Capítulo XXIV

Un partido, el término y la ayuda

Finales de Mayo ya se había hecho presente y con ello el último partido de Gryffindor contra Ravenclaw. Todos estaban expectantes antes los resultados que se darían, ya que serían decisivos, estaban bastantes parejos.

Ginny esa mañana se levantó bastante optimista, tenía que atrapar la snitch antes que Cho, se repetía mentalmente a cada segundo. Bajó vestida para el partido, a tomar su desayuno, pero antes de llegar al gran comedor se encontró con Michael que vestía todos los distintivos uniformes de Ravenclaw, con la clara alusión de alentar a su equipo.

—Veo que ya estás preparada para el partido.

—Creo que los dos estamos preparados, veo que estás listo para apoyar a tu equipo.

—No me digas que te enojarás porque apoyaré a Ravenclaw, sabes que tengo que apoyar a mi casa.

—No te he dicho nada y entiendo que prefieras apoyar a tu casa en vez de a tu novia.

—No comiences Ginevra.

—¿Qué no comience qué? Tú eres el que siempre se enoja por quidditch —Ginny lo miró con el ceño fruncido y le aclaró— espero que no te enojes cuando atrape la snitch.

—No te confíes tanto, Cho es una muy buena buscadora y seamos realistas —Michael le trató de sonreír— Gryffindor no está jugando muy bien.

—Amo la manera en que me apoyas. —Se dio la media vuelta y continúo con su camino— Mejor me voy a tomar mi desayuno.

—¡Ginny! —gritó Michael para detenerla, pero ella no se detuvo entrando al gran comedor.

Tomó asiento para comenzar con su comida matutina, quería olvidarse de su encuentro con Michael, pero no podía, comía mientras lo único que pensaba era que tenía que atrapar la snitch costara lo que costara.

Sumida en esos pensamientos estaba cuando una voz lo llamó, levantó su cara de lo que le quedaba de desayuno para encontrarse con la alegre cara de su amiga Luna.

—Tú también —dijo al mirar el águila que traía su amiga en la cabeza.

—Venia a desearte suerte —le dijo animada— sé que el encuentro estará muy reñido.

—Gracias Luna —de inmediato ésta se dio la vuelta agitando las alas de la gran águila que llevaba en su cabeza.

El camino hacía el estadio estuvo seguido de canticos provenientes de los Slytherin, quienes no dejaban el coro de "Weasley es nuestro Rey". Caminó hasta los camarines donde estaba Angelina y el resto preparados para salir al estadio.

Lee Jordan como siempre sería el comentarista del partido, desde la partida de los gemelos se veía bastante apesadumbrado y sin ningún ánimo comenzó a nombrar a los jugadores de Ravenclaw para más tarde comenzar con los jugadores de Gryffindor. Ginny montó su escoba y comenzó de inmediato con la búsqueda de la snitch, sin ningún resultado.

Ron no es capaz de impedir el primer tiro que realiza Davies, el capitán de Ravenclaw, anotando el primer tanto. Alicia trata el contra ataque, pero Bradley le quita Quaffle. Ginny se distrae mirando a Ron. Bradley está por anotar nuevamente, pero Ron es capaz de detenerlo.

Los vítores de las gradas de Gryffindor no se quedan atrás y comienzan a alentar a Ron, mientras Angelina, Alicia y Katie hacían su trabajo como cazadoras, anotando uno que otro punto para Gryffindor. El público está exaltado con las sorprendentes jugadas que ha logrado hacer Ron, por él, el equipo de Ravenclaw no ha logrado anotar mucho.

Ginny buscaba snitch sin suerte, miraba de cuando en cuando donde se encontraba Cho Chang, la cual estaba sin suerte al igual que ella. Rodeaba el campo de juego, subiendo y bajando sin encontrar nada, al parecer la snitch dorada no quería hacerse presente en el juego. Nuevamente Ginny miró hacia donde estaba Chang para ver como aumentaba la velocidad, dándose cuenta que había hallado la snitch. Se encontraba muy lejos de ella, pero de todas formas no se dio por vencida y fue tras ella, por más que Cho estiraba la mano no lograba tomarla, al parecer la snitch era bastante esquiva para suerte de Ginny, rodeó el estadio adivinando el trayecto y pidiendo que Cho no la alcanzara antes, sabía que era un movimiento muy arriesgado, pero era la única forma posible de atraparla. Cuando ya pudo divisarla se lanzó contra ella en picada arrebatándole la posibilidad a Cho Chang delante de sus narices.

Gryffindor estaba eufórico, no podían creer que habían ganado la copa de Quidditch, los cantos de Slytherin se transformaron para el bien de Ron a su favor, celebrando la victoria. Ginny bajó de su escoba aún con la snitch en la mano, alzándola para que todos la vieran, más atrás bajó Cho, quien lanzó su escoba lejos mientras unas lágrimas surcaban su rostro y salía enojada del campo de Quidditch.

El festejo se extendió por horas en la sala común de Gryffindor, Ginny estaba extasiada en su triunfo, no sólo era un triunfo contra Ravenclaw, sino que era también un triunfo contra Chang, quien siempre parecía competir contra ella en todo, aunque no de una manera frontal.

Esa noche durmió plácidamente sin pensar en sus preocupaciones con su madre, ni nada que pudiera haberle afectado en los últimos días podría afectarle, luego del fascinante triunfo que habían conseguido.

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A pesar de que las horas de sueño no habían sido suficientes, para recuperar las energías del partido del día anterior, Ginny no podía borrar la sonrisa de su cara mientras bajaba a tomar desayuno al gran comedor, muchas la saludaban y felicitaban por la hazaña lograda.

En el gran comedor buscó con la mirada a Michael, pero no lo encontró en la mesa de Ravenclaw, ya no seguía enojada por lo que habían discutido el día anterior, ni siquiera lo recordaba, era algo sin importancia y sólo quería verlo, para pasar un rato agradable junto a su novio.

El día pasó como cualquier día normal, casi no vio a Hermione porque ya estaba preparándose para los TIMOS y pensó que Michael como buen Ravenclaw, estaría en lo mismo. Ya al estar todo el día sin noticias de él, decidió ir a buscarlo. Afuera de la entrada de la sala de Ravenclaw, había varios alumnos de primero a punto de entrar y le pidió a uno de ellos si lo podía buscar. Esperó varios minutos y aún no sabía nada de él, cuando estaba a punto de rendirse y darse la media vuelta para volver a su sala común, lo vio salir.

—Llevo montón esperándote —le recriminó.

—Estaba ocupado —ella se acercó a él para saludarlo, pero él la esquivó. Lo miró extrañada. Mientras Michael bajaba la mirada.

—Podrías haber salido para decirme que no querías hablar conmigo.

—¿Viniste a discutir? —dijo mirándola por fin— porque no estoy de ánimos para aguantar esto.

—¿Aguantar esto? ¿A qué te refieres? —puso sus manos en su cintura como jarra, enojándose por la actitud de Michael— ¿A aguantarme a mí?

—¡A tu humillación! —dijo exasperado mirándola con enojo.

—¿De qué humillación estás hablando? —le preguntó sin entender.

—En serio no estoy para tus juegos… Cho lloró todo el día y…

—¿Cho? ¿Qué tiene que ver Cho en esto? —comenzó a caminar perdiendo la posición que había mantenido por un rato, no creyendo de lo que hablaba Michael.

—Mejor hablemos mañana cuando estés más calmada —dijo dándose la vuelta dispuesto a volver a entrar en la sala común.

—¿Más tranquila? Vine a verte y me sales con todo esto —Michael nuevamente se volvió para mirarla a la cara— y ahora resulta que estoy histérica.

—No te he dicho histérica en ningún momento. No pongas palabras en mi boca.

—No lo dijiste, pero lo diste a entender.

—En serio Ginevra, no quiero discutir más y menos por un partido de quidditch.

—¿Quién ha mencionado el quidditch? —dijo ya crispada con todo el asunto.

—A eso viniste, a refregarme el triunfo de Gryffindor y no estoy de ánimo para eso, ya te dije. —Nuevamente se dio la vuelta para regresar a la sala común— Mañana hablamos.

—¡No! —Michael se detuvo a escuchar— Mañana no hablaremos nada. No quiero que me busques más.

La relación estaba mal hace un tiempo, pero jamás había pensado en terminar, tal vez la decisión precipitada, pero se sentía segura, era lo mejor que podía hacer.

—¿Qué estás diciendo? —Michael la miró con el ceño fruncido aún no creyendo en sus palabras.

—Lo que estás pensado —se cruzó de brazo y mantuvo una postura altiva— ¡terminamos!

—¿Eso es lo que quieres? —preguntó orgulloso.

—Sí, es lo mejor para los dos… esto ya no da para más.

Sin esperar una nueva respuesta o bravata de su ahora ex novio, se giró sobre sus talones y se fue a la sala común de Griffyndor.

El haber terminado con Michael, en cierta forma se transformó en un alivio, ya no estaba preocupada de dar explicaciones, tenía más tiempo libre, pero a pesar de todo eso, lo extrañaba, se había acostumbrado a su compañía, a la rutina de preocuparse de él, pero sabía que sólo era cuestión de tiempo para acostumbrarse.

Los T.I.M.O.S. habían comenzado para los alumnos de quinto, Ginny que necesitaba más que nunca la compañía de Hermione o Ron, no podía molestarlos en sus tiempos libres, ya que se dedicaban sólo a estudiar, así que decidió que se dedicaría a volar en su escobar por la cancha de quidditch.

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Los T.I.M.O.S. acababan ese día, Ginny había estado volando toda la semana en su escoba, estaba decidida a que el próximo año se probaría como cazadora para el equipo de quidditch. Se había corrido el rumor que esa tarde se haría algo en la sala común para celebrar el término de los exámenes.

Ginny caminaba por los pasillos de Hogwarts, esperaba encontrarse con Hermione de una vez o mejor aún con Ron para contarle de sus tardes de vuelo.

—¡Hola Ginny! —escuchó a una voz cantarina en sus espaldas, se giró para ver a la emisora. Una sonrisa surcó sus labios al ver a Luna Lovegood.

—Hola Luna —respondió mientras la esperaba.

—¿Qué tal tu semana? Supe que tú y Michael terminaron.

—Ehhh… sí, terminamos.

—Seguro fue lo mejor ¿no?

—Sí, creo que sí. —Ginny adoraba la sinceridad de Luna, pero a veces llegaba a sorprenderla al escuchar sin tapujos todas las ideas que le pasaban por la cabeza.

Caminaban juntas por el pasillo del primer piso, hablando de temas sin importancias, cosas de la vida y de alguno que otro animal extraño de los que Luna solía hablar. En eso iban cuando unas voces les llamaron la atención a ambas.

SI PIENSAS QUE VOY HACER COMO SI NO HUBIERA VISTO NADA…

—¿Escuchaste?

—Creo que viene de ese salón —comentó Luna mientras apuntaba la puerta más cercana, diciendo lo más sensato de esa tarde.

Se acercaron sigilosamente reconociendo de quien eran los gritos.

SEGURO QUE OPINARIA OTRA COSA SI SUPIERA LO QUE ACABO DE…

Ginny entró junto a Luna en el salón interrumpiendo a Harry lo que estaba a punto de decir.

Harry, Hermione y Ron se encontraban dentro, los tres giraron al mismo tiempo de forma veloz, para ver quien entraba en el salón. Harry parecía enojado por la interrupción.

¡Hola! saludó Ginny, vacilante—. Hemos reconocido la voz de Harry. ¿Por qué gritabas?

No es asunto tuyo contestó él con aspereza.

Ginny arqueó las cejas se notaba que el mal humor de Harry, pero su mal trato no la ahuyentaría.

No tienes por qué usar ese tono conmigo repuso fríamente—. Sólo quería saber si podía ayudar en algo.

—Lo siento, pero no, no puedes —respondió Harry.

Eres bastante mal educado, ¿sabes? comentó Luna con serenidad.

Harry soltó una palabrota y se dio vuelta, se notaba que no quería prestarles atención y menos que estuvieran ahí e ignorándolas era la mejor forma.

Espera —dijo rápidamenteHermione— ellas pueden ayudarte… —Ginny no entendía de que hablaba Hermione tan apresuradamente pero le agradó el saber que podría ayudar—. Harry, tenemos que saber si es verdad que Sirius ha salido del cuartel general.

Ya te dije, lo vi…

¡Por favor, Harry, te lo suplico! —pidió Hermione— Sólo comprobaremos si Sirius realmente dejó el cuartel y si es así, partiremos de inmediato a Londres.

—¡Voldemort está torturando a Sirius AHORA MISMO! gritó Harry—. No podemos perder más tiempo.

Hermione pudo convencer finalmente a Harry de ir a la chimenea de Umbridge, para poder comunicarse con Sirius y ver si realmente había salido del cuartel general de la orden del fénix. La idea era simple Ron iría en busca de la profesora Umbridge, le diría que Peeves estaba destrozando el departamento de transformaciones mientras Harry y Hermione entraban a la oficina de ésta y usaban su chimenea para comunicarse con Sirius.

Mientras tanto Ginny y Luna vigilarían los pasillos para desviar a los alumnos diciendo que habría gas agarrotador, despejándolos para mayor tranquilidad.

—¡No pueden pasar por aquí —dijo Ginny a la multitud que se juntaba ante ellas— alguien soltó gas agarrotador!

—Yo no veo el gas —protestó un chico de alta estatura. Ginny lo miró a la cara reconociéndolo de inmediato, era de Slytherin y compañero de su primo Draco, Blaise Zabini.

—Es que es incoloro, —dijo exasperada, pero con una creible voz— pero si quieres pasa y así tenemos un cuerpo para el siguiente idiota que no nos crea —lo desafió.

Zabini la miró provocante, Ginny estaba casi segura que pasaría a través de ella y Luna y se daría cuenta que era una mentira, pero en cambio él le arrojó una pequeña sonrisa y se alejó de ahí. En ese mismo momento pudo escuchar, pero no ver la voz de Hermione que le pedía a Luna que ante cualquier cosa dijeran la señal.

Ya los pasillos estaban completamente despejados, no había nadie cerca, sólo esperaban que Harry y Hermione les dieran la señal que ya habían terminado, pero aún no salían.

—¿Qué haces aquí? —la voz que siempre la perseguía estaba nuevamente a sus espaldas.

—¿Qué quieres Draco? —Draco la miraba desdeñosamente y tras él un montón de alumnos pertenecientes a la patrulla inquisidora.

—Yo te pregunté primero ¿Qué haces aquí? Y con esta —hizo un gesto de asco mirando de soslayo a Luna— Me dijeron que habían lanzado gas agarrotador.

—Bueno… ahí tienes tu respuesta —dijo despreocupada— ahora déjame tranquila.

—¿Estás segura, Ginevra? —Ginny se dio cuenta que si se ponía en contra de él jamás lograría nada, así que trataría por el lado bueno.

—No hacemos nada, Filch nos pidió que alejáramos a los alumnos de este lugar… nada malo —inventó con rapidez.

—Odio que me mientas —refunfuñó Draco. En eso aparecía Warrington con Ron agarrado por la espalda— siempre sé cuando me mienten, sobre todo tú.

—Draco… ¡Luna, CORRE! —pero Luna no se movió de su lugar y de inmediato un chico de Slytherin la agarró. Ginny no alcanzó a escapar cuando Harper ya la tenía aprisionada y quitado su varita—. Draco, dile que me suelte. —Este no le hizo caso y se fue hacía la oficina de la profesora Umbrigde.

—¡Sueltala! —escuchó a Neville en ese momento sin saber de dónde venía.

Los llevaron a todos a la oficina de Umbrigde, Harry y Hermione estaban en las mismas condiciones que ellos, todos atrapados por Umbridge.

Ginny por más que miraba a Draco, éste no le hacía caso, no podía creer que fuera sangre de su sangre, una idea pasó rapidemante por su cabeza, pero la borró de inmediato, ese no era momento para pensar esas cosas.

—Señorita Lestrange —comentó Umbrigde con sorpresa— ¿usted también? —Draco, se vio algo avergonzado, hizo que miraba justo en ese momento por la ventana, como si no hubiese escuchado el apellido de su prima.

Ginny no respondió y Umbrigde tampoco esperó respuesta y comenzó a interrogar a Harry, no consiguiendo nada de su parte. Draco, mientras tanto fue a buscar al profesor Snape, para que le llevara veritaserum y así Harry dijera la verdad, pero a este no le quedaba nada, así que al no poder conseguirla, quiso torturarlo con la maldición cruciatus, pero Hermione no pudo aguantar y comenzó a hablar, pero rápidamente se dieron cuenta que mentía ya que dijo primero que Harry trataba de comunicarse con Dumbledore cosa que sabían muy bien que no era verdad y luego diciendo que tenían el arma secreta de éste.

Umbridge se llevó a Harry y a Hermione con ellos para ver el "arma secreta" que pensaba que estaba oculto en algún lugar de Hogwarts.

—¡Draco! —lo llamó apenas Umbridge había salido de la oficina— Dile suéltame.

—Eres una traidora Ginevra, no entiendo cómo puedes ayudar a estos —recorrió con la mirada la oficina, mirándolos a todos con asco— así que no te soltaré por muy primos que seamos.

—Eres un idiota, ya verás cuando me suelte.

—Cuando Umbridge vuelva con esos idiotas, te expulsarán de Hogwarts junto a todos estos estúpidos buenos para nada.

Lo siguiente todo pasó muy rápido, Ron logró zafarse de Warrington golpeándolo en la entre pierna y quitándole su varita, lanzando de inmediato un desmaius a este y a Crabbe que había estado asfixiando a Neville, pero que ahora golpeaba con el puño en el ojo.

Ginny comenzó a pelear con Harper, este le dio un par de arañazos en la mejilla mientras trataba de soltarse, Neville la ayudó lanzándole un hechizo obstaculizador mientras que Ron, desarmaba a Malfoy, quién en ese momento lo atacaba para sólo romperle el labio.

Ginny miró a Draco, quien estaba acorralado y sin varita, esta sin pensarlo más, le lanzó la maldición mocomurciélago, dejando a su primo lleno de gargajos.

—Te dije que te arrepentirías —dijo Ginny vengativa.

Ron lanzó una carcajada de placer al ver el rostro de Draco, mientras tomaba las varitas de Harry y Hermione.

Luna que parecía ausente de todo miraba por la ventana.

—Se dirigen al bosque —Neville se acercó para mirar también por la ventana.

—Apurémonos para ayudarlos —dijo con convicción.

Corrieron por los pasillos de Hogwarts, hasta llegar a la gran puerta de entrada, la atravesaron rápidamente, Ron parecía que lo llevaba el diablo por la rapidez en que corría, quería llegar lo más pronto a ayudar a sus amigos. Cruzaron la cabaña de Hagrid sin detenerse, ya adentrados en el bosque pudieron dar con ellos.

Ron fue el primero en llegar, detrás de él venía Ginny, Neville y Luna, cuando se encontraron con Harry y Hermione estos estaban cubiertos de sangre. Ron, les entregó de inmediato a cada uno su varita mientras le contaba como habían escapado. Harry contó que Umbridge había sido llevada por una manada de centauros y que ellos habían sido salvados por Grawp, al parecer el hermano menor de Hagrid, quien era un gigante.

Harry nuevamente se exasperaba preocupado por Sirius, les contó que al parecer aún estaba vivo, pero que tenía que ir pronto a Londres a ayudarlo, se tocaba constantemente la cicatriz en su frente.

N/A: Holaaaa! La verdad es que no sé si estaba listo, no lo corregí y pensaba dejarlo un poco más adelante, pero dije que actualizaría ayer y como me dejaron trabajando todo el día no pude terminar, hoy en vez de ponerme a escribir me puse a leer un fic y ahora debo salir al cumpleaños de una amiga y no quería irme sin dejar de actualizar, han esperando demasiado y de verdad les pido mil disculpas, sé que soy una floja, pero trataré de no tardar tanto, al menos no un año XD

Bueno, espero saber si siguen leyendo, ideas, sugerencias lo que quieran… serán bienvenidas y respondidas.

Besos.

Y por cierto!

Happy Birthday Ginny Potter :D