Disclaimer: Los personajes son de la propiedad de Stephanie Meyer, sin embargo, yo me adjudico la historia xD... y tambien las características de Edward, que es igual a mi profe de Biomecánica ^^... enjoy it.


Clases de Biomecánica con Edward Cullen

Capitulo 1

Sabia que ese día iría mal, tenía un presentimiento totalmente extraño, entre amor y odio. Algo en mi interior me decía que no tenía que ir a la universidad, pero no podía ni sería capaz de faltar el primer día de clases. Definitivamente no me obligaría a levantarme temprano, pero es lo que tenía que hacer.

El día lunes personalmente estaba maldito, siempre había sido así, y este no sería la excepción, por lo menos hoy día. Independiente de los tormentosos pensamientos que daban vueltas en mi loca mente, no hice caso a mi conciencia que me pedía a gritos que lo hiciera, por lo que me fui directamente al baño, para darme una ducha de agua caliente, para que por último se me quitaran estos nervios que me atormentaban.

Después de al menos veinte minutos en el baño, no aguanté más y volví a mi habitación, con el presentimiento de que alguien me observaba, ¡Acaso me estaba volviendo loca!, pensé, sin embargo me di media vuelta y me vestí para dirigirme finalmente a la Universidad.

No tenia ganas de ir en auto, por lo que partí caminando lenta y tranquilamente, ni siquiera se me pasó por la cabeza llevar mi I-pod, para por último olvidarme de lo que me esperaba aquel largo y horrible día. Lamentablemente para mi, llegué extremadamente temprano a clases, por lo que me quedé esperando a mi amiga Jess sentada en una banca del patio, para entrar al primer práctico de biomecánica I.

Con Jess somos las mejores amigas desde que entramos a la universidad, aunque Forks era un pueblo pequeño, antes de llegar a la salida, dirigiéndose a Port Ángeles estaba la Universidad para los rezagados que no podían irse, por problemas de fuerza mayor.

Después, alrededor de cinco minutos, divisé a Jess buscándome histéricamente, llegó nerviosa, y a sólo sentarse a mi lado a prender un cigarro con olor a menta.

Ya estábamos en segundo año, y después de pasar fácilmente matemáticas, luego dramáticamente biofísica kinésica, entramos a la difícil tarea de las clases en biomecánica I. Aún no me trago que exista un módulo Biomecánica II, después del I, pero para eso uno está estudiando.

Antes de entrar a clases, nos llegaron cientos pero cientos de comentarios acerca de lo problemático y poco amigable del profesor de biomecánica, aunque algunos compañeros que iban mas adelantadas que nosotras nos dijeron que cambiáramos de sección, nos hicimos las valientes y no fuimos capaces de cambiarnos, no por cobardía, sino que el otro profesor era mucho peor.

Los diez largos minutos que demoró Jess en fumarse el cigarro, o mejor dicho, que soportamos las dos sentadas con total tranquilidad en el patio de la universidad, fueron más que suficientes como para dirigimos, independiente de la hora, hacia la reconfortante y cálida sala.

Al llegar, nos dimos cuenta que no había nadie, no sabíamos si era por la hora, o sencillamente por que nos habían cambiado de sala, produciendo que nuestras caras de fingida normalidad, pasaran a casi histeria. Y ahí estábamos, plantadas y trastornadas, esperando expectantes, a aquel profesor del que tantos alumnos hablaban.

Al pasar los largos minutos, que para mí fueron horas, comenzaron a llegar mas alumnos, todos se mostraban tranquilos, o por lo menos más serenos que nosotras, sin embargo yo aun tenia la sensación de que algo no andaría bien ese día.

A los pocos minutos entro el profesor, era un hombre alto, pelo castaño, sus músculos marcados con una polera totalmente apretada, su tez tan blanca y bien dibujada como una figura tallada en mármol, y para que nombrar sus hermosos ojos de color amarillo-café, que hacían que a cualquier mujer le temblara hasta las rodillas. Aterricé a la tierra, al darme cuenta que mis mejillas me delataban de la vergüenza de mis pensamientos.

Todas las mujeres se quedaron mirándolo como si les fuera la vida en ello, las caras de mis compañeros claramente mostraban envidia ante aquel gran dios griego que se nos presentaba como profesor de biomecánica, el cual se hacía llamar Sr. Cullen.

Al pasar por el pasillo de la entrada de la sala, note que todas las mujeres me miraban con recelo, no entendía el por qué, pero observe con mas detenimiento como el profesor me miraba fieramente, como si me quisiera comer con sus ojos. Automáticamente mis mejillas tomaron un tono rojizo nuevamente, haciendo que inesperadamente se me cayeran mis cuadernos de las manos, queriendo esconder mi timidez, detrás de mis cabellos color chocolate.

Los labios de mi profesor dibujaron una pequeña sonrisa, ante la entrada de una alumna que en mi vida había visto antes. Ella era delgada, sus cabellos eran totalmente rebeldes, caminaba casi como si estuviera danzando y también su apellido era Cullen, todos supusimos que era su hermana menor.

Comenzó rápidamente pasando la lista, sonriendo y tratando de recordar a cada persona de los nombres escritos en el libro de clases, supongo que para interrogarlos a la salida el práctico, como me habían dicho que era, o solo por saberlo. Leyó mi nombre bajito, pero no se porque motivo cambio mi nombre y me dijo como realmente me gustaba que me llamasen:

-¿Bella Swan?- dijo con una sonrisa totalmente picara.

-Aquí, presente- le dije casi enrojeciendo de la vergüenza, ante tal estupenda sonrisa.

"Genial", pensé, ahora se aprenderá mi nombre y nunca mas podré vivir tranquila en esta maldita clase.

Luego de terminar con la lista, comenzó la materia, explicando todo tipo de cosas que yo ya había olvidado, total después de temer a su clase casi todo el verano, se me hacia mas difícil concentrarme últimamente. Seguí a su rápido ritmo tomando apuntes a diferencia de las otras alumnas que lo único que hacían era mirarlo sensualmente, haciendo todo tipo de muecas para llamar su atención.

Siguió explicando todo tipo de cosas, hasta que sin darme cuenta en absoluto, se paro frente a mí para preguntarme:

-Señorita Bella Swan- me dijo totalmente frío y serio- ¿Cuál es este movimiento?- pregunto con su brazo recto, separándose del cuerpo, mostrando una obvia abducción de brazo.

Me puse nerviosa y aunque sabía su respuesta, sus ojos color café miel me miraban con detención, haciéndome perder la cabeza.

-Una abducción de extremidad superior- le dije tan bajamente que ni yo me escuche, es más, Jess que estaba al lado mío no me entendió.

-Muy bien- sonrió, supuse que me había escuchado- por lo menos hay alguien que sabe que estamos haciendo en esta sala- dijo regañando a los demás, ya que sin darme cuenta anteriormente le había preguntado a un compañero que no supo responder su fácil pregunta.

-Bueno señorita Swan, si sabe tanto, ¿Qué músculos participan en este movimiento?

Me quede pálida, sabia que en una clase de anatomía me habían pasado eso, pero no recordaba en absoluto cuales eran los principales.

-¿El deltoides?- dije inútilmente, en realidad como un tipo de pregunta, por no saber ni recordar absolutamente nada de las clases anteriores, seriamente el verano me había congelado el cerebro.

-Bien, aunque son en realidad unos 9 que participan, dijo el más común. Bueno por lo menos hay alguien que no desperdicia el dinero que paga en esta universidad.

Siguió regañando a los demás, mientras yo me enterraba cada vez más en mi silla para que no me preguntara, pero sin embargo esperaba a que levantara un poco la vista para seguir preguntándome. Ya quedaban alrededor de diez minutos para terminar, y yo lo único que quería era vacaciones, el primer día de clases y yo ya queriendo vacaciones nuevamente. Pero algo interrumpió mis pensamientos veraniegos, nos dio una tarea, lo tomé con calma, ya que instantáneamente pensé que era para llevársela a la casa hasta que dijo.

-Quiero trabajen en parejas, y necesito que piensen en un movimiento difícil de cuerpo, y me escriban: el eje, plano, músculo motor primario, músculos antagonistas, músculo motor segundario, músculos estabilizadores, músculos sinergistas, tipos de cadena, tipo de palanca mecánica y tipo de contracción del músculo. Todo ¡ahora!, y nadie se va de este laboratorio hasta que me muestre por lo menos dos articulaciones de su movimiento.-

Me quede en shock mental, no sabía por donde empezar, ni siquiera había anotado lo que pidió del trabajo, comencé a hiperventilar seriamente hasta que dijo:

-Y no me pregunten que dije, por que no pienso repetirlo- Se sentó en su puesto y comenzó a escribir.

Rápidamente con Jess, comenzamos a hacer el trabajo, a nadie le faltaba grupo, así que optamos por trabajar las dos no mas, analizamos una flexión de brazo, tipo lagartija, para hacerlo mas complicado. Estaba tan concentrada que no me di cuenta que mi profesor se había levantado de su puesto y había llegado a nuestro lugar.

Su fría y blanquecina mano se poso tiernamente en mi hombro, produciéndome un mar de sensaciones tanto en mi cuerpo como en mi corazón.

Lentamente voltee, por la cara de pánico que tenía Jess, y que disimuladamente me había pegado con el pie bajo la mesa. El miró lo que llevábamos y me pregunto dulcemente, nada comparado al profesor que estaba adelante:

-¿Necesitas ayuda Bella?- Jess lo miro atónita, ante tanta cercanía y por el hecho de que ni siquiera la tomó en cuenta a ella, sino que se dirigió directamente a mi. Jess ante tanta confusión, no pudo evitar preguntar una estupidez:

-Profesor Cullen, ¿Cuál es su nombre?- sonrió torpemente, me refiero a Jess. Supuse que todas las mujeres querían preguntar eso en la sala al profesor, a excepción de dos personas, su hermana y yo.

-Cierto que no se los dije- me sonrió nuevamente a mí y a continuación gritó- A propósito, mi nombre es Edward Cullen, para los que solo me llamaban profesor Cullen.

Seguimos trabajando a la velocidad de la luz, hasta que después de tanto analizar y analizar cada minúsculo músculo que se podía encontrar en alguna inserción loca, o escondido detrás del humero, cubito o radio. El profesor dijo:

-Bueno, no seré tan malo con ustedes, por el simple hecho de ser la primera clase, y gracias a la señorita Bella que los ayudo, ya que ella sabe mas que ustedes, se irán y me lo traen hecho la próxima semana.

Al decir mi nombre todos me miraron con cara de agradecimiento, siendo que yo no hice nada en absoluto, no se que le dio este profesor conmigo. Jess entendió mi nerviosismo por lo que le dije:

-Jess lo único que me falta es que me haga interrogación oral.

Cuando el profesor después de decir esto, como si me hubiera escuchado, con una sonrisa añadió:

-Todos retírense inmediatamente de esta sala, menos la señorita Bella Swan, ella será la primera con interrogación oral.

¡Demonios!, sabia que no me debería haber levantado este día, maldije por lo bajo ante tanta mala suerte y mas encima mis compañero gritaron.

-UHHHHH!...- al unísono.

- A ver los que se hacen los chistositos- agregó aún mas enojado y defendiéndome- ¿se quedaran también para interrogación?- en un dos por tres todos, hasta Jess abandono la sala, incluso estaba segura que hasta de la universidad se habían ido del miedo al profesor.

Tímidamente me acerque al lado de su escritorio, se levanto y me miro fijamente, por unos largos minutos, contemplándose no se de que. Hasta que rompió el silencio diciéndome gentil y amablemente:

-No se por que te pones tan nerviosa, de verdad no te preguntare nada, solo quería tenerte a mi lado un momento mas, pero a solas.

¡Oh! por Dios, acaso me había encontrado ¿bonita?...no entendía nada de nada, me quede paralizada cuando unos de sus helados dedos rozo mi brazo, subiendo la delgada blusa que me cubría sutilmente.

Caballerosamente se acercó a mi, deleitándose con el exquisito y dulce olor que salía de mi cuello, siguió recorriendo mi cuerpo con total suavidad, sin siquiera tocarme bruscamente. Yo aunque lo conocía desde hace un par de horas, no quise hacer que se detuviera, por lo que me dedique a hacer lo que él me hacía.

Su rico aroma que estaba impregnado en su ropa, me enloqueció completamente, mis manos al rozar su piel, tiritaban de tanta adrenalina que corría, pero que no podía detener. Sonrió al observar que mis mejillas estaban ruborizadas completamente. Su fría mano rozo mi colorada mejilla izquierda, haciendo casi que perdiera la cabeza.

Tomo fuertemente mi cabeza, lo cual pensé automáticamente que me iba a besar, sus ojos se cerraron, y mis ojos hicieron lo mismo, se acercó a mí, tanto que estaba segura que todo nuestro cuerpo rozaba el del otro. Abrí los ojos pero él con una de sus manos me los cerró, volvió a tomarme de la cabeza, sentí su nariz rozar la mía, sentí su frente sobre la mía, pero yo no iba a detener nada. Me acerque lentamente, para deleitarme con esos exquisitos labios rojos, que me pedían a gritos que los saboreara.

Íbamos de mal en peor, rompiendo toda regla de la Universidad, pero a mi no me importaba en absoluto. Ningún dinero pagaba el extremo sabor que estaba por degustar. Aunque sentía su delicadeza, algo me decía que no era exactamente lo que él quería hacer. Como que de un momento a otro, su cabeza le hacía recordar que él era mi profesor, pero nada impidió que sucediera.

Sentí sus fríos labios besar mi mejilla, bajaron por mi cuello, luego se fue a mi mentón, subió por la otra mejilla nunca dejando de rozar mi piel, sus manos ya habían viajado a mi cintura, y las mías a su cuello, sentí su respiración en mi boca, automáticamente incliné mi cabeza para saborearlo.

Hasta que un golpe en la puerta nos interrumpió. Mi amado Profesor Edward Cullen me soltó violentamente, haciendo casi que yo perdiera el equilibrio, ante un escalón que en mi vida había visto antes. Tropecé pero no me caí, menos mal que mi inhabilidad ya se había adecuado a mi estupidez motora.

Lo escuché maldecir por lo bajo, del mismo modo que yo, me miró con esa sonrisa pícara que lo caracterizaba y me dijo dulcemente:

-Bueno, es hora de que se retire.

Yo asentí tímidamente, me dirigí hacia la puerta de salida cuando lo escuché decir:

-Bella, a propósito tienes un siete en tu interrogación oral, pero no creas que terminé contigo señorita- me sonrió dulcemente.

Sentí mis mejillas enrojecer completamente, pero sabía que existiría otra oportunidad con él. Cuando salí vi a la responsable de nuestra interrupción, su hermana Cullen, me sonrió, y cuando iba a cerrar la puerta me frenó y me dijo gentilmente:

-Me lo agradecerás otro día Bella- me cerró un ojo, y danzarinamente entró a donde la esperaba su hermano.

Salí con una sonrisa de oreja a oreja, primera vez en mi vida que me sentía tan completa, y feliz a la vez.

Jess nuevamente me estaba esperando en un asiento del patio, me miró algo preocupada y me preguntó:

-¿Por qué te demoraste tanto?, ¿Cómo te fue?, ¿Qué te hizo?- esto último lo dijo mirando el botón desabrochado de mi blusa, que casualmente el había desabotonado. Rápidamente volví el botón a su lugar de origen. Sonreí, que eso no era muy típico en mí, y le dije tranquilamente:

-Me fue bien, me saqué un siete en la interrogación.

Fin!... :)


Bueno aquí una de muchas locuras que invento cuando estoy en la universidad, claramente esto demuestra el estrés que paso todos los días, esperando a que el malvado profe de biomecánica, me haga el control oral, sin embargo la diferencia es que:

-Lo hace frente a todo el curso

- No es Edward claramente

-Supongo que no es vampiro….aunque no les miento, se me ha pasado por la cabeza…xD

Bueno no he actualizado últimamente, ahora estoy escribiendo una historia de Bella con Edward, así que no he tenido tiempo de subir la de SS/HG.

Espero que les guste y déjenme su opinión con un review, traten de no mandarme a los Vulturis, xD!...

Adios!...

PS: Dedicado a mi melliza que participó en mi repentino invento y me incentivó, aunque al principio me iba a dar por muerta, por el final. Y a su amiga Clau :D.