Los personajes de KHR no me pertenecen.


Veneno.

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Para muchos el peor veneno que había sobre la tierra era la comida de Bianchi, era letal, solo una gota de su comida—trozo, si era un pastel— provocaria la muerte del estúpido que lo comiera. Sin embargo cuando Bianchi le dio un trozo de pastel a Shamal solo para verlo retorcerse de dolor pudo comprobar que él estaba bien, demasiado bien.

Bianchi enarco una ceja.

¿Qué pasaba con su comida venenosa?

Shamal sonrió pervertidamente, Bianchi se alejo a paso ligero con un mohín en los labios, apretando los puños. El doctor Shamal sabía que la comida venenosa de Bianchi siempre sería letal, pero no con él. Él tenía el antídoto, no por algo era un doctor, sabía que utilizar para no morir por el veneno, él podía curar cualquier enfermedad, disolver cualquier veneno, pero había uno que nunca podría curar.

Los labios de Bianchi. Oh, los labios de Bianchi eran el mejor veneno de la tierra. Shamal sonrió bajo los efectos del alcohol e imagino como era ese veneno prohibido, aunque no se dio cuenta de que Bianchi había regresado y ponía en sus labios otro trozo de pastel, no surgió efecto. Shamal volvió a sonreír.

Solo había un veneno que lo haría morir.


Drable. —Cojonuda pareja, una lástima que Bianchi no le de a probar ese veneno a Shamal.—