Tu mejor maestro es tu último error.

Ralph Nader

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Un diagnostico Inesperado

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-¸.•´ -¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•-.•*- *Maldito Error * -*•..•* SxS ¸.•´ .•´¸¸.•´¯`•- MxY ¸.•´¸.•´¨- ¸.•*¨-

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Apenas era martes y Mina se encontraba más que impaciente por ver a su pequeña llegar al colegio pre-escolar sin duda los días sin ella eran eternos a pesar de que se mantenían comunicadas por teléfono cada vez que alguna de las dos lo necesitaba, lo cual era muy a menudo, y pasar juntas los sábados y domingos. Aun así las llamadas no suplían su presencia y por aquella razón estaba ahí esperándola a pesar de no tener trabajo que la obligara a estar en la escuela. Al verla llegar de la mano de su padre no pudo evitar sonreír tanto como sus labios se lo permitieron, la pequeña parecía venir muy entretenida mirando sus pasos así que Mina aprovecho para sonríele tenuemente a la persona que venía con ella acercándose apenas unos pasos lentos.

-Buenos días –Dijo sonriendo sutilmente al ver a la madre de su pequeña, oprimiendo un poco la mano de la niña para llamar su atención– mira quien está ahí...

La pequeña subió lentamente la mirada y en cuanto escucho aquella voz que comenzaba a hablar su sonrisa se hacía presente.

-Buenos días… –Respondió a Yaten manteniendo su sonrisa para después pasar de nuevo su mirada a la de la pequeña que ya la miraba con su linda sonrisa que iluminaba su mundo entero– ¡Mi amor! –Le extendió sus brazos para que la abrazara–

-¡Mami! –Corrió la pequeña Mía soltando la mano de su padre para alcanzar a su mamá que ya estaba a unos pasos de ella– Te extrañe…

Mina la abrazo tan fuerte como supo no la lastimaría– Y yo a ti cariño.

Yaten las contemplo quedándose a un par de pasos dándoles su espacio, sabía que para las dos había sido difícil, aunque también para él lo había sido, pero en ese instante el verlas así hizo que su corazón se sintiera feliz, aun dudando en interrumpir se acercó a ellas– ¿Mina?

Mina subió su mirada, por unos instantes todo en ella se había olvidado, pero en cuanto vio aquella mirada en Yaten volvió a la realidad– Lo siento debí llamarte para decirte que vendría –Se disculpó mientras se ponía de pie aun sin soltar la mano de su pequeña–

-No te preocupes, no tienes que darme ninguna explicación... –dijo colocando la mano sobre la cabeza de la niña– comprendo que estés aquí.

Mina le sonrió tratando de ocultar su nostalgia dándole las gracias por su comprensión.

-Y bien… ¿cómo se ha portado mi pequeña Kincha? –pregunto a Yaten pero viendo a Mía– ¿Diste mucha lata a papá para levantarte hoy también? –Mina sabía que ahora no le quedaba más que mostrarse segura y feliz cuando Mía estaba presente para darle seguridad, una que ella necesitaba mucho últimamente–

-Definitivamente es un encanto nuestra hija... –dijo observando con una sutil sonrisa a la pequeña, pero en seguida se percató de lo que sus palabras significaban, el subconsciente lo traicionaba y a pesar de todo en ese instante no le importó– se despertó temprano y termino todo su desayuno... creo que tenía prisa por llegar al colegio. –Subió la mirada hacia Mina mostrándole una sonrisa un poco tranquilizadora de lo que habían sido en mucho tiempo–

-Debo admitir que esa virtud la saco de ti… –Acaricio la mejilla de su pequeña la cual parecía haberse quedado muda solo abrazada a la pierna de su madre– Y muy obediente.

-Te prometí que sería educada… –susurro la pequeña aun un poco seria–

-Y lo estás siendo mi querida Mia... –Yaten se hincó para quedar a la altura de la pequeña acariciando la otra mejilla– y ahora debes seguir siéndolo, es hora de que entres a clases.

Suspiro abrazando un poco más fuerte la pierna de su madre, la cual al percibir ese hecho se agacho un poco– Vamos Mia, no querrás llegar tarde, tus amigas te esperan –La animo viendo como la pequeña volteaba a verla–

-¿Vendrás por mí? –pregunto con una tierna sonrisa–

-No lo sé cariño… Pero papá estará aquí –le guiño el ojo–

E inmediatamente algo dentro de la pequeña pareció haber hecho "clic"– ¿Podría mamá venir por mí? –Cuestiono a Yaten con su tenue y dulce sonrisa–

Sonrió ampliamente al ver la dulce y traviesa cara de su hija– Es justo lo que iba a pedirte Mina, que vinieras por Mia... ¿qué te parece?

-Por mi perfecto… –sonrió, sin duda Yaten era demasiado consecuente con Mia, lo cual ahora la beneficiaba–

-Pero… –intervino Mia– vendrías tú también… –aun sin quitar su mirada de su padre–

-No lo sé... igual y te doy una sorpresa... –dijo encogiéndose ligeramente de hombros– bueno señorita es hora de que vaya con sus amiguitos, pórtate bien... –se acercó dándole un pequeño beso en la frente para luego sonreírle– mi hermosa Mia.

La pequeña le sonrió antes de voltearse para recibir el beso de su madre y despedirse de ella con un abrazo– ¡Nos vemos a la salida! –dijo más que feliz a su madre y comenzó a correr a la entrada pero unos pasos antes de entrar se detuvo– ¡Los espero a los dos a la salida! –Y agito su pequeño brazo despidiéndose efusivamente antes de entrar por la puerta principal–

Mina suspiro aun manteniendo aquella sonrisa amplia mientras correspondía de la misma manera el brazo en alto agitándolo a su pequeña.

-Tiene tú mismo carácter... –Dijo Yaten un tanto pensativo observando cómo se alejaba la niña–

Mina bajo su brazo volteando a ver al hombre junto a ella, al hacerlo no pudo evitar ver aquellas facciones que tanto le gustaban y era incomodo que aún le atrajera tanto, así que desvió la mirada hacia la puerta de nuevo– ¿Ah si? ¿Y en que se parece más a mí? –Pregunto con una sonrisa curioso, seguro diría que todo lo relacionado al carácter enérgico de Mía seria por sus genes–

-En lo hermosa que es... –dijo aun pensativo para luego reaccionar y tratar de dejar por olvidado aquel comentario– ¿te gustaría acompañarme con un café?, supongo que tienes dudas de cómo nos fue en estos días.

Mina no sabía cómo borrar aquella sonrisa llena de asombro de su rostro al escuchar aquello, así que solo afirmo moviendo la cabeza sutilmente, en realidad Yaten tenía razón no era lo mismo el cómo se sentía Mia a como se sentía él y eso era algo que también le interesaba mucho.

-Vamos... vi una cafetería que parece tranquila, justo para platicar... –dijo dándole un poco de espacio para que caminara junto a él– supongo que debiste odiarme estos días... –Tranquilamente camino junto a ella, hablando como quizá lo debieron hacer a su debido tiempo–

-Jamás podría odiarte Yaten… –Negó mientras caminaban, la verdad no sabía si ella seguía sus pasos o él los de ella pero parecían tan familiar como si el ritmo entre ellos no hubiera cambiado a pesar de los años– Fue difícil no lo puedo negar, pero trato de ver el mejor lado de esto… –Sonrió tenuemente–

-¿Y cuál es?, claro si se puede saber... –Dijo volteando viéndola de reojo, era interesante que ella le encontrara algo bueno a tener que separarse de su pequeña–

-Pues que es bueno para Mia porque esta con su padre y es lo que ella siempre deseo… –recordó todas aquellas plegarias que juntas pidieron porque Yaten regresara– Y es bueno parta ti porque tienes la oportunidad de conocerla, de ser un verdadero padre para ella y eso no es fácil a veces, pero sé que tú lo harás muy bien… –volteo a verla encontrándose con su mirada–

-Gracias... veo que aun tienes fe en mí... –dijo sonriendo ligeramente, al llegar a la cafetería abrió la puerta para que Mina entrara primero para luego entrar él– ¿Te parece bien aquella mesa? –Pregunto señalando una que daba hacia una pequeña y tranquila terraza–

-Claro… –Respondió ambas cosas, camino hacia el confortable lugar– Y dime ¿cómo ha sido? –Al llegar a la mesa coloco sus manos sobre la silla tomándola pues intuyo que Yaten ya no tenía por qué ser tan cordial con ella–

-Un tanto confuso... –Dijo un poco distraído que la momento en que quiso tomar la silla de Mina su mano termino sobre la de ella volteando a verla sin saber qué decir de momento– aun soy un caballero Mina... permíteme.

Mina volteo a verlo en cuanto sintió su mano sobre la de ella, si bien había sido un accidente no pudo evitar sentirse feliz y sutilmente sonrojada por lo sucedido– Lo sé, gracias… –Deslizo su mano suavemente para darle la oportunidad de su caballerosidad– Me decías… ¿Confuso?

-Ah sí... –Después de que Mina se sentara él hizo lo propio frente a ella– más bien un poco extraño, no estoy acostumbrado a las cosas infantiles... por ejemplo no sabía qué tipo de cereal le gustaría... uno con sabor a frutas o uno de chocolate... –Sonrió apenado– se son cosas insignificantes pero que me llegaron a estresar.

Mina no pudo evitar esbozar una risilla al escucharlo– De verdad que no te imagino en medio del súper mercado debatiendo internamente… Lo lamento debí darte una lista pero la verdad es que lo olvide, igual supongo disfrutaste adivinándolo… –Coloco sus codos sobre la mesa, mientras sus barbilla descansaba sobre sus dedos entrelazados fijando toda su atención en él–

Sonrió ligeramente– La verdad me sentí un poco tonto al tener las dos cajas en mis manos, pero bueno al menos sé que le encanta el chocolate... y no es tan malo el sabor a frutas una vez que te acostumbras... –Dijo divertido pues era el cereal que él había comenzado a comer la misma noche que había llevado a Mía a su casa–

Volvió a reír– Mía suele ser bastante persuasiva cuando quiere algo, así que debes tener cuidado de no caer en sus redes.

-Ah no te preocupes... no he tenido tanta suerte... –Suspiro haciendo una señal a una mesera de que le llevara dos cafés– Mía se ha portado un poco distante conmigo... supongo que no me perdona que la haya alejado de ti.

-Si me ha comentado algo… –Pero de inmediato reacciono– Bueno no exactamente, quiero decir que sé que está distante pero no es que no te perdone, igual conmigo también está molesta.

-Supongo que esto no es lo que imaginaba... –dijo con una sonrisa un tanto triste– quizá tampoco es lo que tu hubieras querido... ni yo lo que pensaba cuando deseaba tener una familia. Ninguno tiene lo que realmente quería.

-Vaya… –dijo un tanto triste de verlo así de pensativo– Creí que tu serias el más satisfecho, pero si solo te preocupa la actitud de Mia, pronto será ella misma contigo y tendrás tu familia… –le sonrió pero evitando verlo. Esta vez no fue reproche, más bien fue un anhelo que él pudiera tener lo que ella ya jamás tendría, una feliz familia con él en ella, ahora entendía que recuperar a Mia era su única alternativa a ser una familia feliz–

-Es lo que más quisiera, que Mia me acepte y me regale una de esas sonrisas hermosas que tuvo para mí en un principio... –dijo aun con tristeza para luego sonreírle– no se quizá no te interese, pero tome unas fotografías de la habitación de Mia... tal vez no debería decirlo, pero Serena la preparo para ella y no quiero que pienses mal, solo que quería que tuviera su propio espacio, yo también lo deseo, que sienta que esa también es su casa.

Le dolía tanto escucharlo, no por Mia, sabía que si Yaten quería una familia con alguien más que mejor que alguien que quisiera a Mia, pero le dolía por ella, porque su corazón aun sentía desangrarse al escucharlo– Eso fue muy amable por parte de ambos… y si me gustaría ver esas fotos –volteo a verlo sonriéndole sutilmente–

-Ella lo hizo por Mia... y supongo que por ti también... –dijo extendiéndole un par de fotos que mostraban la alegre decoración de la habitación– dijo que quizá te gustaría.

Mina extendió la mano tomando las fotos, sabía que si se tratara de otras circunstancias no dudaría en sonreír ampliamente, pero sin embargo lo haría por Mia– Vaya se ve muy linda… –comenzó a verlas– Sin duda tiene su toque, apuesto a que a Mia le encanto… –se asombraba de lo madura que era Mia, le había dicho que tenía un cuarto lindo, pero supo cuánto se contuvo por no irradiar lo fascinada que sabía estaba por aquella decoración y aseguro que lo había hecho porque ella no se sintiera más triste y alejada de ella– ¿Y tú le ayudaste? –Cuestiono finalizando de ver aquellas lindas fotos–

-Solo hice lo que me pidió... básicamente consiguiendo muebles que fueran de acuerdo a la personalidad de Mía... Mina, se que las cosas no pueden ser como antes con Serena, pero sé que la extrañas... tanto como yo extrañaba a Seiya... y eso que somos hombres –Trato de sonreír–

-Lo sé… pero, lo siento Yaten –negó sonriéndole tristemente– Las situaciones son diferentes y yo… no puedo… sé que soy inmadura y quizá sea difícil de entender para ti y para ella.

-Pero ambas se necesitan... –dijo tomando su mano– sé que es difícil... pero ponte a pensar, las dos ahora son importantes para Mia... cuando no quiere hablar conmigo la busca a ella, ¿y te has preguntado por qué?

Mina se quedó mirándolo fijamente, sintiendo aquella mano pedirle algo que para ella era doloroso y casi imposible– Podría saludarla, fingir que no pasa nada frente a Mia, pero ¿cómo puedo considerar amiga a la mujer que será tu esposa Yaten?, ¿Cómo harías tu para ser amigo de Seiya si él se quedara con la mujer que amas? –sus palabras eran casi susurros que su corazón no quería expresar– Pero sé que para Mía Serena ó Flor es especial porque Mía puede ver atreves del los ojos de las personas su bondad y sé que Serena es una buena mujer y yo respetare el cariño que mi hija le tenga como la esposa de su padre… –un nudo se hizo en su garganta así que era mejor sonreír para no flaquear– Aun así supe que Seiya y tu son amigos de nuevo y eso me da tanto gusto por ti Yaten.

La soltó suavemente volviendo a recargarse en la silla– Si, somos amigos de nuevo, pero... las cosas son difíciles para nosotros también... –suspiro volviendo a sonreír– pero en fin, estamos aquí para hablar de Mia, en realidad no sé si pueda pasar por ella al salir de la escuela, tengo que ocuparme de un pequeño pendiente... pero tú debes estar ahí, puedes llevarla al parque y ahí pasare por ustedes... ¿te parece?

-Eso suena bastante bien… –se sintió más relajada de dejar aquel tema a un lado– Yaten…

-Dime... –dijo después de tomar un poco de café que les acababan de llevar–

-Sé que las cosas con Mía no han sido fáciles y sé que tal vez sigan así, pero por favor tenle paciencia, yo hablare con ella para que las cosas entre ustedes mejore, si bien agradezco que este Serena con ella, no la dejes que ella misma haga más grande esa barrera contigo, apuesto a que ella solo está midiendo que tanto es capaz de demostrarle su padre que la ama… –negó sutilmente– lo siento creo que he hecho de Mía una niña un poco mimada.

-No te preocupes... no creo que yo esté siendo diferente con ella a lo que tú has sido... –dijo con una sutil sonrisa– tratare de pasar más tiempo con ella, te lo prometo.

-Sé que serás un gran padre y sé que Mía te dará la oportunidad de serlo, porque es lo que ella quiere… de la misma forma aunque sé que tienes el apoyo femenino, puedes contar conmigo cuando lo desees Yaten.

-Gracias Mina, realmente agradezco tu apoyo. –Dijo sinceramente mientras le sonreía–

Mina no hizo más que sonreír, a pesar de ser una situación un tanto compleja, ahora trataba de asimilar que Yaten ya era una extensión de su vida, una muy importante y a la cual jamás dejaría de amar y por el cual preocuparse, pero también sabía que para él todo era diferente, primero estaba Mía, después Serena y en esa lista en un lugar mucho muy alejado a sus intereses personales entraba ella y no era que lo aceptara, solamente lo respetaba ya que tal vez era mejor un encuentro como el que estaban teniendo compartiendo ese café a uno inexistente y eso para ella mitigaba su necesidad de tenerlo en su vida.

Al terminar aquel desayuno por demás relajado y hasta cierto punto des estresante entre ambos, Yaten acompaño a Mina hasta su auto para despedirse.

-Muchas gracias por él café Yaten. –Le sonrió mientras abría la puerta de su auto aventando dentro su bolso–

-Gracias a ti por acompañarme... –dijo sonriendo ligeramente deteniendo la puerta del auto– tus consejos seguro me servirán mucho a la hora de tratar a Mía.

-Eso espero, aunque sé que con ser tú mismo te bastara para conquistarla. –Una sonrisa se mostró en sus labios, quedándose en silencio por un segundo, aun le costaba no quedarse mirando aquellos ojos con una mirada hipnotizada por su belleza– Bueno, entonces más tarde nos vemos… –susurro–

-Sí, yo te llamare para decirte a qué hora pasó por ustedes, además creo que será bueno un rato a solas para ustedes dos. –Se paró de modo que cuando ella subiera él solo cerrara la puerta–

-Claro… –Desvió por un segundo la mirada a su alrededor tan familiarmente vacío– aunque no te preocupes, yo tengo un par de pendientes, así que estará bien si solo recoges a Mia –no entendía cómo es que le costaba tanto siquiera moverse para entrar al auto–

-Ah sí, imagino... bueno entonces pasare por Mía... –dijo un tanto incomodo, quizá era cierto lo de los pendientes o tal vez solo un pretexto–

-Yaten… –suspiró– lo siento… –apenas salieron aquellas palabras que en realidad no sentía–

Negó sutilmente– Tranquila, como te dije también tengo cosas que hacer... y creo que ya me estoy demorando, espero que disfrutes la tarde con Mía.

-No por eso… –Negó antes de acercarse de un paso a él subiendo sus manos a sus mejillas mientras unía sus labios a los de él, era eso lo que debía sentir, pero no lo era, ya que era algo que quería y de lo que no se arrepentiría jamás, de amarlo como lo amaba y en ese momento simplemente no quería dejar de demostrarle un poco de todo aquello que ella sentía por él por medio de aquel beso en el que ella lo besaba de manera lenta pero intensa–

Definitivamente lo había tomado por sorpresa, ¿por qué?, ¿por qué justo cuando había tomado la decisión de comenzar de nuevo tenía que besarlo?, que se supone que debería hacer, ¿corresponder?, eso hubiera deseado, pero eso sería como darle a entender que en un futuro tendrían una posibilidad, y era algo que parecía no tendrían, al menos no en esa vida, tal vez en otra, al final solo dejo que ella lo besara justo como recordaba que eran sus besos y la tersura de sus labios.

Mina bajo lentamente sus manos al pecho de Yaten al sentir como él parecía no rechazarla, pero también sabía que no debía abusar de su caballerosidad, aun así profundizo por unos segundos más aquel beso dulce e intenso hasta que lentamente fue ella misma quien fue pausándolo hasta quedar solo ahí muy cerca de él sintiendo solo su respiración y cálido aliento.

Abrió lentamente los ojos aun invadido por aquel dulce sabor y la intensidad de sus labios, no sabía que decir o que hacer solo opto por decir su nombre– Mina...

-La verdad es… –Lentamente abrió los ojos fijando su mirada en él– que no lo siento… no siento haberte besado, ni debo disculparme por aun amarte… –Subió su mano para acariciar aquel cabello impecable que enmarcaba aquel varonil rostro– Yo… –Pero aquella mirada en él la hizo despertar de aquel impulso– Dios mío que estoy haciendo… –susurro asombrada de sus impulsos, separándose de él de un paso, entendía que por aquel arrebatado impulso tal vez él volviera a mostrarse apartado de ella, alejarla el paso que esa mañana parecía haberse reducido entre ellos–

-Yo tampoco quiero que lo sientas, ni que te arrepientas por amarme aun... –dijo algo serio pero con un tono suave– porque gracias a lo que sientes me dejaste conocer a Mía... y aunque no estemos juntos tu y yo, esa niña nos unirá de por vida porque es producto del amor... así que no te disculpes... –sonrió ligeramente– de ahora en adelante comprare solo cereal sabor a chocolate.

Mina sonrió apenas curveando sus labios con aquel nudo en la garganta ¿Por qué? ¿Por qué tenía que resignarse a perder al único hombre que amaría? Pero ella sabía la respuesta, por amor a su hija y por amor a él, después de todo, su vida seguía resumiéndose a dejar su amor por el de los demás– Solo chocolate… –Repitió, aquella parecía ser una analogía de un amor solo para su hija y aquello aun así resultaba bueno para ella– Adiós Yaten. –Desvió su mirada, la verdad es que después de aquel beso no quería ver en su mirada la ausencia de amor que ella en realidad no veía pero que tal vez su anhelo de él alucinaba. Subió al auto, encendiéndolo mientras esperaba que él cerrara la puerta por ella–

-Adiós Mina. –Aun con la misma sonrisa cerrando la puerta del auto solo dando un paso hacia atrás, que tal difícil eran decir aquellas palabras a la mujer que había sido su vida entera pero ahora tenía otra mujer por la cual luchar, su pequeña hija, aunque parecía que sería sumamente difícil siendo que amaba más que nunca a Mina–

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Después de haber convencido a Yaten de que llevara a Mia al colegio diciéndole que sería un buen momento para ellos se dirigió a la dirección que estaba grabada en la tarjeta que la noche anterior le había entregado Michiru, por un momento estuvo dispuesta a dejarla esperando, pero sabía perfectamente que Yaten la regañaría en cuanto se diera cuenta que no había acudido a la cita, y a decir verdad ella también estaba preocupada por esos desmayos, algo que jamás le había pasado, ni siquiera cuando... – Taxi... –Agitó la mano para que el auto se detuviera, al subir de nueva cuenta comenzó a recordar lo que la noche anterior había ocurrido, no podía creer que Seiya estuviera olvidándola, quizá era egoísta pero al menos quería seguir creyendo que su amor era indestructible, pero tal vez no para ellos, cuando menos se dio cuenta ya se encontraba en la elegante clínica, aun se resistía a entrar pero ya estaba ahí, además pudiera averiguar algo sobre esa relación que tanto le molestaba, después de anunciarse con la recepcionista se sentó a esperar, algo que para ese momento no era su fuerte–

-¡Buenos días Serena! –Salió personalmente Michiru a recibirla vistiendo su impecable bata médica, sonriéndole a la joven–

-Buenos días... –respondió un poco desconcertada de aquella bienvenida– espero no llegar tarde.

Negó en un sutil movimiento de cabeza haciéndole un ademan que pasara delante de ella– La verdad es que dude que vinieras, no te veías muy convencida ayer.

-Sinceramente no tenía intenciones de venir, pero conociendo a Yaten me hubiera obligado. Odio los hospitales y no te ofendas pero no me gustan los médicos.

-Te entiendo, la verdad es que todos asocian a los hospitales con enfermedades y tragedias, y en cierto punto estoy de acuerdo contigo es por ello que escogía la cirugía estética como especialidad, suelo ver más personas felices e ilusionadas a tristes.

Sonrió ligeramente por primera vez con sinceridad para ella– Supongo que la gente se va feliz después de una pequeña ayudadita.

-No te imaginas cuanto una sencilla ayuda física puede cambiar sus vidas… –le sonrió orgullosa de su trabajo mientras cerraba la puerta y caminaba acercando una silla a su baumanómetro– Toma asiento aquí Serena por favor –hizo un paréntesis mostrándole aun su sonrisa–

-Quizá no sea tan mala... –pensó mientras se sentaba donde ella le indicaba– ¿Y tiene mucho que conoces a…Seiya?, digo al Dr. Kou.

-No en realidad… –tomo su brazo rodeándolo con la tela del complejo aparato–En realidad lo conocí por casualidad… tal vez destino –encogió sus hombros sutilmente con una sonrisa que no quería hacer muy evidente–

-¿Destino? –Pregunto curiosa– tal vez el destino no existe.

-La verdad es que jamás he creído en ese tipo de cosas, ya sabes. –Comenzó a presionar algunos botones de su aparato médico– Pero ahora que lo pienso, estuvo ahí por largo tiempo y jamás lo vi y él jamás me vio y de repente estábamos ahí… –una sutil risilla salió de sus labios– Soy sobrina de la esposa del accionista mayoritario de la universidad donde trabaja Seiya y coincidíamos en reuniones a veces, sumado a que yo solía operar en varias ocasiones a su ex esposa.

-¿A Rei? –Sonrió ligeramente con burla– supongo que las arrugas por los corajes fueron su mayor problema.

Rió al escucharla– ¿Te puedo decir un secreto? –murmuró continuando intuyendo un si– Es la paciente más insoportable que jamás he tenido, pero siempre estuvo tan deseosa de ser una diva que este era como su segundo hogar… No puedo creer que le veía Seiya a una mujer como ella… –negó incrédula– Oh lo siento ¿Es tu amiga? –cuestiono apenada–

-No, para nada, apenas si la conocía... pero intuyo que nunca fue una buena mujer, yo tampoco entiendo como Seiya se casó con ella, supongo que no encontró algo mejor... –sonrió con tristeza– alguien que realmente valiera la pena.

-Eso es tan difícil de creer –murmuro siendo Seiya el hombre que era para sus ojos– Bueno pues tu presión está bien en este momento, tu respiración también, tu temperatura está un poco elevada pero dentro del rango normal –le quito el medidor del brazo–

-¿Crees que sea algo de lo cual deba preocuparme? –Pregunto pues en realidad se sentía extraña desde hacía algunos días–

-Es muy pronto para darte un "no" o un "si"… voy a serte honesta Serena y es que esos desmayo no me tranquilizan –se puso de pie para ir por un historial nuevo– Dime te has sentido extraña últimamente ¿Algo fuera de lo habitual?

-Mmm... –se encogió de hombros recordando cual molestia fue primero– bueno pues me he sentido cansada, falta de apetito, y los mareos que vienen acompañados de desmayos, bueno en realidad no todos, por la mañana en las últimas dos semanas han sido más frecuentes, pero es que no he descansando nada, entre la clínica, los preparativos para Mia y de la boda... no he dormido bien.

Michiru se quedó pensativa justo antes de agacharse por el historial– Mmm… –murmuro pensativa para después de tomar el historial regresar a sentarse frente a ella tomando nota–

-Ya veo… ¿Estreñimiento? ¿O algún cambio en tu metabolismo? –Continuo viéndola de vez en cuando mientras seguía escribiendo–

-Mmm no... Creo, la verdad es que no he puesto mucha atención a eso... –Sonrió ligeramente– creo que soy demasiado despistada para algunas cosas.

-Ya veo… –Termino de escribir– son solo cuestionamientos rutinarios Serena, pero como te dije ayer, será mejor y más preciso unos análisis, nos dará mayor tranquilidad –le sonrió, su experiencia como médico le indicaba el diagnostico, pero ese tipo de diagnóstico era mejor estar seguros antes de plantearlo–

-¿Tienen que ser ahora? –Pregunto temerosa pues a pesar de los años aun seguía teniendo miedo a las agujas–

-Será mañana a primera hora, al menos que estés en ayunas… si es así, será mejor hacerlas hoy mismo y en cuanto tenga los resultados nos veremos.

Suspiro resignada, esa falta de apetito por las mañanas la habían llevado en ayunas precisamente ese día– Hoy está bien.

-En ese caso te acompañare al laboratorio. –Se pudo de pie– Todo estará bien Serena… –la animo al ver su cara– además tendrás un pretexto para que Yaten te consienta mucho el día entero… –le guiño un ojo pues si sus sospechas eran ciertas, él tendría muchos días y meses para consentirla–

-Ah no entiendo... –dijo extrañada poniéndose de pie– aunque supongo que te refieres a que si tengo alguna enfermedad.

-Lo siento, no me refería a eso… –negó inmediatamente– solo me refería a que podría consentirte por el hecho de haber accedido a que te hicieras los análisis por tu bien. Pero será mejor que vayamos, entre menos lo pienses mejor será. –Camino hacia la puerta abriendo esta–

-Supongo... –se encogió de hombros siguiéndola– ¿Por qué eres tan amable conmigo?, siendo sincera he sido grosera.

-No lo sé, simplemente me agradaste a primera vista, pero cuando me di cuenta lo poco agradable que te resulta Seiya y él mal concepto que tienes de él la verdad me disgustaste un poco, pero creí que es mejor hacerte ver que él es una buena persona y también yo lo soy. Además tengo entendido que Seiya aprecia mucho a Yaten y yo aprecio mucho a Seiya y si ello nos hace convivir más a futuro, supongo que es mejor ser amable ¿no crees? –Le sonrió sutilmente mientras salían ambas de su consultorio–

-Creo que eres una buena persona... –suspiro mientras caminaba con ella– de Seiya, tengo mi propia opinión y esa nunca cambiara... en verdad te agradezco que estés preocupada por mi salud, incluso mucho más de lo que una en especial debería estarlo... –dijo con seriedad y algo de tristeza–

-No me agradezcas, después de todo también es mi profesión. –Le sonrió para no hacerla sentir incomoda–

Pronto llegaron al laboratorio con el que contaba la clínica, como lo dijo Michiru acompaño a Serena hasta que las tomas sanguíneas terminaron, solo le receto algunas vitaminas y que se tomara el tiempo para descansar, era mejor prevenir.

-Recuerda dormir tus ocho horas diarias y no realices más actividades de las que tu cuerpo te pida… –le sugirió–

Doblo la receta mientras asentía– De acuerdo, eres la doctora... solo espero no tener que venir tan seguido.

-Esperemos que no pero tal vez ahora ya no pienses tan mal de los hospitales y clínicas –le sonrió–

-Mmm bueno creo que hay sus excepciones. –Sonrió ligeramente– Gracias, realmente no pensé que me trataras tan bien después de todo... –se encogió ligeramente de hombros– no me conociste en mis mejores días, tal vez hubiéramos podido ser amigas.

-Bueno quizá aún puedas darme la oportunidad de ser amable contigo. –Le sonrió sinceramente–

-Quizá... –murmuro aun dudado en si debía entrometerse en su vida pero aun así respiro profundamente y después de tomar su bolso la volteo a ver– Estas enamorada de Seiya... ¿verdad?

Aquella afirmación por parte de Serena sin duda la sorprendió haciendo que tosiera repentinamente tratando por no reír algo apenada– Vaya ¿Soy tan evidente? –La cuestiono ahora siendo ella la curiosa de aquella respuesta mientras fijaba su atención en otro lado para darle menor importancia–

-Un poco... –dijo con algo de tristeza fingiendo una sonrisa– se veían tan bien anoche, creo que... serian una muy linda pareja... –sentía un nudo en la garganta al decir aquello que no supo cómo fue que termino por decirlo, extendió su mano– bueno ya no quiero quitarte más el tiempo.

Michiru sonrió al escuchar aquellos cumplidos, sumamente ilusionada por aquel hecho, pero no quería decir más, no era del tipo de mujer que expresara mucho sus sentimientos a personas poco conocidas, y pese a que Serena le agradaba, era mejor solo escuchar y sentirse alagada– Gracias… –sonrió refiriéndose a su comentario anterior– Bueno Serena entonces te llamare apenas tenga los resultados de tus análisis. –Una chispa brillo en sus ojos–

-Sí, volveré cuando los tengas... gracias, que tengas un buen día. –La observo solo un instante más para luego darse la vuelta y salir lo más rápido que pudo de aquel consultorio pues lo que menos quería era que el sentimiento terminara ganándole–

-Gracias… Igual. –Mientras Michiru sin percatarse de nada diferente en Serena solo observo mientras dio un par de pasos Serena y después dio media vuelta para entrar a su oficina de nuevo–

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No supo cuánto tiempo paso caminando, solo tenía un lugar al cual llegar, su mente era un completo caos, todos los sentimientos encontrados no le ayudaban al contrario, pero sabía que tenía que hacer lo correcto, hacer lo que quizá hace años no se atrevió, por fin se detuvo en la entrada de aquel elegante edificio, observo la puerta pues al entrar ya no habría marcha atrás, pero aquella frase "Departamento en Venta" llamo su atención, no es que estuviera interesada en uno, solo que era la primera vez en los años que tenia de conocer ese edificio que estaba en venta uno.

El vigilante al ver a la joven muy atenta en el letrero de "Departamento en Venta" creyó que estaría interesada, así que se acercó con una amable sonrisa.

-Buenos días señorita… ¿Viene a pedir informes por el departamento?

Al escuchar la voz del hombre volteo a verlo– No, yo... vengo a buscar a alguien, disculpe... ¿cuál es el departamento que se vende?, es extraño que alguien se quiera deshacer de un lugar así, es simplemente perfecto.

-Claro, cualquiera lo quisiéramos –dijo con una sonrisa– es el mejor de todos, el del último piso… el 82 exactamente… Debería de verlo, el dueño es muy accesible y al parecer no es por dinero ya que está pidiendo muy poco por él. –Animaba a la mujer a verlo–

-¿El... 82?

Inmediatamente entro al edificio, tenía que saber la verdadera razón de porque lo vendía, no podía evitarlo ese lugar formaba parte de su vida y sentía que estaba a punto de perderlo todo, pronto se encontraba en el elevador, apenas tardo un par de minutos en estar en el piso donde se encontraba aquel departamento.

¿Por qué? –Se preguntó al estar ya frente a la puerta y después de haber timbrado esperando a que esta vez sí abrieran la puerta–

Al escuchar el timbre, Seiya camino hacia la puerta tenía una cita con un cliente interesado en el departamento así que se encontraba en perfecta apariencia para recibirlos, pero al abrir la puerta sin duda no era la pareja recién casada que esperaba.

- ¿Serena?

Al verlo todas las frases, preguntas y demás palabras se esfumaron, tan perfecto como siempre, segundos tardó en reaccionar– Supongo que no me esperabas... yo... pasaba y vi el anuncio quería saber cuál departamento estaba en venta... pero jamás pensé que fuera precisamente este.

- ¿Subiste solo para eso? –Cuestiono un poco escéptico mientras se hacía a un lado para que pasara–

Entro pasando a su lado percibiendo a la perfección su aroma, quizá lo mejor debió hacer en ese momento era dar la media vuelta y alejarse, pero no, su cuerpo simplemente no se lo permitió al contrario la hizo entrar hasta la sala– No, en realidad no. Quería hablar contigo pero jamás pensé que estuvieras vendiendo tu departamento.

-No quiero conservarlo más, mi padre hace mucho que perdió el interés en él y creo que es lo mejor… ya es tiempo de seguir adelante –cerro la puerta del departamento–

-Si estuviera interesada en el... ¿me lo venderías? –Pregunto dándole la espalda–

Suspiro pesadamente, aún seguía sin entenderla– No lo creo prudente.

-¿Por qué?, el hecho de que tu no lo quieras no quiere decir que yo también me quiera deshacer de él, forma parte de mi vida... y no me gustaría que alguien más viviera aquí... aun si yo no puedo tampoco estar aquí. –Dijo volteando a verlo ya no con molestia o coraje sino con sinceridad en sus palabras–

-Vamos Serena, ya no tienes que fingir… para mi es mejor olvidar el pasado y es tan claro a estas alturas que a ti jamás podría interesarte el pasado que viviste en este lugar. Así que quien mejor que una pareja recién casada que pueda darle a este un verdadero hogar. Algo que nosotros jamás pudimos hacer. –La miro un instante para después caminar hacia la ventana, aquella vista que tanto le gustaba y tanto extrañaría–

-Tú mismo lo dijiste... –respiro con cierta nostalgia comenzando a dar pequeños pasos por la sala– cada objeto que yo misma acomode para hacer de este tu hogar lo hice con todos los sentimientos que tenía hacia a ti, aun sin saber que aquello era amor... me gustabas, te quería pero no pensé que fuera algo tan fuerte como para ahora no querer que te deshagas de este lugar... ya sé que dirás que soy egoísta, por lo mismo te pido que si vas a venderlo me lo dejes a mí... tal vez no tengo el dinero que estas pidiendo pero... conseguiré para pagarte.

Una sutil risa fingida salió de él– Y tu futuro esposo ¿te dejara conservarlo? –Cuestiono aun sin voltear a verla–

-No lo sé... tal vez... o quizá piense que estaría mejor en otras manos... pero no me importa... –suspiró profundamente deteniéndose a un par de pasos atrás de él– Seiya ¿realmente quieres olvidarte de mí por completo y desaparecer todo lo que significo algo para nosotros?

-¿Sabes qué? No me importa el dinero… No lo hago por eso, pero dime ¿En verdad crees que voy a poder olvidar lo que siento por ti si sigo encerrado en estas paredes que parecen hablarme? ¿Lo crees? ¿Cómo se supone que intentare seguir adelante si todo aquí me recuerda a ti? –Volteo a verla molesto– ¡No puedo Serena! Y ya me canse de intentarlo. Que le diré a la mujer con quien inicie una relación… ¿Te gusta mi departamento? ¡Lo decoro mi antiguo amor! Así no funcionan las cosas Serena.

-¿Has traído a Michiru? –Pregunto seriamente observándolo fijamente– Ella... ¿ha pisado este departamento?

Seiya rodo los ojos molesto– Sí la he traído o no ya no tiene nada de relevante… pero no, no lo he hecho porque en cuanto ponga un pie aquí sentirá que este lugar pertenece a alguien más y eso es algo que ya no es así y que ella no merece. –No entendía por qué Serena daba por hecho que Michiru era todo para él, si bien no lo era, no se tomaría el tiempo para desmentirla–

-Te debo una disculpa... –dijo acercándose un paso hacia él– la última vez que estuve aquí, y anoche... dije cosas que no debía, cosas que me duele recordar porque todo eso nos llevó a este momento... en el que me doy cuenta que te he perdido por completo, que aunque no fue mi intención termino por matar el amor que aun existía entre nosotros... que aun tenías para mí.

Seiya se volteo cerrando los ojos– No fueron solo tus palabras Serena.

-Lo sé, también fueron mis acciones... –se tomó unos segundos para permitir que la voz regresara– sé qué piensas que todo lo hice por querer vengarme... pero hoy vine a decirte la verdad y hacer lo que debí hacer hace años... –respiro profundamente antes de continuar– hace unos momentos una persona me dijo que no sabía si conocerte era casualidad o destino... bien, creo que el que yo te conociera fue casualidad y lo quisimos disfrazar de destino... de un maravilloso destino, uno donde estuviéramos juntos, donde me hubieras hecho vivir el más hermoso cuento de hadas que pude imaginar, realmente lo quería... no sabes cuánto. –cerro los ojos haciendo que aquellas lagrimas contenidas por fin resbalaran por sus mejillas–

-Si eso es lo que ahora crees, es mejor que dejes a la casualidad pasar. –Murmuro en silencio– Ya que las casualidades se dan al por mayor, tal vez pronto llegue uno que en verdad te complazca Serena. Al que no tengas que mentirle para alejarlo de ti. Yo aún creo que fue el destino, un destino por el cual no supimos luchar y al cual ahora somos dos los que estamos dispuestos a renunciar.

-No, no quiero mentir más... –dijo abriendo los ojos, su voz que la noche anterior había sido fuerte y molesta ahora era débil y triste– no te quiero alejar por mis mentiras... jamás quise regresar para vengarme de ti... solo, solo... quería saber si aún me seguías amando, equivoque la manera lo sé... pero no quería verme vulnerable ante ti, no quería volver a pasar por lo mismo... y te humille y lo lamento.

-¿Y que se supone que debo hacer ahora? –volteo a verla, ver aquella mirada en ella lo destrozaba, pero sabía no podía ceder, ya no más– No quisiste vengarte pero lo hiciste. No planeabas seguir conmigo pero lo hiciste, no planeabas jugar conmigo pero lo hiciste… hiciste todo lo que no debiste hacer Serena y sigues haciéndolo. No te estoy pidiendo una disculpa porque sé que te falle en el pasado y ahora creo que cada lagrima que derrame por ti lo merecía, pero creo que ahora el Karma está equilibrado –la tomo de los hombros sutilmente– ¿Dime Serena de que me sirve seguirte amando?

-De nada –bajo la mirada con tristeza pues eso es lo que más le dolía decir– Porque ahora de nada me sirve decirte que te amo, que lo de anoche solo fueron celos, que aborrecí verte con ella... –se encogió ligeramente de hombros respirando conteniendo las ganas de llorar– pero yo misma me encargue de que te volvieras tan frio conmigo y no te culpo, lo merezco.

-¡¿Por qué me dices esto ahora?! –murmuro frustrado la presionando un poco más sus brazos acercando su frente a la de ella– No quiero que pienses que lo mereces, ni tu ni yo merecemos el dolor que nos hacemos cada vez que estamos juntos… por eso ya no quiero hacerte daño. –Sin fuerzas soltó sus brazos dejando caer los suyos a su costado–

Cerro los ojos derramando nuevas lagrimas tomando suavemente sus manos– Yo tampoco quiero que sufras más. He comprendido que seguir con este amor nos lastima, nos hace más daño de lo que fuimos felices una vez, soy egoísta porque a pesar de todo quiero que sigas pensando en mi como yo pensare en ti.

-Con o sin este departamento, lo que viví junto a ti será memorable en mi Serena, pero creo que es tiempo de que veas por tu futuro, un futuro donde yo jamás he entrado, el que tú elegiste con Yaten y yo elegí solo. –Correspondió al agarre de sus manos presionándolas él también– Ve con el hombre que elegiste para tu vida, quien podrá hacerte feliz y darte lo que siempre has buscado Serena y atesora la familia que tendrán juntos. –Se separó de ella sonriéndole sutilmente con aquella mirada triste pero segura de sí mismo– Recuerda que solo tenemos una vida Mi princesa… no querrás echarla a perder ¿verdad? –Subió su mano acariciando su mejilla–

-¿Y si te dijera que ya lo hice?, que lo hice la primera vez que te deje y que lo vuelvo a hacer ahora... –Busco la calidez de su caricia sin dejar de verlo ni un solo instante– que estoy segura que mañana me arrepentiré de esto.

Seiya negó sutilmente en un movimiento, aquellas palabras más que un consuelo eran la señal de la falta de amor voluntario que había entre ellos– Pero tú lo quieres –dijo refiriéndose Yaten– Y deseas una familia, así que sin duda haces lo correcto, solo debes dejarme ir. –Tan lenta y dulcemente como subió su mano así la alejo de ella–

Cerró los ojos no pudiendo contener las lágrimas del dolor que le producía tan solo escucharlo– Fui muy tonta al pensar que nuestro amor sería capaz de vencer todos las trabas que la vida nos pusiera o las que incluso tu y yo nos pusiéramos –limpio sus mejillas mientras abría los ojos– pero… el miedo es muy difícil de vencer y ahora le tengo más temor a Michiru, de lo que una vez le tuve a Rei... porque sé que ella si será lo que yo nunca pude ser.

Seiya sonrió con suma tristeza tratando de ser fuerte ante aquella escena– Michiru no tiene la culpa de nuestro pasado, ni tampoco nuestro amor, simplemente somos nosotros quien nos dejamos vencer porque ya entendimos que el amor no lo es todo en la vida.

Trataba de ser fuerte pero simplemente no podía evitar que las lágrimas siguieran su curso, asintió sutil– Si, el amor no lo es todo en la vida... y es una lástima... pero ¿sabes?, tienes razón con o sin este departamento no olvidare los mejores días de mi vida incluso estos últimos a tu lado –se encogió ligeramente de hombros– puedes venderlo o regalarlo, porque lo que significa y lo que viví aquí lo llevare por siempre conmigo en mi corazón... –nuevamente limpio sus lágrimas y respiro profundamente acercándose tan solo para depositar un sutil beso en sus labios– Gracias.

Seiya suspiro profundamente tras aquel beso que ahora entendía como la despedida, subiendo su mano para acariciar su mejilla limpiando aquella ultima lagrima que quedaba sobre sus sonrojada mejilla– Así será por siempre.

Se separó de él comenzando a caminar hacia la salida, tenía que ser fuerte, fingir que esa era la mejor decisión que podía tomar aunque en el fondo de su corazón sabía que no era ni seria así, se acercó a la puerta volteando a verlo con una sutil sonrisa– No sé si sea egoísta al decirte esto, pero... quiero que recuerdes algo, una frase que tal parece encerraba todos nuestros sentimientos. "Siempre mío siempre tuya" –dicho esto abrió la puerta y salió, pues sentía que estar un minuto más ahí la haría no querer dejarlo jamás pero tenía que ser consiente por primera vez y darse cuenta que ese amor se encontraba acabando con sus vidas, que retener a Seiya a base de escenas de celos o mentiras no era lo correcto, tenía que dejarlo ser feliz aunque no fuera con ella justo cuando más lo amaba–

Seiya por su parte sintió que algo dentro de él se rompió en mil pedazos al escuchar aquella frase que cada día estaba en sus pensamientos haciéndole más incomprensible su situación, pero lamentablemente lo era y aquella separación ahora era eminente pese a sus sentimientos, sabía que hacia lo correcto.

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Esa mañana la llamada de Michiru no le había caído de sorpresa, sabía que pronto tendría los resultados pero tampoco esperaba que fuera de un día para otro, quizá si había encontrado algo malo y eso aunado al pésimo estado de humor no la ayudaba en nada, de lo ocurrido el día anterior prefirió no decírselo a Yaten y parecía que él también tenía sus propios pensamientos pues habían sido pocas las palabras que había cruzado, de no haber sido por Mia prácticamente no se hubieran hablado, tal vez eso era mejor, evitar cuestionamientos, pero ahora ahí se encontraba de nueva cuenta en el consultorio de la mujer que sabía le robaría el amor de Seiya.

En este momento eso no debería importarme... o tal vez hoy más que nunca –pensó mientras esperaba a que la recibiera la amable doctora Michiru–

-Señorita Serena puede pasar –le indico la secretaria de la doctora mientras abría la puerta del consultorio donde dentro la esperaba Michiru–

La voz de la chica fue la que la saco de sus pensamientos– Gracias –dijo para luego entrar a la oficina– ¡Hola!

-Serena, hola pasa por favor, toma asiento –le indico con una amable sonrisa–

-Gracias –Sonrió ligeramente– Bueno supongo que ya tienes los resultados, pensé que tal vez sino fuera algo grave no me llamarías.

-No Serena, lamento que te preocuparas. No es nada grave en realidad pero si de cuidado –sus labios escondían una sonrisa– La verdad estaba impaciente por darte los resultados de tus análisis, ya que me hacen dar un diagnostico que no muy amenudeo tengo la suerte de dar. –Indico con su mano la silla– Pero siéntate por favor.

-Mmm no creo que sea que tengo que someterme a una operación. –Dijo un poco extrañada con una sutil sonrisa mientras tomaba asiento– Creo que no la necesito.

-No nada que eso, ahora menos que nunca puedes someterte a ningún procedimiento quirúrgico. Veras Serena –dijo en tono muy seguro y apacible– lo que te está causando todos aquellos malestares son síntomas, síntomas de tu embarazo… –le sonrió ahora ampliamente mientras le extendía los análisis– Felicidades, tú y Yaten tendrán un bebé.

Hubo un momento en que se sintió perdida, ¿era a ella a quien le hablaban? La observo fijamente para luego bajar la mirada hacia el papel que ella le extendía, no entendía, para ella eso sería algo imposible, total y absolutamente...– Imposible... –Murmuró sin siquiera tener intenciones de tomar la hoja–

-No… tan posible como que los análisis de sangre son demasiado confiables Serena. –Un tanto sorprendida de verla tan escéptica a aquel resultado– Tal vez tú y Yaten no tenían planeado un bebé ahora dadas las circunstancias con la hija de Yaten, pero recuerda que un hijo es una bendición única Serena, será bueno para la niña y ustedes… –trataba de animarla al verla aunque no reaccionaba– Pero, aun así es tu decisión Serena, tendría que hacerte un ultrasonido para saber el tiempo de gestación y si tu intención es no tener al bebé lo decidas lo antes posible por tu seguridad. –Dijo un poco triste de que ella decidiera aquello último, aun así era su deber como médico persuadirla aunque al final respetar sus decisiones–

No podía creer lo que estaba escuchando, se puso de pie negando incrédula que aquello fuera el resultado de sus análisis, por un momento sintió que el aire le faltaba, ¿no tener un bebé?, pero ese había sido su más grande sueño, si eso era, estaba soñando– ¿Estás segura?, es que es imposible... yo no puedo tener hijos. –Dijo pensando en la posibilidad de que esos resultados estuvieran mal y lo que menos quería en ese momento era hacerse ilusiones de un embarazo–

Michiru al verla tan confundida y palidecer se puso de pie rodeando su escritorio para tomarla a que se sentara de nuevo en aquella silla– ¿Por qué dices que no puedes Serena? Eres joven y los análisis no mienten, de cualquier manera como te lo dije haremos un ultrasonido ahora mismo si lo deseas –no podía creer que Serena pensara que era estéril, o quien le había dado tan errado diagnostico–

-Han sido años en lo que me he atormentado pensando en que jamás podría llegar a tener un bebé... –dijo pensativa, recordando ese momento en que Seiya le daba esa noticia– Y ahora... –volteo a verla– No lo puedo creer... yo... quiero ver si es cierto.

-Por supuesto, pero antes quiero que te relajes, le pediré a mi secretaria que te traiga un té, sí estas embarazada, que estoy segura que lo estás, no es bueno para él bebe las emociones fuertes, así que trata de relajarte ¿de acuerdo?

Asintió sutilmente bajando la mirada hacia su vientre donde coloco una de sus manos– Embarazada... –Murmuro suavemente– Un bebé de Seiya –Pensó aun sin poder creer en esa tan agradable noticia–

Michiru mando traer un té a su secretaria y una vez que esta llego sin demora ambas volvieron a quedarse solas.

-Dime Serena ¿Por qué me dijiste que tú no podías tener hijos? –La observo mientras le daba él té en las manos–

-Gracias... –tomo la taza observando su contenido un instante antes de contestar– hace años tuve un accidente... yo no sabía... –murmuro con tristeza pues aun sentía ganas de llorar al recordar esa pérdida– que estaba embarazada... y lo perdí, dijeron que por ese accidente... jamás podría embarazarme de nuevo... en ese momento sentí que todo mi mundo se caía a pedazos y lo culpe a él.

Michiru se consterno al escuchar aquello, Serena era joven calculaba unos veintitrés años y si eso había pasado años debía ser duro para una jovencita enterarse de aquel diagnóstico más aun perder un bebé, suspiró sutilmente– ¿Él? La persona que ocasiono tu accidente –la cuestiono en voz tenue–

-No... El hombre que am... amaba... –corrigió volteando a verla– la persona que ocasiono mi accidente no tiene ni caso mencionarla... ahora ya no importa.

Negó pensando en lo desafortunado del hecho– Pero dime Serena ¿Tú te hiciste estudios posteriores al accidente? ¿O intentaste embarazarte anteriormente? –Aquello si era importante de saber, ya que aquel embarazo podría ser riesgoso para ella si estudios recientes indicaban su esterilidad–

-No... –Negó después de beber un poco de aquel té– me dijeron que tenía que hacerme distintos estudios para saber que tanto daño había causado ese accidente, pero la verdad nunca quise saberlo. No quería confirmar que jamás podría embarazarme, tenía miedo –se encogió ligeramente de hombros– Además ya no tenía caso, con ese accidente se había acabado mi vida.

-Pues como doctora debo regañarte Serena… –se recargo en su respaldo en tono severo– pudiste tener complicaciones, un aborto es algo muy delicado, sin mencionar que después del accidente pudiste haberte embarazado y tras un aborto pudiste poner en riesgo no solo la vida de un bebé si no también la tuya… –suspiro pesadamente– pero como mujer te entiendo. –La miro más comprensivamente– Pero ya lo vez, la vida es muy justa y de nuevo te ha dado la oportunidad de ser madre a una edad adecuada y en una situación distinta. –Le sonrió sutilmente–

-Si... una situación distinta –murmuro con algo de ironía pues no era la manera que ella hubiera deseado lo que la llevo a pedirle algo– ¿Podrías hacerme un favor?

- Por supuesto –Le respondió aun manteniendo aquella sonrisa–

-Podrías... guardarme el secreto –pidió suplicante–

Michiru la observo muy extrañada, pero era su deber y ética profesional aceptar su voluntad, además ya le tenía aprecio a la joven y no le costaría trabajo– De acuerdo, pero recuerda que muy pronto podría notarse tu embarazo y Yaten se enterara de cualquier manera.

-Lo sé... –sonrió sutil agradeciendo que pensara en Yaten y no en alguien más, que en ese momento era su mayor preocupación– gracias Michiru... has sido muy amable –la observo un instante pensando en que de verdad era agradable– ¿crees que se pueda realizar ya ese ultrasonido?, quiero confirmarlo.

-Sí. Ya te vez mejor –se puso de pie extendiéndole la mano para ayudarla a ponerse de pie, no quería que se mareara–

-Bien, vamos. –Tomo su mano, se encontraba nerviosa, inquieta, quería saber si era cierto que esperaba un hijo del amor de su vida–

Al llegar al consultorio donde se encontraba el aparato de ultrasonido, Michiru mando llamar a una ginecóloga amiga suya, ella podría resolver hasta la última inquietud de Serena. Pronto la recostó en la camilla pidiéndole que descubriera su vientre, el resultado del ultrasonido fue eminente y reafirmante a los resultados de los análisis.

-Pues no cabe duda, estas 100% embarazada… –dijo Michiru al ver el pequeño feto que apenas se comenzaba a desarrollar dentro de su madre, mientras volteaba la pantalla para que Serena lo viera también– Felicidades.

Apenas vio la pantalla no pudo evitar llorar de felicidad al confirmar que estaba nuevamente embarazada, no podían haberle dado mejor noticia que esa, aunque se encontraba algo confundida, pues un día antes había cometido el peor error de su vida, despedirse de Seiya, bien lo dijo al día siguiente se arrepentiría, pero aun y con eso no podía evitar sentirse feliz– Gracias... –murmuro limpiándose las lágrimas– no lo puedo creer todavía, un bebé.

-Así es, un bebé –repitió Michiru mientras su colega hacia escuchar lo latidos acelerados del bebé–

-Es importante que comas bien Serena, cero alteraciones, ni medicamentos, ni mucho menos drogas, alcohol, tabaco o cafeína… –se inclinó la otra doctora sobre la pantalla para ver las semanas de gestación– al parecer tu bebé se va desarrollando bien, es pronto aun pero a sus seis semanas de vida se ve bien.

Suspiró feliz, ese par de días de felicidad que paso con Seiya le habían dado la mayor alegría de su vida aunque por el momento no pudiera ir corriendo a decirle que esperaban un hijo– Hare todo lo que me digas, es obvio que quiero cuidar a este bebé... –sonrió– a mi hijo.

-Debes hacerlo ya que es muy frágil aun y es crucial su crecimientos en las primeras semanas… –aseguro a la ginecóloga–

-Apenas tiene el tamaño de una pequeña semilla de frijol –sonrió con ternura Michiru–

-Y debes revisarte cada mes por lo menos –concluyo la ginecóloga–

-Lo hare... gracias doctora... le aseguro que me cuidare.

-Bueno Serena, te daré unas vitaminas que te ayudaran a ti y al bebé… –dijo la ginecóloga– pasa a recogerlas a farmacia antes de irte… –le extendió la receta con la mano izquierda junto con la derecha para despedirse– mucho gusto en conocerte, y espero verte pronto –se despidió la ginecóloga–

-Igualmente, nos veremos pronto doctora y gracias... –dijo sonriente tomando la receta– vaya cuando llegue pensé que me darías una mala noticia pero ahora... estoy tan feliz.

-Lamento haberte hecho pensar mal, pero dado mi especialidad es raro dar este tipo de noticias y es hermoso… –espero a que se pusiera de pie para acompañarla por la medicina– pero ahora podrás estar muy feliz por tu embarazo Serena y todo parece ir de acuerdo a lo normal, así que con los cuidados pertinentes no debes preocuparte por lo demás.

-Te agradezco que te hayas tomado la molestia de atenderme, sobre todo porque no había sido muy amable contigo, debo ser sincera... no me agradaste en un principio pero veo que eres una excelente mujer difícil de superar y eso me hace sentir un tanto celosa.

La miro un tanto extrañada, negando inmediatamente– No digas eso Serena, tu eres muy agradable y si bien note que no te agrade, como te lo dije quería demostrarte que las personas que parecemos odiosas a primera vista podemos ser agradables –sonrió– además no debes sentirte celosa, por lo que me conto Yaten eres una mujer muy inteligente y hermosa, además tienes un prometido muy apuesto con el cual hacen una excelente pareja… me agradaste, no sé cómo explicarlo pero sentí como si tuviéramos algo en común.

Sonrió ligeramente, pues en efecto tenían algo más bien alguien en común– Gracias, y disculpa los malos ratos que te hice pasar con mis comentarios, tal vez algún día me entiendas... por lo pronto ya no te quito más tu tiempo... seguro debes tener a alguien esperándote para hacerse un pequeño retoque.

Sonrió divertida– Fue un placer atenderte Serena, pero recuerda que cualquier cosa que se te ofrezca no dudes en llamarme… –la farmacia estaba a unos pasos así que la dejaría ir sola, después de todo Serena tenía razón y tenía citas pendientes– Que estés muy bien Serena –le extendió su mano para despedirse–

-Gracias, pasare a saludarte luego. –Estrecho su mano suavemente– Nos vemos.

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Sabía que era tonto o tal vez infantil hacer aquello, simplemente la despedida que había tenido el día anterior con Yaten no era lo que quería, menos lo que pretendía al besarlo, si bien fue por un impulso, aquel beso le reafirmo cuanto lo amaba y más aun lo que lo necesitaba al igual que su hija, solo deseaba verlo, poder sonreírle y ver aquella sonrisa educada y tal vez obligada que le correspondía. Pronto saldría Mia de la escuela y ella también y por ello pidió la guardia de la puerta a pesar que era algo que no le correspondía, logro poder ayudar a la maestra encargada, así tal vez con un poco de suerte como el día anterior podría verlo de nuevo.

Mia jugaba con algunos compañeros que aún no llegaban, ya era un poco tarde así que pronto llegaría Yaten.

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Después de salir de la clínica aún se sentía extraña, nerviosa, pero feliz, todavía no alcanzaba a comprender como la vida le daba sorpresas de esa forma, cuando creyó que su vida ya no tendría ningún sentido sin Seiya esta misma se encargó de darle la razón de vivir y seguir luchando, ahora tendría que hablar nuevamente con Seiya, explicarle que todo lo que había dicho era cierto, quería que fuera feliz pero ahora con ella y con su hijo, era egoísta y lo sabía pero no le importaba, estaba segura que Seiya estaría feliz al saber de la existencia de ese bebé, pero en su vida feliz se había olvidado de Yaten, su boda, y todo lo que implicaba, definitivamente tenía mucho que pensar, ¿qué hacer? ¿Y cuándo? ¿Con quién hablar primero? y mil preguntas más surgieron, fue entonces que se dio cuenta que ya había llegado al colegio de Mía, pues había quedado de pasar por ella para luego llevarla a la casa donde Yaten las esperaría.

-Buenas tardes... vengo por... –decía al guardia cuando vio a su antigua mejor amiga– Hola Mina.

Mina volteo cuando reconoció aquella voz acercándose a la maestra encargada de la puerta– Yo la atiendo viene por Mía… –su compañera le afirmo para después ir por Mia– Hola Serena –dijo un tanto reservada–

-Espero que no te moleste que haya venido por Mia... –dijo un poco seria pues aún le costaba trabajo no querer ser como lo era antes con ella–

-No te preocupes, supongo que es normal, aunque creí que Yaten quería estar con Mia para tener estos pequeños detalles con ella… –dijo molesta, más bien un tanto frustrada de no poder ver a Yaten ese día–

-Él creyó que era bueno también que ella y yo tuviéramos estos pequeños momentos... pero si eso te incomoda no lo volveré a hacer... –suspiro con tristeza– ¿Crees que podamos platicar?, no me parece justo para Mía que las dos nos comportemos así.

Mina suspiró, lo sabía, pero los celos eran mayor que su razón, era difícil aun para ella– Creo que podemos platicar, podemos llevar a Mía al parque y platicar ahí.

-De acuerdo... supongo que te debemos esperar.

-No, está bien, estaba esperando a alguien… –suspiro decepcionada– el papá de una alumna con él cual quería tratar un asunto importante pero creo que no vendrá –en ese momento Mia llego corriendo–

-¡Flor! –Corrió hasta abrazarla por las piernas–

-¡Hola mariposita! –dijo correspondiendo al abrazo con dulzura– Tu mami y yo te llevaremos al parque ¿te gustaría?

-¡¿De verdad?! –Grito emocionada– Quiero que todos los días sean como ayer y hoy –dio un pequeño salto–

-Vamos Mia, te comprare un vaso grande lleno de fruta –dijo presurosa a Mía, no sabía si Yaten había contado a Serena sobre su desayuno el día anterior y ella no quería hacerlo–

-Bueno procuraremos que así sean, y que incluyan mucha fruta. –Dijo acariciando su mejilla–

Mía tomo la mano de ambas mientras caminaban al parque, el camino fue bastante silencioso entre ambas mujeres, era Mía la que parecía tener platica para la vida entera, lo cual era muy favorable dado las circunstancias.

Sonrió admirada de lo bien que se expresaba la niña– Se parece tanto a ti... –dijo tranquilamente aprovechando un instante en que la niña se había quedado callada– me recuerda cuando éramos niñas.

La pequeña Mia volteo de inmediato a ver a Serena– ¿Tu y Mamá eran amigas Flor?

A lo que Mina solo suspiro algo agobiada– Mia cariño, mira ahí está la señora a la que compramos fruta, porque no vas y compras… –Fingió un semblante pensativo– Melón para mí. FLOR, ¿tú que quieres? –Enfatizo en su nombre–

-Sandía por favor... –respondió algo sería pues entendió que Mina no quería que supiera de su verdadera relación–

La pequeña tomo el dinero de la mano de su madre con una gran sonrisa– ¿Mami puedo pedir mango?

-Pero solo un poco… –pues la pequeña era un tanto "alérgica" a aquel fruto pese a su delirio por él– Puedes pedir sandia al igual que Flor… –palmeo un poco su cabeza animándola ante lo que la pequeña afirmo antes de comenzar a caminar a brincos– Tal vez algún día lo sabrá, pero no quiero que sea ahora, ya es demasiado para ella, sin contar que aun tú y Yaten no han hablado con ella sobre la boda… –dijo a Serena mientras veía pensativa como se alejaba Mía–

Yaten pensaba hacerlo el día que llevo a Mía a la casa, pero al verla no lo creí prudente y pues no se ha dado el momento para hablar con ella... –suspiró mientras se acercaba a una banca para sentarse– a pesar de que tengo poco conociéndola sé que es muy parecida a ti, por eso tengo miedo de su reacción cuando se entere.

Tras sentarse junto a ella suspiró de nuevo fijando su mirada al cielo– Tal vez fue mejor que esperara, no se sabe cómo va a reaccionar… –encogió sus hombros– Mía es tan impredecible y sensible, siempre creí que se parecía más a Yaten que a mí, para mí son como dos gotas de agua.

-Mmm tal vez necesitas ver las cosas desde otra perspectiva... pienso que Mia se parece a ambos, pero me impresiona que habla mucho más que tú. –Sonrió con nostalgia de los años en que eran las mejores amigas–

Mina sonrió con nostalgia, añoraba tanto aquellos tiempos, a poder tomar la mano de aquella niña que siempre la apoyaba y estaba con ella en todo momento– Tal vez… –volvió su vista a buscar a su hija corroborando que estaba bien– Aunque ahora más bien parezco tan introvertida –jamás lo hubiera creído–

-Las dos cambiamos... tal vez lo hicimos antes de separarnos... por una parte me gustaría volver a ser como éramos antes, pero es imposible, no sé si alguna vez llegaras a perdonarme... –Volteo a verla teniendo la intención de tomar su mano como lo hacía cuando tenía algo importante que contarle aunque no sabía si en ese momento era lo correcto– pero quiero pedirte que me perdones... nunca fue mi intención lastimarte.

-Yo… no, no creo que debas decírmelo… –Tomo aire– es que ya no sé qué pensar Serena, sé que no todo es tu culpa, que mucha es mía y otra Yaten, solo fueron como se dieron las cosas todo lo que ha pasado y yo la verdad… es que hay días que quisiera despertar y que todo fuera como antes de que regresaran… seguir amando sin amante, seguir siendo una amiga sin serlo de verdad, y tener a mi hija conmigo. –Sus ojos se cristalizaron en un momento– Sé que lo he dicho antes pero ojala pudieras entenderme Serena, sé que debería callar, pero tener un hijo y que de la noche a la mañana te separen de él es algo que jamás le desearía a nadie, aunado a no poder amar más que a quien ya no te ama es frustrante. Y sé que tú eres la última persona con la que debería decirlo pero es que no sé cómo estar contigo sin ser sincera. –Sonrió tristemente limpiando de inmediato aquellas lágrimas que ya habían salido de sus ojos–

-Si al volver hubiera sabido todo lo que iba a pasar créeme que jamás hubiera vuelto... –Dijo pensativa, entendía perfectamente de lo que estaba hablando, las cosas para ella tampoco habían sido fáciles y ahora en parte entendía como se sentía– si pudiera regresar el tiempo atrás lo haría y no cometería estos errores, pero al menos me alegra un poco saber que ambas tenemos el mismo efecto entre nosotras. Hay tantas cosas que quisiera decirte y sé que no debo pero sé que solamente tú me entenderías, extraño lo amigas que éramos, lo extraño de verdad.

-Dios las vueltas que da la vida… –se recargo en el respaldo de manera relajada como hacía mucho no lo hacía– Pero creo que si en algo puedo ayudarte, lo que sea tal vez puedas contármelo –dijo un poco escéptica de que ella en verdad aun quisiera confiarle algún hecho de su vida–

-Tengo miedo a todo y nada a la vez, todo era más fácil antes o al menos eso creíamos, cuando supe de la existencia de Mía pero sobre todo que era hija de Yaten no entendí porque se lo ocultaste y quizá en algún momento te llegue a juzgar pero ahora... –Su mirada se fijo en ella– dime Mina... ¿por qué nunca le dijiste a Yaten que estabas embarazada?, tu aun tenías esperanzas de ser feliz, ¿por qué la rechazaste?

Mina encogió sus hombros sutilmente– No se definirlo en una palabra, son tantas cosas las que pasan por tu mente… Amaba a Yaten y créeme que de haber sabido que solo él podía ser el padre yo… muchas veces pensé que eso me hubiera mantenido a su lado, pero tal vez no hubiera sido así… No era una niña lo sé, por lo mismo esa voz interior me calló, yo podría amar y mantener a mi bebé con o sin un padre un padre que si era Yaten tenía un futuro exitoso –negó– es tonto lo sé, quería todo menos dañar a las personas que amaba… se lo diría a Yaten pero una vez que él estuviera haya, que no pudiera renunciar a su sueño yo lo amaba pero tampoco podía dejar a mi madre y mis hermanos dado nuestra situación económica, dime ¿Crees que Yaten se hubiera ido sabiendo que tendría un hijo de él dejándome? ¿Crees que con una relación tan corta y la presión de un bebé, una pareja joven hubiera soportado la presión de una paternidad distanciada? –negó– por otra parte estaba el hecho de que Malaquite fuera el padre, eso no cambiaba el hecho de querer permanecer en Tokio, sumado a que me aterraba que Yaten no amara a mi bebé como lo haría yo, que viera en él a Malaquite, que el mismo Malaquite me quitara a mi bebe si yo seguía con Yaten. Y las ironías de la vida, resulto al revés al final… –se burló de su mala suerte– Mil cosas pasan por la mente, pero esa vez creo que pensé primero en Yaten, después en mi bebe, mi familia y al final en mi… y cuando Mía nació todo fue igual, solo que primero estaba Mía y ver por su bienestar… –sabía que para ella al igual que Yaten aquello era incomprensible, pero esa era la verdad que ella sentía y que la había llevado a aquellas decisiones–

-Y ahora que ves a Mía... que ves a Yaten... de los años que se perdieron mutuamente, ¿no te arrepientes?

Rió sutilmente, sin duda era una pregunta que a ella no le gustaba hacerse– Me arrepiento haber perdido a Yaten, me duele lo que mi hija ha sufrido… pero la verdad no me arrepiento completamente… es que hay ocasiones que amar y dejar ir es lo mejor que podemos hacer.

-¿De verdad es lo mejor que podemos hacer? –Pregunto con tristeza, aun no entendía como podía estar cinco minutos antes feliz, y pasar a la nostalgia y ahora a la tristeza– sé que no se puede tener todo en la vida, pero en nosotras fue tan absurdo, tenerlo todo y de pronto perder lo que más amamos... ¿Cómo es que resistes no tener a Mia?

-No lo resisto… tal vez por eso le llamo cientos de veces al día y ahora no dejo de ir al colegio ningún día, pero tal vez el saber que esta con Yaten y contigo me hace tranquilizarme un poco más, ya sabes si fuera otra en tu lugar temería que no quisiera a Mia de la misma forma –fijo su mirada en ella mientras decía aquello–

-Entonces debes estar tranquila, amo a tu hija como no tienes una idea y no porque quiera suplir aquel bebé que perdí, la amo porque es tu hija solo por eso, y por eso mismo la cuidare y tratare de darle cariño y comprensión... –tomo su mano con decisión oprimiéndola– jamás pienses que intento quitarte el papel de mamá porque simplemente no podría, quiero que me veas como la tía consentidora, como tu casi hermana cuidándola.

Mina la miro sorprendida y algo extrañada pero aquella reacción repentina no la molesto, por el contrario no pudo evitar sonreírle agradecida por que quisiera tanto a su hija– Lamento lo que dije aquel día, sé que no es así, fue solo mi impotencia y celos hablando por mi… De verdad Serena, lo lamento, mas dadas las circunstancias.

Sonrió ligeramente como quien guarda un secreto que muere por contar, pero no sabía si decirlo o no, tenía miedo de su reacción tanto tiempo había deseado tener una amable conversación con su amiga que no estaba segura de querer echar a perder el momento contándolo lo que acababa de descubrir– No debes preocuparte, en este momento nada me afecta y mucho menos esa... "circunstancia"

Mina siempre había percibido cuanto le afectaba aquel tema que muchas veces se volvió tabú– ¿De verdad? –No pudo evitar pensar en voz alta– quiero decir, me da gusto que él pasado este siendo superado, de verdad Serena, además existen mil cosas que pueden llenarte –la animo–

-Lo sé, te agradezco la preocupación que aun muestras por mí, yo también he estado muy preocupada por ti, pero ahora espero que ya no sea así, que estés tranquila de que Mía estará bien cuidada y de que yo estaré bien, al igual que Yaten.

-Vaya, así que cuidaras de mi familia… –sonrió con mofa de las circunstancias mientras estiraba sus brazos al cielo– Bueno, parte de mi familia –en ese momento la pequeña apareció repentinamente tras las dos mujeres jóvenes–

-¡Mami! –le llamo haciendo que Mina volteara más que sorprendida a lo que la pequeña rió–

-Mia, cuantas veces te he dicho que no debes espantar a las personas… –coloco la mano en su pecho–

Serena volteo a ver a Mina con cierta burla pues recordaba que esa era su especialidad cuando eran niñas– Tu mami tiene razón, puedes meterte en problemas, como imagino que alguna vez le paso a tu mamá.

La pequeña rió divertida– Lo siento no lo volveré a hacer –fingió estar arrepentida y poniendo cara de niña buena–

-Si lo harás, pero no lo hagas cuando este yo por favor –pidió Mina sonriendo al recordar su infancia, mientras le ayudaba a la pequeña con la fruta que llevaba–

-Mami puedo ir a jugar allá… –señal unos cuantos columpios que había cerca–

-De acuerdo pero deja tu fruta aquí y cuando regreses la comes… –tenía las manos llenas así que volteo a ver a Serena para que le detuviera la fruta a Mia–

-Diviértete –dijo Serena tomando el vaso que faltaba el cual era la fruta que la niña había elegido–

Mina dejo los pequeños vasos de frutas entre ellas para estirar su mano por el de Mia.

-A Mia siempre ha sido fanática de lo exótico… –sonrió mirando el vaso lleno con una extraña combinación de frutas que sin duda solo a una niña o mujer con extraños antojos podría gustar–

-Mmm no me parece tan mala la combinación... –Sonrió– ¿Puedo? –refiriéndose a si podía probar la fruta de la niña– parece interesante.

Mina afirmo en un lento movimiento de cabeza aun extrañada, pues de verdad era una combinación rara y más aún que en ella había muchas frutas de las cuales sabia Serena no era fanática como el mango– ¿Y…? –la cuestiono esperando que ella la probara y diera su parecer–

Sonrió terminando por saborear aquel bocado– Delicioso... creo que a la próxima pediré un coctel Mia... o tal vez deba cambiarlo ahora.

Mina observo el coctel– Pero es una combinación de dulce y salado… –examino aun incrédula que pudiera saber bien– Solo una mujer embarazada con antojos raros comería esto.

Dejo el tenedor en el vaso volteándose de inmediato– No creo, en realidad es una buena combinación... deberías probarlo.

Mina tomo aquel tenedor dando un bocado al que parecía ser el manjar de Mia y Serena, pero apenas pudo tragarlo– Sabe horrible… De verdad me recuerda a las cosas extrañas y asquerosas que comías cuando… –pero no continuo, ya eran dos veces que la palabra embarazo se hacía presente en su mente, pero era imposible, aunque momentos antes le había dicho que aquello ya no le preocupaba ¿Por qué? Siendo aquello lo que ella más deseaba en la vida, lentamente fijo su mirada en ella tratando de encontrar sus respuestas–

-Estaba embarazada... –completo aquella frase, sin atreverse a verla– lo estoy Mina, me acabo de enterar que estoy embarazada.

Al escuchar aquello Mina dejo caer el tenedor quedándose de una pieza ¿había escuchado bien?

Sonrió ligeramente– Si, yo tampoco lo creía cuando me dieron la noticia, tenía que verlo para confirmar y no hacerme falsas ilusiones.

-Pero… ¿Cómo? Quiero decir, es… –respiro hondo pues había dejado de hacerlo– como un milagro –Sonrió aun confundida–

-Lo sé, lo sé y estoy tan feliz, parece como si fuera un sueño... aun no puedo creerlo... pero es cierto, pude verlo, es tan pequeño aun, es tan extraño... pensé que jamás sentiría esta alegría y ahora es casi imposible.

-¿Y cuánto tienes de embarazo? –Pero aquella pregunta trajo otra a su mente– "¿Y si tiene un par de semanas? ¿Si ese bebé es de Yaten? ¿Pero también podría ser de Seiya?" –pensó en un segundo mientras esperaba su respuesta ahora luchando por mantener la sonrisa en ella–

-Pues según me dijo la doctora seis semanas. –Respondió con una sonrisa–

-Seis semanas –repitió pensando en que en aquel lapso era probable fuera un bebé de Seiya– Pues muchas felicidades, la verdad es que aún estoy impactada por la noticia, pero sé que es algo que tú en verdad añorabas y ahora lo tendrás –coloco su mano sobre la de ella–

-Gracias, la verdad estoy muy feliz y no sé qué hacer... digo tengo mucho en que pensar, y debo cuidarme... –murmuro con algo de seriedad– dijeron que los primeros meses pueden ser riesgosos, bueno que aún es frágil el bebé... tengo miedo Mina, no quiero perderlo.

-Tu mantente relajada, no te agobies con situaciones que por el momento no puedas resolver, no voy a mentirte es pesado a veces, pero es hermoso… –sonrió recordando lo bello que era– confía en tu instinto materno y lo harás bien, además tienes una gran ventaja a tu favor –lentamente retiro su mano de la de ella–

-¿Cuál? –pregunto observando cómo quitaba su mano, intuyendo a lo que se refería, de lo cual ella no estaba muy segura en ese momento–

-La paternidad compartida… –trato de no demostrar que aquello le dolía, así que volteo para sonreírle– además estas en una edad perfecta, nada te preocupa salvo cuidarte y cuidar a tu bebe… así que todo estará bien.

-Gracias Mina... no sabía si debía contarte o no... –Sonrió ligeramente– pero creo que tengo un extraño gusto por las cosas exóticas y de sabores raros... por lo visto Mia y yo compartiremos gustos.

-Me alegra que compartieras esto conmigo… de verdad muchas felicidades, sé que no podemos ser confidentes como antes pero me relajó mucho saber que aún puede haber algo más cercano… –se puso de pie– Debo irme Serena, cuídate y cuida tu bebé.

-Muchas gracias por escucharme y por darme un momento con mi mejor amiga.

-No lo agradezcas… fue agradable, me ayudó mucho a mi también… –tomo su bolso– Cuídalos mucho Serena… –dijo ahora refiriéndose a Mia y Yaten–

-Los cuidare, no te preocupes... creo que es hora de que lleve a Mia a casa, te daré un momento a solas con ella... gracias de verdad... cuídate.

-Adiós… –agradeció mientras subía su mano para despedirse moviéndola sutilmente, para después caminar hacia donde la pequeña se encontraba para despedirse, la verdad es que quería pensar, analizar si que tanta posibilidad había de que Yaten fuera el padre de aquel bebé y sabía que aquella probabilidad le quitaría el sueño ese día y otros más–

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Mina había entrado a la tercera etapa del duelo en su corazón, cuando escucho a Serena decirle que estaba embaraza, pensó tantas cosas pero ahora por alguna extraña razón que sabía no debía sentir, estaba molesta. Como podía estar pasando por todo eso ¿Cómo iba a sobrellevar ese embarazo? ¿Daría a Yaten una paternidad?.

-Ni siquiera yo lo hice por su bien, su futuro… Y ella… -Murmuro tras cerrar de manera fuerte la puerta de la casa de su madre, la verdad es que estaba tan tensa que estar sola en casa la volvería loca.

- ¿Caro eres tú? –Pregunto al salir de la habitación que había sido de Mina llevando consigo una caja donde había colocado algunas cosas que había encontrado como fotografías, cajas y cuadernos, pues tenía la intención de que su hija los revisara para saber qué es lo que aun conservaría– ¿Caro?

-No… Soy yo mamá… –Respondió aun con el tono molesto a su madre, caminando hacia la sala quitándose el chaleco que tenía puesto y dejando de lado su bolso sobre el sillón, para después sentarse pesadamente en él–

-Precisamente estaba pensando en ti. Quiero saber que vas a hacer con estas cosas que encontré en el armario... –dijo al momento en que coloca la caja sobre la mesa de centro– pero veo que no vienes de humor así que las guardare para cuando estés de ánimo.

-No, está bien… –se enderezo sin mucho ánimo– tal vez me ayude a despejarme y dejar de pensar tonterías –estiro su mano sacando algo al azar, encontrándose con un viejo reloj de pared que compro con su primer sueldo cuando comenzó a trabajar en la cafetería–

-¿Y ahora porque vienes de mal humor? –pregunto tomando asiento frente a ella un tanto sería, después de todo las cosas no había vuelto a ser como eran, desgraciadamente había perdido la confianza hacia su hija–

Boto a un lado el reloj, no tenía interés en conservarlo ni tampoco si era capaz de decir lo que le pasaba, sonrió ocultando aquel sentimiento– Lo dices como si siempre me la pasara de mal humor, es solo que parece que… –volvió a extender la mano no percibiendo lo que había tomado en sus manos hasta que lo tuvo sobre sus piernas, quedándose muda al ver aquella hermosa libreta ya desgasta por el tiempo pero decorada hermosamente a mano– Tonta… –murmuro tratando que la voz no se quebrara por la molestia y la nostalgia–

Sonrió ligeramente sin prestar mucha atención– ¿Acaso un cuaderno puede ser tonto? –la observo, algo le pasaba a su hija, pero simplemente ya no se sentía capaz de preguntar–

-No el… –con sumo cuidado siquiera de maltratar aquel bello recuerdo giro la pasta para encontrarse con la primera página y en ella una foto hermosamente ambientada con muchos listones, brillantes y estampillas de un par de niñas abrazadas y sonrientes posando para la cámara– Ella… –cerro no queriendo verla en eso momento pues sabía que si lo hacía no podría estar molesta con ella–

-¿Serena? –Pregunto extrañada pues bien recordaba cómo había decorado juntas ese cuaderno pues entre las dos había robado esos listones de entre su costura– supongo que la extrañas y que te gustaría que no te hubiera dejado sola.

-Daria lo que fuera por cambiar eso, haber sido yo la que no la dejara sola… –trataba de ver a su mamá a la cara pero el hecho de aun no poderle decir una explicación de porqué Serena ya no estaba cerca de ellos a pesar de haber vuelto a Tokio– No dejarla cerca de él…

La observo extrañada, era la primera vez que al hablar de ella no lo hacía con nostalgia y cariño, eso le causaba extrañeza– ¿Qué es lo que pasa con ella?, no había querido preguntar, pero... ¿porque no ha venido a visitarnos?

-¿No lo vezs mamá? –Cuestiono con cierta nostalgia– No te parece extraño que Serena no ha vuelto a venir a esta casa desde que regreso… ¿Cuándo volvió mamá? ¿Cuándo mi alma paso de la intranquilidad a un mar de emociones? ¿Quien más ha entrado a mi vida a la de Mia de nuevo? ¿Por qué no puedo ver en Serena, a mi mejor amiga?

-¿Qué es lo que no me estás diciendo Mina?, al menos hoy creo que puedes tener un poco de confianza... si tanto la extrañas ¿por qué no la buscas? –Pregunto totalmente desconcertada de esa actitud–

-Porque no puedo mamá… Me lástima que no puedo ver en ella a Serena Tsukino la chica feliz y enamorada de Seiya, la que solo pensaba con él corazón y ahora es la egoísta e irresponsable Serena Black… –apuño sus manos luchando por que las lágrimas no salieran de sus ojos– Por que habiendo miles de hombres en el mundo ella tuvo que fijarse en Yaten en MI YATEN para vengarse de su pasado… –le dolía decir aquello, se prometió que jamás se lo diría a su madre hasta que fuera solo una historia que no removiera nada en ella o solo un hecho de risa cuando ella estuviera de nuevo con Yaten pero ahora aquello parecía aún más lejano e imposible–

-No hija, debes estar confundida, Serena no haría algo así, ¿vengarse de quien y porque?, no creo que este con Yaten... –la observo un tanto triste al comprender cada una de sus lágrimas si es que fuera cierto, que era lo más probable– pero... si así fuera... ¿Yaten esta con ella?

-¿Recuerdas a Flor? Mia siempre la nombra como la amiga de su papá… es ella, el día que ellos regresaron… aquella fiesta que fui con Malaquite y que llegue aquí tan tarde… –suspiró tratando de que su voz sonara clara– al parecer fue el mejor momento para anunciar el compromiso entre ambos frente a Seiya y frente a mi… –negó– y yo he tratado de comprenderla el por qué esta con él pero no puedo mamá. Comprendo que Yaten tratara de hacer su vida con alguien ¿pero por qué ella? ¿Por qué él? Si sabía cuánto me iban a herir, pero al parecer a ellos les resulto bastante bien la idea y yo trato de lidiarlo, pero cuando hay días como hoy que él se aleja un paso más de mi… –agacho su mirada presionando sus parpados– me duele y siento que quisiera gritarle que es una tonta y egoísta que no sabe el daño que se está haciendo y lo que hace a Mia y a mi…

La observo con atención, había sido demasiado lo que había callado para no lastimar más a su hija pero ese era un momento que no podía soportar– ¿Y qué es lo que ella debía hacer?, si lo hace por venganza o por amor... es la decisión de ellos, no tuya, tu tuviste la oportunidad de ser feliz con Yaten, de hacer feliz a Mia y la desaprovechaste... ¿acaso Yaten no tiene derecho a ser feliz incluso si es a lado de Serena?, eres la única capaz de ser la mujer perfecta para él.

Mina se quedó perpleja ante las palabras de su madre– ¡Pero ella no lo ama! –Refuto con molestia– Me he juzgado yo misma por mis decisiones y ahora ella se encapricha en curar un error con uno aun mayor… él no la ama y ¿por qué tiene que aferrarse a ella?… porque sabe que contra ella no puedo… no puedo hacer algo que la lastime. –Lloraba de frustración– Yaten podría amarla el día menos pensado, Mía la adora y donde quedo yo en este cuento. Por qué debo sacrificarme otra vez… Yo no encadene a Yaten a un hijo por su bien y por qué ella si va a hacerlo.

-¿De verdad crees que Serena sería capaz de retener a un hombre con un hijo?, esa es la clase de idea que tienes de la que fue tu mejor amiga... no puedes pensar que si van a tener un hijo es porque después de todo hay algo que los une, algo que tu desaprovechaste... no Mina, no quieras continuar en tu papel de víctima, tu, Yaten, Serena y hasta Seiya se equivocaron, pero entonces porque simplemente no se permiten ser felices aunque no sea juntos. Si Serena y Yaten encontraron tranquilidad mutua ¿no sería lo más correcto de tu parte dejarlos intentar ser felices?, tu misma lo has dicho, Mia la adora y por supuesto que quiere a su padre, ¿no sería mejor tener dos mamás y un papá a solo tenerte a ti? –Dijo con seriedad la ahora acabada física y emocionalmente madre de Mina–

-No puedo mamá… porque ella aun ama a Seiya pero se niega dejarse llevar… si ella no estuviera ahí Yaten vería que lo amo tanto como antes, pero él también es tan terco y obstinado… –paso su mano por su sien ya cansada– Tengo miedo mamá… por que falle como amiga, madre y mujer… porque ahora Yaten tendrá la familia que siempre deseo, la tendrá a ella, a Mia y ese bebé que está esperando Serena y yo en lugar de estar feliz por ella, porque es lo que ha deseado en estos años no puedo porque ella está haciendo todo lo que yo debía vivir con Yaten… y pese a todo ella no se lo merece… –se puso de pie dejando caer la libreta a su paso–

-¿Entonces quien merece ocupar el lugar que dejaste vacío, el mismo lugar que tu despreciaste?, no creas que se me olvidan las cosas Mina... se perfecto que pensaste que lo hacías por su bien, pero ¿realmente eso es lo que él quería?, siempre has pensando en los demás, piensa ahora en tu hija, ¿quién podría cuidar mejor de Mia que Serena? tu mejor amiga, porque aunque no lo veas ahora ella es la indicada para cuidar de tu hija y de Yaten, tal vez no se amen, pero existe la posibilidad de que lleguen a amarse... ¿acaso no deseas la felicidad para Yaten y para Mia? –Se puso de pie y difícilmente se agacho para levantar el cuaderno– no dejes que el orgullo te cubra los ojos con una venda de resentimiento.

-¿Y qué hago con todo el amor que siento por Yaten?, como hago que el amor que tengo por Serena sea mayor que este miedo mamá… porque Yaten no debe hacerse cargo de un bebé que no es suyo… no quiero que ella pase por lo mismo que yo… sé que me equivoque lo he pagado cada día de mi vida desde hace cinco años… pero el saber que me equivoque no mitiga mis emociones –cruzo sus brazos tratando de que el calor de su amor por las personas que amaba no saliera de su cuerpo– Jamás ha sido fácil ser yo… y no me lo he hecho más llevadero.

-¿Estas segura que ese bebé no es de Yaten? –Pregunto acomodando con delicadeza el cuaderno sobre la mesa– y si no lo fuera... ¿serias capaz de decírselo a él?

Mina se quedó inmóvil procesando las palabras de su madre lo pensó por un segundo cuando supo del embarazo pero le fue algo absurdo– Sabes que no lo haría… no me corresponde, solo que no puedo creer que Serena fuera capaz de ocultárselo, no cuando me ha dicho que yo debí decírselo a Yaten, pero yo callé por un motivo que ella no tiene y sé que no lo hará… –se dio la vuelta quedando frente a su madre de nuevo, más relajada, de nuevo la etapa triste de la resignación–

-No todas las personas reaccionan como nosotros pensamos... –dijo un poco triste– pensé que tenía a la mejor hija, una que jamás me defraudaría, pero pensar en que fuiste capaz de tener una relación con ese hombre y decir que amabas a Yaten... –Suspiro con pesadez– ¿Realmente amas a ese joven?, dime Mina... ¿que pesa más el amor por Yaten, tu cariño hacia Serena o el extraño deseo que te une con el Dr. Kunzite?, siempre quise comprenderte... saber porque actuaste así y quizá hoy fue el día que me arme de valor para preguntártelo... ya me canse de verte quejándote de tus errores, pero entonces ¿por qué nunca hiciste nada para enmendarlos?

Mina suspiro molesta– No puedo creer que me estés diciendo esto mamá, todo lo que he hecho en los últimos diez años de mi vida es velar por las personas que amo... –trataba de no mostrarse molesta– Claro que he amado a Yaten, eso te debería constar, cuanto he añorado su amor y sé que mis errores tengo que pagarlos y tal es por eso que Kunzite siempre ha sido mi apoyo porque él es quien me ha ayudado a sentirme menos culpable, pero eso no quiere decir que el amor por Yaten sea menor o de la misma manera que trato de no molestarme con Serena pero no puedo porque el cariño que siento por ella es muy fuerte aun –volvió a sentarse ahora donde su madre había estado sentada–

-Entonces demuéstrale tu amor a Yaten dejando que sea feliz, que tenga el cariño y admiración de Mia como su padre... y tu hija tendrá el amor incondicional de Yaten y la protección de Serena... –dijo observándola fijamente– imagina como se sintió o se siente Yaten al darse cuenta que se perdió años de estar junto a su hija y que en su lugar bien o mal estuvo ese hombre... –respiro profundamente sacando de la caja un portarretrato de Mina y Serena cuando aún eran adolescentes– y sobre ella... recuerda que existe la posibilidad de que ese bebé sea hijo de Yaten o quizá sea hijo de alguien más. Pero recuerdo cuando hicieron la promesa de jamás alejarse por causa de un hombre... ¿Lo recuerdas?

Mina froto su cara con su mano tratando de ser más prudente y pensar en ello– Y a final de cuentas ¿cual crees que será mi decisión?, los dejare ser felices –se puso de pie extendiendo su mano para que su madre le diera aquella foto– Estoy consciente que nadie podrá amar y querer mas a Mia como ella merece que Serena y también sé que la extraño y que la necesito más que nunca. Sé que Yaten jamás va perdonarme, pensé que si quería recuperar a alguien de los dos seria Yaten pero tienes razón, creo que es más fuerte la amistad que el amor… Yaten ya no me ama y Serena aun es una miga así que al final todo parece estar más que claro, ahora solo tengo que hacerle entender a mi corazón que tengo que verlo como el prometido de Serena.

-Hija... –Se acerco a entregarle la foto mientras la otra mano acariciaba su cabello– siempre he estado orgullosa de ti, pero lo que paso es algo difícil de asimilar, incluso para ellos... pero es hora de dejar ir las cosas, se fuerte por ti y por Mia, trata de alejarte de ese hombre que solo te ha traído desgracias y enfócate en recuperar a tu casi hermana... apóyala y si crees que ese bebé no es de Yaten trata de convencerla de que diga la verdad, porque tú eres el ejemplo claro de que no es bueno ocultar las cosas.

Le sonrió sutil pero dulcemente a su madre, si algo le dolía de todos sus errores era algún día perder el respeto de su madre, la mujer que siempre había sido y seria su inspiración y su mayor orgullo– Lo lamento mamá, lamento haberte defraudado, sé que he cometido muchos errores y que no estoy exenta de volver a cometeré otros, pero creo que al menos debo rescatar algo de aquel feliz pasado y voy a ser la hermana que alguna vez fui para ella –suspiró sonriendo de nuevo– después de todo… si amas algo déjalo ir… –sin pensarlo más se abrazó a su madre como cuando era una niña y esos brazos eran su mejor refugio–

-Si hija... trata de disfrutar la amistad que aun te une con Serena... no la defiendo, pero debe tener sus razones para hacer lo que está haciendo... así que ayúdala y ayúdate a ti misma... se feliz por tu hija... que ella no te la robara al contrario la cuidara como si fuera suya. –Dijo abrazándola con fuerza, era la primera vez después de que sucedió todo que se volvía a sentir cerca de su hija–

Mina ya no dijo más, sabía que las palabras de su madre era solo la verdad, ahora solo quería sentirse apoyada por ella, necesitaba tanto sus consejos y que la perdonara que por un momento sintió que tal vez el futuro sería más fácil de sobrellevar si estaba junto a su familia y parte de su familia siempre fue Serena.

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Aquel taxi se acababa de detener frente a la puerta de la hermosa casa y bajaba de él la pequeña que estaba muy contenta, en seguida bajo Serena que sonreía por las ocurrencias de la pequeña, cada vez reafirmaba más la idea de que era muy parecida a Mina y eso hasta cierto punto le causaba gracia, estaba a punto de sacar las llaves para abrir cuando el sonido de un claxon llamó su atención, al voltear vio que era Yaten quien también venia llegando así que las dos optaron por esperar.

Yaten bajo del auto sin tomar ninguna de sus pertenencias, Mia parecía muy contenta a juzgar por su sonrisa y lo que más quería era darle un beso y también saber cómo se encontraba Serena que ya lucía un mejor semblante.

-¿Cómo le fue a mi pequeña hoy? –a lo que Mia sonrió un poco más dejando su pequeña mochila en el suelo, mientras Yaten ya estaba a escasos pasos de ellas y sonreía a Serena tratando de ver como se encontraba–

-Te tiene una sorpresa, ¿verdad Mia? –Dijo Serena con una sonrisa incitándola a que corriera hacia su padre–

-S… si… –Mia dio un paso un poco dudosa para después caminar casi corriendo a su padre subiendo su pequeño rostro mirándolo fijamente como si esperara a que el bajara para decírselo de cerca–

-¿Una sorpresa?, vaya me gustan mucho... ¿y qué es? –Se agacho y sin dudarlo la cargo en brazos–

Mia lo abrazo por el cuello murmurando como si fuera un secreto– Hoy… hice algo para ti, pero es una sorpresa hasta que lo veas –Mia sin pensarlo estaba dejando pasar ese sentimiento de molestia hacia el hecho que su papá no viviera con ella y su mamá o tener que estar separados, poco a poco él estaba ganándose su cariño y prueba de ello era que aquel trabajo escolar lo había hecho única y exclusivamente pensando en él–

-Oh... ¿eso quiere decir que es una sorpresa exclusiva para mí? –Pregunto curioso y muy orgulloso de que así fuera mientras se acercaba a Serena que ya se encontraba abriendo la puerta–

-Si, no me quiso decir... dijo que era solo para su papá –Comento Serena tomando la mochila de la pequeña–

Mía soltó una pequeña risilla cómplice– Pero aún tengo que prepararlo, te lo voy a dar después de cenar. Solo si comes todos tus vegetales –mostro una mueca fingiendo severidad como lo hacía su mamá con ella mientras movía su dedo índice de arriba abajo señalándolo–

-Uy no pues entonces tendré que comer toda mi cena... –dijo como si fuera un niño regañado bajándola en la entrada– pero por lo pronto usted señorita tiene que subir a cambiarse de ropa.

Mía solo sonrió moviendo la cabeza efusivamente en señal de un si antes de tomar su mochila para después sonreír a Serena y entrar corriendo a casa.

-Hoy está muy contenta... –comento Serena dejando su bolsa en la mesa de jardín que se encontraba muy cerca de la entrada– debes estar orgulloso de ella.

-No puedo creer que por fin lo estoy logrando –sonrió– creo que por fin me la estoy ganando, y que decirse de ti si te adora desde que te conoció, eres como su hada madrina, porque no me sorprende –sonrió sentándose en aquella banca mecedora indicándole que se sentara junto a ella–

-Yo también estoy muy orgullosa de ella –Sonrió suspirando ligeramente sentándose junto a él– Mina hizo un buen trabajo al educarla... se parece tanto a ella.

Yaten se quedó callado un momento, Mía se parecía tanto a ella– Solo espero que todo siga para mejor… y hablando de mejorar ¿cómo te has sentido hoy? –Pregunto viéndola fijamente de reojo–

-Mucho mejor... –sonrió ligeramente tratando de ocultar la felicidad que sentía desde hace algunas horas– nada de qué preocuparse.

-Estás segura porque siento que esa mirada está escondiendo algo –se giró para quedar frente a ella aunque no era difícil ver a través de ella–

-Sí, lo estoy, solo que, bueno... no sé qué vayas a pensar si te lo cuento... –desvió un poco la mirada aun sin poder borrar esa sonrisa– es algo que no estaba en nuestros planes, bueno quizá no en los tuyos.

-Vaya eso suena bastante interesante, ¿algo que no estaba en nuestros planes?, pareces estar ocultando un sentimiento bastante feliz… –Estaba un poso escéptico pero esa mirada radiante solo la veía cuando la relacionaba con Seiya– es acaso por él.

-Sí y no... –dejo escapar un profundo suspiró– es algo complicado, en realidad tampoco estaba en mis planes, pero es algo que realmente me tiene muy feliz... solo que no sé cómo lo tome él... y sobre todo tu... Yaten... –se puso de pie un tanto nerviosa jugueteando con sus manos– Estoy embarazada –dijo sin verlo–

Yaten se quedó sin palabras y completamente perplejo ¿Cómo era eso posible dado el estado físico de Serena?, pero no quiso que su asombro ensombreciera su evidente felicidad– Era de esperarse esa felicidad. –En aquel momento no pensó en él o en lo que afectaría su relación con ella. Se puso de pie soltando una ligera risa– Y porque te preocupa más como lo tomaría yo, sabes que lo principal en esta relación es las felicidad del otro y está claro que esto es algo de demasiada felicidad.

Se dio la vuelta pues en cierta forma esperaba esa reacción– Bueno es que... digo... ahora los planes vuelven a ser como eran en un principio... y no se realmente que hare con Seiya pues... –bajo la mirada un poco triste– apenas ayer nos despedimos y ahora no se cual vaya a ser su actitud. Además esta Michiru que muy a mi pesar me agrada.

-No debe importarte ella, eso es algo completamente independiente –era ilógico que fuera a detenerse por esa joven– Seiya debe de saberlo y lo que tu decidas sabes que yo respetare, sé que tal vez jamás pensamos que esto ocurriría, pero siendo sinceros es lo que has soñado desde hace mucho y no debes dejar tus sueños por nadie, ni siquiera por mi –tomo con firmeza y cariño sus manos entre las de él–

-La verdad es que tengo miedo –dijo ya un poco más sería pues era verdad que tenía ese sentimiento en su corazón– Seiya fue tan determinante que ahora no sé qué es lo que va a pensar. Lo amo pero ahora han pasado mucho más cosas que nos lastimaron.

-Serena sabes que no voy a decirte que corras a sus brazos, se lo que tu sientes por él y se también que su actitud me tiene bastante confundido y no quiero aconsejarte algo que al final pueda lastimarte. Es lógico que tengas temor, es algo que de seguro te cayo de sorpresa después de que es algo que pensaste que jamás pasaría, pero algo es seguro y es que él debe saberlo y ambos asumir esa realidad, tal vez juntos, además está claro que yo jamás te dejare sola –subió su mano acariciando su cabello– aunque si él y tu cambian de opinión tampoco seré quien me interponga.

-Yaten lo siento, en este momento me siento tan confundida, pero sé que tampoco podría dejarte a ti y mucho menos en la situación en la que estas con Mia –suspiró subiendo la mirada hacia la de él– sé que debo decirle la verdad a Seiya pero entonces... la relación que tienes tú con él... ¿qué pasaría?, las cosas están cada vez más confusas... si las cosas con Seiya no funcionan... ¿te casarías conmigo a pesar de todo?

Mientras tanto Mia bajaba las escalera corriendo a la cocina a buscar a su papá y a su amiga Flor para por fin enseñarle aquella hermosa maqueta donde una linda niña hecha de plastilina con cabellos platinados sujetaba la mano de su padre rodeados de muchas flores hechas de diversos materiales, aquello sin duda era una obra maestra para una niña de su edad, pero ella lo había hecho con todo amor que por fin estaba dispuesta a demostrar por su padre.

Fueron los murmullos en la entrada lo que llamo su atención, no pudo abrir la puerta debido a lo que sostenía en sus manos, pero sí pudo recorrer la persiana de la enorme ventana que llegaba al piso junto a la puerta principal, pensó en gritarle a su padre, pero por alguna razón prefirió observar y escuchar, después de todo era una niña y era curiosa.

-La opción de tu vida a futuro conmigo siempre estará sobre la mesa… –con sus manos tomo con suavidad las mejillas de Serena– Mi relación con él no debe de cambiar después de todo él ha tomado sus decisiones y ha sido sincero contigo, es tu turno de serlo, no debes preocuparte por mi o por Mia, ella te querrá igual y para mi tu siempre serás mi mejor amiga, y si es tu decisión sabes que con nadie más podría compartir mi vida con tranquilidad como lo haría contigo Serena… es tu decisión sabes que yo jamás te dejare sola.

-Te quiero tanto Yaten... –sin dudarlo lo abrazo, en ese momento sentía que lo que más necesitaba era sentirse apoyada por su mejor amigo pues era incierto el futuro para ella y su hijo– estoy segura que este bebé será el más querido y deseado.

Aquellas palabras de su padre y la respuesta de "Flor" penetraron profundamente la mente de la pequeña "sabes que con nadie más podría compartir mi vida con tranquilidad como lo haría contigo Serena… es tu decisión sabes que yo jamás te dejare sola"… "Te quiero tanto Yaten... estoy segura que este bebé será el más querido y deseado..." "Mas querido y más deseado".

-Ya lo es… –la abrazo con todo el cariño que sentía por ella acariciando sus cabellos y como sabía que ella necesitaba su apoyo– Este bebé ya es el más querido y deseado… además estoy seguro que Mia sin dudarlo lo vera y cuidara como un hermano o hermana… –la animo era su decisión pero hacerle ver que si decidía renunciar al hombre que amaba él le ofrecería un final feliz que tratara de llenar ese vacío–

-Gracias... todo lo que me dices me hace sentir más tranquila y eso le hará mucho bien al bebé... –se separó un poco de él sonriéndole con cariño dándole un sutil beso en la mejilla volviendo a abrazarlo– ¿Todo estará bien cierto?

La pequeña Mia dejo caer de sus manos aquella maqueta mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y salía corriendo hacia la cocina por la puerta trasera.

-Todo estará bien te lo aseguro… –dijo con una sonrisa muy segura de sí mismo, mientras escucho un pequeño ruido, pero no dándole mucha importancia, solo recordándole que era hora de entrar–

-Quizá podríamos llevar a Mia al cine, ¿qué te parece? –Pregunto soltándolo pues las muestras afectivas delante de la pequeña no lo creían prudente–

Yaten acepto con un sutil movimiento de cabeza– También podríamos comer fuera para festejar, pero veamos qué opina Mia… –sonrió pues en realidad estaba impaciente por ver aquella sorpresa que le había preparado, abrió la puesta dándole espacio para que Serena entrara pero algo en el suelo llamo su atención–

-Seguramente debe estarse poniendo muy linda para su papá –dijo animada pero al no haber respuesta por parte de Yaten volteo hacia donde él veía– ay no... Espero que no sea cierto lo que creo... ¡Mia! –Grito su nombre por si es que bajaba de su habitación–

Mientras tanto Yaten se agacho a recoger aquella maqueta que estaba de cabeza, era hermosa, aunque los muñecos se habían echado a perder, claramente pudo distinguir de quienes se trataban, no pudo evitar que aquello lo conmoviera y a la vez aterrara ¿qué hacía tirado en ese lugar?¿Que tanto o que es exactamente lo que su pequeña había escuchado? que la había hecho dejar tirado ahí aquellos que tanto ilusionaba darle– ¡Mia…! –corrió subiendo las escaleras hasta su habitación que parecía vacía–

-¡Yaten! –grito Serena desde la cocina al darse cuenta que la puerta estaba abierta– no puede ser, no ahora... –se acercó hasta las escaleras– Mía se ha ido... –dijo al verlo bajar– ¿crees que ella nos vio?

Mia pudo escuchar el grito de su padre mientras hacia la parada a un taxi estando ya dos casa lejos de la suya, por suerte tenía en sus bolsillos un par de monedas que sus mamá le había dado esa mañana para que comprara una linda caja donde metería aquella maqueta pero ella había preferido no hacerlo para que el la viera de inmediato. Aun así no quiso escuchar una llamada más de su padre y como si de una adolecente huyendo de casa se tratara subió al auto.

-Temo más lo que haya escuchado que lo que haya visto… –paso las manos por sus cabellos aun desesperado, recordando aquel ruido que escucho debió haber sido el de su sorpresa cayendo– No debe estar lejos– salió corriendo por la puerta trasera– Tal vez aun este aquí…

- ¿Qué hago?, tal vez no salió... –sin pensarlo mucho comenzó a buscarla en las habitaciones de la casa sin poder encontrarla, por lo que salió al jardín buscándola teniendo el mismo resultado, camino hacia la puerta principal esperando que Yaten trajera consigo a la pequeña–

Yaten ya había buscado en toda la parte de debajo de la casa y el jardín, era como si hubiera desaparecido– ¡No está! ¿Cómo pudo haber desaparecido tan pronto? la calle es muy larga para desaparecer tan rápido… –Cuestiono desesperado–

-¿Dónde puede estar? –Pregunto preocupada– ¿y si alguien se la llevo?, ay no Yaten ¿qué vamos a hacer?, ¿cómo se lo vamos a explicar a Mina?

-¡¿Mina?! eso es debe haber ido con ella... Iré a buscarla al parque de aquí cerca, si no está ahí llamare a Mina… será mejor que tu esperes aquí por si vuelve, lo siento –negó con pesar– no deberías alterarte… todo estará bien, la encontraremos –le sonrió tratando de mostrarle una confianza que ciertamente en ese momento no sentía por completo–

-Está bien, pero por favor avísame cualquier cosa... –Realmente estaba preocupada y sentía temor de que fuera el escape de la pequeña producto de lo que haya visto o escuchado y que en parte ella fuera la causa de esa huida–

-Lo hare… mantente tranquila… –dio un beso en su frente antes de dar vuelta para salir rumbo al auto–

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Mia había logrado convencer al chofer que iría a encontrarse con su madre pues a este le pareció extraño que una pequeña de su edad viajara sola y más al verla que parecía sumamente triste. Al llegar a aquel parque que por lo general estaba bastante solo a menudo que la llevaba su mamá, una joven mujer estaba parada como esperando a alguien, Mía dio las gracias al hombre indicándole que ahí estaba su mamá, nada le costaría ser agradable con aquella señora y aparentar que le era familiar, una vez cerca el escéptico chofer solo sonrió poniendo en marcha el auto, Mia solo dijo adiós a la señora y continuo con su rumbo hacia aquel que era el árbol que solo albergaba recuerdos hermosos para ella y su madre, sumados a todos sus recuerdos imaginarios donde los tres compartían momentos felices, incluso dejando tallas las iniciales "MI-YA" en un bello corazón que para Mia significaba su familia feliz, y la razón de su nombre.

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En cuanto Yaten subió al auto lo puso en marcha para ir a buscar a su pequeña hija, no podía dejar de pensar en lo que habría escuchado, pero sobre todo en el dolor que aquellas palabras le pudieron causar como para que dejara su maravillosa obra de arte, sabía que en algún momento tendrían que enfrentar decirle la verdad sobre su relación, pero esa no era la mejor forma de que se enterara. Al llegar al parque que estaba cercano a su casa bajo buscándola rápidamente por todos los rincones pero no la encontró de inmediato volvió a su búsqueda llegando ahora al parque que estaba cerca de la escuela el mismo donde Serena la había conocido, pero igual nada, estaba preocupado, pero no era momento de cerrarse a las oportunidades por lo que se armó de valor y fue al único lugar donde creyó podría encontrarla en el hogar que compartía con su madre, manejo tan rápido como le era permitido, pero aun así sentía que el camino se había hecho mucho más largo de lo normal, en cuanto llego al edificio bajo y trato de tranquilizarse pues no tenía ni idea de cómo tomaría Mina el hecho de que siendo su padre no tuviera idea de donde estaba su hija.

Mina escucho el timbre sonar, era raro pues no esperaba alguna visita y era una hora muy poco común para visitas pues era la hora de la comida, tal vez Caro pues su madre le debió contar lo ocurrido. Se tomó un minuto para abrir escuchando de nuevo sonar el timbre, debía ser ella si era tan insistente. Al abrir la puerta estando a punto de reprenderla, pero quedándose un tanto sorprendida de ver a la persona parada fuera de su hogar– ¿Yaten?

-Disculpa que te interrumpa, pero... –un tanto nervioso pues no quería preocuparla pero comprendió que eso algo inevitable– ¿Esta Mia aquí?

Mina, se sorprendió por su pregunta y su semblante, no recordaba aquella expresión de su rosto cuando parecía realmente preocupado, incluso ninguna en aquel grado y aquello inconscientemente la preocupo– ¿Mia? No… –pero un "clic" hizo su mente asegurándose a ella misma que nada malo pasaba, sonriendo tal vez nerviosamente– La vi esta mañana al salir del colegio con Serena… –aseguro– esta con ella… –pero su corazón se estremeció al decir esto tal vez porque algo dentro le dijo que no era así al ver la mirada de Yaten–

-Si llegaron a la casa, pero Mia, ella... ah lo siento Mina, ella se escapó de la casa... pensé que estaría aquí... –se preocupó aún más pues ahora la posibilidad de que alguien se la hubiera llevado entraba más en su mente–

-¡¿Cómo que se escapó?!... –dijo pasando del asombro a la preocupación, mientras sentía un nudo crecer en la boca de su estomago– ¿Qué paso? ¡¿QUÉ LE DIJISTE?! –tomo con sus manos la camisa de Yaten, estaba más que impactada, molesta y preocupada por su pequeña, ¿Qué haría una niña de cuatro años sola por las calles de Tokio– ¡UNA NIÑA DE SU EDAD NO ESCAPA DE CASA! –sus ojos se inundaban de lágrimas a punto de desbordarse mientras lo veía fijamente en espera de respuestas–

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