Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamadasissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.

Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.


Capítulo 33
El destino llega a su final también


La mañana siguiente, la familia Diggory y yo nos dedicamos a tomar el desayuno en la terraza. Rose y Amos estaban discutiendo asuntos sobre el trabajo del señor Diggory, mientras Cedric y yo les acompañábamos en silencio compartiendo suaves y tímidas miradas. A veces podía sentir que me estaba mirando mientras yo comía. Otras veces simplemente lo miraba y pensaba en nuestro último momento juntos, la noche anterior en su habitación, y no podía evitar sonrojarme. Estaba tratando de esconder mi vergüenza lo mejor posible, y a veces lo conseguía sonriéndole suavemente. Cedric sólo se dedicaba a sonreírme de regreso, cerca de explotar en risitas y luego desviar la mirada para fijarla en sus padres. Después del desayuno, Rose y Amos se alistaron rápidamente y salieron de casa luego de haber besado la frente de su hijo.

Un largo silencio siguió a su partida, unos eternos segundos donde estuve simplemente de pie mirando la chimenea vacía. Cedric caminó hacia mí con una sonrisa plasmada en el rostro.

"Está soleado" dijo, "vamos a darnos un baño al lago".

"¿Un baño?" murmuré cuando finalmente pude salir de mi ensoñación.

"¿Por qué crees que te pedí que trajeras un traje de baño?" preguntó regalándome esa sonrisa ladeada tan suya.

Me quedé en silencio nuevamente. "¿Ese lago está muy lejos de aquí?"

"Si," explicó adoptando un tono de voz de cansancio extremo, "el camino va a ser largo y tortuoso. Alrededor de veinte zancadas desde la puerta de atrás de la casa".

Sonreí.

"Aterrador. Tenías razón".

Cedric sonrió nuevamente mientras otro silencio avergonzado se instalaba entre nosotros.

"Okay" aclaró su garganta, "toma tu tiempo para arreglarte. Yo esperaré por ti en el jardín".

Asentí y lo vi subir por las escaleras. Luego me fui a mi habitación y me desvestí para luego colocarme el traje de baño. No era nada fantástico, un simple traje de baño negro y café de una sola pieza.

Me envolví en una toalla y descalza bajé por las escaleras. Salí al jardín y fui golpeada por la brillante y cálida luz del sol.

Sorpresivamente Cedric no estaba en el jardín pero luego lo vi emerger del lago con su cabeza inclinada hacia atrás en el agua. Rápidamente pasó sus dedos a lo largo de su mojado cabello y dejó escapar un suspiro. Instantáneamente se quedó en silencio cuando me vio parada en el césped. Acomodó su cabello hacia atrás otra vez, pero esta vez obviamente era por nerviosismo.

Nos miramos a los ojos por otros largos segundos.

"¿Quieres que me voltee para que puedas entrar en el agua?"Preguntó tímidamente.

"No" exclamé sintiéndome ridícula de haber conseguido que él me propusiera tan tonta petición.

Lentamente desenvolví la toalla de mi cuerpo y la dejé en el suelo. Miré hacia Cedric y lo vi tratando de esconder un jadeo avergonzado.

Dejé mi bastón en el suelo y rápidamente tantee el agua con mis pies, apurándome para no cansar mis piernas si me quedaba de pie mucho tiempo. El agua estaba fresca pero agradable.

Ingresé completamente y nadé para unirme a Cedric.

"Wow, 'caminar' sin la ayuda de alguien o algo es… fantástico" sonreí mientras jugaba metiendo mis pies en la arena mojada y disfrutando del efecto del agua que me hacía sentir liviana.

"¿Supongo que ese 'alguien' soy yo?" preguntó frunciendo el ceño. Mordí mi labio y esperé silenciosamente a que continuara. "Porque tú sabes," continuó "podría sentirme sumamente ofendido si llego a saber que te has aburrido de la ayuda de 'alguien' para caminar".

Reí completamente y le guiñé un ojo mientras me hundía en el agua. Emergí varios segundos después cuando sentí dos fuertes manos detrás de mis rodillas. Sentí el tirón y pronto me encontré frente a Cedric, mi rostro a pocas pulgadas del suyo.

"¿Qué es lo que voy a hacer cuando tú ya no necesites de mi ayuda para moverte por ahí sin tu bastón?" exclamó sonriendo. Me acercó a su cuerpo y me sostuvo de la cintura. "Porque estoy seguro de que aún no he tenido suficiente de ti" murmuró mirándome profundamente a los ojos.

Mi risa se desvaneció así como nuestro pequeño juego. Pasé mis dedos a través de su cabello y luego acaricié su frente. Sus ojos ahora estaban expresando tantas emociones: amor, ternura, deseo, preocupación y temor. Probablemente porque ya no estábamos hablando sobre un bastón sino que definitivamente de la sentencia del juicio. Todavía no sabía cuál sería la sentencia del tribunal: no más magia, ¿expulsada del mundo mágico? ¿Qué es lo que íbamos a hacer si nos condenaban a vivir separados? ¿Estaría yo preparada para romper las leyes para poder ver a Cedric otra vez? Sí, definitivamente sí.

"No voy a estar separada de ti" susurré, "simplemente no puedo. No me perderás".

Cedric continuó mirándome fijamente con la expresión de fragilidad e inocencia de un niño.

"Es una promesa" le aseguré.

La mirada de Cedric se suavizó y yo le sonreí, tratando de aligerar la atmósfera. Ahuequé su mandíbula entre mis manos mientras él lentamente se acercaba a mi rostro y me besaba en los labios. Rápidamente se separó, pero luego de algunos segundos de duda sus labios se estrellaron completamente en los míos. Lo besé de regreso mientras enredaba mis piernas alrededor de su cintura, Cedric bajó sus manos por mi espalda para posarlas en mis muslos. Suavemente mordió mi labio inferior antes de comenzar a besar mi barbilla y luego a bajar por mi garganta. El nudo que había estado sintiendo desde la noche anterior emergió nuevamente y rápidamente me separé de Cedric. Él tan solo se quedó mirándome.

"Cedric, yo…" murmuré, nerviosamente empujando mis rizos tras mi oreja. "Necesitamos hablar sobre lo de anoche".

"¿Qué es lo que quieres que hablemos exactamente?" preguntó frunciendo el ceño.

Suspiré, exasperada de tener que llegar al meollo del asunto tan rápido.

"Yo…" traté de hablar sintiéndome cada vez más y más incomoda al sentir su mirada sobre mí. "No estoy lista" exploté de la manera más inapropiada. Mordí mi labio con fuerza después de haber dicho eso.

Cedric frunció el ceño y suavemente gruñó mientras me miraba.

"¿Y es por eso que has estado tan tensa toda la mañana?" preguntó sorprendido.

Estaba lista para protestar pero no lo hice, definitivamente no podría ganar el premio a la persona más paciente y relajada del día. La reacción de Cedric solo me hacía sentir más nerviosa. Odiaba el estar teniendo este tipo de conversación, no era una materia a la que estuviera acostumbrada o que disfrutara discutir abiertamente.

"Bueno, tienes dieciocho y yo soy tu novia, como dijo Ronald. Así que… tú eres un chico, y ese es el tipo de cosas que no puedes evitar que te gusten".

Cedric se encontraba dividido entre dos extraños y opuestos sentimientos: estaba molesto pero a la vez listo para estallar en carcajadas.

"¿Puedes simplemente dejar de escuchar a la gente?" exclamó. "Ronald es un imbécil, no tiene idea de lo que yo siento. Y Skeeter piensa que sabe todo sobre nada".

Rodé mi ojos.

"Por favor, Cedric" exclamó. "Puede que no esté acostumbrada a las citas, pero no soy una tonta. Sé que los hombres tienen expectativas".

Cedric se mantuvo en silencio aunque mantuvo su ceño fruncido. "No me digas que la idea nunca ha cruzado tu mente en los últimos meses" dije.

"Si lo ha hecho" respondió genuinamente. "Te deseo. Mucho. Todo mi corazón, mi cuerpo y mi ser te desea a ti, en realidad".

"No estás ayudando" suspiré exasperada.

"Pero no porque tenga dieciocho, no porque seas mi novia, ni mucho menos porque yo sea un hombre: mi padre me enseñó lo que son el respeto y la fidelidad" continuó, "así que incluso aunque sea totalmente dependiente de tu tacto y me sienta ahogado de tanto desearte, no voy a pedirte nada".

Sus palabras me dejaron sin poder responderle y completamente asombrada. Yo no sé de qué forma fue criado Cedric, tampoco sé si él es un respetuoso y maduro adolescente, o si tiene un ADN diferente a los otros hombres, pero cualquiera sea la razón, no podía encontrar nada que agregar. Él simplemente había dicho las palabras que yo estaba esperando.

"¿Estás seguro?" pregunté.

Asintió sonriendo mientras cuidadosamente soltaba su agarre de mis piernas como vía de prueba. Zambullí mis brazos en el agua y tomé con fuerza sus manos.

"Sé que será contigo" murmuré, segura de ese punto. "Sólo necesito tiempo".

"Y yo esperaré" sonrió.

El nudo en mi interior se deshizo mientras Cedric y yo sellábamos nuestro pacto con un cándido beso.


Al siguiente lunes, todos regresamos al Ministerio, incluso suponiendo que iba a ser un día ocupadísimo, considerando todas las personas que presentarían su testimonio. Harry había sido autorizado para acompañarme en esta ocasión y tenía compuesta sobre su rostro esa gran y amistosa sonrisa que se suponía era para encubrir el pánico que sentía. Rápidamente apreté su mano y luego le sonreí a Cedric antes de tomar mi asiento al lado de Dumbledore.

Los miembros del concilio ingresaron con las mismas caras llenas de preocupación y severidad del primer día. Tomaron asiento y el juicio comenzó otra vez.

Un par de horas después, los miembros se levantaron y dejaron la corte para tomar un descanso. Me mantuve sentada en mi silla por algunos minutos mientras Harry se acercaba a mí y pretendía que todo estaba yendo bien por el momento. Le sonreí cálidamente, realmente apreciando sus esfuerzos para tranquilizarme. Finalmente me levanté de mi asiento y despacio me acerqué a las puertas, aún usando mi bastón.

Salí y sorpresivamente me encontré a Cedric hablando con otro chico que estaba de espaldas a mí, vestido con la túnica de Hogwarts. Cedric miró en mi dirección y me hizo una seña para que me uniera a ellos. El segundo chico se volteó y reconocí a Aaron McCoy.

"Hola" le dije componiendo una gran y elocuente sonrisa hacia Cedric quien, avergonzado, rascaba su cuello.

"Granger" respondió McCoy con una pequeña sonrisa.

"Ha pasado mucho tiempo, ¿no?" hablé, dándome cuenta de que no lo había visto desde la mañana siguiente a la noche en que traje de regreso a Cedric.

"Sí, y lo siento mucho" explicó, tomando mis palabras como si se lo estuviera reprochando, "estaba tan ocupado con mis deberes de Premio Anual que no pude visitarte en la Enfermería".

"Está bien, no te preocupes" le corté rápidamente.

Aaron asintió aún con una expresión incómoda y luego miró velozmente a Cedric.

"Así que, ¿qué estás haciendo aquí?" pregunté sorprendida.

Ambos chicos compartieron una mirada, y luego aclararon sus gargantas.

"Estoy aquí para dar mi testimonio" dijo con calma, pero con alguna nota de ansiedad.

"Oh," fue todo lo que pude decir. "Pero…" dudé, confundida "nadie sabe de tu ayuda".

Ahora estaba susurrando, temerosa de que alguno de los miembros del concilio pudiera escucharnos.

"Sí, pero Aaron está aquí como Premio Anual" dijo Cedric.

"Estoy aquí para decirles a esos burócratas que tú eres una estudiante ejemplar, así como bruja y ciudadana, y que no eres una criminal peligrosa para el mundo de la magia" explicó Aaron con voz divertida.

"Tú sabes que eso no es totalmente cierto" respondí, un poco avergonzada mientras aludía al día en que casi hechicé a Malfoy.

Aaron consideró mis palabras, asintió y sonrió.

"Ese es nuestro secreto" susurró en tono divertido y pícaro.

Aaron y Cedric se miraron entre ellos otra vez y compartieron una expresión similar de preocupación.

"Bueno, gracias, lo aprecio de todo corazón" dije, nerviosamente pasando mis dedos a través de mi pelo.

El Hufflepuff asintió, mientras un mago trabajador del ministerio nos pedía que volviéramos a tomar nuestros asientos.

El concilio ingresó en la corte y pronto Fudge llamó a Aaron a presentar su testimonio.

Nerviosamente rasqué mi frente mientras lo veía caminar hacia el estrado. Nuestros ojos se encontraron menos de un segundo mientras su rostro se transformaba en la máscara de respeto y autoridad del Premio Anual.

"Aaron McCoy" habló Fudge "usted es el Premio Anual de Hogwarts, ¿es así?"

"Lo soy" contestó el chico con voz sorprendentemente firme y confiada.

"¿Usted sabe que está aquí para responder honestamente a todas las preguntas que los miembros de este concilio hagan y también las de Albus Dumbledore si él siente la necesidad de hacerlas?"

Aaron asintió, en silencio.

"Muy bien señor McCoy" habló el hombre de la barba negra. "¿Cómo puede usted definir el comportamiento de la señorita Hermione Granger en la escuela?"

"Ella sigue las reglas de la escuela por libro, señor" Aaron dijo en tono confidente "Ella ciertamente sabe más de ellas que yo".

Hubo un breve silencio antes de que Umbridge aclarara su garganta.

"¿Está usted seguro de eso señor McCoy?" dijo en tono reluctante "Por lo que he escuchado, la señorita Granger siempre ha estado rompiendo las reglas de la escuela y de la magia. La resurrección del señor Diggory no es una excepción sabiendo que ella ha desobedecido a su director y varias fuertes reglas por los años pasados junto a sus compañeros estudiantes Ronald Weasley y Harry Potter".

Suspiré internamente mientras rápidamente me volteaba y captaba a Harry escupiendo el nombre de Umbridge con molestia.

"¿Qué es lo que piensa sobre eso?" continuó Umbridge mirando a McCoy.

"Creo que la señorita Granger conoce lo suficiente las reglas de la escuela como para decidir cuando está bien justificado el tener que romperlas" dijo con el mismo tono confidente, obviamente no complicado por las palabras de Dolores. "Ella nunca rompió las reglas sólo por hacerlo, pero si para salvar o rescatar a sus amigos e incluso a sus compañeros. Y además, no creo que sus desobediencias previas tengan algo que ver en este caso si es que puedo recordarle".

Durante todo el tiempo que él estuvo hablando no cambió su tono de voz: se mantuvo confiado y respetuoso, prácticamente haciendo nada que pudiera haber ofendido a Umbridge (aunque estoy segura de que ella estaba hirviendo por dentro).

Umbridge bufó suavemente, y luego miró de regreso a sus pergaminos, tomando notas.

"¿Podría afirmar que el juicio a la señorita Granger es injusto?" la mujer con el cabello gris preguntó.

"Lo es".

"¿Por qué?"

"Porque ella salvó a alguien. ¿No deberíamos estar corriendo tras los discípulos de Tú-Sabes-Quien en vez de esto?"

"Así que, ¿está diciendo frente al concilio que usted apoya la ofensa de la señorita Granger?" preguntó la misma mujer con voz calmada.

"Si salvar la vida de alguien es una ofensa, entonces estoy de acuerdo en formar parte de ella".

"¿Y qué hay acerca del hecho de que usted es el Premio Anual? Se supone que usted debe ser un ejemplo de rectitud y de apego a las reglas" habló Fudge.

"Como Premio Anual, se supone que debo impartir justicia y proteger a los estudiantes de la escuela, la señorita Granger y el señor Diggory incluidos" corrigió.

Aaron ahora se encontraba mirando a cada miembro del concilio con confianza y respeto. Había escuchado que él quería ser abogado, y me di cuenta en ese momento cuantas habilidades él tenía: sabía perfectamente cómo hablar y responder y nunca mostrar alguna nota de temor o duda.

El concilio escribió algunas notas y luego le hicieron la señal para que regresar a su asiento. El asintió y volteándose alrededor me hizo una seña de confianza.

Unos cuantos días después el juicio llegó a su fin y el concilio anunció que entregarían su decisión final a la mañana siguiente. El sonido del martillo chocando con la madera me hizo saltar de mi asiento considerándolo como el giro final del sello de mi destino.

A través de la red Flu volví de regreso a Hogwarts y pasé el resto de mi día con Ginny y Harry.

Ronald aún estaba molesto y se negaba a hacer siquiera contacto visual conmigo. Dejé atrás ese asunto y elegí ignorarlo hasta que escuchara las palabras finales referentes al juicio.

Luego, pasé las últimas horas antes del toque de queda con Cedric quien había organizado una especie de primera cita oficial, en los terrenos, más exactamente en su claro secreto.

Regresar a ese lugar que nos pertenecía y con Cedric vivo era fantástico. Comimos nuestra cena y luego ambos nos recostamos en el pasto, mirando al cielo oscuro.

Cedric estaba particularmente silencioso, como si estuviera pensando sobre algo que le estaba molestando. Asumí que se trataba del juicio y me abstuve de preguntarle.

Él sostuvo mis manos y tiernamente acarició mis nudillos hasta que llegó la hora de regresar al castillo. Silenciosamente nos dirigimos hacia la sala común y me besó deseándome las buenas noches. Sentí su mirada fija en mí hasta que crucé el retrato de la Señora Gorda.


CEDRIC POV

Difícilmente pude dormir por la noche, incapaz de ignorar la realidad y el hecho de que mañana podría saber qué es lo que iba a ocurrir con Hermione. Estaba preocupado, ansioso, incluso aterrorizado ante la idea de perderla ahora que estaba de regreso. No podía ni siquiera imaginar que ellos pudieran alejarla de mí o prohibir que nos volviéramos a ver. No era solamente perder a mi novia; era perder a mi salvadora, a mi mejor amiga, y a mi cable a tierra. Siempre quedó hipnotizado cuando considero todos los lugares que solo una chica es capaz de llenar con su presencia única. Sin ella a mi lado, estoy seguro de que me perdería en aquel mundo tan familiar pero que se transformaría en un total desorden para mí si ella no estuviera allí.

Me levanté a la mañana siguiente, determinado a resolver un asunto que me había estado molestando por varios días. Me vestí rápidamente y abandoné la sala común de Hufflepuff, apurado por llegar al lugar. Pronto alcancé a la torre de los Gryffindor y me mantuve apoyado en una muralla, asegurándome de no ser visto por los estudiantes.

Observé a las gemelos y a Harry abandonar la sala común; seguidos de cerca por Ginny y mi novia (¿alguien podría imaginarse que yo fuera posesivo? Sí, definitivamente, pero probablemente no lo suficiente como para hacer lo que estoy planeando).

Esperé algunos minutos más y finalmente divisé a mi objetivo. Rápidamente miré hacia todos lados a mí alrededor para asegurarme de que estuviéramos solos y corrí hacia el estudiante.

"Hey tú, estoy seguro de que no te importará si te pido que me acompañes" dije a la vez que firmemente (aunque con gentileza) tomaba a Ronald por el brazo y lo guiaba hacia un pasillo vacío.

"¿Qué es lo que quieres de mí?" gruño soltándose con fuerza de mi agarre.

"No estoy aquí para besarte o cualquier otra cosa que se te ocurra si es lo que temes" respondí lanzándole dagas con los ojos, "yo sé que me odias pero si te sirve de consuelo tú tampoco me caes muy bien".

Me miró con dura expresión.

"Estoy aquí por Hermione" dije finalmente suspirando. "Ella te extraña incluso aunque no quiera admitirlo".

Me miró con los ojos sumamente abiertos, y luego apretó los labios.

"¡Ella te escogió a ti, maldita sea!" gritó, "No vengas y pretendas que te preocupas por mí".

"Tú no me preocupas" rugí de regreso molesto por su frase. "Pero me preocupa ella. ¡Y lo que sé es que ella necesitara a su mejor amigo cuando ese maldito juicio termine! Y sé que tú lo quieres también".

El pelirrojo miró hacia la distancia por un par de segundos y luego de regreso hacia mí.

"¿Y qué es lo que te hace pensar que es lo que yo quiero también?" murmuró.

Le disparé una seria mirada.

"Yo sé que tienes sentimientos por ella" le dije con voz fuerte mientras de primeras él trataba de protestar pero luego se mantuvo en silencio, "y realmente no me preocupo sobre ellos mientras que esos sentimientos no lleguen a lastimarla".

"¿Y entonces qué?" escupió, "¿vas a arrastrarme hasta el juicio si digo que no?"

"Realmente espero que no seas tan idiota" respondí, "si tú realmente la am… quieres, vendrás por tu propia voluntad".

Le di una última mirada desafiante y luego lo dejé solo.

Rápidamente me uní a Hermione y a los otros estudiantes que estaban esperando para usar la red Flu hacia el ministerio. Compuse mi más creíble sonrisa y rápidamente (aunque con la misma ternura de siempre) la besé suavemente en los labios.

"Oh, eso fue asqueroso" se quejó una voz.

"¡Cállate!" murmuré con una gran sonrisa mientras miraba a Scott fingir asco en su máxima expresión cubriendo sus ojos con el reverso de su mano.

Le di los buenos días a Harry, Ginny a los otros estudiantes y luego todos nos encaminamos hacia la oficina de McGonagall. Miré hacia atrás un par de veces esperando ver aparecer una familiar mata pelirroja, pero no fue así.

Cuando llegamos a la oficina y el primero de los estudiantes se metió a la chimenea acepté el hecho de que yo estaba equivocado.

"Imbécil" murmuré para mí mismo antes de que Hermione me diera una mirada de interrogación mientras yo entraba a la chimenea y comenzaba el viaje hacia el ministerio.

Pronto llegué a mi destino y esperé junto a los otros estudiantes a que llegara la profesora McGonagall. Después de unos minutos sorprendentemente largos la luz verde nos cegó.

Hermione abrió sus ojos asombrada cuando reconoció la silueta de Ronald. Él rápidamente palmeó su túnica y lentamente caminó hacia nosotros. Deslicé mi brazo fuera de la cintura de Hermione y me alejé.

Los observé manteniéndome en silencio, y luego les escuché hablar hasta que él le palmeó suavemente el hombro. Sonreí suavemente cuando la vi secar con discreción una lágrima y luego abrazarlo.


HERMIONE POV

Estaba sentada en una silla en la oficina de Dumbledore, mordiendo nerviosamente mi pulgar. El director entró en la habitación y se sentó en su enorme silla mientras me sonreía cálidamente.

"¿No se supone que debería estar en el Gran Comedor celebrando su victoria con sus compañeros?" preguntó.

Sonreí tímidamente y retorcí mis dedos con nerviosismo.

"Y lo haré, señor" respondí francamente porque tenía prisa en regresar a Cedric y a mis amigos, "pero quisiera preguntarle algo primero".

"¿Sí, señorita Granger?" dijo mientras retorcía su barba con la expresión de alguien que ha estado esperando porque ese momento ocurriera. Me sonrojé un poco cuando pensé en las palabras que diría a continuación.

"Siento como si todos… sospecharan de que Cedric y yo tenemos una conexión especial, un lazo. ¿Eso es porque traté de hacer todo para poder salvarlo?" pregunté considerando la pregunta de Umbridge durante el juicio y las elocuentes miradas entre los profesores o los padres de Cedric como la de todo el mundo que sabía acerca de nosotros.

"No señorita Granger, porque usted lo salvó" respondió Dumbledore.

Sacudí mi cabeza, incrédula. "Lo siento, pero no veo el punto".

"¿Por qué cree que la poción de resurrección es también llamada La poción del regreso del amate?" explicó con una pequeña sonrisa oculta. "Sólo sentimientos fuertes y genuinos pudieron crear la conexión mágica entre ustedes capaz de traer al señor Diggory de regreso a la vida".

Al comienzo me sonrojé pero ahora estaba segura de mi rostro estaba totalmente rojo y aclaré mi garganta.

"Pero…" comencé dudosamente, "¿por qué lo encontré? ¿Por qué era la única persona que podía verlo?"

El director se levantó de su asiento y caminó alrededor de su escritorio hacia su fénix.

"Usted sabe señorita Granger" habló con tono calmado, "a veces uno no puede encontrar las respuestas en los libros. Pero tengo mi opinión particular sobre la respuesta a esa pregunta".

"¿Y cuál es?" pregunté curiosa, confiando más en él que en cualquier libro extraño.

Se volteó y me miró directo a los ojos.

"¿Ha escuchado alguna vez sobre… almas gemelas?" dijo con voz baja y grave, "¿una conexión tan fuerte entre dos personas que nada puede realmente separarles, ni siquiera la muerte?"

"Pero yo…" balbucee, "ni siquiera lo conocía totalmente antes de todo esto".

Dumbledore sonrió como divertido por mis palabras.

"Creo que ustedes dos nos han probado que ese punto es sólo un detalle" concluyó.

"¿Y entonces, qué es lo que pasara con nosotros ahora?" Pregunté.


"¿Y luego qué?" escuché la voz de una niña.

Salí de mi ensueño y luego miré hacia el reloj. Sonreí mientras miraba de regreso hacia mis dos oyentes.

"Creo que ya es suficiente por hoy" exclamé, "pero no me digan que no tienen idea de lo que ocurre después" les guiñé un ojo, divertida.

"Te casaste con papi y aquí estamos nosotros" dijo mi hija.

Sonreí y acaricié sus blancas mejillas: era hipnotizante ver que ella tenía los mismos ojos grises de su padre, y la misma tierna mirada.

"Esa fue una historia sobre patear traseros" gritó otra voz.

"No, es una fantástica historia romántica" murmuró Claire con ojos brillantes.

"Daniel, ¿podrías dejar de expresarte de esa manera enfrente de tu hermana?" le advertí con tono autoritario.

"Lo siento" tosió para luego volver a su estado de emoción "Wow, el tío Scott ya era genial entonces".

"Oh mami, amo al Tío Scott" agregó Claire con timidez, "quiero casarme con él cuando crezca".

Se me escapó una carcajada ante tales palabras.

"Preferiría morir por segunda vez antes de permitir que Scott toque un solo cabello de mi princesa" escuchamos.

Cedric corrió para entrar a la habitación y alzó a Claire en sus brazos. Besó la punta de su nariz y la dejó nuevamente en el suelo.

"Creo que tu madre y yo ya les hemos contado suficientes historias" dijo con tono paternal, "Ahora, a la cama".

Nuestros dos hijos se quejaron un poco pero comenzaron a subir las escaleras hacia sus habitaciones.

Cedric se volteó hacia mí y me sostuvo de la muñeca deteniéndome frente a él.

"Es una narradora fantástica, señora Diggory" dijo, "pero me di cuenta de que ha censurado todos los momentos PG-13"

Cedric estaba ronroneando en mi oído esas palabras, las cuales me hicieron soltar pequeñas risitas. Me envolvió entre sus brazos y acarició mi cabello.

"¿Piensas que ese tiempo se ha acabado?" preguntó con tono preocupado.

Me separé un poco de él y fruncí el ceño en sorpresa. Metí mi mano en el bolsillo de mis jeans, y saqué la bola de cristal.

"De verdad que pienso que Dumbledore tenía razón" susurré, "No lo comprendí al principio, pero él tenía razón. Tú siempre me dices que yo era tu milagro porque te había encontrado, pero creo que fue el destino. Estábamos destinados a encontrarnos".

Cedric acarició mi mejilla y tiernamente besó mis labios. Después de un par de segundos frunció el ceño y me regaló una sonrisa antes de inclinarse y levantar mi cuerpo para acomodarme sobre su hombro derecho.

"Vamos, señora Diggory" exclamó mientras corría escaleras arriba. "¡Tenemos nuevos momentos PG-13 que llevar a cabo!"


Y hemos llegado al fin de la historia :) Ha sido casi un año lleno de enormes satisfacciones traduciendo esta historia y me apena montones que esté terminando pero ya era momento de hacerlo.

Muchísimas gracias a quienes han estado pegadas en cada actualización leyendo cada capítulo, de verdad que les agradezco tanto su presencia como sus palabras a aquellas que dejaron reviews. Agradecimientos especiales a SISSOU, quien escribió esta maravillosa historia, a MISS KATHY 90 que amablemente las ha oficiado de Beta para la historia y entre las personas que han dejado reviews, quisiera agradecer especialmente a SALESIA quien ha sido por lejos la más constante de las lectoras y me ha alegrado capítulo a capítulo con sus comentarios. GRACIAS.

Espero nos veamos pronto en la traducción de la secuela, pero he decidido tomar un break entre esta historia y la siguiente para poder traducir una historia HHr de otra autora de FF. La conocí por Tumblr, y una vez que leí su fic me enamoré así que he decidido traducirla con su permiso. Tendrá 15 capítulos y espero terminar de traducir al menos 10 antes de lanzarme a publicar, de modo de tener adelantado todo y no volver a tener el problema de tanta dilación entre actualizaciones.

Espero me acompañen en esa aventura también pero de cualquier modo les estaré avisando cuando volveré con la secuela de LRS.

Muchas gracias de todo corazón.
-Paz.