SUPERGIRL FANFICS

Estos relatos de fanfics que hice son bajo mi propia imaginación, por el motivo de ver varias versiones de Superman en los cómics, en los dibujos animados para la televisión y en las películas; donde el protagonismo de Supergirl estuvo en el segundo plano, ya que los mismos seguidores de Superman se identifican con el personaje kriptoniano masculino.

La participación de Supergirl ha sido escasa en general, independiente que la hayan dedicado en algunos cómics, en una película, muy desagradable para muchos; o en algunas apariciones, tanto en el seriado de Smallville, como en la Liga de la Justicia.

En otros términos, Supergirl era un personaje secundario (y como decimos en Colombia, un personaje de relleno), dejándome bastante confundido y decepcionado. Por lo cual, decidí escribir estos fanfics bajo mi propia imaginación, para que en un futuro no lejano Supergirl tenga su propio programa, sea en dibujos animados (inclusive anime, bajo permiso de DC Comics), un seriado dramatizado o una película que valga la pena.

PRIMER FANFIC: SUPERGIRL Y LA FUERZA ENERGÉTICA

Es claro que este fanfic está basado de la película que fue realizada en 1983 y lanzada en 1984, producida por Alexander e Ilya Salkind y protagonizada por Helen Slater. No obstante, hay varios aspectos y situaciones que no están claras ni han sido relatadas en la película.

Cabe aclarar que Supergirl fue creada por Mort Wersinger, Otto Binder y Al Plastino, para las historias de los números de Action Comics; actualmente, Supergirl es propiedad de DC Cómics.

PRIMER CAPÍTULO: LA CASA DE EL EN KRIPTÓN.

Todo empezó en el Planeta Kriptón, donde conocemos de las diferentes historias y relatos, sobre la difícil situación que sucedió a los habitantes de aquel planeta, antes de su destrucción.

En primer lugar, algunos consideraban que Zor-El, hermano de Jor-El, era una persona malévola quien intentó realizar sus propios objetivos, sin el consentimiento de su hermano mayor; en ese mismo sentido, quería entablar una relación amorosa con Lara, esposa de su hermano. Sin embargo, toda esa versión no era cierta.

Otros consideraban que Zor-El era una persona pacífica, de buenos sentimientos; un kriptoniano interesado en las decisiones de su hermano ante el Consejo Superior, para colaborar en sus trabajos y experimentos que eran benéficos para aquel planeta.

Algunos decían que los integrantes de la Casa de El viajaron antes al Planeta Tierra, para analizar sobre la posible idea de traslado entre planetas, caso que era cierto. Aunque nunca tuvieron inconvenientes en ello, algunos habitantes de la Tierra vieron la aparición de una que otra nave en los cielos, de hecho, los kriptonianos tenían una tecnología avanzada para no ser detectados por la tecnología humana, rudimentaria de aquella época.

Regresando a Kriptón, Jor-El se enteró de la rebelión del general Zod, quien quería provocar una guerra; decidió ir junto con los Guardianes Kriptonianos en dar captura, encarcelarlo y enviarlo a la Zona Fantasma.

Al siguiente día, en la Casa de El, Zor-El estaba preocupado de lo que estaba investigando, avisó a su hermano, quien a su vez analizaba algunos asuntos.

-Hermano, tenemos que hablar-.

-Por ahora no tengo tiempo– respondió Jor-El caminando.

-Es de suma importancia… es sobre nuestro planeta– insistió Zor-El.

Jor-El no tuvo más remedio que escuchar a su hermano:

-¿Es importante lo que me quieres decir?-.

Zor-El lo llevó hacia la parte más profunda de la casa, indicó con el índice de su mano derecha el movimiento frecuente del suelo, causando grietas grandes que poco a poco comenzó en abrir, saliendo un líquido de masa incandescente. Al ver, Jor-Él lo presagió.

-Tienes toda la razón, sabía que por diferentes causas que acontece en estos momentos, nuestro planeta tendrá el riesgo de chocar con el sol rojo dentro de poco tiempo- .

-¿Cuáles causas?– Preguntó preocupado Zor-El.

-Lo de Kriptón es algo que se podía corregir ante la rebelión de Zod, con su manipulación a los cristales…– manifestó Jor-El, quien a su vez confesó –no obstante, la otra razón es que alguien diferente a nosotros, a quien conozco, solamente por un simple deseo que tuvo en revivir a un ser amado bajo su propia magia, vulneró varias dimensiones del Universo y no puso caso de mi advertencia, ocasionando que el planeta Kriptón vaya en curso directo hacia el sol rojo y no en su curso habitual–.

-No puede ser, ¿cuánto tiempo va a chocar nuestro planeta?– Insistió intranquilo Zor-El.

-Creo que en pocos meses– respondió reflexivo Jor-El.

-Entonces debemos que hacer algo de una vez, hay que evacuar a todos los kriptonianos y trasladarnos a un planeta seguro– aconsejó desesperado Zor-El.

-Imposible… primero, porque no tenemos lo suficiente para evacuar a todos, y segundo, porque El Consejo Superior prohíbe esa operación– dudó Jor-El.

-Pero hermano, eres consejero…– exhortó Zor-El –es importante que los convences sobre esta situación tan crítica que podría pasar, si no prevenimos, podíamos morir-.

-Haré lo que esté a mi alcance en persuadir a todo el Consejo; si ellos no nos creen, trataremos de evacuar entre nosotros– Jor-El concluyó y marchó hacia el Consejo Superior.

Mientras tanto, Allura, la esposa de Zor-El, avisó alarmada sobre otro acontecimiento.

-¡Ya nacerá el niño!-.

-Mi hermano se fue hacia el Consejo Superior– expresó impresionado Zor-El, sabiendo que Jor-El estaba pendiente del nacimiento del primogénito –lo único que podemos hacer es atender el parto de Lara– y ambos fueron en su auxilio.

Mientras Jor-El expuso ante los miembros del Consejo Superior las razones del posible choque de Kriptón, el parto de Lara era complicado por las fuertes contracciones que sufría, no obstante nació el hijo sano. Por su lado el Consejo Superior, al escuchar los alegatos del ilustre kriptoniano, dio el dictamen negativo advirtiendo que si apelaba sobre ese asunto lo condenarían como traidor, con pena de presidio en la Zona Fantasma.

Decepcionado y ensimismado, Jor-El regresó a casa, donde sus familiares lo recibieron felices por el nacimiento de su hijo, pero al verlo reservado, preguntaron sobre lo ocurrido.

-El Consejo reprochó a mis argumentos sobre la destrucción de Kriptón, me advirtió que si apelamos sobre este asunto, nos encarcelarán; no hay nada de qué hacer…-.

Zor-El, Allura y Lara se entristecieron, a pesar de eso, Zor-El obtuvo una idea:

-Si el Consejo no quiere, nosotros iremos con nuestros amigos y vecinos-.

-Imposible…– negó su familiar –si arriesgamos, nuestra familia quedará deshonrada por el Consejo-.

-Hay que hacerlo, así sea a escondidas de ellos y sus Guardianes– Insistió su hermano.

Cuando comenzó la fuerte discusión entre hermanos, el hijo de Lara empezó a llorar; Jor-El paró la discusión, vio al niño en los brazos de su amada y se calmó.

-¿Este es nuestro hijo?– Curioseó Jor-El.

-Sí Jor-El– reveló optimista Lara, entregando el bebé a los brazos de su ser querido, quien se contentó y lo alzó hacia arriba, haciendo que el bebé sonriera.

-¿No crees que nuestro hijo yacería como otra víctima más de este posible desastre?– Insinuó Lara, Jor-El negó con la cabeza –entonces… vámonos todos-.

Jor-El pensó otra vez y adquirió una idea.

-Para no tener contrariedades, te propongo que vayas a la ciudad de Argos, allá debes escoger y fabricar grandes barreras de plomo resistentes, para encerrar toda la ciudad lo más pronto posible. Estoy seguro que con eso podrán resistir ante la explosión, aunque los efectos de la misma los llevarán hacia una dimensión diferente– sugirió Jor-El a su hermano.

-Acepto tu propuesta– asintió Zor-El, surgiendo una duda -¿Nos acompañarán?-.

-No…- la negativa de Jor-El dejó desalentado a su hermano.

-¿Por qué?– Inquirió con voz alta Zor-El.

-Tengo algo pensado para mi hijo… a quien lo llevaré hacia el Planeta Tierra– contestó Jor-El, dejando abrumada a Lara.

-¿La Tierra?– ella indagó.

-Así es…- respondió Jor-El, explicando –es hora de que nuestro hijo debe cumplir algo muy importante en ese planeta, para que allá no ocurra lo mismo que está ocurriendo a nuestro planeta; transmitiré toda la sabiduría en una nave, controlado por el poder de los cristales-.

-Pero es imposible– reaccionó desconfiada Lara, quien exclamó -¡no podrá sobrevivir!-.

-Lara, por favor…– Jor-El trató de sosegarla –nuestro hijo es la única esperanza para prevenir que los habitantes de La Tierra no cometan el mismo error de nosotros-.

Después de la discusión, Zor-El y Allura se despidieron tristes de Jor-El y de Lara, luego marcharon hacia la ciudad de Argos, donde dialogaron con un conocido de la familia, su nombre era Zaltar.

-¿Entonces su hermano quiere que esta ciudad sobreviva de la explosión?– preguntó investigando Zaltar.

-Así es– respondió Zor-El.

-Entonces no hay tiempo que perder, ayudaré en lo que vas hacer– expresó decidido Zaltar.

Pasó el tiempo en la construcción de las barreras. Días antes de la explosión, Zor-El contactó a su hermano.

-¿Han hecho lo que requerí? – Preguntó Jor-El.

-Sí, nos falta algunos detalles de forzamiento de la ciudad, todos acá nos están colaborando y el Consejo de esta ciudad decidió apoyarnos– reconoció Zor-El.

-Qué bueno por ustedes, estoy seguro que se salvarán; cuando mi hijo sepa que Argos City exista, los buscará y los ayudará, aunque será difícil para él– comentó prudente Jor-El.

-Lo sé… hablando de ello, ¿pudiste construir la nave para Kal-El?– Cuestionó Zor-El.

-Claro, a escondidas del Consejo Superior, concluiré la nave– contestó Jor-El.

-¿Cuándo tiempo falta?– preguntó Zor-El -¿para que este planeta choque contra el sol?-.

-Mañana…- reveló sereno Jor-El –solamente quiero comentar algo…-.

-¿Cuál?– Preguntó Zor-El.

-Cuando decidan tener un hijo, espero que en un tiempo lejano pueda conocer a Kal-El y compartir con él en La Tierra en la misión que él cumplirá cuando sean adultos, si lo hacen, protegerán a La Tierra, eso es lo único que quiero – expuso Jor-El.

-Si eso es lo que quieres, se hará, nosotros estaremos siempre unidos, te aseguro hermano que no desfalleceremos en conocer a Kal-El cuando haya crecido– dijo Zor-El, añadiendo al final –Nunca olvidaré todo lo que hemos hecho y compartido-.

-Hasta siempre… hermano– despidió Jor-El.

Zor-El quedó triste, tomó un respiro, se tranquilizó y fue a terminar de fortalecer las barreras en la ciudad de Argos.

Pasó un día, los kriptonianos de Argos City supieron sobre la destitución a Jor-El del cargo de consejero por parte del Consejo Superior, sin embargo, Jor-El y Lara metieron a Kal-El dentro de la nave para lanzarlo hacia el viaje.

Minutos después, el planeta se acercó hacia las llamas del sol rojo, comenzando a tener constantes sismos y la subida del magma incandescente a la superficie; provocando un gran pánico a todos los kriptonianos. Los habitantes de Argos City se agacharon, con un semblante de miedo y temor reflejado en sus rostros.

Todo estaba perdido, Kriptón explotó.

Minutos después, la ciudad de Argos sufrió fuertes movimientos y grandes golpes en las barreras de protección, luego todo se calmó.

Horas después Zaltar ordenó el retiro de las barreras, al retirarlas se abrió un campo de energía en los enormes arcos que rodearon a la ciudad, todos vieron la plena oscuridad que envolvía.

-¿Dónde estamos?– preguntó Allura.

-Estamos en una dimensión diferente– la respuesta de Zaltar dejó aturdidos a los sobrevivientes –creo que estamos en el Espacio Interior-.

-¿Y ahora, qué haremos?– indagó una kriptoniana, mirando estremecida al lugar.

-De ahora en adelante viviremos, no hay nada que temer en esta dimensión- indicó Zor-El, quien pidió a Zaltar -necesito que me entregue las fuerzas energéticas como son los cristales, la energía solar sustraída y el Omegahedron–.

Mientras Zaltar entregaba a Zor-El las fuerzas energéticas para ponerlas en funcionamiento y dar vida a la ciudad, Allura avisó a Zor-El.

-Quiero contarte algo-.

-¿Te refieres a Kal-El?– Indagó Zor-El.

-No es sobre él, es sobre nosotros– comentó Allura con disimulo.

-¿Qué me quieres decir?– Preguntó Zor-El.

-Tendré un hijo tuyo…– las palabras de Allura agradó a Zor-El, olvidando de todo lo que aconteció abrazando a su esposa, quien sugirió sonriente –no me aprietes tanto–.

-¡Mi amor!, es la mejor noticia que he escuchado en toda mi vida– expresó alegre Zor-El –cuidaremos nuestro hijo con todo nuestro cariño, con él formaremos una nueva familia-.

Escrita inicialmente el martes, 29 de diciembre de 2009.

Editada para el Sitio Bagatela: miércoles, 31 de marzo de 2010.

Primera corrección: miércoles, 11 de enero de 2012.

Segunda corrección: sábado, 27 de octubre de 2012.

Tercera corrección: miércoles, 21 de mayo de 2014.