Hasta hace poco siempre pensé que Edward Cullen era gay, tenía algún complejo, era eunuco o algo parecido. Desde la llegada de Bella Swann he comprobado que no.

Si, admito que quizás me lo creí un poco. Yo veía a Edward, tan callado, tan educado, tan tímido (tan guapo!) y tan alejado de los demás que pensé que alguien debería hacer algo para acercarse a el. ¡Y quien mejor que yo para ser la primera! Ya de paso que se fijara en mi. Era la mejor excusa. ¡me lo iba a agradecer siempre! Y seria solo mío. Ya que solo me conocería a mi… y luego le guardaría, recelosa. Así a primera vista parecía el típico chico celoso. Seria mío, solo mío, y sin miedo a perderlo.

-Dos palabras ingeniosas y lo tendré en el bote-pensé yo. Apenas llevaba una semana en el instituto y sabia que lo que sentía por el era amor. Bueno, ¡Y no solo eso! Solo con verle me derretía. Era sumamente hermoso, era perfecto. ¡Y perfectamente libre! No podía entender como tenia tanta suerte.

Tenia miedo a que cualquier lagartona de poca monta me lo quitara. Bueno, no. ¿De verdad se iba a fijar el en unas chicas tan vulgares como aquellas? Y míralas… Ninguna se comparaba a mi. Con mi sonrisa encantadora, mis ojos hipnotizadores y… mis magníficos pechos. Que ya mas de un chico me los había alabado.

Eso si, si Edward conseguía ser mío, le haría cambiar. Empezando con darle un poco de color a su pálido rostro. Le pagaría yo misma si hacia falta la sesión de rayos UVA. Seguro que quedaba mas sexy aun asi. ¡Si es que eso podía ser! Y lo haría un poco mas sociable (no mucho… no valla a ser que se confíe) y se lo presentaría a mis amigos y a mis amigas (a las mas guapas no, no valla a ser que…)

El caso es que no podía esperar mas. Yo le lanzaba indirectas. Así como miradas y demás. Pero por un lado era difícil. Se sentaba al fondo de la clase y era muy descarado volverse para lanzarle una de mis magnificas sonrisas (y lo que menos quería era desconcentrarle de la clase, claro) y en el comedor se sentaba con sus hermanos. Guapísimos todos también. Rosalie era abrumadora, Alice era muy bella, pero me parecía un poco tonta y una friki, Jasper era rubio. No me suelen gustar los rubios. Y Emmett… realmente tenia miedo siquiera de mirar a Emmet, pues veía a Rosasie como aquellas chicas que si le miras aunque sea a su chico de reojo sin querer, te cojen de los pelos y te matan a arañazos entre gritos de gata enfurecida.

Pero bueno, era Edward el que estaba libre. ¿Acaso quería pedir mas? No… ya me imaginaba las caras de mis amigos al verme entrar en el baile de primavera del brazo de el. ¡simplemente emocionante! Una mano agarrada a el, y la otra con la cámara de fotos jajajajaja. No desperdiciaría ver la cara de todas las chicas del instituto, decepcionadas porque Edward era mio, y de los chicos, que vean lo que perdieron y no pudieron conseguir. ¡Yo, la que consiguió a Edward Cullen! Obvio era porque estaba a su altura.

Y a las dos semanas de su llegada me plante delante de el a la entrada de nuestra clase de matemáticas.

-Edward… hace tiempo que me he estado fijando en ti…-dije con la voz mas melosa posible, aunque no podía negar que nunca estuve mas nerviosa en mi vida. Ni siquiera pude mirarle a los ojos!- Y me gustaría preguntarte si algún dia… no se, te gustaría salir conmigo…-creo que fui lo bastante clara. Bueno, quizás no. No se, no se…

El esbozó una gran sonrisa, deslumbrante e inconscientemente yo también solté una. ¡Oh, oh, que nervios!

-Lo siento, Jessica. Te lo agradezco, pero mejor no.-dijo sin mas y aun con esa sonrisa extraña de…¡ ¿De demonios que?! se alejó. Me quedé plantada en la puerta. Mi mente se había quedado en blanco y yo con la boca abierta. Hasta que Mike fue a entrar y me dio un codazo para que reaccionara.

Lo hice y me fui a mi sitio.

Ahora me pregunto yo, ¿Es entonces Bella suficientemente buena como para gustarle a Edward?