Altar

A veces se pregunta si en realidad valía la pena.

Vio alrededor y el altar puesto, el incienso encendido dando un agradable olor al lugar. Ella siempre se levantaba temprano ese día, antes que sus padres para que la felicitaran.

Se acercaba, se arrodillaba, cerraba sus ojos y rezaba. Después de algunos minutos los abría y ninguna sonrisa aparecía en sus labios.

—¿Sabes?... si fuera un cumpleaños doble sería extraño… aunque lo es más aún que yo festeje esta fecha cuando es el mismo día que tú moriste.

Sus padres lo celebraban aún cuando una sonrisa triste siempre aparecía en la mitad de la velada, dando a entender lo agradable que sería si la celebración fuera doble.

Ella se levantó dispuesta a arreglarse para ese nuevo día. Aunque aún en el fondo… Mashiro sentía, que era necesario que ella celebrara ese día sola, como que, por una razón, es buena que ella sea quien lo celebre.

Y el sentimiento nunca se iba a pasar los años.

Fin