¡Uff! Después de muchos siglos sin actualizar, aquí me tienen.

En mi defensa les diré que no es mi culpa. Yo sí quería estar aquí pero factores externos no me dejaron. Pero sí, es que han pasado taaantas cosas...

Les cuento brevemente: Hace unos días cumplí un mes de estar en la Universidad. UNI-VER-SI-DAD. Y estudiando Psicología. PSI-CO-LO-GÍA.

Ciertamente es cansado, cosa que no pensé que sería, pero que lo es. Y pues, dígamos que entre eso, entre que tuve que cambiar radicalmente mis horarios, que duermo a veces en las tardes, y que las tareas entre que son fáciles son muy largas. Pues por eso me tardé.

El capítulo no es la gran cosa, precisamente por ésas razones, pero me esmeré. Y para ya no tenerlos con el Yisus en la boca.

Ya saben, cualquier cosa, derechito a reviews.

Y pues yo me voy ya que la tarea no se hace sola, desgraciadamente.

¡Ah, muchas gracias a todos los que han esperado impacientemente y me han dejado reviews! X3


~Cenizas Doradas~

Chapter 11

La puerta del salón de prácticas, donde se acordó se llevarían a cabo las audiciones, se abrió casi en su totalidad revelando las siluetas de Kalos y Layla. Allí dentro; Mia, León y Yuri ya los esperaban. La rubia, al ver a Yuri con la mirada clavada en ella, tambaleó casi imperceptiblemente comenzando a sentirse sofocada.

Por su mente aún no pasaba la remota idea de cómo reaccionar ante él, y eso sin que se diera cuenta, la tenía caótica.

Mia al notar la atmósfera tensa que se había situado en el lugar, se levantó de su asiento, acercándose a ambos recién llegados.

–Buenos días, Jefe, Señorita Layla– los saludó.

–Buen día, Mia– respondió ella. Kalos simplemente se limitó a asentir –¿Comenzamos ya?– cuestionó presurosa.

–No sabía que tú también ibas a evaluar, Layla– comentó León.

–Kalos pensaba traer a Sora, pero con lo indecisa que puede llegar a ser muchas veces, cambio de opinión–

–Acabas de tocar un buen punto– medio rió.

–La decisión de Kalos me parece muy acertada– habló Yuri. Layla lo miró fijamente –Confío en tu juicio, Layla–

–Te lo agradezco– respondió.

El resto permaneció en silencio al notar el extraño tono de voz que los dos habían empleado. Layla al darse cuenta de ello, tomó asiento a un lado de Kalos bastante alejada del puesto de Yuri, para por fin iniciar las audiciones.

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Fuera del salón una larga fila esperaba. La puerta lentamente se abrió, acrecentando los nervios traicioneros en todos, que luego fueron calmados al ver a Mia salir.

–¿Ya están listos para empezar?– les sonrió.

Todos gritaron emocionados, alzando sus puños al aire, por seguramente sugerencia de Sora.

–La primera en pasar es Anna Heart– leyó en su lista. Segundos después pestañeó repetidas veces –¿Anna?–

–¡Sí, sí, por aquí!– se hizo captar la aludida.

–¿Qué estás-…?– quiso preguntar.

–Vamos, vamos, déjame pasar, Mia– la interrumpió presurosa –He estado esperando toda mi vida por esto– añadió.

La chica entrecerró los ojos, mirando a su compañera con cierto grado de desconfianza, limitándose a sólo entrar y volver a cerrar la puerta.

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Uno a uno fueron entrando y saliendo respectivamente.

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Después de un par de horas, Kalos revisó minuciosamente las listas que Yuri le había proporcionado, calculando que por lo menos ya habían evaluado a la mitad de los aspirantes. Lentamente se dirigió al resto de sus compañeros que lo miraban expectantes.

–Nos tomaremos un descanso– les informó –Reanudaremos las audiciones en una hora–

Inmediatamente la menor salió fuera del salón a informarle al resto, quienes seguramente, irían a la cafetería a recargar energía. León por su parte salió lentamente, sin decirle nada a los demás, y yéndose con rumbo desconocido. Finalmente Kalos fue el último de los tres en abandonar el lugar, no sin antes echar una discreta mirada a los dos rubios que se habían quedado rezagados con semblantes serios.

La ex-estrella de Kaleido comenzó a avanzar lentamente hacia la salida, atenta a los movimientos de Yuri, que aún no se decidía a salir tampoco.

–Layla– la detuvo él.

–¿Dime?– lo cuestionó.

–Necesitamos hablar–

–¿Sobre qué asunto?–

–Sobre lo que pasó entre nosotros– le aclaró.

La garganta de la rubia poco a poco se resecó, haciéndole difícil el paso de la saliva, mientras que sus piernas flaquearon por un instante. Un par de segundos después, apretó los puños, mirándolo fijamente.

–Escucha, Yuri. Yo ya olvidé eso– mintió con seriedad –Y espero que pronto tú también lo hagas–

–¿Estás segura, Layla?– la interrogó.

Layla Hamilton frunció el ceño.

–Por supuesto– asintió.

Inmediatamente el semblante de Yuri decayó.

–Será mejor que mantengas tu mente despejada– lo aconsejó –No quiero que termines por afectar el resto de las audiciones–

Segundos incómodos después, Layla salió del lugar.

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Los tacones de la mujer resonaron con fuerza por uno de los tantos pasillos, de ésos que rara vez eran transitados a pesar de todas las personas que entraban y salían de Kaleido Stage, y que afortunadamente en ésos momentos sólo uno que otro había pasado por su lado. Pocos segundos después, sus pies se quedaron completamente estáticos, mientras ella suspiraba intranquila. Sus ojos azules miraron el suelo, casi examinándolo, era tan limpio y brillante.

Tanto que podía distinguirse.

–Luce triste, señorita– le dijeron.

Rápidamente ésta alzó la mirada, no viendo en primera instancia a alguien, pero luego visualizando una pequeña figura. Casi como un muñeco muy larguirucho. Instintivamente pestañeó confundida no pudiendo ocultar su rostro de sorpresa y confusión.

–¿Fool…?– pronunció.

–Así es, mi pequeña estrella–

–¿Qué?– soltó –¿Por qué te estoy viendo?–

–Eso es porque nuevamente tienes un deber–

–¿Acaso ocurre algo malo con Sora?– inquirió alarmada.

–No, ésta vez Sora no tiene nada qué ver– negó tranquilo.

–¿Entonces?– preguntó –Explícame, Fool– le exigió.

–Después de realizar la Técnica Fantástica y la Técnica Angelical, hay otra magia más–

–¿Otra magia dices?–

–Así es– asintió –Pero ésta vez Sora no es la indicada para realizarla–

–¿Por qué?–

–Indiscutiblemente Sora es una buena chica, ha superado todos los retos que se le han impuesto y ha demostrado tener un gran corazón, sin embargo, ella no es la candidata ideal– comenzó solemne –No está en tiempo y condiciones de hacerla–

–¿Y yo sí?– inquirió, algo sarcástica.

–A pesar de haber estado fuera del escenario por una lesión no son requerimiento las habilidades físicas. Lo que ésta magia busca en realidad es… sincerar el corazón de una persona–

–¿Sincerar el corazón?– cuestionó abrumada.

–Tú estás negando tus sentimientos, ignoro las razones, pero es por eso que tú debes realizar la magia– le explicó.

–¿Y… cuál es el nombre de ésa magia?–

–Su nombre es: "El Amor"–

–¿Amor…?– repitió.

–Sin duda es de las magias más complejas que pueden existir, pero que se lleve a cabo, depende solo de ti– terminó por decir, antes de desaparecer.

–Amor…– murmuró bajito –¿Me están diciendo que… yo estoy enamorada de Yuri?–

De prisa optó por salir de las instalaciones de Kaleido, recargándose en la barandilla que daba al mar, antes de que alguien más la interceptara y percibiera su inusual estado de ánimo. La brisa del medio día le pegó de frente, haciéndole mecer sus largas hebras doradas, y agachar la mirada al mar completamente azul.

En ése instante, deseaba fervientemente que Macquarie se encontrara allí, dispuesta a aconsejarla.

–Él fue mi primer compañero de actuación… y el único que pudo convencer a mi padre de que fuera a verme actuar– musitó.

–Él ha hecho una gran hazaña, ¿no es así?– la cuestionaron por detrás.

Layla volteó con rapidez, topándose con su amiga Cathy Taymor, quien la veía con un gesto divertido en el rostro. La rubia inmediatamente frunció el ceño con intriga.

–Mia me contó del súper-mega-espectáculo que van a hacer y simplemente no podía perdérmelo– se explicó.

–Oh, es eso. Entiendo– respondió regresando su mirada al mar.

La pelirroja arrugó el ceño con peligrosidad, recordando cuán insufrible podía llegar a ser la rubia, sin siquiera llegar a proponérselo.

–¡Diablos, Layla!– gritó exasperada –¿Cuánto tiempo más vas a seguirlo negando?–

–¿Negar el qué?–

–¡Estás enamorada, tu rostro dice eso por todas partes!– respondió.

–Cathy…–

–Escucha, te daré un consejo porque me considero tu amiga: no importa cuánto te quiera Yuri, si tú sigues rechazándolo y negando tus sentimientos, vas a terminar por perderlo– le dijo seria.

La mujer guardó silencio después de escuchar las palabras de su colega, sintiendo también, cómo ella se daba la vuelta adentrándose en Kaleido. Cathy la conocía, tal vez no tan bien como otros, pero sí lo suficiente como para saber que guardaría silencio si no sabía qué contestar.

–Fool dijo "amor" y Cathy "enamorada", ¿será mucha coincidencia?– se dijo.

O tal vez sea la verdad…