Naruto Copyright © Masashi Kishimoto
!Advertencia: Slash, ooc, mpreg.
!Extensión: 1.079 palabras.
!Reto: Un mes con ItaDei. Día correspondido: 27.
!Beta R: No está beteado.


Pregnant.
Capítulo I.
Por: ddeıSmıle


¡Wtf! ¿Embarazado?


Deidara se mantuvo callado.

Kakuzu estaba bastante sorprendido, realmente esperaba unos cuantos gritos, una que otra bomba, quizá hasta un muerto con lo cual complacería a Hidan, pero no eso.

No ése silencio.


El rubio cerró la puerta tras de sí airado, camino directo hasta el final de la habitación y se regreso, repitiendo el movimiento una y otra vez.

Estaba cansado de Itachi, no lo dejaba ni hacer ni vivir, nada, ni siquiera entrenar. Cualquier cosa que debiera o quisiera hacer, Itachi se encargaba por él, con o sin su permiso.

Su paso se detuvo lentamente.

Y aquello era absurdo, no estaba falto de alguna extremidad —y cuando lo estuvo, Itachi no le prestó atención— no necesitaba al Uchiha, aunque era un punto positivo que se encargara de darle la comida, ya que últimamente tenía hambre todo el tiempo. Pero era todo, no quería más.

Incluso Pein estaba perdiendo la paciencia ante la actitud del moreno. No lo dejaba hacer esfuerzos, le sorprendía que lo dejara estar de pie.

Deidara miró su figura a través del espejo de cuerpo completo. La capa Akatsuki estaba abierta pues tenía demasiado calor y eso arruinaba su estado de ánimo —sin contar la existencia de Itachi. Sus manos se deslizaron hasta su cintura dejando atrás la capa.

¿Qué era eso? Abrió los ojos a más no poder.

Su mano se deslizó con suavidad y su corazón se aceleró.

Mierda, tenía una cosa-rara en su estomago, estaba muriendo, seguramente era eso. Quizá era un monstruo, algún bijū que se coló dentro de él y ahora Pein lo mataría. Si, estaba más que muerto.

Sólo le quedaba una opción.

Kakuzu. Y una gran suma de dinero.


—Estás jugando, hn.

Kakuzu no respondió. No tenía mucho que decir, era simplemente ilógico, no tenía ninguna base científica, no tenía cómo explicárselo al rubio ni a él mismo.

—¡Kakuzu voy enserio!

—Yo igual.

La seguridad que manchaba la oscura voz del tesorero causó en Deidara un escalofrío y toda reacción quedó congelada. ¿Cómo? No era posible, aquello no podía estar pasando, él no estaba listo ni físicamente ni emocionalmente, era imposible, era un asesino de rango S viviendo en una cueva de la cual se mudaba cada mes, algunas llegaban a ser imposibles de equipar con algo de luz y la humedad era constante.

—Tengo una teoría —Deidara fijó su atención en él—: realmente nunca había visto ni escuchado de algo así, pero puede hacerse mediante un jutsu, no soy un ninja médico pero sé que es posible gracias al chakra ¿Cómo se hace? No sé. Lo que es un hecho Deidara es que estas embarazado.

El rubio bajó la mirada, por Jashin-sama, ahora él sería… Se sonrojó ¡No tenía una desgraciada idea de qué rayos sería!

—Bueno, a menos que tengas más dinero, esto se acabó.

—¿Qué, hn? ¡No ha pasado ni media hora, te pagué para más!

—No, pagaste para unos cuantos minutos y mi silencio, así que eso cubre tu cuota.

—Pero ¿No vas a estudiar mi estado, hn? —tartamudeó.

Deidara siguió la silueta del Akatsuki con sus grandes ojos cielo.

—Aprende algo Deidara, así se lo enseñaras a tú—hizo una pausa—...hijo. Todo en este mundo se consigue con dinero.

Al desaparecer Kakuzu de su habitación gimió por la frustración, el hambre y el cansancio. No podía creerlo, estaba embarazado, cerró los ojos y lo vio de forma nítida en su subconsciente. Era él, había sido Itachi, por eso lo había estado cuidando ¡Claro, por eso todo el escándalo, llevaba al engendro en su vientre!

Intentó respirar pausadamente. Pero fue inútil, el autocontrol no era su fuerte, se levantó rojo por la rabia, lanzó la puerta con un fuerte estruendo y camino hacia el centro de la cueva. Itachi estaba junto a Kisame, sentados cómodamente, Hidan hacía uno de sus ritos sagrados mientras Tobi hablaba con Zetsu.

Deidara caminó directo hacia el Uchiha quien levantó la vista al escuchar su respiración agitada.

—¡¿Quién mierda te crees para usar mi cuerpo como contenedor, hn? —Itachi se tensó, las mejillas de Deidara estabas rojas debido al esfuerzo— ¡No soy juguetito para que me hagas estragos en el cuerpo sin mi consentimiento! ¿Qué mierda crees que haré con un bebé en mi vientre, hn? ¡Me sacas ésta mierda ahora!

Hidan se volteó impresionado, Tobi y Zetsu callaron ante la noticia y Kakuzu entró deseando saber la respuesta del otro.

—Cálmate Deidara, no es bueno para el bebé.

El rubio abrió los ojos y su cuerpo comenzó a temblar, iba a explotar, sus ojos se aguaron sin poder evitarlo.

—¿El bebé? —murmuró por lo bajo mientras su cuerpo se estremecía por completo—… ¡Te juro que te mato, desgraciado, bastardo! ¿Qu-?

Itachi atrapó el cuerpo del rubio entre sus brazos bajo la expectante mirada de todos, con un dolor de cabeza y el cansancio reflejado en sus ojos desapareció en dirección a su habitación, cargando con el rubio.


Deidara abrió los ojos lentamente, intentó moverse pero tenía un peso sobre él. Bajó la mirada apoyándose en sus codos encontrando la imagen que jamás pensó ver.

Itachi apoyaba su cabeza en su vientre mientras gran parte de su cuerpo descansaba en el suelo rocoso y polvoriento, se veía demasiado pasivo para estar tan incomodo.

—Sólo deseo saber qué se siente ser padre antes de morir.

Deidara dio un bote al escucharlo.

—Pedirte permiso no habría ayudado, es mi hijo y me encargaré de él en cuanto nazca —susurró—, con mi chakra y la ayuda de tus nutrientes el feto crecerá perfecto. No te sucederá nada, de eso puedes estar seguro.

Deidara frunció el ceño. Lo que más le molestaba era ése detalle: La posesión que Itachi mostraba, no eran pareja sólo 'amigos sexuales', sin embargo el Uchiha tenía la manía de apoderarse de todo lo que le rodeara y una vez que él entró en ése grupo Itachi lo arrolló sin más. Ahora utilizaba su cuerpo para sus propios deseos sin siquiera consultarle, aquello no podía disgustarle más.

—¿Cómo rayos vas a tener una familia en ésta pocilga? —Itachi alzó la vista, tomando asiento junto al rubio.

—Sé que actúo de forma irracional y egoísta.

El rubio no esperó una disculpa, frunció los labios.

—Maldición. Soy un asesino pero si algo no puedo soportar es matar a bebés, hn —acarició sus cabellos rubios molesto—, y de cualquier forma también es mi hijo —Itachi no respondió, taladrándolo con la mirada—. Bien, tendremos al bebé.


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