Hola ¿qué tal? :D

Bueno, en primer lugar, siento haber tardado tanto, pero no creo que nadie haya tenido un mes tan horrible. ): A mi abuela le dio una embolia cerebral y está en el hospital. Además, he tenido algún torneo que otro de vóley playa y no he tenido tiempo de escribir... En fin, aquí traigo el cuarto capi de esta historia. Espero que se os haga entretenido y que dejéis REVIEWS :D También quería preguntaros qué os parecería si hago una continuación de ''No promises'' aclarando la carta de Ulrich. Respondedme por review. _

Lokita: A mí también me gusta darle un toque atrevido a Ulrich, lo hace más viril GRR xD

N. Cullen7: Créeme, es algo que a todos nos hace pensar mal, pero hombre, siendo mayores las cosas cambian ^^ No te disculpes porque tus reviews sean cortos, puesto que aún así me gustan.

Dragón oscuro: Me alegro de que solucionases los problemas de tu ordenador. También agradezco tu opinión sobre mi oneshot. En lo referente en este fic, sí, va a haber AxO, pero siempre hay problemas ;)

Kazuar-731: Me alegra que me des tu sincera opinión. Yo sinceramente pienso que Aelita se merece a alguien que le haga más caso, la verdad. En cuanto a Ulrich, me pareció que le pegaba ese trabajo. (:

Hanelita: No te falta nada de razón. (: Ulrich está hecho para ser seductor :3 y Aelita debería estar con Odd ^^

Airam09: Muchas gracias por tu review, parece que nos imaginamos a los chicos prácticamente igual. xD

Yumivigo: Gracias ^^ Yo opino igual, Ulrich resulta más atractivo así, con un toque de picardía :P

Joselino97: Muchas gracias (: Tienes toda la razón, es muy difícil, pero es la forma más eficaz de que Aelita le olvide :P

Un abrazo a todos :D

En el aeropuerto de Francia, un avión con destino a Japón despegaba, elevándose más alto que las nubes, que los pájaros, dejando atrás una bonita vista de la ciudad francesa. Los chicos estaban intentando matar de algún modo el tiempo. Aelita leía un libro mientras Zach, a su lado, permanecía impasible. Jeremy y Odd conversaban sobre sus vidas y sus proyectos. Yumi dormía a pierna suelta, tal y como había prometido y Ulrich, a su lado, leía un libro mientras la observaba de reojo de vez en cuando.

Aelita levantó la vista de su libro para fijarse en un agotado Zach, que la miraba de vez en cuando. Notaba cómo ella sonreía.

-¿Qué estás leyendo?

Aelita le sonrió de nuevo, enseñándole la tapa del libro. Él se acercó para verla mejor. Sus ojos , de un color azul claro, se posaron sobre el libro de la pelirrosada.- Romero y Julieta, ¿no?- Sonrió.

-Sí- Ella le devolvió la sonrisa mientras recitaba- ¡Ojos, mirad por última vez! ¡Brazos, dad vuestro último abrazo! Y labios…- En ese momento fue interrumpida.

-…que sois puertas del aliento, ¡sellad con legítimo beso un trato perpetuo con la ávida Muerte!

Se miraron a los ojos y un leve sonrojo cubrió sus mejillas. Evadieron las miradas y cada uno volvió a sus asuntos…

Unos asientos más atrás, Ulrich había cerrado su libro y se dedicaba a observar a la japonesa, que dormía plácidamente, con la cabeza apoyada en la ventanilla del avión. Le temblaban los párpados, estaría soñando. Cuánto le hubiese gustado que estuviese soñando con él, pero tampoco debía precipitarse… En ese momento Yumi comenzó a abrir lentamente sus ojos, dejando ver como primera imagen el rostro del castaño de ojos de un color verde claro. Ella sonrió con dulzura. Cuánto le hubiese gustado que fuese así al día siguiente, y el siguiente, y el siguiente…

-Buenos días, dormilona.- Sonrió con dulzura- ¿Ha dormido bien usted?

-Sí… -Le sonrió ella- ¿Cuánto tiempo ha pasado?

-Llevas dormida desde que despegó este avión, más o menos…

-Ah… ¿Y cuánto falta para llegar?- Yumi estaba totalmente desorientada.

-¡Pues algo menos de un cuarto de hora!-Saltó la, sin duda alguna, cantosa voz de Odd desde el asiento delantero, interrumpiendo a la pareja. Ulrich solamente respondió con una mirada asesina mientras que Yumi le sonrió asustada. Las peleas de esos dos siempre la habían asustado un poco…

Un rato más tarde, el avión aterrizó en su destino: El aeropuerto de Tokio. Después de recoger su equipaje, cogieron un autobús hasta una de las zonas más apartadas de la ciudad japonesa hasta llegar a un enorme hotel de cinco estrellas. Un edificio de doce pisos adornado con un enorme jardín en su parte trasera y una piscina. En su fachada había un enorme cartel luminoso en el que ponía 幸福.

-Emm… Vale… ¿Alguien podría decirme qué demonios pone en ese cartel?

- Pone koufuku- Decía Yumi entre risas- Significa felicidad.

- Vaya… No se me ocurre por qué…- Decía Ulrich de forma irónica.

Los chicos entraron dentro. No había ninguna recepcionista en el vestíbulo ni ningún alma.

-Esto está desierto, parece un hotel fantasma…- Decía Aelita.

- Eso es porque este hotel estará a su entera disposición durante su estancia en el país- Les respondió Lodge con una sonrisa.- Ahora tomen las llaves y váyanse a sus habitaciones a descansar y a colocar su equipaje. Mañana les espero aquí para comenzar su entrenamiento.

Dicho esto, los chicos subieron a sus habitaciones. Eran muy espaciosas y estaban decoradas con un gusto realmente exquisito. Aún no se creían que esas habitaciones fuesen individuales... ¿Cómo serían las dobles?

Una vez lo colocaron todo se acostaron. Estaban agotados. Tuvieron que reconocer que Yumi tenía razón, como de costumbre cuando eran estudiantes.

A la mañana siguiente todos estaban sentados en los mullidos y lujosos sofás de la recepción del hotel. Lodge y Zach todavía no habían llegado.

-¡Agh! ¿Cuándo demonios piensan aparecer? Me estoy aburriendo a primeras horas de la mañana.- Soltó Odd

-Será que no has dormido demasiado- Rió Ulrich.

En ese momento, Zach apareció lanzando una mirada asesina a Odd, seguido de Lodge.

-Vaya, es agradable su bienvenida…- Musitó Lodge, aclarándose la garganta.- Bueno chicos, les vamos a llevar a su campo de entrenamiento. El sitio dispone de todo tipo de instalaciones. En caso de extrema emergencia serán todos trasladados allí. Suban al autobús que tienen enfrente.

Efectivamente, el mismo autobús del día anterior, que os acogió y los llevó aún más afuera de la ciudad, a un descampado totalmente natural, adornado por un hermoso lago y plagado de árboles.

-¿Y ésta es la supuesta base en la que vamos a entrenarnos?- Preguntó Yumi .

-¿Por qué no mira usted más atentamente, señorita Ishiyama?- Dijo Zach señalando justamente al lado contrario del autobús, donde se encontraba un enorme edificio ligeramente camuflado por unos grandes matorrales.

-Vale…Lo retiro… Y por favor, llámame Yumi, que soy joven aún.- Musitó Yumi un poco molesta. A lo que Ulrich rió de forma discreta. Él sabía mejor que nadie que la joven odiaba equivocarse, y aún más que la corrigiesen.

En el fondo, el joven castaño echaba de menos pasar tiempo con ella. También extrañaba sus situaciones de tensión, sus constantes sonrojos, la subida de su temperatura corporal cuando se acercaba a ella…En definitiva, su antiguo yo.

Ulrich sacudió la cabeza, confuso. Sabía que no le convenía pensar en eso.

-Síganme, no debemos perder el tiempo.- Advirtió Lodge, con su típica y patética sonrisa.

Los chicos entraron en el complejo. En su interior hacía bastante frío, pese a las altas temperaturas del día. Entraron en la parte principal.

-Bueno…Aquí tenemos la zona principal de las instalaciones. Aquí se llevan a cabo los entrenamientos y, por desgracia, hace ya tiempo fue escenario de más de una batalla… -Explicó Lodge con un tono neutral, que indicaba que no debían tocar mucho el tema.- Venid conmigo, vamos a…- En ese momento se vio interrumpido por uno de los expertos informáticos del recinto. Un hombre bajito, de unos treinta años, enjuto y flacucho, más miope que un topo.

-¡Señor Lodge, menos mal que ha venido! Tenemos serios problemas…- Esto lo dijo dirigiéndose a Yumi, con una mirada extrañada, más que temerosa. -¿Ha adelgazado usted?

-¡Esto es el colmo!- Exclamó Yumi taladrando con una de sus miradas glaciales al joven.- ¡Lodge está aquí!- Añadió señalando a su derecha.

-¡Oh, mierda! Perdóneme. Es que mi vista está peor cada día…- Dijo tomando la mano de la japonesa- Me llamo Kevin Rogers y tengo veintinueve años.- Sonrió mientras besaba su mano de forma babosa. Aunque no le durase mucho, puesto que Ulrich le miró de manera que la temperatura de su cuerpo subiese tres o cuatro grados.

-Eh…Un placer.

-¡Rogers, despierte!-Gritó Lodge, al borde de la histeria.- Dígame de una vez cuál es ese problema.

-Verá usted, mientras ustedes estaban aún en el avión, se ha llevado a cabo un sabotaje en nuestro ordenador principal. Es un virus demasiado potente como para arreglar el ordenador por el momento. No sabemos de dónde ha salido ni quién lo ha enviado. Si no fuese imposible, diría que actúa por su cuenta.

-¡No puede ser! ¡Mierda!

Los chicos se miraron y, automáticamente, pensaron en lo mismo. ¿Había vuelto?

-X.A.N.A. ...

Bueno, aquí dejo el cuarto capi. Siento si es corto, pero no estoy de humor para escribir más y no quiero haceros esperar más. Pero tengo buenas noticias: Tengo previsto comenzar el reto de los veinticinco momentos. En unos días subiré el primero.

Un abrazo a todos (: