver que él, al que ella tanto amaba, trató de acabar con ellos. Se juró a sí misma que eso no volvería a pasar, que protegería a Naruto, que traería a Sasuke de vuelta, pero no perdería por nada a su hermano en el intento… no, eso no iba a ocurrir, no si ella podía evitarlo…

Tres años después con su regreso a Konoha, Sakura sufrió aún más. Sasuke se había secado por completo por dentro, no mostraba ningún tipo de emoción o interés por nada, había matado a su hermano, pero ya no le quedaba nada. Lograron traerlo luego de encontrarlo agonizando tras luchar con Itachi, pero él solo cumplía por inercia las órdenes, no le interesaba en absoluto su alrededor.

Lo intentó de mil modos, devolverlo a la vida, devolverle las emociones, el interés… cuando empezaron a salir podría jurar que se ilusionó por tener la oportunidad de traerlo de vuelta, pero no todo era color rosa. Sasuke empezó de nuevo a ser él mismo, pero tras su fachada también se empezó a acostar con todas aquellas que se le ofreciesen, traicionando una y otra vez a Sakura.

Pero lo que la destrozaba por dentro era saber que no era suficiente, su amor no alcanzaba para saciar a Sasuke, ella seguía siendo una molestia para él…

Un año después sin dar explicaciones Sasuke terminó su relación… aunque ella se cuestionaba si realmente era algo para él, nunca lo había tenido claro hasta ese momento… ella era solo un estorbo, una piedra en el camino de Sasuke. Se sentía miserable… no había nada que pudiese hacer por él si el mismo no se lo permitía.

Veía cada día como sus deseos de autodestruirse lo llevaban al límite de los entrenamientos, luego a una sesión de sexo con alguna de las ofrecidas que siempre lo perseguían… cada día se sentía morir un poco más… dejó de sonreír y de llorar, dejó de alegrarse o sufrir, se encerró en un mundo de trabajo mientras él simplemente la ignoraba…

Así mismo como alguna vez él se secó por dentro, la estaba llevando a ella al mismo camino, estaba realmente destrozada…

A pesar de todo cada mañana trataba de levantarse con una sonrisa, de sentirse animada y alegre, no por ella… hace mucho que había dejado de hacer la cosas por Sasuke o por si misma, simplemente no quería entristecer a los demás, no quería preocuparlos. Y seguía mostrando esas sonrisas carentes de emoción alguna, hasta el mismo Sai la admiraba por sus dotes de actuación.

Poco a poco se iba pareciendo cada vez más a lo que tanto odiaba, porque sí… ella ya no amaba a Sasuke, tampoco lo odiaba, pero si se estaba odiando a sí misma por parecerse a él.

Su vida se le escurría entre los dedos sin que se diera cuenta… teniendo solo dieciocho años y ya se veía a sí misma como un alma sin rumbo, no disfrutaba ni se divertía, ya no sonreía de verdad…

Pero la vida da muchas vueltas, o al menos eso pienso yo…