Disclaimer: Todo lo que reconozcan, no es mío.

Cap 1Abriendo los ojos.

Bella´s PoV:

Hace algunos años pensaba que mi vida era perfecta. Tenía una beca para una buena universidad, una magnifica relación con mis padres, un perfecto y caballeroso novio y un pequeño y acogedor departamento en Seattle.

Sin embargo con el tiempo, me di cuenta de que estaba en un gran error.

Todo empezó una tarde lluviosa de Abril, llegué a mi casa por las vacaciones de pascua y en cuanto puse un pie en el salón de mi hogar, lo sentí. La tensión entre mis padres era palpable, Charlie tenía la vista clavada en el suelo, mientras que los ojos de René estaban llenos de culpa y tristeza.

Cuando mi madre confesó lo que había hecho no me lo podía creer. Ella se había estado viendo por dos meses con Phil, un amigo suyo de la infancia. Mi padre se derrumbó. Con lágrimas de impotencia en sus oscuros ojos vio a mi madre partir, del brazo de su nuevo y joven novio.

Pasé unos meses con Charlie en Forks, ayudándolo a salir de ese profundo abismo en el que había caído. Jake siempre estuvo allí, ayudándome, dándome su incondicional apoyo.

Después de un tiempo, las cosas volvieron a ir mejor. Mi padre comenzó una relación con Sue Clearwater. Entonces retomé mi vida donde la había dejado. Volví a la universidad. Jake y yo seguíamos viéndonos, aún así, el hecho de que él siguiera viviendo en Forks enturbió muchísimo nuestra relación. Me llegué a plantear seriamente terminar con Jacob, pero sabía que él estaba enamorado de mí y no podía hacerle daño. Cada vez que me imaginaba dejando a Jake, la imagen de mi padre con el corazón roto por René volvía a mi cabeza.

Así que me limité a tratar de convencerlo para que viniera a vivir conmigo de una vez por todas. Yo lo necesitaba a mi lado, extrañaba sus risas y su forma de alegrarme la vida solo con estar cerca. Y después de un tiempo, él por fin aceptó.

Los primeros meses fueron geniales, o eso pensaba. Jake y yo compartíamos-además de una relación amorosa perfecta-una gran y profunda amistad. Seguimos con nuestras vidas, él montó el taller mecánico de sus sueños y yo seguí estudiando.

Entonces pasó, nunca supe cuándo comenzó, creo que me di cuenta del problema cuando se plantó ante mis ojos en forma de mujer. Sí, de mujer. Y esa mujer, tenía nombre y apellidos, además de una jugosa y dolorosa historia que prácticamente destruyó mi corazón. Jessica era el nombre de la mujer con la que Jake me engañó durante meses. Le pedí explicaciones, y él se excusó diciendo que yo estaba demasiado ocupada para él, que siempre tenía cosas que hacer y que se sentía solo. Al principio lo eché de mi casa-de malas maneras, cabe aclarar-lo insulté e incluso llegué a golpearlo con una sartén.

Pero claro, eso solo fue al principio. Después Jake me hizo recordar todo lo que habíamos pasado juntos. Los años que llevábamos de relación, él siempre estuvo hay para mí y me sentí culpable por no darle una segunda oportunidad. Me aseguró que lo suyo con Jessica fue sólo sexo, entonces accedí.

Volvimos a intentarlo, pero las peleas entre nosotros eran pan de cada día. Yo simplemente no podía olvidar la traición, me volví desconfiada. Pasé demasiado tiempo echándole en cara lo que me había echo, mi lado oscuro se regocijaba haciéndolo sentir mal, recordándole que por traicionarme, no tenía perdón.

La relación entre nosotros se estaba volviendo insostenible, casi no hablábamos y las veces que lo hacíamos era para reprocharnos o discutir. Jacob empezó a beber más de la cuenta y mis notas en la universidad bajaron por el estrés que estaba sufriendo.

El día que el decano de la universidad me llamó a su oficina, alertado de mi comportamiento huraño y de mi bajo rendimiento en clases, supe que tenía que hacer algo para cambiar. Y así fue como llegué a la terapia de parejas del doctor Hale.

—Buenas tardes, somos Jacob Black e Isabella Swan—Jake se presentó ante la pequeña chica morena que nos miraba sonriente. Le devolví la sonrisa, contagiada de su alegría y ella nos guió a través del lugar hacía la que sería nuestra habitación en la cabaña.

—Bienvenidos y espero que disfruten—La chica nos dejó solos y Jake se giró hacía mí con el ceño profundamente fruncido.

Suspiré, anteponiéndome a la nueva discusión que se generaría entre nosotros, y me dejé caer en la cama.

—Bella, ya sabes que estoy dispuesto a intentar cualquier cosa ¿Pero esto?—Jacob señaló a nuestro alrededor.

El cuarto era de un tamaño mediano, lo justo para el armario de caoba, la cama doble y un par de mesitas de noche. El suelo de madera gastada olía a limpiador de limón y las dos ventanas pequeñas, tenían unas bonitas cortinas azul claro. Suspiré y asentí con la cabeza.

—Mira Jake, llevamos dos meses peleando por todo. Sí Jasper dijo que esto podía funcionar, lo intentaremos—Me levanté de la cama para inspeccionar el baño. No tenía nada especial, una bañera grande, el lavamanos y el inodoro, todo blanco perla con adornos grises.

Recargué mis manos contra el lavamanos y me miré en el espejo.

¿Cómo llegué al despacho del Doctor Hale? Pues gracias a una de nuestras discusiones. Cerré los ojos y dejé que los recuerdos me embargaran.

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Ese día, salí de la casa gritándole todos los insultos que conocía a Jacob, azoté la puerta y me dirigí hacía el ascensor. Justo cuando las puertas de este se abrieron, una mano se colocó suavemente en mi hombro sobresaltándome.

Hola, soy Rosalie Hale. Soy tu vecina—Me dijo la chica, una despampanante rubia de ojos celestes, le sonreí forzadamente, no era tiempo para cordiales presentaciones.

Encantada, Bella Swan—Musité, apreté su mano tenuemente y me di la vuelta para entrar al ascensor.

Espera Bella—Suspiré con cansancio, no quería pagar mi mal humor con la vecina, así que juntando todas las fuerzas de mi cuerpo me giré a mirarla con una expresión cordial en mi rostro—Mira sé que no es de mi incumbencia, pero los escuché pelear tantas veces que terminé por cansarme—Me sonrojé profundamente ¡Lo que me faltaba, ahora ella seguramente amenazaría con denunciarme por los gritos diarios en mi casa!

Lo siento—Me disculpé con un suspiro, levanté mis manos para darle alguna excusa, pero ella volvió a hablar.

No te juzgo chica, créeme yo estoy pasando por algo parecido—Hizo un gesto con la mano, como quitándole peso al asunto y yo asentí con los ojos muy abiertos. Ahora mi gran curiosidad había despertado—Por eso mismo, me gustaría ayudarte—Rebuscó en su bolso de diseñador y me entregó una tarjeta blanca, la miré por encima y entonces la palabra "psicólogo familiar" llamó mi atención—Es mi hermano, es poco ortodoxo, tú sabes tener vínculos familiares con tu psicólogo, pero bueno…—Dejó la frase inconclusa y yo fruncí el ceño. ¿Un loquero? ¿En que podría ayudarle a mi relación el visitar a un loquero? Le sonreí cordialmente y negué con la cabeza, yo no creía mucho en esos "psicólogos" casi todos eran unos charlatanes.

Gracias pero no creo que yo…—Mi vecina volvió a interrumpirme.

Bella, escúchame ¿Vale? La primera consulta es gratuita—¿Ahora me acusaba de tacaña? Fruncí aún más el ceño, con la impresión de que mis cejas estarían juntándose en una sola—Tú vas, hablas con mi hermano y si te gusta el proyecto te apuntas, si no pues nada. No pierdes nada por intentarlo ¿O sí?—Me regaló una brillante sonrisa y me dejó allí, estaba a punto de interrumpir su marcha, preguntándole sobre el dichoso proyecto, cuando mi teléfono móvil sonó. Era Jake. Suspiré y contesté con un gruñido, antes de girarme sobre mis talones y volver a mi hogar, dulce-véase el sarcasmo-hogar.

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—¡Bella!—La voz de Jacob me sacó de mis pensamientos, asomé la cabeza por la puerta del baño, él estaba sentado en la cama con el teléfono en la mano—Es tu madre ¿Qué le digo?—Preguntó tapando el auricular, negué con la cabeza frenéticamente. Hablar con René era algo que no había hecho desde hacía un año. Obviamente eso no iba a cambiar ahora. Jacob me miró y suspiró rendido, yo volví a sumirme en los recuerdos, era una buena forma de recordarme el por qué estaba aquí.

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Después de mi conversación con la vecina, prácticamente olvidé el tema del dichoso psicólogo. Sin embargo una tarde en la que-de nuevo-había discutido fuertemente con Jacob, volví a encontrar la tarjeta de presentación.

No supe qué me alentó a hacerlo-quizás fue la culpa por haberle gritado así a mi novio, o tal vez fue el hecho de que la depresión estaba acabando conmigo-pero terminé llamando al tal Doctor Hale y pidiéndole una cita. La primera vez fui sola, un hombre joven de pelo rubio dorado con unos profundos ojos grises me recibió cordialmente.

Buenas tardes, soy Jasper Hale—Se presentó, me indicó el asiento vació frente a su mesa y yo lo acepté de inmediato.

Bella Swan—Me presenté con voz nerviosa, mi corazón latía frenéticamente. Sabía que estaba siendo una exagerada, pero contarle mi vida privada a un extraño no era algo que yo pudiera hacer con facilidad.

¿Bella Swan? ¿De qué me suena tu nombre?—El Doctor Hale frunció el ceño pensativo y rebuscó entre sus papeles. Carraspeé incomoda.

Su hermana, Rosalie, es mi vecina—Señalé, tenía la impresión de que en cuanto le diera ese dato el sabría el por qué de mi visita. Y acerté, su rostro se llenó de comprensión.

Oh—Musitó—Entonces cuénteme ¿Por qué está aquí?—Rodé los ojos demasiado nerviosa para ser cortés.

Sé que su hermana le contó todo lo que sabía sobre mí—Sus labios se fruncieron en una mueca contrariada, sabía que lo había pillado en su pequeña mentira—No se preocupe—Suspiré—Será más fácil para mí así—Realmente no me sentía con ganas, ni fuerzas de relatarle mi tortuosa historia con el que pensé era el hombre de mi vida—Rosalie me habló de un proyecto, sólo quería informarme—Expliqué, me sentí un poco mejor cuando Jasper se relajó y comenzó a explicarme sobre el susodicho proyecto.

La verdad es que me impresionó, sus métodos no eran para nada convencionales. Así que terminé aceptando lo que él me proponía. Con un apretón de manos cerré mi acuerdo, después me preparé para lo que sabía, sería la parte más difícil del asunto. Convencer a Jacob.

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Y así es como llegué a la "terapia de parejas de Jasper Hale".

Reunirían unas cuentas parejas con problemas "graves" como los que teníamos Jake y yo, y todos juntos pasaríamos quince días intentando arreglar nuestras relaciones. ¿Cómo? A través de la confianza-según el doctor Hale, la confianza era la base en una relación-así que haríamos unos cuantos ejercicios al aire libre juntos, hablaríamos de nuestros problemas y trabajaríamos en grupo.

Jake se mostró muy reticente, no deseaba contar nuestras "intimidades" a otras personas-obviamente eso nos costó otra pelea-pero al final accedió, dijo que por mí, haría cualquier cosa.

Unos golpecitos en la puerta interrumpieron mis divagaciones.

Jacob abrió, la chica morena que nos atendió al llegar apareció en la puerta sonriente.

—Chicos, ya llegaron todos. El Doctor Hale los espera en el salón—Tras decir esto se fue, miré a mi novio y él me sonrió infundiéndome ánimos que él estaba lejos de sentir.

—Allá vamos—Musité mientras caminábamos hacía el salón.

Apreté la mano de Jake cuando llegamos al lugar, conté mentalmente, eran cinco parejas más, además de nosotros. Extrañamente ese dato me relajó, el saber que no éramos los únicos con problemas era algo-aunque egoísta de mi parte-alentador.

—Tomen asiento por favor—Jasper nos indicó el circulo de sillas que había el la parte derecha de la habitación.

La chica morena y él se sentaron al medio tomados de la mano.

—Muy bien—Jasper nos miró a todos sonrientes, me sentí como una niña pequeña en su primera clase de jardín de infancia—Ya todos me conocen, soy Jasper Hale y estoy aquí para intentar ayudarlos—Un bufido me hizo girar la cabeza, el hombre que había hecho semejante sonido estaba siendo amonestado por la chica-seguramente su novia-sentada a su lado. Mis ojos se abrieron desmesuradamente, él era realmente atractivo. Tenía unos preciosos ojos verdes, su cabello de un extraño color cobrizo y despeinado le daba un aire salvaje. Sus rasgos eran fuertes y marcados, y su mandíbula cuadrada estaba tensa. Sin darme cuenta pasé demasiado tiempo mirándolo, y cuando el chico de ojos verdes clavó su mirada en mí, me sonrojé patéticamente. Por el rabillo del ojo comprobé que Jacob no hubiera observado mi pequeño desliz.

Tan absorta había estado mirando al desconocido atractivo que me perdí casi todo el discurso de Jasper.

—…Ahora nos presentaremos uno por uno y después iremos a cenar. Mañana a las nueve comenzaremos con las actividades…—Me tensé en mi silla y dejé de escuchar momentáneamente, Jacob a mi lado apretó suavemente mi mano. No me gustaba hablar en público. Solté un suspiro aliviado cuando vi que las presentaciones comenzaban por el lado contrarío al mío.

Un chico castaño, de rasgos suaves y ojos negros comenzó.

—Me llamo Ben Spenser, soy estudiante de último año de Ingeniería. Tengo veinticinco años—Se sonrojó y empezó a titubear cuando no supo qué más decir. Jasper indicó que podía sentarse.

—Soy Ángela Webber, tengo veintitrés años y me dedico al baile clásico profesionalmente—La chica-novia de Ben-se sentó de nuevo. Sonreí internamente, si ellos podían presentarse tan escuetamente yo también podría hacerlo.

Los siguientes fueron Eric Yorkie-un chico asiático bastante desinhibido- y su novia Lauren Mallory. Sin saber el por qué, volví a sonrojarme cuando le llegó el turno al muchacho de ojos verdes y su pareja. La chica se puso en pie y con un gesto que demostraba superioridad-y que obviamente no me gustó nada-comenzó la presentación.

—Me llamo Tanya Denalí, tengo veintidós años. Soy modelo, mi color favorito es el rosa y mi signo zodiacal es piscis—Y con eso se sentó de nuevo y cruzó sus largas y bronceadas piernas. No me impresionó que fuera modelo, era prácticamente una diosa. Su cabello rojizo caía en cascada hasta casi su estrecha cintura, tenía unos bonitos ojos miel y unos protuberantes y carnosos labios rosados. La verdad es que no se podía negar que Tanya Denalí era preciosa, pero su gesto arrogante-parecía estar oliendo algo desagradable-dejaba mucho que desear.

Suspiré y me centré en la presentación del joven de cabellos cobrizos.

—Mi nombre es Edward Cullen—Mi respiración se atoró al escuchar su intensa y suave voz—Tengo veinticuatro años y me dedico al aburrido mundo de los negocios—Me impresionó el hecho que de él parecía enfadado con el mundo entero. Se volvió a sentar, Jasper lo miró ceñudo más no dijo nada.

—¡Hola a todos!—Salté ligeramente en mi silla al escuchar la estruendosa voz del siguiente en presentarse. No sabía como había podido pasar desapercibido para mí, era prácticamente un gigante—Me llamo Emmet Brandon, tengo veinticinco años y soy gigoló—Me atoré con mi propia saliva, después el tal Emmet se largó a reír como un lunático, todos se contagiaron con su risa. Bueno todos menos la chica a su lado, que lo miró ceñuda y se cruzó de brazos—¡Es broma, es broma!—Concilió sin perder la sonrisa—Soy entrenador en un instituto y amo los deportes—Asentí para mis adentros, eso explicaba la gran cantidad de músculo en su cuerpo. Emmet se sentó de nuevo, dándole paso a su pareja.

—Me llamo Gianna Cleink, tengo veintitrés años y soy periodista—Se volvió a sentar, su expresión seguía siendo dura. Gianna era más o menos de mi altura, de pelo negro y largo y gesto osco. Me pregunté qué hacía el alegre y bromista Emmet Brandon con ella, ellos se veían tan diferentes…

¡Maldita sea, con todo el espectáculo del tal Emmet no me había dado cuenta de que era nuestro turno! Jacob se puso en pie.

—Mi nombre es Jacob Black, tengo veintitrés años y soy mecánico. Tengo mi propio taller en Seattle—Anunció orgulloso de sí mismo, aguanté la tentación de rodar los ojos. Mecánico de día e infiel despiadado de noche. Después de ese pensamiento me golpeé mentalmente, estaba aquí para arreglar el asunto. Me puse en pie sonrojada.

—Soy Bella Swan—Dije despacio y bajito, los ojos de Edward Cullen se clavaron sobre mí al instante, extrañamente eso no me incomodó. Así que proseguí—Tengo veintiún años y estoy estudiando leyes en Seattle—Me volví a sentar suspirando, no había sido tan malo después de todo. Me giré a la derecha para sorprenderme una vez más. ¿Tan metida en mi propio mundo había estado, para no darme cuenta de que la chica sentada a mi lado no era otra que Rosalie Hale?

—Mi nombre es Rosalie Hale, tengo veintidós años y soy asistente social. Actualmente vivo en Seattle—Terminó y acomodó su larga cabellera dorada sobre su hombro, me miró con una suave sonrisa que le devolví. El último en presentarse seria el novio de Rosalie.

—Me llamo Royce King, tengo veintiséis años y soy el vicepresidente de las empresas King—Se volvió a sentar sin mirar a nadie. El tal Royce era bastante alto, tenía el pelo largo, peinado hacía atrás, sus ojos eran de un color verde apagado. Me sorprendí por la fría mirada que le dedicó Jasper al novio de su hermana.

Jasper-después de fulminar a King con la mirada-se puso en pie y la chica a su lado hizo lo mismo.

—Bueno es mi turno de presentarme—Dijo la muchacha con una gran sonrisa—Soy Alice Brandon, tengo veintiún años y estoy estudiando diseño. Yo ayudaré al Doctor Hale con las actividades que llevaremos a cabo—Tomó la mano de Jasper, que la miró con ternura, se sonrieron y ella volvió a hablar—Ahora que todos nos conocemos ¿Qué tal si vamos a cenar?—Hubo un coro de asentimientos en el grupo. Nos pusimos en pie siguiendo a Jasper y Alice.

El comedor era como un mini-restaurante, de esos dónde te sirves tú mismo. Solo había una larga mesa de madera en el medio, con un mantel blanco de tela.

Nos sentamos a comer, la gente estaba bastante silenciosa, lo único que se escuchaba era el sonido de los cubiertos al chocar.

Al llegar la hora del postre mis ojos vagaron por la mesa y terminaron en Edward, que discutía en acalorados murmullos con su novia. La tal Tanya miraba su trozo de pastel con helado-el postre-con asco intenso y tenía sus brazos cruzados infantilmente, mientras que Edward la miraba a ella con los ojos llameantes de ira. De pronto, Edward Cullen se puso en pie bruscamente, su silla salió disparada hacía atrás, pero él ni siquiera se inmutó. Todas las miradas se clavaron en su salida del comedor. Al otro lado de la mesa, Jasper suspiró pesadamente y negó con la cabeza. Yo, por mi parte, empecé a pensar en las posibles causas de su arranque de ira, después me di cuenta de lo que hacía y solté el tenedor mientras pensaba ¿A ti que diablos te importa?

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N/A: Bueno gente, tengo que aclarar que este será un mini-fic.

Aún no sé de cuántos capítulos, pero de lo que estoy segura es de que no será muy extenso. Espero que me digan qué les pareció, no tenía pensado subir nada por ahora-tengo muchas ideas pero debo pulirlas-así que espero que-como siempre hacen y los adoro por ello-me comenten qué tal les pareció esta loca idea que llegó a mi recientemente.

Aclaraciones: Sip, nuestro querido Emmet no es pareja de Rose-por ahora, muahaha-y Edward está con Tanya. Esta historia tendrá muchas sorpresas. Sé que el primer capitulo no es muy "alegre" que digamos, pero…para las que me conocen, sabrán que casi no puedo resistirme a mi usual toque de humor. Y les aseguro desde ya, que no me gustan los finales tristes, así que obviamente, habrá un gran y hermoso final feliz para todos. (Aunque para lograrlo sufrirán un poquito).

Aviso: La categoría es M por próximos lemons, lenguaje fuerte y temas adultos. Quien avisa no es traidor.

Quejas, tomatazos, sugerencias y demás a nuestro sexy-y querido amigo-el botoncito verde. ¡Las adoro!