Disclamer: personajes de JK Rowling

Hola ¿como están? Yo de nuevo, con una nueva historia, digamos que estoy incursionando en un pairing para mi desconocido, veremos como va…..jajaja.

A los que no me conocen, yo escribo Dramiones esencialmente, pero decidí arriesgarme con algo diferente.

Banda sonora Machinhead de Bush.

Enjoy!!!!!!!

Mi mundo al revés.

Capitulo 1 La química entre tú y yo.

El anden 9 3/ 4 de King Cross bullía en actividad, la gente literalmente se atoraba en las escaleras, habían caras felices y otras no tan felices. Tal amontonamiento a las 11 y 30 de la mañana, era de esperarse, era el primero de septiembre, brujas y magos de todo el Reino Unido venían a despedirse de sus vástagos, para algunos era el primer año en Hogwarts y para otros, seria el ultimo. Algunos llegaban a finalizar su carrera escolar con nostalgia y otros simplemente veían como sus días de esclavitud terminaban.

El Expreso de Hogwarts esperaba ansioso el tropel de niños y adolescentes que inundarían sus vagones, su aspecto anticuado contrastaba con los modernos trenes de los otros andenes. Sin embargo, no importaba, nadie que no tuviese un poco de sangre mágica en sus venas era capaz de ver el tren, mucho menos entrar en el andén.

Veintidós años habían pasado desde la caída de Lord Voldemort, veintidós largos años, donde el peligro ahora lucia lejano, dos décadas de paz y prosperidad donde el mundo mágico se reconstruyó de sus cenizas. Para bien o para mal, todo había cambiado, quienes alguna vez había ostentando el poder, basándose en la pureza de su sangre, ahora estaban al borde de lo aceptable en la nueva sociedad mágica. El tablero de ajedrez estaba quieto, los movimientos eran conocidos, las estrategias dilucidadas, al parecer....el rey estaba en jaque mate y no tenía sentido seguir la partida. Sin embargo…a veces....de pronto…inesperadamente….las reglas del juego cambian.

Rose Marie Weasley Granger arrastraba su baúl en uno de los carritos de equipaje hasta el vagón de carga, iba franqueada por su hermano menor Hugo y por supuesto, por sus padres, sus archifamosos padres.

Hermione y Ron Weasley, eran los héroes de la ultima guerra mágica, venerados por todo el mundo mágico, populares, intachables e inescrutables, la pareja ya había perdido la cuenta de las manos que habían estrechado ese día ni a cuantos magos habían saludado. El anden 9 ¾ simplemente se revolucionó con su llegada, el paso de los años cambiaban algunas cosas, pero el eterno agradecimiento de la comunidad mágica hacia sus salvadores permanecía inalterable. Mucho alboroto, mucho bullicio y muchos comentarios lisonjeros. Y eso que no había ido acompañados de Harry Potter. No había lugar a duda, si el éxito se media en base a la popularidad, los Weasley´s habían llegado a la cima.

Hermione y Ron se habían casado cinco años después de finalizar la guerra contra Lord Voldemort, fue boda muy bien recibida, a nadie le importó que fuesen muy jóvenes o muy inexpertos o que ninguno hubiese terminado una carrera universitaria mágica. De alguna forma fue una especie de alivio, ver a esos jóvenes que tanto habían sufrido, ser felices y formar su familia…Si …ciertamente …un alivio, les permitía olvidar que habían estado cerca del desastre…demasiado cerca.

El retoño mayor del matrimonio Weasley, observaba como sus padres saludaban a prácticamente todos los magos que habían ido al anden a despedir a sus hijos, Rose era completamente consciente de su importancia, no era que en el fondo no la fastidiase un poco cuando la comparaban con su madre o con su padre….pero de que tener a unos héroes nacionales de progenitores tenia sus ventajas las tenia…aunque para ella fuese mas las desventajas si a eso vamos.

Rose jamás hizo algún intento de aprovechar su fama como hija de tan insignes personajes, sin embargo era inevitable la asociación y obtener algún beneficio de ello. Aunque fuese unas horas extras para entregar algún trabajo o un Extraordinario de nota cuando debió haber sido un Supera las Expectativas. Muchos de sus compañeros del colegio la envidiaban por eso y hablaban a sus espaldas. Ella trataba de hacer caso omiso a las murmuraciones, sin embargo en el último año la situación había sido insostenible. Solo bastó y sobró que la eligiesen Premio Anual, para que los susurros se convirtiesen en ruido ensordecedor, incluso se enteró de que muchos estudiantes habían protestado al consejo escolar. Al saberlo, se asombró un poco, ella era incapaz de hablar mal de alguien a sus espaldas, pero por lo visto estaba rodeada de hipócritas. Rose estaba disgustada, pues ella sabia que se lo merecía, había reunido todos los créditos necesarios para ser el Premio Anual, se había esforzado seis años para eso, había respetado las reglas y no tomó ventaja de nada aunque se las ofrecieran en bandeja de plata. El disgusto se convirtió en inconformidad y de allí a la depresión solo un paso. Y para colmo, en agosto le ocurrió algo a nivel personal…simplemente desastroso. Como siempre su personalidad algo sosa había jugado en su contra, no fue capaz de mover ni un dedo, se quedó paralizada, la situación llegó, pasó y ella se quedó como siempre, incapaz de rebelarse y tomar una decisión transcendental.

Ese verano, aunque Rose fuese en todos los aspectos la chica mas notable del colegio de Magia y Hechicería Hogwarts, ella empezó a dudar de si misma y sus capacidades. .

Ella era inteligente, sociable, no sufría de exceso de belleza pero tampoco era fea, digamos pues, lo suficientemente atractiva para no pasar desapercibida. Tenia el cabello castaño ondulado a media espalda, había heredado unos hermosos ojos azules de su padre, era bastante alta en comparación con sus amigas, no muy curvilínea, pero las redondeces de su cuerpo destacaban donde lo debían hacer, por cierto. Disciplinada en todo lo que emprendía, Rose era la presidenta de casi la mayoría de los comités y grupos académicos del colegio, organizaba los bailes….era amiga o por lo menos trataba a todos los estudiantes cualquiera que fuese su casa….o a casi todos (la excepción eran por supuesto, los pertenecientes a la casa de Slytherin, sus miembros, después de la guerra, eran escasos, lo que los hizo aun mas cerrados de los que eran antes). Rose prodigaba una sonrisa sociable y condescendiente a todo el mundo que se le acercase, jamás perdía los estribos, todo en ella era rectitud y bondad, un ejemplo….todo un ejemplo…como decía la profesora Mc Gonogall, una chica que llegaría lejos en la vida, repetía Filius Flictwick a quien quisiera escucharlo…si…llegar lejos en la vida.. Lejos.

Rose suspiró cuando se vio obligada a sonreír a un grupito de chicas del quinto año de su casa que la estaban saludando, de seguro ya estaban discutiendo como convencerla para planear el baile de Navidad como un baile de disfraces…aunque apenas estuviesen en Septiembre, como si de eso dependiera el mundo….Claro…una chica notable…..una chica notable que llegaría lejos en la vida….la pregunta era….¿Que vida?

Rose siguió empujando su carrito, lanzó una mirada furibunda a su hermano Hugo quien se distraía jugando con su DS antes de subirse al tren y todo artilugio tecnológico se hiciese inservible. Quiso reclamarle algo e inmediatamente cerró la boca, pedirle a Hugo que la ayudase a empujar el carro del equipaje, mientras él se estaba concentrando en ganar la ultima partida de Ninja Kids, era arar en el mar. Ella siguió caminando concentrada en sus pensamientos.

¿Cómo explicar al mundo que su vida perfecta…no era tan….digamos….perfecta? Cualquiera que pudiese meterse en su mente y enterarse lo que en ella se maquinaba, la tildaría de loca, es decir, el problema existencial de Rose es que no había tenido ..pues….ningún tipo de problema hasta hace unos meses y cuando llegaron ella no sabia o no tenia las armas para enfrentarlos. Rose no sabia si la inseguridad de la adolescencia había finalmente tocado a su puerta (un poco tarde si a eso vamos) o simplemente había llegado a la conclusión mas espantosa que podría llegar una chica de diecisiete años, su vida era…simplemente tan perfecta…que se estaba muriendo del aburrimiento. Y para colmo, no hacia nada para salir del hueco….literalmente.

La apatía rodeaba su existencia, ya nada de lo que había parecido interesante alguna vez lo era, ni organizar debates, armar comités, mucho menos planear bailes de Hallowen o Navidad, hacerle tutorías a los de primer año, ser prefecta y ese año, el Premio Anual, el quiditch, nada de lo que la divertía antes ahora lograba llenar sus expectativas, necesitaba un cambio y lo necesitaba rápido, porque si no, haría una locura….Una de esas que nadie se espera y mucho menos de un ser humano como ella……peor lo haría….por aburrimiento…por desesperación….por cualquier cosa. De hecho lo hizo…intento darle un poco de emoción a su existencia y se estrelló completamente. Se sentía vacía, inútil, como un excedente, como un cambio de peniques que nadie quiere guardarse en los bolsillos por incomodo.

Rose Weasley era simplemente lo que todos se esperaban de ella…la perfecta e inmaculada Rose, la pacata y mentecata de Rose a su parecer. Su vida, ahora lo entendía claramente, siempre había sido un sinsentido total, carente de alguna cosa transcendental, tranquila, apacible y muy muy pero muy aburrida. Ella escuchaba las historias de las aventuras de sus padres en Hogwarts y le provocaba envidia, ella no había hecho ni de seguro haría jamás algo así, luchar por su vida, enfrentarse al mal, era triste pero era cierto, ella con sus diplomas, sus meritos académicos, sus medallas, nunca había hecho nada transcendental en su vida que mereciese la pena recordar. Era una chica más del montón que destacaba por puras estupideces en su concepto. Había gente que se suicidada por menos. Rose volteó los ojos….su sentido común predominó entonces, bien…..no estaba tan desesperada para llegar a los extremos….pero si….necesitaba algo…o alguien…Rose meneó la cabeza de un lado a otro….dejémoslo en algo...algo que la sacase de su mierda de vida perfecta, que le ofreciese un maldito segundo para recordar, que hiciese que valiese la pena haber existido. Y que no llevase implícito revolcarse con alguien….eso si.

Rose apretó los puños, ¿Cómo diablos había pensado alguna vez que era buena idea invitar a su casi novio a su casa mientras estaba sola? ¿En que momento se le había ocurrido que deshacerse de su virginidad iba a propiciar el cambio que ella tanto ansiaba? Sin duda deberían haber instrucciones que explicasen como comportarse en ese momento tan especial, lo cierto es que nada….nada…de nada…absolutamente nada…quedó como la niña simplona que sin duda era. Y lo peor de todo, es que aparte de pena, no sintió gran cosa. Todavía le gustaba Ethan….quizás no tanto como antes…pero de lo que estaba segura…era que ni ella ni él habían logrado superar ese momento tan bochornoso. De paso, ella no estaba segura de querer continuar a su lado, de hecho, incluso había tratado de cortar con él en innumerables ocasiones después del fallido intento, pero como siempre, Rose incapaz de molestar a nadie, simplemente se tragó sus palabras.

-Recuerda acompañar a Hugo a Hogsmade, ya sabes como se distrae, en dos segundos estaría dentro de la Casa de los Gritos- dijo Hermione mientras iba del brazo de Ron quien seguía saludando con la mano a cualquiera que lo abordase en el andén- También dile por favor a Minerva que estoy esperando que me envíe las folletos de las universidades en donde postulaste, para examinarlas.

-Quedamos que yo iba a hacerlo y te enviaría las que considerara apropiadas- dijo Rose mirando a su madre con reproche. Hermione la miró de vuelta un poco desconcertada, generalmente Rose no diría nada al respecto, simplemente de sus labios saldría un contundente si, sin cuestionamientos, sin berrinches, pero últimamente su hija estaba de un humor imposible, así que no le extrañó esa respuesta tan seca. Sin embargo, no se alarmó, después de todo la chica tenia razón, era su decisión, aunque ella, madre sobreprotectora, hubiese querido ayudar en algo, le entusiasmaba la idea de revisar las solicitudes.

-No creo que tengas criterio para decidir, eres muy joven todavía, Nené- a Rose le rechinaron los oídos cuando escuchó a su madre diciéndole Nené, su apodo desde que tenia conocimiento, no bastaba que a los tres años de vida naciese Hugo y ella ya no fuese mas la bebé de la casa, para sus padres y el resto de la familia, ella siempre seria "Nené".

-No me gusta que me llames así- dijo Rose incomoda mirando a todos lados para ver si alguno de sus compañeros había escuchado a su madre, era un gesto automático, siempre lo hacia, no quería ni imaginarse a sus compañeras de habitación llamándola "Nené", sus primos afortunadamente sabían que ella destetaba el mote- Mi nombre es Rose, tú me lo pusiste, debe de agradarte, no me digas Nené.

Hermione la miró perpleja de nuevo por un rato, otra vez una reacción inesperada de su hija. ¡Rayos! ¿Que era lo que sucedía con Rose? Tendría que hablar con Minerva y averiguar si las obligaciones de Premio Anual de ese año eran excesivas, Rose estaba algo estresada y sin duda, eso no seria bueno para su perfil académico intachable. Se obligó a desechar alguna otra preocupación de su cabeza y le sonrió dulcemente a su hija.

-No te atosigo más Nené- Rose volteo los ojos- esta bien, de acuerdo, Rosie.

-Rose- dijo la chica- es Rose.

-Llámala Rose- dijo Ron guiñándole el ojo a su hija- no ves que le estas alterando los nervios.

-Yo- Hermione se llevó una mano al pecho fingiendo estar compungida ante la idea- seria incapaz de eso.

-Si claro- dijo Ron conteniendo la risa. Como él conocía a Hermione de toda la vida, su faceta controladora no lo asustaba para nada, con los años había aprendido a tolerar eso de su mujer. Eso y muchas tantas otras cosas más.

-Por supuesto que no mamá-agregó Rose mientras le daba un beso leve en la mejilla a su madre casi por obligación, estaba molesta y eso le incomodaba, porque ella jamás se molestaba con nadie y ahora lo hacia con su propia madre. Necesitaba que se fueran de inmediato, necesitaba estar sola…por un rato-Nunca se me pasaría por la cabeza que tú intentases presionarme.

Hermione no lo admitiría ni bajo tortura, pero sintió esa frase como una puñalada en el pecho. De pronto se sintió culpable…pero es que ¿Ser una madre preocupada por sus hijos no le daba derecho a…ser un poco controladora? Sin duda a veces…solo a veces…podía ser un poco maniática con el futuro de sus hijos, pero lo hacia porque los amaba, por simplemente velar porque obtuvieran lo mejor de lo mejor.

-Cariño, estaré esperando ansiosa tu lechuza- Hermione le ofreció otra sonrisa maternal patentada a Rose.

- Te enviaré lo de las universidades cuando lo tenga en mano y no olvides enviarme de vuelta ese manual para los Éxtasis que vimos en el catalogo- Rose cedió mas por cansancio que por cualquier otra cosa. Discutir con su madre era el equivalente con pelear con una pared de ladrillos, no iba a cambiar de posición jamás. Y ya ella estaba cansada de tropezarse con muros en su vida y no saber como saltarlos.

-Hecho- dijo Hermione, y luego se dispuso a acomodarle el gorro y la bufanda a su hija, la miró atentamente- Eres muy bonita…..me hubiese gustado ser así de linda como tú cuando tenia tu edad.

-Tú eras la más bella cuando estudiábamos en Hogwarts- dijo Ron galante.

-Si y por eso era que me prestabas tanta atención- dijo Hermione venenosamente.

-Te miraba….mucho- dijo Ron lanzándole una ojeada a su esposa- todavía te miro…anoche ...vi bastante de ti…

-No quiero escuchar – dijo Rose tapándose los oídos – No lo digan….no quiero saber que hacen ustedes dos cuando están solos….tendré pesadillas.

-Yo tampoco deseo saber que diablos hacen en su cuarto cuando cierran la puerta con llave- agregó Hugo levantando sus ojos de la pantalla del DS.

Ciertamente, saber que tus padres tienen sexo le provoca mal sueños a cualquiera, sobre todos…cuando los oyes en plena noche.

Ron y Hermione se miraron un poco fuera de lugar.

-¿Qué están queriendo decir?- preguntó Ron mientras Hermione volteaba la cara para ocultar su sonrojo.

-Créeme- dijo Rose seriamente- no quieres saberlo.

-Ninguno de los dos si a eso vamos necesitamos una aclaratoria- dijo Hugo de nuevo apartando su atención del juego de video, para dirigirla a su familia.

-Estoy de acuerdo-agregó Hermione, ella era muy reservada en esos asuntos. Ya le había explicado el asunto de las aves y las abejas a sus hijos cuando cumplieron cada uno 11 años, un trago difícil y amargo, hablar de sexo con las amigas es divertido, sano, se comparte información, se hacen bromas al respecto, pero hacerlo con tus hijos es literalmente sentir que te echan a la jaula de los leones. Afortunadamente para ella, ninguno de los dos preguntó nada en cada ocasión. Rose se sonrojó como era de esperarse y Hugo como siempre, inesperadamente salió con alguna de sus frases cortantes. Ron huyó por la izquierda naturalmente, la apoyaba en todo, pero de ese tema ni hablar….si por él fuera…Rose y Hugo…vivirían en la ignorancia todavía.

-Hagamos que esta conversación nunca sucedió- dijo Rose.

-Bien- dijo Ron-Nos vamos, ven aquí mocosa.

Rose se vio aplastada por los brazos de su padre , quien efusivamente le demostró su cariño paternal casi partiéndola en dos, Hugo logró escabullirse a tiempo, tenia 14 años y era alérgico a las demostraciones de afecto como un gato con el agua.

-Voy con mis amigos, déjame ayudarte un poco- le dijo Hugo a Rose quien asintió con la cabeza. El chico pelirrojo tomó el manubrio del carrito del equipaje, ella abrió la boca estupefacta. Rose quería asesinarlo con sus propias manos, o sea, ella lo llevó todo el trayecto y ahora el mocoso se disponía a ayudarla cuando escasamente quedaban diez metros hasta el vagón del equipaje. Como siempre ninguna palabra de reproche salió de sus labios, ella no estaba diseñada genéticamente para regañar a su hermano, eso era la triste verdad.

Rose se quedó sola en medio del anden, vio algunas caras conocidas saludándola al pasar y otras pocas desconocidas, nadie se detuvo afortunadamente a hablar con ella, sus primos habían llegado mucho antes y sin duda ya estaban en el tren. De pronto, algo empezó a retorcerse en su pecho…una especie de insatisfacción, una inconformidad, ese era el comienzo de otro año común y corriente en Hogwarts, otro año mas, el último año antes de irse a la universidad, donde seguro llevaría el mismo estilo de vida que en Hogwarts. Poco importaba que tuviese un pretendiente casi un novio, poco importaba que estuviese rodeada de primos, poco interesaba que estuviese a reventar de amigos y amigas….se sentía terriblemente sola…porque sabia que nadie podía entenderla…lo que sentía…lo que su espíritu le pedía…liberarse…por primera vez en su vida…. era patético…tenia que llegar a los diecisiete años para darse cuenta que su cuerpo y su mente ansiaban algo que nunca habían tenido…emoción…pura emoción, solamente sentirse diferente, distinta. Desanimada, echó a andar con lentitud hacia el expreso, maldiciendo en silencio cada centímetro que la acercaba a otro insoportable año en Hogwarts.

Mientras tanto, tres personas llegaban retrasadas al anden 9 ¾.

-Quítate eso de la cara- la voz de Draco intentaba sonar disimulada, lo intentó pero no pudo, algunas caras voltearon a su alrededor, Astoria le jaló de la manga de su abrigo para que se calmase- por tu culpa voy a ser el hazmerreír de todos.

Draco Malfoy jamás pasaba desapercibido, alto, guapo, elegante era el epitome de lo que un hombre adinerado debe ser y como debe lucir. Su tunica era gris oscuro, perfectamente planchada y abotonada, su cabello rubio estaba corto con la línea de lado tan recta que parecía una autopista, sus zapatos brillaban y en su mano llevaba un bastón con una serpiente de plata en la empuñadura. Su esposa, un poco más baja que él, vestía con igual distinción, era rubia, su cabello estaba bien arreglado en un chignon y tenía unos ojos verdes muy bonitos. Eran una pareja agraciada, lastimosamente, no era su aspecto lo que llamaba la atención cuando hacían su aparición en su sito público, mas bien era su apellido, y todo lo que en consecuencia degeneraba de ello. Mortifago….nadie decía en voz alta la palabra pero todos la pensaban…..Mortifago.

Junto a ellos, caminaba un chico de diecisiete años, cuya apariencia contrastaba en demasía con la de sus padres. Vestía una camiseta oscura, encima una chaqueta con las magas cortadas, sus jeans caían sobre sus caderas lánguidamente casi a punto de dejar ver su ropa interior, varias cadenas plateadas le servían de cinturón, botas militares calzaban sus pies. Sus cabellos, tan rubios como los de sus padres, estaba medianamente largo, lo suficiente para que su flequillo ocultase parte de su rostro, de sus orejas colgaban pendientes, sus brazos estaban tatuados completamente. No era que sus ropas contrastasen mucho con los de los otros chicos de su edad, pero en general, los magos no usaban piercengs ni tampoco se tatuaban, era una especie de tabú esto ultimo, recordaba demasiado a cierta marca en cierto momento de la historia mágica. Su aspecto en general era desaliñado, pero había un toque de rebeldía y agresividad en como lucia, que no dejaba que pásese desapercibido. De hecho, en esa ocasión en King Cross mucha gente se había girado al verlos pasar, y esta vez no solo fue porque se tratasen de los Malfoy´s. Ese chico era energético….magnético….atractivo como nunca lo había sido su padre. Diferente…muy diferente.

-Quítatelo- masculló Draco. Caminaban de prisa, el tren estaba a punto de dejar a Scorpius.

-No- respondió el jovencito que avanzaba a grandes zancadas delante de ellos. Tan alto como su padre, un poco más delgado, Scorpius, "Scor" para abreviar, caminaba con decisión y elegancia, podía vestir a su estilo, como un motociclista Harley combinado con un gothic emo, pero su distinción Malfoy era un sello de fábrica, aunque quisiese deshacerse de esa aura como si fuese un mal sueño

-Quítatelo- dijo Draco de nuevo.

-No me da la real gana- contestó de nuevo el chico.

-Scorpius Malfoy, detente- esta vez Draco se adelantó y jaló de un brazo a su hijo, Scor se volteo de mala gana. Draco le dirigió su mejor mirada asesina- ¿Que te he dicho sobre tus respuestas?- Astoria se colocó las manos en la cintura y miró al piso, esos dos eran un caso perdido.

-Que debo ser educado – dijo Scor fijando sus grandes ojos grises en el rostro de Draco.

-Entonces….¿que diablos crees que ha sucedido hace solo unos….segundos?- Draco agarró la chaqueta de su hijo con brusquedad y le acomodó las solapas a su parecer, luego comentó en voz baja-Así está mejor. Entonces hijo, dime ¿Qué te ha sucedido?

-Me alteraste los nervios y fui grosero contigo- respondió mecánicamente Scorpius.

-Exacto- dijo Draco lanzadote una mirada glacial- y si bien me provoca maldecirte a cruciatus por tu falta de respeto…..lo que mas me molesta…..es que pierdas los nervios….un Malfoy posee la sangre mas fría inimaginable, somos unos reptiles…unas….

-Serpientes- terminó de decir Scor- fríos, calculadores, lógicos, astutos…así somos.

-Así…deberías ser- dijo Draco y le dio una palmadita en la mejilla a su hijo, Scor le quitó la cara bruscamente de su alcance, un gesto que pretendía ser cariñoso, fue recibido con repulsión de parte del chico. Hace muchos años, algo se había roto en su relación, Draco había hecho algunas cosas imperdonables para su hijo y esté simplemente lo detestaba- ya aprenderás…mientras tanto….comprenderás que no puedo hacerme la vista gorda con tus excentricidades….quítate ese maldito aro de la ceja…de inmediato

-No- contestó Scorpius, mirando de reojo a su madre, quien intentaba por todos los medios no intervenir.

-Así que no- dijo Draco siseando al hablar, estaba furioso e impaciente y no hizo nada para ocultarlo – bien, déjatelo…….si quieres lucir como un fenómeno de circo, es tu problema

Scor lo miro estupefacto, estaba intrigado…no sabia ahora que se proponía su padre con él…lo había perseguido todo el verano por su ropa, sus tatuajes, el tipo de música que escuchaba, sus amistades….y ahora por un piercing que tenia colocado en su ceja. Ambos dos sabían porque se lo había colocado…..solamente para fastidiarlo…..pero Draco Malfoy también tenia su estrategia para joderle la vida, eso estaba claro. Se lo había demostrado, lo había sacado de Dumstrang en su último año solo para demostrarle que podía hacerlo, que era él quien pagaba las cuentas y que era él quien decidía sobre su vida. Por supuesto, también ayudó su comportamiento en la escuela….no lo querían allí, por lo menos no los profesores, eso era seguro, no lo habían expulsado porque simplemente él había tenido un accidente lamentable a los 12 años en los terrenos del colegio, un accidente tan grave que la escuela pudo haber cerrado para siempre, pero Draco Malfoy se había jugado el todo por el todo, se olvidaría del accidente donde casi había muerto su único heredero, si el directorio de Dumstrang se hacia la vista gorda con las faltas de su vástago, sin embargo, incendiar el comedor de la escuela había sobrepasado cualquier trato hecho en su nombre, discretamente Draco Malfoy aceptó llevarse a su hijo a otra escuela. Por supuesto, Scorpius odió cada segundo de su vida después de ello, nunca fue su intensión incendiar nada, solo había sido una broma que se le fue de las manos. En Dumstrang estaban sus amigos, en Dumstrang estaba su vida, en Dumstrang había encontrado la tolerancia que jamás encontraría en otro lugar…..mucho menos en la patética Hogwarts.

-Entonces Scorpius…¿Qué es de lo que careces?- preguntó Draco.

-Soy incapaz de mantener las formas- dijo Scor con la espalda recta y la mirada en frente como un militar, empezó a recitar todo lo que su padre decía de él en incontables sermones, lo hizo de manera mecánica, con un dejo de mal disimulada burla- de portarme con propiedad, de mantener una postura honorable y consecuente con el apellido que llevo.

-Totalmente- dijo Draco - ¿Entonces que crees tú que yo debería hacer?

-Azotarme- dijo Scorpius casi atragantándose evitando soltar una carcajada. De pronto sintió el bastón de su padre impactando contra su abdomen, lo cual lo hizo inclinarse de dolor, no había sido muy fuerte el golpe, pero lo suficiente para sacarle el aire.

-Draco- dijo Astoria- ya basta.

-No me provoques muchacho- dijo Draco controlando su voz para lucir calmado- tú eres un chico estúpido…yo fui un mortifago…..es obvio quien lleva la ventaja.

-¿Estas seguro padre? ¿Sabes exactamente quien soy? ¿Lo que soy?- contestó desafiante Scorpius- Tú en realidad no sabes quien soy yo.

-Ni tú tampoco si a eso vamos- dijo Draco taladrándolo con sus ojos grises, Scor se fue contra él dispuesto a liarse a golpes, pero Draco levantó su bastón y le colocó la punta en el pecho- Quieto mocoso, no me obligues a hacerte daño en serio.

-Draco- repitió Astoria alarmada- las personas nos están mirando.

-Por favor- dijo Draco amargado- siempre nos están mirando, haciendo conjeturas, miles de interpretaciones, dudando de mis convicciones, hablando a mis espadas. No me interesa y lo principal….me importa una mierda.

-Terminaste ya- dijo Scor temblando de rabia, la gente había visto todo, todos los que estaban cerca habían presenciado esa lamentable escena. Realmente había hecho una entrada triunfal en su nuevo colegio. ¡Genial!

-Si llego a recibir alguna nota de la directora de Hogwarts- dijo Draco- si haces algunas de las tuyas, si me entero de alguna conducta alocada y totalmente impropia de un hijo mío, haré que lo lamentes en serio Scor.

-Vas a sacarme de ese maldito colegio de una buena vez por todas- dijo esperanzado Scor.

-No…no lo haré porque eso es lo que quieres- dijo Draco- simplemente anularé de una buena vez y por toda la libertad de la que has gozado.

-Debiste haber dejado que muriese aquella vez- dijo Scorpius con amargura- así tú y yo no estaríamos viviendo este infierno.

Draco sintió como su hijo de nuevo le reclamaba aquello, el dolor y la desesperanza de nuevo lo azotaron. Sin embargo se sobrepuso, jamás se arrepentiría de lo que había hecho…nunca…encontraría una solución, claro que lo haría.

-Hice lo que tenia que hacer- dijo Draco- y tú deberías estar agradecido por ello. Salve tu vida porque me era imposible la posibilidad de que murieses. Entendido.

-Entendido- dijo Scor.

-Entendido que- presionó Draco.

-Entendido….señor- completó Scor.

-Me gusta mas papá …pero señor estará bien- dijo Draco. Scor tomó su mochila del carrito del equipaje, sin duda el resto no lo necesitaria, no iba a estar mucho tiempo en ese colegio, se dio la vuelta sin despedirse de Draco, a medio camino se detuvo.

-Te quiero mamá- dijo Scor de espaldas.

-Te amo Scor- respondió Astoria, el chico se giró y le dio un guiño de ojo.

Ya Scor se perdía entre la multitud, cuando Draco se giró para enfrentarse a su mujer, se sacó un pañuelo y se limpio el sudor de su rostro.

-Esto está cada vez peor- comentó desanimado- parece una olla de presión a punto de estallar.

-No tenias que ser tan duro- dijo Astoria en tono de reproche.

-Tiene que ser así- dijo Draco- es lo apropiado. Me han dicho que tengo que ser firme con él, que necesita autoridad. Pero cada vez está peor, ese chico me odia.

-Tu padre jamás se trató de esa forma- comentó Astoria. Los continuos problemas entre Draco y su hijo, la tenían pendiendo de un hilo, ella veia impotente como su felicidad familiar se habia ido por el caño en los últimos cinco años.

-Y mira lo que pasó conmigo, fui un perfecto inútil hasta los veinte años- dijo Draco- estoy convencido que darle mimos a un hijo no es la mejor manera de fortalecer un carácter. Además, yo no tenía el problema de Scor, son dos cosas distintas. Ese chico necesita mano dura.

-Golpearlo tampoco ayuda- dijo ella.

-Tú crees por un momento que soy capaz de hacerle daño físico, es imposible, no sintió ese golpe, y de paso, además, en serio crees que le importa- dijo Draco exasperado- que poco lo conoces….Astoria…que poco lo conoces…..esto que ha sucedido…no le ha importado para nada, no me escucha…no le interesa un cuerno lo que le dije, no quiere saber nada de mi.

-Tú no lo escuchas a él- dijo Astoria- toda esa ropa, todo ese aspecto…solo es la manera que tiene él para captar tu atención.

-No, es la manera que tiene de declarar su posición ante el mundo- respondió a Draco- que no importa nada ni nadie y que no se dejara joder de nuevo. De mi no quiere saber absolutamente nada.

-No se si es buena idea esto de Hogwarts- dijo Astoria- debería estar en la casa, podríamos contratar un tutor para su último año.

-Ya lo hablamos, en San Mungo lo aseguraron- dijo Draco-los cambios de personalidad no indican nada, son solo cambios secundarios, quizás no suceda lo que tememos. Él necesita una vida normal, aislarlo solo empeorará su humor.

-Eres muy duro con él- dijo de nuevo Astoria.

-Yo quiero a mi hijo- se defendió Draco.

-Entonces…díselo ..un día de estos …para variar- contestó Astoria. Esa frase quedaría de seguro para la posteridad. Draco miró a su esposa molesto, como siempre ella tenía la razón.

Ambos se disponían a salir de la estación, cuando de pronto Draco vio a alguien, inmediatamente sintió una prisa conocida recorriéndolo, una especie de ansiedad.

-Adelántate un poco- dijo Draco apresuradamente- tengo que hacer algo, nos vemos en la casa.

Astoria lo miró intrigado, se encogió de hombros y luego vio lo que tanto había llamado la atención de su esposo, ni siquiera se enfureció, ya ni le quedaban ganas, a veces, algunas veces, la mayoría de la veces, quería mandar a Draco a la mierda, él intentaba disimular y ella se hacia la vista gorda, pero no era tonta. Un día de estos, quizás él tendría el valor de hablarle sinceramente del tema y ella de confesarse con él, pero sin duda no seria ese día, resignada se despidió de él con un beso y salio del anden.

Draco se ocultó detrás de una columna, sacó su teléfono celular (le encantaban, por muy muggles que fuesen) de su chaqueta y marcó el numero que estaba en la libreta de direcciones ocultas.

Hermione sintió su teléfono vibrando en su bolso, lo sacó y reconoció el número, una oleada de pánico la inundó y también un poco de expectativa, Ron estaba a su lado hablando con unas amistades. Disimuladamente ella se alejó de él y contestó el teléfono.

-¿Qué quieres?- preguntó Hermione secamente.

-Maldita sea- dijo Draco hablando en voz baja- por lo menos salúdame.

-Hola- contestó Hermione mirando a Ron- sabes, no es buen momento, estoy ocupada.

-Si, ocupada vigilando que tu maridito no te pesque hablando conmigo- contestó Draco-sabes me encantaría que se lo dijeses algún día, que tú y yo hablamos como la gente normal, que no nos odiamos a muerte como todos piensan.

-¿Dónde estás?- dijo Hermione.

-Mira a tu derecha- respondió Draco, Hermione lo hizo y un sudor frío le recorrió la espalda. ¡Diablos! Estaba demasiado cerca….demasiado cerca…..

- ¿Qué haces aquí en King Cross?- dijo ella sintiéndose culpable cuando en realidad no había nada por lo cual sentirse culpable…ella no estaba engañando a su marido…por lo menos no técnicamente…por lo menos no en una cama.

-Vine a dejar a mi hijo en el tren ya que empieza hoy en Hogwarts- dijo Draco.

-Pensé que Scorpius iba a Dumstrang- dijo ella.

-Casi lo expulsan…ya sabes el mismo problema de siempre- dijo Draco.

-¿Qué quieres?- preguntó ella urgida de terminar la comunicación telefónica. Ron la miraba de reojo, curioso. No es que a ella no le interesase los problemas de Draco con su hijo, de hecho, conocía bastante de la situación para incluso sentirse solidaria con él, pero …no era ni el momento ..ni el lugar.

-Lo usual- dijo Draco apoyándose en el muro, debatiéndose entre si colgarle el teléfono o seguir como un imbécil deleitándose con su voz, ella para él era especial, única- hablar contigo.

-Estas hablando conmigo- contestó Hermione, instintivamente se llevó una mano al cabello para verificar que estuviese bien peinado, sentía como él la miraba, como la escudriñaba, se sentía agradada, pero era un constante desafío a su aspecto, Draco Malfoy siempre lucia muy bien, y ella quería estar a su altura. .

-Quiero hacerlo personalmente, deseo verte- dijo él….unos segundo de silencio- por dios Hermione, no hagas que te lo pida otra vez.

-Está bien- dijo ella maldiciéndose a si misma, era incapaz de decirle que no, siempre lo había sido, con desastrosas consecuencias- ¿Dónde?

-Mismo lugar de siempre- dijo Draco- dentro de una hora. Invéntale una buena excusa al imbécil de tu marido, porque esta vez es para rato.

-No voy a dormir fuera de mi casa- dijo Hermione en tono casi inaudible- sabes bien que eso es imposible, no puedo hacerlo.

-Nunca duermes fuera de tu casa- contestó Draco molesto-ni yo tampoco si a eso vamos. Quiero verte en una hora, es importante.

-Bien- dijo ella cerrando su teléfono celular estilo fiip. Con una sonrisa fingida fue a reunirse de nuevo con Ron.

-¿Quién era?- preguntó él.

-Del ministerio- mintió ella con mucho remordimiento- quieren que vaya a la oficina para dictar de nuevo una ley.

Scor iba caminado dejando detrás de si una estela de rabia, ese día había comenzado como la mierda y al parecer no mejoraría. Después de seis años en Dumstrang, había esperado con expectativa su ultimo curso, de hecho, había hecho grandiosos planes con sus amigos, ahora, de pronto, se veía en la incomoda situación de empezar otra vez, en un sitio totalmente distinto a su antiguo colegio. No sabia que expectativas tener de Hogwarst, había escuchado mucho y sabia muy poco en realidad, lo único que estaba claro era que su padre adoraba el lugar, le parecía el sitio mas maravilloso de la tierra, y bueno…nada que le gustase a Draco Malfoy iba ser bueno para él, eso era seguro. Por otro lado, el castillo era famoso en el mundo, el lugar mas encantado del planeta, rebozaba magia, si lograba superar el hecho de que estaría rodeados de una partida de imbéciles que de seguro lo señalarían como hijo de un ex - motifago, a lo mejor, explorar los secretos del castillo, le quitaría un poco el sabor amargo. Pero no…de ninguna forma, Scorpius Malfoy tenia un objetivo, lograr que lo expulsasen en el menor tiempo posible, después de eso, su padre tendría que rendirse y él podría hacer lo que le viniese en gana. Lo primero de todo, mudarse a Alemania con su mejor amigo Walter Rosenberg y empezar a vivir su vida como quisiese. Si es que por fortuna, el desastroso evento que llevaba cinco años esperando no sucedía. Si por mala leche, Scor sucumbía a sus instintos, Siberia seria su destino de seguro…el sitio mas aislado posible.

Mientras deambulaba buscando un vagón donde meterse, Scor percibió a alguien caminado a su lado, un chico moreno, bien parecido, Augustus Zabinni.

-¿Problemas en el paraíso? ¿De nuevo?- dijo el chico moreno. Scor lo miró y le sonrió. Gracias al cielo, Augustus iba a estar en ese curso con él. Eran amigos desde la infancia, se reunían todos los veranos, Augustus era así algo como su compinche. No eran confidentes, pero se llevaban bien. Augustus era el hijo mayor del mejor amigo de su padre.

-Lo viste todo- dijo Scor suspirando.

-Todo el mundo lo vio- dijo Augustus- no es que antes no lo hubiésemos presenciado, una discusión con los padres en medio de las nostálgicas despedidas del primero de septiembre…pero esto fue toda una postal de armonía familiar Malfoy. Y lo del bastón estuvo genial… nunca antes visto por aquí, debería comprarme uno de esos.

-Eres un idiota- dijo Scor – de primera calidad.

-Y tú estás completamente zafado- contestó Augustus y luego le echó una mirada apreciativa al look de Scor- hey amigo, todos ustedes son así de estrafalarios en Dumstrang.

-Casi todos- dijo Scor- digamos que la moda en el continente es un poco menos sosa que aquí en Inglaterra.

-Muy muggle- dijo Augustus observando de arriba abajo a su amigo- muy pero muy muggle. Me imagino que tu padre odia como luces.

-Padre puede irse al diablo- contestó Scor- todos pueden irse al mismísimo demonio.

-Que sensible eres niñato Malfoy- contestó Augustus bromeando- es comprensible…..de seguro estas en tus días.

Scor le dio un codazo a su amigo en el costado con todas sus fuerzas y Augustus jadeo de dolor.

-Ahora nos ponemos violentos- dijo Augustus.

-Que puedo decirte….lo llevo en los genes- contestó Scor, en realidad no lo llevaba en los genes, lo mas apropiado era decir que lo llevaba en la sangre.

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Rose entró al tren y empezó a caminar por los pasillos atestados de gente. Su primera intensión después de hacer la primera ronda, era reunirse con sus primos Albus, Lily y con su novio Ethan Finnigan en el compartimiento del vagón donde viajaban todos los Gryffindors, también su compartimiento, puesto que ella también era de la casa de los leones. Molly, su prima pequeña, ya estaba ubicada en el vagón de los de primer año, se la había encontrado y la pequeña pelirroja como siempre se había echado en sus brazos, Rose era su prima favorita, en realidad Rose la prima favorita de todos, dulce, comprensiva y solidaria.

Rose le dedicó unas palabras de aliento y la niña se tranquilizó. Por supuesto Molly estaba nerviosa, tenia que quedar en Gryffindor a juro como toda su familia, solo pensar lo frenético que se pondría Percy Weasley si su hija no quedaba en esa casa, le alteraba los nervios a cualquiera. Rose cruzaba hasta los dedos de los pies, en realidad a ella le parecía que Molly quedaría mejor en Ravenclaw o Huffelpuff, pero si de eso dependía una cena de Navidad en paz en casa de sus abuelos, seria Gryffindor o nada.

Mientras Rose se aseguraba que nadie estuviese haciendo bromas prohibidas y que todos estuviesen sentados en sus puestos, el otro premio anual, Emily Spencer, la detuvo y le dijo que tenían que recorrer todos los vagones para buscar y reunir a los prefectos de ese año. Rose no evadía responsabilidades, así que hizo exactamente lo que esperaban de ella y se dedicó a avisar a los prefectos de su reunión.

Iba distraída caminando, así que nunca lo vio, de pronto su cuerpo chocó de lleno con otro, fue como golpearse de frente con un muro. Incluso la barbilla de la persona que la había interceptado golpeó contra su frente.

Scor también iba distraído mirando la decoración interna del tren, era como estar en un vagón del metro de Londres, pero de los años cincuenta, total eclecticismo, muy vintage, como le gustaba a él. Augustus se había encontrado con una chica y obviamente él los había dejado solos para que hablasen sus cosas. Algunos chicos lo miraron con estupefacción y empezaron a cuchichear entre ellos. Scor ni les prestó atención, estaba acostumbrado que lo señalasen por su aspecto…un poco fuera de lo común. Entre los magos quizás luciese algo estrafalario …entre los muggles, quizás casi como un delincuente o un jonkie. Pero Scor tenia alma de artista y su cuerpo era su lienzo. Ni modo, él no podía andar por el mundo complaciendo a los demás. Mas… nunca está de mas…era el lema de Scor…y sus brazos llenos de tatuajes y sus piercengs era la demostración en vivo del dogma. De hecho tenia uno en la lengua y estaba jugando con este en su boca así que no estaba mirando al frente y de pronto sintió que golpeaba con algo o más bien con alguien, percibió cierto par redondeces chocando su pecho, por lo que inmediatamente dedujo que había sido una chica.

Él le sostuvo los brazos con fuerza para equilibrarse, ella enseguida se tensó.

Hay momentos en la vida que son simplemente indescriptibles…no hay frase ni palabras que puedan expresar lo que ves, lo que sientes, rayos, como te sientes. Y algunos de esos momentos…son bastante incomprensibles.

Rose sintió un calor abrazándola allí donde ese chico, porque era un chico, tenia sus grandes manos aprisionando sus brazos, poco a poco, subió su rostro y sus ojos chocaron con los de él.

Fue atronador, aterrador y si….excitante…..esos ojos grises la atravesaron como una lanza, llegaron al fondo de su alma en un instante, la desnudaron y literalmente la dejaron en carne viva. No atinó a respirar sino cinco segundos después, no podía apartar la mirada de esos ojos…..eran de un gris plateando con un halo dorado rodeándolos, las pupilas eran pequeñas, muy pequeñas y ella vislumbró un brillo detrás de estas, Rose sintió que se hundía en la tempestad de esa mirada.

-¿Te hice daño?- su voz era grave, profunda, ella lo miraba atontada pero reaccionó en el momento justo antes que atontada se confundiese con idiotez.

-No…no es nada- dijo ella, de pronto el chico la soltó como si el contacto con su piel quemase.

-Debes tener mas cuidado cuando caminas- dijo él mirando de soslayo a su alrededor, sin fijar su atención en ella, todavía sentía sus manos ardiendo, era raro, muy raro. Scor todavía se debatía entre precisar si había sido desagradable o al contrario muy agradable, pero su talante hosco ganó la partida, no podía estar distrayéndose por ahí tocando gente extraña y sintiendo cosas…raras- este pasillo es muy estrecho. ¿Sabes donde queda el compartimiento de los Slytherin?

-Segundo vagón- dijo ella automáticamente, bajó su rostro, porque sus mejillas estaban encendidas. Se sentía estúpida ¿Alguna vez ella se había sentido tan cohibida en la vida? Nunca, obviamente algo estaba mal con ella….muy mal…ahora se dejaba impresionar por completos extraños. Tomó nota de su apariencia un poco excéntrica, y de sus piercengs… de paso era un total frikie. Ella estaba incomoda y Scor también, él inmediatamente metió sus manos en el bolsillo del pantalón.

Ambos se miraron por un instante sin decirse palabra alguna, estaban cerca, no había posibilidad alguna de alejarse mucho en la posición que estaban, en medio de los asientos. Sus rostros seguían muy juntos, Scorpius tomó aire profundamente, sus narinas aletearon y tuvo que cerrar los ojos cuando el aroma de ella golpeó sus fosas nasales, Rose lo escuchó inspirando e inmediatamente como respuesta se le erizaron los vellos del cuerpo. Scor se sintió mareado…un vértigo extraño se apoderó de su cuerpo y se tambaleó, supo controlarse al ultimo momento…abrió los ojos azorado y enseguida se alejó de ella como pudo, prácticamente pasó por encima de la cabeza de un chico cuyo asiento quedaba justo al lado del pasillo.

-Bien…el segundo vagón…por supuesto…- dijo el chico apuradamente y ni siquiera se molestó ni en presentarse ni en despedirse. Rose se sintió mas idiota aun, maldijo en voz baja, algo que tampoco era habitual en ella quien hacia gala de una educación exquisita, empezó a caminar hasta el final del vagón. Ella estaba huyendo, tenia los vellos de punta y también estaba furiosa consigo misma, la antigua Rose, aquella normal y corriente, habría tratado de entablar una charla amena con un estudiante en apariencia nuevo, la nueva Rose quería huir y esconderse en su madriguera, solo porque había sentido electricidad cuando un chico desconocido la tocó efímeramente, ella trató de no imprimirle más rapidez a su marcha para no quedar en evidencia. ¿Qué diablos le estaba pasando? Se había vuelto una total idiota de capirote…ella allí totalmente atontada y el chico ni la había registrado, su amor propio ultimamente bastante golpeado no podía con eso.

Scor se giró de nuevo y la vio saliendo de allí como alma que lleva el diablo.

-Rayos- dijo él frustrado, había querido preguntarle su nombre, era la primera persona que se encontraba en ese tren. La había tocado en un insustancial contacto físico y enseguida algo ardió dentro de él, era era….raro… pero no era todo.. ella….ella….olía demasiado bien.

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