Título: Más allá de nuestra Amistad.

Fandom: Yu-Gi-Oh!

Personajes: Joey Wheeler, Yugi, Tea, Tristan y Yami.

Género: General, Amistad, un poco de Drama.

Rating: T

Advertencias: Semi AU. Shonen Ai. Dragonshipping.

Resumen: Joey ha sido rechazado, pero no está solo. Sus amigos están ahí, para apoyarlo, y eso incluye al Faraón.

Disclaimer: Yu-Gi-Oh! no me pertenece. Pertenece al talentoso, Kazuki Takahashi, al cual le agradezco infinitamente por traer a mi mundo tan bella y shipeable obra de arte.

01/05/10.

Capítulo 1- Decepción Amorosa.

"Yo, pues...".-estaba nervioso.-"Quería decirte que me gus-gustas,Mai. Y... ¿Qué tal si salimos juntos?".

Después de gritar esto último, Joey guardo silencio para esperar la respuesta de Mai.

Aunque tal vez... no debió de escucharla o confesarse siquiera.

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Dos semanas han pasado desde que Joey Wheeler le confesó sus sentimientos a la duelista rubia, y en ese tiempo... sus amigos siguen estando preocupados por él.

- ¿Dónde estará, Joey?

Por lo bajo y mientras el profesor de la clase llenaba el pizarrón con ecuaciones de segundo y tercer grado, Tea y los chicos murmuraban sobre el paradero del rubio.

Y es que desde que éste se había declarado, había caído en una especie de desconexión de la que ninguno de ellos lo había podido sacar.

- Esto está mal. –dice preocupada la castaña, mirando a sus amigos.- Joey no puede seguir así. No sólo está descuidando los estudios sino a él mismo. Tenemos que hacer algo.

- Y lo hemos intentado. –explica Tristán en susurro pues así ha sido.- Pero nada parece funcionar. No sé qué más podemos hacer. –confiesa, sintiéndose impotente de no poder ayudar a su mejor amigo.

- Creo que tengo una idea... –comenta Yugi, con una mirada determinante que tranquiliza un poco a sus amigos.- Ahorita regreso...

El duelista se pone de pie, llamando la atención de su profesor para que lo escuche.

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Mientras tanto, el viento revuelve los mechones rubios del joven que permanece sentado en el suelo de la azotea con la vista perdida en ningún punto en particular.

Los recuerdos de ese fatídico día le asaltan una y otra vez, volviéndose una maldición para él.

- Joey... –la voz y la presencia de aquella persona junto a la puerta lo sacan de sus recuerdos y pensamientos, haciéndolo reaccionar.

- Ah, Yugi... eres tú. Lo siento… –se excusa cansado al volver su vista al frente.- Pero ahora no tengo muchos ánimos, ¿sabes? Me gustaría estar solo, sino te importa.

- Y lo entiendo, Joey, pero... –da unos cuantos pasos hacía él, quedando frente a frente pese a permanecer de pie.- Yugi y los demás están preocupados por ti.

En ese momento, sus ojos se abre en sorpresa al entender que el que estaba ahí es el Faraón, y no su amigo. Claro, debió intuirlo.

- L-Lo siento, Yami, yo... –quiere disculparse por su error, pero la voz le sale demasiado ronca; quebrada. No puede decir otra palabra aunque lo intente.

- No te preocupes. –le dice éste con una pequeña sonrisa, tomando asiento a su lado.

Ninguno dice nada en los segundos siguientes, y la ventisca del viento sigue revolviéndoles el cabello.

Yami está ahí, a su lado, y no sabe qué hacer o decir. Eso mismo le ha dicho a Yugi que pasaría, pero aún así, le pidió que hablara con él. Bien, ¿qué se suponía entonces que tenía que decirle en esos momentos?

Si Yugi recordaba bien, él había habitado en el Rompecabezas del Milenios los últimos 5,000 años, y para el colmo, no recordaba nada de su pasado; nada antes de eso. ¿Cómo se suponía que podría alentarle?

- No sé que hacer, Yami... –la voz de su amigo atrae su atención, notando como el rubio mira fijamente hacia el horizonte, dejando escapar un largo y pesado suspiro.

Por lo que Yami ve, quizá debe dejar que Joey hable y ya después, quizá... intervenir o decir algo si así lo considera.

- Yo pensé...

Sí, eso hará, le escuchará primero y sin interrumpirlo.

- Pensé que Mai... correspondería a mis sentimientos. Pensé que teníamos un... "algo", pero ya veo que no. –una risa forzada y burlona trata de curvar sus labios, pero en lugar de eso comienzan a salírsele las lágrimas contra su voluntad.

El duelista por su parte, observa la escena en silencio.

- ¡Dios! ¿Qué me pasa? –Joey se ríe con sarcasmo, cubriéndose el rostro al ver que no puede hacer cesar sus lágrimas.- No sé... -gime.- No sé por qué estoy llorando... soy patético, ¿cierto?

- No lo eres, y lo sabes, Joey. –le dice Yami con suavidad, posando su mano en su hombro.

- ¿En serio? –pregunta, pasándose la mano por la cara.- Y entonces... ¿Por qué me siento así? Cómo sí en verdad... lo fuera.

- Sólo fue un "No", Joey.

Apenas y termina su oración, se da cuenta de que su amigo agacha su cabeza y sus cabellos ocultan su mirada. Sí, lo ha desanimado aún más.

- Ehmm... es decir... -quiere corregir lo dicho, pero nada apropiado viene a su cabeza.

- No, tienes razón... –le dice el otro, manteniendo su mirada oculta.- Sólo me dijo que no. Debí saberlo... debí saber que nuestra amistad era más importante que lo que yo sintiera. Debí de... –más lágrimas comienzan a salir de sus ojos, y el duelista se oculta tras sus manos que cubren su rostro, apoyando sus codos en sus rodillas.

Solloza y llora, como no lo ha hecho en esas dos semanas. Como no creyó poder hacerlo, desahogarse, y dejar que todo lo que traía dentro saliera. Y lo más curioso de todo... es que al lado de Yami, todo parece más fácil.

- Creo que... me siento un poco mejor. –de su bolsillo saca un pañuelo, limpiándose los ojos y luego la nariz.

El rubio no sabe por cuanto tiempo lloró, pero se siente con un peso menos extra en su espalda o quizá, en su pecho.

- Me da gusto. –el Faraón le regala una pequeña sonrisa sincera, sintiéndose mejor al ver más calmado a Joey.

- Qué espectáculo he dado, ¿no? -sus palabras le hacen reír, poniéndose entonces de pie.- Gracias, Yami por... esto. –extiende sus brazos, bajando su mirada por su cuerpo y dándole a entender que habla de él.

- Sabes que no fue nada. –le dice con una sonrisa.- Eres mi amigo, Joey. Haría cualquier cosa por ti.

- Tú también eres mi amigo... –extiende su mano para ayudar a que se levante.- Y si algún día necesitas que haga algo por ti, lo que sea, lo haré con mucho gusto, hombre.

Quedan cara a cara y unidos aún por la mano, sonriendo los dos.

- Gracias. –contesta Yami, antes de que el rubio le de una palmada en la espalda.

- Bueno... regresemos. Creo que aún alcanzo los últimos quince minutos de la última clase. –le guiña el ojo, encaminándose a la puerta.

- Joey... -el aludido se detiene y se gira para verle.- Ya verás que encontrarás a alguien que en verdad te quiera. Eres un excelente amigo, una buena persona, y uno de los mejores duelistas del mundo. ¿Qué más podrían pedir? -la sonrisa que tiene se mantiene.- Mereces a alguien que se dé cuenta de cuánto vales.

Una sonrisa sincera y prolongada se apodera de los labios del aludido, haciéndole incluso entrecerrar sus ojos.

- Muchas gracias, Yami... –le agradece, sintiéndose tan bien.- Te prometo que serás el primero en conocer a esa persona. No lo olvides.

El Rey de los juegos asiente, viendo como Yugi mira la escena y le agradece por ello.

"Gracias, Yami... Joey ya se ve mucho mejor".

"También es mi amigo, Yugi, ¿lo recuerdas?". –éste asiente, pues así es.- "Y haría cualquier cosa por alguno de ustedes, no lo olvides".

Su contraparte sonríe, tomando control de nuevo de su cuerpo.

- ¡Yami, date prisa! –grita Joey, antes de bajar por las escaleras.

Ante eso, el joven Motou sonríe yendo tras el rubio.

Quizá algún día... sus amigos podrían diferenciarlos sin problema.

Continuará...


Ok. Nuevo fic de este interesante fandom. Uno de mis favoritos, confieso :D

Sí, pretendo que la pareja sea un Joey/Yami, pues me creerán que no he encontrado ni un fic sobre ellos, y es casi imposible de creer. Si Yu-Gi-Oh! fuera un anime Yaoi la pareja principal (bueno, una de las principales) sería precisamente ésta nxn

Así que... a ver cómo me va en esta travesía y... espero que esta primera parte les haya gustado. Espero pronto tener el siguiente capítulo así como de mis demás fic's de este fandom. ¿Comentarios? Gracias por leer ;)