Los personajes no me pertenecen, más la trama es mía mía y cualquier intento de plagio/copia está prohibida. La traducción, difusión y/o adaptación están prohibidas sin un previo consentimiento por mi parte.


TRES: MUDANZA


"Bella, abre" repitió por ¿décima vez? Desde que había llegado a casa desde la Universidad y le habían contado sobre lo que había pasado, había estado llamando y llamando a mi puerta. Esperando que le abriera y todo fuera como si nada hubiera pasado. Nah, imposible.

Aún costaba procesar la información. Yo sería en unos meses, con suerte un año, una Cullen y todo por un estúpido acuerdo entre amigos que no quieren perder sus capitales. Pero más que eso, era saber que Edward Cullen me había amado desde tal vez , toda su vida.

¿Acaso esperaba que yo lo amara igual? Yo no sabía de su existencia hasta hace unas semanas.

Mudanza. Quise gritar, llorar, patalear e incluso pegarle a alguien. Tendría que dejar mi hogar, a mis hermanos, a mis amigos; solo porqué el me quería conocer mejor. Conocernos mejor. Yo no quería conocer nada de él. Nada. Ya sabía lo suficiente de él, era el ser más egoísta de esta Tierra y no merecía mi amor, ni mi respeto.

"Bella, si no abres echaré la puerta abajo" rugió Jasper desde el otro lado de la puerta. Si, claro. Apenas podía abrir una botella de salsa de tomate y quería derrumbar mí…

Abrí mis ojos en sorpresa ¿De dónde Jasper había sacado fuerza?

"¡Emmett! Te dije que no lo hicieras" se escuchó como alguien con voz irritablemente conocida, gritaba. Me quedé sentada en el centro de mi cama, viendo como Jasper miraba a Emmett sorprendido, y como Edward parecía querer matarlo. "¿Estás bien?" preguntó al verme con rostro impasible.

"Estaba antes que tu llegaras" contesté ácidamente, esperaba que se diera cuenta que no solo era ahora; si no toda su existencia. Desde la primera vez que dijo "Hola"

Vi como todos se miraban entre sí, no sabiendo quien daba el primer paso. Que la gente te tuviera miedo, era algo tan maravilloso.

¡Esperen! ¿Qué hacían Emmett y Edward aquí? En mi casa, a las ¡doce de la noche!

"¿Puedo saber qué hacen aquí?" pregunté aún enojada. Debía hablar con Edward, para mi desgracia.

"Bueno, papá dijo que había llegado enojada y que no habías querido bajar y bueno, nos preocupamos" Jasper dijo y yo rodé los ojos.

"Creo que nos dice a nosotros" interrumpió Edward. ¡Vaya, si es inteligente! " Alice llamó y dijo que había hablado demás, y cuando llegábamos tu hermano te amenazaba con botar la puerta … y Emmett, bueno hizo lo que está acostumbrado a hacer" ¿Es mi idea o se estaba sonrojando? "¿Podemos hablar?"

No. "Si" le dije cortante. Miré a mis hermanos y a Emmett, quien miraba babeando por Rose. "A solas" Todo se sobresaltaron y comenzaron a balbucear cosas como " si, Charlie llama. Auto, llanta. Papi, oso o algo más" Rodé los ojos e intenté reprimir una risotada. Idiotas.

Apenas se fueron, desee poder cerrar la puerta. ¡Pero Claro, Emmett la había derrivado!

"Siento lo de la puerta" comentó y yo solo pude murmurar un 'Si, como sea', se paseo un rato por mi habitación mirando cuanta foto tenía de mis padres, de mis hermanos, de Jacob. "Alice, me ha comentado que has terminado tu relación con tu novio" dijo como si estuviera hablando del tiempo. "Me alegra" siguió al ver que no le diría nada. "¿Ya sabes que llevarás hasta nuestra casa?"

Miré a mi alrededor. "Libros, mi colección de cd's , fotos, ropa" contesté rápidamente. Estábamos a punto de entrar en un tema que seguramente nos haría pelear, gritar y golpearnos. Ok, no golpearnos pero cerca.

"Lamento que te hayas enterado así" pude escuchar las disculpas en su voz. Me encogí de hombros. "Lo que dijo Alice era cierto"

Me confundí. ¿Qué era cierto?

"¿Qué cosa?" le dije no queriendo sonar curiosa.

"Todo. Las fotos, lo que he sentido, lo que siento." No le contesté, ¿Qué podría decirle? " Bella no te pido que me ames, solo que me des una oportunidad" dijo con su voz aterciopelada, con su voz Hipnotizante. No sé en qué momento se sentó en mi cama y ahora su rostro se encontraba a una pequeña distancia. Sus ojos eran tan profundos que me perdí, su piel se veía suave y tersa, sus labios; sus labios, rosados y tan apetecibles. ¡Espera ahí Isabella!

¿En qué estaba pensando? ¿En serio me había fijado en sus labios? Te estás volviendo loca.

Seguí observándolo, y de la nada se empezó a acercar a mi rostro. ¡Que hago! ¿Me besará? Tal vez sólo tengo una mancha en la cara. Oh no que vergüenza. Su nariz tocaba la mía y yo ya me estaba rindiendo. Es el enemigo, me recordé pero no podía. Su boca desprendía un olor tan hipnótico que ya me tenia entregada a él, y me pregunté si sabia igual de bien.

Fueron cinco segundos en los que divagué, cuando sentí sus labios rozando los míos. ¡Me estaba besando! Fue un roce, al principio, pero luego comenzó a besarme realmente y yo, no me pude resistir. Era como ir al cielo y por pecadora bajar al infierno, eso no tenía ni sentido.

El es enemigo – una suave vocecilla me recordó. ¡Cierto!,

Subí mis brazos a su pecho, y él lo tomo como una invitación para profundizar el beso. Concéntrate. Dejé mis manos en su pecho y conté hasta tres; uno, dos y tres.

"¡Por qué has hecho eso!" gritó desde el suelo de mi habitación. Intenté no reírme pero no pude contener las ganas.

"Eso es para que no me vuelvas a besar sin mi consentimiento" le dije entre jadeos debido al ataque de risa.

"Tú también me has besado" dijo mientras se levantaba y se sobaba el trasero.

"Si, como tu digas" dije antes de tomar una de mis maletas grande y comenzar a guardar todo. Sentí la mirada de Edward en mi nunca. "¿Por qué no me ayudas en lugar de estar mirando?" pregunté, me volteé para mirarlo y lo que vi me dejo muda.

Edward miraba una de mis fotografías de cuando era pequeña. Una en la que salía sin mis dientes de enfrente.

"Tenía cinco cuando sacaron esa foto" comenté avergonzada.

"Lo sé, tengo esta foto enmarcada en mi habitación. Fue la primera foto que encontré de ti, después de saber del trato" dijo y me impactó su confesión.

"¿Por qué?" le pregunté en un susurro. Iba a responder pero escuchamos como Lilian llamaba desde el primer piso. Suspiré.

"Otro día" dijo y se quedó en silencio ayudándome a guardar libros y cd's para que él se las llevara antes.


"¿Podrás llegar sola?" preguntó Edward por teléfono, desde la última vez que lo había visto me llamaba regularme, y se interesaba por mi día. Y aunque no deseaba aceptarlo, todas sus atenciones conmigo me estaban haciendo tomarle aprecio.

Cada día un ramo de flores con un mensaje, una llamada que a veces duraba horas. Alice me había dicho que me estaba cortejando, que esa era su forma de decirme que le gustaba y se interesaba por mí.

Bueno, si era así yo también estaba interesada por él. Pero no lo diría, aún tengo algo de orgullo.

"Ya te he dicho mil veces que sí" respondí aburrida y cansada, solo quería llegar y recostarme. Dormir. "Además, ¿Cómo sabes que si llegaré a tu casa? Hay muchas desviaciones en el camino" comenté , y escuché rechinar sus dientes. Solté una carcajada.

"Isabella, sabes que tú haces todo más complicado. ¿Es tan difícil para ti, permitir que seamos amigos? Por ahora" pidió, y sonó como si estuviera rogando.

"No lo sé. Me tengo que ir, papá me hace señas como si estuviera aterrizando un avión" dije y colgué antes de que tuviera oportunidad de decir algo más.

¿Podría permitir que Edward fuera mi amigo? Tal vez. Pero siempre existía lo oportunidad de los sentimientos se mezclaran y me confundiera. Primero muerta.

Me despedí de mis padres y manejé mi nuevo auto, un Mercedez – regalo del padre de Edward, hasta mi nuevo hogar. Apenas llegué no pude creer que sería en esa mansión donde viviríamos.

Tomé algunas de mis cosas más livianas y caminé hasta la entrada. Iba a tocar el timbre pero alguien se adelantó.

Una rubia increíble, de cuerpo escultural me miraba de pies a cabeza.

"¿Quién eres?" preguntó cortantemente.

"Bella. Y ¿tú quien eres?" pregunté de vuelta. No quería ni saber que habría estado haciendo con Edward.

"Kate"


N/A: Soy irresponsable lo sé. No me odien. No tengo mucho que decir solo, gracias por los reviews.