"Oh, Lolita de mi corazón, fuego de mis entrañas", dícese Navokov una vez…….

La idea de la ninfula, plasmada en papel, la historia que narra las desdichas a las que es sometido un infame desgraciado por aquella cría de sirena. Cualquiera diría que contaba la historia de tu vida.

Tu nombre no era Dolores, pero no cabe duda de que hubiera sido lo más ideal.

La cara de niña que escondo al monstruo, un ser que manipula vidas que envidia por negarse morir.

¿Envidias acaso aquello que no pudiste tener, mi pequeña joya? ¿No has entendido aun, tras todo este tormento, que lo que te ocurrió no fue sino el mayor acto de amor que se ha dado?

La belleza de la rosa es efímera, dura lo que el sol desea, se marchita al segundo siguiente y termina putrefacta, seca y olvidada, entre malezas y lodo.

No dejaste opciones en ese momento. Llegaste a la flor de la vida más rápido de lo que hubiera deseado: cuando tu olor y tus colores empezaron a ser codiciados por otros ojos que no eran los míos, cuando tu figura empezaba a desenvolverse, adquiriendo curvas y redondeces que amenazaban arruinar a su virginal poseedora. La alarma llego finalmente, cuando incluso mi voluntad de hierro se mostro insuficiente ante la tentación de tu cuerpo.

Como en la historia, Humbert se estremeció ante la idea de que la pequeña hada perdería su poder cuando desarrollara sus alas……

Los abrazos y besos que tú aun considerabas infantiles, se volvieron a mis ojos insinuaciones que escondían otras intenciones. Por todos los cielos, ¿acaso no estuve días enteros escondido en mi madriguera, luchando contra el deseo de tomarte, aunque fuese a la fuerza?

Pero, sabía que al hacerlo, algo divino se volvería corriente y vulgar………..

Sin embargo, gane esa batalla al encontrar la solución.

No podía dejar que te mancharas, ni por culpa de mi mano o de cualquier otra. Tu belleza debía ser conservada para siempre, algo tan monumental no debía perderse. La rosa mas roja de la Tierra debía permanecer eterna, inmaculada, a salvo incluso de mi mano impura.

Cortar tu suave carne de tajo fue la muestra de todo el amor que podía dar. Te ame al punto de desear que otros te amaran.

Cossette…… eres una obra teñida con sangre y pasión, pues eso hice de ti.

¿Qué son dos almas condenadas a cambio de poder el retratar el amor?, me dije a mi mismo.

"Pero al igual que Lolita, no supiste agradecerlo y simplemente te fuiste………."