Hola!

Sé que tarde HORRORES en actualizar y deben odiarme, incluso deben estar decepcionadas. Yo estoy muy avergonzada, no saben cuánto. LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO. Se me borraron TODOS los archivos que tenia guardados en la computadora, eso quiere decir que todos mis archivos desaparecieron, incluyendo nuevos proyectos con los que estaba muy entusiasmada. La cuestión es que me deprimí como nunca, llegue hasta a llorar, trate de escribir todo nuevamente pero todo lo que salía era sinceramente MIERDA. Supongo que mi estado de humor se reflejaba en mis escritos. Con eso vinieron mis exámenes finales y tuve que estudiar DEMASIADO, así que realmente no tenía tiempo; gracias a Dios salí con honores en cada uno de ellos y ya estoy de regreso.

Okay, se suponía que este iba a ser el ULTIMO capitulo, pero como se me borro todo decidí hacer un final completamente nuevo, hubo un 'Cambio de planes' como el titulo de hoy sugiere, así que, este es el penúltimo.

Ahora sí, disfruten el cap después de TANTO tiempo y...

¡FELIZ NAVIDAD!


Seduciendo al Seductor:

Summary:Bellaaaa!- gritaron Alice y Rose, y por alguna razón no me gustaba la mirada que me estaban dando, así que pregunte.- ¿Qué?- Alice y Rose se volvieron a mirar y entonces, la comprensión llego a mi-. ¡NOOOO! – grite- no voy a seducir al Play-Boy, arrogante de Edward Cullen!- les dije molesta- ¡OH SI LO HARÀS!- chillaron Alice y Rose al unisonó.


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Cambio De Planes

"El pasado es el pasado, solo vive el presente como si cada segundo fuera el último de tu vida"

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Edward Cullen POV:

Pasé la mano por mi cabello y luego rodé los ojos, hacer esto ya se estaba convirtiendo en una costumbre obsesiva. Pero había una razón: Estaba absoluta y aterradoramente nervioso. Mi cabeza procesaba millones de preguntas al mismo tiempo. Padecía del caso que comúnmente se solía llamar: Diarrea cerebral.

Pero, ¿Qué tan difícil podría ser recuperar al amor de tu vida?

Esperaba que no fuera un gran reto, ya que sentía que en cualquier momento me podría derretir como gelatina. Nunca había estado tan nervioso en mi vida, podría desmayarme solo con el toque de una mosca. Y lo decía en serio.

Deprimente.

Suspiré por millonésima vez frente al espejo, y acomodé mi corbata negra en un nudo flojo. Mis dedos temblaban mientras los pasaba por la tela de arriba hacia abajo, y mis manos sudaban como puerco, repito, nunca había estado tan pero tan nervioso. Observé mis ojos verdes que al parecer brillaban excitados, después de meses de no hacerlo.

Miré mis rasgos que lucían ansiosos y preocupados tratando de observar cualquier imperfección que lograra molestar o disgustar a Bella, tal vez si usaba algo de maqui… ¡Oh Dios Mío Edward! ¡No puedo creer que hayas pensado eso!, me regañe a mí mismo.

Idiota.

¿Ya mencioné que estaba nervioso? ¿No? Pues sí, lo estaba, jodidamente nervioso, por una mujer. Pero no por cualquiera, sino por Bella, mi Isabella, mi Bells, o como jodidos quieran llamarle. La cuestión era que estaba estúpidamente enamorado.

Reí. Oh Si, enamorado.

Aquella canción cursi y empalagosa empezaría a sonar en cualquier momento, y, seguramente hasta los angelitos aparecerían con sus arcos y sus flechas volando a mí alrededor.

Volví a reír más fuerte, pero esta vez con más nerviosismo, y por último observé mi cabello indomable con cansancio, sería imposible que por una noche mi desaliñado cabello se quedara en su lugar. Mis labios se estiraron en una sonrisa torcida al mirar mi reflejo. Podía lucir un traje y aun así seguir pareciendo un joven problemático y desarreglado. Ese era yo, y seguía siendo un completo desastre a pesar del tiempo. Aunque, sabía que ahora algo había cambiado:

Yo estaba listo.

Listo para creer, listo para saber vivir, y lo más importante: Listo para madurar, porque madurar es saber perdonar y seguir adelante, aceptar mis errores.

Por muchos años solía vivir encerrado en mi propio cascaron, solía abrir puertas por mi solo, sin esperar ni querer la ayuda de nadie, y esas puertas eran completamente erradas, todas tenían la palabra "Error" grabadas en la madera, y, sin embargo, no hice caso: ¿Por qué lo haría? ¡Vamos! ¡Era Edward Cullen!

Todo terminó haciendo daño, daño a los demás y a mí mismo. Y, ahora que lo veía desde otra perspectiva, no podía creer que en algún momento llegué pensar o siquiera considerar que hacia lo correcto ¡Qué equivocado estaba! Y mi pregunta era… ¿de qué me sirvió todo?

De nada. Esa era la única respuesta lógica. Mi vida había tomado una decisión equivocada, y, lamentablemente, ya no se podía hacer nada para devolver el tiempo, nada, aunque lo quisiera con todas mis fuerzas.

Una parte de mi, quería hacerlo, cambiar mis decisiones; pero la otra sin embargo, quería dejar todo como estaba, porque todo me había traído hasta donde estaba ahora. Había aprendido a madurar, a darme cuenta de lo que estaba haciendo…aprendí a caer, levantarme y a seguir adelante.

Ya estaba cansado de ser lo que no era, estaba cansado de ser aquel adolescente dominado por las hormonas que cometía error tras error, sin importarle a quien se llevaba por delante. Estaba cansado de sonreír falsamente, cansado de ser popular, cansado de ser "El semental Cullen", cansado de todo… Solo quería ser yo, mi verdadero yo.

Sin embargo, no fue hasta ahora en que me di cuenta de lo innegable: ¿Estaba solo?

No.

No lo estaba.

¿Entonces porque era una mierda de persona? Ahora, en estos momentos, podría reconocerlo con orgullo. Era una mierda, la mierda más grande de todas las mierdas.

Suspiré recordando a Esme, mi madre. Ella estaba conmigo, siempre me apoyaba aun sabiendo que estaba equivocado. Siempre recordaría esa sonrisa dulce y cálida a donde quiera que fuera. Ella estaba ahí, siempre estaba, esperando que yo madurara, apoyándome.

¿Por qué no me di cuenta antes?

¿Edward?, sabes que no me gusta que llegues a estas horas, ¡Solo tienes 15 años!— Esme gritó con un deje de preocupación.

¡Déjame en paz mamá!, ya soy grande, no necesito que me cuiden, ¡Y si se me da la gana cojo con quien quiera y llego a la hora que quiera, no me lo puedes prohibir! — grité, traspasando el umbral de la casa.

Ella jadeó, abriendo los ojos de par en par.

¡Edward! , ¿Por qué eres así hijo? ¡No te permito que me hables de esa forma!— sollozó con los ojos acuosos.

Solo déjame en paz.

¡A tu habitación Edward Anthony! ¡YA!— gritó con rabia.

Como digas— rodé los ojos— igualmente, tú no eres mi madre. Mi madre se llama Elizabeth Masen, y está muerta.

Con esas palabras fui a mi habitación, dejando a Esme paralizada en su lugar.

….

Eddie, recuerda que siempre voy a estar para ti— murmuró abrazándome. Fruncí el ceño. Odiaba que me dijera así. Ella lo sabia— no importa lo que pase, siempre vas a ser mi hijo y que no se te olvide: siempre voy a estar orgullosa de ti, y aunque no pueda tener hijos, voy a estar eternamente agradecida con la vida por haberme cruzado con tus hermanos y contigo, ustedes siempre van a ser lo más importante para mí.

Que cursi eres mamá— reímos juntos con los ojos cristalinos.

¿Mamá?

¿Si?— murmuró separándose.

Te…te quiero. Realmente siento haber dicho que no eras mi madre, siempre lo vas a ser—murmuré tímido. Ella solo rió musicalmente desordenando mis cabellos cobrizos. —Lo sé, siempre vas a ser mi niño terco de cabellos cobrizos, no importa lo que pase.

Sonreí ante ese recuerdo. Ella era mi madre, adoptiva o no, siempre lo sería.

Carlisle, ¡Dios era Carlisle, mi padre! ¿Qué más podía decir sobre aquel hombre trabajador y preocupado? Nosotros no nos tratábamos mucho. Solo lo suficiente, pero a pesar de todo, era el mejor padre que alguien podría querer.

Confió en que sabes lo que haces, se que eres adolescente y tus hormonas están revolucionadas, por eso toma esto— dijo dándome una caja de preservativos.

Gracias— dije encogiéndome de hombros y aceptándola.

¿Edward?, ¿sabes que puedes confiar en mí y en tu madre si tienes algún problema cierto?— preguntó.

Claro—murmuré cansinamente, estaba harto del mismo discurso cada maldito día, ¿por qué no simplemente la cortaban?

Te amamos y solo queremos lo mejor para ti, nunca olvides eso hijo— murmuró dándome golpecitos en la espalda.

Lo sé, gracias papá— dije saliendo de su oficina. Qué familia tan cursi tenía.

Emmett y Jasper. Sonreí otra vez, solo con recordar sus nombres, ellos eran los hermanos perfectos para mi, podía sonar muy marica, pero los amaba jodidamente, eran mis mejores amigos; con los que podía reír y pelear al mismo tiempo. Emmett era el gracioso e infantil que siempre te subía los ánimos, sin importar la situación, y Jasper era el hermano serio y comprensivo que siempre tenía un consejo para ti.

Éramos algo así como los tres mosqueteros.

¡Edward! ¡Jasper!, ¡Lo creen o no siempre voy a ser mejor que ustedes!— dijo Emmett.

Jasper rodó los ojos.

idiota…—murmuré divertido.

Las chicas me prefieren, ¡acéptenlo!— dijo levantándose y caminando de forma "felina" en dirección a una rubia que lo llamaba unas mesas más adelante que las que nosotros ocupábamos en el café.

Para tener 15 años eres la persona más estúpida del universo— murmuró Jasper a mi lado mientras observábamos a Emmett coquetear. De un momento a otro Emmett estaba de regreso con cara decaída.

¿Qué paso galán?— pregunté divertido. El se removió en su asiento con las mejillas sonrosadas.

Suspiró.

¿Qué?— preguntamos Jasper y yo al mismo tiempo divertidos al no entender nada.

Me…pregunto si le podía pedir el numero a Edward—susurró bajito.

Jasper y yo reímos.

Sí, hermano, las chicas te prefieren— dijo Jasper codeándolo.

El subió la mirada, fulminándonos.

¿No vas con ella Edward?— preguntó cabizbajo, sentándose en su silla— sonaba muy entusiasmada por conocerte…

¿Es enserio grandulón? ¿Piensas que podría hacerte eso? — pregunté con humor.

El sonrió negando tristemente— tal vez no soy lo suficientemente bueno…

No te preocupes, eres un buen hombre y cualquier chica desearía estar contigo, ella se lo pierde— Jasper lo cortó.

¡Hermano! Eso sonó tan Gay!— me burlé de Jasper.

ja ja—rió sarcástico el aludido.

Es verdad soldadito, sonó tan Gay— se burló Emmett, los dos chocamos los cinco.

¡Que buenos hermanos tengo!, Emmett, idiota, trataba de consolarte— se quejó Jasper.

Nuestra relación había decaído con el tiempo, pero ellos siempre seguirían siendo mis hermanos y mejores amigos.

Y finalmente la persona más importante para mí, por la cual daría la vida sin dudarlo:

Bella…

Ella llegó para poner mi mundo de cabeza, para hacerme confiar de nuevo, ella era mi Ángel, mi ángel de cabellos castaños y ojos chocolates, y después de este largo tiempo había logrado perdonarla. En realidad, no a ella, sino a mí mismo, ella no tenía la culpa de nada.

Todavía recuerdo aquel día en que me había dejado gobernar por mi orgullo.

Entonces…

No puedo perdonarte, lo siento— dije frió, imperturbable.

Sus ojos se abrieron como platos y de ellos comenzaron a descender nuevas lágrimas, cada una de esas pequeñas gotitas se hundía como un puñal en mi pecho, pero simplemente no podía perdonarla, mi orgullo no me lo permitía. No podía.

«Le estás haciendo daño»

Lo sabia…siempre lo supe— murmuró para sí; con una sonrisa triste, y se pasó la mano por los ojos tratando de secar la humedad.

¿Sabías qué?— pregunté confundido, pasando una mano por mi cabello.

Ella no respondió, simplemente ignoro mi pregunta y pregunto con voz ronca por el llanto.

¿Por qué no me puedes perdonar? Yo haría lo que…

No se trata de eso— la corté rápidamente colocando mis manos en sus hombros.

Ella respingo y alzo su mirada acuosa para encontrarse con mi cara de póquer.

¿De qué? ¿De qué rayos se trata? ¿De tu orgullo acaso?

«Si»

No, no hay confianza Bella, la confianza se perdió. Solo tenemos que olvidar y seguir adelante, simplemente estamos viviendo un amor adolescente, debemos olvidar, lo haremos rápido.

Enseguida que esas palabras abandonaran mis malditos labios me arrepentí, pero no lo demostré. No porque no quisiera, sino porque no podía, no tenia control sobre mí mismo, estaba fuera de mí, mi mente le había ganado a mi corazón.

un amor adolescente—repitió en un susurro incrédulo. Nuevas lágrimas luchaban por salir de sus ojos. — o sea que eso fue para ti, un amor adolescente…

Lo siento…

Fue lo único que atiné a decir, estaba consciente de que me iba a ir al infierno después de decir blasfemia tras blasfemia, ni Dios podría perdonarme.

Como si pudiera olvidarte— fue como un simple suspiro, una caricia; así que no estuve seguro de haber escuchado correctamente, o, lo más probable era que fuera una sucia jugarreta de mi mente.

Todavía tenía mis manos descansando en sus hombros, y no sé qué paso, pero por acto reflejo lleve mi mano a su mejilla justamente a tiempo para atajar una lágrima cristalina. Por unos segundos disfrute del suave contacto en su mejilla mientras ella mantenía sus ojos cerrados y se mordía el labio.

«No… el labio no» Quise gritar.

No llores…por favor no lo hagas— gemí esta vez sin poder controlarme, cuando vi que ahora su llanto salía sin parar, ella no se molestaba por ocultarlo.

¿Acaso quería hacerme sufrir? ¿Morir de la culpa?

Ella no se movió y yo aproveche para dirigir mis labios a su frente y me deleite con el doloroso sonido de un débil sollozo.

No llores…— repetí otra vez deslizando mis labios a sus mejillas, dejando cálidos besos a cada lado.

Ella se aparto de mí y me observo fijamente mientras se mordía el labio.

¿Puedo besarte Edward?— pidió con un deje de súplica. Me preparé para negar su petición, pero al ver su cara de dolor simplemente me rompí, y además, yo deseaba esto también. Con todas mis fuerzas.

Por favor…será la última vez.

Ultima vez…— esta vez repetí yo mientras colocaba una mano en su pequeña cintura y la otra en su mejilla.

La última— dijo a centímetros de mis labios. Mis ojos seguían conectados con los suyos; el chocolate con el verde fundiéndose en uno. Respiré su aliento, deleitándome. Ella me aturdía tanto…

Entreabrió los labios.

Yo te a…

Por favor no lo digas…no…—cerré los ojos, apoyándome contra su frente. Rocé sus inmóviles labios con los míos. No podía soportar escucharla, explotaría en ese instante.

Sentí algo húmedo en mi mejilla, y fue cuando me di cuenta de que ella seguía llorando, no podía soportar verla de esta manera; no por mí, así que me deje llevar por mi última escapatoria: mover mis labios contra los de ella en una danza que los dos conocíamos más que bien. Nunca me aburriría de ella.

Ella enredó sus manos en mis cabellos cuando mis labios tocaron los suyos, y yo puse la mía en su nuca, atrayéndola más contra mí, necesitaba más de ella, nunca iba a tener suficiente.

Entreabrí mis labios con los suyos para darle paso a mi lengua, un gemido salió al desnudo de nuestros labios.

«Dulce…»

Aferré mis manos a su cintura. No quería dejarla escapar, ella era tan…

«Delicada…»

Bajó sus manos a mis hombros mientras sus labios seguían moviéndose contra los míos pasional y dulcemente; mordí levemente su labio inferior. Ella gimió, era…

«Embriagadora…»

Mis manos cobraron vida por si sola y se deslizaron a sus muslos por debajo de su vestido, aproveche la oportunidad -Tal vez la última- y acaricie con avidez aquella piel tan…

«Suave…»

Aferró sus piernas a mi cintura cuando nuestro beso subió más de tono, apreté su trasero para atraerla más a mí, solo quería vivir el momento.

Edward…

«Mi amor…»

No.

Lo siento Bella, pero no.

Ella me miró por algunos segundos con una expresión que no supe descifrar; tratando de controlar su respiración. Asintió quintando sus piernas de mi cintura y segundos después había desaparecido de mi habitación sin mirarme de nuevo.

Todo había terminado…

Solo recordaba haber estado muy borracho después de eso, tal vez había bajado a mi fiesta (o más bien purgatorio). Ese día y los que le siguieron me había dejado llevar por el Edward impulsivo y rebelde. También recuerdo haberme despertado con una gran jaqueca, aunque eso era lo de menos para mí, ya que otro lugar estuvo sufriendo mucho más que mi cabeza en ese momento.

Si, lo sé, soy un completo imbécil sentimental…pero ¡eh! Mi corazón dolía. En serio.

Recordé haber tirado y roto algunas caratulas de mi colección de Cd's y casi haber destrozado toda mi habitación. Pero, había sufrido las consecuencias, ¿Quién diría que la pequeña Esme podría ser tan escalofriante?

En esos momentos quería dejar de sufrir, alejar el maldito dolor en el pecho que no me dejaba en paz, quería olvidarla. Cosa que sabía desde un principio que iba a ser imposible, pero nada perdía con intentarlo. También recuerdo haber agarrado la foto que reposaba en mi mesa de noche -aquella en la que salíamos Bella y yo abrazados- y tirarla al fondo de mi armario, en el olvido.

Quería empezar desde cero, ser "Yo" de nuevo. Pero heme aquí con otro plan fallido, lo único que había logrado fue…lamentable y patéticamente terminar tirado como porquería en el medio del bosque llorando sin consuelo -como niña- y con ataques emo.

¡Bien Edward!

¿Ahora entiendes cuando digo que era un completo desastre?

Lo era. Un gran desastre. Pero solo la necesitaba a ella para ser feliz. Yo seguiría siendo un desastre y sospechaba que eso nunca cambiaria. Pero ¡Vamos! Ser un desastre era parte de mi esencia, ¿no?

Bueno, daba igual, al fin y al cabo sería feliz, la necesitaba a ella para sentirme completo, y la iba a recuperar, costara lo que costara.

«Que cursi eres amigo»

—Sí, lo soy— dije en voz alta, burlándome de mi mismo.

Un carraspeó se escucho a mi lado, y yo volteé sonrojado.

Si, sonrojado.

—No es lo que crees— comencé a decir apresurado—…yo simplemente .

—Claro Edward, no hay problema— Jasper frunció el ceño divertido.

Suspiré.

—Lo sé. ¡Santo cielo! Debo ser muy patético ¿cierto? ¿Crees que Bella me ame todavía? Porque yo…

Jasper me cortó incrédulo.

— ¿Edward? ¿Es enserio? ¡Vamos! ¡Eres tú! ¿Por qué de repente pareces una niñita asustada sin autoestima? no es la gran cos…

Me apresuré a contradecirlo.

—Es Bella, obviamente es la gran cosa amigo, no lo dirías si estuvieras en mi lugar y Bella fuera Alice.

Suspiró.

—Claro, Alice…

Alcé una ceja ante su tono de voz.

—Me pillaste. Yo la he perdonado…— dijo nervioso.

—Lo sé— lo corté, volteándome completamente hacia él, agarrando mi chaqueta y colocándomela.

— ¿Lo sabes?

—Por favor Jazz, no eres muy disimulado hermano, la perdonaste prácticamente hace 3 meses. No creas que no me di cuenta, no soy tonto, y por sobre todo, no puedo creer que hayas terminado con ella por mí y creer que me afectaría de alguna manera si seguías con ella. Emmett siguió con Rosalie, y yo no dije nada.

—Si… lo sé, pero… ¡Dios Santo! Es Emmett, el seguiría con Rosalie así ella te hubiese matado— yo alcé una ceja divertida ante su elección de palabras—Yo solo…No fue por ti que terminé con ella—bueno, si— Jasper se retracto ante mi mirada burlona—Pero… ¿Sabes? Fue mas decepción…me decepcioné totalmente de ella en ese momento, no era la chica dulce que había conocido.

Sonreí.

—Es una loca psicótica…pero es perfecta para ti— agregué cuando vi su expresión de: "No te metas con mi chica".

—Yo…

— ¡EDWARD, JASPER! ¡¿ESTAN LISTOS?— la escandalosa voz de Emmett resonó en el umbral de la puerta de mi habitación. Ahí estaba el, tan infantil como siempre, luciendo un traje justo como el de Jasper y el mío. Juraría que su traje hace algunos minutos debió lucir impecable, pero, tristemente, ahora lucia la más grande mancha de kétchup que hubiese visto en mi vida. Fue como si el mismo hubiese querido ensuciarla y simplemente volcó la salsa en ella.

Jasper frunció el ceño.

— ¡Rayos Emmett! ¿Puedes dejar de hacer eso? Odio que grites…y… ¡¿Qué rayos le hiciste a tu camisa? Tu traje… ¡Diablos! ¡3 horas! ¡Estuve 3 malditas horas corriendo con Alice por el centro comercial para conseguirlo y mira lo que has hecho! ¡3 HORAS!

Emmett sonrió, restándole importancia a la expresión trastornada de Jasper. Sonreí divertido, segundos después mi sonrisa desapareció instantáneamente.

—Chicos, ¿Creen que Bella vaya? ¿Cómo hicieron para convencerla?, digo, ahora me odia…—Jasper y Emmett compartieron una mirada cómplice.

— ¿Qué me ocultan?— dije con voz dura.

—Bueno…las cosas no son exactamente como tú crees…

— ¡¿Qué quieres decir con eso Jasper?

—Lo que escuchas…pero no te preocupes, si Bella en cuanto te vea se quiere escapar la amarramos hasta que te escuche— Emmett alzó las cejas.

Jasper lo miro mal.

—Gran consuelo Emmett— rodé los ojos— pido a Dios que no tengas que "amarrarla"— suspiré— Además, ¿Que fue todo esto? ¡Se supone que ella iría a nuestro prado, me vería, nos reconciliaremos y viviríamos felices para siempre!

—Solo…

— ¿Qué Jasper?— repetí. No quería más sorpresas.

—Como ya dijimos hubo un pequeño y ligero cambio de planes, te lo contamos en el camino— el nerviosismo se percibía en su voz.

Asentí, incapaz de decir otra cosa y me volteé nuevamente hacia el espejo. Si, estaba un poco-mucho histérico. No podía lograr despegar mi vista del espejo por más que quisiera. Por mi vista periférica vi a Emmett acercándose a mí con un brillo extraño en los ojos, dos segundos después caí al piso.

— ¡Emmett me aplastas!— grité sin aliento. Jasper se reía sin aliento.

— ¿Qué es esto?— insinuó Emmett divertido, alzando las cejas. Fruncí el ceño ¿Qué rayos…? Mis ojos se abrieron como platos— ¡Dios Emmett! ¡Dame eso!— grité molestó, levantándome del suelo en una velocidad que ni yo mismo creí posible. Todo por un pequeño papel doblado a la mitad que mi hermano sujetaba entre sus dedos.

Salté tratando de agarrar el papel, mi papel. Pero claro, Emmett era lo suficientemente alto para evitar que yo lo obtuviera de vuelta.

Maldito anormal.

Emmett se aclaro la garganta ante la atenta mirada de Jasper que desprendía curiosidad.

Oh Dios…se iban a burlar de mí para toda la vida.

—Muy bien veamos…— Emmett sonrió leyendo las primeras líneas y sus ojos brillaron con un toque sádico que logro asustarme.

—Querida Bella… Bueno, no sé exactamente cómo empezar…—Emmett suspiró dramáticamente alzando la mirada hacia mi patética persona.

Quise esconderme bajo una piedra y desaparecer. No me atreví a mirar a Jasper.

—Se que ahora me odias, y no te culpo. Antes de que leas quiero que sepas que nunca he sabido redactar, ni mucho menos una carta de amor, pero esto es un pobre intento de ella, así que ahí voy: Tú eres como…— Emmett rió descontroladamente. Mierda—….como el aire contaminado que me intoxica y me hace desfallecer…

Jasper tosió, ocultando su risa, lo fulminé con la mirada.

—…eres como una rosa, delicada, y con espinas. Si, tu mal humor me mata, pero así te quiero…

Emmett reía entre dientes. Mis manos estaban contraídas en puños

—…Ayer soñé con un ángel de cabellos castaños. Supe que eras tú cuando caíste al suelo y…

La risa de Carlisle y Esme interrumpieron a Emmett.

Oh si…esto iba para largo.

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— ¡¿Cambio de planes? ¡¿Este es su pequeño y jodido "cambio de planes"?— exploté.

Emmett y Jasper retrocedieron dos pasos; mientras que yo lleve mi dedo índice y el pulgar a mi tabique.

Calma Edward, calma…mente vs cuerpo…mente vs cuerpo.

— ¡Este jodido plan no va funcionar!— explote nuevamente, como un volcán en erupción.

Las palabras de Jasper se repetían como disco rayado en mi cerebro:

Bella no quería saber nada de ti cuando le dije que la esperarías en el prado hoy. No te lo quisimos decir para que no entraras en pánico, así que con las chicas inventamos este otro plan, digamos que técnicamente…ella es arrastrada con Rose y Alice a una fiesta…

Bella Swan POV:

— ¿Chicas, que traman? En serio.

Alice y Rosalie compartieron una mirada cómplice.

—Absolutamente nada Bella— dijeron cual robot, las dos al mismo tiempo.

—Solo vamos a una fiesta, a divertirnos, desde que no sales mas con…

La voz de Rosalie se apago al ver mi mirada molesta.

—No hables de él. Ya es historia, fue solo…un amor adolescente—Dije en un susurró; mientras recordaba con odio las palabras que él había pronunciado mandando todo a la mierda.

—Bella…sabes que lo amas. No puedes odiarlo de la noche a la mañana, el no se acostó con aquella rubia hace tres meses, no puedes creer todo lo que escuchas. Jasper dijo que llego desbastado y mojado a su casa aquella noche. Según él, no tenía cara de haberse acostado con nadie, el te…

—No lo digas, Alice. ¿Ahora qué? ¿Lo defiendes? ¿Después de lo que hiciste para separarnos?— solté incrédula con furia. La mirada de Alice se ensombreció.

Me arrepentí enseguida de mis palabras.

—Alice…

—No, Bella, se lo que hice, y créeme que odio haberlo hecho, si pudiera devolver el tiempo…

El teléfono de Rose sonó llamando nuestra atención, la susodicha miró a la pantalla de su celular y abrió los ojos desmesuradamente para luego reír nerviosa mirándome.

— ¿Hola?...Emmett cariño… Tinkerbell está en la madriguera— habló con voz rara.

Fruncí el ceño.

¿Tinkerbell?

Los siguientes minutos de la conversación de Rosalie fueron extraños, o por lo menos para mí, ya que, no entendí el 90% de lo que decía, solo lograba captar monosílabas y claves extrañas como: "La llevaremos al hoyo" o "Peter Pan" estará esperando, todo eso acompañado de miradas cómplices —con Alice— y nerviosas—conmigo.

Por fin, después de unos buenos 7 minutos había terminado.

—Si….aja…claro…si… perfecto, nos vemos.

—Estas absolutamente deslumbrante, tinker…digo Bella— Alice saltó a mi lado

Yo fruncí el ceño.

Ellas tramaban algo.

Y tenía el presentimiento que dentro de poco lo iba a descubrir. Me miré en el espejo y trague pesado. Definitivamente la categoría "Hermosa" no iba conmigo, o al menos no hoy, más bien "Vulgar" si, esa era la palabra.

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Edward Cullen POV

La mano de Emmett en mi hombro llamó mi atención.

—Respira Edward, no es bueno para la salud que…

Deje de escucharlo y apreté mis puños fuertemente, clavando mis uñas en mis palmas. Incluso me olvide de la música y de la gente que estaba a mí alrededor, toda mi atención estaba única y exclusivamente concentrada en un cuerpo que se movía sensualmente en la pista de baile. Bella. MI Bella. Sin embargo, mi problema no era que se estuviese moviendo casi eróticamente y así toda la atención de los mamíferos que se encontraban a su alrededor se concentraran en ella, no, para nada. Mi problema radicaba en ese pedazo de tela…esa cosa que llevaba puesto. Eso definitivamente no era legal, confíen en mí. Ese vestido – si se podía llamar así- no podía ser legal.

Cuero. Cuero negro, o…tal vez era ¿látex? Mi mujer no podía estar usando eso, al menos no en público.

Maldito Emmett, maldito Jasper, maldito plan.

Vi como mordía su labio inferior y pasaba sus manos sensualmente de su cabello, bajando por su cuello hasta sus…

Maldita sea, no pude evitarlo, tragué saliva y algo abajo, más específicamente en mis pantalones, se movió.

Mierda.

Gruñí. Y puedo jurar que toda la excitación desapareció en cuanto vi como unas garras, unas asquerosas garras se apoderaban de las caderas de Bella.

No señor, eso si no lo iba a permitir, así que, un gruñido salió de mi, un gruñido que salió desde lo más hondo de mi ser mientras me acercaba a ella.

— ¡BELLA!


Hola nuevamente!

No pido rr's porque se que tarde DEMASIADO, asi que gracias por leer.

Espero que les haya gustado.

-BCG