Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling y a la Warner Bros. Todo esto es sin fines de lucro y sólo es mera diversión.

Capítulo I

Era 11 de Agosto de 1981. La familia Weasley estaba feliz, por fin nacería la primera niña después de varias generaciones. «Por fin tendré a mi primera hija», pensaba Molly Weasley, la matriarca de la familia.

Un hombre de cabellera roja caminaba nervioso de un lugar a otro en el hospital San Mungo de enfermedades y heridas mágicas.

Desde un principio, la familia Weasley había optado por traer a su hija al mundo en la Madriguera, el hogar donde todos los anteriores Weasley, todos hombres, habían nacido. Pero algo había salido mal, el bebé era demasiado grande y el parto se había complicado.

En el mismo hospital se encontraba una mujer de bastante belleza, de cabello largo negro y grueso, delgada, alta, de mandíbula cuadrada y ojos negros.

—¿A qué hora nace? —se escuchó la voz áspera de la mujer.

—Está por nacer —contestó una enfermera junto a ella sin mirarla—. La mujer tuvo complicaciones así que los medimagos la están atendiendo.

—Ya sabes cuál es el trato con la mujer, así que apenas nazca me traes el bebé —le dijo la mujer de cabello negro a la enfermera mientras ésta se alejaba.

Molly Weasley esperaba que llegaran los medimagos para ser atendida, ya que los dolores que le provocaban las contracciones eran terribles. Por unas enfermeras se enteró que había otra mujer con complicaciones a la que estaban atendiendo, eran las tres de la mañana así que había pocas personas de turno.

Unas horas más tarde se llevaban a Molly a la sala de parto.

—Hubo una complicación en el parto —dijo la misma enfermera hablando con la mujer de cabello negro.

—¿Cómo que hubo una complicación? ¿Qué ocurrió? —preguntó preocupada.

—El bebé murió —hizo una pausa mientras se miraba los dedos de las manos— en realidad, nació muerta.

—¡Pero eso no es posible! —gritaba la mujer llena de furia— teníamos un trato.

—Lo sé pero las cosas se complicaron.

—Sabes que necesito un bebe, te di una buena cantidad de dinero para que hoy me lo tuvieras.

—Bueno justamente, venía hacerle una pregunta —decía la enfermera en voz baja— acaba de nacer una bebé…

—¿Y qué estás esperando? Tráemela —ordenó autoritariamente.

—Pero esto costará más, la madre será un problema bastante grande —respondió casi en un susurro la enfermera— ella espera a esta bebé desde hace mucho, no creo que quiera venderla como la otra madre.

—Tráemela cueste lo que cueste.

—Necesito un adelanto, necesitaré ayuda para hacerlo y nadie ayuda por ayudar. Usted sabe que…

—Ya entendí lo que me tratas de decir —la interrumpió sacando una bolsita con galeones.

A la misma hora en otro lugar de San Mungo, Molly Weasley, junto a su marido y seis hijos, estaba contenta por el nacimiento de su nueva hija.

—Se llamará Ginevra Weasley —expresó la mujer contenta, mientras recargaba al bebé junto a su cuerpo—. ¿Qué les parece?

—Ginevra Molly Weasley —agregó su marido, que cargaba a un niño pelirrojo de apenas un año.

—Quedo vedla —pidió el pequeño en brazos de su padre.

—Ron, ella es tu hermanita, la vas a cuidar, ¿verdad? —El pequeño sólo asintió con la cabeza mientras miraba maravillado a la nueva integrante de la familia.

—Debo llevarme a la bebé —interrumpió una enfermera entrando en la habitación— tenemos que ver que todo esté bien, ya que tuvo un parto muy complicado.

—No tiene nada ¿verdad? Ginevra está bien, ¿cierto? —preguntó Molly alarmada.

—Señora Weasley, por eso nos llevamos a Ginevra: para asegurarnos de que no tenga nada malo —dijo tranquilamente la enfermera—. Lo mejor sería que descansara, señora Weasley.

—Cariño, la señorita tiene razón, descansa —dijo Arthur mirando a su mujer con ternura—. Niños despídanse de su madre que debe descansar.

Todos los hijos de la pareja se despidieron con un gran beso en la mejilla de su madre y se retiraron.

Arthur, que aún seguía con el menor de los Weasley entre sus brazos, se inclinó para que su hijo se despidiera de su madre, la cual aún estaba muy adolorida por el difícil parto que había tenido. Con los únicos que había sufrido tanto había sido con los gemelos, Fred y George, pero el dolor de ellos fue justificable: eran dos. Nunca se imaginó que sufriría tanto por lo que tanto había deseado en su vida, su única hija.

—Molly descansa. Volveré más tarde, veré si puedo dejar a los niños con tía Lucrezia.

—No te preocupes, cualquier cosa te aviso, tú también debes descansar —dijo Molly, mientras su marido le daba un pequeño beso en labios y se retiraba del dormitorio donde estaba su mujer.

No había pasado ni una hora cuando llegó la misma enfermera a la habitación de Molly.

—Señora Weasley.

—¿Le sucedió algo a mi hija? —pregunto Molly alarmada.

—Siento ser yo quien le de esta noticia pero… —hizo una pausa y bajó la vista para no tener que mirarla a los ojos— su hija falleció.

Un grito inconsolable de dolor y sufrimiento se escuchó en San Mungo. La familia Weasley había perdido lo que por tantos años había esperado. Su hija Ginevra.

Mientras tanto, una mujer con una bebé recién nacida, salía de San Mungo por medio de la red flu. Llegando a una chimenea que se encontraba en un gran vestíbulo de una mansión, las paredes estaban cubiertas por cuadros con los retratos de la antigua familia Lestrange y en medio del vestíbulo, una gran escalera.

—Así que Ginevra…, bueno, me gusta —dijo la mujer hablándole a la bebé— desde ahora tu nombre será Ginevra Bellatrix Lestrange y este será tu nuevo hogar.


N/A: Bueno es el primero capítulo, espero que les guste, es bastante corto pero todos serán más o menos del mismo tamaño.