Disclaimer: Todo lo que reconozcan, no es mío.

Cap 1: San Valentín el odioso.

14 de Febrero de 2003

Bella´s PoV:

La campana que anunciaba el recreo sonó y como de costumbre, todos los chicos de la clase se tiraron hacía la puerta de salida como si no hubiera un mañana. Alice a mi lado rodó los ojos al ver al grandullón Emmet McCarty atascado en la puerta con Jacob Black, los dos niños de diez años más grandes que había visto en mi vida.

—Niños…—Murmuró Rose molesta. Y es que ella odiaba con todas sus fuerzas a Emmet, que por el último tiempo se dedicaba exclusivamente a tirarle de las coletas y escupirle chicles masticados. ¡Puaj!

Ali, Rose y yo caminamos hacía el recreo revisando en nuestros bolsos lo que nuestras madres nos habían preparado. Cuando abrí mi bolsita de "Las súper nenas" me entró la risa tonta.

Una notita acompañaba un montón de galletas con forma de corazón.

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Bells cielo ¡Celebra el día del amor!

Con cariño tú mamá.

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Rodé los ojos y les mostré a mis amigas el "arte" culinario de René.

—¡Eso del día del amor es una tontería para mayores!—Sentenció Alice, a lo que Rose y yo estuvimos de acuerdo. Yo no me imaginaba teniendo una cita romántica con un niño y menos aún besándolo. ¡Me moriría de la vergüenza!

En el patio de recreo había charcos del día anterior. Por eso en vez de dirigirnos hacía los columpios, nos quedamos en la escalera techada de la entrada.

Los chicos de nuestra clase estaban al fondo jugando al fútbol sin importarles quedar todos sucios de barro. Observé un rato al único niño que era de mi agrado. Edward Cullen hacía de portero de nuestra clase contra el equipo rival, ósea los de la clase de enfrente.

Se había sacado el jersey de lana gris que llevaba en la mañana y sus mejillas estaban sonrojadas por el esfuerzo. Mi mamá decía que Edward era todo un "guaperas" y aunque yo hacía caras raras cuando ella decía esas cosas, era la verdad. Edward era el más guapo del colegio y mi mejor amigo.

—¡Bells!—Alice agitaba su pequeña mano delante de mi cara. Fruncí el ceño—¿Qué piensas?—Preguntó, me sonrojé al instante.

—Nada—Murmuré observando al otro lado de la pista, donde Jacob y Mike jugaban a la lucha libre. Mordí una galletita y la mastiqué despacio.

—Decíamos que esta tarde podemos convencer a Esme y René para ir al parque—Asentí a lo que Rosalie decía aunque realmente no estaba escuchando.

—¡Podemos llevar los cubos y hacer castillos con la arena húmeda!—Planeó Alice sonriendo y mostrando el hueco que tenía entre sus dientes. Ella adoraba tener una excusa para embadurnarse con tierra.

Comenzamos a hacer planes de la tarde que pasaríamos y estábamos en medio de una discusión sobre quién era la más fuerte de Las súper nenas cuando lo escuchamos. Todos los niños y niñas se habían congregado en la pista de fútbol, en corro. Y eso sólo podía significar una cosa:

—¡Pelea!—Bramó Ali, acto seguido corrió como una loca hacía la multitud. La seguí a paso seguro detrás de Rose.

Nos hicimos un hueco entre los niños para poder ver quién se estaba peleando. Sentí mi estomago saltar al ver que no era otro que Edward el que empujaba a Jacob por el pecho y le gritaba como un energúmeno.

—¡Retíralo!—Bramó mi amigo. Me asusté porque nunca lo había visto así. Jacob estaba rojo y tembloroso, su cabello negro todo pegoteado en su frente por el sudor—¡No lo harás, ella es mi amiga!—Continuó Edward gritando y empujando. McCarty observaba a Mike que estaba detrás de Jacob. Era una de las leyes del patio. "Si tú mejor amigo pelea con alguien tú debes pelear con el mejor amigo del rival". Por eso cuando un día Rose estiró el pelo de Lauren Mallory, Alice mordió a Jessica Stanley en la oreja.

—¡Es tú amiga pero va a ser mi novia! ¡Mi papá me lo dijo! ¿O es que tú sabes más que mi papá?—Contraatacó Black enfurruñado. ¡Todos sabían que los papás y las mamás siempre tienen la razón!

Por alguna extraña razón, Edward comenzó a buscar con sus ojos verdes entre la multitud y cuando me encontró, una pequeña sonrisa maliciosa jugó en sus labios manchados de chocolate. Cambié el peso de un pie a otro, todos me miraban fijamente.

—¡No será tú novia porque yo la besaré primero!—Tras estas palabras Edward Cullen corrió hacía mí, pude ver como Jacob reaccionaba y también venía por mí. Pensé en correr, pero todos sabían que yo era la más lenta y torpe de la clase. Así que me limité a meter las manos en mis bolsillos y hacerme la desentendida. Claro que mi "acto" no duró más que dos segundos, porque cuando Edward llegó hasta mí, me tomó de los hombros y ante la cara de asombro de todos los presentes, me plantó un beso. ¡Un beso! ¡En la boca! Abrí los ojos desmesuradamente, Edward los tenía fuertemente cerrados. Noté el sabor dulce del chocolate en mi boca y el salado de su sudor. Pero lo que más se destacaba era la calidez, los labios de Edward eran muy calientes. Y yo no sabía qué hacer.

Después de los segundos más largos de mi vida, Edward Cullen se separó y todos los niños del colegio comenzaron a reírse de nosotros.

—¡Edward y Bella son novios y se quieren besar…!—Cantaron a coro, me dio la sensación de que ya lo tenían ensayado. Mi cara ardía y mis ojos comenzaron a picar por el enojo. Cuando la primera lágrima salió de mis ojos, Edward hizo algo que sorprendió a todos, a mí la que más. Se limpió la boca con su manga y me miró enfadado. Temblé y saqué mis manos de los bolsillos. ¿Él enfadado? ¿No se suponía que debía ser yo la que estuviera enojada? Los niños seguían cantando y mis lágrimas saliendo en cascada de mis ojos. Pronto comencé a hipar y a llorar con el corazón encogido. Era algo que no podía controlar.

—¡La hiciste llorar Cullen!—La voz de Jacob Black resonó en el patio. Pronto se acercó a mí y rodeando mis hombros con su brazo me llevó hacía dentro del colegio. Observé encima de mi hombro a Edward. Quería decirle que él no me había hecho llorar, que en realidad lloraba porque todos se burlaban de mí. Quería decirle que todo estaba bien y que yo sería su novia y no la de Jacob. Quería decirle que besar no me dio tanto asco como pensaba me daría. Pero no pude decirle nada ya que desde ese día, Edward Cullen cambió. Con los demás seguía siendo igual de simpático y amistoso, más a mí me declaró la guerra. Desde ese día, todas sus bromas fueron dedicadas a la misma persona. A mí. Y jamás volvimos a ser amigos.

La consecuencia que tuvo para mí, al principio, fue terrible. Echaba de menos a mi mejor amigo y me dolía que me tratara tan mal. Eventualmente me acostumbré y también comencé a odiarlo. Además de que por supuesto, comencé a detestar San Valentín con todas las fuerzas de mi alma.

N/A: Aquí les traigo mi próximo fic. Bueno tengo que aclarar que esto es el prefacio, la historia no tendrá nada que ver con esto. Sin embargo era importantísimo este capitulo, porque es el detonante para la historia. Espero sus comentarios. Un besito.

Aclaración: Por si no me expliqué bien, en este chap todos tenían 10 añitos. (Me da ternura imaginarlos tan peques jeje) Pero el resto de la historia se desarrolla cuando cumplen los 17.

Como siempre, el rating es M (Todas mis historias lo son) Así que yo cumplo con avisarles de los futuros lemmons.

Dedicado a mi amiga Cath, mi beta, a Tati Cullen y a todas/os las que me leen. ¡Las adoro!