Tu mejor maestro es tu último error.

Ralph Nader

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Olvidarte

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Aun no sabía que estaba haciendo en ese lugar, observo por un momento la calle algo solitaria y oscura quizá uno que otro auto que pasaba, dio la media vuelta dispuesta a marcharse, pero aquella hoja en su mano la había intranquilizado, quizá todo hubiera sido más fácil con una simple llamada telefónica a Seiya, pero sabía que aun así muchas cosas se ocultan, ¿desconfiaba?, aunque no quisiera la duda ya estaba ahí y la única forma de disiparla era asegurándose que el hombre que le acababa de proponer matrimonio estuviera en su departamento... solo... ante esa idea y quizá imaginando que también podría darle una sorpresa se armó de valor y subió hasta el departamento, era tarde pero no importaba ya estaba ahí y una puerta no la separaría de él, y quizá aquella llave abriría la puerta de la felicidad, abrió y observo con atención lo tranquilo que se veía ahora, tal vez se encontraría dormido así que se dirigió despacio a la habitación que ya conocía y la abrió muy lentamente observando en penumbras la cama y sobre ella a Seiya, por instinto sonrió al verlo quedándose en el marco de la puerta recargada tan solo admirándolo por un instante.

En cuanto el sonido de la puerta se dejó escuchar Rei sonrió, y sigilosamente salió del baño dando un par de pequeños pasos se acerco a aquella cama, su vestir sugestivo no dejaba nada a la imaginación, una pequeña y provocativa bata casi transparente silueteaba su cuerpo y aquel tirante caía por su hombro dando la apariencia que había recibido algún trato algo desenfrenado, su cabellera alborotada con aquel cuerpo humectado debido al calor de su cuerpo. Volteo a ver a la mujer que parecía cautiva en aquel cuerpo sobre la cama con el torso desnudo y semi cubierto por aquellas sabanas revueltas que no dejaban ver que tanto lo cubría en ropajes. Fijo si vista en ella ladeando su rostro en una sonrisa llena de júbilo y satisfacción mientras indicaba con un dedo sobre sus labios indicándole no hacer ruido.

Estuvo a punto de hablar pero simplemente las palabras no salían, no sabía que hacer, como reaccionar– ¿Qué haces aquí? –Apenas pudo decir mientras apuñaba su mano en la que aún tenía la llave del departamento–

-No crees que es demasiado obvio como para responder una pregunta tan tonta… –dio un paso más a la enorme cama– La mejor noche de mi vida… digna de una reconciliación… –ronroneo en tono sensual apoyando una de sus rodillas sobre la cama–

Mientras Seiya que dormía en principio profundamente sin percatarse de aquella conversación que comenzaba a empezar los murmullos no fueron desapercibidos para él por un segundo creyendo que era un sueño dejando escapar un ligero suspiro profundo lleno de cansancio pero también de satisfacción después de tan tranquila y hasta el momento apacible siesta.

-Ya veo... –murmuro con tristeza sobre todo al escuchar la respiración de Seiya– las reconciliaciones supongo que son su especialidad... –trato de sonreír, quería moverse salir de ese lugar corriendo pero simplemente su cuerpo no reaccionaba–

Rei sonrió en respuesta de que su comentario era lo más obvio– ¿No parece feliz y complacido? –Aquella frase inicio como una pregunta pero termino como una afirmación–

Seiya se giró sobre la cama dando la espalda a Rei entre abriendo pesadamente los ojos, aquello era demasiado murmullo para ser algo en sus sueños, al percibir una silueta bajo el marco de su puerta observo con más atención percibiendo aquella figura.

-¿Serena? –susurro un tanto confundido, debía estar soñando, así que lentamente se incorporó percibiendo que aquello no era un sueño si no una muy agradable realidad–

-Bien... no quiero interrumpir más... supongo que un tiene mucho que "hablar" –murmuro sonriendo observando fijamente a Seiya para luego dar la vuelta y alejarse de aquella habitación antes de que su dolor la traicionara de nuevo–

Seiya la observo confundido, cuando escucho aquel sutil ruido junto a él y sentir como a su lado el colchón se movía sutilmente, volteo percibiendo a la mujer que estaba cerca de su cama y peor aún como estaba "vestida"– Rei… –Murmuro Seiya entre asombrado y molesto para después voltear su vista de nuevo a donde se había encontrado Serena, sin pensarlo dos veces corrió hacia ella buscándola, quería gritarle a Rei hasta que su garganta no pudiera más, estaba tan molesto que sabría no le alcanzaría la vida para que ese enojo hacia ella cesara pero aún más estaba aturdido e impaciente por alcanzar a Serena y explicarle algo que ni él mismo entendía–

Mientras Reí solo sonrió sentándose sobre la cama, estaba lista para cualquier reproche, que más daba, ya no tenía más que perder y sí mucho que ganar mientras observaba a Seiya correr más blanco que la nieve tras aquella mujer.

-Serena… espera… –salió de la habitación tomando su mano al estar ya a mitad de la sala–

Se detuvo respirando profundamente negándose a voltear a verlo– No la hagas esperar... seguro que tienen mucho que perdonarse.

-¡¿Perdonarnos?! No, Serena, no es así… –su voz sonaba frenética e impaciente– Esto suena tan trillado pero no es lo que piensas… nada es como parece… –la sujeto con ambas manos por sus hombros para evitar qué se fuera a pesar de que ella aun le daba la espalda, deseaba verla y decirle, pero temía que en ese segundo ella simplemente desapareciera–

-¿Nada es como parece? –pregunto en un murmullo– tienes razón... –volteo a verlo soltándose de sus manos mostrando una sonrisa un tanto arrogante como aquellas que usaba para él a su regreso– nada es como parece... ni siquiera esto... –mostro la mano que días antes llevaba la sortija de Yaten y que ahora llevaba la de Seiya–

Seiya se quedó perplejo al verla de aquella manera pero más aún al ver aquella sortija en su mano, siendo símbolo de aquel código que entre ellos habían pactado– Te lo juro Serena… debes creerme, ¡no sé qué es esto! no sé qué hace Rei aquí, como llego o porque están aquí… pero debes creerme –Tomo con presión las manos de Serena entre las de él– Yo solo te amo a ti… te hice promesas que no he roto.

A pesar de la presión que tenía sobre sus manos se soltó sin dejar de verlo, su mano por mientras quitaba de la otra aquella sortija mostrándosela al tomarla entre sus dedos– Pero yo no te amo... –dejo caer aquel anillo sin mostrar ningún signo de debilidad ante él– te lo dije... solo serias mi juguete.

La mirada de Seiya se paralizo viendo caer aquel anillo hasta escucharlo retumbar en el piso de mármol brillante para después observar en su mirada algo tan glacial y duro como aquel mármol que retenía el anillo, símbolo de él amor que él le profesaba. Jamás había visto en Serena una mirada que albergara tanta frialdad tal vez porque él sabía que lo que la originaba era en realidad la decepción de aquel momento y el dolor que él sabía debía estar sintiendo pues era sin duda lo mismo que él sentía, solo que esta vez no sabía cómo defenderse ante algo a lo que no estaba preparado o era culpable– No es verdad… Tú debes creerme… necesitas creerme Serena… –sus ojos se llenaron de aquella amarga tristeza que solo podía sentir cuando la perdía–

-¿Necesito creerte? –pregunto con ironía volteando hacia la recamara– no Seiya... no necesito creerte nada... eres tu quien debe aceptar la verdad... –suspiro como si estuviera cansada de aquella situación– sabía que nunca cambiarias y quise ponerte a prueba y ves... nuevamente fallaste... así que no tienes nada que explicarme... nunca cambiaras... en cambio yo sí, jugué contigo hasta que me cansaste... –Hizo una ligera mueca– pudo haber sido más divertido.

-¿Cuál verdad Serena? Que no ves que esto es una trampa de Rei… –dijo un tanto frustrado– Ella lo único que quiere es vernos separados… y tú le estas dando gusto de la mejor manera, no me vengas ahora con que solo estabas jugando conmigo por qué no te creo… aceptaste ser mi esposa al ponerte ese anillo, así que no puedo creer que ni siquiera me des el privilegio de la duda ahora.

-¿Sabes?, esto ya me canso... te has vuelto sumamente aburrido y patético... sea por Rei, por Yaten o por cualquier mujer o por cualquier hombre el hecho es que ya me aburriste y si me puse ese anillo solo fue para ver tu cara quizá de felicidad al pensar que por fin podrías tenerme... eres un poco iluso, te dije que ya no era la misma Serena y con o sin memoria... la verdad es que ya no siento nada por ti... –dijo con frialdad dándose la vuelta para salir de aquel departamento antes de que todo aquello terminara por derrumbarla– quizá en este momento vaya a ver a... Haruka o quizá vaya con Yaten, en fin cualquiera sería más divertido que tú en este momento.

Seiya no dijo nada, ni siquiera se movió de aquel lugar, no podía creer que aquello fuera verdad, le dolía el alma, el corazón y la mente, ninguno parecía estar en la misma sintonía pero si con un sentimiento en común… dolor. Serena era todo para él pero por primera vez sintió que cada una de aquellas palabras era verdad, ella debió haberle reprochado y exigido una explicación, algo que él no sabría como dársela pero si demostrársela pero en cambio solo obtuvo aquello que ella sabía le dolería en lo más profundo de su alma. Cerró los ojos volteando su rostro para no ver como se alejaba la mujer que amaba pero no sabía cómo retener ¿Cómo si ella solo había jugado con él? Si no creí a en su palabra y aquello solo le había servido como una barata excusa para sacar sus verdaderos deseos hacia él, la venganza.

Serena salió de aquel lugar mostrándose a si misma que podía llegar a ser fuerte, en ese momento ya no le importaba lo que pensara de ella solo sabía que no quería volver a verse vulnerable frente a él, no le dejaría saber que él tenía tanto poder sobre su corazón, tenía que contener su llanto hasta que estuviera en la soledad de su habitación, donde nadie pudiera decirle nada, donde pudiera desahogar todo el dolor que sentía, las palabras escritas en esa carta eran ciertas, y aunque dudaba de la cercanía de Rei con Seiya la verdad es que habían estado juntos, en ese lugar que se suponía seria su lugar secreto, ahora estaba segura de que todo en su vida le indicaba que jamás llegaría a ser feliz, que el amor no se había hecho para ella y que solo lo había conocido para sufrir, algo de lo que ya estaba cansada.

-Vaya apuesto a que ninguna mujer antes te había llamado aburrido y patético –dijo una Rei burlona ya vestida a sus espaldas–

Seiya dio media vuelta dándole frente caminando hacia ella en un par de pasos lentos pero firmes hasta llegar a ella quitándola de su camino con un brazo de forma hostil– Lárgate… –murmuro en tono frio y firme pero apenas audible para ella para después entrar a su habitación cerrando la puerta de un golpe, sin siquiera deteniéndose a recoger aquel anillo que aún permanecía frio e inmóvil sobre aquel piso de piedra fina–

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Al parecer las cosas para Yaten tampoco iban mejor, esa mañana tenía que toparse de nuevo a la persona menos grata en el mundo para él y más desagradable el lugar donde lo había encontrado, siendo más que obvio el lugar del que provenía.

Malaquite por su parte pareció complacido con aquel casual encuentro, viéndolo fijamente en cuanto lo percibió entrar al edificio mientras el bajaba del ascensor, camino con seguridad a paso lento hacia él hasta que estuvieron apenas a unos pasos de distancia.

-¡Hola Yaten! que sorpresa verte en este lugar… –dijo con cierta mofa en la mirada escondida tras aquella voz seria típica de él–

-No tendría por qué ser sorpresa... –dijo más que serio observándolo fijamente– aquí vive MI hija.

-Ah claro… como olvidarlo, sabes hubiera sido cortes de tu parte darme las gracias por saber el título que ahora portas… –al ver que el lugar estaba más que desértico se sintió más que agradecido– Sabes Mia es única, sin duda una muñeca de carne y huesos, como su madre.

-Gracias... –dijo con ironía– ¿contento?, porque yo sí... siendo Mia mi hija claro que tendría que ser una muñeca, tiene buenos genes.

Rio evidentemente en desacuerdo con aquello– No, créeme si Mia tuviera tus genes hubiera salido corriendo –se encogió de hombros mientras introducía sus manos a los bolsillos de su pantalón con suma tranquilidad– Aunque yo también debo darte las gracias por permitirme que tus genes fueran tan débiles para Mia, que con tu larga ida de Tokio me diste la oportunidad de ser padre para Mia.

-Sabes perfectamente que Mia es mi hija y JAMAS podrías ocupar mi lugar... ella lo sabe perfectamente... que yo soy su padre y eso no lo cambiaras nunca... –dijo con suma seriedad acercándose a él– además no hubieras tenido esa oportunidad sino no me hubieras separado de Mina.

-Pero lo hice –lo miro de manera fría y retadora– y te fuiste sin importarte nada de ella y su vida y eso me dio ciertas ventajas y privilegios que yo tengo sobre "Tu familia" –dijo con cierto sarcasmo– por más que te moleste, tal vez Mia sepa que yo no soy su padre bilógico, pero… –volvió a sonreír sutilmente– ¿Crees que para ella seria algún impedimento verme como un padre más?, Claro lo biológico siempre será tuyo pero la compañía que tenga día a día podría ser la mía.

-¿Y crees que ahora que sé que es mi hija voy a permitir que sigas frecuentándola?, tal vez Mina por su extraña relación lo permita, pero yo no... Mia pronto llevara mi apellido así que es mejor que te hagas a la idea de que no la volverás a ver.

-¿Y qué harás? –dijo en tono retador– Le prohibirás a una niña de cinco años que se aleje de una persona a la cual aprecia de una manera que a ti te retuerce las entrañas… –sonrió de lado– o acaso la alejaras de mi llevándotela al otro lado del mundo… Porque yo dudo que ni Mina ni Mia quisieran irse de aquí… peor aun joven Black, que harás el día en que Mina cansada de tus desplantes volubles le dé a Mia lo que ella merece y desea, una Familia… CONMIGO… –enfatizo– ¿Por quién crees que Mia tendría más preferencia?, Por un extraño que apenas conoce solo porque dicen que es su padre o por la figura paterna que ella de verdad quiere por lo que ha sido con ella y no por una imposición… –Todo aquello parecía tan satisfactorio para él– Créeme conozco a Tu hija y es tan dulce que podría querer hasta el peor hombre solo por su anhelo de que lleve el título de padre y no porque realmente lo sienta… ni siquiera te conoce.

Oprimió los puños con fuerza conteniendo las enormes ganas de írsele a los golpes– Si en estos años no has logrado atar a Mina a tu lado no creo que lo logres en unos días... ella aun me sigue amando... piensa Malaquite... ¿crees que entre ella y yo no ha pasado nada ahora que nos hemos vuelto a ver?, quizá ya venga nuestro segundo hijo en camino.

-Quizá me des un hijo más Yaten… siempre he sido partidario de las familias grandes… –Agrego con descaro– ¿Además como estarías tan seguro que en verdad es tuyo? ¿O eres tan ingenio que sigues pensando que Mina solo piensa en ti? Debo agradecerte todas aquellas veces que has despreciado a Mi Mina porque eso me ha dado mayores momentos de acercamiento ante su debilidad… y no debería sorprenderte siempre ha sido así desde el pasado, Mina encuentra mayor consuelo y apoyo en mí que en ti… y créeme ni el amor más fuerte soportaría todas las lágrimas que tú has creado en ella.

Se acercó a él tomándolo de la camisa– Malaquite... si de verdad amaras a Mina y a Mía como dices nunca nos hubieras separado... yo tuve culpa pero jamás supe de la existencia de Mia y creo saber porque... pero ahora que sé que es mi hija no permitiré que sigas teniendo influencia sobre ella, antes solo me importaba Mina pero ahora tengo una razón para demostrarte que después de todo yo soy mejor persona que tu.

-¿Así y como lo harás? –lo cuestiono con molestia tomando la muñeca de Yaten con su mano para hacer que lo soltara– Me hablas de amor cuando jamás te importo Mina, cuando pareces solo un niño haciendo una rabieta por circunstancias de la vida que Mina no eligió y solo hizo lo que su corazón le dicto, aun así para ti puede más tu orgullo ¿Y me hablas de amor? No Yaten para mi Mina y Mia forman parte de mi familia y si crees que vas a alejarme de ellas estas muy equivocado… siempre serás el hombre que engendro a Mia, pero el padre… eso seré yo al igual que me convertiré en él hombre que le dé a Mina lo que ella merece y no el que un día la desprecia, otro la perdona y al siguiente la hace sufrir.

Sonrió con ironía separándose un par de pasos– Tú no eres mejor que yo... en tal caso ninguno de los dos tiene la calidad moral para reclamar nada... hiciste sufrir a tu esposa durante muchos años y yo he hecho sufrir a Mina la única mujer que he amado... ninguno de los dos merecía ser padre... pero piensa... ¿qué hubieras hecho si Setsuna te hubiera negado el privilegio de ver a Hotaru?, no lo hubieras soportado... pues bien yo tengo al menos una oportunidad de hacer feliz a una mujer... a mi hija... y eso es lo que voy a hacer... darle lo que tanto desea, una familia eso te lo puedo jurar.

-Eso es algo que tendría que ver para creer… pero realmente estoy escéptico a ese hecho… así que una vez más las cartas sobre la mesa Doctor Black, ni yo me alejare de Mia, ni mucho menos Mina me alejara de ella… así que tendrás que acostumbrarte al hecho de verme a lado de la mujer que amaste y la que intentaras hacer feliz.

-Ya lo veremos Malaquite... solo espero que sepas jugar y no volver a hacer trampa como en el pasado... –dijo dándose media vuelta para salir del edificio, ahora tenía que pensar con exactitud lo que serían sus movimientos–

Malaquite solo sonrió descaradamente ante ese comentario acusador– Astucia Yaten, algo de lo que sin duda careces… –le murmuro observando como Yaten cambio de opinión optando por irse–

-Quizá... –murmuro al salir del edificio, su cabeza era un completo caos, sabía que hablar y actuar por impulso era un mal habito que tenía, pero ahora ya no tenía remedio, solo opto por manejar por cuanta calle se encontrara para tratar de tranquilizar el profundo coraje que sentía hacia Mina, Malaquite, sus padres pero sobre todo hacia él por no haber sabido cuidar lo que sabía por derecho le correspondía, el amor de Mina y ahora de su hija–

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Yaten simplemente ya no sabía que más pensar, encontrar una solución adecuada a su vida parecía una misión imposible, el ir y venir por su habitación solo aumentaba su tensión, en buen momento había pensado en que las cosas podrían funcionar de nuevo con Mina, ahora todo era mucho peor y lo que más le importaba en ese momento, su pequeña mariposa era un tema en el cual no dejaba de pensar buscando la manera de alejarla de la imagen de aquel hombre que siempre lograba su cometido, ponerlo de mal humor y a la defensiva, él sabía cuáles eran sus intenciones con cada una de sus palabras y también sabía que causaban el efecto que él deseaba, solo que simplemente no lo podía evitar, estaba a punto de explotar como jamás se había encontrado.

Serena iba directo a su habitación cuando vio que en la de Yaten aun había luz, observo su reloj– Bastante tarde... ¿Yaten? –Toco a la puerta abriéndola con cautela–

Yaten tomo entre sus manos un pequeño portarretrato donde tenía una foto de años atrás, en aquel corto pero eterno en su memoria donde su guerrera y él eran lo que ya no podían ser ahora, la frustración lo invadió, no sabía cómo perdonar, mucho menos como vivir lo que se enfrentaba ahora– Mina… –dijo su nombre mientras arrojaba a su cama aquel portarretrato que al chocar con la cabecera de su cama estrello el frágil cristal–

-¿Qué te pasa? –Pregunto preocupada acercándose rápidamente a él pero aun con cautela, a pesar del tiempo que habían pasado juntos nunca lo había visto así y eso en cierta forma la asusto–

Yaten no se había percatado que había llegado a casa hasta que la escucho entrar a su habitación, quería decirle: "nada, todo está bien" pero no podía, ya no– Yo… no lo soporto, no puedo con esto… –se dejó caer sentándose pesadamente sobre su cama–

-No entiendo... ¿ocurrió algo con Mina?, ¿Mia está bien? –Al verlo en ese estado se preocupó aún más, solo atino a sentarse a un lado de él– Yaten ¿qué pasa?

-Mina está más que bien… –sonrió con ironía y tristeza– en cuanto a Mía… ni siquiera sé si de verdad me necesite.

-Claro que te necesita, eres su padre... y tú la necesitas... Yaten te veías tan feliz cuando volviste de estar con ella, no puedes simplemente hablar de esa forma.

-¿Y cómo lo hago? Como hago para ser yo mismo, fuerte y decidido… –se puso de pie rápidamente– ¿Cómo alguien que apenas me conoce puede quererme como yo la quiero? No sé cómo luchar contra la corriente de su vida… ¿No lo ves Serena? Ella ya tiene una vida con Mina y con el idiota de Malaquite y su hija… ¿Y qué papel juego yo? ¡Él hombre que jamás estuvo, que no la escucho decir sus primeras palabras o que la cuido cuando enfermaba! Un hombre que de la noche a la mañana tiene que llamar padre y que para rematar quiere arrancarla de las personas que ella quiere, porque me revienta en el hígado que Malaquite tenga lo que ES MIO–se señaló a sí mismo con molestia– ¿Y sabes que me deja eso? Este odio a ese tipo y este coraje contra Mina, la única mujer que he amado, pero que ahora siento que jamás podre perdonar –Paso la manos por sus cabellos con frustración–

-Imagino lo que debes estar sintiendo, pero no quieras que de la noche a la mañana Mia te acepte abiertamente como su padre, tendrás que ganártela con mucho esfuerzo... –se puso de pie tomando sus manos– ponerte así no arreglara las cosas... debes pensar muy bien qué es lo que quieres para Mía... yo tampoco estoy de acuerdo con la figura que tiene Malaquite con ella... pero sé que ella esperaba a su padre y ese eres tu Yaten... y solo tú.

-¿Qué hago para ahogar esto que me quema Serena? –Pregunto ahora ya no en tono exaltado si no triste y escéptico– No puedo verla tan encariñada con él ni tampoco a Mina volviendo a ser la joven a los pies de un hombre que no la ama… Y sé que la menos culpable es Mía, pero si dejo todas mis esperanzas a que sea Mina la que vaya alejándola de Malaquite eso jamás pasara… –negó en un movimiento de cabeza– Cuando creí que entre ella y yo las cosas irían mejor le pedí que se alejara de Malaquite ¡Y así no soy yo! Mina debería querer hacerlo y ver el alejarse de él por sí misma y no por una imposición de mi parte y aun así tan pronto vio perdido lo nuestro volvió a correr a su lado dándole a Mia la imagen de familia perfecta con ese cretino.

Suspiró profundamente alejándose un poco de él– En realidad creo que nunca he entendido la forma de proceder de Mina... pero trato de comprenderla, supongo que pensó que no decirte nada era lo mejor que podía hacer, en cierta forma también me siento culpable de que estén alejados, quizá si yo hubiera intercedido entre ustedes las cosas serían diferentes... podrías tener la familia que tanto deseas con la mujer que amas y con tu hermosa hija.

Yaten la abrazo, Serena era alguien muy importante para él y lo último que querría en ese momento es arrastrarla a su nube negra o que ella se sintiera culpable de algo que no era– Esto solo es culpa mía y de Mina… yo debí intuir que algo no estaba bien cuando me dejo de la nada y aferrarme a ella con todo el amor que sentía y ella no debió tomar decisiones por mí, por ningún motivo que tuviera.

-Todos nos equivocamos Yaten... –murmuro dejándose abrazar– pero de algo estoy segura es que Mia te ha estado esperando por mucho tiempo... sabe que tú eres su padre y ahora lo único que quiere es reconocerte como tal... y aunque parezca que no tienes autoridad para exigir... debes hacerlo... tal vez Malaquite no sea el villano de la historia pero tiene mucha culpa en el sufrimiento de ustedes y también ha afectado a Mia así que... te apoyare en lo que decidas.

-Te lo agradezco de verdad, lo mejor que me ha pasado dentro de esta tormenta, es tenerte Serena… –sonrió aliviado de tener una amiga como ella– Pero tampoco quiero arrastrarte a mis problemas, más cuando dudo que a Seiya le plazca mucho el siquiera tenerte cerca de mi como amigo… –después de estrecharla un poco más se alejó de ella apenas un pequeño paso–

Sonrió con tristeza bajando el rostro– No creo que le importe mucho... supongo que ahora debe estar muy ocupado... reconciliándose con su... esposa.

Yaten la observo sorprendido– Pero, creí queme habías dicho que tú y él… –pero al ver en ella aquella tristeza– Oh… –negó con molestia– No lo puedo creer, Seiya debe de ser un idiota… ¿Qué hizo esta vez?

-Estaba en el departamento... –algunas lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas, pero ella aún no se atrevía a verlo– con Rei... en la misma cama en la que estúpidamente yo estuve... fui demasiado tonta.

Al verla de aquella manera, no podía comprenderlo ¿Cómo Seiya pudo haber hecho algo así?, subió ambas manos al rostro de Serena, tomando sus pulgares para limpiar sus lágrimas– Seiya es el mayor idiota… porque sé que te ama Serena, pero no entiendo porque hizo lo que hizo y sea cual sea su motivo no debió engañarte.

-No sé qué pensar... quizá es verdad que entre ellos no pasó nada pero... –suspiro apretando con fuerza sus manos– ella estaba ahí. Solo me engañe a mí misma al pensar que podríamos tener un final feliz... una vez más entiendo que no soy una princesa y él mucho menos un caballero.

-Es que verlos juntos de una manera tan íntima, es lógico que pienses mal… –volvió a estrecharla sutilmente a su pecho– ¿Te vio?

-Si... –murmuró recargándose en él llorando, aunque no quisiera hacerlo las lágrimas fluían por si solas sin poder contenerlas– y tuve que fingir... fingir que todo había sido un juego... tire su promesa de amor... ya no me importo lo que pensara de mi... fue lo único que pude hacer... fingir...

-De verdad… ¿quieres olvidarlo, fingir?, ya no nos resultó una vez… ¿crees poder hacerlo de nuevo?

-Quiero olvidarlo... olvidar que una vez lo ame... y tal parece que esta vez sí me creyó... creyó cada una de mis palabras, y espero que no me vuelva a buscar... no puedo creerle de nueva cuenta, no debo... Yaten... todo esto me duele.

Yaten se quedó pensativo al escuchar aquello una serie de ideas completamente descabelladas pasaron por su mente mientras pasaba su mano por su espalda de manera fraternal.

-Las cosas no salieron como esperábamos... todo fue un fracaso, de nueva cuenta estamos sufriendo por ellos... no es el final que tenía pensado... –dijo limpiándose las lágrimas, en ese momento lo único que necesitaba era ese abrazo que su amigo le daba–

-Yo ya no espero un final feliz si de Mina se trata… pero tú ¿de verdad estarías dispuesta a hacer cualquier cosa por olvidarte de Seiya?

-Si... –respondió con tristeza– no importa si paso algo con Rei o no... Solo que hoy me di cuenta de que no estamos hechos para estar juntos... –respiro profundamente– no quiero seguir teniendo el título de la "amante" no quiero.

-Serena, quiero ayudarte, esta vez de verdad y me gustaría que pudieras ayudarme… –se separó de ella solo lo suficiente para verle a los ojos–

-Sabes que siempre te apoyare en todo lo que decidas no sé porque lo dudas... –dijo confundida ante sus palabras–

-Es que esta vez, quiero decirte las cosas muy enserio… –su semblante paso a uno más serio pero sin perder esa mirada cariñosa que siempre tenía para ella– No es que antes no lo fueran, pero esta vez quiero pedirte algo.

-¿Qué cosa? –cuestiono extrañada–

-¿Te casarías conmigo? –tomo su mano entre las de él– Pero esta vez como debió haber sido en un principio… de verdad Serena, prometo no presionarte a nada que no quieras, solamente que sé que nadie me va apoyar mejor que tú y nadie te comprenderá como yo lo hago porque vivimos lo mismo y porque lo que más anhelo es algún día poder verte sonreír de nuevo desde lo más profundo de tu alma y poder darle a Mia la familia que ella merece y sé que tú eres la única y adecuada para ella.

-¿Casarnos?, ¿tener una familia?, pero... ¿y Mina?, Yaten quizá en este momento piensas que es la mejor solución pero... ¿que pasara después?

-Ya no puedo pensar mi vida imaginando que pasara con Mina –negó– ahora hay alguien más en quien debo pensar, no sé qué pasara con Mina, pero por mucho que la ame, sé que ahora ella más que ser el amor de mi vida es la madre de mi hija, ella tomo sus decisiones y ahora yo quiero tomar las mías. Pero tampoco quiero ser egoísta contigo, no voy a orillarte a intentar ser feliz conmigo si tu no lo deseas Serena y sea cual sea tu decisión yo la respeto.

Se separó de él caminando hacia la ventana observando un instante hacia la calle, quizá en el fondo deseaba que el auto de Seiya estuviera afuera espiándola como la primera vez, quizá para intentar pedirle o darle un explicación, pero nada– Acepto...

Yaten se sorprendió de aquella aceptación tan repentina– Serena… seremos amigos, pase lo que pase y siempre podrás ser sincera como hasta ahora… –se acercó a ella abrazándola por la espalda– solo que ahora buscaremos nuestra tranquilidad una que merecemos ambos.

-Lo haremos por Mia... sé que no será nada fácil que inicies una vida padre e hija y quiero ayudarte... y gracias a eso ya no tendré tiempo para pensar en Seiya... ahora solo quiero olvidarlo... –dijo sin dejar de ver por el cristal de la ventana– eso es lo único en lo que debes ayudarme... en hacer que lo olvide.

-Lo haremos, saldremos adelante… –se separó un poco de ella para tomar su mano–

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— -¯`v´¯- SyS -¯`v´¯- MyY -¯`v´¯- —

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Ya habían pasado una semana desde la aquella salida que habían tenido Mía y Mina con Yaten y por desgracia para ellas no se había repetido Yaten no había vuelto a visitar aquella casa, sin embargo estaba en contacto con Mía a través de llamadas telefónicas, llamadas que según su pequeña le platicaba a su madre él parecía igualmente interesado en mantener el contacto pero dejaba ver que pronto la vería y podrían pasar más tiempo juntos. Mina estaba feliz por su pequeña, por Yaten y por ella misma, Yaten parecía más que interesado en su hija y Mía parecía estar aceptando a su padre de la mejor manera aunque aún algo reservada como era propio en ella, sin embargo Mina había añorado la posibilidad de mitigar la molestia de Yaten hacia ella a través de la visitas frecuentes que tendría para Mía, de cualquier forma para ella el avance entre ellos era ya ganancia.

Ganancia y tranquilidad que se desvaneció tras aquella notificación que Mina recibió aquella tarde, tenía trabajo al por mayor y su agenda estaba llena de citas pero aquello era algo que no podía postergar, las manos aun temblaban mientras sostenía el volante de su auto y conducía a toda velocidad a aquella casa que deseo jamás volver a visitar.

Flash Back

-Buenas tardes… ¿Señora Aino? –saludo el hombre mayor de porte serio y formal–

-Si… Adelante tome asiento… –afirmo observando aquel hombre ya dentro de su oficina–

-Buenas tardes Señora Aino, soy el Licenciado Takaji, abogado del Doctor Yaten Black… –extendió su mano con un aparente semblante frio pero educado–

-¿En qué puedo ayudarle? –correspondió el saludo–

Saco de su portafolios una carpeta extendiéndosela– Presentarle la notificación de demanda que ha impuesto mi cliente hacia usted, en ella se encuentra la fecha en que deberá presentarse a la audiencia…

-¡¿Cómo?! ¡Demanda! –Cuestiono Mina exaltada e incrédula casi arrebatándole los papeles abriendo la carpeta de prisa, quedándose callada por unos segundos en lo que leía aquel papel mientras su rostro de incredulidad cambiaba por uno aun mayor de asombro y terror– ¡Demanda la custodia y patria potestad de MI HIJA!

Final Flash Back

Sin demorar en estacionar de una forma apropiada el auto bajo rápidamente con aun los papeles en mano dirigiéndose a aquella amplia e impecable puerta de caoba, tocando con algún par de golpes demandantes.

- Buenas tardes... –Saludo la joven empleada al abrir la puerta–

-Buenas tardes… Necesito ver a Yaten por favor… –saludo en tono serio mientras entraba sin esperar respuesta de la joven empleada–

-Ah permítame un momento... él está ocupado, en seguida le aviso que lo buscan... –dijo la chica entrando tras de ella–

-Si claro yo espero… –pero continúo caminando rápidamente hacia la sala de la casa viendo en ella a Yaten junto con sus padres y alguien que parecía muy entusiasmado mostrando algunos adornos con flores y mantelería–

-¿Mina? –Cuestiono volteando a ver quién entraba a su casa de forma tan abrupta– ¿qué haces aquí? –se acercó a ella tranquilamente–

-Lo siento señor... –dijo la empleada apenada–

-No te preocupes... la conozco. –Murmuro con una sutil sonrisa–

-¿Que hace esta mujer aquí Yaten? –Pregunto molesta la señora que había dejado el adorno que le había gustado sobre la mesa de centro–

-Buenas tardes… –Trato de sonar amable al saludar a los padres de Yaten pero sabía que su voz sonó igual de molesta– Lamento llegar en mal momento y lamento mas no llegar con la apropiada cortesía con que llego tu abogado esta tarde a visitarme Yaten.

El padre de Yaten solo tomo a su esposa de los hombros acercándola a él para sugerirle dejarlos solos.

-Ah ya veo... –sonrió señalándole el camino hacia la biblioteca– por favor... ahí podremos hablar tranquilamente.

-Disculpen... si gustan puedo volver en otro momento... –dijo aquel hombre con arreglos florales– aún falta que la novia vea lo que la señora ha escogido.

Mina volteo a ver a aquel hombre sumamente asombrada para después prestar atención a aquellos detalles, cayendo en cuenta que aquello se trataba del arreglo de una fiesta, después volteo su vista a Yaten llena de incertidumbre aunada a su ya molestia–

-Mina... adelante... –dijo abriendo la puerta de la biblioteca– muchas gracias por su tiempo, ya le avisaremos nuestra decisión... y si me disculpan... mamá por favor vayan adelantándose al restaurante... en seguida los alcanzo.

El padre de Yaten solo fijo su vista en ambos, en especial en aquella mujer que ya no era más una joven sin mencionar que su hijo sin duda tampoco era el mismo en su comportamiento junto a ella como en él pasado, no entendiendo que pasaba pero si presintiendo que algo no andaba bien.

Mina entro ya sin titubear, cruzándose de brazos esperando a estar por fin solos y poder hablar, aquello era sin duda una pesadilla Yaten quería quitarle a Mia, porque solo podía verlo de esa manera y además se casaría, que pretendía ¿hacer una familia sin ella? ¿Tener a Mia y simplemente hacerla a un lado?

- Y bien... ¿en qué puedo ayudarte?, como te diste cuenta estoy muy ocupado... –dijo con tranquilidad dirigiéndose a la silla principal tomando asiento–

-Claro… muy ocupado demandándome mientras organizas una boda ¿verdad?, eso dejaría sin tiempo a cualquiera… –dejo con molestia los papeles sobre el escritorio– ¿Cómo puedes siquiera pensar en demandarme Yaten? –lo observo molesta–

-Te dije que si no ponías distancia entre Mia y Malaquite lo haría yo... además tengo todo el derecho de reconocer a mi hija... ¿o es que... no es mi hija? –cuestiono observándola fijamente–

-Jamás dijiste eso… –dijo en su defensa– Lo de Malaquite solo aplicaba en mi… Y claro que es tu hija aunque en este momento desearía que esas pruebas estuvieran equivocadas.

-Bueno ahora te lo estoy diciendo, quiero poner distancia entre ese hombre y mi hija... y es una pena que las cosas no sean como tu desees... lo siento Mina, las cosas son así... sé que en el proceso la niña saldrá lastima, pero estoy dispuesto a dedicar mi vida entera en sanar esas heridas.

-Eres un egoísta Yaten… no te importa el sufrimiento de Mia, lo único que te interesa es lo que tú quieres… dime ¿tan malo es que la gente aprecie a tu hija? –su mirada reflejaba toda la molestia que sentía hacia él en ese momento– En ese caso porque no te molesta que Serena la quiera también… claro con ella si podría hacer un sustituto de familia perfecto ¿verdad?

-¿Porque no? –Dijo con molestia poniéndose de pie– sabes perfectamente que ella sería una excelente mamá... si tan solo su inmenso cariño por ti no la hubiera privado de tal cosa.

-Así que eso es lo que quieres… darle una madre a Mia… Mia ya tiene una madre y soy yo y estas completamente loco Yaten si piensas que voy a dejar que me la quites… –se acercó a él de manera decidida– Soy su madre y por derecho Mia debe estar conmigo, desde que supe que tú eres su padre jamás pensé en privarte de su presencia, ni tampoco Malaquite debe presentar para ti una amenaza, para Mia eres su padre y Malaquite solo un hombre que la quiere, pero si tus celos paternos no te dejan ver eso, es una lástima por ti.

-Jamás pensaste en privarme de su presencia... –repitió con cierto sarcasmo– pues que bien que no lo quisieras... porque entonces no habrían pasado 5 años sin saber de su existencia... bravo Mina... siempre pensando en los demás.

-Eso fue porque se suponía que tu no eras el padre de Mia… no era tu responsabilidad y yo no iba a ser una carga para ti, pero tú con tus acciones tampoco tienes el carácter moral para reclamarme Yaten, porque yo quise hacer las cosas pensando en ti y por el amor que te tenia, pero tu jamás has podido verlo así, a ti te importaron un bledo mis palabras, tu simplemente desapareciste y regresaste con toda la autoridad moral para juzgarme y ahora privarme de lo único que realmente tengo ¿y eso te hace una mejor persona?, ¿Tu si piensas en los demás?

Se acercó a ella tomándola con fuerza de los brazos– ¿Y quién te pidió que pensaras por mí?, yo te di mi amor... por primera vez en mi patética vida estaba dispuesto a dar todo por alguien... tú me diste la fuerza para luchar... y así como me la diste me la quitaste... no tengo la calidad moral para reclamarte, tienes razón... pero tampoco quiero que mi hija crezca cargando con las culpas de su madre... ¿que pasara cuando se entere de cómo fue que conociste a Malaquite?, ¿crees que se sentirá orgullosa al saber que su madre fue amante de un hombre vil?

Mina frunció el ceño ante su agarre pero no mostro debilidad– Mia no tiene una madre perfecta y lo sabe y sobre mi poca moral o mala reputación me encargo yo y como lo hable con ella a su momento… –lo encaro sin la más mínima vergüenza de sus hechos– Ya no soy una niña Yaten se lo que hice bien y en lo que me equivoque, deseaba tanto redimir mi error contigo, darte la familia de la que te prive y que pudieras perdonarme, pero lo evidentemente claro es que tú ya no puedes amarme ni mucho menos perdonarme, así que hagas lo que hagas, no lo hagas pensando en mi o en ti, hazlo pensando en Mía, porque no puedes simplemente llegar y llevártela de mi lado… –se soltó de su agarre con fuerza– ¿Dime que harás con ella? Crees que es una muñeca a la que solo llevaras a tu casa y sentaras ¿O peor aun solamente le dejaras la responsabilidad a Serena?

-Te equivocas Mina, Mia es mi responsabilidad... Serena solo será mi esposa... nadie ocupara tu lugar... y no quieras pensar que ella es igual que Malaquite... las situaciones son diferentes... –dijo molesto dándole la espalda–

-Yo lo único que quiero que entiendas es que a nuestra hija no le importan nuestros errores o pasado y para ella es importante la gente que quiere llámese Serena o Malaquite, además no me pidas que te entregue a una parte de mi de la que jamás me he separado ni un solo día… –lo rodeo para verlo a la cara–

-Dime Mina... –sonrió ligeramente– ¿qué es lo que sentías al tenerla separada de su padre?, porque si tenías tus dudas de que fuera de Malaquite o mía bien pudiste hacerla pasar por hija de él ¿no?, no es lo que tanto deseabas, una vida cómoda y estable para poder ayudar a tu familia.

-Qué triste que aun sigas viéndolo de ese modo Yaten… –negó en un movimiento de cabeza– Tienes razón debí habértelo dicho pero dime ¿Cuándo? Cuando jamás regresaste… o quizá cuando regresaste comprometido con mi antigua amiga… y cuando las cosas fueron tratando de mejorar entre nosotros lo intente pero siempre había algo que evitaba él momento, no podía simplemente abrirte la puerta y decirte "Hola tienes una hija…" Porque te cuesta tanto tratar de entender, de que te amo y jamás pensé que esto llegaría a este punto, pero no por mis errores del pasado ahora Mia tiene que sufrir las consecuencias.

-No Mina... Mía no sufrirá las consecuencias de nuestros actos... en el pasado no supe luchar por ti... debí arrebatarte de las garras de Malaquite, pero no lo hice y me he arrepentido muchas noches al soñarte... pero puedo hacerlo con Mía... ella no será la cereza de ese maravilloso pastel que planea Malaquite... no permitiré que ese hombre este cerca de ella no importa lo que tenga que hacer, una vez perdí lo que más amaba en la vida... pero ahora... ahora no dejare que vuelva a pasar.

Mina subió sus manos para tomar las mejillas de Yaten bajo sus palmas de manera cálida pero con ligera firmeza para que fijara su mirada en ella– Por que tus sentimientos hacia mi eran capaz de perdonarme y aceptarme con la hija de otro… Pero ahora te empeñas en herirte a ti mismo con esto, y herir a las personas que te amamos, Tu hija y yo… Si tan solo me dieras la oportunidad de hacerte feliz Yaten y redimir todo el daño que te he hecho pasar y hacer juntos la familia que somos… –Su mirada y voz firme y dulce le pedía aquello desde el fondo de su corazón–

Había estado a punto de voltearse, de resistirse a cada acto que esa mujer hacía, la odiaba pero también la amaba, era la única mujer que quería en su vida y escucharla hacia que todo pareciera tan fácil, como si la felicidad se consiguiera con un solo "si".

-Solo tú puedes darme la puerta a ese hermoso corazón que tanto amo… –Deslizo una de sus manos a su pecho mientras la otra subió un poco más acariciando su rostro– Si en ti existe el deseo de esa hermosa imagen de una familia solo di un "Si"… solo dame la oportunidad… –Al ver que en sus actos no había negatividad y su mirada parecía que dentro de él había una lucha interna por retener su respuesta se acercó lenta y sutilmente a él respirando tenuemente al sentir su calor– Dame la oportunidad de que compruebes lo indescriptiblemente feliz y pleno que te puedes sentir… –entre cerro sus ojos tenuemente al casi percibir el aliento cálido de Yaten ante su cercanía–

-Ya llegue Yaten... –dijo animada Serena al abrir la puerta del despacho quedándose sorprendida de lo que estaba viendo–

-Serena... –en el momento en que escucho aquella voz se separó de Mina sobre todo al notar que se encontraba observándolos–

-Lo siento, no quise interrumpir... –aun sin moverse de la puerta–

Mina no volteo a verla solo se sintió frustrada e incluso como lo que era en ese momento una intrusa tratando de alejar a un prometido de su novia, pero aquello era algo que deseaba y no se arrepentía y por ello no quería ver a Serena, así que solo opto por ver a Yaten desilusionada tal vez de su reacción.

-No interrumpes... Mina y yo solo hablábamos... –dijo acercándose a Serena tomándola de la mano haciendo que entrara–

-Hola Mina... –saludo desconcertada aun renuente de entrar–

-Hola Serena… –respondió ásperamente, no solo por lo poco oportuna que resulto su presencia, si no por que no podía evitar que sus celos saltaran a la vista al ver como Yaten se dirigía hacia ella– Si solo hablábamos, pero en privado.

-Lo siento... quizá deba dejarlos solos.

-No. Como mi futura esposa creo que debes estar enterada de lo que hago... además recuerda que no tengo secretos contigo... –dijo sonriéndole oprimiendo su mano para darle a entender que ambos necesitaban ser fuertes–

Mina fijo su vista en Serena al escuchar aquello demostrando su negativa y desilusión aun mayor hacia ella por ese hecho– De acuerdo Yaten –encogió sus hombros en señal de no tener otra opción por sus decisiones mientras lo veía a él– Si tu planteamiento es el de mantener a Mia lejos de personas que puedan "ocupar" tu lugar –dijo con sarcasmo– Yo puedo pedir lo mismo ¿No crees que es justo?

-Yaten... –volteo a verlo antes de que dijera algo mas– déjanos solas por favor... después de todo creo que debo hablar con Mina.

-No debería... –dijo preocupado de lo que pudiera ocurrir entre ellas estando la situación tan tensa–

-No te preocupes Yaten, no le hare nada a tu prometida si es lo que te preocupa… –sonrió Mina con molestia– Además puesto que tanto deseas convertirla en tu esposa más de alguna vez estaremos en situaciones complicadas así que es mejor dejar las cosas claras desde un principio… Porque así debe de ser ¿No Yaten? –simplemente no se sentía ella misma hablándole de aquel modo a él o a Serena, pero ver llegar a Serena encendió algo en ella que jamás creyó habría en su interior: Celos, coraje, temor y una profundo y aberrante sentido de proteger y aferrarse a lo que era suyo y amaba, Su hija y al hombre que sin duda era todo para ella. Y era frustrante tener que comportarse así con ella, pero sabía que ya no podía ser de ninguna otra forma–

-De acuerdo... –volvió a oprimir su mano y después de una mirada que encerraba la fuerza y apoyo a su amiga salió de la biblioteca–

-Sé que debes estar molesta... pero también debes comprender la situación en la que esta él... –dijo tranquilamente observando con atención a su antigua mejor amiga– tu estarías igual.

-Sabes que Serena, no opines por mi… porque es evidente que tú ya no me conoces, yo jamás lastimaría a mi hija como pretende hacerlo Yaten, no la conoce… –respondió una vez que estuvieron solas– Y yo por primera vez en mi vida ya me canse de pensar en los demás antes de en mí y que es lo que obtengo no tener al hombre que amo y estar a punto de perder a mi hija y no voy a dejar que eso pase por que por mucho que ame a Yaten es algo que no puedo y no quiero.

-Él tampoco quiere perderla... y no estoy siendo atrevida al suponer lo que harías... me estás dando la razón... no quieres dejarla, actuarias igual que él... piensa en cómo te sentirías si fuera Yaten el que te oculto la existencia de Mía... no lo justifico pero tampoco te comprendo... éramos amigas y no pude siquiera saber de la existencia de esa niña hasta hace un par de años... ¿por qué Mina?, ¿por qué ocultármelo a mí también? –dijo con tristeza caminando hasta donde estaba una serie de libros y después de observarlos tomo uno comenzando a hojearlo–

-Tú al igual que Yaten jamás lo entenderían, porque los dos ahora solo están cegados por ese rencor que no los deja ver más allá de sus cuatro paredes, que se esconden del pasado y sé que es difícil tan difícil que por eso jamás te dije nada de mi embarazo porque tuve muchas razones para hacerlo… –trataba de no mirarla pero era tan extraño estar ahí con ella y no tratar de que fuera como antes– engañarte a ti era engañarme a mí misma porque contigo era la única con la que podía hablar sin cuestionamientos, reproches, disgustos o falsas afirmaciones… Mia era perfecta para mí, llego sin planearla pero cuando más la necesitaba, mi hija y punto final. No lo hice porque no quería que mi mejor amiga cuestionara mis decisiones como lo hizo mi familia conmigo era como si todo desapareciera y estar con la tranquilidad de que me escuchabas sin pensar en que había echado a perder mi vida y me prometí que te lo diría hasta poder con satisfacción propia decirte que era Mi hija y que no necesitaba de Malaquite para sacarla adelante porque en verdad pensaba que era su hija aunque añorara que fuera de Yaten… además como decírtelo si… –no pudo continuar, simplemente la otra razón era algo que no sabía que tanto significaría para ambas–

-Si yo había perdido a mi bebé... –continuo hojeando el libro para luego voltear a verla– si... lo perdí por protegerte... y no me arrepiento porque ahora puedo ver a Mia... tan bella como tú, tan inteligente como Yaten... una vez dijiste que al menos una de las dos debía conocer la felicidad... pues bien, tú ya sabes lo que es dar vida... yo no... y no te lo reprocho, lo único que quiero es que no me alejes de ella... me pediste que no me le volviera a acercar, pero no puedo... porque apoyare a Yaten en lo que decida... –dijo con seguridad sin dejar de verla–

-Acepte a renunciar a Yaten cuando ustedes regresaron ¿Con que fin? Solo para herirnos haciendo más profundas nuestras heridas y yo por el aprecio que un día te tuve y por la gratitud de aquel día en que me salvaste accedí –dijo en tono de estar arrepentida– Porque siempre creí que te debía a vida de Mia por que imaginaba que hubiera sido si fuera al revés y sé que Yaten jamás me hubiera dejado pero no fue así, Mía es MI HIJA… mía Serena y eso es algo que tú debes de comprender y superar por mucho que te duela… ella jamás va a ser tu hija y no pretendas realizarte como madre con ella porque no voy a dejar que Yaten me la quite menos ahora que se que él solo quiere vengarse de mí y tú de Seiya porque eso está más que claro… son tan egoístas que no piensan en nadie más… –Se acercó a ella sutilmente– Así que ahora a mí no trates de convencerme con tu excusas de amistad y apoyo con Yaten porque si lo que quieren es luchar por Mia… eso es algo que una madre sabe hacer muy bien.

Aquellas palabras había lastimado en lo más profundo su corazón, ella jamás hubiera deseado tener a Mía como su propia hija y mucho menos deseaba vengarse de Seiya, las cosas eran todo lo contrario, pero no era momento para dar explicaciones, sus ojos se habían enrojecido a causa de contener las ganas de llorar pero aun así sonrió ligeramente– Adelante... lucha por ella... porque Yaten hará lo propio... y yo estaré a su lado, apoyándolo... y no te equivoques Mina, yo jamás tuve la idea de querer tratar a Mía como la hija que perdí... porque ese bebé es irremplazable... así que tu tampoco quieras suponer lo que pienso o siento...

-Pues entonces queda claro que ninguna de las dos puede intervenir la una por la otra… Lo siento Serena –negó con tristeza– Pero esta amistad se quebrantó el día en que llegaste siendo la enamorada prometida del hombre que amo y terminaste con ella él día que demostraste que no eres capaz de hacerlo feliz o darle su lugar… así que lo siento, puedes pelear con Yaten cuanto se les dé la gana pero no voy a firmar un papel que me aleje de mi hija –tomo su bolso y con la otra mano tomo aquellos papeles que había llevado para después romperlos en dos– Yaten es libre de ver a su hija cuando él quiera y con la voluntad que ella quiera hacerlo, nadie desea más que yo escuchar a Mia decirle a Yaten papá en su presencia, pero si el trata de acercarse a ella de esta manera no sabe lo que hace porque nadie conoce a mi hija mejor que yo… –aventó sobre el escritorio aquellos papeles para después dar la vuelta–

-Lo siento Mina... me hubiera gustado que las cosas fueran diferentes entre las dos... de verdad... extraño a mi mejor amiga... –dijo con tristeza observando lo que buscaba en aquel libro, una fotografía de ellas cuando eran felices– gracias por todo.

Mina no dijo nada, solo la observo por un segundo antes de salir de aquel lugar, no quería decir más de lo que pudiera arrepentirse, pero tampoco podía corresponder las palabras de Serena ya que simplemente no entendía su proceder.

-En cuanto escucho la puerta de la biblioteca cerrarse no pudo contener más su llanto y se dejó caer en una de las sillas abrazando a ella aquel libro que ocultaba ese hermoso recuerdo– Te extraño tanto amiga.

Yaten al escuchar la puerta de la casa cerrarse abruptamente supuso que Mina se había ido ya, sin dudarlo abrió aquella puerta que separaba a la biblioteca del cuarto donde él se encontraba, al entrar pudo ver a Serena de la última manera que hubiera querido pues sabía que aquello la afectaba más de lo que se merecía– Serena… –la levanto lentamente viendo aquello que tenía entre sus brazos– No lo hare… no te orillare a perderlas para siempre… –negó al verla en ese estado–

-He perdido para siempre a mi mejor y única amiga... –Murmuro entre el llanto aferrándose a esa foto– es como mi hermana y la he lastimado... ¿qué hice Yaten?

La estrecho hacia su pecho, a él le dolía tanto como a ella verla sufrir de aquella manera– Mina esta cegada por su temor y es evidente que se siente acorralada por mis actos pero lo que menos quiero es que desquite esa frustración contigo como lo ha hecho.

-No Yaten... ella tiene razón... solo volvimos para lastimarlos... para herirlos... las cosas no salieron como pensábamos... pero ese era nuestro principal motivo al volver... vengarnos de ellos.

-Pero los amamos Serena y tú estabas dispuesta a perdonarlo y seguir adelante, al igual que yo, solo que no contábamos con sus acciones y mentiras y de eso ni tu ni yo somos culpables.

-No... No lo somos... pero si de lo que hagan a partir de ahora... Mina te ama y me odia porque me casare contigo... y lo mismo pasara con Seiya... si me ama o no eso no importa... lo único que le importara es que tu su mejor amigo se case con la mujer con la que un día él jugó... –murmuro llenándose mas sus ojos de aquellas lagrimas que durante días había luchado por contener–

-A mí no me importa en este momento lo que Mina sienta por mí, mi único propósito es intentar rehacer mi vida con mi hija y contigo Serena, me duele también perder la amistad de Seiya pero en este momento tu eres primordial para mi… –subió su mano limpiando sus lágrimas– Pero tampoco voy a obligarte a mantener este compromiso si eso te hiere más.

Negó en un moviente sutil– Dije que te apoyaría en todo... no solo como tu amiga, sino como tu futura esposa... y eso hare... estaré contigo en todo momento... además también quiero estar cerca de Mia... será difícil para ella y para ti... así que por favor, continuemos con nuestro compromiso.

-Hare lo posible porque esto termine pronto y que Mina entienda que yo también solo quiero lo mejor para Mia al igual que ella, sé que es duro y sus celos no la dejan verlo pero ella entenderá que estar contigo y conmigo es mejor a que este con la influencia de ese hombre.

-Eso espero... y que sepa perdonarnos algún día... –murmuro tomando su mano– gracias por consolarme... prometo no volver a llorar.

-Y yo evitar hacerte llorar… –le sonrió tenuemente, aquello le dolía al igual que a ella– solo que no podría hacer esto con nadie más que contigo, gracias por apoyarme.

-No tienes nada que agradecer... –sonrió terminando de limpiar sus mejillas– y será mejor que vayamos al restaurante... seguro tus padres deben estar furiosos.

-Solo pensar en tener que soportar los interrogatorios de mi madre… –negó fastidiado imaginando su parloteo mientras tomaba la mano de Serena entre la de él– Que te parece si cenamos y desaparecemos… –le propuso mientras le daba una sonrisa cómplice–

-Me parece muy bien... –sonrió comenzando a avanzar hacia la salida no sin antes haber dejado la fotografía en su lugar secreto–

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— -¯`v´¯- SyS -¯`v´¯- MyY -¯`v´¯- —

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Seiya aun pensaba que estaba loco por estar en aquel lugar, pero de ante mano sabía que no habría superación sin confrontación y por el momento esa era su manera más dócil de enfrentarla. Sin la mayor premura detuvo su automóvil frente aquella casa, dando pasos largos y serenos llego a la puerta aguardando que ese alguien que buscaba abriera aquella puerta tras su llamado.

Después de aquella cena en la que prácticamente huyeron de sus padres Yaten estaba resignado a tener que afrontar en algún momento los fastidiosos comentarios de su madre y pensaba que era mejor ir y platicar con ella a que se enterara por otros medios de lo que hacía Mina en su casa el día anterior, ni siquiera había desayunado, solo un buen baño y era suficiente, estaba por tomar las llaves cuando escucho el timbre, de inmediato abrió pues no quería que Serena se despertara, ambos habían tardado en conciliar el sueño y era mejor que ella siguiera descansando, esperaba quizá que fueran sus padres, Mina nuevamente o peor aún Malaquite pero lo que nunca se imagino es quien estaría al abrir la puerta.

-¿Seiya? –Murmuro sorprendido subiendo al instante la mirada hacia la puerta de la habitación de Serena–

-Hola Yaten… –Saludo en tono un tanto inexpresivo pero esta vez con un toque relajado, sin duda nada de lo que tuvo para él desde que regreso de Alemania–

-¿Qué haces aquí? –Preguntó tratando de sonar lo más cortes que podía aunque en el fondo ya no sabía lo que sentía por su ex mejor amigo–

-Sé lo que estás pensando… –negó sutilmente mostrando una pequeña pero sin duda dolorida sonrisa, pues seguramente él pensaría que vendría a buscar a Serena o algo relacionado con ella y tal vez lo era pero no de una forma directa– En realidad lo que quiero es que hablemos… –lo miro de forma amable analizando su reacción– ¿Tal vez podamos desayunar juntos, apuesto a que sigues teniendo la mala costumbre de salir de casa sin hacerlo…

Sonrió ligeramente– Hay costumbres que nunca cambian... –suspiro alcanzando a tomar las llaves– bien, vamos... ¿algún lugar que quieras recomendarme?

-Hay uno bastante bueno cerca de aquí, se que te gustara… –comenzó a caminar después de que él cerró la puerta de su casa–

-Bueno, muéstrame el camino... –dijo mientras se dirigía él a su auto volteando hacía la ventana esperando que Serena no se hubiera dado cuenta de la presencia de Seiya– te sigo...

Seiya no respondió ya, solo se dirigió a su auto comenzando a conducir, sin pensar o sentir, ya solo se quería dejar guiar por lo que alguna vez fue, un amigo incondicional y sabía que aquello sería casi imposible ahora aun así ahí estaba llegando a aquel restaurante visiblemente tranquilo aunque con bastantes personas desayunando en la mayoría hombres ejecutivos por su apariencia.

Al entrar los recibieron dándoles una tranquila mesa en el jardín del lugar, lo que fue apropiado pues la gente era más poca ahí.

Respiro profundamente observando el lugar, realmente su amigo conocía sus gustos– Tenias razón... es bueno el lugar... pero supongo que no me buscaste para mostrarme el restaurante... –por fin lo observo con atención– ¿de que querías hablar?

Seiya espero a que el mesero terminara de servir el café para iniciar su conversación– En realidad de todo… –lo observo fijamente, era el mismo de antes sin duda, aunque desde su regreso jamás se había detenido a observarlo con detenimiento, su mirada parecía distinta ¿Dolor?– Creo que de primera mano te debo una disculpa…

Se recargo por completo en la silla, hubiera pensando en una conversación cualquiera pero nunca en recibir una disculpa de su parte– No me debes nada... ni tampoco la esperaba... no creo que ese tipo de cosas quepa entre nosotros... nunca las hubo, a menos claro que ya comiences a sentirte viejo y sentimental... –sonrió ligeramente–

No pudo evitar sonreír ante ese comentario– Jamás lo hice en él pasado porque mis errores jamás pusieron nuestra amistad en la situación que se encuentra ahora… no es el estado senil o sentimentalismos… –volvió a observarlo– Es solo que no creo que sea quien para cuestionar tus acciones y lo hice…

Observo un momento la taza de café y la tomo bebiendo un poco– Ambos sabemos el motivo de que nuestra amistad este así... tiene nombre... Serena... –murmuro dejando de nueva cuenta la taza sobre la mesa– ¿crees que ella es un error en tu vida?

Estaba a punto de tomar su taza cuando escucho aquella pregunta respondiendo de inmediato– No, definitivamente ella jamás fue un error en mi vida… pero si un imposible y eso es algo que ya he comprendido, y si ella quiere casarse contigo o con el cangrejo… –dijo refiriéndose al tal Haruka– es algo que solo es cuestión de ella, siempre ha sido una mujer que toma sus decisiones y está claro que está no será la excepción, pero dado que ahora se convertirá en la esposa de aquel que considere mi hermano ahora solo será para mí la prometida de Yaten… –volteo ligeramente hacia aquella pacifica fuente esperando que aquel sonido lo ayudara a decir aquello de la manera más convincente y que en él no se reflejara el dolor de sus palabras– De cualquier manera está claro lo que paso entre ella y yo… lo que fue no volverá a pasar Yaten… Jamás… –aseguro retomando su mirada a él– Pero lo que sin duda no quiero perder es lo que aún podría rescatarse de nuestra amistad y lo mucho que te aprecio pese a todo esta situación…

-Entonces el motivo de esta conversación es prácticamente aceptar que Serena y yo nos casaremos y por lo tanto no volverás a tratar de confundirla con tus arrepentimientos y palabrerías... –Volvió a tomar la taza– que entre tú y yo aún es posible rescatar la amistad que nos unió un día... sin rencores ni arrepentimientos... ¿no es así? –Bebió un buen trago de café–

Seiya se quedó callado por un segundo, meditando aquellas palabras aunque tal vez no como debiera, sin duda no sabía cuando su corazón volvería a traicionar a su mente pero después de esta conversación sabia que sería una razón más y una importante por la cual debía olvidar a Serena para siempre, pues después de todo si Yaten creía que en él solo fueron palabrerías es porque Serena así lo veía también– Te deseo lo mejor Yaten, sin rencores ni arrepentimientos… –Ya había llegado a la conclusión de que si Serena solo jugo con él, lo mismo que fuera Yaten a cualquier otro, ella misma se lo dijo de frente, así que ¿Por qué perder a un buen amigo por la aberración de una mujer prohibida y que solo lo hacía desear desaparecer?– No volveré a entrometerme…

Después de que dejo la taza en su lugar subió los brazos a la mesa recargando los codos en ella entrelazando sus manos observándolo fijamente– Bien... porque de cualquier forma no lo hubiera permitido, Serena me conto todo lo que paso entre ustedes y aun después de que sabe ciertas cosas mías aceptamos continuar con nuestro matrimonio... aunque no lo creas es una mujer muy importante para mí... así que te voy a pedir encarecidamente que no la vuelvas a buscar... –respiro profundamente aun manteniendo la seriedad– eres mi mejor amigo y realmente extrañaba conversar contigo, solo que es una lástima que sea tomando estas decisiones... quizá las cosas no puedan ser como antes, pero al menos estaré tranquilo al saber que no hay odio entre nosotros...

-Créeme lo que menos podría sentir por ti en este momento o desde que Serena dio lo nuestro por terminado aún sin empezar es odio… Tampoco me agrada esta situación, en realidad no me agrada nada lo relacionado a ella en este momento y como terminaron las cosas, pero algo debía recuperar del pasado que me hizo feliz y tontamente pensé que ese algo podía encontrarlo en alguien más, pero ahora veo que al regresar ustedes lo que debí preocuparme por recuperar fue nuestra amistad… así que no te preocupes el cómo mantenerme lejos de tu prometida es problema mío, solo te aseguro que si por algo debo hacerlo, no será como antes… ya te lo dije, ahora solo será la prometida de mi amigo… –tomo por fin aquella taza bebiendo el contenido de manera tranquila, ojala la vida fuera tan cálida como ese delicioso café… dulce, exquisitamente amargo pero refinado–

-Gracias Seiya... eso me tranquiliza por los tres... –dijo relajadamente aun observándolo con atención, cuando lo vio parado frente a la puerta de su casa jamás imagino que fuera para una conversación así, ni tampoco que aquellas palabras sonaran más a resignación que a decisión, pero al menos estaba seguro de que quizá las cosas podrían ser un poco más tranquilas en lo que a su amistad se refería–

-Por cierto… felicidades supe que eres padre… –Cuantas veces soñó con esa idea, ser padre con una mujer hermosa y cariñosa, una que sabía daría todo por él y sus hijos, pero sabía que todo en esa fantasía era imposible, la mujer, la paternidad de ambos al estar juntos, aun así no pudo muchos años añorar ese hecho– Debe ser algo formidable…

-Sí, lo es... Mía es una niña encantadora, aun ahora no puedo creer que ella sea mi hija... se siente hasta cierto punto extraño, pero no por eso desagradable, pensar en lo que podrías hacer por alguien a quien apenas conoces... –Suspiro mostrando una ligera sonrisa al recordar a la pequeña– el único inconveniente es la sola idea de imaginar que otro hombre ha ocupado de cierta forma mi lugar como padre de Mía...

-¿Otro hombre? –Pregunto un tanto extrañado– Mina no se ha casado jamás… –Después cayendo en cuenta y recordando algunos detalles– Ah claro… y la persona que menos desearías que fuera supongo… tal vez si Mina se hubiera enamorado de nuevo de otro hombre y se hubiera casado sería mejor ¿no?, aunque tal vez debas agradecer que fuera él ya que de lo contrario quizá jamás te hubieras enterado de su existencia… –Volvió a tomar de su tasa observándolo–

-No sabes lo que significa pensar que durante años otro hombre ocupo tu lugar como la figura paterna de un hijo... –suspiro frustrado recordando todo lo que había sentido, celos, tristeza, decepción– pero quizá lo que más me lastima es que Mina no me creyó lo suficientemente bueno para afrontar la idea de tener un hijo... hay muchas cosas que no entiendo de ella, si tanto me amaba porque me oculto la existencia de Mía...

-Supongo que debió tener sus razones, tal vez erróneas o no aceptables para ti, aunque en tu situación ¿Cuál sería la adecuada? O ¿Cuál sería lo suficientemente fuerte para perdonarla? Aun así creo que lo que estás viviendo, de los males es el menor… Yaten te has puesto a pensar que hubieras hecho si encuentras a una mujer que tiene un hijo o hija y te enamoras profundamente de ella, te casas o formas un hogar con ella y años después aparece su padre bilógico y eso pone en conflicto tu núcleo familiar… ¿con que derecho? Tu como padre de familia que serias ¿dejarías que tu hija afrontara ese "rompimiento familiar" después de cuidar de ella tanto tiempo? –se encogió de hombros– Y si Malaquite lo hizo o Mina te lo dijo está claro que él no tiene ninguna autoridad paternal o familiar sobre ellas… ¿No crees?

-Quizá, pero eso parece no tenerlo claro ese hombre... –Bebió de un golpe el resto de café para luego observarlo– peleare por la custodia de Mía... ¿qué opinas?

-¿De verdad quieres hacerlo? –Cuestiono un tanto sorprendido por aquella determinación tan drástica– ¡Es porque Mina no te deja verla! Quiero decir, si es así tu eres su padre y creo que tienes el derecho de hacerlo.

-Mina me permite verla, pero yo no permitiré que ese hombre tenga más influencia de la que ha tenido en mi hija... –dijo un tanto serio– además quiero ofrecerle una familia estable y por lo visto con Mina nunca la tendrá.

-Perdón por lo que te voy a decir pero… –lo vio un poco dudoso antes de continuar– Creí que ustedes se habían reconciliado, por eso me sorprendí mucho cuando supe que te casarias con Serena y que eras padre… Yaten conoces a Malaquite, no ha cambiado mucho tal vez ahora guarde más las apariencias que antes pero si Mina es su obsesión contigo o sin ti, con Mia o sin Mia él jamás se dará por vencido, te has puesto a pensar que dejando a Mina con ese hombre a la larga él tendrá más influencia de la que tiene ahora… –no podía entender como Yaten siendo tan analítico y meticuloso no previa todas esas cosas– Y está claro que si ganas la custodia no podrás prohibirle a Mina acercarse a su propia hija.

- No, no se la prohibiré... pero al menos tendré a ese hombre lejos de mi hija es ella ahora quien más me importa... porque con Mina ya no es posible una reconciliación... ahora debo decirte que no hay reconciliaciones como tal... –sonrió ligeramente– lo mismo pensaba de ti y Serena y míranos ahora... ¿te has preguntado porque me caso con Serena si aún amo a Mina?

-Si mucho… –fijo su vista en aquella taza de café– Y solo puedo pensar que tal vez por la misma razón por la que Serena se casara con un hombre que no ama… –volteo a verlo de inmediato– No lo tomes a mal, pero está claro que Serena se ha convertido en una mujer incapaz de amar a un hombre de nuevo ella misma me lo dijo la última vez que la vi… que para ella era lo mismo tu o cualquiera, pero supongo que el común denominador entre ustedes es la amistad… Ya no sé qué tanto de lo que Serena me dijo en aquel viajes es verdad y cuantas aún mayores mentiras… –sonrió con tristeza disimulando su aun adolorida resignación– Pero ese ya no es mi problema, ahora me intriga porque se trata de ti.

Sonrió ligeramente suspirando– Serena sí, es mi amiga y yo soy su amigo, pero realmente crees que un matrimonio vaya a funcionar solo por amistad... Seiya... entre ella y yo hay algo más que eso... si, aun amo a Mina, y Serena... bueno ella tendrá sus propios sentimientos... –se recargo en la silla observándolo fijamente– la conozco y sé que será capaz de amarme tanto como estoy dispuesto a amarla... porque tengo claro que una relación con Mina será imposible tanto como tú lo tienes con Serena... le daré lo que tanto ha anhelado... una familia, y no lo digo solo por Mia sino por la que tendremos juntos, misma que quiero compartir con mi hija... quiero por primera vez lograr hacer felices a dos mujeres, las más importantes en mi vida...

No sabía cómo podía ser capaz de estar sentado ahí y saber que de la mujer que estaba hablando era de la que él amaba la única que sabía ahora jamás podría tener… porque su amor ahora era algo prohibido, algo que el mismo debía obligarse a perdonar o condenarse a sufrir el flagelar su corazón… Porque ni ella podía confiar en él ni viceversa– Si es lo que crees podrás tener solo con ella… –no había podido fijar su vista en él después de que comenzó a oír aquello pero sabia debía hacerlo, debía encarar esa realidad para poder superarla– Es bueno que haya un final feliz… En cuanto a Mina, creo que no es secreto ni novedad para nadie que no es una mujer que se deje caer… –en cierto punto sentía lastima por dejarla sola en esta lucha ya que se habían convertido en cómplices de apoyo–

-Lo sé... es una mujer fuerte y por lo mismo sé que no será fácil tener a mi hija junto a mi... –suspiro profundamente– pero peleare por ella porque la amo por el simple hecho de saber que es mi hija... y me ganare su cariño... –sonrió observando el vaso de agua tomándolo– creo que hemos hablado más de lo que lo hicimos desde que volví... me alegra poder recuperar al menos un poco de lo que fuimos...

-Bastante… –murmuro…– Pues entonces te deseo buena suerte con esto de tu paternidad y la custodia de tu hija…

-Gracias... la necesitare, de hecho pensaba en ir a ver a mis padres y decirles sobre Mia, pero lo hare en otro momento, ahora creo que iré a ver al abogado para ver qué razón me tiene... me dio mucho gusto volver a platicar tranquilamente contigo...

-A mi también Yaten… Por cierto quería invitarte a una pequeña reunión que unos compañeros de trabajo están organizándome…

-¿Reunión?, ¿y eso a que se debe? –Pregunto con una sutil sonrisa–

-No mucho, solo un pequeño ascenso en mi trabajo y en mi vida personal… –sonrió sutilmente– Por supuesto tu prometida esta cordialmente invitada, sé que será extraño para ella, pero creo que lo mejor para los tres es familiarizarnos con esta situación ¿no crees? Así que me daría mucho gusto pudieras acompañarme y ella a ti…

Lo observo detenidamente y sonrió– Yo iré... pero no te aseguro que ella quiera asistir... una cosa es lo que tú y yo hemos hablado y otra lo que Serena opine de esto... además no creo que sea requisito indispensable el que ella asista... ¿o sí?

-No… por supuesto que no… –se apresuró a asegurarle– Bueno Yaten creo que no estamos demorando en ordenar… –mando llamar al camarero– así jamás llegaras con él abogado y yo a mi empleo…

-Ahí estaremos... –dijo antes de comenzar a leer el menú–

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Yaten podía ver la tensión que tenía Serena, por más que tratara de fingir que ya no importaba nada relacionado con Seiya era imposible no notar que estaba ansiosa, quizá por verlo. Tomo su mano oprimiéndola dándole a entender que no estaría sola, que él la apoyaría en todo momento, y ella, bueno ella se sentía un manojo de nervios, lo volvería a ver después de semanas, hubiera podido jurar que la buscaría para tratar de arreglar las cosas pero se equivocó, se sorprendió cuando supo que la amistad con Yaten había sido retomada, no entendía que es lo que estaba pasando y mucho menos que la haya invitado a esa reunión, aun así ahí estaban los dos, cuál pareja que acudía a un evento social, eso eran para todo el mundo, solo ellos dos sabían la verdad, y por fin ahí estaban a algunos pasos para entrar al lugar de la celebración.

Dentro todo estaba listo y la reunión ya estaba a su máximo esplendor, sin duda era una reunión digna de profesionistas exitosos, a pesar de ser un evento sencillo todos lucían con una presencia por demás sofisticada y elegante. Para Seiya la compañía no faltaba, era de notarse que él sería el punto principal de aquella reunión.

Un pequeño grupo de compañeros platicaban amenamente con Seiya pero este al percibir que Yaten había llegado se disculpó acercándose a ellos de manera tranquila, dirigiendo una rápida mirada a Serena para inmediatamente después pasar a fijar su atención a Yaten.

-Buenas noches –Dijo Yaten estirando la mano para saludar a Seiya– te dije que aquí estaríamos.

Ella no entendía nada, ahora simplemente la ignoraría.

-Me alegra de verdad que pudieras acompañarme –correspondió aquel saludo de mano estrechándola fraternalmente– Buenas noches Serena –dijo en tono casual apenas fijando su mirada en ella mientras decía aquel saludo para después regresarla a Yaten–

-No podría fallarte, felicidades… –Yaten le extendió una caja que contenía el licor que sabía era el favorito de Seiya– para celebrar.

Estuvo a punto de contestar, le había parecido una eternidad aquel silencio que se formó tras su saludo, esperaba cualquier cosa menos esa indiferencia, pero tal parecía que eso era lo mejor.

-Vaya veo que sigues tan propio como siempre… –lo tomo sonriéndole en agradecimiento– Ven quiero presentarte a unos buenos amigos de trabajo. –Le indico el camino mostrándose más que cordial, en parte se sentía extraño pero sabía que era algo que aunque ahora le costaba un poco sentirse sereno, con el paso del tiempo podría ser así completamente relajado–

-Vamos... –dijo a Serena haciendo que lo tomara del brazo colocando después la mano sobre la de ella, sabía que esa situación era difícil no solo para ellos sino para él también– veo que esto no tiene nada de pequeña reunión.

-Se empeñaron en invitar mucha gente y ya lo sabes en relaciones laborales siempre hay que quedar bien y como ahora seré el superior de muchos no faltan lo que quieren quedar bien –dijo con una sonrisa que reflejaba lo agradable que le resultaba aquella reunión, mientras llegaron con algunos de sus mejores compañeros– Señor Adachi… –Saludo en su habitual tono propio pero evidentemente alegre y formal–

-Kou… hijo… –le dio un abrazo el hombre un par de décadas mayor que Seiya en tono rozagante– El chico al que estaba buscando…

-Es un gusto que este aquí Señor… –retomo su lugar después de aquel cordial saludo– Adachi, recuerdas al buen amigo del que te he hablado, el doctor Black… –Indico a Yaten en señal de presentación–

-Mucho gusto Sr. Adachi –asintió Yaten en señal de saludo–

- Yaten ¿verdad? –Presiono su mano con estima como si lo conociera de años atrás– Seiya me ha hablado mucho de su buen amigo de años.

-Así es Adachi y ella es su recién prometida la señorita Serena Tsukino –presento en tono cortes pero haciendo evidente que a ella no le tenía tanta confianza por el tono de voz que empleo–

Observo un instante a Seiya para después voltear hacia quien le había presentado– Mucho gusto... –dijo formal y un tanto seria–

-Así que Seiya le ha hablado de mi... vaya eso me hace sentir un tanto emotivo –dijo Yaten con una sutil sonrisa no sabiendo si aquello realmente merecía ser tomado como un halago–

El hombre correspondió la sonrisa cordial a Yaten para después voltear de nuevo su mirada a Serena algo pensativo– Me resulta familiar su rostro señorita y siendo usted tan linda es frustrante no recordar de donde –continuo con su mirada en ella–

Seiya al instante recordó que en alguna ocasión cuando recién se conocieron él le mostro una foto de Serena igual de linda pero la dulzura e inocencia en si mirar tal vez lo hacía no reconocerla de inmediato o relacionarla con él y la verdad no quería que lo hiciera las cosas iban bastante bien como para estropearlas– Vaya ahí viene llegando el accionista mayoritario de la Universidad… –indico Seiya tratando de desviar su concentración–

-Mmm no creo conocerlo, yo también lo recordaría –sonrió amable–

-Supongo que debes ir a recibirlo, así que ve, yo me quedare haciéndole compañía al Sr. Adachi –Dijo Yaten palmeando la espalda de su amigo–

Pero Seiya no quería irse y dejar al Sr Adachi ahí, era bastante curioso y persistente y su rostro delataba como escarbaba en sus recuerdos– No, esperare a que terminen de saludarlo… en un momento iré –sonrió sutilmente sin querer también a Serena pero de inmediato desviando su mirada de ella–

-Siendo el anfitrión de esta fiesta creo que es su deber ir a recibirlo –dijo Serena más que seria y quizá un tanto sarcástica–

Seiya sonrió a la nada en dirección a su recién llegados invitados, no podía creer que Serena estuviera siendo sarcástica con él, en realidad parecía no saber que esperar de él y eso era una buena señal, pero levanto un poco la ceja cuando observo una sonrisa correspondiendo la suya– Creo que no es necesario ir.

-Vaya creo que hoy viene bastante bien acompañado –el señor Adachi observo al hombre que comenzaba su caminar hacia ellos–

Yaten sonrió apenas al percibir ese extraño ambiente entre ellos dos, tal parecía que Seiya estaba cumpliendo con su parte, pero de ella no estaba tan seguro por lo que solo se limitó a observar sobre todo a los recién llegados.

Por su parte Serena se volteo buscando la salida más próxima, en realidad no sabía si salir corriendo del lugar o ser fuerte y seguir en esa fiesta, aunque ese último comentario por parte de el Sr. Adachi la hizo voltear hacia quien se refería observando detenidamente a la mujer que avanzaba hacia ellos, si era bonita pero venia acompañada así que...– Un momento... Seiya ya no me importa... –pensó volviendo a voltearse–

Ya a unos pasos Seiya se aproximó a ellos con una amplia y cordial sonrisa– Ryo bienvenido no sabes el gusto que me da que hayas podido venir… –para después voltear su vista a la hermosa joven de cabellos azulados y ojos profundamente azules, que lo acompañaba– Señorita Michiru bienvenida… –su tono cambio del alegre a uno más formal pero aun cordial–

-Gracias Seiya, siempre tan caballeroso... –dijo la joven no pudiendo evitar la emoción que aquellas palabras le provocaban–

-No podíamos dejar de acompañarte Seiya… –el hombre mayor estrecho su mano a la de Seiya– Vaya veo que es mucha la gente que te apreciamos –observo el lugar lleno de gente–

-Es un día… muy esperado, podríamos decirlo así… –Seiya coloco su mano sobre la espalda Michiru para indicarles que lo acompañaran–

Aunque Serena hubiera querido que esas frases comunes de saludo no llamaran su atención no lo pudo evitar, volteo justo a tiempo cuando vio como abrazaba a la joven.

-Creo que hay más que aprecio lo que nos une a Seiya... –dijo Yaten observando con atención a su amigo, al menos ahí en realidad iba parte de sus sentimientos aunque no fuera muy bueno expresándolos–

-Seiya es una buena persona, buen trabajador y un hombre muy centrado aunque haya días que vive en la luna –Agrego el señor Ryo–

Seiya negó sutilmente no le gustaba que lo alagaran– Señor Ryo él es Yaten Black un muy buen amigo y ella su futura esposa… –hizo una pausa indicando a Serena pero sin voltear a verla– Serena Tsukino… Él es el Señor Ryo Yuma un hombre muy importante para la universidad y excelente persona y amigo y la Señorita Michiru Kaioh es Doctora y sin duda la mejor cirujana en Tokio… –volteo a ver a la joven sin sonreírle pero su mirada mostraba una gran admiración–

-Mucho gusto señor Ryo... –Estrecho la mano del caballero para luego tomar la mano de la joven– señorita… –Depositando un beso en la mano de la chica–

Sonrió sutilmente en respuesta a las presentaciones, fijando su atención en la chica tomando a Yaten del brazo quizá un tanto seria– Demasiadas atenciones para ella... –pensó observando a los caballeros que miraban a la joven–

-Un placer conocerlos –sonrió el hombre a Yaten y Serena– Michiru es bastante tímida pero bastante buena como compañera en una fiesta ya sabes Seiya no me gusta salir solo y dado que mi esposa está de viaje cuando le dije a Michiru el motivo de la fiesta no dudo en acompañarme –sonrió divertido el hombre–

- Me alegró que vinieras Michiru lamento no haberte llamado personalmente –agrego Seiya–

-Es que el Señor Kou vive en todos lado y en ninguno ¿no es así? –Agrego Adachi ante el torbellino que había parecido su vida los últimos meses– ¿Siempre ha sido así Yaten?

-Antes era bastante tranquilo, pero siempre hay momentos en la vida en que esa tranquilidad da paso a cosas aceleradas, así que más bien creo que ahora estará entrando en la etapa tranquila nuevamente –dijo observando con una sutil sonrisa a su amigo–

Serena no pudo evitar sonreír con algo de ironía, para ella aquel hombre que habían descrito su padre y Rei era justo el que estaba frente a ella.

-Y eso es justo por lo que vamos a brindar… –Ryo tomo una copa de un mesero que llego con una charola de plata lleno de ellas, indico un tintineo golpeándola para llamar la atención de los presente– Buenas noches damas y caballero necesito su atención un momento para hacer un brindis es este día tan especial.

Seiya solo negó sutilmente, en una suave sonrisa hubiera deseado que la fiesta transcurriera normalmente sin tanto protocolo y formalismos.

Yaten tomo un par de copas dándole una a Serena sonriéndole sobre todo al ver lo tensa que estaba, oprimió un poco su mano para luego darle un beso en esta, después de esto dio un sutil golpe a su amigo en el hombro pues sabía perfectamente que después de todo aquel tipo de eventos nunca había sido del agrado de ninguno de los dos, incluso en eso se parecían.

El Señor Adachi le indico el señor Ryo que pasara al frente donde la música ya había dejado de tocar esas agradables melodías. Y así lo hizo el hombre aun acompañado de la mano por aquella linda mujer con la que había llegado.

-Muy bien, esta noche quiero dedicar este brindis a un gran hombre el Señor Seiya Kou, aunque más bien deberíamos decir al de nuevo Joven Dr. Kou como muchos lo llamábamos hace un par de años… –sonrió el hombre– Y es que en esta noche tan especial Seiya tiene mucho de que regocijarse, se ha esmerado por ser un excelente doctor en psicología y ello le ha valido el puesto con que mucho sueñan, ser el nuevo rector de la carrera de Psicología…. Sumado a lo que muchos verían como un "fracaso" pero los que lo conocemos y apreciamos sabemos que es algo que mejorara su vida personal.

Serena puso singular atención en lo que acababa de escuchar, pero aun así no podía dejar de pensar en la última noche que había visto a Seiya que no está precisamente solo.

-Que orgullo que hable así de ti amigo... –dijo Yaten con sinceridad–

Seiya sonrió con agrado pero aun con ese aire incómodo para después fijar su atención de nuevo en el hombre que seguía hablando.

-Sin duda espero mi bien estimado joven Kou que la vida te traiga la dicha que mereces y esa sonrisa amable que siempre tienes para los que compartimos momentos contigo se te reditué, que llegues a ser un profesionista aún más exitoso y que esta vez no consigas a una modelo de nuevo… –dijo con cierta burla a lo cual los receptores del discurso soltaron una divertida risilla al igual que el aludido– Hablando muy en broma y muy enserio mi estimado Seiya Felicidades por tu acenso y por tu nueva vida como hombre soltero –levanto la copa– y ¿por qué no? también por esta linda fiesta… salud por Seiya Kou…

Seiya avanzo hasta llegar a él con una sonrisa algo divertida esta vez, después de todo aquello era lo que había esperado en los últimos meses solo con una variante invisible ante los demás pero muy importante para él.

-Un hombre soltero... –murmuro Serena solo para ella, en otro momento esa frase la hubiera hecho la mujer más feliz del mundo, pero ahora sentía que un nudo en el estómago se le había formado sobre todo al ver a aquella mujer que se mostraba a su parecer demasiado interesada en él o quizá solo era su imaginación–

-Salud... –dijo Yaten con alegría de ver que en lo profesional su amigo la estaba haciendo, pero sabía que el lado personal era otra cosa, algo que para esas alturas ya no debía importarle–

-Es muy gratificante para mí que estén en este momento conmigo las personas más importantes para mi… –levanto su cppa esta vez a la salud de ellos– sin duda gracias por estar conmigo en estos años compartiendo momentos alegres y otros un tanto desquiciantes. Pero sin duda no hubiera logrado ser la persona que soy ahora sin muchos de ustedes… salud…

Serena sonrió con algo de ironía bebiendo un poco del licor de su copa– Si claro... mucho que ha cambiado Seiya Kou... –murmuro más para si–

Michiru que se había regresado quedando a un lado de Serena no pudo evitar escuchar y sentirse molesta al sentir el sarcasmo con que ella se refería a Seiya, cruzo uno de sus brazos mientras el otro mantenía su copa y en voz tranquila casi in pasible respondió en un sutil murmullo a Serena sin verla– Basta con ver a una persona a los ojos para reconocer si miente y en lo personal Seiya es el hombre con la mirada y sonrisa más sincera que he conocido, no hay que ser vidente para darse cuenta que esa mirada seductora solo esconde aquello que por fortaleza a si mismo esconde… –rodo sus ojos viéndola por el lobillo de su ojo para después regresar su mirada a Seiya–

Sonrió aun con ironía terminando el contenido de su copa– Si tú lo dices... supongo que lo conoces mucho mejor que yo... –dejo la copa sobre una pequeña mesa para luego voltear a verla– mucha suerte –murmuro a la joven para luego murmurar algo al oído de Yaten el cual solo asintió, camino alejándose de la gente, necesitaba estar sola y el mejor lugar era uno donde pudiera ver la luna y sentir un poco de aire fresco, no entendía que es lo que le pasaba, porque esa mujer le crispaba los nervios–

La joven solo observo algo renuente a Serena, sin duda aquella joven no le había simpatizado para nada, parecía agradable pero que alguien hablara mal de Seiya sin siquiera saber de él, era algo que la ponía de mal humor así que lo mejor para retomar su calmado y buen ánimo fue acercándose de nuevo a Seiya que ya venía en dirección a ella.

-Michiru… –le sonrió pero no dejando de percibir que Yaten y Serena ya no estaban ahí– No me digas que Yaten fue tan descortés y te dejo sola… –dijo entre broma y verdad–

-Bueno me parece que esa parejita prefirió alejarse a un lugar más solitario... –dijo con una sutil sonrisa– ¿hace mucho que los conoces?

-Bastante… –dijo con seriedad observando hacia el lugar más solitario pero no pudo verlos– Yaten es mi amigo desde hace muchos años estudiamos juntos la universidad, bueno aunque eso ya lo sabias… –le sonrió sutilmente– ellos dos se acaban de comprometer hace unos meses –esas palabras eran espinas en su lengua pero entre más lo dijera más pronto lo superaría–

-Y... ella... ¿la conoces? –pregunto aún más curiosa al ver ese semblante que pocas veces veía– bueno disculpa que te haga esas preguntas pero... parece que no le caes muy bien a la prometida de tu amigo.

-¿Por qué lo dices? –pregunto esta vez siendo él el curioso, para después reaccionar– No… a decir verdad creo que soy el hombre más indeseable sobre la tierra… –sonrió con burla de sí mismo– Lo cual está bien para mí –se encogió de hombros– el hombre que debe ser más apreciable para ella es Yaten. –Tomo su mano– bailarías conmigo esta canción… –Mostrándole su habitual sonrisa, sin duda lo último en que quería pensar era en Serena, era mejor tratar de olvidar siquiera su nombre–

-Ah por supuesto... –dijo con una sonrisa feliz de ser ella la primera con quien bailara– encantada.

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-¿Nos quedaremos aun un rato más? –pregunto un poco seria, lo poco que había estado en esa fiesta era demasiado para ella–

-¿De verdad quieres irte? –Dijo en tono serio, pues creía que afrontarlo era mejor que huir– Creo que se está comportando justo como dijo que lo haría.

-¿De qué hablas? –Pregunto volteando a verlo, eso era algo que ella no sabía pero que tal parecía era de su incumbencia–

Yaten introdujo sus manos a su bolsillo observando el cielo con tranquilidad– Dijo que si esto era lo que tu habías querido lo respetaría y no volvería a intentar confundirte o acercarse de nuevo a ti… lo cual es lo que esperábamos que pasara ¿no? El en verdad creyó en tus palabras, y tú en sus hechos.

Desvió la mirada hacia el cielo– Es lo mejor que nos pudo pasar... las cosas entre él y yo no iban a funcionar... –sonrió ligeramente– definitivamente nunca va a cambiar y yo... –respiro profundamente volteando de nueva cuenta a verlo mostrando aun esa sonrisa– me casare contigo y te ayudare con Mia, eso es lo mejor que puedo hacer, así que sí, eso es lo que esperábamos que se alejara de mí.

-De verdad una de las cosas que más deseo es que estés bien y sé que para ti no será tan fácil como aparentemente está siendo para él, pero creo que si de verdad esto es lo que quieres deber aprovechar la voluntad de Seiya por que no lo había visto tan decidido en renunciar a lo que desea y comportarse tan "maduramente" como lo está haciendo ahora –volteó a verla tomando su mano–

-Sí, debo aprovechar esta oportunidad para alejarlo de mi vida... –dijo con una sutil sonrisa más convenciéndose a sí misma volteando hacia el salón en el instante en que Seiya bailaba con la joven que esa noche tal parecía ser el centro de su atención, apenas resistió unos segundos para luego voltearse– Yaten... podrías traerme algo de beber por favor... –el alcohol era algo que no sabía manejar pero el mejor pretexto para hacer que Yaten la dejara sola, no podía contener más ese sentimiento que solo una vez había sentido y que ahora era mucho más intenso con esa mujer–

-Claro enseguida vuelvo, solo no vayas a huir sin mi –se puso de pie y se acercó dándole un beso en la frente para después dejarla sola–

Tras un par de canciones el señor Ryo fue para bailar con Michiru después de todo era su acompañante y no de Seiya el cual se la entrego amablemente, sería mejor buscar a Yaten antes de que se fuera sin despedirse tal vez influido por Serena, camino hasta donde se encontraba una silueta en la obscuridad.

Serena sonrió apenas antes de que Yaten se fuera, para cuando se quedó sola respiro profundamente– ¿Por qué? –Llevo las manos a su pecho oprimiéndolo un poco, sentía que aquello era mucho más fuerte que su convicción por alejarse de Seiya–

-Yaten… ¿estás aquí? -Pero al acercarse pudo percibir que no era él si no Serena y se encontraba sola– ¿No esta Yaten contigo? –pregunto Seiya indiferente como si se tratara de cualquier persona apenas mirándola–

-No... –Dijo volviendo a su postura firme y tranquila– fue por algo para beber... no debe tardar.

-En ese caso con permiso, iré a buscarlo… –dijo sin basilar dando media vuelta–

-Espera... –se puso de pie tomándolo del brazo aunque del mismo modo rápido lo soltó– quiero felicitarte por tu ascenso.

Volteo a ver la mano de Serena y después su mirada para inmediatamente voltear hacia algún otro lado– Gracias, pero no es necesario que lo hagas por compromiso, de verdad Serena no te sientas obligada siquiera a saludarme solo por ser de nuevo el amigo de tu prometido él lo entenderá y yo también.

-No lo hago por compromiso ni porque me sienta obligada, te conozco y sé que esto significa mucho para ti... eso es todo... aunque supongo que lo que yo te diga no te importa creo que preferirías mil felicitaciones de otras mujeres antes que la mía –dijo aun observándolo un instante para luego ella también desviar la mirada hacia el jardín–

-No te confundas Serena, esto es lo que tú querías y por fin obtuviste lo que pediste y deseaste todos estos años de mí, así que si me disculpas si no está aquí Yaten no tengo más que hacer o decir –comenzó a caminar ya no quería seguir ahí, el solo escucharla lo ponía tenso y en cierto punto irritado–

-Seiya... –escucharlo la hizo reaccionar en un impulso y cuando menos se dio cuenta lo tenía sujeto del brazo nuevamente intentando hacer que volteara a verla– ¿seguro que no tienes nada más que hacer o decir?

Seiya cerró los ojos al sentirla lentamente subió su mano tomándola de la mano– Ya conseguiste lo que deseabas… jugaste conmigo y te burlaste de mi como según tú yo lo hice contigo –en un movimiento sutil pero decidido alejo la mano de Serena de su brazo contrario– Ya no voy a rogarte Serena, ni siquiera pedirte una explicación del porque lo hiciste o porque no confiaste en mis palabras, creo que pese a lo que pienses y lo que he hecho de mi vida aun merezco ser feliz y evidentemente ahora será sin ti.

-De todo lo que te dije en la cabaña, algo era cierto... –Se acercó hasta tomarlo del rostro y acercar el suyo– ¿no te da curiosidad saber qué es?

-Todo… todo es cierto para mi… ya es tarde Serena, evidentemente para ti esto es solo parte de tu juego, pero esta vez porque no vas y juegas con alguien más divertido que yo… –su tono de voz sonó molesta y decepcionada ante su actitud– lo único que realmente quiero en este momento es la amistad de Yaten y no voy a perderla por tus juegos –tomo las muñecas de Serena entre su manos bajándolas–

-No la perderás porque yo no diré nada... –se soltó de sus manos y en un momento se encontró rodeando su cuello y sin dejar que respondiera calló sus labios al instante en que se atrevió a besarlo, quizá por impulso, por amor o por celos pero al menos esa noche quería que solo ella estuviera en sus pensamientos a pesar de que estuviera con otra mujer–

Las manos de Seiya se tensaron al sentirla abrazándolo pero más aún al sentir los labios de Serena encontrándose con los suyos, casi por impulso sus manos subieron por el aire pero cuando estuvo a mis milímetros de tocarla las detuvo no así sus besos que por instinto y deseo correspondieron el primer movimiento de sus labios para después soparse de ella.

-No sé qué planeas Serena… –se alejó de ella un par de pasos dándole la espalda no quería ver en su mirada nada, quería que aquella mirada y palabras que le dijo en su departamento fueran las únicas a partir de ahora y tampoco quería que ella viera nada más en él– No sé si quieras probar mi juicio o mi voluntad… no lo entiendes te olvidare, lo hare por mi bien y él tuyo… sé que lo conseguiré… así que Serena solo compórtate como lo que eres para mí ahora... un pasado y el presente de Yaten.

-Bien... seré el presente y el futuro de Yaten con todo lo que eso implica... no había podido estar con ningún otro hombre que fueras tú, pero esta noche eso cambiara... espero que tengas mucha suerte en olvidar todo lo que paso en la cabaña y tu departamento... y que tu famosa doctora que por lo visto te conoce bastante bien diría yo, te ayude... –Dijo con molestia siendo ahora ella quien comenzaba a alejarse, orgullo herido o amor lastimado que más daba, la lejanía y el olvido de él es lo que ella quería ahora, aunque eso terminara por romperle el corazón–

Seiya solo presiono sus puños conteniendo ahí todo aquellas emociones y pensamientos que tenía dentro, sin voltear y decir nada escuchando como ella se alejaba y él comenzaba a hacer lo mismo sin decir nada.

Caminó por entre la gente hasta que pudo ver a Yaten que se dirigía ya hacia donde habían estado– Tardaste demasiado... –dijo un poco seria–

-¿De verdad? Creí que los meseros fueron rápidos tomando en cuenta el número de invitados… –le extendió su bebida– ¿Pao algo? –pregunto al verla tan seria–

-No, nada... –dijo tomando casi de un solo trato el contenido de su copa, lo que antes le había parecido demasiado fuerte y amargo ahora le sabía un tanto dulce– Yaten... perdóname...

-¿Por qué? Por carrerearme, no te preocupes…

Sonrió ligeramente por ese comentario– No, por esto... –algo que nunca había hecho con Yaten fue capaz de hacerlo tal vez gracias al alcohol o por la molestia que le había causado esa discusión con Seiya, de pronto se encontraba depositando en sus labios un beso y sus brazos rodeando su cuello–

Yaten se quedó de una pieza ante su arrebatado acto, jamás había hecho algo así Serena y sin duda era algo nuevo y diferente a cualquier beso que jamás le hubieran dado, tal vez porque siempre la vio como una amiga, casi un amor fraternal, pero sabía que si estaba haciendo aquello era porque lo necesitaba, así que lo correspondió conforme ella lo indico.

Era un beso diferente, así serían las cosas de ese día en adelante, su matrimonio era un hecho y aun no se había hecho a la idea pero aquella discusión la hizo ver que era una realidad, ya no más besos planeados, escenas actuadas, ahora esa iba a ser su realidad, poco a poco lo beso con más confianza pero aún se sentía un tanto rara pero no desagradable, después de todo Yaten era su prometido, su futuro esposo y bastante atractivo, pero eso en el fondo de su corazón no era suficiente, pero ya era bastante de escuchar a su corazón ahora solo escucharía a su mente.

Yaten rodeo con su mano libre su cintura de manera sutil, sin duda aquello era diferente pero si Serena había tomado la determinación de "iniciar" con su relación como era debido no sería él quien desistiera, no cuando fue él quien lo propuso y quien más necesitaba de aquella relación, sin duda lucharía por su futuro uno donde Mia sería su prioridad y Serena con ella, aunque hacer aquello significara mutilar su amor por Mina.

Lentamente se separo de sus labios evitando ver el rostro de Yaten, se sentía apenada, avergonzada de aquel repentino acto– ¿Me perdonas?

Le sonrió a pesar que no la veía, pues imagino su sonrojo– Si… –la abrazo haciéndole sentir que no tenía por qué sentirse así– Te perdono…

-Gracias... –correspondió a su abrazo buscando el consuelo a todos esos sentimientos que la habían hecho actuar de esa forma– ¿podemos irnos?

-Sí creo que ya fue suficiente por un día… –acaricio un poco su espalda antes de separase de ella para tomar su mano– Vamos a casa… –les sonrió de nuevo, la verdad es que no sabía que esperar de "una relación" con Serena, pero aquello era lo que ambos habían decidió y querían–

-Sí, vamos... –murmuro tratando de evitar no ver a nadie de aquella fiesta, pero sobre todo a quien ella ahora quería olvidar y la mujer que lo defendía, demasiado para un solo día, la realidad la había golpeado en un solo instante y lo único que deseaba en ese momento era esconderse bajo las cobijas de su cama y llorar por última vez–

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Respuestas a los reviews por Marie:

Primero que nada muchas gracias por seguirnos acompañando en esta linda historia, como vieron nuevamente las cosas se comienzan a complicar, pero bueno siempre he dicho la vida no es fácil y muchas veces nos equivocamos y como buenos humanos que somos nos volvemos a equivocar, eso es lo que le paso a Serena y Seiya, ella debió escucharlo y él debió darse a explicar aunque tuviera que secuestrarla para vida de que lo escuchara, en fin… Yaten y Mina ay esos dos en serio son todo un caso y es que no es fácil nada lo que están pasando, se aman pero si Mina no debió pensar por Yaten y él ahora no debería seguir haciéndole caso a Mal, pero bueno ya veremos que va a pasar en los próximos capítulos, nos gustaría saber que es lo que piensan de todo esto, muchas gracias por sus reviews y ahora si vamos a responderlos:

.Darling: Bueno pues como viste las cosas no salieron como esperabas, mas que dejarse embaucar por Rei fue lo que vio, el lugar donde estuvieron, y aunque no haya pasado nada digamos que Serena aun esta vulnerable y la mejor manera de evitar verse nuevamente dolida es hiriendo, ha cambiado mucho de ser dulce y tierna y también aniñada se ha vuelto fría. De Mina y Yaten ahora las cosas se pondrán peor pero como siempre la culpa la tiene Mal él y su bocota, y si yo también quiero mucho a Mia, es hermosa, pero también tiene cosas de Yaten el 50% es de él jajaja bueno nos leemos en el próximo capitulo. Saludos.

Nallely Gzz M: Pues la idea era esa, que Mina conquistara de nuevo por completo el corazón de Yaten, pero creo que él al igual que Serena aun están muy resentidos, y no es para menos después de todo tanto Mina como Seiya tienen muy cerca al enemigo (Mal y Rei) que ella ya hizo su mala obra del día, la odio, y Mal sabe como lastimar a Yaten, en fin digamos que los dos son vulnerables. ¿Y que tal la platica entre Seiya y Yaten?, esperamos que te haya gustado, con respecto a Serena y Mina, bueno ellas son un caso especial y créeme que todo tiene una razón de ser.

.7: Gracias por tu review, en realidad lo que venia en el sobre era la solicitud de la demanda de divorcio, era como una prueba de que Seiya estaba hablando en serio y por eso en ese mismo instante se quito el anillo de compromiso de Yaten para ponerse el de Seiya dando a entender que aceptaba su propuesta de matrimonio :D y si efectivamente Mia es un encanto de niña, Yaten tiene suerte de ser su padre, ahora vamos a ver que tal toma ese distanciamiento entre sus padres.

: Hola, gracias por leernos, mmm también Yaten ha sufrido, no es fácil vivir sin el amor de su vida durante tantos años y ahora de pronto enterarse de que tiene una hija, en fin veamos como avanza esto :D

fabiola kou aino: Bueno supongo que con respecto a la venganza te refieres a Rei, jajaja bueno creo que ya lo leíste al menos resultado fue trágico para Seiya ya ni modo, y también pobres Mina y Yaten, créeme que también estoy muy triste por esa nueva separación.

tudulceesperanza: Ya nos habías abandonado un poco, pero solo un poco, muchas gracias por continuar leyendo, y pues creo que ahora todas estamos tristes con la distancia que se formo entre Yaten y Mina pero pues ni modo creo que aun les falta sufrir un poquito o un mucho, y si mucho de ese sufrimiento es por culpa de Malaquite, si no estuviera de metiche metiendo cizaña, ahora con Serena y Seiya las cosas se pusieron peor ahora con la aparición de Michiru, aunque por lo visto a los dos les duele mucho estar lejos del otro pero no hay mucho que se pueda hacer por el momento, solo esperar.

rousenqn87: Hola, muchas gracias por leer, y si es un poco largo :D lo bueno es que ya lo tenemos terminado asi que solo es cuestión de publicar y así no quedara en suspenso, esperamos que nos sigas acompañando, saludos

Y para terminar con este capítulo queremos hacerles la atenta invitación a que lean el nuevo fic "Apostando por Amor" los protagonistas obviamente Serena, Mina, Seiya y Yaten, esperamos que les agrade.

s/8700003/1/Apostando-X-Amor

Saludos y gracias por el favor de su lectura :D