Tu mejor maestro es tu último error.

Ralph Nader

-¯`v´¯-

La Custodia

.

.

.

.

.

-¸.•´ -¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•-.•*- *Maldito Error * -*•..•* SxS ¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•- MxY ¸.•´¸.•´¨- ¸.•*¨-

.

.

.

.

.

Dos meses pasaron y todo seguía siendo un verdadero caos para todos. Serena continuaba en su intento de olvidar a Seiya distrayéndose con los preparativos de la boda que ya estaba casi terminado solo a falta de pequeños detalles. Mina por su parte continuaba con la batalla por la custodia de Mia y la continua y persistente insistencia de Malaquite el cual evidentemente ya no se conformaba con una amistad. Seiya continuaba en su lucha interna, pero estar tan cerca y lejos de Serena estaba de locos en su interior, y sin pensarlo Michiru parecía más al pendiente de él presintiendo que él necesitaba un consuelo, consuelo que no tomaría hasta estar listo para una relación, así que por el momento y aun incrédulo para él eran solo amigos. Yaten al igual que Mina parecían verse y estar cerca más que nunca en las citas y auditorias que la juez dictaminaba y en las que en algunas ocasiones tenía que hacerse presente Mia lo cual si bien no resultaba reconfortante ante la angustia e incredulidad de la pequeña era necesario y esa tarde el juez daría el fallo, así que Yaten y Mina por fin tendrían una resolución.

Mina fue la primera en llegar esta vez, Mia permanecía a su lado la cual corrió hasta su padre cuando este llego, no sin antes su madre darle un fuerte abrazo y beso.

Por su parte Yaten llego lo mejor vestido posible, sabía que quizá esa tarde podría cambiar su vida por completo, que esa situación estaba afectando a la pequeña Mia pero estaba convencido de que era por su propio bien aunque en ese momento no lo pareciera, en cuanto vio a su hija correr hacia él abrió los brazos para recibirla cargándola inmediatamente.

-Hola mi amor –le dijo Yeten dulcemente a su oído mientras la abrazaba fuertemente como si tuviera miedo de quizá no podría volver a hacerlo–

-Te gane… esta vez llegamos primero… –dijo alegre moviendo la cabeza de arriba a abajo la pequeña mientras articulaba separando palabra por palabra mientras le sonreía y lo abrazaba por el cuello, Mía parecía que iría a alguna fiesta, pues lucia impecable en su peinar y vestir– Hoy será la última vez que vengamos ¿verdad? no me gusta este lugar… –pedía sin soltarse de él–

-Si corazón... –sonrió sutilmente dándole un beso en la mejilla– hoy es el último día... sé que no te gusta, pero pronto terminara.

Mia mantuvo la sonrisa a su padre sin dejar de verlo y aun abrazándolo.

-Hola Yaten… –se acercó Mina que ya iba por Mia–

-Hola... –dijo dándole otro beso a Mia para luego bajarla y dejarla cerca de su madre– ¿lista para parte del resultado?

-Claro… –sonrió con ironía, una madre jamás estaría lista para la posibilidad de perder a su hija– tanto como se puede estar… –tomo de sus hombros a Mía que ya estaba parada recargándose en sus piernas–

-Quiero que entiendas que no lo estoy haciendo por lastimarte o por lastimar a Mia... –dijo acariciando con suavidad el cabello de la pequeña– solamente estoy haciendo valer mis derechos de padre y que pase lo que pase no me alejare o te alejare de Mia.

Mia solo se quedaba callada no viendo a ninguno de los dos.

-Claro, solo espero lo mejor para nuestra hija –agrego Mina tratando de ser objetiva-

- Yo también... –murmuro cuando escucho la voz de su abogado que le pedía hablar con él un momento– nos vemos mi amor... al terminar todo esto iremos a comer un helado ¿te parece?

Mina cargo a su pequeña la cual inmediatamente volteo a ver a Yaten– ¿De verdad…? –Dijo con una gran sonrisa–

Mia no entendía mucho de aquella situación pues Mina y Yaten la habían mantenido al margen de muchos detalles, como el hecho de que si Yaten ganaba la custodia ya no viviría más con su madre o que no podría seguir cerca de Malaquite y su hija Hotaru.

El Juez entro por fin se leyeron todas las actas y las relevancias de los citatorios previos que cada uno tuvo tanto individualmente como juntos, los testimonio de testigos como los resultados que una psicóloga obtuvo de Mia, aquello sería más rápido que las audiencias pues solo se leería el fallo y los puntos que cada uno debería de acatar.

-Bueno habiendo visto los documentos que cada parte presento así como la evaluación de la niña, pero aun no encontrando que sea efectivamente lo mejor para ella se declara que se entrega la custodia TEMPORAL de la pequeña Kincha Aino a su padre el señor Yaten Black pero con la consigna de que se le permitirá seguir frecuentando a su madre la Señora Mina Aino así como al señor Malaquite Kunzite por considerarse benéfico para la salud mental de la niña.

Yaten estaba por un instante feliz de recibir la custodia de la niña pero al escuchar que a pesar de todo seguiría en contacto con Malaquite la felicidad desapareció, dijo algo a su abogado que de inmediato lo trato de tranquilizar argumentando que podrían apelar para un futuro no tener contacto con ese hombre.

Mina palideció y sus ojos no pudieron evitar llenarse de lágrimas, pudo sentir la mirada de su hija la cual estaba sentada al frente junto a la psicóloga que había llevado su caso, de inmediato limpio sus lágrimas sonriéndole a la pequeña que no entendía muy claramente aquellas palabras.

-Señoría creo que no está considerando claramente el fuerte vínculo que existe entre la señora Aino y su hija, considerando que jamás se han separado… –apelo la abogada de Mina, pero fue interrumpido por el juez–

-Se consideró ambas situaciones, también el hecho de que la señora ha tenido una relación muy poco clara con el señor Kunzite, no así el señor Black que ha demostrado tener la suficiente solvencia moral y económica para tener a su cargo a la niña... –Agrego el juez con autoridad– además le aclaro que es custodia temporal... en un lapso de un mes reanudaremos el juicio... eso es todo. –Golpeo el pequeño maso, dando por terminada la audiencia–

La abogada se acercó a Mina para darle ánimos de que aquello no quedaría así. La juez salió y todos permanecieron de pie, Mina no tardo más que unos segundos en acercarse a Mia la cual la abrazo.

-Mami… ¿ya podemos ir por el helado los tres? –Pregunto consternada pues por el semblante de su madre intuía que algo andaba mal–

Yaten de inmediato se acercó a ellas y alcanzo a escuchar, antes de que Mina respondiera el intervino– Por supuesto, vamos por el helado... –dijo con una sonrisa a la pequeña para luego observar a Mina, verla así le dolía pero no había nada que pudiera hacer para consolarla en ese momento más que hacer más llevadero ese momento–

Mina trataba de estar lo más tranquila que podía mientras se dirigían la heladería favorita de la pequeña, al llegar ella pidió su helado favorito, aun sin percatarse de las muchas realidades que estaban por venir.

-Hija por que no vas a pedirme un helado a mí también… –sonrió Mina a la pequeña–

-Pero a ti no te gustan los helados mami… –dijo un poco asombrada–

-Bueno en realidad si me gustan… –mantuvo la sonrisa, solo que quería un segundo para pedirle algo a Yaten–

-Anda ve corazón... y pides uno doble para mí... del sabor que quieras... –Agrego Yaten sonriendo a la pequeña, sabía que aquella petición haría que se tardara más al no saber que elegir–

La pequeña le sonrió a su padre en señal de afirmación– Y tu mami de que sabor quieres…

Mina fingió un semblante pensativo– Del que se veas más delicioso… –dicho esto la pequeña se dirigió feliz hacia el mostrador de helados–

Respiro profundamente antes de hablar, era difícil, ¿que podría decirle?– Mina... sé que es difícil, aunque no lo creas para mí también lo es.

-No sé cómo llegue a pensar que un extraño podría saber lo que es mejor para nuestra hija… –sonrió con tristeza fijando su vista en la pequeña que estaba a lo lejos– Lo lamento Yaten, sabes que no lo digo porque no quiera que Mia este contigo. Es solo que no se vivir sin ella… –de inmediato impidió que las lágrimas se formaran en ella sonriendo para tratar de evitar el dolor que sentía–

-No sé qué decirte... pensé que me sentiría bien ahora que tendré a mi hija junto a mí, pero mi intención no es separarte de ella, yo solo... –suspiro llevando las manos a su rostro pasándolas sobre el– quiero tener a mi hija, conocerla, aprender de ella, sé que no soy la mejor persona pero por ella quiero hacer el intento.

-Entonces habla con el juez Yaten… –pidió casi suplicante– deja que Mia siga viviendo conmigo, tu sabes que yo jamás te impediría verla, para ella ya eres indispensable y esto solo nos lastimara a todos… –quería pensar que aún había una posibilidad de que todo mejorara sin enfrentarse a la separación de su hija–

Negó en un movimiento sutil– Sé que no me alejarías de ella, pero no sería lo mismo. Quiero tener a mi hija junto a mí y por lo visto no me será posible alejarla de Malaquite pero al menos sé que podre vigilarlo.

-¿Y que pasara si el juez vuelve a dar el fallo a tu favor? Yaten por favor por lo que más ames en este mundo… por favor… no puedo, tal vez he podido sobrellevar muchos momentos difíciles en mi vida, pero si pierdo a Mia para siempre… –negó pasando un tormento solo de pensarlo–

-Jamás te alejaría de ella, solo dame la oportunidad de ser un buen padre... –suspiro profundamente– ahora no puedo imaginar mi vida sin ella... estoy igual que tu... aun no puedo entender como pude llegar a amarla tanto a tan solo unas semanas de conocerla, pero simplemente no quiero ni puedo dejarla.

-De verdad lamento todo esto, porque sé que solo es mi culpa. Mia es la niña más linda y dulce y sé que contigo estará protegida y amada, es solo que jamás me he separado de ella desde que nació, ni una sola noche hemos pasado separadas y sé que si para mi es difícil, tengo miedo que para ella lo sea más. –Volteo a verlo fijamente a los ojos– Déjame ser yo quien se lo diga –pues la pequeña aun no sabía que ya no viviría más con su madre durante esas semanas–

-¿Quieres que te deje a solas con ella o prefieres que las lleve al departamento para ir por sus cosas? –pregunto tranquilamente, tenía unas ganas inmensas de abrazarla, de que todo aquello no fuera más que una terrible pesadilla pero eso no era así, era la realidad–

-Ambas… –suspiro pesadamente– cuando lleguemos a casa, ¿podrías por favor darnos unos minutos?

-De acuerdo... –observo como la pequeña venía muy sonriente por lo que se forzó a sí mismo a sonreír– ¿ya ordenaste Mia?

La pequeña afirmo en un movimiento de cabeza– Si pedí helados dobles para todos, así que no nos iremos hasta que mama termine el suyo verdad… papá… –dijo la pequeña aun sonriente a Yaten y ligeramente ruborizada, pues si bien siempre se refería a él con ese título frente a todos, nunca lo había hecho directamente a él–

-Hija... –al escucharla decir aquella palabra mágica no pudo contenerse y se puso de pie cargándola abrazándola con fuerza– te quiero tanto hija... ¿me crees verdad?

-Si… –se abrazó a su cuello– papá, pronto viviremos juntos ¿verdad? es lo que dijo esa mujer… –pregunto con júbilo–

-Si... –murmuro a su oído aun sin soltarla pues no sabía qué clase de preguntas esperar– pronto... pero por mientras debes comer tu helado.

Mina suspiro pesadamente observando aquella escena tan conmovedora, aquella que soñó por tanto tiempo y que ahora venía con un amargo sabor en ella– Vamos mi amor porque quiero que me ayudes con mi helado.

La pequeña Mia una vez que fue bajada por Yaten tomo la mano de él con ambas manos mientras se sentaba junto a su mamá, soltó una de ella para estirar su brazo y tomar la mano de su madre juntándola a la de ella y Yaten quedando así las tres manos unidas por la de Mia como lazo.

-Soy muy feliz Mami, porque papá por fin estará aquí… –inmediatamente volteo a ver a Yaten sonriéndole– ¿Verdad que nos quieres mucho papá?

Observo un instante a Mina para luego sonreírle a la pequeña– Las amo más que a mi vida misma.

La pequeña sonrió complacida y feliz sin duda– Mami te lo dije… tú también nos quieres mucho verdad mami.

-Haría cualquier cosa por ustedes Mia… –Yaten sin duda había sido muy amable al decir esas palabras que ahora ella sabía eran solo hacia Mia, pero sin duda las de ella eran para ambos– Y como mi pequeño colibrí nos ama mucho sabe que siempre haremos lo mejor para ti ¿verdad? Tanto tu papá como yo siempre cuidaremos de ti.

-Siempre mi hermosa niña... –dijo Yaten antes de soltarse suavemente para sentarse frente a Mina– ¿a qué hora piensa llegar ese helado? –Dijo bromeando para hacer que la niña ya no continuara con esa plática que cada vez se volvía más comprometedora–

Los helados llegaron y el rato paso de manera feliz para la pequeña pero más que incomoda para los padres de Mia. Al llegar a casa como Yaten lo prometió le dio a Mina un momento a solas para que hablara con Mia, pero aquel momento pareció extenderse más de lo esperado para él.

-Mi amor ven… –tomo la mano de la pequeña que entusiasta terminaba de acomodar su pequeña mochila en forma de mariposa introduciendo en ella su osito Billy y aquella hermosa mariposa que su padre le había dado–

-Mami ya estoy lista… ¿tú ya lo estás?

Negó– No mi amor, veras, las cosas son un poquito diferente… –acaricio su cabello mientras se agachaba para quedar a su altura–

-No entiendo mami… –Y así lo era, si bien era por demás inteligente y deductiva, su deseo de tener lo añorado la había hecho encerrarse en su deseo de su familia feliz–

-Mi amor, tienes que ir con tu papi unos días… y debes portarte tan bien como lo haces aquí ¿de acuerdo? –Le dijo en tono dulce y seguro sin dejar de mirarla a los ojos–

-Tu iras conmigo mami… –aseguro mostrando una cara de preocupación–

-No por ahora mi amor… tu papa quiere conocerte y convivir contigo como lo hacemos nosotras, será muy divertido… –jamás le había costado tanto sonreír y aparentar tranquilidad como ahora–

-Pero… ¿No te veré? ¿No dormiremos juntas o con papá? –la pequeña comenzó a cristalizar sus ojos pues sabia la respuesta–

-Te veré en la escuela todos los días y pasaremos juntas los fines de semana, tu papá te cuidara muy bien y cualquier cosa que necesites él te la dará –la abrazo no quería que la viera derramar ni una lagrima– además puedes llamarme cuantas veces desees.

-¡No! –negó moviendo su cabeza– No quiero irme sin ti… –su voz sonaba triste, molesta e impotente pues su madre jamás mentía–

-Estarás bien mi amor ya lo veras, solo será por un tiempo… –le aseguro separándose un poco de ella para acariciar sus mejillas y limpiar sus lágrimas que corrían sin detenerse por sus rozadas mejillas–

-Pero yo pensé que los tres viviríamos juntos, que eso era lo que quería el juez… No mami no quiero irme con nadie si no es contigo…. –exigió la pequeña llorando–

.

.

.

.

.

-¸.•´ -¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•-.•*- *Maldito Error * -*•..•* SxS ¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•- MxY ¸.•´¸.•´¨- ¸.•*¨-

.

.

.

.

.

Seiya de verdad estaba intrigado en cuál sería el veredicto que el Juez habría dado esa tarde pero Yaten parecía no responder llamadas ni mensajes, así que opto por ir personalmente a buscarlo. Pero la persona que abrió la puerta no era la que esta vez esperaba.

Después de la llamada de Yaten donde le avisaba que la niña estaría esa misma noche en casa se encargó de terminar de acondicionar la habitación que ya casi estaba, solo faltan un par de muebles que fueran conjunto de la recamara que había comprado Yaten para Mia, así que cuando escucho el timbre bajo de inmediato pensando en que por fin quedaría lista la habitación, pero la sonrisa que llevaba de inmediato se borró, dejo la puerta abierta indicándole con esto que entrara.

-Hola... –dijo tranquilamente volteando a verlo–

-Hola… –respondió sin emotividad alguna en su voz– ¿se encuentra Yaten? –pese a la insinuación de ella, prefería entrar una vez que Yaten estuviera–

-No... Pero seguro no tarda en llegar... solo fue por las cosas de Mia... –dijo cruzándose de brazos–

-Así que fue a su favor… Debe estar realmente feliz –sonrió sin pensarlo pues estaba feliz por su amigo aunque al recordar la mirada en Mina cuando se lo conto intuyo que para ella no sería tan fácil– Es una pena por Mina.

-Sí, lo sé... quizá las cosas no salgan tan mal. Por lo que me conto Yaten fue solo una custodia temporal, pero igual debe ser difícil para Mina separarse de Mia... –suspiro un tanto preocupada por su amiga y por la niña– yo me sentiría igual... bueno siendo Mia, es una niña tan encantadora, se parece tanto a Mina y a Yaten.

-La verdad solo la conozco por fotos que Yaten me ha enseñado, pero por lo que he escuchado así lo parece… –medito lo extraño que era hablar con ella como si fuera solo una conocida en común– Bueno creo que será mejor que espere a Yaten en mi auto.

-Quizá puedas ayudarme con algunas cosas, estoy terminando de preparar la recamara de Mia y... –se detuvo un instante solo para observarlo– bueno, no sé si quieras ayudarme, aun no coloco las nuevas cortinas, y aun espero que traigan algunos muebles... ¿podrías ayudarme?

Seiya la observo dudoso de su respuesta– De acuerdo, te ayudare con las cortinas y si Yaten no llega en ese lapso regresare mañana… –introdujo sus manos a sus bolsillos mientras alzaba sus hombros sutilmente–

-Gracias... –Sonrió sutil mientras subía las escaleras– está quedando hermosa la habitación, seguro a Mia le gustara... –dijo al entrar a la recamara que estaba decorada con algunas mariposas en las paredes y los tonos pastel las hacían resaltar– en esta parte falta una cómoda que Yaten mando hacer especial para ella... –se colocó en el área que quedaba vacía– ¿qué te parece? –sonrió volteando a verlo tal parecía que aquello fuera de lo más natural entre ellos–

-Sigues siendo buena para la decoración… –aseguro volteando a verla– si fuera niña y tuviera cinco años podría fascinarme –camino hacia la ventana tomando la cortina bajo esta–

-Verdad que si... la prepare especialmente para Mia... quiero que se sienta como en casa. Le encantan las mariposas... –dijo aun sonriendo para luego acercarse a la ventana– ¿te ayudo?

-Solo dime donde debe ir… –contemplo por un segundo aquella sonrisa, sin duda era feliz de la nueva familia que ahora formaría con Yaten–

-Ah sí claro... –se alejó un par de pasos– la transparente debe ir al frente... –observo como comenzaba a colar la cortina y casi sin pensarlo pregunto– ¿Es verdad lo de tu divorcio?

Se detuvo un segundo al escucharla, antes de continuar, pues no imagino que fuera a preguntar aquello ¿Por qué? ¿Con qué fin?– Así es… –dijo en tono serio– sería una mentira muy grande y muy burda involucrar tanta gente… Aun para mi ¿no crees? –volteo a verla sutilmente–

Trato de sonreír, quizá en otro momento hubiera brincado de felicidad a sus brazos pero ahora no– Me alegro por ti... supongo que su idea de reconquistarte aquella noche fracaso.

Era demasiado tarde para intentar persuadirla que nada había pasado aquella noche, simplemente ya no tenía caso– Supongo… –regreso a su labor– Pero sé que esta tranquilidad no durara mucho, así que realmente la estoy disfrutando.

- ¿Ah no? –Pregunto dudosa borrando la sonrisa– y... y... eso ¿por qué?

Rio sutilmente, pues era ilógico que Rei se rindiera con un divorcio, simplemente era una mujer enferma y ahora podía verlo– Durara el tiempo que yo permanezca solo… cuando empiece una relación de nuevo con alguna mujer, seguro la veré de nuevo.

-Ah... si, imagino lo difícil que debe ser... –quizá el asombro de verlo, escuchar que estaba solo o que tal vez pronto iniciara una relación con otra mujer, ya no supo que fue lo que la impacto más tanto como para hacer que poco a poco su visión se nublara y aquel cuadro que estuvo a punto de tomar terminara en el piso al igual que ella–

.

.

.

.

.

-¸.•´ -¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•-.•*- *Maldito Error * -*•..•* SxS ¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•- MxY ¸.•´¸.•´¨- ¸.•*¨-

.

.

.

.

.

Al regresar al edificio Yaten no tuvo idea de lo que sería la reacción de la pequeña Mia, se imaginaba que no sería nada fácil para Mina desengañar a la niña, pero los nervios de cómo lo fuera a tomar ahora iban en incremento, y la espera no ayudaba en nada, sentía que ya habían pasado horas desde que Mina y la niña subieron, y un terrible miedo se apodero de él, y si simplemente Mina no se le entregara, ante aquel temor no pudo evitar subir casi corriendo hasta ese departamento en busca de su hija, de inmediato comenzó a llamar esperando a que le abrieran.

Al escuchar el timbre Mina dedujo que sería Yaten, pero Mia perecía no querer soltarla ni ella a Mia– Mi amor te amo, más que a nadie, y por ti haría lo que fuera y prueba de ello es que ahora debemos darle a tu padre la oportunidad de que te amé tanto como yo a ti, quiero que te conozca y lo conozcas… sabes que yo siempre estaré contigo pase lo que pase –la tomo por sus pequeñas mejillas para que la mirara a los ojos y viera que todo estaba bien, que jamás podrían alejarse en realidad–

-Noo… Nooo… ¡NO!... –gritaba sin detenerse abrazándose a su madre–

-¿Mia? –entro al girar la manija viendo que estaba abierta, no dudo, pensando en lo peor, se detuvo al ver como Mia tenía abrazada a Mina, sabía que ella estaba enterada de todo– hija... –se acercó lentamente a ellas–

Ni siquiera al escuchar a Yaten Mia se separó ni un segundo de Mina, al contrario intensifico su unión a ella– No… Mami no quiero irme… ¿O ya no me quieres contigo? –Sus prominentes lágrimas ya mojaban el hombro de Mina–

-No mi amor no digas eso, claro que te quiero conmigo, siempre te querré, solo será un tiempo, pasara muy rápido, tú y papá estarán juntos… como tanto le pediste a las estrellas –trato de consolarla abrazándola con dulzura presionando sus ojos para no llorar, pues eso no ayudaría a Mia–

-Mia, por favor, déjame conocerte... te prometo que veras a tu mami muy seguido... por favor –se hinco a su lado queriendo abrazarla pero sabía que no lo tomaría del mejor modo–

-Eso no fue lo que yo le pedía a las estrellas… –negó en medio del llanto– yo pedí que mi papá regresara y estuviera con nosotras, además mi papá puede conocerme y verme sin tener que irme de aquí.

-Mi amor Mia, escúchame… –la separo de ella para que la viera a los ojos– Jamás nos separaremos, el que no vivimos por unos días bajo el mismo techo no cambia el hecho de que te amé, que nos veamos todos los días en la escuela… serán como unas vacaciones con papá… –pero de inmediato la pequeña se tallo los ojos aun llorosos–

-¿Por qué? –aun rejega de aquellos argumentos–

Mina volteo a ver a Yaten pues quería que él la apoyara a convencerla.

-Porque quiero conocerte, saber que cuento te gusta por las noches, como te gusta el desayuno... ¿no quieres conocerme? –Pregunto acariciando su mejilla– no te gustaría saber qué es lo que me da miedo. Por favor Mia, tan solo pasa unos días conmigo, si no te sientes a gusto te regresare a casa, solo dame una oportunidad.

- ¿Por qué no vienes tu a vivir con mamá y conmigo? –pregunto aun gimoteando–

-Mi amor eso no puede ser… –le susurro Mina acariciándole el cabello–

-¿Por qué no? Mamá tú lo quieres y yo también, ¿Por qué no podemos ser una familia normal? como mis amigos que viven con su papá y mamá ¿Por qué? –Decía en medio de gimoteos continuos mientras limpiaba sus lágrimas que salían una tras otra–

-Las cosas no son tan fáciles Mia, han pasado muchas cosas que tu no deberías saber, pero que quizá con el tiempo tu sola las averigües, por lo pronto la mejor manera de conocernos es esta... ¿sí? –le pidió con cariño Yaten extendió su mano mientras le sonreía–

-No, no y no… no quiero irme… –se aferró la pequeña a su idea moviendo la cabeza sin cesar–

-Mia… mi amor, yo sé que entiendes esto, por favor ve con tu papá e inténtalo, si no te sientes a gusto tu papá y o veremos la manera que estés bien ¿de acuerdo? –No había mirada y sonrisa más convincente para un hijo que la dulzura de su madre y Mía parecía percibirlo– Solo inténtalo ¿sí? –Mia no dijo nada, solo parecía indecisa de ese hecho que no le agradaba en nada–

-Por favor mariposita hermosa... déjame conocerte... –dijo aun con la sonrisa y la mano extendida a ella– te prometo que todo saldrá bien.

-¿Eso quiere decir que algún día viviremos los tres juntos? –cuestiono aun sin moverse–

-Quiere decir que siempre buscaremos lo mejor para ti aunque tu padre y yo no estemos juntos mi amor… –tomo la mano de Mia y la llevo hasta la de Yaten, en ese momento lamentaba más que nunca su errada decisión de hacer lo mejor para Yaten–

-Algún día nos agradecerás, quizá ahora no, pero cuando comprendas que fue lo mejor que pudimos hacer por el momento lo entenderás... además tengo una habitación lista para ti, con muchos juguetes... ya verás que nos vamos a divertir... –sonrió sujetando un poco la mano de Mia–

La pequeña no dijo más, solo se limitó a ceder con su silencio y mirada baja, un "Sí" que de inmediato interpreto Mina quien le dio un fuerte beso en la mejilla y un abrazo– Llámame cada vez que quieras mi amor… y el sábado iremos a patinar –trato de animarla pero ella seguía sin decir nada– Creo que es hora Yaten –debía hacerlo antes de que se desplomara por completo–

-Gracias Mina... –se puso de pie observando lo fuerte que era por el bien de su hija– por esta oportunidad y te prometo que la cuidare... –tomo la mochila de la pequeña para luego cargar a la niña, no sabía que más decir, todo era tan difícil, se arrepentía del hecho de querer quitársela, pero también estaba convencido de que en parte era lo mejor para la niña–

Mina camino hasta la puerta junto a ellos Mia seguía sin decir palabra alguna pero parecía que su pecho estaba a punto de colapsar y así fue cuando llegaron a la puerta.

-Mami… mami… –sollozo en un susurro pues de verdad intentaba ser fuerte pues Mia no era del tipo de niñas que lloraran muy a menudo–

-Te amo… obedece a papá, no olvides cepillarte antes de dormir y pídele a papá que te lea un cuento… –le mostro una amplia sonrisa–

- Vamos hija, es hora... –dijo antes de salir del departamento, era fuerte, tenía que serlo, ahora mucho más, pues todavía faltaba una verdad para la niña, aunque esperaba que esa noche no, ya que serían demasiadas cosas para la niña–

Al salir Mina pudo ver como Mia le extendía la mano para que la tomara, pero sabía que si lo hacia ninguna de las dos podría soltarse jamás y si ella estaba siendo fuerte Mia lo estaba siendo aún más, y por ella y Yaten, también ella lo seria dándoles la oportunidad a ambos de ser verdaderos padre e hija, aunque aquello la llevara al mayor sufrimiento y soledad que jamás hubiera experimentado y así fue cuando la puerta se cerró y se encontro ella sola derrumbada tras la puerta llorando amargamente sus errores que la habían llevado a perder la parte más valiosa de ella.

.

.

.

.

.

-¸.•´ -¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•-.•*- *Maldito Error * -*•..•* SxS ¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•- MxY ¸.•´¸.•´¨- ¸.•*¨-

.

.

.

.

.

Al escuchar aquel abrupto ruido apenas seguido de sus palabras, volteo imaginando que algo se le había caído y pudiera haberla lastimado, pero al verla en el suelo de inmediato bajo de aquel banco en el que se encontraba. Paso un brazo bajo su cuello mientras con la otra golpeaba de manera tenue su mejilla.

-Serena… Serena… –pero al no reaccionar de inmediato la tomo entre sus brazos cargándola para llevarla sobre la cama que sería de la hija de Yaten– ¡Serena! –Su voz sonaba más que preocupada–

Podía escuchar una voz a lo lejos, pero simplemente no podía reaccionar, sus ojos pesaban demasiado, la cabeza aun le daba vueltas, pero aquella voz, esa calidez, sabía que estaba protegida pero aun no entendía nada

Seiya dudo en separarse de ella pero tuvo que hacerlo, no lo pensó más y corrió en busca de alcohol al baño más cercano, al regresar Serena seguía sin reaccionar, froto un poco en sus manos y de nuevo paso uno de sus brazos bajo su cuello levantándola y recargándola a su pecho mientras su otra mano la pasaba sobre su nariz y frente para que el líquido la hiciera reaccionar.

-Vamos Serena, despierta… por favor… –susurro esto casi para él– despierta… –volvió a pedirle–

Se quejó al percibir el aroma de algo desconocido mismo que logro hacer que tuviera nauseas, de inmediato trato de quitar la mano de quien la sostuviera– No, quítalo...

Al ver que reaccionaba, suspiro aliviado recostándola sobre la cama– Tranquila… no te muevas… –tomo su mano para evitar que manoteara–

-¿Que... que paso? –llevo la mano a su cabeza como si tratara de hacer que dejara de girar–

-Tuviste un desmayo… –si bien ya la había dejado sobre el colchón aun permanecía muy cerca de ella mirándola fijamente pues no se veía bien aún– ¿Estas enferma? Te ves bastante pálida.

Cerró los ojos pues aún se sentía mareada– No... Es la primera vez que me pasa... excepto los mareos de la última semana, pero nada más.

Seiya la contemplo por unos segundos, pues en verdad se veía que la estaba pasando mal, coloco su mano sobre su frente– Creo que tienes un poco de fiebre –mantuvo su mano ahí un momento sin dejar de verla–

-Yo... –Trato de decir cuando sintió su tibia mano sobre su frente, abrió los ojos observando aquel rostro que jamás olvidaría, así mismo sus ojos que parecían estar preocupado y por fin había en ellos un poco de calidez para ella–

Aquella mirada en ella fue lo que lo hizo reaccionar– Sera mejor que le llame a Yaten… –se puso de pie– Te traeré agua mientras le llamo.

-No... –tomo su mano para hacer que no se moviera– ya me siento mejor.

De nuevo se sorprendió ante su evasiva de que él se fuera mientras la miraba fijamente– Pero después de esto no puedes quedarte sola… y yo… –volvió su mirada a la cortina que casi terminaba de colocar– pronto me iré.

-No me dejes sola... –suplico aun tomando su mano– si no quieres hablar conmigo, ni verme no lo hagas, solo no me dejes sola.

Seiya solo suspiro sutilmente coloco su otra mano sobre la suya para dirigirla a un costado de donde ella estaba acostada y soltarla para caminar hacia la ventana y retomar su trabajo en la cortina, si bien no volteaba a verla, podía sentir su mirada.

-¿Por qué haces esto más complicado Serena? –pensó casi terminando–

- ¿Por qué es tan difícil vivir lejos de ti? –pensaba sin dejar de verlo, solo que su visión se nublo ahora producto de las lágrimas que quería contener– ¿Por qué justo en este momento tengo que sentirme tan sola teniéndote tan cerca?, te amo Seiya pero ya no quiero seguir sufriendo por un amor como el tuyo.

Apenas termino Seiya bajo del banco cuando su celular comenzó a sonar, al no reconocer el numero contesto en su habitual tono serio.

-¿Muy ocupado Dr. Kou? –Pregunto la voz alegre de la mujer al escuchar a Seiya–

Se volteo de nuevo dándole la espalda a Serena al reconocer aquella tenue y feliz voz– Michiru… ¡Hola! No, para nada… –sonó más cordial en un tono que intuyo no escucharía Serena–

Había cerrado los ojos para evitar que las lágrimas continuaran formándose, pero al escuchar el nombre la persona que hablaba con Seiya los abrió volteando a verlo, encontrándose con que le daba la espalda y murmuraba, de la tristeza pronto paso a la molestia, si esa mujer la molestaba, incluso la ponía celosa.

-Ah que bueno, porque quería invitarte a una exposición de pinturas... ¿qué dices, crees poder acompañarme?

-¿Cuándo, esta noche? –cuestiono mientras movía las cortinas fingiendo aun acomodarlas–

-Mmm ¿Estas ocupado? –Pregunto con un fingido tono de reproche que más bien sonó cálido–

-Es solo que tardaría un poco en ir por ti, estoy esperando a Yaten, así que si disculparas mi descortesía de hacerte esperar un poco… encantado… –no es que buscara una relación en ese momento pero Michiru era sin duda toda una dama con la que platicaba de una manera bastante agradable y que sumado a esa belleza resultaba una mujer muy interesante aunque no como pareja para él por el momento–

Serena no podía evitar hacer ciertos gestos cuando escuchaba las respuestas de Seiya, pedía que aquella mujer dijera que no se preocupara que lo dejaran para después.

-No te preocupes, aún tengo que ir a casa a cambiarme así que te espero más tarde... ¿te parece?

-De acuerdo paso por ti… hasta luego Michiru… –se despidió para después guardar su teléfono y terminar de acomodar la cortina o pretender que lo hacía–

Suspiro molesta sentándose en la cama– Puedes irte... –aún se llevó la mano a la cabeza al sentir de nueva cuenta el mareo–

Seiya volteo y al verla que intentaba levantarse camino de prisa hacia ella recostándola de nuevo– No te levantes… –le ordeno subiendo sus piernas sobre la cama– Me pediste que me quedara hasta que regrese tu prometido y lo hare.

-Te pedí tantas cosas y ninguna cumpliste... –dijo molesta– no hagas esperar a la señorita perfección.

-Así que escuchaste… –la volteo a ver– pues sigues siendo bastante curiosa ¿no crees? Y si tu apuro es que la haga esperar no lo hare, ella sabe que estoy aquí… así que no seas terca y mantente recostada.

-Ah mira que mujer tan considerada... –dijo con ironía– y no hubiera escuchado si es que no hablara como si tuviera una bocina.

-Tienes razón, después de todo siempre es más fácil culparme a mí, verdad… hazlo no te preocupes ya estoy acostumbrado –dijo con seriedad sin mirarla siquiera–

-Bueno supongo que ella no te culpara de nada... te perdonara todo... y esperara por ti el tiempo que sea necesario... ¿no es así? –volviendo a sentarse–

La tomo de los hombros recostándola– ¿Y eso es tan malo? Que encuentre una mujer que me acepte como soy, sin prejuicios ni reproches… ¿o es que debo pasar mi vida lamentándome por lo que fue y no será? Tú estás rehaciendo tu vida, tomaste tus decisiones y nadie te está obligando a nada. Respeto tus decisiones así que si Michiru se llegara a interesar en mí o yo en ella es algo que no debe importarte.

-¡Pero me importa! –Grito, se sentía molesta, la respiración agitada y sus ojos llorosos eran consecuencia de todo el desmayo y el coraje que comenzaba a sentir– me importa... –murmuro–

-Pues no debería… –aseguro poniéndose de pie dándole la espalda– por tu bien y el de tu futura familia. Esto no nos llevara a nada Serena, será mejor irme, creo que está claro que entre nosotros no puede haber una relación de prometida de mi amigo y amigo de tu prometido, así que no nos hagamos esto más complejo ¿sí?

Seiya dio media vuelta y salió de aquella habitación sin decir nada solo dejando ver su molestia ante los reclamos ahora sin sentido de ser por parte de Serena.

-Te odio Seiya... –dijo con coraje, se sentía celosa de imaginar que dentro de pocos minutos estaría junto a esa mujer, pero era algo que no podía evitar, ella ya no pertenecía a su vida– Ah y este asco que no me deja... –se quejó apenas alcanzando a correr al baño, quizá había sido una mala idea pedirle que se fuera, pero ya no había vuelta atrás–

.

.

.

.

.

-¸.•´ -¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•-.•*- *Maldito Error * -*•..•* SxS ¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•- MxY ¸.•´¸.•´¨- ¸.•*¨-

.

.

.

.

.

Durante el camino a casa la pequeña Mía se mantuvo seria pese a las insistencias de Yaten todo era silencio lo único que la pequeña quería era que los días pasaran y pese a las insistencias de su padre y madre ella no parecía estar de acuerdo con nada de lo ocurrido.

-¿Cuál es tu cereal favorito?, compre uno de chocolate y no sé si te gustara... –Dijo Yaten tratando de hacer que al menos una vez le contestara, sobre todo antes de llegar a la casa en la cual sabía que había alguien esperándolos– bueno si no te gusta podemos comprar el que prefieras.

-Mmm… –murmuro indicando indiferencia sin dejar de ver por la ventana–

Suspiro al ver la reacción negativa de la pequeña mientras terminaba de estacionarse– Esta es mi casa que por supuesto ahora es tuya también.

-Linda… –respondió mientras se quitaba el cinturón de seguridad–

-Y más linda esta tu habitación... ya verás la decoro una persona que te quiere mucho... –dijo al momento en que bajaba del auto para abrir la puerta de la niña y sacar también la mochila– te va a encantar.

La pequeña bajo de un brinco del auto esperando a que su padre avanzara– Mi cuarto también es muy lindo y más el de mi mamá.

Bajo la mirada, imaginaba que aquello no sería nada fácil, pero quizá con el paso de los días su pequeña hija poco a poco se haría a la idea de estar un tiempo con él– Si me imagino... anda abre tu, quiero que te sientas como la dueña de esta casa... seguro ya hay alguien que te espera.

La pequeña dudo en abrir la puerta pero después lentamente así lo hizo, entro a la casa, si bien era linda no sentía el humor necesario para alagar y disfrutar tan lindo hogar.

- Si, será difícil... –murmuro Yaten al ver la actitud de la pequeña, y eso lo ponía un tanto triste–

-Bienvenida... –dijo Serena saliendo de la sala llevando consigo una caja envuelta en un lindo papel con motivos infantiles–

-¡Flor! –Al verla aquello mitigo un poco su mal estado de ánimo, sin dudarlo corrió hasta ella abrazándola–

-¡Hola mariposita! –apenas si había alcanzado a dejar el regalo en el suelo sonrió y correspondió al abrazo que la pequeña le había dado– has crecido mucho...

En cuanto vio aquello supo que quizá no todo sería tan malo, cerró la puerta dejando la mochila en una de las sillas del recibidor, tan solo observando, dudando en si debía decirle el motivo de la presencia de Serena en esa casa.

-¿Cómo supiste que vendría? –Sus pequeños ojos azules se llenaron de lágrimas pero se limpió impidiendo que rodaran por sus mejillas–

-Mmm una persona que te quiere mucho me lo dijo. –beso su mejilla sonriendo feliz–

La pequeña se sentía más que sensible y de inmediato volvió a abrazar a su amiga Flor.

-Flor, podrías llevarme a mi recamara por favor… –volteo a ver el pequeño regalo que estaba sobre el suelo–

-Claro que si mariposita... –tomo su mano volteando a ver a Yaten– estoy segura que te va a encantar... yo misma la acondicione para ti... –podía intuir que las cosas no estaban muy bien con Yaten por lo que preferido de momento no preguntar–

-Vayan en seguida subo las cosas de Mia... –dijo Yaten sonriendo ligeramente a la pequeña–

-Gracias… –dijo a ambos antes de tomar la mano de su amiga–

-No tienes nada que agradecer... –sonrió a la pequeña llevándola a las escaleras para ir a la habitación–

Al llegar a la habitación la pequeña sonrió, sin duda era una habitación muy linda y desearía poder disfrutarla y correr a abrazar a su papá para agradecerle, pero simplemente su orgullo y enojo por la situación no le permitía hacerlo.

-Flor… –dijo casi en un susurro– es muy linda…

-Qué bueno que te gusto... –dijo sonriendo aun parada cerca de la puerta– pensé que esta decoración seria perfecta para tan libre pequeña... aquí podrás guardar todas tus cosas... –camino hasta pararse junto a la cómoda que había sido hecha exclusivamente para ella, en tonos alegres– pero por lo que vi traes muy poquitas, creo que le sobrara mucho espacio... tal vez vayamos a comprarte más ropa y juguetes mañana... ¿te agradaría?

Negó inmediatamente– Solo estaré unos días, pronto regresare con mi mamá.

-Ah Mia... –se acercó a ella cargándola para hacer que se sentara en la cama– sé que la extrañas, pero también tu papá te extraña, cada vez que llega a casa después de verte dice cuanto desearía poder estar contigo.

-Entonces podríamos vivir los tres juntos… pero él no quiere por mucho que yo lo desee y eso me duele porque yo quiero una familia no solo un papá o una mamá –apuño sus manitas sobre las colchas–

-A veces los adultos hacemos cosas porque creemos que eso es lo mejor, no quiere decir que esté bien o mal... –tomo suavemente sus manos entre las suyas incoándose frente a ella– tu papi te quiere tanto como tu mamá, a Yaten aún le cuesta asimilar que eres su hija, quiere conocerte y eso lleva un poco de tiempo, por favor no te sientas triste, solo será por unos días.

-Es que no es eso… –suspiro aun consternada– es que él y mi mamá no estén juntos, no es lo que yo esperaba y quería, también quiero a papá pero no quiero estar siempre solo con mamá o solo con papá y yo veo como mi mamá esta triste porque lo extraña y no sé por qué tienen que ser así las cosas… –negó nuevamente en un sutil movimiento de cabeza–

Se acercó abrazándola, se sentía impotente al pensar en el sufrimiento de la niña y que las malas decisiones de Yaten y Mina la tuvieran en ese estado– No sabes cómo quisiera poder ayudarte, hacerte feliz, pero no puedo... –acaricio suavemente su cabello– eres muy pequeña y no tendrías porque ver sufrir a tu mamá o tener que estar en esta situación, pero tienes que ser fuerte.

La pequeña rodeo sus brazos sobre los hombros de la joven mujer– No quiero que mamá ni papá sufran pero quisiera encontrar la manera de unirlos y no sentirme triste… Flor no sé qué hacer, gracias por estar aquí… –sollozo la pequeña escondiendo su rostro sobre el hombro de Serena– No te vayas no quiero hablar con papá ahora… ya no sé qué platicarle… –Aquello ponía mal a la pequeña que siempre se caracterizaba por ser una pequeña alegre y muy abierta con quien le gradara y el hecho de no saber cómo comportarse con su propio padre la ponía más que mal–

-Tranquila... –Murmuro suave y dulcemente a su oído abrazándola con fuerza– no te preocupes, aquí estaré hasta que te quedes dormida... ¿quieres que te ayude a cambiar?, elegí una linda pijama por si la quieres estrenar.

-Si… –Respondió soltándola apenas un poco sonriéndole dulcemente en agradecimiento–

-Eres una niña muy hermosa, estoy segura que tus padres harán lo que crean que es mejor para ti... –acaricio su mejilla– bueno ahora que te parece si tomas un poco de leche o quieres que te prepare algo especial.

-Papá dijo que compro cereal de chocolate –Mostro aun su sonrisa–

-Ah con que ese es tu favorito... –dijo con una sonrisa– de acuerdo te tratare un poco de cereal para que no tengas que salir de la habitación, pero solo será por esta noche, prométeme que desayunaras, comerás y cenaras con nosotros... ¿sí?

-De acuerdo… –tomo su pijama para ponérsela en lo que Serena bajaba por su cereal–

La observo un momento antes de salir de la habitación, sentía tristeza por esa niña, pero en realidad no había nada en lo que pudiera intervenir, salvo estar con ella en ese momento y hacerle más llevadero ese momento– Será mejor que dejes las cosas de Mía aquí, yo las llevare... –dijo al ver a Yaten que subía ya las escaleras–

-¿Ya se quedó dormida? Iré a darle un beso de las buenas noches en ese caso –deteniéndose frente a Serena, hablando en voz baja para no despertar a su pequeña–

-No, aun esta despierta, pero no creo que sea un buen momento... la niña esta sentida contigo y creo que también con Mina... –Suspiro sentándose en uno de los escalones– ¿estás seguro que estás haciendo lo correcto?, Mía está sufriendo porque no puede tener una verdadera familia.

-Pronto tendrá una verdadera familia… –se sentó junto a ella– sé que debe ser difícil ahora entenderlo, pero todo esto es por su bien.

-No lo sé Yaten... no creo que Mia acepte tan fácilmente la clase de familia que quieres darle, yo la quiero mucho pero al verla así tan dolida, sufriendo... sentí que el corazón se me destrozaba, dejar de ver esa sonrisa que me cautivo me dolió.

-A mí también me duele mucho ver cómo se comporta conmigo es como si su humor hacia mi hubiera dado una vuelta de ciento ochenta grados, ella no debe sufrir las consecuencias de los actos de Mina y míos, pero tampoco puedo darle la familia que ella desea y mucho menos dejarla en una donde Malaquite ocupe mi lugar, la amo demasiado como para perderla de nuevo, Mia ahora es todo para mí, y sé que un día lo aceptara y de verdad espero que pronto tome esto de la mejor forma… aunque ahora sea muy difícil para los tres.

-Entonces deberás tenerle paciencia... no es fácil para ella cambiar de la noche a la mañana lo que ha sido su vida... –se volteo un poco para verlo– por el momento no le digas de nuestra relación, ella me tiene confianza y no sé cómo lo tomara... ¿de acuerdo?

Suspiro cansado e impotente de aquella situación– De acuerdo, al menos contigo se sentirá a gusto y acogida en esta casa… –paso las manos por sus cabellos– Como pudo llegar todo a este punto… mi hermosa pequeña.

-Todo saldrá bien... –Coloco una mano sobre el hombro de Yaten para confortarlo– ya no te preocupes, veras que los días que pase Mía aquí te servirán para tratarla y para ver qué es lo que pasa con Mina... si llegaras a tomar otra decisión yo la respetare.

-Gracias Serena… –envolvió su mano sobre la que ella– de nueva cuenta no sé qué haría sin ti.

-Yo tampoco no sé qué haría sin ti... –sonrió desviando la mirada para evitar que Yaten notara el dolor que le causaría hablar de cierta persona– Seiya vino a buscarte... quería saber qué es lo que había pasado en el juicio.

-¡¿Ah sí?! –cuestiono un tanto sorprendido apenas volteando a verla– Si vi algunas llamadas perdidas en mi teléfono… ¿Y por qué no me espero?

Se quedó callada por un momento, estaba tentada a mentir y fingir que nada paso pero no podía, no con su mejor amigo y futuro marido– Yo le pedí que te esperara pero... recibió una llamada de la doctora esa... ay no recuerdo su nombre y prefirió irse, bueno más bien yo le dije que se fuera.

-¿Lo corriste? –su tono sonó entre asombrado e incrédulo mezclado con una sutil sonrisa– Serena, supongo que te molesto.

-¿Molestarme? –Sonrió con ironía– para nada, él puede hacer lo que quiera... y no, no lo corrí, solo le dije que no hiciera esperar a esa doctora, que al parecer le urgía verlo... creo que dijo que después te llamaría...

Se puso de pie mientras suspiraba– En ese caso le llamare mañana temprano. Sé que es ilógico que lo olvides de la noche a la mañana y es normal que te sientas mal al ver que él rehaga su vida ahora que de nuevo no tiene compromisos… lo mejor será pedirle que me llame antes de venir, así evitare que te pongas mal de verlo y recuerda que puedes tenerme confianza aunque sea tu prometido.

-Gracias... y discúlpame... es tu amigo y no quiero que se vuelvan a distanciar... –se puso de pie comenzando a bajar– te quiero Yaten, no lo olvides.

-Y yo a ti… recuerda que en este momento tu eres tan o más importante para mí que él… solo deseo que podamos ser felices –la observo mientras bajaba aquellas escaleras–

-Lo seremos... –murmuro alejándose rumbo a la cocina, era su amigo y sabía que tenía que tenerle confianza pero no se sentía capaz de confesarle que efectivamente había sentido celos de aquella llamada y que también no estaba tan segura de que hicieran bien al casarse, sobre todo por la estabilidad emocional de la pequeña Mia–

Yaten subió dirigiéndose fuera de la recamara de la pequeña Mia coloco su manos sobre la perilla ansioso de verla, abrazarla y decirle que la amaba al igual que su madre, pero aquello no podía ser por el hecho de la relación con su madre y también porque debía darle su espacio esa noche a Mia para asimilar todo lo que estaba pasando, así que solo opto por dar la media vuelta y dirigirse a su recamara, esperando que las cosas mejoraran con el pasar de los días.

.

.

.

.

.

-¸.•´ -¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•-.•*- *Maldito Error * -*•..•* SxS ¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•- MxY ¸.•´¸.•´¨- ¸.•*¨-

.

.

.

.

.

A pesar de la felicidad que le causaba tener a su pequeña Mia en casa Yaten no podía evitar sentirse extraño ante las evasivas de la niña, aunque habían desayunado juntos ella casi no le había dirigido la palabra y eso le dolía, por lo que prefirió darle su espacio dejándola en un parque acompañada de Serena con quien parecía sentirse más a gusto, el único lugar al que se le ocurrió ir fue al que recordaba era el departamento de Seiya, que mejor lugar para esconderse unas horas que ese lugar y así lo hizo, cuando menos lo pensó ya se encontraba tocando a la puerta.

Seiya permanecía observando aquella hermosa vista que tenía su departamento, deseando que todo fuera tan pacífico y hermoso como aquella vista, pero por el contrario su vida parecía tan confusa y aquella "estabilidad" que aparentaba ahora, ya resignado a no tener a Serena le perturbaba más que cuando se desmedía por reconquistarla. Cerro sus ojos recordando su cita de aquella noche tras la evidente molestia de Serena y por primera vez sintió que aquello era lo correcto, Serena ya no debía influir en su vida, ahora debía enfocar su completo interés a su vida profesional, relacionarse con las personas que lo apreciaban y a pesar de no buscar el amor o una relación estable Michiru parecía por demás una extraordinaria mujer que hacía más que evidente su interés por él y aquello lejos de molestarlo, solo le brindaba el hecho de sentirse apoyado y comprendido por una mujer que no lo juzgara y lo animara como hacía años no se sentía, lástima que su corazón estuviera tan cerrado al amor en ese momento.

Fue hasta que el sonido de la puerta lo saco de aquellos pensamientos, dando la vuelta se dirigió hasta ella, no esperaba visitas así que con suma calma miro atreves del ojillo de la puerta.

-¿Yaten? –Pensó un tanto sorprendido pero en seguida abrió la puerta– Vaya pero miren que trajo el viento… –Sonrió casual al abrir–

- ¿Que tal amigo? –Dijo en saludo– ¿puedo pasar?, me dijeron que fuiste a buscarme, te hubiera llamado, pero la verdad no tenía nada de ganas de hablar con nadie.

Lo miro extrañado por aquel comentario y más al verlo bastante cabizbajo– No te preocupes, pasa –Para después buscar bajo y tras él a una personita– ¿Y mi sobrina? A puesto a que se está escondiendo… –miro hacia el pasillo pero igual no encontró a nadie–

Sonrió ligeramente– ¿Sobrina?, gracias por considerarla de tu familia, pero lo siento... se quedó en el parque con Serena, temo que va a ser muy difícil conquistar a esa pequeña.

-Así que saco el lado rejego a tus encantos, como su madre… –Cerró la puerta para después dirigirse juntos hacia la sala– Pero no te preocupes nada que no puedas conquistar… además que yo recuerde ella te aceptaba bastante bien incluso más de lo esperado.

-Sí, eso era hasta hace un día en que me dijeron que podía llevarla a casa... –suspiro dejándose caer en el sillón cerrando los ojos llevando las manos a su cara frotándola– no sé qué hacer... desde ayer casi no me habla... y eso me pone mal.

-Sin duda eso no suena nada de bien y ojala pudiera darte algún consejo como padre… –murmuro con mofa de sí mismo– Lo único que puedo decirte es que sin duda ella te sigue queriendo tanto como antes, solo que debe ser difícil para una niña ¿de qué? ¿Cuánto, cinco años? era difícil para ti estar sin ella y asimilar el no tenerla, cuanto más difícil debe ser para ella, solo debes tenerle paciencia y no apartarte de ella por su rechazo, si no ella sentirá que tampoco a ti te interesa… considerando que pese a que es una niña es una muy pequeña mujercita… debes insistir –le dio una palmada en la espalda–

-Vaya tal parece que me estas psicoanalizando... –sonrió ligeramente destapándose la cara– no me estoy alejando, solo que, bueno tal parece que se siente tranquila a lado de Serena, además creo que deben tener momentos a solas si es que se convertirá en... –pensó la palabra correcta que debería emplear para ese papel– mi esposa... –volteo a verlo fijamente–

Le sonrió tenuemente, no quería que pudiera pensar o peor aún percibir que debía privarse de comentarios por él– Supongo que también es bueno que ellas se relacionen, de cualquier forma apuesto a que ella no tardara en ganarse a Mia.

-De echo me sorprende lo bien que se llevan... ¿sabes que Serena decoro la habitación de Mia?, a mí solo me dijo lo que tenía que comprar... estaba tan emocionada... –sonrió– creo que la relación de ellas va a ser muy linda.

-Si le quedo muy linda sin duda se ve que la quiere mucho… eso sin duda ayudara mucho en un futuro y presente claro… –se puso de pie para ir por algo de beber para los dos–

-Eso espero, Mía aún no sabe de la relación entre Serena y yo... pero en fin, ojala que siga igual cuando lo sepa... –se puso de pie dando un vistazo al lugar, prácticamente seguía igual– ¿y por qué no me esperaste?

-Mmm… –Murmuro ya desde la cocina pensando que debía decirle… "¿Serena se enojó y me hecho?" – Me surgió un compromiso inesperado, sé que debí esperarte y no dejarla sola así pero… era algo importante.

-¿Dejarla sola así?, ¿a qué te refieres? –Pregunto detenidos en el marco de la puerta de la cocina–

Volteo a verlo, al ver su mirada de asombro volteo su mirada a la bebida que servía– A su malestar… conversábamos y ella se desvaneció… ¿Creí que te lo había dicho?

-No, no me dijo nada, pero... ¿cómo fue?, ¿por qué no me avisaste? –pregunto realmente preocupado pues era la primera vez que algo así pasaba–

-Lo siento… –le dio su bebida– te llame en dos ocasiones pero no respondiste, conversábamos mientras terminaba de acomodar las cortinas que me pidió que le ayudara a poner mientras te esperaba y cuando acorde ella se desvaneció así que la lleve a la cama, fui por alcohol, al recobrar la conciencia le dije que permaneciera recostada ya que se veía de verdad pálida.

-Cuando llegue ya estaba bien, había terminado de decorar la habitación, pero ahora que lo mencionas si la vi un tanto pálida... –dijo recordando cómo estaba la noche anterior– mmm eso no me gusta, en cuanto pueda la enviare a que la revisen... ah quizá la pueda revisar tu amiga... la doctora, ¿cómo se llama?

-Michiru… –la nombro justo antes de probar su bebida– Claro, no creo que haya algún problema… –dijo casual–

-Supongo que a ti no te negara nada... –dijo con una sutil sonrisa– es más que obvio que tiene mucho interés en ti... solo me basto con verla en la fiesta.

-¿Lo crees? –Mostrando sorpresa mientras caminaba de nueva cuenta hacia la sala– A mí más bien me parece que es una joven bastante amable –tal vez era más fácil negarlo si lo evadía en su pensamiento–

-¿Amable? –Lo siguió aún mostrando esa sutil sonrisa– si eso dices... –se encogió ligeramente de hombros– vamos Seiya... no te creo que no te hayas dado cuenta de las intenciones de esa doctora... Serena me comento que tuviste una cita con ella por eso te fuiste.

Se dejó caer mientras esbozo un suspiro– Bueno… tal vez le agrade, pero eso no quiere decir que estemos saliendo o algo por él estilo, es una chica muy amable y por demás hermosa pero no lo sé… –se encogió de hombros, no sabía cómo expresar su corazón hermético–

Se sentó frente a él mostrándose un poco más serio– Seiya... dime la verdad... somos adultos, hemos aceptado los errores cada uno... –Respiro profundamente bajando la mirada hacia el líquido de su vaso– y sus consecuencias... –subió la mirada hacia él– ¿ya dejaste de amar a Serena?, y no te limites en tu respuesta.

Sonrió pesadamente volteando a ver por un momento hacia la ventana meditando aquella respuesta– ¿Tu dejaste de amar a la mujer que amabas en solo unas semanas? –Volteo a verlo después– Ahora por fin entendí que no todo se limita al amor, más bien creo que eso es lo más fácil y tal vez más trivial… –se encogió de hombros– No puedo decirte un "Ya la he dejado de amar" porque mentiría, o un "No la he dejado de amar" porque encarecería mi estado actual. Pero estoy tranquilo y orgulloso de mis decisiones y ahora más que nunca veo que fueron las correctas.

Lo observo detenidamente, era cierto, él tampoco había dejado de amar a Mina y cierta forma se sentía identificado con él, porque también había tomado decisiones pero el mismo se hacía una pregunta que no se atrevía a responder– ¿Correctas para ti o para ella?

-Yo solo puedo responderte por mi… –dio un trago más a su bebida– Ella tomo su decisión al elegirte a ti, quiero pensar que fue buena para ella y para mí fue darme cuenta que esa relación jamás nos llevaría a ningún lado, yo peleando contra el pasado y ella con sus temores… –se puso de pie– No se puede vivir así por mucho que se ama a alguien. Ahora creo que puede enamorarse de cualquier persona, lo realmente fuerte es mantener ese amor, alimentarlo día a día y Serena y yo dejamos de hacerlo… vivía de sueños y esperanzas y un día esa ilusión desapareció por eso decidí después de cinco años pensar en lo que era correcto para mí.

-Entonces si tuvieras nuevamente una oportunidad no la tomarías... –dijo meditando aquella respuesta, definitivamente era lo mismo que estaba viviendo con Mina y si él sentía ese enorme vacío en su interior quería suponer que lo mismo le sucedía a Serena, a Seiya y a la misma Mina, en ese instante dudo de que estuviera haciendo lo correcto al planear una boda y al intentar quedarse con Mia–

-Creo que es mejor no pensar… –volteo a verlo con una sonrisa que escondía una sutil risa burlona y tal vez nostálgica– después de todo eso jamás va a pasar ya que tu amas a Serena y ella a ti, no sé de qué forma pero existe un amor entre ustedes… tú quieres una familia para tu hija… no piensas regresar con Mina… y mucho menos Serena perdonaría mi pasado, y eso para mí siempre sería una sombra pesada sobre mis hombros que jamás me haría sentirme digno de ella… –volvió a caminar lentamente hasta sentarse al lado de ella– ¿Puedo decirte algo Yaten? –Dijo con seriedad–

-Si tan solo supieras lo que el corazón de Serena y el mío esconden... –pensó aun meditando cada palabra, reacciono justo cuando sintió que estaba junto a él– Ah sí, por supuesto... dime...

-Tu relación con Serena tendrá futuro ya que se comprenden y apoyan por lo que han vivido… mientras Mina y yo solo seremos un pasado, tal vez grato, tal vez no… –suspiro sutilmente– Toma esto como gustes, un consejo, una opinión… pero, no regreses con Mina, no lo hagas –negó– solo hazlo si estás dispuesto a borrar el pasado, vivir sin pasados ni soñando futuros, solo amala y jamás sueltes su mano, de lo contrario que solo sea para ti la madre de tu hija, no la encadenes a una posible relación donde ella se desviva tratando de que olvides, que la perdones y la aceptes… ya que por mucho daño o muy grandes que sean los errores que cometamos –sonrió pensando que tal vez hablaba demasiado– él amor no debería ser así… y es lo que el regreso de Serena me enseño… así que tal vez eso responda tus cuestionamientos, la amo, pero me amo más a mí mismo.

¿Que podía decir en ese momento?, las cosas cada vez eran más confusas, él le había reclamado hasta cansarse a Mina, no estaba seguro como habían sido las cosas entre Seiya y Serena, pero quizá eso era lo mejor, que cada uno continuara con sus vidas, si en algún momento había pensado en tener un futuro con Mina este ahora era casi imposible, la había lastimado y en lo que más le dolía, trato de sonreír pero simplemente no podía, no después de ver como se comportaba su pequeña hija y el sentimiento de resignación por parte de Seiya, tal vez eran demasiadas cosas para él– ¿Te darás una oportunidad con Michiru?

-Ah… –suspiro dejándose caer en el respaldo del sillón– No lo sé… tal vez… pero no ahora y la verdad es que creo que debería poner distancia entre Michiru y yo ya que es una mujer de la que sería fácil que cualquier hombre se enamorara pero no es lo que necesito ahora… pero a la vez me gusta tenerla como amiga, es como un libro con hojas en blanco donde no hay capítulos que corregir… –sonrió– No lo sé…

-Entiendo... –sonrió ligeramente dejando el vaso en la pequeña mesa– no es fácil llegar a la conclusión que llegaste... –en realidad no sabía que decir, aun no tenía idea de cómo Serena llegaría a tomar aquella conversación, de cómo Mina le daría la razón a Seiya, tan solo imaginarlo era doloroso, sonrió volteando a verlo– vaya que hemos cambiado, antes nuestras platicas eran de cosas más vánales... pero el mismo eje siguen siendo las mujeres.

-Eso quiere decir que en el fondo seguimos teniendo la misma esencia… ¿Crees que seguimos siendo igual de envidiosos que en el pasado?

-Mmm no, no creo... somos más maduros, tanto que podemos hablar de estos temas... –sonrió encogiéndose de hombros– creo que ya estamos viejos.

-Vaya tu si sabes cómo levantarme el ánimo –dijo con sarcasmo riendo–

-Ah claro que lo sé... –Sonrió quizá un poco divertido, debía admitirlo extrañaba a su mejor amigo–

- Aquellos tiempos tenían su lado bueno, aunque no los repetiría… –dijo muy seguro–

-Sí, no cabe duda de que ya estamos viejos... –dijo bromista– y como buenos ancianos que te parecería que cenáramos un día de estos... invita a tu amiga Michiru... por si te da un infarto... –continuo bromista soltando una carcajada–

Rio ante su último comentario– Claro, podría ser, le agradaste bastante, así que supongo le agradara que cenemos los tres.

-Ah no... –Aquella carcajada pronto se fue apagando– me refería a los cuatro, tú y la doctora y yo y Serena... bueno si es que no te importa.

-Ah… –se sorprendió un poco y apenado por su error– Lo siento… bueno, supongo que estaría bien a Michiru le encantaría la idea, si tú y Serena están de acuerdo.

-Por supuesto, estoy seguro que a Serena le gustara la idea... –sonrió recordando que la noche anterior parecía estar celosa y molesta tan solo de escuchar el nombre de la famosa doctora, si su lado travieso comenzaba a salir de vuelta– ya que le cayó muy bien Michiru.

-Si la misma impresión me dio… –sonrió fingiendo estar totalmente de acuerdo– En ese caso pongamos fecha y lugar… ¿Qué te parece un lugar tranquilo y elegante?

-Tranquilo y elegante... –repitió asintiendo– claro, tu elige el lugar y la fecha, Serena y yo estamos disponibles para cuando tú digas.

-De acuerdo que te parece el restaurante francés "Bon appétit" mañana por la noche, que tal a las nueve… –aquello parecería sin duda una experiencia interesante–

-Bien, suena muy elegante, así que supongo que el atuendo deberá ser igual.

-Sí, sin duda… pero te encantara el lugar y a ellas aún más… –sonrío–

-Muy bien... –se puso de pie observando por la ventana que ya estaba comenzando a atardecer– bueno es hora de ir por mis chicas al parque... entonces nos vemos mañana.

-Claro nos veremos ahí… –Camino hasta abrir una puerta de un gabinete que estaba en el mueble del comedor para sacar una caja rosa con un moño morado– Podrías darle a Mia esto de mi parte y decirle que espero podamos conocernos pronto.

-Por supuesto... gracias por el obsequio seguro a Mía la encantara... y gracias por esta plática... –dijo sonriendo sinceramente para luego caminar hacia la salida–

-Sabes que esta es tu casa… espero que las cosas con tu mujercita se resuelvan pronto… –lo acompaño hasta la puerta del departamento– solo se amable y muéstrale tus encantos… –le indico con una sonrisa esperando que aquello le bastara para reconquistar a su pequeña hija–

Sonrió un poco irónico, frases que hace años escuchaba pero con otras intenciones, y ahora solo era el de ganarse de nueva cuenta una sonrisa de su hija– Lo hare, gracias por el consejo... nos vemos mañana amigo... –y así con una sonrisa un tanto más seguro comenzó a alejarse para ir en busca de su pequeña y de su prometida–

Seiya lo observo irse para después de una casual despedida cerrar la puerta respirando profundamente.

-Solo espero que hagas lo correcto Seiya… –pensó mientras negaba con una sonrisa en sus labios–

.

.

.

.

.

-¸.•´ -¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•-.•*- *Maldito Error * -*•..•* SxS ¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•- MxY ¸.•´¸.•´¨- ¸.•*¨-

.

.

.

.

.

Esa noche todo parecía más que agradable a simple vista, el restaurante era más que hermoso y elegante al igual que la hermosa y simpática acompañante con que se encontraba Seiya mientras esperaba que Yaten y Serena llegaran.

Seiya le sonrió a Michiru mientras veía como ella pasaba un mechón de su cabello perfecto y naturalmente peinado, sin duda una mujer hermosa y bastante elegante. Pues aquel vestido color azul petróleo que se sujetaba a una manga y se pegaba a su pecho y vientre para después caer como una cascada de agua densa le sentaba de maravilla. Seiya la contemplo un segundo disimuladamente, sonrío pensando que aquella belleza natural y carácter sencillo le recordaba a una mujer que tal vez no debería recordar.

-Gracias por acompañarme esta noche… –se acercó susurrándole al oído pues un violinista se acercó a la mesa tocando una melodía–

La joven mujer le sonrío complacida por sus palabras pero más por aquella intima cercanía– No hay de que, recuerda que te debía una por acompañarme a aquella exposición… –fijo su mirada en aquellos profundos ojos de su acompañante, a lo que Seiya le sonrió sinceramente y de aquella manera que a ella simplemente la dejaba sin aire–

Yaten observaba de reojo a Serena, sabía que algo andaba mal desde el momento en que le oculto sobre su desmayo y que hasta ese momento aún no haya querido hablar sobre lo que verdaderamente sentía con respecto a esa cena, en parte era algo comprensible pues él también se sentía hasta cierto punto extraño, no entendía bien porque se le había ocurrido la brillante idea de una cena los cuatro cuando Serena no soportaba a Michiru, eran celos pero era algo a lo que ella tenía que acostumbrarse así como él lo hacía con Mina y Malaquite, aunque no hubiera nada el simple hecho de que estuvieran juntos era suficiente, a pesar de que el camino fue silencioso no se sintió tan largo, cuando menos se dio cuenta ya se encontraban frente a la puerta del elegante restaurante, apenas observo como un joven ayudaba a Serena a bajar él hizo lo propio, sonrió al percibir algunas miradas tanto de hombres que observaban a su bella y extrañamente esa noche provocativa acompañante así como de mujeres que parecía que nunca había visto a un hombre en traje, realmente eran una hermosa pareja pero para nada como la gente esperaría, después de que tomo del brazo a Serena comenzaron a caminar hacia la entrada, siendo recibidos por un caballero que los conducía a la mesa reservada, pudo sentir como su pareja oprimía más su brazo y al observar hacia donde ya se encontraba Seiya entendió el motivo de aquel gesto molesto, la comprensiva doctora y su mejor amigo platicaban amenamente y quizá con mucha confianza.

-Vaya... lo mejor sería dejarlos solos... –murmuro Serena tratando de que Yaten no notara su molestia–

-No, la cena es para los cuatro... –dijo Yaten sonriendo sutilmente mientras continuaba caminando hasta que llegaron a la mesa– buenas noches.

Fue Michiru la que se percató de la llegada del amigo de Seiya tomando la mano de su acompañante el cual aún le platicaba al oído algo gracioso pues ambos sonreían. Seiya volteo aun con la sonrisa pero su sonrisa se congelo a una cara llena de admiración al ver a Serena tan hermosa y elegante con aquel vestido que de inmediato reconoció, quiso disimular así que se puso de pie para darle la bienvenida a la pareja.

-Buenas noches Seiya... –volvió a saludar Yaten al no recibir respuesta– señorita... –dirigiendo una mirada hacia Michiru–

-Buenas noches... lamentamos hacerlos esperar... –dijo Serena con algo de dificultad de mostrarse seria y firme pues no sabía cómo Seiya tomaría su llegada sobre todo con aquel vestido–

-Buenas noches… –se puso de pie también Michiru extendiendo su mano a Yaten primeramente– Por favor Yaten llame Michiru… Hola Serena buenas noches.

-Buenas noches… Yaten… –por fin hablo Seiya ya enfocando su atención en Yaten mientras pasaba su mano libre por la espalda de Michiru y la otra la extendía a Serena pues Michiru saludaba al platinado– Serena… –cruzo su mirada ligeramente con ella–

-Bien Michiru –sonrió estrechando su mano– lamentamos la espera, pero el tráfico estaba terrible...

-Hola... –respondió Serena a la chica mientras dudaba en corresponder al saludo pero igual lo hizo, se soltó brevemente del brazo de Yaten para tomar la mano de Seiya–

Después de estrechar la mano de Serena volvió a dirigir su mirada a Yaten ahora estrechándole a él la mano, era mejor evitar mirar solo lo necesario a Serena– No se preocupen él tiempo no se me ha hecho largo –la verdad estaba impaciente de que sentiría al ver a Serena así que era mejor la espera–

Michiru se sonrojo ante el comentario de Seiya mientras sonrió y estrecho su mano a Serena– Que gusto de verte de nuevo Serena –mirándola un tanto escéptica pues recordó que Seiya parecía no ser del agrado de la joven mujer–

-Igualmente... –Sonrió ligeramente aun mostrándose reservada ante aquella mujer–

-Bueno pues dejemos las formalidades... ya nos conocemos así que vamos a sentarnos –dijo Yaten mientras sacaba una silla para Serena–

-Gracias... –sonrío más dulce para su prometido mientras se sentaba justo frente a Seiya– también para nosotros el tiempo se nos fue rápido en pleno trafico ¿Verdad Yat... amor?

Para Yaten aquella expresión tan afectuosa era extraña pero igual se tenían confianza o al menos para ese punto ya deberían tenerla– Si, así es... pensé que ya habían ordenado... –dijo a Seiya sentándose a un lado de él–

Seiya los miro un momento sin duda Serena estaba más que feliz con Yaten y de nuevo pensó que aquello era lo mejor para todos, sin demora ayudo a Michiru con su silla para después sentarse a su lado.

-La verdad es que preferimos esperarlos, después de todo cual hubiera sido el objetivo de cenar juntos –dijo amable Michiru a la pareja–

-Michiru tiene razón, pero le verdad es que pensé que ya no vendrían –bromeo a Yaten–

-Para nada amigo, si yo fui quien te propuso esta cena –dijo tomando suavemente la mano de Serena para que no se fuera a molestar al saber que había sido su idea–

-Si claro, cenar juntos... –Dijo Serena fingiendo una sonrisa tratando de que fuera lo más natural posible–

-Sin duda fue una idea estupenda Yaten… Seiya ha hablado mucho de ti y de… su amistad de tantos años –sonrió– además me comento que pronto se casaran, sin duda debe ser hermoso, sin mencionar que hacen una muy linda pareja… ¿No lo crees Seiya?

Seiya sonrió tratando de sacar su mejor y más sincera demostración de estar de acuerdo– Yaten siempre ha sido un hombre de decisiones apropiadas.

-Pero no respondiste la pregunta Seiya... ¿crees que Yaten y yo hacemos una linda pareja? –dijo entre molesta y sarcástica, mas con ella misma que con Seiya–

-Gracias Michiru... –dijo Yaten observando a Serena oprimiendo su mano–

Seiya sonrió ante su ironía– Sin duda… Nacieron para ello.

Michiru miro al par y las miradas un tanto sarcásticas, pensando que tal vez así como a Serena no le agradaba Seiya, Serena tampoco era santo de devoción para Seiya– Y tendrán ceremonia religiosa… son hermosas… –sonrío al decirlo–

Mientras Seiya mando llamar al mesero, realmente no le interesaba mucho escuchar a detalle lo de aquella unión, solo lo que Yaten le platicara pues estando con él a solas le era más fácil asimilar las cosas que viendo las actitudes de Serena, pues sin duda para él todo era solo un juego de la joven.

-Por supuesto... –respondió rápidamente Serena antes de que Yaten contestara– he soñado con la boda más hermosa que pudiera tener y Yaten está dispuesto a complacerme.

-Sí, el sueño de toda mujer, casarse con el hombre que ama en una hermosa boda... –dijo Yaten observando a su amigo para luego sonreírle a Serena–

-Sin duda para una novia su boda es un ritual memorable y que solo se da una vez en la vida… –agrego Michiru–

Seiya sentía náuseas y aseguraba que no era por la falta de alimento– Pues con toda confianza cuenten con mi apoyo para lo que gusten –le sonrió a Yaten mientras el mesero llegaba–

-Gracias Seiya, pero no necesitaremos nada... –dijo tajante Serena, se sentía molesta a pesar de que casi no había tenido contacto con Seiya o que viera la confianza entre Michiru y él– de ti... –agrego–

-Ah no te preocupes, ya casi todo esta listo además no queremos molestarte... –dijo Yaten tratando de aligerar la plática–

Aquella respuesta de Serena a Michiru le parecieron de lo más descortés así que prefirió no retomar el tema de su parte.

-De cualquier manera Amigo sabes que siempre cuentas conmigo… –miro de reojo a Serena sonriéndole de manera maliciosa para después mirar a Yaten a él dándole una sonrisa sincera– Bueno creo que es momento de ordenar… –en un sutil movimiento tomo la mano de Michiru bajo la suya volteando a verla– el pato es delicioso y la especialidad del restaurante.

-¿Quieres que ordene por ti? –Pregunto Yaten a Serena llamando su atención ya que la mirada de su prometida estaba fija en Seiya y su acompañante–

-Ah sí, claro, ya sabes lo que me gusta... –dijo volteando a verlo con una sutil sonrisa–

-Confió plenamente en tus gustos Seiya… –le sonrío Michiru sonrojándose sutilmente a lo que Seiya le sonrío para después voltear a ver al mesero. Lo que empezó como un gesto para llamar la atención de Michiru al tomar su mano, se convirtió en un gesto de cariño cuando no soltó su agarre– Dos Canard orange por favor y dos copas de vino tinto… –pidió en su tono formal para después voltear a ver a la pareja que tenía frente a él–

-Bueno pues en vista de que nuestras bellas acompañantes confían en nosotros yo confiare en ti y ordenare lo mismo, pero con una diferencia, solo una copa de vino tinto... y para la señorita –refiriéndose a Serena– agua por favor.

-No, también quiero vino... –dijo Serena con una sutil sonrisa– y Seiya... ¿tú tuviste boda religiosa? –Pregunto tomando del brazo a Yaten–

El mesero tomo la orden y Seiya fijo su vista en Serena justo después de aquella pregunta para después desviar su vista en entregarle la carta al mesero mientras le respondía a Serena.

-No, solo me case del modo civil… –carraspeo un poco su garganta ante la incomodidad de aquella pregunta pues no entendía en que era relevante o curioso aquel hecho para ella ahora–

-Lo cual fue muy bueno dadas las circunstancias… –murmuro Michiru mas para Seiya mientras coloco su otra mano sobre la de él. Pero a pesar del murmullo la pareja frente a ellos también escucho–

-Sí, seguro que a Michiru... –dijo con cierta molestia el nombre de aquella mujer– le conviene mucho que así haya sido.

-¿Y cómo te va en tu nuevo puesto? –Pregunto Yaten tratando de que aquella plática fuera un poco más tranquila y menos tensa–

Michiru observo a Serena no entendiendo como cualquier cosa relacionada con Seiya le molestaba tanto, pensando en que ella sin duda tenía una imagen bastante errónea del amable y apuesto joven, mientras presiono un poco más la mano de Seiya antes de soltarla dejando solo el agarre que Seiya tenía para ella.

-De maravilla… –sonrío a Yaten tratando de hacer caso omiso a los comentarios de la mujer frente a él– Sin duda es lo había esperado desde que nos graduamos… y llego en el momento indicado, aunque un gran puesto conlleva una gran responsabilidad.

-Si lo imagino, pero se perfectamente que eres capaz de eso y más. Un día de estos iré a visitarte... quiero ver que tal luces en esa oficina... –dijo Yaten con tranquilidad al ver que la plática tomaba otro camino–

-Claro que es capaz de eso y más... seguro es el nuevo Malaquite... ¿cuantas asistentes vas a tener? –Pregunto Serena recargándose en la mesa observando fijamente a Seiya–

Michiru volteo a ver a Seiya y él percibió la mirada de ambas mujeres, sin duda debía ser muy paciente aunque aquello le costaba–

-Pues yo encantada podría ser tu asistente en mi tiempo libre, aunque lamentablemente son muy pocos… –le sonrió a Seiya pare relajarlo pues pudo ver en él la incomodidad, a lo que Seiya sonrió–

-¿Dime que no es una belleza Yaten? –le sonrío a su amigo cuestionándole sobre lo linda y amable que podía ser Michiru–

-Ah sí claro... es una belleza... –dijo Yaten incomodo, quizá después de todo esa cena había sido una pésima idea y ahora veía el resultado–

-Bueno entonces supongo que no les importara que los deje solos con la belleza... –dijo sarcástica poniéndose de pie– no se preocupen no me iré, digo si es que les interesa solo iré a hacer una llamada para preguntar cómo esta Mia.

-Ah sí, gracias... –dijo Yaten al ver lo evidentemente molesta que estaba Serena, quizá la primera vez que la veía así en todo ese tiempo–

Seiya no dijo nada solo la observo, después de todo no era su pareja y no era él quien debería detenerla o por qué molestarse por el comentario que había hecho, así que solo opto por hacer caso omiso.

-Lo siento ¿dije algo malo? –Cuestiono Michiru en voz baja–

Por su parte Serena se dirigió sumamente molesta hacia un área donde pudiera tranquilizarse y hacer esa llamada que no del todo había sido un pretexto.

-No, para nada, no te preocupes... solo que Serena se preocupa mucho por Mia, mi hija... –dijo orgulloso de poder comentarlo–

-Claro, no tienes por qué preocuparte, solo son nervios maternales… –Seiya le sonrío sutilmente a la joven que después de corresponderle la sonrisa volteo a ver a Yaten–

-Vaya así que ya son padres… –dijo refiriéndose a él y Serena–

-Bueno es una historia un poco larga y no me gustaría aburrirte con ella.

-Oh para nada –sonrió emocionada e intrigada– nada es más lindo que la historia de un bebé más aun si va acompañada de un buen amor.

Seiya sonrío, sin duda sería una historia bastante compleja– Vamos amigo no la dejes con la duda… –se puso de pie– yo debo ir al auto por mi billetera… –se puso de pie y Michiru solo le sonrío en señal de afirmación mientras separaban sus manos–

-Bueno solo cuando te aburras me dices... –dijo con una sonrisa comenzando así a contarle lo que era casi la versión reducida de la historia de su hija–

Michiru ya escuchaba atenta mientras Seiya caminaba a paso lento y relajado hacia la puerta de la entrada, la verdad es que no le importaba ir por su billetera en ese momento, solo necesitaba tomar aire y mucho para aclararse y despejarse de las escenas de disgusto y malacrianza que estaba protagonizando Serena.

Al salir del salón del restaurante había una pequeña vereda rodeada por un lindo jardín alumbrado con luces que resaltaban la vegetación y en particular una pequeña cascada artificial rodeada por enormes piedras de rio que simulaban una banca alrededor de la caída de agua, fijo su vista a la tranquilizante y fresca cascada cuando percibió en ella sentada a Serena, parecía tan sola con sus movimientos y pensamientos en blanco, lentamente y sin siquiera notarlo camino hasta estar a unos pasos de ella, cuando pudo reaccionar ya era demasiado tarde para dar vuelta a pesar que ella parecía no haber notado su presencia.

-Cojeras un refriado si sigues sentada ahí… –dijo en tono serio pero apacible mientras veía el agua y aspiraba la brisa fresca–

-No creo que te importe mucho mi salud teniendo a tu doctorcita... –al escuchar aquella voz de inmediato volteo a verlo para luego desviar la mirada hacia el agua en movimiento, lo único que parecía le daba un poco tranquilidad en ese momento– ¿o es que si te preocupo?

-Ah… –Suspiro pesadamente– Claro que me preocupo…. –se sentó a su lado pero manteniendo cierta distancia entre ellos– que no vez que con esa cara y menos resfriada no podrás ser una buena esposa.

-Ah ya veo... –dijo aun evitando verlo– entonces ¿crees que no seré una buena esposa para Yaten?

-Eso solo te lo puede decir él, pero dado que está contigo es porque creé que si lo serás… lo que opine yo se queda conmigo –volteo su rostro hacia el cielo–

-No, ¿sabes?, me interesa saber tu opinión, después de todo alguna vez pensaste en que fuera tu esposa... así que dime... ¿qué es lo que opinas? –Por fin volteo a verlo con seriedad y aun algo de molestia–

Se puso de pie aspirando pesadamente mostrando algo de descontento por su persistencia– ¿De verdad quieres saberlo? Mejor dicho ¿Deseas que sea honesto? –la miro fijamente a sus ojos

-Sí, dime lo que piensas –lo miro fijamente–

-Creo con la mayor honestidad que serás la peor esposa que Yaten merezca y pueda tener… –esbozo aun con su tono frio y áspero– Lo cual es la mayor aberración de tu parte ya que para mí pudiste haber sido la esposa perfecta en una relación más sincera y realista... –presiono sus puños al decir aquello, no sabía que le molestaba más, si el hecho de tener que decir aquello o él hecho que realmente lo sentía y ahora aceptaba– Pero esa fue tu decisión estúpida o inteligente… –se acercó a ella agachándose hasta recargar cada una de sus manos a cada lado de ella sobre la barda en la que se encontraba Serena, haciendo que sus rostros quedaran muy juntos, poniendo así su mirada firmemente en la de ella susurrándole aun con frialdad y firmeza–Y solo a él… y a ti… debe importarte, así que por favor no me pidas que sea sincero contigo de nuevo por qué no lo hare… –negó en un sutil movimiento de cabeza aun sin perder su mirada en la de ella–

De momento aquellas palabras de Seiya le habían dolido, no sabía si era porque quizá era lo que ella pensaba o por los celos que sentía de ver a Seiya con otra mujer, pero aun así trato de contestar lo más tranquila que podía– ¿Tienes miedo a que si yo pregunto si aún me amas no seas capaz de mentirme?, porque no creo que sientas algo por esa doctora.

-Ja… –fingió una risa falsa volteando sutilmente su rostro para no verla– ¿Eso es alguna novedad? La gente cuando ama no olvida de la noche a la mañana Serena y yo te amaba, te amaba más que a mi vida… –volteo de nuevo a verla– Y ese… ese fue mi mayor error, porque me hizo no ver que yo para ti solo me convertí en una sed de venganza y te convertía en la mujer que eres ahora… –negó nuevamente– Tal vez Michiru no sea la mujer que amo… Y que mujer lo es en las primeras citas, eso es solo una ilusión, un deseo o un capricho… –se acercó un poco más a ella para hablar más bajo quedando casi a pocos centímetros de su rostro– el amor se siembra con la compañía, el apoyo y la fe en las personas y tal vez lo que empiece a sembrar en Michiru hoy y ella en mí, mañana pueda cosecharlo con amor… Porque pese a lo que tú pienses... yo aun merezco ser feliz... como tú, con Yaten –sonrío fingidamente–

La respiración que hasta ese momento había sido hasta cierto punto tranquila en ese momento se volvió más profunda, el tenerlo tan cerca, escuchar su voz solo para ella pero no con aquellas palabras– Yo estuve a tu lado... te apoye... y siempre creí en ti... sé que mereces ser feliz, pero... ¿crees que de verdad puedas serlo lejos de la mujer que amas? –Se acercó un poco más tentada a probar sus labios pero tenía miedo a que la rechazara para esas alturas no tenía idea de cuál sería su reacción–

-No, jamás lo fuiste… –Seiya tomo con ímpetu a Serena, colocando sus manos cobre su cuello haciendo de aquel sutil beso uno más profundo y demandante, demostrándole aquella exigencia y frustración, pero también cierto aire molesto, así como comenzó rápido y voraz termino separándose de ella antes que Serena pudiera decir o reaccionar siquiera con sus manos–No seas tan engreída Serena Tsukino… –sonrío sutilmente y con ironía– Tal vez lo realmente cierto es… que es más fácil que yo sea feliz y me enamore de Michiru a que tu algún día tomes enserio "tu familia feliz"

-¡No quiero que lo hagas... –dijo poniéndose de pie aumentando aún más el coraje que sentía, aquel beso no es lo que ella hubiera querido, ni mucho menos escuchar que pudiera enamorarse de otra mujer, porque quizá eso era lo que más rabia le daba, que Michiru parecía una mujer perfecta de la cuál le sería fácil enamorarse– no puedes!

-¡Claro que puedo! –Respondió volteando a verla molesto y con un tono ligeramente más elevado– ¡por qué tú lo harás! Te casaras... Lo harás con mi mejor amigo a pesar de que yo te amaba… Y sabes que… –negó acercándose molesto tratando de mitigar su tono de voz– Es lo mejor que pudiste hacer, porque solo él te entiende… porque junto a mi jamás acabaría el pasado poniéndote piedras en el futuro y jamás viste como siempre estuvo ahí mi mano para detenerte… Tu solo querías venganza con diversión y la obtuviste… Te rogué de una manera que jamás pensé que haría por alguien, por ti puse mi dignidad en segundo plano y es justo lo que quieres ahora y no lo tendrás… Por qué yo lo que quiero es volver a amar algún día… –finalizo en lo que se confundió con un murmullo–

-¿Me... amabas? –Pregunto con cierto temor tanto por la respuesta como a su reacción una que no había conocido hasta ese momento– ¿quieres decir que yo poco a poco he acabado con ese amor que sentías por mí? –En su voz ya no había molestia solo tristeza pero sobre todo un profundo temor que sentía comenzaba a ganarle a sus sentidos–

-Te pedí que no me pidieras ser sincero de nuevo… –se volteó dándole la espalda, no quería responder aquello, no quería lastimarla ni tampoco lastimase más a él– Michiru… y Yaten nos esperan… –comenzó a caminar, lo realmente cierto en ese momento es que por primera vez no quería verla, simplemente sabía que no debía, aquel ya no era su lugar–

Al ver que se alejaba de inmediato se acercó a él tomándolo de la mano– No quiero que te vayas... –Dijo suplicante y temerosa después de quedarse con la incógnita de aquellas preguntas–

Seiya no dijo nada, presiono sus parpados aun dándole la espalda. Maldijo su destino y las erróneas decisiones que había tomado cada día de su vida, sintiendo firmemente su agarre.

-No puedes dejarme sola... –dijo apenas en un murmullo oprimiendo su mano recargándose en su espalda– no puedes amar a nadie más... te preguntaras ¿por qué?, la respuesta es sencilla... –poco a poco sintió como su mano resbalaba soltando la de Seiya– aun te amo... –susurro apenas antes de perder el sentido–

Un mal presentimiento recorrió el pecho de Seiya cuando sintió la tenue voz de Serena y más aun al sentir la falta de fuerza en su mano haciendo que él la presionara pero aquellas palabras hicieron que su corazón y mente cambiaran su ritmo volteando justo para sujetarla entre sus brazos estrechándola en su pecho.

-Serena… –la nombro esta vez en tono preocupado pero dulce, una sensación de vacío y miedo lo invadió al verla de aquel modo, era la segunda vez y sin duda aquello no era normal– Serena… –la abrazo más fuertemente a él–

Lentamente Seiya percibió como Serena comenzaba a recobrar el conocimiento, así que opto por cargarla hasta donde ambos sabían estado sentados minutos antes, pues seguro la brisa le sentara bien, aun sin soltarla la acomodo sobre su hombro pasando algunos de sus mechones por detrás de su oreja, abrazando con su brazo por su espalda y la otra por su cintura para evitar que si se desvanecía de nuevo callera.

- Lo siento... –murmuro apenas al sentir como la cargaba, todo era confuso en ese momento lo último que recordaba era ella sosteniendo su mano–

-Sh… no hables más… –le murmuro en tono consentidor aun manteniendo la cercanía sin quitar su vista de la cabeza cabizbaja de la joven mujer– será mejor que vaya por Yaten… –dijo después de unos segundos–

-No, por favor... –dijo subiendo un poco su rostro para verlo aunque esto en cierta forma le costaba un poco de trabajo ya que aún tenía la vista un tanto borrosa pero podría jurar que su semblante era de preocupación por ella–

Seiya no respondió solo la estrecho más a él esperando que se sintiera mejor, después de todo no podría dejarla sola ahí en el estado en que se encontraba, lo único malo es que ya había pasado bastante tiempo desde que salió, aun así no se movería de ahí hasta que ella estuviera bien.

Apenas había caminando algunos pasos buscando con la mirada a su prometida cuando vio a cierta pareja sentada, sonrío con ironía, quizá en otro momento aquella escena hubiera sido perfecta para una película romántica sobre todo con aquella decoración la única diferencia era que ella era su prometida y él su mejor amigo– ¿Serena? –preguntó en voz alta mientras se acercaba a ellos–

Suspiro cerrando los ojos al escuchar aquella voz, quizá porque Yaten había interrumpido ese momento o tal vez porque lo que menos quería en ese instante eran preguntas por parte de él.

-Yaten… –Seiya volteo a verlo dejando de ejercer la misma fuerza en el agarre que tenía para Serena pero aun sin intenciones de soltarla, no hasta que él pudiera tomar su lugar– Que bien que estas aquí… –dijo aun con cierto tono de preocupación–

-Sí, muy bien... –dijo con algo de ironía aun no entendía bien a bien que es lo que estaba pasando ahí y mucho menos el por qué Seiya aún no se alejaba de Serena siendo que él estaba presente– ¿ocurrió algo?

-No me sentí muy bien... –dijo Serena aun sin querer abrir los ojos pues a pesar de todo aún se sentía mareada–

-Serena volvió a desmallarse… –corrigió en un escondido tono severo– Tal vez no este comiendo bien esto ya no es normal Yaten… –pensando después de todo que él y ella deberían estar más a pendiente de eso detalles–

- Si, tienes razón no es normal... –dijo ahora preocupado acercándose a ella quedando agachando frente a Serena– no has descansado casi desde que comenzaste a decorar la habitación de Mia.

-Estoy bien... solo me duele un poco la cabeza... –respondió abriendo los ojos para verlo demostrándole que ya estaba un poco mejor–

Seiya acomodo a Serena de tal manera que Yaten pudiera sujetarla– De cualquier manera será mejor que te cheque un medico.

-No es necesario, ya me siento mejor... –volteo a ver a Seiya al sentir que la soltaba, no podía evitar hacerlo–

-Gracias Seiya... –dijo Yaten tomando a Serena– claro que es necesario... no es normal que te desmayes y lo peor es que no he estado ahí para cuidarte.

Seiya se separó de ella una vez que Yaten estuvo cerca, suspirando ante la renuencia de Serena y tal vez por estar presente en algo en lo que él debía permanecer al margen– Iré por Michiru…

-Sí, me sentiré mejor si Michiru la revisa... –dijo Yaten en una genuina preocupación–

Serena al saber que iba en busca de aquella mujer prefirió voltearse y cerrar los ojos recargándose en Yaten, ahora no era solo la idea de ser revisada por un médico sino que fuera precisamente por ella.

Seiya paso al restaurante y en menos de lo esperaban Michiru venia acompañando a Seiya con una gran iniciativa.

-Serena ¿Cómo te sientes? –Pregunto una vez cerca de ella inclinándose para quedar frente a ella–

-Mejor... –dijo aun reservada hacia ella–

-Nada de eso... me dijo que aún se siente mareada... –comento Yaten aun sosteniéndola–

Tomo la muñeca de Serena para medir su presión quedándose en silencio unos segundos– Presión baja… ¿Dime Serena es la primera vez que te pasa?

-No… –murmuro Seiya pensando en voz alta y Michiru volteo a verlo sutilmente para después voltear a ver a Serena a que confirmara la respuesta que él había dado–

Se sentía tan incómoda, siendo que momentos antes se había portado groseramente con ella y ahora estaba preguntando por su salud– No... Esta es la segunda vez...

-Pienso que es cansancio, desde que supo de Mia comenzó a preparar su habitación y también con los preparativos de la boda... no ha tenido tiempo de descansar para nada... –dijo Yaten volteando a ver de reojo a Seiya–

Al escuchar aquello Seiya trato de fijar sus pensamientos solo en la salud de Serena, volteando a ver a Michiru que veía a Serena y Yaten.

-Serena ninguna actividad debe ser más importante que tu salud… Mia y Yaten son tu familia y lo realmente importante para ellos es que tu estés bien –reprendió en un tono de voz dulce que más bien parecía una justificación mientras tomo su mano prestando mayor atención en ella sin soltarla pues era cálida para estar en un lugar como ese y con un vestido con semejante escote a la espalda–

-Lo sé... solo que no podía evitarlo, necesitaba distraerme en algo y no pensar... –dijo recordando porque había hecho todo eso– ya pondré más atención en lo que hago.

-Eso espero, porque no quiero que te enfermes... –dijo Yaten cariñosamente a Serena para luego voltear a ver a Michiru– ¿qué opinas?

-Pues opino que será mejor que pases mañana a mi consultorio para que te cheque como es debido –su cara reflejaba la dulzura que le daba ver aquella pareja que a su parecer era amorosamente perfecta– el cuerpo reacciona sabiamente y jamás debemos dar por hecho que estamos bien cuando nos da señales, así que de verdad espero no lo pases por alto Serena… –le sonrío a la joven para animarla que a pesar de ello estaba y estría bien mientras soltaba su mano–

-En ese caso creo que deberías de llevarla Mañana Yaten… –dijo Seiya en tono sutilmente áspera– Dudo que vaya por propia iniciativa… –dando el motivo de su entretenimiento–

Serena volteo a ver a Seiya nuevamente sintiendo esa molestia aunque no entendía porque al contrario debería sentirse bien al saber que se preocupaba por ella– Odio los hospitales... –dijo seria–

-Pues aunque los odies te llevare mañana, no quiero que me des un susto el día menos pensado... ahí estaremos Michiru...

-No te preocupes Serena, la clínica en la que tengo mi consultorio es bastante fuera de lo común… –le animo–

-Bastante acorde a la mejor clínica para cirujanos estéticos… –le sonrío sutilmente Seiya a Michiru haciendo que ella se sonrojara– Las mujeres aman ir a su consultorio.

-Aun así, no deja de ser un hospital o clínica... –dijo con molestia volteándose pues no soportaba aquel trato tan familiar entre ellos sobre todo después de que le había dicho a Seiya que lo amaba, si ahora comenzaba a recordar todo y eso la hizo sentirse aún más incómoda– pero quizá vaya...

-Claro que iremos... yo me encargare de que ahí este... –dijo acariciando la mejilla de Serena– gracias por ayudarla Seiya, ya te debo dos.

-No te preocupes, no me debes nada… –le respondió tratando de sonar lo más amable, mientras Michiru sacó del bolsillo de su abrigo una tarjeta dándosela a Yaten–

-Llámenme si algo se les ofrece…

-Claro que sí, mañana iremos a primera hora para que revises a esta linda señorita... –dijo Yaten tomando la tarjeta–

-Bueno ya podemos irnos... –dijo Serena poniéndose de pie con ayuda de su prometido– gracias Seiya, no olvidare lo que hiciste por mí, esta noche.

-Es lo mínimo que debía hacer… por la prometida de mi amigo… –agrego apenas mirándola– gracias por revisarla Michiru…

-Mis honorarios son más caros de noche… –bromeo la chica–

-Ah bueno pues los anotas para mañana... –dijo Yaten con una sonrisa–

-No es posible que aún me siga tratando así... –pensó con tristeza mientras se abrazaba a Yaten evitando ver así a Seiya, tal parecía que aquella platica no había sucedido eso la ponía aún más triste y a punto de llorar, esa noche había sentido mil emociones y no entendía porque–

-No te preocupes yo los cubriré… –bromeo Seiya pasando su brazo por la espalda de Michiru la cual entendió la broma y rio tenuemente, la verdad es que en lo que menos quería pensar Seiya era en la imagen de Serena abrazando a Yaten y saber que aquello seria así por siempre– Bueno pues creo que la cena se enfría.

-En ese caso será mejor entrar… –dio un paso que Seiya siguió–

-La cena... –murmuro Serena, pues lo que menos quería era quedarse, pero ya estaba ahí, una hora más tal vez sería fácil de soportar–

-Vamos... –dijo Yaten llevando a Serena hacia el salón donde ya los esperaba su cena–

.

.

-¸.•´ -¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•-.•*- *Maldito Error * -*•..•* SxS ¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•- MxY ¸.•´¸.•´¨- ¸.•*¨-

.

.

M00NSTAR:

Hola chicas antes que nada, muchas gracias por tantos reviews, se aceptan cada una de sus críticas ya sean buenas o algunas más para mejorar. Por esta ocasión eh decidido hacer la respuesta de sus reviews de forma general ya que al parecer muchas estaban en el mismo canal. Aun así muchas gracias a cada una de ustedes:

Nallely Gzz M

Lucy

.Darling

CONEJA

clauseiserdar1

fabiola kou aino

Tudulceesperanza

luisa kou

selene kou chiba

rouse kou

crcVENUS

Guest

andreastars95

Bueno chicas que les puedo decir, esta no es la típica historia de amor y felicidad con una vida color de rosa y eso se planteó desde el primer capítulo. Ahora los personajes están entrando en una etapa que debería tomarse más como una prueba para todos, por ejemplo ¿no les da curiosidad que podría hacer ahora Serena que los papeles se le han invertido con Seiya? Es decir ahora le toca a ella luchar por él y hacerle ver que se ha equivocado y que en verdad lo ama, además los sentimientos que ella tiene hacia él y ahora ser ella quien deje de lado su orgullo por él. En cuanto a Seiya uf… yo creo que está en su duelo por el amor que le tiene a Serena y está en la etapa de la negación, ha optado a mi parecer por la mejor alternativa, al menos rescatar algo bueno de su pasado y esto es Yaten. Pero me pregunto ¿Qué tanto podrá ser inmune a las insistencias de Serena?, como en este capítulo que no queriendo bien que se la beso jaja… Vean el lado divertido de la situación y veremos que tanto pueden y quieren hacer por sus respectivos.

En cuanto a Mina y Yaten, dios esta pareja está hecha una maraña. Yaten aún tiene mucho que sentir con Mina y si bien ha dejado claro que es el amor de su vida, a veces hay algo más fuerte que el amor o al menos que a veces nos hace cegarnos y es el resentimiento. Yaten está experimentando algo que siempre soñó, una familia con Mina y esta es Mia y si bien podría orillar a cometer algunas decisiones drásticas a Mina hay que ver, siendo Mia hija de Yaten ¿Qué temperamento despertara su padre en su pequeña aparentemente dulce hija? Vienen cosas interesantes más allá de un final feliz. Como me dijeron en un review. Si hubiera ya un rencuentro feliz ya no habría historia. Amamos el drama y si quizás exageramos un poco pero la vida no es perfecta y no existe un vivieron felices por siempre, siempre hay algo que es lo que le quita lo monótono y aburrido a la vida. Aun así haremos los capítulos más extensos para que todo avance más rápido y pronto lleguemos al desenlace de estas parejas. Aun así tenemos sorpresas gratas :) Ojala nos sigan dando la oportunidad de llegar juntas a esos capítulos. Cuídense mucho y les deseamos una ¡Feliz Navidad y un próspero año nuevo :)!

PD: GRACIAS A LAS CHICAS QUE TAMBIEN NOS ESTAN APOYANDO EN LA NUEVA HISTORIA "Apostando X Amor" ES UNA HISTORIA PEQUEÑA ASÍ QUE VAMOS CON CALMA, ESERO QUE ACTUALICEMOS ANTES DE NAVIDAD. Gracias chicas!