Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Bienvenidos a esta historia, es un poco diferente a lo que he escrito, espero que disfruten.

"Conociendo a Eleanor"

Capitulo 01 : Agua y lluvia.


Esta mañana de viernes, ha sido de lo peor para Helga, desde que se despertó ha ido de mal en peor. Para empezar tomo una ducha fría, pues el calentador estaba apagado y nadie le hizo el menor caso para que lo prendieran, sus padres estaban muy ocupados preparando un viaje, seis días a un congreso de celulares.

Después su wc se descompuso, si de pronto, cuando jalo la palanca, comenzó a salir agua por el tanque y ella que ya estaba lista para salir, termino empapada, al menos tuvo suerte de que Bob cerro la llave de paso, si no la casa se hubiera inundado, y por eso tuvo que volver a cambiarse, se le hizo tarde y por lo tanto ya no alcanzo el autobús, corrió hacia la escuela y comenzó a llover, un auto la empapo, cuando llego a la escuela, decidió mejor no entrar, ese día ya había tenido demasiados contratiempos. ¿Regresar a casa? No para que, sus padres ya se habían ido al aeropuerto.

No les preocupaba dejarla sola, ya era grande para cuidarse, cansada de la carrera, decidió sentarse en las escaleras de la entrada de la escuela, sintiendo las gotas de lluvia sobre su piel, total, ya no podía estar mas mojada. De pronto siente como el agua pluvial deja de caer sobre ella, no alza la mirada, pero certeramente es solo ella quien se ha dejado de mojar, voltea y ve a su lado, parado a Arnold que sostiene un paraguas con el que la cubre y se cubre él.

– ¿Que haces aquí afuera Helga? Mirate estas toda mojada, te va a hacer daño. – Dice él, tan amable como siempre.

Helga lo mira, se siente extraña, ¿acaba de tener un dejavu o que? – ¿Y a ti que te importa cerebro de mosca? – Replica ella, abrazándose a si misma, esa escena le ha dado frío.

Arnold mira la entrada de la escuela y lanza un suspiro. – Pensé que aún me daba tiempo llegar, pero ya cerraron. – Dice el rubio, refiriendose a entrar a la escuela.

Helga lo mira incomoda. – ¿Y tú porque llegas tarde a la escuela, torpe? Siempre eres muy puntual.

Arnold la mira sorprendido. – Pues… el abuelo dijo que me traería a la escuela, por que iba a llover, así que me confíe, y cuando veníamos hacia acá el auto no arranco, y tuve que regresar a la casa, tomar el paraguas y correr para ver si lograba llegar.

– Vaya parece que este día también comenzó mal para ti Arnoldo. – Dice Helga levantándose y saliendo del paraguas hacia la lluvia.

– ¿A donde vas? – Pregunta él.

– ¡No sé por ahí! ¡No hay nadie en mi casa, mis padres salieron de viaje, así que no interesa! – Dice Helga caminando despacio.

Arnold corre tras ella y la cubre de nuevo con el paraguas.

– ¿Que haces cabeza de balón? – Dice ella parandose en seco.

– ¡Si te sigues mojando así, en verdad vas a enfermarte! – Dice él serio.

Ella lo mira inquieta, él ha estado actuando mas amable con ella, desde lo del incidente en Industrias Futuro, hace algunos meses.

– ¡Te acompaño a tu casa, de verdad me preocupas! – Asegura él.

– ¡Bah! Haz lo que quieras. – Replica ella avanzando hacia el barrio.

Durante largo rato, ambos caminan en silencio, la lluvia cae constante y lentamente sobre Hillwood, Helga estornuda.

– ¡ATCHU!

– ¡Lo ves, si no te cambias te vas a enfermar!

– ¡Ya basta Arnoldo, solo fue un estornudo y ¡Atchu!! – Dice ella un poco molesta, pero sintiendose mal.

Arnold mira la zona por donde están, al menos ya están cerca de sus respectivas casas. – ¿Helga dices que tus padres no están en casa? – Dice él al recordarlo.

– ¡No cabeza de balón, se fueron a una convención y regresan en seis días, la verdad… ¡¡AAAtchu!!! ¡Rayos! ¿Que me pasa? – Dice Helga poniendo una mano en su frente, de pronto comenzó a sentirse pesada.

– ¡Te estas poniendo roja Helga! – Expresa él inquieto.

– ¿De que hablas? – Responde Helga sintiendo una especie de escalofrío que recorre su espalda. – ¡Atchu! AAAHHH… – De pronto Helga siente un mareo tremendo, su mente da vueltas y cae desmayada cuan larga es, mientras Arnold trata de asirla sin lograrlo, por lo que su cabeza rebota feamente contra el pavimento.

– ¡HELGA! – Grita él asustado. – ¿Helga? – Voltea por ayuda alrededor pero la lluvia evita, que halla gente cerca. Como puede la carga, sobre su espalda y camina hacia la pensión, que es el lugar mas cercano, para refugiarse.

– ¡Abuelo, abuela, ayuda! – Grita tan solo entrar.

– ¿Que sucede hombre pequeño? – Dice Phil, preocupado al oír la voz de su nieto, seguido detrás por la abuela.

– ¡Ayudame Helga se desmayo, creo que tiene fiebre! – Exclama el atemorizado.

– ¡Cielos! – Expresa el anciano al ver a la niña en los hombros de Arnold. – ¡Damela! – Dice el hombre mayor, tomando a Helga en brazos y recostándola en uno de los sofás de la casa.


Helga abre lentamente los ojos, no logra ver con claridad, recorre con la media vista, el sitio que la rodea. Posa su mirada en una anciana que dormita cerca suyo, ella imagina que debería haber una lampara cerca de ella, así que tantea un poco para alcanzarla, pero solo se golpea el codo con el buró.

– ¡Ay! – Expresa con una mueca de dolor.

Esto despierta a Gertrude, que al verla despierta comienza a gritar. – ¡Eleanor despertó, despertó!

Se escuchan unos pasos acercándose. – ¿Despertó? – Dice Arnold entrando aceleradamente al cuarto, seguido por su abuelo.

– ¡Si mira! – Dice la anciana mujer, encendiendo una lampara cercana.

Entonces la ve, tiene los ojos bien abiertos y una fuerte expresión de desconcierto.

– ¡Ah, Helga que bueno que despiertas, ya estaba preocupado por ti! – Dice él acercándose a ella. – ¡Te dije que te ibas a enfermar!

Ella lo mira con extrañeza, luego mira a la mujer, después al abuelo y de nuevo mira a Arnold.

– ¿Quien es Helga? – Dice ella con duda.

Arnold la mira, recuerda esa expresión en ella, solo una vez la ha visto y fue cuando ella perdió la memoria, después de que el le dio un pelotazo, con una bola de béisbol.

– ¿Helga… sabes quien soy yo? – Pregunta sobrecogido.

Ella mira alrededor de nuevo y sonríe. – ¿Eleanor?

– ¡Oh no, no puede ser! – Dice Arnold angustiado. – Mientras su abuela y el abuelo, lo miran sin entender que pasa.

Continuara…

¿Que? ¿Suena extraño? Pues mas o menos, la historia de el capitulo donde Helga pierde la memoria, es excelente, salvo que el efecto le duro muy poquito a Helga, y luego ella misma se saco del juego, por no esclavizar a Arnold, pero siempre he querido saber, que habría pasado si él la hubiese seguido cuidando, y mas en este punto donde Arnold ya sabe, que ella siente algo por él. Se supone que este es un poco mas relajado que el de "mas allá del paraíso" , pues van a haber algunas escenas hilarantes, eso espero, y poco menos drama, haber si les gusta, espero que si. Cuidense y nos seguimos leyendo.

Atte. Rei Hikaru Chiba. Love Love Arnold y Helga.