Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es Ginny W31, yo solo hago la traducción.

Una aventura de una noche. Un puñado de condones y Bella piensa que esta destinada a estar sola. Pero el destino tiene otros planes.

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"Llegando a un acuerdo"

Capitulo 1

"Una noche en Seattle"

La mesera dejo mi trago sobre la mesa y frente a mí, ni siquiera se molesto en preguntarme si se me ofrecía otra cosa, y se fue a atender otra mesa. Típico. Incluso en el Hilton consigo que me desaire el personal. Es cierto. No me veía como el típico estándar de gente de negocios, aunque estuviera aquí por negocios. Ya no me veía así. Pase demasiado tiempo el día de hoy en salas de juntas en reuniones tratando de convencer a gente muy importante aquí en Seattle que tenían que cambiar su software y la seguridad de sus sistemas y que la compañía "Newton Corporation" era la indicada para hacer el trabajo.

Tome un gran trago de mi bebida, me recargue en mi asiento y suspire. Las juntas habían salido bien, y estaba agradecida por eso. Tenía trabajando en Newton Corporation desde que me gradúe de la universidad y ahora era la vicepresidente de ventas y servicio al cliente para la nueva sucursal de Noroeste pacifico, sucursal que esperaba abrir en dos meses. Solo que todavía no sabia a que ciudad llamaría hogar. Lo que significa que prácticamente estaba viviendo con solo una maleta hasta que la oficina estuviera lista. Cuando fuera así solo tendría que viajar una o dos veces al mes.

En las últimas dos semanas había estado en Eugene, Salem, Portland, Vancouver, Olimpia, Spokane y por ultimo en Seattle. Yo estaba en pláticas para decidir entre Portland y Seattle para la nueva oficina, por el tamaño y por el rápido acceso al aeropuerto. La facilidad para viajar, siempre era necesario para las ventas.

Tome otro trago de mi bebida y cerré los ojos para olvidarme de toda la gente de mi alrededor. Mis pies estaban cansados, los músculos de mi cuello me dolían. Tal vez necesitaba un baño en lugar de alcohol. No es que tomara mucho. No, solamente tomaba cuando quería relajarme de un día repleto de juntas. Bueno lo que fuera alcohol ó sexo servían para el mismo propósito. Pero viendo que no había estado con nadie del sexo opuesto en más de… bueno un año y el único hombre que sabía que estaba disponible (y de buena gana) era Mike Newton… bueno digamos que todavía no estaba tan borracha, y no planeaba estarlo.

He estado las últimas dos semanas de este viaje con mi colega Mike. Que era un Gurú en la informática. El que haría posible todas las promesas que yo estaba haciendo en las juntas. Sin mencionar que era el hijo del dueño.

En el momento Mike estaba expresando su preferencia por Olimpia para ser la base de la sucursal Noroeste. Aunque él decía que su inclinación por la ciudad nada tenia que ver cierta mesera rubia con la que intercambio saliva el pasado martes por la noche. Pero la única ventaja que tenia Olimpia era que es más céntrica entre los mercados que pensamos abarcar y si ese fuera el factor decisivo Portland seria la decisión más lógica.

A mí no me importaba. No mucho. Cada locación era igual de mala que la otra. Húmedo, lluvioso, sombrío, deprimente, frío.

Era mi propia definición del infierno.

El por que estaba considerando transferirme del trabajo al sitio más lluvioso de Estados Unidos. Estaba más allá de mi raciocinio. Un aumento, un ascenso… ninguna de esas cosas eran para hacerles feo. Especialmente por que ahora estaba batallando para pagar mi préstamo universitario. Pero la playera que vi en una tienda de regalos en el aeropuerto de Seattle me hacia pensar seriamente en mi decisión. Una espantosa playera color amarillo que se veía en el aparador de la tienda que decía: La gente en Oregón no se broncea… se oxida.

Y yo sabía por experiencia propia que en Washington era igual. Pase la mayor parte de mi vida viviendo con mi madre en California y en Arizona, pero cada verano tenia que pasar dos semanas con mi padre en un pequeño pueblo en Washington llamado Forks. Una vez que me gradúe y que oficialmente estaba independiente, pase un ultimo verano con Charlie y después comencé la universidad en Arizona con unos siempre maravillosos días soleados. Cuando eran vacaciones de nuevo, yo me escudaba en las responsabilidades financieras y en el trabajo para no tener que ir a ese lluvioso pueblo. La única vez que regrese a Forks fue hace dos años, cuando a Charlie en el trabajo recibió un disparo. Una vez que salio del hospital, yo regrese a casa, solo me quede un par de días hasta que estuvo bien.

Gruñí y me masajeé las sienes.

El alcohol siempre me hacia pensar de más.

"Y bien Bella, ¿Qué dices si abrimos la puerta que separa nuestras habitaciones esta noche?" Mike me pregunto después de dejarse caer en la silla a mi lado.

"Uh, no. Pero gracias por la oferta." Ni siquiera me moleste en voltearlo a ver. Obviamente se le habían pasado las copas. Se había pasado de solo pensar las cosas a un punto que yo me rehusaba a estar… cachondo.

"Anímate Bella, sera divertido."

Mire hacia arriba para encontrar a Mike apoyado en la mesa. Puse los ojos en blanco. "Me divertiría más depilándome la línea del bikini después de estar todo un día bajo el sol."

"Ooh. Ouch." No dijo nada pero después me sonrío socarronamente. "Una imagen adorable. Gracias por decírmela."

Y yo lo patee.

"Bien, Bella pero no sabes lo que te estas perdiendo." Me dijo y se puso de pie lentamente sin apoyar el peso en la pierna izquierda que fue la que ataque. "Voy a probar suerte allá." Y con eso se fue hacia la barra donde estaba sentada una mujer rubia en shorts.

Lo mire solo ligeramente interesada, como Mike sacaba su mejor repertorio para atraer a la joven mujer. Ella le sonrío y dijo algo que hizo a Mike reír antes de girar su atención hacia el barman. Lo que se que le dijera, pienso que animo a Mike por que se sentó a su lado y continuo coqueteando con ella.

Con curiosidad vi la pequeña danza de apareamiento de mi colega, la cual ya había visto muchas veces antes, hasta que sentí a alguien acercarse a mi mesa. Asumiendo que era la mesera snob de hacia un rato, no me moleste en girar mi cara y negué con la cabeza. "No, estoy bien. Gracias."

"Me alegra escuchar eso. ¿Te molesta si me siento?"

Levante mi cabeza de golpe y vi a uno de los más apuestos hombres que he visto en toda mi vida. "Uh… um… ¿por supuesto?" Sonó como pregunta. Rápidamente lance un vistazo al lugar y me fije que habían varias mesas y sillas vacías y me pregunte como alguien como él se querría sentar junto a alguien como yo.

Se sentó en la silla donde unos minutos antes había estado Mike y sonreí. Fue cuando pude apreciarlo bien. Su cara era casi perfecta, limpia, con una quijada angular y fuerte; y unos ojos verdes profundos como los que jamás había visto. Eran simplemente fascinantes y me perdí en ellos incluso sin habernos presentarnos antes. Su cabello era bronce con algunos toques rojizos, un poco más largo, totalmente desordenado y parecía que rogaba que lo recorriera con mis dedos.

Estaba segura que mi boca estaba abierta mientras seguía curioseando. No fue hasta que se rió por lo bajo que salí de mi estupor.

"¿Largo día?" Me pregunto.

"¡Dios! Si, lo siento." Moví mi cabeza para aclarar mi mente y le ofrecí mi mano. "Soy Bella."

"Edward." Me contesto, pero en lugar de estrechar mi mano como yo lo esperaba, tomo mi mano y la llevo a sus labios y la beso suavemente.

Contuve un grito ahogado que se estaba formando en mi pecho con su gesto. En el instante que sus dedos tocaron mi piel, sentí un cosquilleo que recorrió mi piel. No como un choque eléctrico, más bien algo que fue directamente a mi alma. ¿Qué diablos esta sucediendo?

"Normalmente no hago nada como esto, pero te he estado viendo desde que entre, y hay algo en ti que me arrastro hasta aquí."

"Oh… uh… ¿gracias?" Otra vez sonó como una pregunta. En serio, no sabia como responder a este hombre, sonaba como si hubiera comido de algunos de mis libros de romance.

Rió por lo bajo. "Sueno estúpido, ¿cierto?"

"Bueno…" Al menos le sonreí cuando me encogí de hombros, ¿Cierto?

"Era lo que me imaginaba. En mi defensa, he estado despierto las últimas treinta y seis horas y después de esto planeo ir a casa y dormir los próximos dos días."

Acaricie con los dedos el borde de mi copa vacía, tratando de pensar en algo ingenioso que decir. Incluso si él fue el que se me acerco, sentía como si mi cerebro se estuviera escurriendo por mis orejas. En serio, lo único que quería preguntarle era por que estaba sentado a mi lado hablándome, y si podría besarme hasta que me fuera imposible recordar mi propio nombre, así al menos tendría algo agradable con que soñar esta noche. Oh y mientras esta en ello, era más que bienvenido a pasar los siguientes dos días desnudo en mi cama.

En lugar de eso me conforme con decirle: "Y ¿Qué es lo que te trae aquí esta noche?"

Con un movimiento de cabeza señalo hacia el otro lado del lugar donde había cuatro personas sentadas. Quien más se veía era una rubia que su cara debería estar en las portadas de revistas, era la clase de mujer que su lugar estaba junto al hombre que estaba frente a mí. Ella estaba sentada entre un hombre grande y musculoso, con cabellos castaños rizados, y un hombre más pequeño con cabello rubio oscuro atado en una coleta. La otra persona sentada y que me daba la espalda, lo único que podía decir es que era pequeña, muy pequeña con cabello negro y corto, peinado en puntas.

"Estoy aquí con mi hermano y su prometida; se van a casar en unos meses y están viendo que es lo que les ofrece este lugar. Ya sabes, prueba de menú, bebidas y del salón. Estaba a punto de levantarme e irme cuando mi hermana y el planificador de bodas empezaron a discutir sobre que mas conveniente, si arreglos florales o candelabros con velas de centros de mesa.

"Y viniste con ellos." Deduje.

"Si. Con mi hermana Alice. Es la pequeña de cabello oscuro. Su novio no pudo acompañarla y ella se negó a venir sola sin alguien que la acompañe."

"Así, que decidiste abandonarla cuando empezó a discutir con el planificador de bodas."

"Veras, el planificador de bodas, es el que trabaja en el hotel. Quien en realidad esta haciendo toda la planificación es mi hermana. Y Alice es muy… decidida."

"Eso me suena a un sinónimo de terca."

"Determinada, terca, necia, obstinada, molesta… todas son lo mismo." Me dijo y me guiño el ojo.

"Oh, ya veo."

Hubo un silencio antes de que ninguno dijera nada. "Y bien, cuéntame sobre ti Bella."

"Um… ¿Que es lo que quieres saber?" Le pregunte un poco sonrojada por que la conversación de repente giro hacia mí.

"Bueno veamos. ¿Eres de Seattle? ¿A que te dedicas? ¿Que es lo que te trae al bar de un hotel un jueves por la noche?"

"Veamos… Estoy en Seattle por negocios. No, no soy de aquí, aunque mi padre vive en un pequeño pueblo de la Península de Olimpia, así que de alguna forma conozco la zona. Y un viaje de negocio es lo que me tiene en Seattle esta oscura y lluviosa tarde." Empecé a jugar con mis dedos mientras hablaba. Quería olvidar el estresante día. "Mira, preferiría no tener que hablar del trabajo. Han sido unas semanas muy largas y pesadas y simplemente quiero olvidarlas por unos momentos."

Edward asintió. "Muy bien. No hablemos sobre trabajo."

"Gracias."

"Entonces ¿Cuáles son tus hobbies? Dime ¿Qué es lo que le gusta a Bella hacer cuando tiene tiempo libre?"

"Oh, eso es fácil. Me encanta cocinar, aunque últimamente no he tenido oportunidad por que he estado viajando mucho. Y leer. Los libros son mi pasión. También me gusta escribir. Ya se que suena tonto. No soy escritora, pero disfruto escribir pequeñas historias, para mi propio disfrute. Te juro que es la mejor terapia que existe." Las palabras salieron sin necesidad de pensarlas, y me quede viendo los hielos de mi bebida ya derretidos, preguntándome si el alcohol de mi bebida me hizo desinhibida. Nadie, ni una sola persona sabia que me gustaba escribir.

Su sonrisa se amplio. "No creo que sea una tontería escribir. Todo mundo necesita tener un escape de creatividad Incluso si es para si mismo."

"¿Y eso significa que tu tienes un escape creativo Edward?" Le pregunte repentinamente, llena de curiosidad.

"De hecho, lo tengo. Me gusta componer música."

Eso me sorprendió. Eso sonaba tan sofisticado, comparado con mi confesión tan insignificante. "¿En serio? Wow eso es… wow."

Se encogió de hombros "No es para tanto. Solamente que me ayuda después de un largo día de trabajo. Al igual que tu, es algo que solo es para mi."

Asentí con la cabeza.

"¿Y que tipo de libros te gusta leer?"

"Lo que sea. Soy una especie de facilita para los libros." Me sonroje en cuanto las palabras salieron de mi boca. "A lo que me refiero es que me gustan de muchos tipos. Desde Austen, Tennyson y Bronte, hasta Maguire, Lindsay, King, Patterson… Y en algunas ocasiones escojo alguna novela de Nora Roberts."

"Así que de literatura clásica, a romance, a asesinatos en serie, novelas policíacas y ¿mas romance?" Me pregunto divertido. "Cuando dijiste de todo, pensé que estabas bromeando."

"No, no lo hacia." Estaba sorprendida de que solo por los apellidos sabía a que escritores me estaba refiriendo. Me preguntaba si él era lector también. "Y por supuesto es posible que leas a Nora Roberts. ¿O me equivoco?"

Fue su turno para sonrojarse, pero negó con la cabeza. "No, no en realidad. Pero ha habido la ocasión que los he tomado de la mesa para ver que lee la gente. Mi hermana es una fan de Nora Roberts."

"Todo mundo ha leído a King, y la mayoría ha escuchado sobre Patterson. ¿Y que me dices sobre Maguire y Lindsay?"

Ese fue el punto en la conversación que nos apasiono a los dos. Edward parecía que también era un ávido lector, aunque decía que últimamente raras veces podía hacerlo, al menos que fuera revistas médicas. A pesar de que le pedí a Edward no hablar de trabajo, termine contándole que mi compañía estaba buscando abrir una sucursal ya fuera en Washington u Oregón, y él me termino diciendo que él es medico… lo que explica los turnos de treinta y seis horas y su afición a leer 'El diario Americano de ciencias medicas' y 'El diario Americano de cirujanos y médicos' (The American Journal of Medical Sciences y Journal of American Physicians and Surgeons. Son revistas reales en Estados Unidos)

Edward tocaba el piano y para ello componía música, y escondía una pasión por los libros de asesinatos en serie, ya fueran reales o ficticios. Él decía que leer sobre alguien que sus implicaciones psicológicas estaban completamente trastornadas era fascinante. Quería preguntarle en que estaba especializado, pero de alguna forma estaba disfrutando de conocer a una persona que no se basa de su nombre o su profesión. Yo estaba completamente enganchada con la conversación cuando sentí a alguien que tocaba mi hombro y yo salte asustada en mi lugar.

"Hey, Bella, esta es tu última oportunidad conmigo esta noche." Mike dijo atrás de mí.

"Ya sabes que suspiro por ti Mike. Pero esta noche me temo que paso."

Él asintió con la cabeza. "¿Una mejor oferta? Aja ya se como eres. Prefieres al chico nuevo en lugar del que puedes tener cualquier día de la semana."

"Aja, exactamente eso." Dije resoplando para cubrir mi vergüenza por su declaración. "Oh, Mike, él es Edward. Edward este es Mike mi colega."

Mike sonrío con una mueca y se inclino para estrechar la mano de Edward. "Gusto en conocerte." Y regreso su atención de nuevo a mí. "Bueno en caso de que cambies de opinión, ya sabes donde encontrarme."

"Aja, Mike. Nos vemos después." Lo vi mientras se alejaba hacia su siguiente victima en potencia.

Mire a Edward disculpándome con la mirada. "Lo siento. Él…" Moví mi mano. "Él es así."

Edward sonrío. "Aja, mi hermano es así." Hizo el mismo movimiento de mano que yo. "También es… así."

Me reí por lo bajo. "Gracias, es agradable conocer a alguien que lo entiende."

Saco su celular que escuche que estaba vibrando. Lo mire mientras el veía su Blackberry, sonrío con una mueca y negó con la cabeza.

"¿Esta todo bien?" Le pregunte.

"Si, mi hermano. Acaba de mandarme un mensaje para avisarme que me dejaron por que no querían interrumpir."

"Oh, lo siento. Ni siquiera me di cuenta de que se fueron." Le dije y fije mi vista a la mesa donde antes estaba su familia y que ahora se encontraba vacía.

"Yo tampoco. Ellos solamente desean que tenga algo de suerte esta noche. Me imagino que pensaron que si me quedaba sin transporte seria más fácil. En un rato llamare a un taxi."

No sabía como responder a eso. Me ruborice, por supuesto que lo hice, pero por alguna razón encontré decepcionada de que él se fuera. Nos estábamos llevando bien. Me gustaba Edward más de lo que me había gustado cualquier hombre que había conocido en el último año. Y había algo en él.- Era como él lo había dicho cuando se sentó junto a mí. Algo que me arrastraba a él.

Pero yo no era una mujer audaz ni lanzada. Sabía como obtener lo que necesitaba, lo que quería… en una sala de juntas. Sin embargo eso era una actuación, solamente actuar como un personaje mas fuerte y con mas confianza y mas poderosa Bella. La poderosa Bella que tomaba el control de la situación y le decía a la gente lo que necesitaba, fuera cierto o no, era capaz de hacer que esas personas lo creyeran así.

Esa no era yo. No realmente. Sabia como actuar como esa persona cuando era necesario en el trabajo. La mayor parte del tiempo me escondía. Era de naturaleza tímida. Demasiado preocupada de lo que la gente piense de mí.

Pero ¡Maldita sea! Deseaba a ese hombre. Lo deseaba más que cualquier hombre que he conocido antes. Él es ingenioso, divertido, inteligente, seguro de si mismo y probablemente el hombre más apuesto que he conocido en mi vida. Y por alguna razón desconocida que yo no podía entender, él quería hablar conmigo

Todo mi ser lo anhelaba.

Desesperadamente.

Y fue por esa razón que de repente me empezaba a consumir la urgencia que comenzó en mi estomago y llego hasta mi cerebro llenándolo, causando que la vocecita de razón de mi cabeza se fuera y dijera algo que no es nada típico de mí, entre en la fase de la Bella segura de si misma como si fuera a cerrar un trato. "Sabes que no tienes que irte."

No se a quien impresionó más mis palabras, si a Edward o a mí. Ni una sola vez le deje ver que era una chica de 'esas'. Edward entono los ojos hacia mí y busco mi mirada, era como si estuviera buscando en mi alma. Me sentí expuesta y extrañamente reconfortada.

"Mira," Dije tratando de romper la repentina tensión que nos rodeaba, incluso aunque habían regresado mis típicas inseguridades. "Yo no… en serio no quiero que te vayas. Yo, yo no puedo explicarlo, pero…"

Y de repente la sorpresa se esfumo de su mirada y fue remplazada por nada más y nada menos que deseo, una sonrisa ladeada ilumino su rostro e hizo que mi corazón se derritiera. Edward se puso de pie y me ofreció su mano. "Tu muestras el camino Bella."

El nudo de mi estomago fue remplazado por mariposas cuando sujete su mano, dándole un ligero apretón y me encamine hacia los elevadores guiándolo.

Todo el camino de regreso a mi habitación estaba completamente nerviosa, cerrando y abriendo mi mano. Mi corazón golpeaba contra mi pecho, constantemente tenia que recordarme calmar mi respiración. Desmayarme no seria algo bueno para hacer en este momento. Cuando finalmente llegamos a mi habitación, buscaba la llave entre mi bolsa.

Su mano sujeto la mía y me giro para encararlo. La otra mano de Edward sujeto con dulzura mi mejilla y me veía a los ojos fijamente.

"Bella"

"Edward, yo-"

Llevo sus dedos hacia mis labios para callarme. "Por favor déjame hablar."

Asentí con la cabeza, pero sin romper el contacto visual.

"Bella, antes de que entremos, quiero que sepas que esto no es algo que normalmente haga." Acaricio con los dedos mis labios y después mi mejilla. "Solo necesito que sepas, que no hago esto por el mensaje que recibí de mi hermano. Yo lo deseo."

Sonreí. "Yo tampoco hago esto-" Esta vez mis palabras fueron cortadas por sus labios encontrando los míos. Sus labios se movían contra los míos y la energía que parecía generar con su toque se desbordo, casi impulsándonos. Un simple beso contenía tanta pasión y deseo que la que había experimentado en toda mi vida. Casi podía jurar que sentía su alma tocar la mía. Mi corazón empezó a palpitar con más fuerza, ya nos era imposible mantener un ritmo constante.

Edward se alejo y sonrío. Alcanzo la llave que yo ya había encontrado en mi bolso, abrió la puerta para permitirnos entrar.

-*-*-*-*-*-

Como tantas mañanas cuando estaba en viajes de negocios, me desperté y me sentí desorientada. Esto no se sentía como mi habitación, como mi cama y las almohadas, definitivamente no eran las mías. Las sabanas eran un desastre y sentía como si me faltara lo más importante.

Abrí los ojos y mire el sol que se filtraba por la ventana. Poco a poco mi vista se acostumbro y pude fijar la vista en la habitación. Y la confusión por el sueño se me quito. Me senté sobre la cama y busque con la mirada por la habitación.

Estaba sola.

El lado de la cama que toda la noche estuvo ocupado, también estaba vacío. Me baje de la cama y camine torpemente hacia el baño, su ropa que estaba tirada por toda la habitación ya no estaba. Y como lo predije el baño también estaba vacío.

Camine de regreso a la cama y me recosté, veía el techo fijamente, un suspiro escapo de mis labios. No era como si esperara que él se quedara. Solo que no esperaba que se fuera a escondidas mientras yo estuviera dormida. Estaba deseando el último beso antes de que él saliera de la habitación para siempre. Frote mis manos contra mi frente y después mis ojos.

Realmente él fue sorprendente. Alcance con las manos la almohada que él uso y la lleve a mi cara, inhalando profundamente. Los recuerdos invadieron mi mente. La manera que se sentía mis dedos cuando recorrieron su pecho, la forma que sus manos tocaron y acariciaron cada parte de mi cuerpo; la forma que su boca recorría de mi boca a mi cuello, a mi pecho, y a mi…. Sacudí la cabeza, si me permitía recordar lo que sucedió, no haría nada el día de hoy, y tenia que tomar un avión en… vi el reloj que estaba en la mesita de noche- carajo en tres horas.

Suspire profundamente y me senté en la cama. Necesitaba bañarme, vestirme y empacar antes de que Mike decidiera llamar a mi puerta. No es como si lo esperara, Mike solía despertarse tarde y normalmente yo era la que tenía que llamar a su puerta para despertarlo. Me puse de pie y fui hacia mi maleta y saque la ropa que me pondría y me encamine hacia el baño. Cuando pase por la mesita de noche me fije en un pedazo de papel que estaba bajo una pluma y un condón sin usar. Que sutil.

La pase muy bien.

Llámame si regresas pronto. Tal vez podríamos juntarnos otra vez.

Gracias

E.

Su teléfono estaba escrito hasta abajo de la nota.

De pronto me sentí herida. Había sido mi idea subir, demonios. Había sentido una conexión con este hombre. Casi al instante pensé en él más que solamente un acoston. La última cosa que me quería sentir era como una imbécil. No se realmente que era lo que estaba esperando. Había sido mi idea: no decirnos nuestros apellidos, no involucrarnos a nivel personal, invitarlo a subir. Pero todo esto era muy nuevo para mí, todos los hombres con los que había tenido sexo antes eran hombres con los que había tenido una relación. Yo nunca había entendido bien el sexo casual.

¡Por Dios Bella, MADURA! Me regañe a mi misma cuando me dieron ganas de empezar a llorar.

Agarre la nota de la mesita, la arrugué y la lance al cesto de la basura para que se uniera a los condones y sus envolturas. Era demasiado estrés en mi vida; además con el asenso, la mudanza a una ciudad que no conozco y empezar de cero la base de clientes, en realidad no necesitaba agregar la complicación de una relación con alguien que parecía que solo quería una cosa de mí. Con la agravante del recuerdo de todas mis relaciones que fracasaron. Desde mi disfuncional relación con mis padres, hasta mi ultimo novio, a como un hombre en un bar me ve solo como sexo fácil, de pronto todo fue muy claro para mi, estaba destinada a estar sola.

Continuara

Hola a todos, aquí me tienen con una nueva traducción. Esta historia ya esta termina y cuenta con 27 capítulos. Voy a estar actualizando una vez a la semana. Espero que les guste y nos leemos la próxima.

Ale Snape Li :)