Éstas eran las primeras navidades que iba a pasar a su lado y, además, como humana casada y con mi virginidad perdida. Había cedido a sus súplicas y ahora estaba disfrutando de mi primer año de universidad en Darmouth. Tenía que admitir que me lo estaba pasando realmente bien. Estudiaba bastante, estaba aprovando con unas notas decentes y, ademas, me estaba acostumbrando a las fiestas. Con Edward todo resultaba muy fácil y divertido. Él había cambiado mucho. Ahora siempre estaba sonriente y me dejaba hacer todo lo que quería. La vida era más divertida y yo adoraba a este nuevo Edward.

Ahora estabamos en un avión camino de Forks. Ya que seguía siendo humana podía ir a ver a Charlie y aprovechar todo el tiempo que me quedara antes de transformarme. Éste con Edward era muy incierto. Igual podría ser el próximo verano que un año más tarde, pero él ya sabía que m ás de eso no iba a esperar. Edward me sacó de mis cavilaciones.

- Estás nerviosa?

-Un poco-admití.

-Charlie se va a poner muy contento cuando te vea.

-Por eso voy a verle.

Volvimos a estar en silencio. A pesar de ello, el viaje no se me hizo nada largo. Con Edward el silencio era algo hermoso que no había que romper. Pero, aunque no hablaba, no paraba de besarme y yo lo agradecía. Desde mi noche de bodas todo había sido distinto en aquel campo. Sus besos eran más intensos y apasionados a la vez que abundantes y hacíamos el amor muy a menudo, al darse él cuenta de que no había peligro.

Cuando llegamos a Seattle, Alice nos estaba esperando para llevarnos a Forks en coche. En su cara se dibujaba la excitación y el nerviosismo del momento. En cuanto Edward y yo aparecimos, una sonrisa se dibujó en su cara y salió corriendo hacia nosotros.

- Bella!!!-gritó mientras corria hacia mi y me abrazaba con fuerza.

-Hola Alice. Yo también me alegro mucho de verte.

-Te he echado mucho de menos. No me gusta ir con Rosalie de compras después de haberlo hecho contigo. Y a ti también Edward-me soltó para ir con su hermano.

- Qué te parece si nos llevas a casa Alice?-le dijo Edward-. Estamos algo cansados.

-Subid al coche-le respondió con una sonrisa.

El trayecto hasta Forks no fue nada silencioso. Alice dejó conducir a Edward y se sentó detrás para que le contara todo lo que me había pasado desde que nos separamos. Intenté alegar que hablaba con ella casi todos los días, pero ella me contestó que no era lo mismo que hablar cara a cara. Tras un par de horas de trayecto el coche se detuvo frente a mi casa. Vi como Charlie asomaba la cabeza, apartando la cortina, curioso. Una sonrisa se dibujó en su rostro casi al instante. Salió corriendo a la calle mientras yo salía del coche y vino a abrazarme lo más rápido que pudo.

-Bells cariño-dijo entre sollozos.

-Hola papá-le apreté más contra mi. Me sentía feliz de estar con él.

-No te esperaba. Por qué no me dijiste que venías?

-Quería darte una sorpresa.

- Edward!-dijo de repente, separándose de mi y estrechando la mano de Edward.

-Encantado de volver a verle, señor Swan.

-Ya te he dicho que me llames Charlie.

-Cierto.

La relación de mi padre con Edward había cambiado mucho. Al principio, cuando se enteró de lo de la boda, intentó matar a Edward y le prohibió la entrada en casa de por vida, aparte de que no me dejaba salir nunca. Luego empezó a aceptar que eso era lo que yo quería e intentó que su relación con Edward mejorara y lo consiguió . Pasaba tardes enteras hablando con él sobre deportes, se iban a pescar juntos y se trataban como si fueran hermanos. Esto supuso un alivio para mi. Mi vida comenzó a ir bien desde entonces. Claro que también estaba el tema de Jacob. Pero yo ya había tomado mi decisión y ahora, por lo que sabía, él era más feliz de lo que hubiera sido estando conmigo y yo era la persona más afortunada del mundo. Todo había salido bien y en cuestión de un año y medio, como mucho, sería un vampiro.

Después de tan calurosa bienvenida, Edward decidió que era mejor marcharse y así ver al resto de su familia.

-Luego volveré a por ti-me prometió.

-Pero no tardes, ¿eh?-le dije con la mejor de mis sonrisas.

-Descuida.

Acto después subió al coche y se marchó. Entré con Charlie en la casa y subí a mi habitación a deshacer la maleta. Iban a ser dos semanas inolvidables. Cuando todo estuvo desempaquetado bajé al salón con Charlie. Me senté a su lado en el sofá y le abracé.

- Y esto?-me preguntó confuso.

-Te he hechado de menos-me encogí de hombros.

-Yo también, Bells-me abrazó más fuerte.

Al igual que con Alice, me tocó contarle todo lo que había hecho desde que me marché a la facultad. Aunque con Charlie exageré más la parte de los estudios y pasé rápidamente por la parte de mis salidas nocturnas. Más tarde vino Edward y seguimos hablando hasta bien entrada la noche. Entonces decidó que era hora de volver a "marcharse".

-Bueno. Se está haciendo tarde. Será mejor que me marche.

-Tienes razón, Edward-intervino mi padre. Estaréis cansados y yo impidiendos dormir.

-En absoluto, Charlie. Si estamos aquí es porque queremos.

-Tienes razón.

-Pues buenas noches, Charlie.

-Buenas noches chico.

Edward me miró de forma significativa por lo que me levanté y le acompañé a la puerta. Se detuvo en el umbral para girarse y mirarme.

-Bella. Te quiero.

-Yo también te quiero, Edward.

Cogió mi rostro entre sus manos y me besó como lo hacía últimamente. Noté sus labios llenos de pasión y deseo junto a los míos y como su lengua se movía insistente dentro de mi boca. Aquello me asustó. No solía hacer eso por miedo a que rozara sus dientes y se desencadenara un desastre. Pero parecía que Edward estaba de muy buen humor al regresar a casa, al igual que yo. Momentos después se separó de mi y me miró con esos ojos de deseo que hacían que me olvidara respirar.

-Te espero arriba- me dijo mientras se aguantaba la risa que le producía la expresión de mi cara a la que se le notaba que le empezaba a faltar el aire.

Cerré la puerta y me dirigí al salon para darle las buenas noches a mi padre.

-Bueno papá. Voy a acostarme.

-Sí, yo también me voy. Se nos ha hecho muy tarde.

-Eso parece-le dije con una sonrisa. Buenas noches.

-Buenas noches, cariño.

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Este es un pequeño fanfic que escribí antes de la salida de Amanecer. Era un pequeño texto para amenizar la espera.

Ahora me parece bastante simple y no muy bien escrito, pero gustó mucho a las personas que lo leyeron por los foros y demás, así que va a ser lo primero que suba aquí.

Espero que os guste ^^