Encuentro…

Hola disculpen por no publicar antes, he tenido algunas complicaciones, muchos exámenes y bastante trabajo, aun así le dejo este pequeño capitulo, espero que les guste.

P/D: Un gran abrazo para Mi pequeña hermana electrónica. Te quiero!.

Humo y fuego, mis pasos siguen a esa cabellera rubia, que me es imposible de alcanzar.

-Espera!- grite desde, pero él no parecía escucharme. Las llamas me rodeaban, el temor y la adrenalina me confundía, cuando vi como el chico que seguía, tropezaba y caía al suelo y en un instante, las vigas que sostenían aquel viejo lugar, cedían frente a las llamas que había en todo el lugar.

-Melloooo!- grite, mientras vi su cuerpo ser aplastado y carbonizados por las llamas…. – Mello- volví a gritar desesperado, levantándome de mi harapienta cama, notando que cada milímetro de mi camiseta estaba empapada de sudor. Bufe y me senté en aquella cama, notando en las terribles condiciones que vivía, pero realmente no me importaba.

Había llegado a este "departamento" hace unos cuantos meses, llevando conmigo solo una caja de cigarrillo y dinero en mis bolsillos. Nunca me quedaba en un lugar más de unos mese, pues mi objetivo siempre estaba en movimiento o eso era lo que yo creía, pues cuanto rumor o pista por mas descabellada que fuera llegaba a mis oídos la seguía con una fiereza casi paranoica y esta fiereza me había traído hasta aquí.

Me levante y camine hasta mi ordenador, tome asiento en una horrible silla, luego encendí el aparato y comencé a teclear, teniendo un cigarrillo en la boca y preguntándome una y otra vez, ¿Por qué?.

¿Por qué te habías ido? ¿Por qué me habías dejado? ¿Por qué rompiste tu promesa de no abandonarme?, pero por más que me atormentara tratando de hallar una respuesta menos dolorosa, llegaba siempre a la misma conclusión

-Tú eres mello y yo soy matt, simple. Tú te vas y yo te sigo, tú me empujas y yo me acerco, tu eres el amo y yo tu simple mascota- susurre, viendo como mi cigarrillo se movía en mis labios y pensando a la vez, que así había sido todo desde que me habían traído a wammy´s. Suspire cansado, tratando de entrar a las redes y al sistema de inteligencia nacional, era complicado y difícil, pero no es tanto si lo comparo con los sentimientos que me inundaron cuando vi tu cama vacía. Te fuiste sin una explicación y sin despedirte -¿Qué amo haría eso? ¿Qué amo dejaría a su perro fiel?- agregue sintiendo que la sangre me bullía y tecleaba con más fuerza- Uno al que no le importas- dije, sintiendo como una punzada llegaba a mi corazón y me mente se preguntaba ¿por que seguía buscándote frenéticamente? Y en ese instante toda mi basta paciencia se agoto, al ver en letras rojas "Acceso denegado"- Es que soy un maldito masoquista- alce un poco la vos y golpee la dura mesa.-debo hallarte, no me importa que tenga que hacer te encontrare.

Me levante de la pequeña silla y camine a un gran ventanal, observe como la fría noche rodeaba a la gente que luchaba por mantenerse abrigada y sentí que todo esto no parecía tener sentido, que mi búsqueda era estúpida y sin sentido, pero realmente ya no importa si no lo tenía, pues estaba lejos de mi hogar y muriendo por dentro lentamente. Suspire y absorbí el humo de mi cigarrillo, recordé en ese momento como había huido de wammy´s desobedeciendo las ordenes de roger y hasta del propio watari,

-Tontos- dije. Ellos no podrían entender nunca, que la única razón de mi estancia en ese lugar, era mi compañero de habitación, que la única cosa que le daba sentido a mi vida era él y que todo el sitio me parecía insoportable sin su presencia- Fue una noche como esta- agregue, recordando como había saltado la alta reja de wammy´s apenas dos días después de que te marcharas y corría a toda velocidad, por las calles solitarias de aquel pueblo, llevando conmigo los ahorros de toda mi vida y una caja de cigarrillo que me prometí abrir solo cuando te encontrara.- Encontrarte- balbuce, sintiendo que eso era casi imposible, después de cuatro años sin saber casi nada de ti, pero si por casualidad mi búsqueda desacertada te hallaba, rompiendo todo criterio probabilístico, ¿Qué te diría?, ¿Cómo te sentirías? ¿Cómo me sentiré?, sonreí un poco, dándome la respuesta a mi fatídico monologo. Seguramente me sentiré feliz, tú me dirás que soy un maldito estúpido, pero aun no sé qué decirte y lo más importante no se qué hacer para amarrarte a mí y no vuelvas a huir.

Mi mente hervía en ideas, pensamientos, sentimientos y confusión, mientras veía a la nada, reposado sobre aquel ventanal, hasta que algo llamo mi atención, un motociclista, tenía mucho tiempo viendo el edificio en ruinas y podría jurar que me veía a mí, si no fuera porque su casco protector impedía, nuestro contacto visual. Me aleje un poco de la ventana y por esos extraños efectos visuales, capte un destello que provenía de su pecho, y este era producto de la luz de una farola cercana, golpeando algo metálico

-Metálico- dije – Como una cruz- agregue- ¿Mello?- brinque sobre saltado y creo que mi espía vio mi reacción pues comenzó a inquietarse. Me aleje de la ventana y corrí hacia la puerta, mientras escuchaba el motor de una motocicleta rugir. Bajaba desesperado los doce pisos que me distanciaba de la salida del edificio de mi departamento, ahogado abrí la puerta principal del edificio y el frio aire de la noche me rodeo, me paralice en seco en ese instante, pues odiaba salir, para mí siempre era un infierno. Mi respiración agitada y aun en el umbral de la puerta no sabía qué hacer, pues no deseaba salir y ese momento pasó como en cámara lenta. El motociclista ataviado todo de negro pasó frente a mí, lento, como si estuviese a punto de atacarme. Sosteniendo con una mano la dirección y con la otra mano apoyada en su pierna, note como inclino un poco su cabeza y esa fue mi señal. Mello grito mi mente, pero mi cuerpo era lento, di un paso hacia fuera y el motociclista comenzó a aumentar la velocidad, obligándome a correr detrás de él. Baje mis gogles, mientas que mis piernas se movían más y más rápido tras ese motociclista, que zigzagueaba por las vacías calles. Sentía que mi cuerpo llegaba al límite, mi respiración y mis músculos convulsionaban, así que lentamente comencé a detenerme y saque de una de mis largas botas un objeto que no me gustaba usar con mucha frecuencia.

-No me falles- dije, levantando mi arma y apuntando. Cerré uno de mis ojos buscando más precisión, mi dedo en el gatillo y finalmente el bang. Del arma salió un pequeño dispositivo que automáticamente se engancho una de las partes de las motocicletas. Una pequeña luz roja pulsaba, indicándome que mi rastreador estaba activo. Suspire y me deje caer en medio de la calle, ahogado y cansado, pero no había mucho tiempo, pues debía volver a mi departamento y conocer la ubicación de ese extraño motociclista.

Treinta minutos después, ya estaba en mi departamento y mi computadora, comenzaba a realizar los cálculos para obtener los cuadrantes y luego la ubicación precisa de mi espía, pero esta era una tarea ardua, pues el individuo aun no se detenía, hasta que finalmente el punto en mi computadora se detuvo, en un lugar bastante peligroso a las afuera de la ciudad. Sin meditarlo mucho, descargue la dirección a mi celular, tome las llaves de mi auto, consiente que me dirigía a un lugar donde posiblemente enteraría pero no sabía si podría salir, pero al demonio, esto ya no es vida, no es vida sin él.

Conduje por un par de horas y llegue al sitio, pero en seguida me percate que algo no estaba bien, pues una cantidad grande de policías rodeaban el sitio. Me agazape, tratando de entender que pasaba, pero en un clic los hombres comenzaron a desplegarse por el lugar.

-¿Qué demonios pasa?- murmure mientras comenzaba a caminar ocultándome de la vista de todos. Cientos de disparos se escucharon del interior del lugar y gritos deseseperados, le acompañaban, las luces centelleantes de los disparos, proyectaban sombras extrañas sobres los ventanales del sucio lugar.

Me arrastre por una pequeña puerta rota y logre entrar al sitio, camine por lugares muy oscuros y terroríficos, solo para encontrarme con unos matones que me duplicaban en tamaño. Sin mediar palabras me tomaron por el cuello y comenzaron a golpearme, hasta que quede al borde de la inconsciencia. Me levantaron en brazos y comenzaron a arrastrarme, hasta lanzarme en una pequeña sala, donde estaban unos tipos que parecían ser los jefes. Los sonidos amenazantes de la policía, los tenía en estado de alerta, así que todos me apuntaron, mientras yo caía de rodillas.

-Mello- murmure, sintiendo la sangre correr por mis oídos y mi labios y el dolor poseer cada fibra de mi cuerpo.

-¿Qué?- dijo uno de los hombres, pero este no pudo contestar, pues una bomba de humo había sido lanzada al interior del lugar.

Estaba ahogado, confundido y golpeado, hasta que esa vos, esa maldita e inconfundible vos, me animo. Tomando todas mis fuerzas, me arrastre hasta la oscuridad, para evitar ser visto por la policía. Los gritos, los disparos abundaban, hasta que de repente la quietud, la calma y mi oportunidad para encontrar y salvar a mello había llegado. Salí de la oscuridad y comencé a caminar hasta, que escuche unos pasos y el sentí el cañón de un arma sobre mi cabeza. Levante mis manos y lentamente me gire. Una mujer de cabello amarillo y ojos oscuros me miraba.

-Matt- susurro.

-¿Quién demonios eres?- pregunte, escupiendo sangre.

-Soy Halle Lidner- contesto bajando su arma- Near me envía por ti

-¿Near?- pregunte- No me interesa Near- gire y comencé a caminar y en ese brevísimo instante me percate del todo. Unos cables y con carga de explosivo, recorrían cada viga y cimiento del lugar.-Va a volarlo- dije notando en el acto que si era de mello esa vos y si se sentía acorralado, su única acción es ser un camicace.

-¿Qué?- pregunto la mujer, mientras yo comenzaba a correr.

-Muévete!- le ordene subiendo las escaleras, cuando una explosión se sintió detrás de nosotros.

-Es tarde- grite y en el acto las llamas, comenzaron a rodearme. El recuerdo de la muerte de mis padres y mi constante pesadillas sobre la muerte de mello, me estaban matando.

-Matt debemos salir- me ordeno la mujer, tomándome del brazo.

-No lo hare sin mello- dije y comencé a correr, mientras la mujer me seguía. Otra explosión se escucho, las bases del edificio temblaban y comenzó a derrumbarse.

-Mello!- gritaba desesperado- Maldita sea ¿donde estas?.

-Matt!- se escucho una vos agónica, desesperado corrí en dirección donde esta provenía y mis peores pesadillas no me prepararon para lo que vería.

Mello estaba en estado inconsciente, con casi la mitad de su rostro y brazo calcinado y una viga sobre su pierna impidiendo que se pudiera mover. Las llamas lo rodeaban, y el suelo crujía, corrí hacia el ignorando, todo lo que sucedía a mi alrededor y con toda mi fuerza levante la viga que estaba aun caliente, llegando a quemar mis débiles manos. Halle Lidner, tomo el cuerpo de mello y lo alejo de su prisión. Empuje a la mujer y vi como mello estaba inconsciente, toque su quemado rostro y una lagrima se asomo en mi ojo. Allí lamente cada maldito segundo que perdí en su búsqueda pues yo podía haber hecho algo para evitarle ese sufrimiento. Levante su delicado cuerpo mientras sentía su respiración lenta y comencé a correr hacia la salida de ese maldito infierno.

No sé cómo pero, los tres llegamos a mi auto y comencé a conducir hasta mi departamento, pero la mujer me detuvo y me dijo que ese lugar no sería seguro, que ella ofrecía su casa y allí atendería a mello. Aunque soy de naturaleza desconfiada, decidí escucharla.

Solo un par de horas después, habíamos llegado a la casa de la mujer. Coloque el cuerpo de mi amigo sobre aquella cama, en esa habitación extraña y la culpa rodeo mi cuerpo.

Halle Lidner, entro a la habitación, con medicinas y vendajes, empujándome me alejo de mello y comenzó a trabajar sobre su quemado cuerpo.

Durante toda la noche no me aleje de mello, mientras la fiebre le hacía delirar, las horas, los segundos me parecían una eternidad hasta que el cuarto día, los ojos de mello por fin se abrieron.

-Mello- dijo Lidner corriendo hacia mello.

-Halle- susurro mello y automáticamente entendí que ellos se conocían y al parecer muy bien, pero por lo visto, salvarlo aquella noche no estaba dentro de sus planes.-¿Dónde estoy?- pregunto mello.

-En mi casa, estas a salvo- contesto la mujer, mientras yo permanecía lejos de la mirada de mello. Veía con mucha ira, como la mujer, acariciaba a mello y algunas lagrimas brotaban de sus ojos- Puedes quedarte, es mas deseo que te quedes conmigo- y allí entendí todo, entendí porque nunca se comunico conmigo, entendí porque me abandono en wammy´s y sobre todas las cosas entendí, que debía marcharme, pues mi deber como perro guardián ya había terminado. Mi corazón se partió en cientos y pesadamente comencé a caminar hacia la salida.

-Matt- susurro mello- No te ordenado que te vayas maldito perro- halle linder se aparto y me permitió ver a quien durante cuatro años busque con locura.- Acércate estúpido.- Camine hacia el sintiendo que todo el mundo se detenía y que cada parte de mi cuerpo temblaba.

Cuando estuve cerca de él, tomo con fuerza mi mano y me obligo a sentarme en la cama.

-Estas herido- susurro, al ver como mis manos estaban vendadas y mi rostro aun magullado producto de la golpiza de sus posibles amigos. Su mano acaricio mi rostro y no pude decir absolutamente nada, solo extendí mi mano y devolví esa caricia, el cerro sus ojos para finalmente agregar- Lo siento Halle, matt y yo haremos las cosas a nuestro estilo- se agito un poco sobre la cama y busco de levantarse, mientras yo lo sujetaba con fuerza- Y dile a near que tiene algo que me pertenece y que lo buscare….

Al quinto día salimos de aquel departamento, mello aun estaba convaleciente y sufría de severos dolores, pero el había decidido estar conmigo y lo cuidaría cada segundo, cada minuto, cada hora. Nuestro encuentro no había sido, lo que yo imagine pero el era mi amo y yo su perro faldero, asi es y así será siempre