Tu mejor maestro es tu último error.

Ralph Nader

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CONTRARIEDADES

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-Creí que mamá y yo aún teníamos oportunidad de ser felices junto a ti… –sollozaba en murmullos– Creí que no querías a mamá porque estabas molesto con ella por no hablarte de mí, pero… –no pudo evitar desmoronarse en llanto como la pequeña que era sintiendo que su pequeño mundo se le venía encima– Tú ya tienes a alguien que quieres más que a mamá y también un bebé que querrás más que a mi… –trataba de limpiarse las lágrimas pero estas no dejaban se salir– Jamás estarás con mamá y algún día te olvidaras de nosotras por estar con ellos –refiriéndose a Serena y él bebé– ¡NO QUIERO! ¡NO LOS QUIERO CONTIGO! ¡YA NO QUIERO COMPARTIRTE CON NADIE QUE NO SEA MAMÁ! –se abrazaba del árbol dejando escapar todo aquello que añoraba, a su padre y que jamás lo hizo por los ánimos de su madre o aquello que le dolía no poder tener, la familia que ella necesitaba y no la que sus papas creían que debía tener, siempre decidiendo por lo que parecía dolerle más a ella– ¡PAPÁ! QUIERO A MI PAPÁ…

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Los minutos pasaban y Mía parecía estar agotada por el llanto y la tristeza, mil cosas pasaban por su pequeña e imaginativa mente. Tal vez un futuro sin su padre, una vida donde solo Flor recibiera el cariño que le correspondía a su madre y ahí entraba otro punto decepcionante para ella ¿Flor en realidad era su amiga? O solo era como aquellas mujeres que algunos de sus compañeros de clase le platicaban que solo eran amables para ganarse el cariño de sus padres y una vez juntos eran malas con ellos. Su corazón dolía y lloraba solo queriendo poder regresar a su casa, pero a la vez deseaba no hacerlo, no regresar y enfrentarse a la realidad o tener que decirle a su madre que tendría un "hermano" y que había perdido a su papá para siempre, así que solo opto por refugiarse más en aquel lugar, subió su mirada a la copa del árbol, recordando lo mucho que siempre quiso treparlo pero su madre jamás se lo permitió las veces que cada año iban ahí en la misma fecha. Sin dudarlo más comenzó a hacerlo, redescubriendo lo mucho que le aterraban las alturas pero no queriendo parar y no lo hizo hasta que estuvo a la mitad de este sentándose en una gruesa y frondosa rama que le pareció segura, el paisaje era muy lindo, podían verse las pequeñas copas de los arboles más pequeños y algunas aves parloteando de un lado a otro, pero ni aun eso le mitigo su tristeza, solo la hizo sentirse más en paz esperando que su padre no la encontrara ahí.

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-¡¿Cómo que se escapó?! ¿Qué paso? ¿Qué le dijiste?–tomo con sus manos la camisa de Yaten, estaba más que impactada, y preocupada por su pequeña, ¿Qué haría una niña de cuatro años sola por las calles de Tokio– ¡Una niña de su edad no escapa de casa! –sus ojos se inundaban de lágrimas a punto de desbordarse mientras lo veía fijamente en espera de respuestas–

Bajo la mirada pues comprendía que estaba preocupada y que si efectivamente él tenía la culpa– No sé qué haya escuchado cuando conversaba con Serena... después de eso ya no la encontramos en la casa... –suspiro pues ahora realmente se sentía culpable de que algo le hubiera pasado o del terrible dolor que lo hubiera causado a la pequeña–

-No puede ser. –Mina lo soltó con molestia, ahora lo que le preocupaba era encontrar a su pequeña, apenas tomo las llaves de la mesita de entrada antes de salir casi corriendo de su casa hacia el ascensor–

-Espera... –corrió tras ella después de cerrar la puerta– será más fácil encontrarla juntos... tú debes saber cuáles son sus lugares favoritos –la detuvo suavemente del brazo–

-Jamás ha hecho esto, ella jamás escaparía de casa Yaten ¡No lo sé! –las manos le temblaban de la impotencia y el temor de que algo malo pudiera pasarle–

No dijo nada, de momento no tenía idea de que decir o que hacer, solo actuaba por instinto uno que realmente no sabía que tenía, oprimió el botón del ascensor, en cuanto llego dejo que Mina subiera primero, en cuanto se cerró la puerta volteo a verla– Perdóname... se lo que debes estar pensando yo mismo me recrimino lo que sea que haya visto o escuchado, pero tenemos que pensar las cosas de una manera tranquila.

Mina lo miro fijamente, pudiendo ver el dolor en su mirada, sus movimientos reflejaban la tención pese a sus palabras que trataban de tranquilizarla– No es momento para que te reproches… sé que jamás harías o dirías algo para lastimarla… –apuño sus manos, era su madre y por ese simple hecho se sentía más responsable de ella que nadie– no quiero saber que hiciste o dijiste para que la alterara tanto, ahora solo quiero encontrar a nuestra hija. –Tenía que enfocar toda su mente y energía en encontrarla, en pensar en logares donde ella podría estar–

La observo fijamente por un segundo resonando en su mente la frase "nuestra hija" estar con ella y después de escuchar esa frase se sentía quizá un poco más esperanzado en que nada le hubiera pasado a su pequeña, en cuanto la puerta volvió a abrir camino en silencio rápidamente hacia el auto abriendo la puerta del copiloto para que Mina subiera– ¿Se te ocurre algún lugar? –Pregunto al estar ya en su asiento–

-¿Tal vez el parque cerca del colegio?, estuvimos ahí por la mañana con Serena –pensando que era ilógico que estuviera con su madre pues dado las circunstancias le hubiera llamado de inmediato al verla llegar sola y seguramente bastante deprimida–

-Ya fui, al igual que el parque que está cerca de la casa –dijo comenzando a manejar observando con cuidado el camino por si es que llegaba a verla que fuera rumbo a la casa de su madre– ¿dónde más podría estar?

Su mente trabajaba a mil por hora– La escuela está cerrada y ella lo sabe así que es ilógico. Tal vez en… –pensando en aquel lugar que a la pequeña al igual que ella le gustaba tanto, pero estaba demasiado legos para que caminara hasta aquel lugar solitario–

-Si sabes de algún lugar aunque parezca ilógico... –dijo aun observando atento las calles– tú la conoces mejor que yo... así que por favor dime donde podríamos encontrarla.

-Hay un parque bastante grande, que está a unos kilómetros… pero es ilógico que llegara caminando ahí. –Aun así sentía que debía ir ahí– Yaten ¿recuerdas el parque donde nosotros…? –pero el instinto le gritaba que fuera ahí, haciéndola pensar en voz alta– tiene que estar ahí.

-¿El parque? –Volvió su mirada a ella y al verla tan convencida comenzó a conducir más rápido de lo que ya iba– ¿crees que ahí pueda estar?, ¿por qué?

-Solía llevarla ahí muy a menudo cuando era una bebé y comenzaba a caminar, después lo hacía cuando ella me lo pedía que era seguido, pasábamos horas ahí conversando sobre ti… para ella se convirtió en un lugar especial como lo era para mí. Debe estar ahí –se convencía a si misma pues si no de verdad no sabía algún posible lugar–

Sonrió ligeramente pensando en porque ese lugar significaba tanto para la pequeña– ¿Realmente me quería aun sin conocerme?

-Desde que comprendió el significado de la palabra papá… –sonrió con seguridad y nostalgia, la ganas inmensas de tenerla en sus brazos se apoderaba de ella– No puedo creer que su primer palabra hubiera sido papá… –acaricio su cien son su mano, la cabeza le daba completas vueltas– Lo siento –no era buena idea ponerse tan sensible en ese momentos–

-¿Realmente te hice falta estos años? –pregunto aunque la respuesta ya intuía cual sería, quería escuchar la respuesta aunque en ese momento resultara ser más dolorosa aun–

-Tanto como respirar… –respondió en un susurro para evitar llorar–

-Lamento si te he lastimado con mis palabras o con mis acciones, sé que no tengo justificación y mucho menos ahora que descubrí que no soy un buen padre... –sonrió ligeramente pero con tristeza– como pretendo serlo si lo primero que hago es hacer sufrir a mi hija.

-Eres un buen padre… no te disculpes, en mi pecado llevo mi penitencia, yo lo único que deseo es que Mía esté bien y sonría cada día de su vida. Serás el mejor padre Yaten… –no quería que se llevara toda la culpa, sabia lo fuerte que aquello era, coloco su mano sobre la de él sutilmente– la encontraremos y serás el mejor padre, lo seremos, juntos criaremos a Mia y será muy feliz solo por ese hecho. –Aunque tal vez no como una pareja pero si como un equipo, sabía que si iba a encontrarla sería solo pensando positivo y siendo fuerte, aunque por dentro su corazón ardía de preocupación y miedo–

No respondió nada solo sonrió afirmando lo que ella acababa de decir, ya no era momento para pensar en el "hubiera" aquel gesto por parte de ella lo reconfortaba bastante, continuo manejando por el camino que él recordaba perfectamente fue hasta que estuvo en el tramo de terracería que hablo– Este lugar aún significa mucho para mí, mucho más de lo que te imaginas... –busco con la mirada si es que veía a su pequeña hija–

Mina sonrió en medio de aquella tristeza– Gracias por decirlo… ¿Aun recuerdas aquel árbol? Debe estar ahí –una vez que detuvo el auto abrió la puerta de inmediato para bajar a buscarla, estaba ya bastante cerca–

-Espera... si esta ahí es mejor que yo vaya solo, es de mí de quien está huyendo. –Dijo estacionando el auto para luego bajar inmediatamente tras ella–

Mina dudo un segundo pero Yaten tenía razón– Está bien, solo por favor si está ahí no tardes en regresar –le pidió–

-Yo te hare una señal de que esta ahí. –comenzó a caminar cada vez más rápido, buscando a la niña dueña de su corazón– ¿Mia? –preguntó en voz baja pues no quería asustarla–

Mina asistió con la cabeza viéndolo alejarse pero sin la intención de quitarle la mirada de encima aun a lo lejos podía verlo.

Mia escucho el murmullo de su nombre pero pensó que era su imaginación, después de todo ya había pasado más de una hora que estaba ahí arriba, pero no planeaba bajar nunca.

Continuo buscando pero al no verla cerca del árbol sintió que el temor de no volver a ver a su hija lo invadió, subió la mirada al cielo suplicando una señal de que su pequeña estaba bien y sintió un alivio al verla arriba de ese árbol que tanto significaba para él– ¿Mia?

Mia abrió los ojos tanto como pudo al escuchar aquella voz, justo como la soñaba aun sin conocerlo, lentamente bajo su mirada olvidando su temor, al verlo por una extraña razón sus ojos se llenaron de lágrimas que comenzaron a caer por sus mejillas, había planeado no decirle nada ni mirarlo pero ahí estaba mirándolo fijamente con la tristeza en su mirada.

-Ven por favor Mia... –extendió los brazos y su voz era realmente suplicante y preocupada–

Mia negó con un movimiento de cabeza y sus lágrimas caían como lluvia– No… quiero… –pero su mirada reflejaba que lo que más quería era que él la abrazara–

-Te amo Mia, mi corazón dejo de latir al no encontrarte... por favor hija, ven... –continuo con sus brazos extendidos– estamos preocupados por ti.

-Tu solo tienes que ocuparte por ser feliz con la única mujer que quieres… –desvió su mirada sutilmente de la de él, si lo veía era capaz de lanzarse a sus brazos– ellos serán tu familia ahora. Solo déjame regresar con mamá, ¡la hare muy feliz… y no tendrás que vernos nunca más!

-Tu eres la única mujer por la que daría la vida entera hija... –bajo los brazos con tristeza al escuchar su respuesta, pues lo que había temido era una realidad–

-¡No es cierto!… ¡YO TE OI!... Tú le dijiste a Flor que era ella con la única con la que querías estar… ¡¿Por eso ya no quieres a mamá?! –le grito molesta y frustrada– Piensas que también puedes elegir por mi… ¡un hermano no será mi familia feliz! No quiero… ya no quiero, porque siempre pensé que volverías a querer a mamá y regresaríamos con ella… pero nunca va ser así –se abrazó al tronco del árbol, la agitación de su pecho y el llanto le dio temor de caer–

-Lo siento. –Dijo con tristeza bajando la mirada viendo como Mina estaba a punto de acercarse e instintivamente hizo un ademán para que se detuviera indicándole que estaba bien– quisimos tratarte como a una niña pequeña que no entendería las cosas, pero ahora entiendo que no es así, eres una pequeña muy inteligente y tarde o temprano te enterarías de las cosas, discúlpame Mía.

-NO… ¡no entiendes nada! –grito aun molesta para después bajar la voz casi a un murmullo– No me conoces, nunca he podido escoger lo que realmente quiero desde que llegaste a nuestras vidas… ¡no tenía que ser así!... pensé que si esto pasaba y vivía contigo un tiempo abrirías los ojos y me verías de verdad, pero no, yo solo quiero irme con mamá. Si quisiera un papá compartido tendría al señor Malaquite –la pequeña no dejaba de llorar y abrazar aquel árbol–

-Pero te veo Kincha te veo como la hija perfecta que siempre desee, pero las cosas nunca son como uno quisiera. Por favor Mia no seas injusta conmigo, no te conozco pero quiero aprender a hacerlo, porque en el primer momento que supe de tu existencia te convertiste en mi razón de vivir. –dijo con los ojos llorosos volteando a verla–

Al escuchar aquello volteo a verlo de inmediato– Pero siempre será igual… –limpiaba sus mejillas, luchando por no llorar más– algún día te olvidaras de mi cuando ese bebé nazca… ¿y si te casas con Flor? ¿y si te olvidas de mí? No quiero compartirte con nadie, ¡Quiero que seas solo MI PAPÁ!

-Eres mi hija y jamás me olvidare de ti... eres y siempre serás la única razón de mi existencia Mia, antes de conocerte no tenía idea de lo maravilloso que es decir la palabra "hija" y sobre todo decirte Mia porque para mí no es solo un lindo sobrenombre sino lo que eres para mí, eres mía, mi hija... la única y más hermosa, mi pequeño colibrí –dijo con sinceridad observándola–

La pequeña se quedó callada mientras lo veía fijamente, era muy intuitiva e inteligente de saber lo que le rodeaba para no darse cuenta de la sinceridad de las palabras de su padre, pero ya no sabía que más decirle o argumentar, su corazón aun ardía pero algo la llenaba algo que solo podía compararse con el amor que su mamá siempre le demostraba, pero este era más intenso ya que llenaba por completo aquel vacío en ella.

-¿Sabes lo que sentí cuando supe de tu existencia? –sonrió ligeramente llevando la mano a su pecho– que aquí aun existía un corazón que ahora tenía un sentido para volver a vivir, pero también un terrible dolor por no estar estos años a tu lado, por perderme tu primera sonrisa, tus primeros pasos, tu primer palabra... no sabes cómo llore por ver días, semanas, meses y años perdidos por la obstinación de las dos personas que solo deberían cuidarte... por favor Mia permíteme conocerte y aprender de ti cada día, aprender a ser padre con tu ayuda. –Extendió la mano incitándola a tomarla–

Mia hizo un pequeño pujido debido al llanto que estaba conteniendo por sus palabras, extendió sus brazos a él, cerró los ojos y dejo caer su cuerpo segura de que él no la dejaría caer– Papá…

En cuanto Yaten percibió que por fin la tendría entre sus brazos no dudo en sujetarla con fuerza, llorando por primera vez abiertamente delante de la pequeña mujer que era todo para él– Mia... –murmuro abrazándola con cariño, con ternura pero con todo el amor que tenía solo para ella– te amo hija, porque eres todo para mí.

-Siento haberme ido de casa –murmuro refugiando su rostro entre el cuello y el hombro de su padre aun abrazándolo–

Mina al por fin ver a Mía segura en los brazos de su padre no pudo contenerse más corriendo hasta donde ellos se encontraban.

-Shhh... Tranquila, todo está bien... –dijo acariciando suavemente su cabello– ¿querías probar que tanto me importabas verdad? –Pregunto con una sutil risa de felicidad–

La pequeña se enderezo alejándose un poco de él para poder verlo a la cara mientras gemía un poco y afirmaba en un sutil movimiento de cabeza.

-¡Mia! –llamo efusiva a su pequeña ya estando tan cerca de ella, sin pensarlo subió sus manos a su pequeño y cansado rostro por el llanto, pero ella estaba aún mas no podía dejar de llorar de la felicidad–

Sin mucho pensarlo y al ver rostro preocupado de Mina se acercó hasta besar su frente y en seguida unirla al abrazo que seguramente ella necesitaba al igual que él–

Por un minuto no hubo palabras ni sentimiento que describiera el sentido de seguridad, felicidad y confortamiento que ese momento le producía a Mina por el hecho de tener a su pequeña sana y salva y sentir la sensación del padre de su hija apoyando ese momento, siendo especial como solo él podía serlo mientras sentía como los pequeños brazos de Mía eran como un ancla que los mantenía a los tres fuertemente unidos.

-Mami perdóname… no quise preocuparte –Rompió el silencio la pequeña–

-Mia prométeme… júrame que jamás nos harás lo mismo, tu papá y yo estábamos muy angustiados por ti… sabes que si algo malo te pasara los dos moriríamos de tristeza… –la llenaba de felicidad tenerla sana, pero debía hacerle entender que aquello no debía volver a ocurrir–

-Tranquila Mina, todo está bien ya... –dijo con una sutil sonrisa soltándola lentamente, si aquel momento fue como siempre lo quiso, sentir el calor de una familia, pero de momento todo aquello solo era una ilusión– creo que tienes algo que hablar con ella... –beso la mejilla de su pequeña–

La pequeña solo extendió sus brazos para que su madre la cargara y así lo hizo, una vez que Yaten dejo solas ambas se sentaron bajo aquel árbol.

-Mía… ¿Qué fue lo que sucedió? Jamás habías hecho algo así… –no quería reprenderla más, solo quería entender lo que su hija sentía–

-Es que lo vi con una mujer y yo –volvió a gemir inquieta–

-Tranquila mi amor –el ánimo acariciando su mejilla–

-Yo no quiero que vuelvas a estar triste mami… –subió su mirada cristalina hacia Mina, viendo como ella negaba y le sonreía– Yo pensé que el solo estaba molesto como tú me lo dijiste por nuestro secreto mamá, pero la verdad es que él tiene –no podía ni quería decirle eso a su madre, sabiendo cuanto amaba aun a su papá–

-Mi amor… –se conmovió al verla tan preocupada por ella, abrazándola– Yo amo a tu padre, pero respetare sus decisiones, el solo hecho de que haya regresado y tú puedas estar junto a él me hace inmensamente feliz y no necesito nada más si tú eres plenamente feliz hija.

-Pero es que yo quiero estar contigo mami… –se abrazó fuertemente a su madre– quiero que papá te quiera y quiero que vivamos los tres juntos… no quiero otra mamá ni un hermanito ni nada que no sea contigo mami.

-Nadie te está alejando de mi Kincha y nadie jamás te alejara de tu padre… mi amor, tu padre me quiere, tal vez no cómo quisieras o no podamos estar juntos pero él jamás te alejara de mí y sobre todo jamás cambiara el amor que te tiene por nadie, él te ama y siempre será así… –acaricio su cabello– solo dale la oportunidad de conocerte.

-Pero ya no quiero regresar a esa casa… no me gusta mamá… no quiero verlo con Flor y ese bebé.

-Mia no digas eso, vamos mi amor, ella es una buena persona ¿te lo ha demostrado no? –insistió sonriéndole–

-Pero ahora lo hará por agradar a papá… siempre fue así, mintió y mostraba ser mi amiga.

-Mia, no juzgues de esa manera, además ahora es el momento de que estés con tu papá aprovéchalo, hazlo que se enamore de ti cada día como lo haces con todos los que te conocen, tal vez pronto estaremos juntas y quizá quieras estar con él. –Le guiño el ojo animándola–

-No… quiero vivir contigo siempre… no quiero otra familia y no quiero ver a Flor como la novia de papá… nunca.

-Mia te estas encaprichando… hagamos un trato, esperemos un mes más, vive con papá, sonríe y disfrútalo, después hablaremos y te prometo que tanto tu papá como yo pensaremos en lo que tú quieres y decidiremos lo mejor para ti… solo no seas tan fría con ellos.

Mia guardo silencio antes de contestar– Lo intentare, pero de verdad mamá prefiero regresar a casa, que papá vaya a visitarme todos los días y poder salir a pasear los tres… –la abrazo con fuerza deseado que sus sueños se cumplieran– una familia como mis amigas.

-Mia… –Mina solo suspiro reconfortándola, ojala pudiera prometerle o asegurarle una pero simplemente no podía–

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Yaten tras haber dejado en brazos de Mina a la pequeña aprovecho para alejarse un poco y hacer la llamada a Serena para avisarle que ya había encontrado a la niña y que estaba en perfecto estado, tras tranquilizarla finalizo con la llamada pero aún se mantuvo a cierta distancia dejando que las dos mujeres que significaban tanto en su vida terminaran su plática, lo único que hizo fue caminar hacia su auto y esperar, tenía tantas cosas en que pensar pero simplemente ya no quería hacerlo más, su naturaleza era mostrarse siempre frío y tranquilo ante aquellas situaciones aunque por dentro el dolor lo estuviera consumiendo, su pensamiento viajaba una y otra vez al pasado fue la voz de Mina que lo hizo volver y así emprender el camino de vuelta a la ciudad específicamente a la casa que ocupaba con Serena, ya que los dos temían que si volvían al departamento de Mina la pequeña ya no quisiera salir de ahí.

-Te llevare de vuelta al departamento después de dejar a Mía en casa... –dijo Yaten un tanto serio–

-No te preocupes tomare un taxi… –murmuro mientras acariciaba la frente de Mia que ya comenzaba a caer rendida por el sueño y el exceso de llanto– además será mejor que te quedes con ella, se siente muy insegura en estos momentos.

-Sera mejor que te lleves el auto, así estaré más tranquilo... –dijo ya no como una sugerencia– ¿Sabes?, en realidad me siento mal por todo lo que paso... no fue mi intención.

-Lo sé… –dijo un tanto seria, la verdad estaba muy escéptica si de verdad esto era lo mejor para su hija– Sabes no quiero decirte algo que pueda hacerte sentir mal –suspiro–

Negó– Es como se siente ella… Yaten, es una niña y muy pequeña aun, pero debes ser sincero con ella en todo momento, las mentiras hieren a los adultos cuanto más a los niños… ¿sabes que me dijo? –pero no espero respuesta, continuo mientras miraba a su pequeña– que teme que tu amor por Flor sea mayor al que tienes por ella, tiene tanto miedo de perder a la persona con la que ha soñado por tantos años… –volteo a verlo– Y tú y yo sabemos que no será así, pero los niños necesitan sentirse seguros y mintiéndoles no les das esa seguridad.

-No entiendo bien a que te refieres... –dijo un tanto desconcertado mientras fijaba su vista en el camino– no le he mentido a Mía... en casa ella es mi prioridad toda mi atención se centra en ella.

-Debe serlo pero ella lo ve desde otra perspectiva, quiere ver que tanto la amas, tal vez por eso es fría contigo en ocasiones. –Sonrió sutilmente– Se parece tanto a ti… Con mentir me refiero a Serena. Ella pensó que Flor estaba en esa casa porque era "su amiga" y no porque era el amor de su padre, teme que ella solo sea agradable por complacerte y no por ella, sumado al enterarse que tendrás un bebe, cuando ella apenas está empezando a entrar en tu vida tendrá que compartirte y sé que no está bien que Mia sea tan posesiva, pero trata de entenderla… Ha tenido que enfrentar tantos cambios en su vida… que es como una olla de presión que está a punto de estallar.

Respiro profundamente entendiendo a lo que se refería– Sé que estuvo mal que ocultáramos la relación que hay entre nosotros, pero te puedo asegurar que pensábamos hablar con ella, Serena no quiso hablarlo en un principio por temor a que ella la rechazara, pero tú sabes lo que realmente significa Mia para Serena y el hecho de que ahora este embarazada no implica que la vaya a querer menos... comprendo lo que quieres decir, y procurare darle más de mi tiempo... ser el padre que ella esperaba.

-Sabes que no dudo de tu capacidad de amar o demostrar cariño Yaten, pero… estoy un poco escéptica de lo que tendrá que afrontar Mia ahora y para serte sincera por más que trate de animarla hoy vi en ella algo que jamás había visto… predisposición, molestia y la conozco… ¿de verdad crees que esto es lo mejor para ella o solo es lo mejor para ti? –volteo a verlo esperando su respuesta–

Se quedó callado un momento pensando en si en verdad era lo mejor para todos– ¿Qué harías tu Mina?, sé que las cosas no son como debieron ser desde un principio, pero así son ahora... no hay vuelta atrás... amo a Mia y aun te amo, pero Serena ahora me necesita más que nunca... lo único que puedo conservar de aquel amor que aun te tengo es a nuestra hija... ¿es malo ser posesivo al no querer que este cerca de ese hombre que nos arruino la vida?, ¿sabes el dolor que sentí cuando Mía pronuncio su nombre como una opción a ser su padre?, ¿dime que harías?

-Creo que tu rencor hacia él te está cegando demasiado como para ver como sinceridad lo que yo haría en tu lugar Yaten… –aun le dolía tanto hablar de amor hacia él, darse cuenta que la amaba pero podía más su rencor al pasado y corazón herido por ella y por Malaquite, pero ahora solo debía pensar en Mia– Si amas algo déjalo ir.

No pudo evitar sonreír ante aquella frase– Por lo visto tu creías fielmente en esa idea cuando me dejaste ir... pero no te equivoques Mina, lo que hago no es por el rencor que siento hacia ese hombre sino el anhelo de sentir que Kincha es mía, es mi hija... pero da igual, cualquier cosa que yo te diga no te convencerá de mi sinceridad... ni quizá tampoco de la de Serena al decirte que si ocultamos nuestra situación fue para no herirla, si nos equivocamos pero ahora Mía debe aceptar que hay cosas que por más que uno desee no sucederán.

-Esto ya no se trata de mi Yaten, es lo que en realidad no comprendes, ya no te estoy pidiendo que me perdones y me ames como antes, o que dejes a Serena por formar una familia con tu hija y conmigo… solo te pido, te imploro que pienses en lo que sea mejor para ella, a mí me partió el alma separarme de ella, me aterro pensar que hoy pudo pasarle algo y no estuve ahí para protegerla, pero confiaba en que estar contigo era algo que le haría bien a ella por más que yo no pudiera concebirlo, pero hoy me di cuenta que está sufriendo, que se está dando cuenta que no es lo que realmente la hace feliz… falta un mes para el vencimiento de la fecha que el juez dictamino, un largo mes en el que por favor pienses si esto es lo que realmente hará feliz a tu hija.

La escucho con atención, lo sabía muy en el fondo de su ser, seguía siendo obstinado y lo que menos soportaba es que alguien le hiciera ver sus errores, suficiente tenía con repetirse día a día que está haciendo mal como para que ahora llegara Mina y en un momento así en el que se sentía tan vulnerable hablara de lo equivocado que estaba, no pronuncio ninguna palabra hasta que llegaron y estaciono el auto fuera de la casa– Mañana no irá al colegio... espero que no te moleste... –se quitó el cinturón de seguridad y la ayudo a hacer lo mismo con el de ella–

Mina suspiro internamente– No te preocupes hablare con la directora y no habrá problema. –Siempre pensó que sus problemas con Yaten solo serían eso, pero ahora sin pensarlo ambos estaban llevándose entre los pies a la pequeña con sus decisiones– A veces pienso que hubiera sido mejor para Mía que fuera diferente –Sonrió con tristeza–

-¿A qué te refieres? –pregunto mientras buscaba las cosas que necesitaría del auto para que Mina pudiera llevárselo–

-Que sería más fácil para los tres si Mía no fuera tu hija… –Miro a través de la ventana– A ti no te importa cuando pensaste que era así, estoy segura que con el tiempo igual pudiste quererla como si lo fuera, Mía estaría más tranquila al igual que yo… pero no es así y la verdad es que en el fondo temo que ella jamás obtendrá lo que anhela de su madre y su padre… aunque me hace muy feliz que estés en su vida hay noches en que pienso si esos análisis Malaquite los mando hacer de la manera correcta? –Negó moviendo la cabeza– Lo siento, olvídalo. –Acuno a Mía para evitar que despertara–

Aquello lo tomo desprevenido, cada palabra le dolió en el alma, estaba demasiado dolido como para que no tomara a mal aquellas palabras, sobre todo la frase "si Mia no fuera tu hija"– Supongo que Malaquite hubiera sido un mejor padre... –dijo sin siquiera pensar bajo del auto y se acercó a la de ella abriéndola– tal parece que de los dos el único error que cometiste fue enamorarte de mí... –sí estaba dolido, hablaban sus celos de hombre y también de padre, suavemente tomo a Mia de sus brazos y su mano dejo la llave del auto, le dio la espalda para que no viera en sus ojos las lágrimas que había causado ese solo comentario– pero piensa que la solución no estaba en que Mia fuera hija de otro hombre, sino en tus decisiones... fuiste tú la que se equivocó no la naturaleza.

-Yaten, espera… –corrió alcanzándolo pero quedando aun detrás de él– lo lamento… jamás quise otro padre para Mia que no fueras tú, es solo que quisiera tanto que nada más hiriera a Mia más de lo que lo he hecho yo, pero tienes razón la naturaleza no se equivoca, tu eres su padre y eso jamás nada ni nadie podrá cambiarlo, solo quiero que ella no sufra más –no pudo creer lo haya herido de esa manera– Jamás será un error mi amor por ti y Mia jamás demostrara por nadie un amor como el que siente por ti.. Olvida lo que dije por favor.

Respiro profundamente– Le diré a Mia que te llame cuando despierte... ve con cuidado, por la mañana deja la llave con el portero del edificio... buenas noches Mina... –sin decir más se alejó hacia la puerta, no quería seguir escuchando la voz de Mina que siempre le había parecido dulce pero en ese momento era lo que menos quería oír–

Mina se sintió tan mal por una vez más provocar en Yaten dolor y molestia hacia ella, jamás deseo o pensó ese hecho por que creyera a Malaquite mejor padre para Mia que él, solo estaba cansada y dolida de ver a su hija insatisfecha, pasar de un estado a otro tan fácilmente que sabía la hacía sufrir y lo ocurrido ese día le había demostrado que por más que amara a Yaten y quisiera ayudar a que Mía aprendiera a convivir con él, siempre había cosas que hacían a la pequeña infeliz y sin duda Mia tenía mucho de su padre, esa frialdad y obstinación cuando se sentían heridos como se lo había demostrado en ese instante Yaten. Giro caminando hacia el auto, pensó en irse en taxi pero no quería hacerlo molestar más así que subió solo dirigiéndose a su casa, esperando que él de verdad viera por el bienestar de Mia y supiera que hablaba con amor de madre no por defender a otra persona.

Al entrar Yaten a casa inmediatamente Serena corrió a verla, pero él solo hizo un gesto de que estaba dormida y subió a la habitación de la pequeña para recostarla con suavidad, quedándose a su lado solo observándola dormir mientras en su mente se venía una y otra vez las conversaciones que había tenido con Mina y el dolor que cada vez se producían mutuamente.

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Simplemente no podía dejar de mirar a la pequeña dormida, no tenía idea de que es lo que le diría cuando despertara, Yaten ya le había platicado el motivo por el cual Mia había escapado y como lo había perdonado, pero con ella no sería así de sencillo, pues no la unía ningún lazo de sangre, solo el profundo cariño que sentía por el simple hecho de ser hija de su mejor amiga, todo era tan complicado y lo que menos quería era seguir lastimando a esa niña, tomo una de las galletas que había preparado para cuando regresan y dio un pequeño mordisco, pero en un momento así las sintió simples y sin sabor haciendo que dejara la galleta sobre el plato nuevamente

Mia abrió los ojos lentamente, percibiendo la tenue luz de la pequeña lámpara, de inmediato reconoció donde se encontraba y siendo lo último que recordaba los murmullos de su mamá y papá conversando lo cual la hizo dormir tranquila y profundamente.

-Ma…má… papá… –se talló sutil mente los ojos tratando de desmodorrarse–

-Tranquila Mia, tu papá fue a descansar... –se puso de pie y se acercó a la orilla de la cama con la intención de acariciar su cabello pero desistió solo sonriéndole– ¿tienes hambre?, mira te traje un poco de leche y unas galletas, sino quieres te preparo algo de cenar.

Por un instante lo había olvidado pero cuando reacciono solo desvió su mirada de la de ella dándole la espalda mientras abrazaba su almohada– No tengo hambre. –Pero a decir verdad no comía nada desde el almuerzo y eso le hizo recordar que si tenía–

-Por favor Mia, toma aunque sea un poco de leche... o come una galleta, mira te las prepare con forma de mariposa... sé que te gustaran... ¿si por favor? –Se sentó a un lado de ella mostrándole una galleta– son para ti.

-Si papá está dormido solo quiero estar sola… –cerro los ojos y aguanto la respiración, se veían tan deliciosas y aun olían a recién horneadas–

-¿No quieres estar conmigo? –Pregunto pero era obvio que estaba molesta con ella– estaba tan preocupada por ti... que cuando supe que tu padre te había encontrado quise prepararte estas galletas para que cuando llegaras las comieras.

Se quedó callada, no sabía si debía confiar en ella de ahora en adelante o no, su mamá le había dicho que sí, pero ella ni siquiera la conocía y Flor solo le había mentido a su parecer– No quiero hablar contigo. –Murmuro dolida y triste–

-Mia... –murmuro con tristeza– sé que debes estar enojada conmigo, pero créeme que te quiero mucho... significas tanto para mí no solo por ser la hija de Yaten, te quiero de verdad.

-Pero me mentiste… –dijo con molestia– pensé que éramos amigas y no me dijiste la verdad… –bajo su tono a uno decepcionado– las amigas no se ocultan las cosas, yo siempre te conté todo, pensé que estabas aquí por que eras mi amiga y no por que quieras quedarte con papá.

-No es así Mia, te pido que me disculpes por no decirte las cosas, pero eres mi amiga y te quiero mucho... por favor no desconfíes de mi... no te mentí... por favor Mia... –acaricio suavemente su cabeza acercándose a besar su cabello–

Mia no se escabullo de sus caricias como lo hubiera hecho con cualquier otro– De todas formas por tu culpa papá no quiere regresar con mamá… y eso no puedo perdonártelo –metió su cabeza debajo de la almohada– No se mamá como confía tanto en que eres una buena persona.

-Porque tu mamá me conoce mejor que nadie... –dijo con cierta nostalgia recargándose en la cabecera de la cama– hay cosas que uno desea con todo el corazón que sucedan pero a veces no es posible, las cosas entre tus papás es muy difícil que cambien... pero no por eso te dejara de querer Yaten.

Su corazón sentía que ella tenía razón, pero aun así temía tanto perderlo, pero en ese momento la respuesta que más llamo su atención fue la primera, asomando de debajo de la almohada su rostro– ¿Mamá te conoce mejor que nadie?

-Si... sabe que jamás haría algo para dañarte y que si fuera necesario arriesgaría mi vida nuevamente sin dudarlo para protegerla o protegerte a ti... –dijo un poco triste al pensar en el extraño lazo que las unía a las tres– por favor confía en mi... en que quiero que seas feliz.

Aquellas palabras eran tan extrañas– Un día mamá me dijo que su felicidad y mi vida eran por dos personas… –murmuro un tanto confundida– por papá y…

-Sé que no te gustan las mentiras, pero omitir una verdad no es una mentira... solo fue algo que te oculte... mi verdadero nombre es Serena... –dijo esperando su reacción– la casi hermana de tu mamá.

-¡¿Tu eres la tía Serena?! –cuestiono asombrada–

Sonrió ligeramente, sonaba extraño– Si... pero si no te lo dije fue por... –se quedó callada un momento pues en realidad en ese punto ya no recordaba porque se lo había ocultado quizá era todo y nada a la vez– sé que tenías curiosidad de conocerme, tu mamá siempre hablaba de ti y aun si quiera saber cómo eras yo ya te quería... pero ahora te quiero más.

-Pero… –aquello la confundía demasiado ya que ella también la quería aun sin conocerla, su mamá hablaba tanto de ella y aquellas historias de cuando eran niñas le era imposible no quererla– pero no entiendo… –y era cierto, como poder entender que ahora ella quería a su papá– ¿por qué eres la novia de papá? Porque no me dijiste la verdad…

-Como te dije hay cosas que simplemente no se pueden cumplir... –se encogió ligeramente de hombros– yo... no planee ser la novia de tu papá, pero algo que me gustaría dejarte claro que es que primero que nada soy su amiga... y no te dije la verdad porque no quería que me vieras precisamente con la novia de tu papá, sino como una amiga en la que podías confiar, no quería que me vieras como una intrusa, ni mucho menos te alejaras de tu papá... él te quiere mucho como a nadie en este mundo.

-Y yo también lo quiero… muchísimo… y creo que aún me agradas Flor digo Tía Serena, pero no quiero verte como la novia de papá… –se sentó abrazando después sus piernas mientras bajaba la mirada– no quiero que tú y tu bebé lo alejen de mi… es que ya no quiero seguir aquí, porque cada vez que te vea con él recordare que eres su novia y solo puedo recordar cómo te abrazo y beso esta tarde… –sin poder evitarlo una lagrima corrió por su mejilla–

No pudo evitar enternecerse con su actitud, era una niña pero hablaba como una mujer adulta, quizá como ella debería hablar directamente– ¿Escuchaste todo lo que platicamos? –Pregunto limpiando suavemente su mejilla–

Afirmo en un movimiento de cabeza– Lo lamento… mamá siempre me dijo que un bebé es un regalo del cielo, pero yo… –era preferible callar, pese a todo la quería y no quería que ella se sintiera mal por sus palabras– quiero irme a casa… así podre seguir viéndote como mi amiga Flor, veré todos los días a papá y le llamare llegando de la escuela y antes de ir a dormir… prometo que me portare bien y siempre lo llamare papá de ahora en adelante si me dejan regresar a casa… –volteo a verla de manera insistente–

Suspiro profundamente tomándola entre sus brazos– Oh Mía... los adultos no sabemos lo que hacemos hasta que vemos este tipo de cosas... tus padres te quieren, y yo te quiero mucho... –dijo tratando de no hacer lo que tantas ganas tenia, llorar– por favor no pienses en mi como la mujer que te separa de tu padre, ni en mi bebé como alguien que te reemplazara... eso jamás sucederá... quisiera tanto poder evitar que sufras, pero no sé cómo hacerlo.

Mia la abrazo fuertemente, tal vez porque siempre pensó que sus brazos eran tan parecidos a los de su mamá, su calor era muy similar y tal vez por eso era que más temía, que su papá lo viera de la misma manera que ella la veía, porque sabía perfectamente que querer a Serena y verla como una madre mas era algo a lo que podría acostumbrarse fácilmente, pero amaba a su madre más que a nadie y temía tanto herirla y perder los sueños que compartía con ella– ¿Me lo prometes?

-Te lo prometo... nadie jamás podrá reemplazar lo que eres para tu papá... tu eres su mayor prioridad y quizá te lo demuestra de la manera equivocada pero compréndelo, tiene miedo y está asustado de perderte... –beso su cabello suavemente– ¿tú puedes prometerme que pase lo que pase siempre querrás a tu papá?

Afirmo con seguridad– Si… Tía Serena… –agacho la mirada un poco apenada– Cuando estemos solas, ¿puedo seguir llamándote flor?

-Tu mi pequeña mariposa puedes llamarme como quieras... –sonrió tomando nuevamente una galleta– ¿estas segura que no quieres?

Se mostró más interesada en las galletas cuando su pequeño estomago hablo por ella– Creo que ya cambie de opinión… –sonrió sutilmente mientras tomaba una en cada mano–

-¿Aun tienes sueño o quieres que veamos una película mientras comemos galletas y tomamos leche? –Pregunto con una sonrisa–

-Podríamos ver algunas películas… –respondió mientras terminaba de comer su primera galleta–

Sonrió tomando una galleta que ahora si parecía tener sabor y dulzura– Por supuesto... las que tú quieras... –dijo con una sonrisa pensando en que en ese momento parecía feliz, pero en realidad estaba sufriendo por tener a sus padres separados y a ella creyéndola una intrusa–

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-Dios estoy exhausta…–Mina apenas podía caminar con aquel montón de libretas, hojas y carpetas en sus manos, sumado al maletín de su laptop colgado a su hombro derecho, aun se preguntaba como haría para poder abrir la cajuela de su auto y liberar sus brazos de aquel peso–

Malaquite sonrió al verla tan apurada y conmocionada con su problema– ¿Necesitas ayuda? –se acercó por su espalda murmurándole casi a su oído, provocando que ella volteara sobresaltada–

-Cielos casi me da un infarto… –suspiro aliviada al ver de quien se trataba pues no había reconocido su voz a primera instancia– Un poco de ayuda me serviría… –indicándole que tomara todo aquello que sostenía entre sus brazos–

Malaquite le sonrió liberándola de ese peso sin mayor esfuerzo– Deberías de volver al gimnasio, en realidad esto no pesa tanto –se burló de ella–

-Pero mis brazos son mucho más pequeños que los tuyos… y deja de criticarme –Mostrando un puchero, a lo que él solo rió–

-La verdad es que así esta… perfecta –le guiño un ojo de manera seductor–

Mina solo rodo sus ojos sonriéndole, siempre era tan coqueto y lambiscón– Vaya tu si sabes cómo hacer feliz a una mujer… –Abrió la cajuela dejando su laptop mientras Malaquite también introducía los artículos de Mina–

-¿Que harás? Te invito a comer –Sugirió mientras cerraba la portezuela–

-Ah, no lo sé… –Dudo acariciando su cuello– estoy muy cansada, no dormí nada de bien anoche y estaba pensando en ir a buscar a Mía.

-¿No asistió al colegio hoy? –Pues era raro que Mina fuera a buscarla, a decir verdad jamás lo había hecho– ¿O vas a buscarlo a él? –odiaba pensar y ver a Mina tan aferrada a la idea de Yaten en su corazón, viendo como ella rodo sus ojos molesta–

-Mia no vino hoy a la escuela… no tiene nada que ver con ver a Yaten… –le aseguro, genial Yaten celaba a Malaquite y Malaquite por más que trataba de no mostrarlo sus pupilas se dilataban cada vez que ella lo mencionaba– Es solo que ayer casi muero de un infarto.

-¿Por qué, le paso algo a Mia? –Pues Mina solo se preocupaba a tal grado por la pequeña y si no había asistido tal vez se encontraba enferma o algún accidente–

-Tal vez podríamos llevar algo de comida a casa… –sugirió con una triste sonrisa. Después de todo así podrían platicar y la verdad no estaba de ánimos para estar rodeada de tanta gente y mucho menos cocinar algo, en realidad planeaba llamar a Mia, dormir un rato y después ir a visitarla–

Al llegar a casa mientras Malaquite ayudaba a Mina a sacar los vasos y un par de platos para comer, Mina aprovecho para llamar a Mía, lamentablemente no podría verla ese día pues se encontraba de paseo con Yaten, lo cual pese a su mala suerte de no poder verla, era algo realmente bueno pues estaba pasando tiempo a solas con él y más después de la estresante tarde del día anterior.

-¡Oh ya está todo listo! Gracias… –sonrió serenamente al ver todo listo, solo esperándolos a ellos dispuestos a deleitarse de aquella comida clásica–

-Por lo visto Mia estará libre para visitarte –Saco la silla para que Mina pudiera sentarse–

-No, en realidad no poder verla, es una lástima… –Encogió sus hombros– está en el parque de diversiones con Yaten… pero hablaré con él para pedirle pasar el fin de semana aquí –coloco su servilleta en su regazo observando a Malaquite sentarse a su lado–

-Y bien, ¿qué les paso ayer? –¿Tiene que sonreír tanto después de hablar con él? Pensó con disgusto–

-Ah… –suspiro tomando un bocado con sus palillos– Mia huyo de casa de Yaten y Serena… –sentía el temor de recordarlo, sabía que ya todo estaba bien, pero no podía evitarlo, su piel se erizaba solo de recordar–

Malaquite escucho con atención cada detalle de lo ocurrido, Mina pudo notar su evidente molestia y preocupación al concluir.

-No puedo creer que después de todo hayas dejado que ella siga con él... –tomo un bocado mirándola fijamente–

-Es su padre, además sabes que no puedo traerla a casa sin autorización de Yaten y lo que menos deseo es que mis impulsos tomen una determinación errónea del juez en la siguiente audiencia, además confió en que Mia no lo hará de nuevo… –o eso es lo que ella quería creer–

-¿Y qué harás si lo hace?, tuvieron mucha suerte de encontrarla sin ayuda, pero no es garantía de que no lo hará de nuevo si en realidad ella no quiere estar más ahí… habla con él juez cuéntale lo ocurrido… ¿qué clase de padre es Yaten si pierde a Mia aun desde su casa? –no le costaba ningún trabajo mostrar los errores de Yaten frente a Mina, además debía ver lo mejor para Mia y Mina–

-Es su padre y cuida perfectamente de ella, solo que es demasiado para Mia, para asimilarlo de la manera como se enteró… –defendió a Yaten con determinación– sé que ellos debieron hablar con ella antes de que esto pasara, pero no lo hicieron y ahora me queda más que claro lo mucho que Yaten ama a Mía. Él también la necesita Mal. –Tratando de hacerle ver–

-¿Y tú? ¿Tú no la necesitas? ¿Cuándo vas a preocuparte de ti antes de preocuparte por él? ¿Cuándo? –le cuestiono con una evidente molestia, aunque el tratara de ocultarla– ¿Y Mia donde queda lo que ella quiere?

Mina masajeo su sien– Lo sé… Tampoco estoy diciendo que permitiré que esto sea para siempre, Mal me conoces y sabes que lo que más deseo es que ella regrese, pero quiero que ella también sepa lo que es vivir con su padre, pero hare lo que sea hasta imposible para que el siguiente fallo sea a mi favor, no voy a dejar a Mía con Yaten porque sé que eso solo la está perturbando, quiero que este junto a mi hasta que ella así lo quiera y sé que así lo quiere ahora.

-Pues lucha… lucha por Mía y no le dejes todo a Yaten en bandeja de plata. Ya bastante es con que te tenga a ti a sus pies como para que ahora dobleguen a Mía a algo que ella no desea.

-No confundas Yaten… –pero calló en cuenta de lo que había dicho, quedándose callada–

-Lo vez, siempre está en tu mente… –indico– ¿Y tú donde quedas en todo esto? –La tomo de la mano– ¿Alguna vez planeas ser feliz tú? Mina… –murmuro, no sabía cómo hacerle ver que su felicidad también podía ser realidad– Él va a darle a Mia una familia. Mina cuantas veces no te he escuchado decir "Quiero ser feliz" "quiero tener una familia para Mia y para mi" "quiero sentirme apoyada y consentida por unos brazos" quiero… quiero… y jamás luchas por eso.

-No es el momento. –Desvió su mirada, pues últimamente estaba empezando a olvidar sus sueños también–

-La cuestión es que jamás será el momento, sé que sigues esperándolo y creo que puedo "entenderlo"… solo prométeme algo Mina… –fijando su mirada en ella acercándose un poco más para acariciarle su rostro agobiado y más exhausto que nunca–

Mina solo volteo a verlo, había veces que no quería que él fuera un hombre diferente al pasado, solo frio y apasionado, ahora parecía que ella era una niña siendo mimada por él y eso la confundía porque su corazón solo podría pertenecer a alguien.

-Te quiero, podría decirte que te amo, pero no sé si voy a esperarte cinco años más –le sonrió con dulzura y tristeza– cuando Yaten camine hacia el altar para desposar a Serena, ¿pensaras en el hecho de rehacer tu vida? Tal vez conmigo o tal vez no sea yo quien necesitas, pero quiero verte feliz, libre y despreocupada como el día en que fije mi atención en ti.

Mina sonrió tristemente, aquello le era tan difícil ahora, pero solo pudo mover su cabeza un poco en señal de un sí. Sintiendo como él se ponía de pie y la tomaba entre sus brazos abrazándola fuertemente.

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Respiro profundamente antes de tocar a la puerta, las manos le temblaban y sudaban, estaba sin duda nerviosa, segura que estaba en su oficina en la universidad, pero que pasaría si él se negaba a hablar con ella, pero después de todo Seiya tenía derecho a saber que estaban esperando un hijo, la sola idea de decírselo la hacía sonreír, pero de todas formas el temor de lo que fuera a decir o como lo fuera a tomar estaba presente, volvió a tocar un poco más fuerte por si es que no hubiera escuchando antes.

Seiya se puso de pie un tanto fastidiado, últimamente gritar lo ponía de pésimo humos y tener que decir tres veces adelante y no ser escuchado también lo fastidio abriendo la puerta de manera rápido pensando que el molesto joven de las copias, pero al abrir la puerta jamás pensó verla a ella.

La sonrisa que tenía en ese momento se desvaneció– Lo siento, no quise interrumpir... ¿estás muy ocupado?, quiero hablar contigo.

-No… –Negó no ser interrumpido haciéndose a un lado para que pasara– es solo que pensé que eras alguien más, pasa.

-Gracias... –Entro aún más nerviosa de lo que estaba– de verdad no me gustaría ser inoportuna... pero realmente necesito platicar contigo... sé que habíamos quedado de alejarnos por el bien de los dos pero...

-No eres inoportuna y a juzgar por tu insistencia parece ser importante… ¿Gustas un té, café, agua? –Pregunto mientras tomaba su asiento tras su escritorio mientras cerraba algunas de las carpetas–

-No, así estoy bien gracias... –se sentó y respiro profundamente– sé que las cosas no han sido fáciles desde que volvimos, en realidad no lo fueron desde que nos conocimos, y aunque dije que ya no te amaba y que solo quería jugar contigo... tu sabes en el fondo de tu corazón que no es así... que una despedida entre nosotros no es posible... ¿cierto? –pregunto dudosa y nerviosa viéndolo fijamente–

Seiya cerro de golpe la última carpeta subiendo su mirada para fijarla en la suya, quería sonreírle, decir que tenía razón pero no podía, no ahora no más– Te equivocas, al menos no le veo de la misma forma Serena, tal vez esa siempre fue la cuestión, siempre vimos las formas del lado opuesto de la ventana.

Aquella actitud dijo mucho más que sus palabras– Quizá, pero al final los dos terminábamos cediendo, yo creía en los cuentos de hadas y tenía miedo de enamorarme y tú eras un escéptico del amor y recuerdo cuando dijiste que juntos aprenderíamos a creer en él, y lo hicimos, me enamore profundamente de ti y aun lo sigo estando.

-Serena, no sé a qué viene esto ahora, creí que habíamos quedado en dejar nuestra relación en el pasado… –se recargo pesadamente en el respaldo– de que sirve ahora decir que yo era un don juan que pensé que jamás me enamoraría de ti pero que te ganaste mi corazón con tu primera palabra sincera… para mí todo fue tan fácil y fluido desde el inicio pese a mi padre, pese a Rei para mí todo era irrelevante si tú estabas conmigo, pero eso ya no importa ahora yo me equivoque y tu tomaste tus decisiones y yo decidí aceptarlas, no crees que ahora tu podrías hacer lo mismo… Serena no quiero lastimarte y yo ya he salido bastante lastimado estos últimos años al igual que tú, nada ahora podrá cambiar nuestro pasado ni cambiar esto. –Aseguro volviendo a incorporarse–

-Lo sé, sé que me equivoque, que no debía haberme ido, que mi lugar era contigo, ambos nos necesitábamos en ese momento y ahora si pudiera trataría de recuperar los años perdidos, volver a aquella noche en que nuestro sueño se terminó... –dijo un poco apresurada– los dos sufrimos pero aun sentimos lo mismo, el mismo amor... –se puso de pie acercándose a él– la misma sensación de bienestar si estamos juntos, la misma pasión, todo eso fue lo que hizo que nuevamente trataras de enamorarme aunque yo la estaba, perdidamente enamorada de Seiya Kou... tanto como tú lo estás y sé que lo que te voy a decir nos dará una nueva oportunidad... –sonrió ligeramente– había pensado en mil maneras para decírtelo pero ninguna me parecía la correcta... sabes que te amo.

-¡No Serena! No lo ves, que lo que ahogo nuestro amor no fue el pasado, para mí todo en él fue hermoso aun con el sufrimiento porque eso me hizo darme cuenta cuanto te amaba que aún podría volver a nacer y amarte de nuevo, buscarte en la galaxia que fuera y te encontraría para amarte –se puso de pie quedando frente a ella tomándola por los brazos– Fue tu orgullo, tu anhelo de herirme, de verme como una basura a la que podías reciclar y volver a tirar y jamás… jamás pensé que "Mi Serena" fuera capaz de eso pero lo hiciste y lo estás haciendo de nuevo ¿y mañana qué? ¡¿Te arrepentirás y me traerás la invitación a tu boda y yo tendré que seguir amándote cada maldito día de mi vida?! Convirtiendo mi vida un infierno. –Negó muy seguro de no ser aquello lo que deseaba– pensé que estos cinco años fueron el infierno, pero lo cierto es que no se compara con lo que he sufrido desde que regresaste, haciendo hasta lo imposible porque me perdonaras y ahora por fin lo entiendo, lo veo como debe ser tienes que ser feliz con Yaten ayudarlo a formar la familia perfecta que ambos deseaban y lo parecen, la perfecta pareja de revista… dime ¿yo no tengo derecho a ser feliz también? Y creo que tuvieron que pasar cinco años para conocer a la persona indicada para olvidar el pasado. –La soltó aun mirándola fijamente–

Aquella mirada no era la misma que en días pasados le dedicaba el amor que sentía ahora estaba el dolor y quizá también el coraje que sentía por todo lo que había pasado, eso le provoco un miedo terrible– Claro que debes ser feliz... y quiero ser yo la que lo haga a tu lado, quiero curar cada herida que ambos nos hicimos... sé que me equivoque pero no quiero cometer el mismo error... sé que juntos podremos olvidar el pasado... porque habrá algo muy bello en el futuro. –Aseguro tratando de que su pensamiento evitara la sola idea de que Seiya estuviera iniciando una relación con alguien de quien en ese momento no quería pensar su nombre–

-Es que ya no puedo confiar en ti Serena, no lo vez eres tan volátil ahora, no hay nada en ti de aquella joven decidida sin miedo a enamorarse, entregada… sé que tuve gran culpa pero ahora veo que fue error de los dos yo por pretender protegerte y tú por irte sin darme tiempo para explicarte… –camino de un lado a otro intentando no verla– creo que todo pasa por algo, yo quise que tu vieras en mi un amor incondicional pero también lo que descubrí es tu falta de interés y compromiso por mí y para ser sincero siento que es tu orgullo o celos hacia Michiru o mi oportunidad de olvidarte la que habla por ti… –suspiro pesadamente– en cuanto me sientas seguro de nuevo me dejaras por él… lo siento no voy a arriesgarme a romper mis esperanzas de nuevo, no en este momento, no hoy Serena.

Bajo la mirada con lágrimas en los ojos, sin saber que decir para convencerlo de que aun tenían una oportunidad– ¿Tus... esperanzas? –le costaba hablar no quería llorar, no quería pronunciar ese nombre, no quería confirmar sus sospechas– no, sé que me equivoque, pero... no puede ser que te rindas así de fácil... no cuando yo te necesito más que nunca.

-¡¿Tan fácil?! ¡Crees que me rendí a la primera o a la segunda, incluso a tu tercer desprecio? Crees que no he luchado lo suficiente Serena, desde hace cinco años me jure que jamás huiría de los problemas –fijo su mirada profundamente en ella aunque prefirió no hacerlo al ver en ella el dolor y la tristeza que le estaba causando, pero no podía arrepentirse, no ahora que ya había llegado tan lejos– y no lo he hecho por eso estoy aquí diciéndote que quiero ser feliz… Michiru está esmerándose mucho por hacerlo, me ha comprendido y apoyado desde la primera vez que conversamos, no puedo adivinar que pasara en el futuro pero creo que ella se merece una oportunidad… yo me la merezco… a veces me siento tan reflejado en ella –desvió su mirada al decir esto último–

-Como te sentías conmigo... –murmuro tratando de sonreír pero era más el dolor que estaba sintiendo– te comprende del mismo modo en que yo lo hacía, te apoya como alguna vez lo hice, sabe de la existencia de otra mujer y te acepta, es buena y dulce, gentil y madura... es todo lo que alguna vez fui para ti... la mujer perfecta en tu vida... –bajo la mirada cerrando con fuerza los ojos– sí, tienes razón tengo celos de ella, quisiera odiarla con todo mi ser pero no puedo... porque después de todo tuvo un impacto en mi vida... –no sabía que más decir, era todo lo que pensaba pero aun había mucho más que sentía en su corazón y aquella noticia de la cual no estaba segura de decir– ¿quieres... darle una oportunidad, sin siquiera saber porque es que ahora te necesito? –Pregunto tratando de seguir siendo fuerte ante su posible respuesta–

-Serena… –Murmuro su nombre tratando de decirle que de nada servia si no era para decirle que sería capaz de huir dejando todo y a todos solo por él, pero el sonido de su celular lo saco de aquel pensamiento, agradeciendo pues habría echado todo a perder con aquellas palabras, saco su teléfono girando sutilmente para darle la espalda y contestar aquella llamada pues se trataba de la chica en cuestión– Bueno.

Esperaba con todo el corazón una sola palabra que la hiciera confesarle el motivo de su visita pero aquella llamada había interrumpido todo, la oficina estaba en completo silencio y pudo reconocer la sutil voz que salía del celular, fue entonces que se dio cuenta que Michiru ahora era más importante que la triste princesa que volvía a confesar sus errores y tristezas, estuvo tentada a salir corriendo pero entonces no confirmaría en su actitud lo que él acababa de decirle, solo espero hasta que terminara la llamada.

-De acuerdo, espérame ahí y enseguida voy, no tardare… no, no te preocupes no es ninguna molestia y lo sabes –corto la llamada, tal vez aquello era una señal de que las cosas con Serena debían quedarse como estaban al menos por el momento– Lo siento Serena, era algo importante, es algo importante –rectifico sin querer mirarla, se sentía un completo miserable siendo tan frio con ella– Es una emergencia y tengo que irme.

Mordió sutilmente su labio tratando de contener las lágrimas pero una corrió su mejilla la misma que de inmediato se limpió– Eso creo que responde mi pregunta... –dijo sin siquiera mirarlo– tienes razón de aquella jovencita fuerte y valiente no queda nada... –subió la mirada por fin atreviéndose a verlo– espero Seiya Kou mi galante caballero que seas feliz con tu nueva princesa... –sonrió como el llanto se lo permitía– esta vez prometo no volver a cruzarme en tu camino jamás. Si en algún momento llegaras a verme por favor volteante y no permitas que yo te vea, esta vez... quería arreglarlo todo, pero ya es demasiado tarde... te libero de tu compromiso de cuidarme y protegerme, de formar una linda familia, te libero de mi presencia para siempre... solo, nos veremos lo necesario hasta que sea el momento de volver a partir... hasta nunca Seiya. –lentamente dio la vuelta y comenzó a caminar cada vez más rápido hasta que pudo llegar a una esquina antes de salir del edificio y se escondió en uno de los salones que encontró abiertos cerrando la puerta no pudiendo evitar más el llanto mientras sus manos las llevaba a su vientre–

Seiya quiso detenerla, de verdad su corazón se lo pedía a gritos, pero sabía que ambos debían madurar aquel amor, él estaba seguro de todo lo que dentro sentía, pero quería ver si ella podía sobre llevar lo que él vivió cuando estuvieron lejos, así que su cerebro detuvo su cuerpo solo observando y sintiéndose afligido de oírla y verla partir de esa manera.

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Había tratado de que tras ese maquillaje no se notara lo hinchado de sus ojos de tanto llorar, tomaba su segunda taza de té mientras esperaba a la joven que la acompañaría a resolver los pendientes que tenía de la boda, si después de todo continuaría con esa idea, Yaten era su mejor apoyo y ya no era momento para volver a dudar en casarse con él, ese día tendría la prueba del vestido que usaría y siendo sincera con ella misma no tenía a nadie más a quien pedírselo, observo su reloj seguramente no tardaba en llegar.

Para Michiru aquella llamada de Serena había sido bastante inesperada, jamás pensó que después de que parecía que ella no le era de su completo agrado ahora se encontraba pidiéndole que la acompañara a algo tan especial para una mujer y más aún ella aceptando. Pero había algo en Serena que la inquietaba y que deseaba convencerse de ese hecho. Bajo de aquel hermoso auto prestado debido al incidente con una llanta ponchada que había tenido hacia algunas horas en el cual Seiya tan caballeroso y amable como siempre le había auxiliado, más aun se había ofrecido a prestarle el suyo pues sabia de su ajetreada agenda diaria, en fin para ella él significaba tanto que se sintió complacida.

-Hola Serena, ¿tienes tiempo esperándome? siento llegar tarde –apenas bajo del auto la llamo mientras cerraba el auto y caminaba hacia ella–

Trato de sonreír sinceramente pero aquel auto se le hizo tan familiar que tuvo ocultar su molestia en esa sonrisa– Tranquila, me adelante un poco... espero no haberte interrumpido en algo importante, quizá alguna cita. –Desvió la mirada hacia su taza tomándola para beber lo último de su contenido–

-No… no te preocupes… –sonrió algo ruborizada– solo el ajetreo del tráfico, la última consulta y una llanta averiada… –se encogió de hombros– pero ya sabes en todo mal día siempre hay un ángel salvador –sonrió mirando sutilmente las llaves del auto antes de guardarlas en su bolso–

-Si supongo... –dijo algo incomoda pues a pesar de todo le dolía– disculpa que te haya llamado casi como última opción, pero como comprenderás después de tantos años lejos pues no tengo muchas amigas que puedan acompañarme... y no quise estar sola... espero que no te moleste.

-No te preocupes no me incomoda –sonrió demostrándole su sinceridad– fue algo inesperado pero me da gusto que pensaras en mi… pero no creo que necesites mucha ayuda, apuesto que cualquier vestido lucirá muy lindo en ti.

-Gracias... te invitare a comer, ¿quieres?, la verdad es que casi no salgo y me hacía falta un poco de aire fresco... –se sentía un poco extraña en esa situación, misma que ella había provocado pero tenía que confirmar que haría lo correcto– o bueno si tienes prisa vamos de una vez.

-Por mí no hay problema, a decir verdad ahora que lo recuerdo no he comido nada desde el desayuno… ¿Tenias pensado algún lugar en específico? Hay un restaurante de comida Italiana cerca de aquí –la animo–

-De acuerdo... me parece bien, hace años que no pruebo la comida italiana... –dijo sacando un poco de dinero dejándolo sobre la mesa poniéndose de pie, se sorprendió que en ese momento vio a Michiru quizá mucho más atractiva de lo que la había visto las últimas veces o quizá era su sentimiento de inferioridad la que lo hacía parecer así– vamos...

-¿Vamos en mi auto? –Sonrió con burla de sí misma– ¿quiero decir conmigo? ¿O vienes en auto?

-¿No podríamos simplemente caminar? –pregunto pues lo que menos quería era subir al auto que sabía no le pertenecía a Michiru–

-Oh claro, perfecta idea… –esos tacones no eran la mejor ayuda para caminar, pero después de todo no se cansaría más de lo que lo hacía en el hospital yendo de un lado a otro de piso a piso– Y dime Serena ¿cómo te has sentido? Tal vez ahora que ya sabes la razón de tus malestares te permite consentirte un poco más.

Sonrió olvidando por un momento el motivo de su tristeza, pues pensar en su hijo la tranquilizaba un poco– Aun no puedo asimilar la idea de que estoy embarazada, no se es extraño por muchos años pensé que jamás lo estaría que ahora me parece algo casi imposible... quisiera gritarlo al mundo entero pero sé que aún no debo.

-Tal vez deberías, el periodo del embarazo es demasiado corto a mi parecer y el padre forma parte importante también en el desarrollo emocional del bebé… Bueno tal vez estés esperando para después de la boda ¿verdad? Yaten estará más que feliz de iniciar un matrimonio con una familia completa… –aquellos temas la llenaban tanto de ilusión, tal vez porque se estaba comenzando a enamorar–

-Bueno Yaten ya lo sabe... –dijo sin nada de emoción pues en su mente la idea de una familia completa con Yaten aún no lo tenía contemplado– no podría ocultárselo. –Dijo observando el camino por el que iban–

-Bueno… pero para una mujer que el padre lo sepa es casi como si todo mundo lo supiera… supongo que debes sentirte sumamente apoyada por él, además siempre hablas de él como si hablaras de un gran amigo. –Y no mentía, solo que a veces sentía que Serena no parecía brillar como cuando vivió las bodas de sus amigas o sus momentos de felicidad conyugal–

-Es que Yaten es realmente eso, mi mejor amigo, siempre me apoya, esta cuando más lo necesito –dijo con sinceridad pues para ella Yaten era eso y más– quisiera hacer muchísimo por él como lo hace conmigo... creo que jamás podría terminar de agradecerle todo lo que ha hecho por mí.

-Pues creo profundamente que eres muy afortunada… Me he dado cuenta que eres una mujer muy entregada y comprensiva Serena, estoy segura que ustedes dos tendrán una hermosa familia, considero que hoy en día es muy difícil encontrar una relación tan completa… así que cuando se encuentra el hombre indicado debemos poner nuestro mayor esmero… –cerro los ojos un instante disfrutando el sutil aire en su rostro, añorando poder llegar a estar como ella muy pronto–

Volteo ligeramente viéndola de reojo– Tú... ¿has encontrado al hombre indicado? –pregunto volteándose pues lo que menos quería era ver en su rostro la sonrisa de felicidad si es que así fuera–

-Estaba un poco escéptica, pero cada día me convenzo de que tal vez sea así… sabes tenía dudas porque sabia y sé que su corazón perteneció a otra mujer, pero… –se encogió de hombres como si ese hecho ya no fuera relevante para ella–

- ¿Ahora ella no significa nada para él? –Pregunto cerrando ligeramente los ojos al imaginar algún tipo de conversación entre Seiya y ella una donde le declaraba el inicio de su amor– ¿crees que eso es posible?

-Creo en el futuro… la verdad jamás le he preguntado algo como ¿Aun la amas? ¿Podrás olvidarla? ¿Podrás amarme como alguna vez la amaste a ella? –Negó de inmediato– Eso no va conmigo, tal vez soy demasiado egocéntrica, sé que existió y eso es lo único que debo saber, lo sabré en su mirada –sonrió– en sus detalles, su manera de hablarme o tocarme… –un sutil sonrojo se apodero de ella– se lo mucho que él se esmera cada día de su vida… ha llegado hasta donde está solo, peleando contra lo que una vez creyó importante para él como su padre, su esposa y su amante… y yo no puedo más que confiar ciegamente en que jamás dejara de luchar… es como un enorme árbol, cada día haciéndose más fuerte… –Suspiro, despertando de sus fantasías– lo siento no quise aburrirte –volteo a verla–

Fingió una sutil sonrisa– No para nada, me parece lindo lo que dices... pero aun así, el fantasma de aquella mujer seguirá en su relación, porque aunque no las menciones aun podrá estar en sus pensamientos... yo... no sé si podría soportarlo.

-Todo depende de la actitud… –sonrió meditando un "quizá"– ¿pero que ganaría con torturarme? ¿Eso hará que la olvide más rápido? Claro que no solo la traerá de nueva cuenta a su presente… ¿No es mejor hacerle ver un mañana? Que sienta en mí una barda que resguardara y dejara crecer las raíces de ese hermoso árbol… Después de todo si él está conmigo y no con ella es porque en mi ve algo más fuerte y relevante a futuro y eso para mí es suficiente.

Le dolía pensar que ahora ella la débil de los dos la que no serviría como un apoyo para él– Y... ¿no te interesa saber qué fue lo que paso? ¿Por qué siendo un buen hombre no está con esa mujer? –Volteo fingiendo que veía un aparador para así cuidadosamente limpiar su mejilla–

-Mmm… no lo sé, creo que lo sabré cuando sea el momento… aunque realmente creo que la culpa no fue solo de él –sonrió– por Dios yo jamás dejaría ir a un hombre como Seiya Kou, no es un Don Juan… –Volteo a ver a Serena recordando sus acusaciones en aquella cena– tal vez en su juventud ¿pero qué adolecente no disfrutamos esa etapa? Y mucho menos homosexual –rió sutilmente, pensando en ilógico el último hecho– así que… –medito un poco– creo que fue ella quien ya no lo amaba y simplemente lo dejo ir.

-¿Sabes?, yo... estoy en una situación similar con Yaten... solo que... –Sonrió sutilmente– soy yo la que ha perdido su corazón, mi corazón le pertenece a otro hombre y Yaten lo sabe, y lo cierto es que... yo aún amo a ese hombre... y creo que jamás lo dejare de amar... no importa cuánto tiempo pase si lo vuelvo a ver o no... Jamás lo olvidare.

-Vaya es realmente lamentable… –Se detuvo un poco en parte mirando un aparador y también decepcionada por sus palabras–

Sonrió con tristeza– Debo parecerte lamentable... una mujer que es capaz de casarse con un hombre al que realmente no ama, pero Yaten lo sabe, lo conozco y sé que no me reprochara nada en un futuro, al contrario como siempre estará sonriéndome y apoyando cada decisión que tome... espero que no pienses mal de mí, después de todo apenas soy una desconocida...

Michiru negó– Jamás ha sido mi intención juzgarte, lo siento, solo pensé en voz alta… tú debes tener tus motivos y son adecuados y respetables para ti y Yaten y es lo único que importa… solo que Seiya un caso completamente diferente… por eso es que me anima más cada día.

-Oh... ¿Seiya Kou? –dijo fingiendo sorpresa– ¿y porque es un caso diferente?

Afirmo en señal de un si– Porque Seiya Kou es un hombre de convicciones firmes y proyectos a futuro… de verdad Serena te respeto lo veo muy claro, si dices que aún lo amas, que jamás lo olvidaras no importa el tiempo o circunstancia es porque tu no deseas hacerlo… no quieres olvidarlo y sacarlo de tu vida –no entendía como ¿podía ser tan masoquista con si misma? Viviendo una vida a medias, atada al pasado– Mientras Seiya pelea cada día y lo que más desea es olvidar, superar y ser por siempre feliz y realizar sus sueños.

-Si, tienes razón, soy demasiado masoquista pero también soy tan egoísta que no quiero que él me olvide jamás, quiero que se dé cuenta de que aunque cometimos errores, solo nosotros podremos completar la felicidad del otro, no quiero olvidarlo esa es la verdad –dijo molesta y triste a la vez– mi vida, mi felicidad y mis sueños solo le pertenecen a él... –negó sutilmente con la cabeza– si soy masoquista... debo parecerte tan patética que me conforme con vivir así.

-Pero tu… ¿ya tomaste una decisión por los dos no es así Serena? –Volteo a verla, pues sus palabras eran complemente contradictorias a sus acciones–

-Cometimos demasiados errores los dos, nos hemos lastimado mucho, hubo un tiempo en que creí que no me había amado como yo a él... –Sonrió con algo de ironía– pero me amo y los dos sufrimos tanto... que ahora parece imposible que podamos curarnos las heridas y justo cuando pensé que podría tener una posibilidad de arreglar las cosas y continuar se fue esa ilusión por la borda... tal parece que para nosotros no hay futuro... así que sí, yo tome la decisión por los dos sobre todo ahora que sé que ya no me ama... que quizá a comenzado a querer a alguien más, alguien que quizá si lo merece.

Michiru quiso responder pero algo le dijo que no lo hiciera– Yo… –sonrió– lo siento me sentí un poco extraña… –¿Por qué se había sentido como enlazando aquellas historias tal vez porque en Serena podía ver el otro lado de la moneda, tal vez no afectándole su deseo de estar con Seiya pero si una sensación extraña y triste por ella– Serena espero que algún día puedas amar a dos hombres a la vez y que eso te haga ser feliz con Yaten y el hijo que tendrán…

-Lo siento, no quise que te sintieras incomoda, solo que, bueno creo que es fácil hablar contigo... –sonrió algo irónica pues era extraño que hubiera contado todo eso, quizá en su afán de hacerle ver indirectamente que ella era la mujer por la cual Seiya había sufrido tanto pero a la que seguía amando o al menos eso quería seguir pensando– eres una excelente mujer Michiru, no dudo en que Seiya será feliz contigo.

-Gracias… también lo espero… –sonrió entusiasmada–

Serena prefirió ya no seguir hablando del tema, la conversación en la comida fue más de cosas triviales como la formación académica de cada una, comparando en cierta forma las carreras que cada una había escogido, Michiru prácticamente era la que más hablaba sobre anécdotas que le ocurrían cada día de labor, de forma casi indescriptible Serena sintió como en verdad aquella mujer era gentil aun con ella que era prácticamente una desconocida, no tenía motivos para odiarla a pesar de ser ella quien se estaba quedando con el amor de su vida, en cierta forma se sentía extraña pero ya había tomado una decisión, esa platica le había ayudado mucho a aclarar las cosas en su mente, sin darse cuenta la comida termino ahora lo único que faltaba era la prueba de su vestido, algo que realmente no le daba ilusión, con X pretexto le dijo que se adelantaría a casa con tal de no subir al auto y esperar a que ella llegara cosa que le desconcertó pero que igual aceptaba su decisión, así Serena se adelantó a casa con mil pensamientos en la cabeza.

Michiru llego tan pronto como le fue posible, ya no quería hacerla esperar más de lo que había hecho horas antes. Al llegar no tardo demasiado en llegar el diseñador que confeccionaba el vestido de Serena, para Michiru todo aquello era hermoso, ver cada detalle del vestido, la sutil y angelical figura de Serena, sus ojos radiantes debido al embaraza, aunque aún un poco triste de ahora saber la verdadera razón de aquel matrimonio, sirviéndole a si misma a jurarse que ella jamás se casaría con Seiya si él presentaba el semblante frio y distante que Serena tenia consigo, ese mismo semblante que en varias ocasiones presenciaba en Seiya, pero para ella él era más decidido a olvidar o al menos el sentimiento que lo embargaba por él así la hacía sentir.

-Vaya, es realmente hermoso… –permanecía sentada a la orilla de su asiento para no perder detalle y perspectiva del hermoso vestido–

-¿Te parece? –Sonrió ligeramente pues en realidad ese vestido tendría otra finalidad– siento que me queda un poco apretado.

-Tal vez un poco atrevido para tu personalidad pero… –un chillido emocionado no pudo contenerse– Es hermoso y te queda perfecto… Yaten se quedara con la boca abierta –animó a no desistir de ningún detalle de él–

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-¿Qué estás haciendo Seiya? –se cuestionó mientras podía mirar a lo lejos ya la casa a la que se dirigía a través de la ventanilla del taxi– Lo siento, lo siento pero la amo y sé que es algo importante lo que iba a decirme… –se justificó a sí mismo– ¿Y si es que no va a casarse con Yaten? Que de verdad son firmes sus palabras… sé que me amas Serena, de eso no me cabe duda pero necesito más, lo necesito todo de ti, cada amanecer y cada atardecer, sin miedos, sin escondernos, sin culpas ni pasados, solo un futuro… –bajo del auto tras pagar la cuota caminando lentamente a la puerta principal– Solo necesito saber si lo dejaras todo por mi… no importa esa falsa familia de drama, solo tú y yo… –la puerta se abrió, una mujer desconocida se hizo a un lado haciéndole pasar tras haber preguntado por ella– Porque te amo Serena, más que a nada, más que a nadie.

-Oh la señorita Serena esta con algunas personas, pero pase por favor… –la mujer lo hizo pasar un tanto impaciente de verla, en cualquier otro momento hubiera preferido marcharse y regresar después, pero sabía que si lo hacía, no regresaría pues la razón regresaría a él. Sin embargo una vez estando dentro pudo percibir aquellas voces, una que reconoció de inmediato, era la voz de Serena un tanto apagada y sombría y la otra una más animada y alegre, fue más aquella voz la que lo sorprendió un poco incitándolo a dirigirse sigilosamente hacia donde provenían las voces–

-¿Te parece demasiado atrevido? –pregunto Serena a Michiru girándose un poco para que ella pudiera verlo de frente, la verdad sabía que ese no era su estilo pero después de todo quien lo dudaría después de haber actuado como hasta hace poco– yo creo que... –pero se calló al ver a alguien justo en la entrada pero prefiero continuar– luciera perfecto. –Dijo bajando la mirada–

-Claro que lucirá perfecto… –estuvo a punto de pararse para ver aquel hermoso encaje de cerca cuando su teléfono sonó, girando a buscarlo entre su bolso– Hay lo siento Serena… creo que será mejor apagarlo… –sugirió pues no le gustaba ser interrumpida pero a la vez era una adicta a su trabajo–

Seiya por sus parte al escucharlas no pudo evitar contemplarla, se veía hermosa, más hermosa que nunca y no era para él… todo volvió a su mente ¿Cómo pudo creer que Serena hablaba en serio?

-Una vez más caíste Seiya… –pensó con tristeza, decepción y burla de sí mismo– Solo eres y seguirás siendo lo que ella quiere que sea, su burla, su caballero dispuesto a luchar sin victoria segura… –la recorrió una vez más de pies a cabeza, acercándose un paso más pero ver a Michiru ahí también lo desconcertó ¿Qué hacia ella ahí?–

- No tranquila, está bien, puedes contestar, quizá es algo importante... –dijo algo nerviosa pero ocultándolo en una sonrisa– contesta... por favor...

-Lo siento, tal vez tarde unos minutos… –al ver quien la llamaba–

-Señorita Serena la busca en él recibidor… –dijo la joven mujer a futura señora de la casa–

-Perfecto, así no me sentiré tan culpable… –dicho esto Michiru se alejó de la sala para poder contestar su llamada sin interrumpir o ser imprudente–

Seiya al ver alejarse a Michiru no supo si agradecer o lamentarse, solo opto por fijar su mirada ahora fría y desafiante a Serena antes de girarse con una tranquilidad aparente, para así salir de aquel lugar-

Sonrió en afirmación tanto para la joven empleada como para Michiru, observo hasta que se alejó, fue entonces que reacciono al ver que se iría– Espera... –con cuidado camino hacia él tomándolo del brazo– ¿que... que haces aquí?

Seiya al sentir aquella cálida mano sobre él, fue como fuego quemándole las entrañas, sin el mayor tacto alejo su brazo de su agarre– ¿Qué hago aquí? Es lo que yo quisiera saber… –dijo con desdén y mofa de sí mismo– Lamento haber interrumpido este momento tan especial para ti… debo irme… –en ninguna de sus palabras pudo siquiera mirarle, el alma le ardía, el corazón le sangraba a cada palabra–

-¿Por qué?, después de lo que hemos hablado... –lo observo con tristeza– ahora vienes, si tan solo me dejaras hablar... explicarte.

-¡Y que hay que explicar!... –Volteo a verla fijamente reprochándole en murmullos pues lo último que quería era que Michiru llegara a escucharlos o alguien que pudiera comprometer a Serena en algún problema– Que vas a casarte ¿no? está claro… –Haciendo referencia al vestido que llevaba puesto– Tu ya tienes tu vida perfectamente planeada Serena, hace cinco años que dejaste de necesitarme.

-Sabes en el fondo de tu corazón que yo jamás deje de necesitarte, lo sabes, pero ahora siento que te ciega los celos que tienes por Yaten que nada de lo que te diga te hará cambiar de opinión... ni siquiera me dejas explicarte las cosas... hablar incluso sin necesidad de palabras... –dijo con tristeza pero a la vez con dulzura tomando su rostro entre sus manos observando fijamente esos ojos que quería descifrar en ese momento, algo que había podido hacer en el pasado, descubrir sus necesidades sin que él se las dijera–

-¿Celos? No Serena esto va más allá de los celos, hace mucho que deje de pensar que los celos eran lo que nos separaba… Ya no puedo confiar en las intuiciones, miradas, porque mi corazón últimamente no es el más confiables ¿sabes?. Los hechos son los que importan… dime tu hubieras seguido creyendo en mí en el pasado si… ah es absurdo siquiera hablar contigo, me siento como un estúpido aquí parado… –tomo entre sus manos las muñecas de Serena para hacer que lo soltara– Debo irme, no quiero que Michiru me vea de esta forma… –cayendo encuentra también de ese hecho– ¿Y que hace ella aquí? ¿Desde cuándo es tu amiga?

-¿Amiga?, no, la mujer que hará que me olvides... –dijo con tristeza bajando la mirada– yo... solo quería saber si en verdad estaba haciendo lo correcto dejando mi... –guardo silencio un instante para luego volver a mirarlo– "estado" emocional de lado... dime una sola palabra que me haga dudarlo y yo…

-¡¿Qué?! ¿La estas usando solo como una investigación para ver si te estoy mintiendo o lo que en realidad siento? –Cuestiono Molesto– Ella no tiene nada que ver entre nosotros Serena, lo que estamos viviendo es solo consecuencias de nuestros actos… No quiero que la inmiscuyas en esto o que pueda salir lastimada de alguna forma… –Y aquello era verdad, aun él mantenía su distancia con ella pues sabía que no podía ofrecerle una relación como tal o su corazón– Esto es absurdo… simplemente ya no te reconozco Serena… ¿Qué seguirá, la harás tu dama de honor y me pedirás que te entregue en el altar?

-Sé que ya no me reconoces como antes, pero te voy a demostrar que en mi aún existe algo de aquella joven capaz de sacrificarse, de aceptar que en tu vida siempre habrá una mujer que no me permitirá ser feliz a tu lado... ser capaz de sacrificar lo más maravilloso que en algún momento pudimos compartir... solo te pido que el día de la boda acompañes a tu mejor amigo y seas testigo de su felicidad... –dijo con seriedad, estaba molesta consigo misma, tenía razón por un momento pensó en utilizar a Michiru pero la verdad es que se sentía sola, mas sola que nunca–

Seiya sonrió con evidente molestia– No la culpes a ella por estar separados… yo ya deje de culpar a Yaten de nuestra separación, porque sé que esto se originó por tus deseos, ahora sé que si tú le dijeras a Yaten que este compromiso se cancela porque "aún me amas" –dijo con sarcasmo– el accedería… pero eres tu quien sigue unida a él y esto me lo comprueba… Asumamos nuestras responsabilidades Serena… –fue en ese momento que pudo escuchar el sonido de unos tacones acercarse lentamente– Sera mejor que me vaya, fue algo tonto a lo que vine.

-Mi deseo es que estés presente el día de la boda... –dijo volviendo a ocupar el tono frío que usaba con Seiya cuando Michiru estaba presente– por el bien de Yaten... el hecho de que no me soportes no quiere decir que te mantengas alejado de tu mejor amigo –fingir una o dos veces más ya no era problema, además después de todo era verdad, quería que ese día Seiya estuviera junto a su mejor amigo, Michiru estaba demasiado cerca como para pretender que ya estaba sola–

Seiya solo desvió la mirada de la de ella, girando pero la voz de Michiru llamándolo lo hizo detenerse.

-Seiya… ¿qué haces aquí?... –cuestiono entre asombrada y Feliz de verlo–

Volteo de nuevo, fijando su mirada en Michiru sonriéndole sutilmente– Yo, vine a buscar a Yaten pero no está así que volveré después –volteo a ver sutilmente a Serena–

-Sí, es que Yaten salió con Mia, querían un día de padre e hija... –dijo con una sonrisa a Michiru evitando ver a Seiya– supongo que años de estar separados les hacía falta.

-Seguro los días le han de parecer cortos para recuperar el tiempo perdido –opino Michiru–

-Serena me comentaba que te pidió ayuda… –le sonrió a Michiru– ¿Ya han terminado? Podríamos regresar juntos a casa –la verdad es que Seiya no quería que ellas siguieran juntas, era demasiado confuso para todos–

-Es verdad tengo tu auto, lo siento… –sonrió disculpándose Michiru– Pero aún no… –volteo a ver a Serena para pedirle una opinión–

Aquella frase era demasiado para ella "regresar juntos a casa" le dolía– Está bien, no te preocupes, solo necesitaba tu opinión en esto, todo lo demás lo resolveré yo sola... –fingió una sonrisa a Michiru– de verdad te agradezco lo que hiciste por mí, por tu ayuda y por escucharme, quizá si te hubiera conocido en otro momento podríamos haber llegado a ser muy buenas amigas... –dijo sinceramente y sin pensarlo mucho la abrazo– espero que seas muy feliz con el hombre que estará a tu lado... –no es que lo hubiera planeado pero en verdad sentía que ese era el mejor momento para desearle una felicidad a ambos– gracias por todo Michiru.

Michiru sonrió un poco confusa de sus palabras– Creí que estamos comenzando a ser buenas amigas… –Serena era una mujer muy extraña y compleja a su parecer, pero era dulce y agradable también– Gracias por esas palabras y por esto, fue una experiencia… diferente… –sonrió viendo a Seiya evitar todo contacto visual entre ellas, más bien pareciendo ¿molesto? Así que correspondió el abrazo de Serena y se colocó después junto a Seiya que sin dudarlo tomo su mano–

-Adiós Serena –solo finalizo Seiya, aun un tanto molesto, pues sentía que Serena estaba siendo demasiado obvia con Michiru–

-Hasta luego Serena… –se despidió con una amplia sonrisa–

-Hasta luego... –Sonrió ligeramente a Michiru, justo cuando se dieron la vuelta para salir de la casa la mirada de ella se dirigió a sus manos unidas sintiendo como un vacío comenzaba a formarse en su pecho, la ausencia de su corazón que se iba con el único hombre que sabía amaría por el resto de su vida, no podía ocultar el dolor que sentía ya no más por lo que al entrar a su habitación lloro con la firme convicción de que sería la última vez que lloraría por Seiya y que su vida ahora sería completa y absolutamente para su bebé–

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-En que piensas… –cuestiono Seiya a Michiru pues parecía muy callada de camino a casa y sin duda esa no era su personalidad–

-Nada, solo recordaba lo de esta tarde… –miraba a través del espejo retrovisor con un aire de nostalgia–

-¿Con Serena? –cuestiono tal vez algo dudoso de que habrían podido conversar–

-Si… –respondió sin mucho afán–

-Ah… ya veo –expreso molesto–

-No te agrada ¿verdad? –No entendía por qué, era obvio entre los dos, pero muy extraño–

-No le agrado y no sé cuánto pueda agradarme alguien a quien no le agrado… –se justificó con eso– Supongo que soy una mala influencia para su futuro marido. –Dijo con burla–

-No seas tan duro con ella, Serena es muy sensible… –volteo a verlo–

-¿Por qué lo dices? –eso sin duda era cierto pero que había visto o escuchado Michiru de ella–

-Es solo que esta tarde pude ver en ella mucho temor y mucho sufrimiento… y es lamentable para alguien que está a punto de casarse y ser… –pero calló, era una doctora profesional y recordó las palabras de Serena de aun no gritarlo al mundo– una cabeza de familia.

-Supongo que Yaten se encargara de hacerla feliz y sentirse plena con él… –Era lo más tonto que pudo pensar, pero era verdad–

-Yo realmente dudo que ella algún día sea feliz… está enamorada y obsesionada de un antiguo amor, de ese tipo de obsesión que te mata lentamente.

Seiya se tensó al escucharla– Pues debería aprovechar lo que tiene, Yaten es un buen hombre.

-Lo siento, es tu amigo y no debería decirte esto… –Por un momento olvido que aquí quien interesaba a Seiya era Yaten–

-No es nada que no sepa ya… –pero agrego para evitar suspicacias– él lo sabe y así la quiere.

-Pero es triste casarte con alguien solo por soledad o por consuelo… yo jamás lo haría.

-¿De verdad jamás lo harías? –Volteo a verla, pues Michiru sabía que él aun sentía algo por un amor pasado–

Michiru negó en un movimiento de cabeza– Por mucho que me guste esa persona incluso si llegara a amarla, jamás me interpondría al grado en que Serena esta, quiero que esa persona tenga la convicción de amarme algún día.

Seiya le sonrió sutil pero dulcemente sin decir más por el momento.

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Las cosas para ella no podían salir peor de lo que ya estaban, después de tomar un baño y arreglarse un poco decidió que la mejor manera para recibir a Yaten y Mia era con una linda y hogareña cena, se dispuso a preparar todo para cuando ellos llegaran todo estuviera listo, quizá estando en la cena junto con ellos se sentiría menos sola, tantas cosas habían pasado en tan solo un par de días que no creía que fuera a resistir hasta el día de la boda pero tendría que hacerlo por el bien de todos, después ya vería como continuar con su nueva vida, acababa de colocar el ultimo plato cuando escucho como Mia entraba con una sonrisa lo mismo que Yaten.

-Bienvenidos. –Dijo Serena con una sonrisa sincera a la pequeña y a Yaten–

-Hola… –solo se limitó a responder Mia al ver a Serena, sonriéndole tenuemente–

-¿Cómo les fue? –pregunto acercándose a Mia para darle un beso en la frente– ¿se divirtieron?

-No sabía que el parque de diversiones fuera tan cansado... –dijo con un profundo suspiro Yaten mientras dejaba los peluches que había ganado Mia en los juegos– o más bien creo que es mi pequeña la que hizo que me cansara... –sonrió juguetón a su hija–

Mia dejo que Serena la saludara con aquel gesto cariñoso pero no dándole mucha importancia– Papá gano muchos muñecos… –sonrió presumiendo sus hermosos muñecos– dejare este en mi cama… –mostró un hermoso conejo de largas orejas– Y los demás los llevare a casa…

-Uy esta hermoso... –dijo Serena sonriendo a la niña– ¿y qué nombre le vas a poner?

Mientras Yaten se acercó a observar la mesa que está muy bien servida– Que bien que ya está la cena, Mia ya tenía hambre.

-Mmm… –murmuro pensativa– Ogro… –sonrió, pero cuando escucho a su padre volteo a verlo quedándose pensativa unos segundos, como si le hubiera dicho algo malo– No tengo hambre, quiero subir a mi cuarto… –esquivo las miradas de su padre y Serena solo abrazando aquel conejo–

-Mmm tienes que comer un poco, hoy solo te di golosinas, ¿si por favor mi pequeño colibrí? –se acercó a ella cargándola–

Serena había notado el cambio en la niña desde la mañana estando presente Yaten ella se mantenía alejada y fría, no como cuando se habían quedado juntas dormidas viendo películas y comiendo galletas, sin decirles nada se acercó hasta el lugar que siempre ocupaba en el comedor y se sentó a esperar cual fuera la respuesta de la niña.

Mia solo se quejó con un ligero sonido– Pero casi no tengo hambre –trato de convencer a su padre–

-Solo un poco, ¿sí? –Hizo un gesto de súplica el mismo que la niña había hecho cuando quería que le comprara un helado después de haber terminado otro–

Mia solo sonrió evitando reír al ver la cara de su padre– ¿Si termino pronto con mi cena puedo subir a mi recamara?

-Si... –Dijo llevando a Mia en brazos hasta el lugar enfrente de Serena a un lado de él– pero tienes que comer bien, ¿de acuerdo?

La pequeña solo movió lentamente su cabeza en señal de un sí.

Sonrió en cuanto dio su aprobación– Te hice el platillo que tanto te gusta Yaten... –dijo mientras serbia un poco para él– y para la hermosa Mia un poco de Arroz... –tomo el plato que ya estaba servido y decorado de una manera que simulaba una mariposa perfecto para la pequeña– ¿te gusta? –pregunto a la niña mientras Yaten comenzaba a comer–

Mia solo lo miro fijamente, pues en realidad el arroz nunca había sido su plato favorito, su madre tenía que prometerle muchas cosas para que terminara comiéndolo y con ella ni todos los juguetes del mundo bastarían. Fijo su vista sin saber que hacer o decir, no quería pensar que tendría que terminar comiéndolo.

-Mmm… esta delicioso… –aseguro Yaten, esperando la reacción de Mia, pero por el contrario parecía atormentada por el platillo frente a ella– ¿Qué pasa Hija?

-Mia solo paso saliva pesadamente.

- ¿Ah no te gusta? –Pregunto observando la cara de la niña– ¿te preparare algo diferente quieres Mia?

Mia no quería verse malcriada pero comer arroz frito, la superaba– Es que… –volteo a ver a su padre–

-¿Qué te parece algo de cereal o leche con galletas? –sugirió para que no se fuera a la cama sin cenar, además quería que los tres pasaran más tiempo juntos–

-Ah ya, aún hay galletas te las traeré... –dicho eso se puso de pie y se alejó hacia la cocina esta ahí pudo pensar en el suplicio que sería para la pequeña tener esas cenas "familiares" y que en realidad ella estaba lejos de ser una buena mamá–

Por su parte Yaten espero a estar a solas con Mia– ¿Sabes que hace su mejor esfuerzo verdad? –Acaricio suavemente su cabello– ella no sabía que no te gustaba el arroz.

Mía puso cara de regañada y solo miro aquel plato– Lo siento…

-Aquí están mira, aun quedaron... –dijo dejando el vaso con leche a un lado mientras quitaba el plato de arroz y dejaba en su lugar el que contenía unas cuantas galletas–

-Gracias… –dijo en voz tenue antes de tomar una galleta–

Yaten la observo por un momento, odiaba verla tan distante, el paso que habían dado en esas semanas y que parecía más relevante en tardes como ese parecía desvanecerse en situaciones como esas.

-Gracias… –le dijo con movimientos de labios a Serena, ella era muy paciente con Mia–

Sonrió a Yaten acariciando suavemente el cabello de Mia para luego retirarse a su lugar– ¿Están ricas? –Pregunto un tanto dudosa a la niña–

Mia solo respondió con un pequeño "Si". Yaten quiso dejar un poco el hecho del desinterés en la cena de Mia.

-¿Y cómo la pasaste sin nosotros? Quiero confiar en que tomaste las vitaminas que te recomendaron –mientras disfrutaba de aquella cena–

- Si claro que las tome... –dijo evadiendo su mirada al observar su cena– fue un día... interesante... –suspiro ligeramente pues desde la mañana las lágrimas que había derramado en la oficina de Seiya y las que acababa de derramar en su habitación la había dejado cansada–

Algo no andaba bien lo intuyo por su mirada y tono de voz, solo que había llegado tan animado con Mia, que no lo había notado hasta ese momento, lo que hizo que el ambiente fuera una más extraño entre los tres– ¡¿Interesante?! Mmm… supongo que eso abarca muchas cosas… –pero sabía que no era momento para hablar de esos temas, no frente a Mia, solo estiro su mano tomando la suya para hacerle ver que aún estaba ahí para apoyarla–

Al sentir su mano subió la mirada sonriéndole en señal de agradecimiento– ¿Y a ustedes, como les fue?, veo que se divirtieron...

Mia subió su mirada, por un segundo estallaría de emoción recordando aquella tarde llena de alegría, juegos, adrenalina y el cariño de su papá solo para ella, pero su mirada se fijó en aquellas manos unidas y volvió a fijar su mirada en sus galletas– Si… –para después beber de una sola vez en vaso entero de leche–

Serena al ver el gesto de la niña quito la mano que sujetaba la de Yaten, quizá estaba demasiado sensible pero no soporto que ella se mostrara tan fría siendo que en realidad las dos se llevaban bien– Discúlpenme... –dijo poniéndose de pie yendo de nueva cuenta a la cocina donde ninguno de los dos vería el llanto en sus ojos por no sentirse capaz de cuidar a Mia como lo merecía–

-¿No le vas a dar su obsequio? –Pregunto refiriéndose al pequeño anillo de plástico que la niña guardaba en su vestido–

Mia volteo a ver a su padre, a decir verdad cuando lo gano, pensó que era perfecto para ella pues era una pequeña flor con un brillante rosado en medio– No creo que le agrade… –o era más bien que no quería dárselo en ese momento–

-Estoy seguro que le agradara, pero creo que es mejor que se lo des cuando te sientas lista para hacerlo... –dijo tranquilamente con una sonrisa– quizá cuando te vaya a dar el beso de las buenas noches.

Mia metió la mano a su bolsillo presionando el anillo sutilmente– ¿Papá puedo subir a mi cuarto ahora?

-Si... no olvides lavarte los dientes, puedes ver la televisión un momento... –dijo poniéndose de pie para ayudarla con la silla– en un ratito voy... ¿sí?

Mia afirmo en un movimiento de alivio de por fin poder estar sola en su recamara– Papá… –lo miro con la cara más dulce y angelical que podría darle– Gracias llevarme al parque de diversiones, me divertí mucho.

-Yo también me divertí mucho con mi pequeño colibrí, anda ve a jugar... –dijo con una sonrisa besando su frente– no olvides los dientes.

Mia obedeció saliendo casi corriendo hacia su recamara.

-Ah ya termino... –dijo Serena llevando más galletas pues de alguna manera tendría que justificarse delante de ellos– esto es muy difícil para ella... –murmuro cuando volvió a sentarse en su lugar– no le gusta vernos juntos.

-Tal vez… –Yaten suspiro, así que no era solo su percepción– Solo es cuestión de tiempo… aún es muy pronto, además ella te quiere mucho.

-Lo sé... pero me quiere como su amiga no como la novia de su padre... –sonrió ligeramente– como Flor me quiere como Serena me rechaza... creo que debería acostumbrarme.

-Ella no puede rechazarte, solo necesita tiempo, apenas ayer paso todo y debe ser difícil para ella, pero poco a poco lo entenderá, estoy seguro… –la animo sonriéndole, aunque para él también era difícil ver cuánto ería a la pequeña– Tal vez si la involucramos un poco más en la cuestión de la boda y la fiesta lo asimile más pronto.

-¿De verdad crees eso? –suspiro jugando un poco con la comida del plato– la reacción va más allá de una simple negación al hecho de que sus padres no están juntos... ella quería formar una familia con su papá y su mamá, y de pronto se ve envuelta en nuestra caótica vida... si para un adulto es difícil asimilar la realidad para una pequeña que aún debe creer en cuentos de hadas lo es aún más... no quiero que sufra.

Yaten lo entendía, pero Serena tenía razón, era complejo explicarle a una pequeña que su sueño era solo eso, un sueño– Jamás pensé que la paternidad fuera tan compleja… sé cómo amar a mi hija, protegerla y creo que hasta corregirla en caso de ser necesario, pero no sé cómo evitarle algún sufrimiento… pero no quiero darme por vencido, por favor Serena, tenle un poco de paciencia, ella terminara aceptándolo y cuando él bebe nazca ella estará muy feliz de no estar sola.

Cerró los ojos respirando profundamente– Yaten... sobre el bebé... –tomo un poco de agua antes continuar– no creo que sea prudente hablar sobre él delante de Mia, en realidad... no creo que sea bueno hablarlo delante de nadie... –volteo a verlo con una mirada suplicante– específicamente delante de Seiya... él jamás debe saber que estoy esperando un hijo suyo.

-¡¿Qué… Por qué?! Serena esto no es justo, ni para él ni para ti… –respondió entre asombrado y tal vez molesto–

-¿Porque no es justo?, él está planeando una vida donde... –Respiro dándose el valor de pronunciarlo en voz alta quizá para entender que quería olvidarla– yo no tengo cabida... te juro Yaten que yo iba dispuesta a decirle sobre nuestro bebé, pero él ya no quiere saber nada mas de mi... –se encogió de hombros con tristeza– y si no quiere nada conmigo no pienso atarlo a mí al decirle sobre el embarazo.

-Estas actuando igual que Mina… –no tenía cabida el por qué pensaba en decidir por Seiya– ¿Vas a negarle a tu hijo el derecho de que su padre lo ame y lo cuide solo por la relación entre ustedes? ¿De verdad crees que Seiya no se haría responsable de su hijo? Serena no puedes hacer eso… –no sabía cómo hacerle entender el lado de vista de un padre– Quieres verlo cinco, diez, veinte años después como Mia conmigo, soy un extraño para ella, solo me conoce por lo que su madre le hablaba de mí y por la edad que ella tiene, el anhelo de un padre… pero no debes elegir por él o por tu hijo.

-No entiendes que solo nos haremos más daño... está claro que jamás podremos tener un final feliz juntos, Michiru es una buena mujer, estoy segura que ella le dará la familia que tanto desea... –se puso de pie delante de él– mírame Yaten no soy ni la mitad de lo que era cuando se enamoró de mí, él mismo no me reconoce y la verdad yo tampoco, si él puede ser feliz lo dejare libre sin compromisos ni ataduras, no quiero que vea a mi hijo solo como un lazo que lo unirá de por vida a mí... sobre todo cuando ahora me desprecia.

-Lo amas lo se mejor que nadie… Serena, sé que su amor es algo complejo ahora, no te estoy diciendo que lo ates a ti a la fuerza, para serte sincero dudo mucho que él pueda dejarte de amar algún día, solo está tratando de cegarse ahora, hacerse a la idea de que te perdió por que la boda es un evidente hecho para él, pero no porque su relación como pareja no funciona vas a privarlo del derecho de ser padre… –se puso de pie quedando detrás de ella– Sabes que no puedo decirte que estás haciendo lo correcto, porque yo hubiera dado lo que fuera por que alguien le hubiera dicho esto a Mina hace cinco años… y más aún pese al amor que le tengo aun eso no priva mi derecho y libertad como padre de Mía… Por favor Serena no hagas algo que solo los dañara a los tres el resto de sus vidas.

-No puedo... –murmuro con tristeza– por el hecho de que él ve en mí solo a una mujer despechada, rencorosa que solo juega con él, no me creería si le digo que estoy esperando un hijo suyo... creerá que solo lo hago para separarlo de Michiru... además, ella cree que este bebé es tuyo... seguro ya lo sabe... ¿no es mejor que crea que es tu hijo si es que se llegara a enterar?, se lo que estas sufriendo por paternidad que te negó Mina, pero son dos cosas totalmente diferentes, yo iba a buscarlo para decirle sobre el bebé y él simplemente no me quiso escuchar, ¿qué podía hacer?, obligarlo a que me escuchara, no Yaten.

-Sabes que yo jamás te dejare sola, que amare a ese bebé y te apoyare en todo… pero de eso no se trata Serena y para serte sincero creo que tienes razón por que esto es completamente diferente al hecho de que Mina callara, no sabes la rabia que me dio al darme cuenta que me perdí cinco años de la vida de mi hija, la personificación de mi amor por ella, mi deseo de la familia que siempre soñé y a veces trato de entender sus excusas, el hecho de que calló por no saber si en verdad yo era el padre, que eligiera por "mi bien" pero dentro de ella siempre quiso que fuera yo el padre y la prueba esta que no me lo negó, ella pudo haberme convencido de que era de Malaquite y el gustoso hubiera accedido a quedarse con mi familia, pero ella no lo permitió y tu quieres ocultárselo a Seiya no cinco años de su vida… ¡¿si no jamás decírselo?! Que harás si un día lo descubre… ¿Estarás lista para afrontar sus reproches? ¿Crees que él y tu hijo tiene derecho a sufrir por esto? –no quería ser frio con ella, pero se sentía demasiado identificado que le era imposible decirle un "si te apoyo"–

Volteo a verlo con determinación– Seiya no tiene por qué saberlo... él único que sabe la verdad eres tu... –sonrió ligeramente– posiblemente Mina crea que es de Seiya pero quedara en una suposición y Seiya, él en realidad creo que nunca me creyó que jamás hubo otro hombre para mí que él, así que no creo que sea difícil ocultare la verdad... Yaten hace unas horas estuvo aquí, yo solo necesitaba que me dijera que amaba y que me dejaría hablar entonces yo le diría con una sonrisa "estoy embarazada" pero no, solo creyó que era un error venir a buscarme... ¿y si piensa que es un error el bebé?, no, no quiero eso, sé que quisieras hacerme entender en este momento todos tus sentimientos, pero la verdad es que creo entender a Mina ahora un poco más, te lo ocultó por tu bien, lo mismo estoy haciendo yo.

Yaten negó sin dudarlo, para él no había ningún bien en una mentira– Pero será SU decisión… su responsabilidad no exclusivamente tuya… –suspiro pesadamente– Sabes que estaré contigo, jamás le diré a Seiya sobre su paternidad porque no me corresponde, te apoyo en cierto punto pero sabes que no lo creo correcto –negó nuevamente– jamás lo hare.

-Lo se... –Tomo sus manos entre las suyas– y te agradezco que lo hagas, pero quiero que me prometas que JAMAS se lo dirás, por favor.

Aquellas palabras costaban tanto salir de sus labios, pero como lo había dicho era algo que no le correspondía– Sabes que no lo hare… –coloco su mano sobre su cabeza acariciándola ligeramente– aun así tendré fe en que lo reconsideraras… Ahora voy a ver a Mía, ya es tarde para que siga viendo tele –pero la verdad es que aquello le puso a pensar muchas cosas sobre su vida como padre–

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Todo aquello lo había puesto a pensar en sí de verdad era lo mejor para Seiya, que Serena le ocultara la existencia de ese bebé, pero también trataba de comprender las razones que le había dado, solo que ahora al saber que Mina le había ocultado la existencia de Mía desde que supo que estaba embarazada y eso le dolía, el pensar que había perdido momento importantes en la vida de su hija, pero también era extraño como aun sin estar junto a ella la pequeña lo quisiera solo por lo poco que Mina le contaba de él, y Serena ni siquiera tenía pensado hacer eso con su hijo, sino ocultarle incluso quien era en verdad su padre, quería ser neutral al momento de ayudar a su amiga, pero lo que estaba viviendo hacia que se inclinara por Seiya y la verdad, cuando entro a la habitación vio a la niña jugando y simplemente ya no se podía imaginar la vida sin ella, se sentó en la cama observando cómo jugaba en la suave alfombra de tonos pasteles con todos los peluches que había conseguido para ella ese día.

-¿Te diviertes? –Pregunto acariciando su cabello–

La pequeña volteo ligeramente sobresaltada porque no había escuchado a su padre entrar, pero al sentir aquella caricia, solo sonrió– Si… muchísimo –Aseguro abrazando aquellos peluches que eran un símbolo de su sueño hecho realidad–

-Me da gusto... –se sentó junto a ella observándola fijamente– ¿Mia, me quieres?

La pequeña lo miro fijamente por un segundo antes de hincarse para quedar frente a frente, subió sus pequeñas manos y con ellas tomo el rostro de su padre– Yo te quiero mucho papi –y una cálida sonrisa ilumino el rostro de la pequeña–

Escucharla y ese gesto hizo que la abrazara con fuerza– ¿Por qué Mia, por qué me quieres?, no soy un buen padre.

-¿No lo eres? –Se separó sutilmente de él para verlo. Mia era muy pequeña para saber diferenciar algo así, para ella él era su padre y eso le bastaba para quererlo, más aun cuando él siempre se la pasaba consintiéndola aun con sus arrebatos y berrinches– ¿Por qué? Tu siempre eres bueno conmigo… eres como siempre te imagine.

-Pero me has extrañado aun sin conocerme, te quiero mucho hija, que aun no entiendo cómo es posible llegar a amar a una persona de la que no tenías la menor idea de su existencia, pero ahora mi pequeño colibrí no quiero alejarme de ti nunca. –Dijo sonriéndole quizá con nostalgia de los años pasados que no estuvo presente en su vida–

-Nunca te voy a dejar papi, siempre te voy a querer y mucho más cada día… –se sentó ahora abrazándose de su pecho– como en mis sueños y los cuentos de mamá… –suspiro profundamente– eres como ella siempre dijo que serias.

- ¿Ah sí? –prefirió acurrucarla entre sus bravos para sentir que la protegería, para demostrarle que hablaba en serio con no dejarla nunca– ¿y qué es lo que te había contado tu mamá?

-Mmmm… –Murmuro pensativa recordando y dejándose acurrucar por sus brazos– cada noche me contaba un cuento diferente y antes de dormir siempre me decía que tú eras igual… a veces eran como un cuento de hadas… otros eran de misteriosos ogros huraños y divertidos –rió un poco recordando esos– donde una joven campesina solo lo hacía enfadar, pero la mayoría eran de un guerrero que siempre cuidaba y su pequeña, él era aluaz… digo audaz, muy dulce y consentidor, luchaba contra todos para protegerla… y creo que hasta se parecían a ti –dijo refiriéndose a lo físico–

Sonrió ligeramente– ¿Igual a un ogro? –dijo haciendo muecas que él pensó podrían reflejar mejor la idea de un ogro–

Mia rió al verlo hacer aquellos gestos– Además mamá siempre me contaba que tú eras el único en hacerla enfadar y me dijo que quizá algún día también lo harías conmigo pero que eso solo conseguiría que te quisiera más… papá, eso es lo que mamá siempre dice "¿El efecto Black?" –cuestiono confundida y como memorizado ante la constancia de aquella frase– Mamá dice que lo tengo y nunca le entendía, pensaba que estaba un poco loquita… –rió– pero ahora lo entiendo…

-Uh mi pequeña es muy inteligente... y dime... ¿para ti que es el efecto Black? –Pregunto curioso observándola con una dulce sonrisa, era tan hermoso escuchar a su pequeña hablando de él con esa dulzura y amor que ahora sabía le pertenecería solo a él–

-Mmm… por ejemplo ayer… –Su sonrisa se desvaneció– estaba muy enojada contigo, no quería que me encontraras nunca, por eso me subí al árbol aunque me diera mucho miedo, no quería verte, solo quería que mamá me encontrara por eso fui a ese lugar… –Murmuro– pero fuiste tú y… –suspiro, una pequeña lagrima se formó en sus ojos y enseguida ella la limpio– cuando te vi, supe que mamá tenía razón, porque siempre me vas a cuidar y sabrás como quererme, y aunque yo no quería al final me convenciste y yo… –Lo abrazo más fuertemente– no quiero que vuelvas a irte… no quiero no tener un papá, quiero que seas tú mi papá.

La abrazo con más fuerza besando su cabello– Nunca mi hermoso colibrí me alejare de ti... siempre serás mi todo, perdóname por no estar junto a ti todos estos años pero ahora no me perderé cada día de tu vida... gracias Mía por ser mi hija, por quererme tanto y sobre todo por aceptarme como tu papá por sobre todas las cosas... te amo tanto... –Dijo sujetándola con fuerza pero con dulzura, ese sentimiento es algo de impotencia por no poder regresar los años a aquel momento en que decidió respetar la decisión de Mina de alejarse y no hacerlo, si hubiera sido preciso obligarla a estar a su lado pues sabía que en ese entonces el amor de ellos no tenía tantas fracturas como lo tenía en ese momento pero aun así aun después de todo desearía estar junto a ella y formar la familia que tanto había soñado con ella– mi lindo amor.

La pequeña cerró sus ojos disfrutando de aquella calidez que tanto le gustaba, disfrutando el olor a la colonia de su padre que era tan fresco y cálido a la vez– Papá… ¿te puedo preguntar algo? –la pequeña se sonrojo sutilmente–

-Claro que si amor... –dijo separándose de ella un poco sonriendo aún más conmovido por ver esas mejillas sonrojadas– tu puedes preguntarme todo lo que quieras.

-Es que… Mamá –a decir verdad le daba un poco de pena, tal vez era algo de grandes que ella no entendería, pero aquello siempre llamo su curiosidad y su madre jamás supo saciar ese ¿Por qué?– siempre dijo que mi nombre Kincha significaba colibrí… y me conto que es porque tú la llamabas así, así que yo sería esa parte de ella… –Pero en realidad era algo que no entendía muy bien– pero que jamás le dijiste porque, así que pensé que el día que te conociera seria lo primero que te preguntaría, pero me daba un poco de pena… –Sonrió sonrojada–

Sonrió con algo de melancolía al recordar el día que le dijo por primera vez "Colibrí" a Mina– Bueno supongo que sabes cómo son esas pequeñas aves... vuelan demasiado rápido, son difíciles de atrapar... aman su libertad y así mi pequeña nena era tu mamá, fue difícil para mí hacer que se enamorara pero siempre respete su libertad, su vida –suspiro acariciando su cabello– y ahí creo que fue mi error el no hacerle entender que estaba mejor conmigo que en libertad... bueno eso creo que son cosas de grandes... –sonrió besando su frente– creo que tú serás igual a ella, libre y bella, solo recuerda que siempre será bueno regresar a un hogar cálido.

-¿Por eso tu regresaste? ¿Querías ver a mamá de nuevo? –Cuestiono curiosa, era niña y era una pequeña mujercita y aquello la hacía más curiosa aun–

Aquella platica comenzaba a ser complicada para él por lo que se puso de pie acostando a la pequeña– Tenía la sensación de que tenía que regresar y buscar algo que me pertenecía... –cuando por fin termino de arroparla acaricio dulcemente su nariz– mi pequeña Kincha... mi Mia... –se acercó a besar su frente– ya es tarde... creo que es hora de que duermas.

La pequeña sonrió afirmando sin siquiera notar las evasiones del tema por parte de su padre, para ella el hecho de tenerlo era suficiente– Buenas noche papi… –Bostezo– ah papá… –Recordó sentándose de jalón– Puedo pasar el fin de semana en casa con mamá… es que la extraño mucho –pidió con ojitos de cachorro–

Lo dudó un momento, no quería separarse de ella, pero no podía dejar de pensar lo que había sucedido el día anterior y creyó que era lo mejor– De acuerdo... solo... promete que volverás con una sonrisa.

Sonrió emocionada– Si… –para después volver dentro de las sabanas acurrucándose ella sola mientras cerraba los ojos–

-Hasta mañana mi dulce niña... –dijo con dulzura, cerrando la puerta suavemente, sonrió pues jamás se imaginó como un padre que desea dulces sueños a su hija–

-"Místico ogro de corazón dulce y mirada de cristal…" –Aquellas palabras de los cuentos de su madre de pronto vino a su mente con una dulce sonrisa mientras caía profundamente dormida –

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Ahora si chicas por fin la actualización :D Muchas gracias por la espera y el apoyo, como verán las cosas no están saliendo como Yaten las esperaba, la pequeña Mia está fuera de sí y es que la pobre se siente entre la espada y la pared y con justa razón lo cual la lleva a muchas contrariedades, por una parte querer estar con su mami, por otra no querer dejar a su padre y ahora esta trágica noticia para ella, pero el amor de Serena por ella le hará más fácil y a la vez confusos sus sentimientos. Mina sufriendo y Malaquite de nuevo metiendo su cuchara, si bien tiene sus buenas intenciones nada bueno sale para Mina y Yaten cuando esto pasa. En cuanto a Serena.. uf… demasiadas emociones, de nuevo parece que esta pareja no ve la luz al final del túnel y es que cuando Seiya estaba por arrepentirse y ceder ante ella la encuentra del modo que lo hizo y esto vuelve a desanimarlo, esperemos que el embarazo traiga situaciones positivas y que Serena y Seiya dejen de lado sus temores y hagan lo correcto para que no cometan los mismos errores que Mina y Yaten. Bueno chicas pues me despido y nos vemos el siguiente cap :D muchas gracias por cada uno de sus reviews leemos y tomamos en cuenta cada uno de ellos y estamos felices porque ya superamos los 300 reviews gracias las queremos :D

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